Capítulo 17

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– Esta… justo… detrás…– decía Inglaterra mientras volteaba lentamente.

– DE TÍ. – Francia se abalanzó sobre el inglés, haciendo que se golpeara contra el suelo. España y Prusia se carcajeaban.

– ¡Quítate de encima, asqueroso frog! – gritaba Inglaterra mientras se libraba como podía del abrazo de Francia. Ahora con dos riñas, Alemania la tenía difícil manteniendo el orden en el lugar.

– Solo tenías que escucharlo. – dijo sonriendo un divertido América.

– No crean que están a salvo. – Prusia mostró una sonrisa malvada, saltó sobre América, lo sujetó contra el suelo y empezó a hacerle cosquillas. – ¡Nadie está seguro con los 'monstruos' de la noche!

– Más bien 'libertinos'. – Austria no trató de disimular su desdén mientras el americano se retorcía por escapar del albino.

–Ah, bien, esto es lo que consigues escuchando a estos tres. – Turquía los reprendió levemente. – Si se tratara de otras personas, sus palabras se tomarían más enserio.

–…Nunca tomaría… algo que tu dijeras…enserio…– Turquía tuvo que contenerse de pisotear y estrangular al soñoliento griego.

– Harías mejor si te quedaras callado, si sabes lo que te conviene. ¿No sabes que los consejos de tus mayores son por una razón? Pero si no quieres oír mi advertencia, está bien por mí. No vengas arrastrándote si algo pasa.

– ¿Cuándo pase qué? – preguntó Finlandia curioso. Turquía sonrió.

– Oh, bueno…verás… te lo diré…

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Basado en "Don't open your eyes"

Créditos a su autor anónimo.

Hay algo que siempre debes recordar: en el último día de cada mes, debes cerrar tus persianas o cortinas antes de irte a la cama. Si no puedes hacerlo, durante la noche escucharas un suave golpeteo en la ventana. Hagas lo que hagas, no abras los ojos.

Si no tienes suerte, pronto oirás el sonido de un guijarro o una pequeña piedra lanzada contra tu ventana. No es un amigo tratando de levantarte, mantén tus ojos cerrados.

El golpeteo aumentara hasta ser un terrible sonido. No dejes que tu curiosidad pueda más que tú, recuerda que la curiosidad mató al gato. Procura mantenerte quieto lo más que puedas; finge estar dormido si tienes que hacerlo. Tal vez tu impaciencia crecerá y saldrás. Si no, empezará a golpear tu ventana. Créeme, la ventana no se romperá, pero por el amor de Dios, ¡NO ABRAS TUS OJOS para checar! No importa qué tan asustado estés, no importa qué tanto quieras gritar – no, lloriquear – no hagas ruido. No te muevas.

Después de un rato, el ruido desaparecerá bruscamente. No te dejes engañar y mantén tus ojos bien cerrados. Es durante este tiempo donde deberás tratar de quedarte dormido. Ni siquiera pienses en la posibilidad de dejar abierto un ojo hasta que veas el primer rayo de sol salir. No esperes a que el cantar de los pájaros de señal de ser ya de mañana; tampoco a que tu perro ladre. El sol tiene que estar a lo alto. Solo hasta entonces sabrás que has sobrevivido a la noche.

Aquellos que abrieron sus ojos…Bueno, no sé de nadie que viva para contar la historia.