Capítulo 11

Knopka Day

Australia terminó su historia con un movimiento de cabeza, como asintiendo, o como si algo lo explicara todo.

–Presiento que la policía nunca encontrará al hombre ciego. – murmuró Suecia.

– No creo que lo vayan a encontrar, Sve. – Finlandia compartió la misma opinión.

– Como si se pudiera confiar en que la policía puede resolver algo. – gruñó Prusia enojado. – en enserio, el asombroso yo ya se había dado cuenta desde el principio que el tipo tramaba algo sospechoso. Y tan pronto como sucedió, me hubiera gustado estar allí y darle una patada en el tra…

– Okay, quizá nunca se puede contar con la policía – añadió Romano. Alemania frunció el ceño en señal de desaprobación ante los dos.

– Esperen un minuto, la ley se aplicó en la historia, hicieron su trabajo encontrando los cuartos en donde actuaban los criminales. El que los asesinos se fueran no quiere decir que sea su culpa. En la sociedad, las cosas tienen que estar en orden para funcionar sin problemas. Los ciudadanos no pueden tomar la justicia por sus propias manos, sería un caos incontrolable. El gobierno sabrá cuál es la mejor forma de ayudar a los demás. Aunque crean que no hacen un buen trabajo, siguen haciendo lo mejor para que puedan confiar en ellos.

Había una suave risa; todos voltearon a ver hacia donde estaba Ucrania.

– Quiero decir que estoy de acuerdo con Alemania. – sonrió. – pero hay veces que no puedo evitar preguntarme el rol que juega mi gobierno, sin importar que tan pequeño parezca ser. ¿Estamos siguiendo ciegamente todo lo que dicen? ¿Qué pasaría si los cuestionáramos? Presiento que eso nos acarriaría serios problemas…

Ignorance is Never Bliss

Basado en "Button Day"
Créditos para su autor anónimo

Advertencia(s): Personaje implícitamente muerto

Tu hermano te despierta empujándote suavemente por el hombro. Apenas recuerdas cómo no lo había hecho desde que eran niños. Luego abres repentinamente tus ojos, pues tampoco recuerdas haberte ido a la cama con tanta ropa la noche anterior. Te cubres rápidamente, para tu sorpresa, estas usando tu pijama azul con amarillo favorita. ¿Cuándo ocurrió eso?

– Levántate, levántate. – Dice su hermano menor, caminando y abriendo las cortinas. Tienes que cubrir tus ojos ante el brillo de la cálida luz del sol. – Hoy es un bonito día. Y el día de Knopka también. – Te frotas los ojos y te estiras. Parece, de alguna manera, demasiado pronto para ser ya de mañana.

– La próxima vez, hermanito, toca la puerta por favor. – él nada más sonrió.

–Necesitamos apresurarnos. Nos vamos en una hora.

–Okay, en ese caso…– y lo ves retirarse, saliendo de la habitación. Atontadamente te diriges al vestidor, pensando en que sería bueno que te pusieras.

–Espera un segundo, ¿qué es el día de Knopka?

Eso no te detiene mucho para terminar de vestirte y apresurarte a bajar las escaleras. Tu hermana menor esta desayunando en la cocina. – Buenos días. – Te saluda, un poco malhumorada. – Feliz día de Knopka.

–Ah, hermana, ¿podrías, uh, recordarme qué es exactamente el día de Knopka? – Ella te mira de manera graciosa.

– Nunca pensé que harías bromas tan temprano. Estuvimos hablando de eso en la cena.

–…Si, supongo que lo estábamos, ¿no? – no tienes ningún recuerdo sobre esa conversación. ¿Era todo una broma? Tal vez sería mejor seguir jugando. Escuchas a tu hermano bajando las escaleras, tarareando.

–Tengo un asunto que terminar. – dice en voz alta dirigiéndose hacia la puerta principal. – Regresaré pronto, no salgan sin mí.

–Claro, hermano. – dice la hermana menor. Sin nada más que hacer sino esperar a que su hermano regresara, tomas algo para comer, encuentras el periódico y tomas asiento en la mesa. Uno de los artículos capta tu atención. Es un segmento sobre el día de Knopka. Ansiosamente lo lees y tratas de obtener información. Tristemente, lo único que alcanzas a deducir es que es una fiesta nacional que está a la mira de todo el país y que toda la gente está celebrando.

Tiene que ser un sueño.

Suspiras impaciente, restándole importancia al periódico. Si esto era una especie de broma de la comunidad, no era graciosa. El timbre suena y vas a ver de quién se trata. Es Toris, un amigo de la familia.

–H-hola. – te dice algo torpe. – Só-sólo me preguntaba s-si está tu hermana.

–Si está. – le contestas y llamas a tu hermana. Ella llega hasta la puerta, parece no agradarle esto.

–Sólo quería desearte un f-feliz d-di-día de Knopka. – tartamudea por los nervios antes de entregarle un pequeño ramo de flores. Al principio tu hermana se ve tranquila, pero después jurarías que sus rasgos se suavizan un poco.

– Gracias. – las toma sin siquiera ver al pobre chico. – Probablemente vayas hoy, ¿no? Nosotros iremos cuando mi hermano regrese.

–S…si. – respondió Toris, claramente malhumorado. – Bien, entonces, hasta… adiós. – y apresuradamente se fue sin mirar hacia atrás.

– Creo que le gustas. – le dices con una gran sonrisa; tu hermana frunce el ceño cuando trataste de molestarla.

– ¿Y qué? – expuso denotando poca importancia.

Conforme tu hermana se va, te das cuentas que Toris mencionó el día de Knopka. ¿Qué es eso del día Knopka? Si era un sueño, obviamente no captabas el mensaje.

– ¡He vuelto~! – dice tu hermano animadamente antes de que te retiraras de la puerta. – ¿Hm? Dime que no planeas ir vestida así.

–Pero si siempre me visto así. – declaras. No ves nada rarocon tu atuendo. Sin embargo, tu hermano niega con la cabeza.

– No, no. necesitas usar algo más. Algo más lindo.

Estas por protestar cuando imaginas que sería mejor simplemente seguirles la corriente otra vez con lo que sea que tu familia te estuviera tratando de hacer una mala pasada.

–Esta bien. Dame un minuto. – vas hacia arriba para tomar un major atuendo. De hecho, no tienes ideas de qué sería lo más presentable que puedas usar considerando que aun no sabes de qué va el evento. Te decides por un lindo top y un pantalón. Extraño, no recuerdas haber comprado esas ropas. Te hacen ver elegante.

Antes de que te des cuenta estas en el carro, tu hermano en el asiento trasero y tu hermana manejando. La única razón por la que ella conduce es porque no afirmabas no recordar el lugar al que iban. A pesar de que es la verdad, tus hermanos no te creen, pero creen que no estás en la mejor disposición el día de hoy. Y para ser honestos, ni siquiera estás segura de ser tu misma. Además no te has enterado de nada sobre el día de Knopka y sigues tratando de que las cosas cuadren si son reales o no. Miras por el espejo retrovisor. Puedes ver a tu hermano enfrascado en la prenda que le diste cuando eran niños.

–Espero que no les importe. – casi parece decirse a sí mismo.

– Dudo que lo hagan. – le lanza una mirada. Aunque sonríes ante la linda escena tu estómago no deja de tambalearse. Algo parece…fuera de lugar. Pero ahora comprendes que es muy tarde para hacer algo mas que estar de acuerdo con lo que sucede.

Llegas a una gran caja blanca de un edificio. Mientras tu hermano y tu hermana bajan del carro, dudas. La construcción era grande pero su diseño era simple y soso, gris. Algunas chimeneas se podían ver en el techo, un ondulante humo salía de ellas. ¿Y qué pasaba con aquel casi imperceptible olor de algo quemándose? Considerándolo todo, te evocaba a una fábrica. O a un…

– ¿No vas a venir? – la voz de tu hermano te saca de tu ensimismamiento. Como si se moviera por sí solo, tu cuerpo abre la puerta del carro.

– Una cosa es cierta, no quieres volver a soñar esto. No. Nunca. Más.

Los tres van a la entrada principal, que parece ser la única salida con algún tipo de diseño. Al menos el camino estaba hecho de mármol. Cuando pasas por la puerta, lees un aviso: PROPIEDAD DEL GOBIERNO – ¡ABRIR SOLO EN EL DIA DE KNOPKA! Avanzas a un paso rápido cuando te topas con otras dos.

Tu hermana abre las puertas frontales, permitiéndote ver dentro del edificio. Antes de ti había una sala de recepción, la persona que ahí estaba echaba un vistazo tan pronto como uno se acercaba. Él sonrió.

–¿Estás aquí por el día de Knopka? – te pregunta, se veía extremadamente amigable. Tu hermana asiente secamente. – En ese caso, por favor siga por el pasillo. Cuando llegue al final, vaya hacia a la derecha.

Conforme vas por el pasillo, notas hilera tras hilera de jarrones negros con carbón, algunas de ellas con las más finas capas de ceniza revistiéndolos. Mirando más de cerca, te percatas de que cada uno de los jarrones tiene el nombre de una familia escrito en negritas color dorado seguido por los nombres de cada uno de los miembros abajo. Cada una de las miles de urnas emiten una muy siniestra aura…

–Por favor, tome asiento. – te ordena una voz proveniente de un interfono. Tu hermana hace un comentario sobre querer sentarse a lado de su hermano, suena como si fuera algún tipo de juego. No podía dejar de importarte dónde se sienta cada quien mientras no tuvieras que estar por mucho tiempo ahí. Al final, estás sentada en la más lejana silla a la derecha, tu hermano en el medio y tu hermana en el lejano lado izquierdo.

–Cuando estén listos, podremos empezar. Recuerden que es el más grande honor que pudiera recibir nuestro país. Deben sentirse orgullosos. Su valentía y sacrificio nunca será olvidado y sus nombres estarán por siempre incluidos en la Gran Sala, entre los que han venido antes de ustedes.

Tu hermano presencia el hecho serio; no puedes apreciar la expresión de tu hermana.

– ¿Juntos? – dice él volteando a ver a ambas.

–Sí. – escuchas decir a tu hermana.

Tu logras asentir con tu cabeza. Observas a tus hermanos presionar sus botones. Fuertemente resuenan al presionarlos.

Inmediatamente desde el amplio frente del pódium, agujas metálicas salen disparadas, perforando el envés de las muñecas de tus hermanos antes de que puedan impedirlo. Un aterrorizante minuto pasa mientras ves la expresión de dolor de tu hermano antes de que se tranquilice y regresa lentamente en su asiento. Puedes oír un movimiento similar en tu hermana.

–¿He-hermano? – ruegas por que todo sea una mala broma. Tienes la esperanza de que están durmiendo, y por eso se ven tan en paz, tan tranquilos. Quizá la palidez en su piel y el agotamiento de sus fuerzas estaban en tu imaginación. Lo crees… pero sabes la verdad. Estas tan asustada como para presionar tu botón también. – ¡Vamos! ¡Vamos! ¡Despierta! ¡DESPIERTA!

– ¿Qué pasa? Presiona tu botón.

¿Por qué la voz no se calla?

– ¡Debe haber algún error! ¡No firmamos para esto! ¡Yo… yo no entiendo qué está pasando! – estas llorando, prácticamente histérica. Esto no puede estar pasando.

–La sobrepoblación está provocando la destrucción del hombre. Si no llevan a cabo sus obligaciones, la sociedad no será capaz de sostenerse por mucho tiempo.

No puedes. ¡No puedes! No puedes hacer lo que tus hermanos hicieron. ¿Ellos sabían lo que estaban haciendo?

Un sueño. Sí. Tenía que serlo. ¡Por supuesto! El mundo a tu alrededor empezaba a desvanecerse- eran solo tú y el botón en frente de ti. Era solo un tonto sueño. Nada más tenías que despertar. Era todo. Solo estabas siguiendo la corriente; tal vez ahora seas capaz de despertar. Solo necesitas levantarte. Sí, tal vez puedas…