¡Hola a todos! Como dije en el capítulo anterior, éste es el primer Fanfiction que he escrito en mi vida así de que sentía un poco de miedo al pensar que nadie iba a leer mi historia, así que imaginarán mi alegría cuando me di cuenta que tenía más de 70 vistas y también algunos reviews, follows y favorites. La verdad agradezco mucho a todos los que se han tomado la molestia de leer mi historia y además de dejar sus valiosos comentarios, la verdad los atesoro mucho. Aquí les dejo el segundo capítulo. Todavía no contiene temas muy fuertes pero para allá va la historia así que les pido discreción y todo eso. ¡Disfrútenlo! Espero sus lindos comentarios ^_^
Kakarotto miró fijamente a su nueva adquisición. A partir de ese día la mujer sería suya, y de nadie más. "Solamente mía" pensó el saiyajin, "me gusta cómo suena eso". —Mi nombre es Kakarotto y este que ves aquí es mi esclavo Krilin—, le dijo Kakarotto a su esclava —. A partir de hoy trabajarás para mí y espero una buena actitud de tu parte. Déjame quitarte eso—. El saiyajin de acercó a Chi-Chi y con una gran fuerza arrancó las cadenas de sus manos y después la de sus tobillos. —¡Así está mejor! —, exclamó el saiyajin — ahora podrás moverte con libertad. Bueno, vámonos.
Kakarotto caminó hasta la salida del mercado y sus dos esclavos le siguieron el paso. —Mi casa no está muy lejos de aquí, tal vez unos 10 minutos volando. ¿Sabes volar, no es así? — el saiyajin se dirigió a su esclava y ella lo miró perpleja. ¿Volar? Chi-Chi había visto muchas veces volar a los saiyajin, pero por supuesto que ella no podía hacerlo. —N-no… — comentó la chica mientras miraba al suelo —, yo no sé volar.
—Ya veo— comentó Kakarotto pensativo —. Está bien, yo te llevaré a casa. Krilin, síguenos—. Kakarotto tomó a Chi-Chi en sus brazos y comenzó a volar en dirección al norte. A la chica casi le da un infarto. Jamás en su vida había volado y la sensación le pareció terrible. El mercado de esclavos se volvió cada vez más pequeño bajo sus ojos. Inconscientemente Chi-Chi se abrazó del cuello de su amo para evitar caerse y vio que detrás de ellos les seguía Krilin. Nunca había visto un humano que pudiera volar. Pasaron algunos minutos y Kakarotto comenzó a descender hacia una montaña cercana mientras Krilin les seguía el paso. La mujer por fin pudo divisar una casa que sobresalía entre los árboles. No era tan grande como la casa de su amo Apio pero era un poco más grande que la residencia donde vivía Turles. Lo que más le llamó la atención era el gigantesco barril que se encontraba frente a la entrada. El saiyajin depositó suavemente a su nueva esclava en el suelo y se dirigió hasta la puerta principal. —Bueno—, dijo mirando a Chi-Chi —bienvenida a tu nuevo hogar.
Chi-Chi caminó insegura hasta la entrada y dio un vistazo adentro. La casa del guerrero no era nueva, seguramente varias generaciones de saiyajin habían vivido ahí antes que su amo. Sin embargo el lugar se veía acogedor y estaba muy limpio. "Me imagino que debe tener en casa otro esclavos para tener el lugar así" la mujer se dijo. —Oye, ¿qué esperas? ¡Entra! — Kararotto dio un leve empujón en la espalda a su esclava y la mujer cayó al suelo. ¡Ups! Desde que se había convertido en súper saiyajin su fuerza había aumentado considerablemente y aún tenía problemas para controlarla.
— ¡Cielos! ¿Estás bien? Últimamente me cuesta controlar mi fuerza —. Kakarotto se rascó la parte de atrás de la cabeza y rio nerviosamente. —S-sí. No se preocupe señor —. Chi-Chi contestó y se levantó con trabajo del suelo.
— Señor Kakarotto ¿es usted? — Se escuchó una voz al otro lado de una puerta a la izquierda. Después salió un hombre. Ya era de edad avanzada, tenía un espeso bigote blanco y usaba un sombrero para cubrir su calvicie. También se apoyaba de un bastón de madera para poder caminar. —¿Cómo le fue en el mercado de esclavos? ¿Encontró lo que buscaba? — Miró a su amo, después a Krilin y por último a la chica que se acababa de levantar del suelo. — ¡Ah! Con que ahora es una mujer. ¡Qué bueno! Siempre he dicho que las mujeres tienen más paciencia para aprender, y suelen ser mejores en la cocina.
— Sí, esta vez traje una chica. Mamá siempre decía que los hogares necesitan un toque femenino —, comentó Kakarotto con una sonrisa. — Abuelo Gohan, a partir de hoy ella trabajará con nosotros. Quiero que conozcas a… a… Perdón, no te pregunté tu nombre. ¿Cómo te llamas? — Kakarotto se dirigió a Chi-Chi mientras la mujer lo miraba perpleja. "Este saiyajin se lleva muy bien con sus esclavos. A éste hasta le dice abuelo" pensó la mujer. — Ah, sí. Mi nombre es Chi-Chi, señor.
— Chi-Chi ¿eh? Ese es un nombre que nunca había escuchado. Juro que los humanos se ponen los nombres más raros —. Kakarotto comentó —. ¡Oh no! ¡Lo olvidaba! Debo reportarme en el palacio —. Exclamó el saiyajin — Volveré al anochecer. Mientras espero que ustedes dos le enseñen el lugar a Chi-Chi. También quiero que preparen una gran cena ¡ya me estoy muriendo de hambre! Me voy —. Kakarotto emprendió el vuelo y sus tres esclavos lo miraros hasta que su silueta se volvió cada vez más pequeña y se perdió en el cielo.
— Así que Chi-Chi —, Krilin miró a la esclava y le dirigió una sonrisa amigable —te mostraré el resto del lugar. Señor Gohan, usted quédese aquí. No debe caminar mucho. — El anciano asintió y se volvió a meter por la puerta a una habitación, la cual Chi-Chi supuso que debía ser la cocina.
Durante la siguiente hora Chi-Chi y Krilin pasearon por toda la casa. El hogar tenía una sola habitación y un cuarto de baño. Krilin le contó a Chi-Chi que antes la casa tenía más habitaciones, pero después de que el amo perdiera a toda su familia decidió demoler el resto de los cuartos y convertirlos en una enorme cámara de gravedad para poder entrenar. También había una biblioteca, una sala de estar y, el lugar más grande de la casa era la cocina, por supuesto (Chi-Chi no se sorprendió. Después de 15 años se había familiarizado con el apetito de los saiyajin). La cocina contaba con tres refrigeradores, todos repletos de todo tipo de comida, y un cuarto contiguo que servía de alacena. En el sótano se encontraba la habitación de los esclavos. Tenía dos pequeñas camas, parecidas a las que tenía el señor Apio, una mesita de noche con una lámpara y un armario. El lugar era pequeño pero acogedor. Chi-Chi pensó que era mucho mejor que el lugar donde Turles los obligaba a dormir.
Krilin hablaba mucho y le contó a Chi-Chi toda la historia sobre la familia de su amo. Al parecer la casa había sido construida por el bisabuelo de Kakarotto, quien después le pasó la casa a su hijo y éste de la dio a su hijo, Bardock y a la esposa de Bardock, Gine. La pareja tuvo dos hijos, Raditz y Kakarotto. Los dos se unieron a la guardia real en cuanto tuvieron la edad suficiente. Raditz se unió al escuadrón de conquista y se dedicaba a viajar a diferentes planetas y conquistarlos. En este momento el saiyajin estaba apostado en un planeta en el cuadrante sur del universo. Kakarotto prefirió unirse al batallón de protección que defendía al planeta Vegeta contra amenazas locales y de otros planetas. Bardock también trabajaba en el escuadrón de conquista pero, coincidentemente se encontraba en el planeta durante la invasión de Freezer y murió tratando de defender a su planeta. Gine, la madre de Kakarotto había muerto de una terrible enfermedad unos cinco años atrás.
— El señor Bardock nos compró al abuelo Gohan y a mí hace 15 años, justo después de que conquistaran la Tierra —. Dijo Krilin a Chi-Chi mientras los dos lavaban zanahorias para la cena de su amo —. Yo tenía ocho años cuando me trajeron a este planeta. Como el señor Kakarotto y yo tenemos la misma edad, su padre nos entrenó juntos. Obviamente no tengo la fuerza de un guerrero de élite y el amo es mucho más fuerte que yo, pero creo que puedo pelear contra saiyajin que no estén entrenados. A decir verdad jamás he estado en una pelea pero cómo me encantaría patear unos cuantos traseros saiyajin —. Dijo el esclavo con alegría mientras apretaba con fuerza la zanahoria que sostenía en la mano. La pobre verdura no aguanto tanta presión y estalló frente a sus ojos. — ¡Uy! Perdón —. Krillin se rio nerviosamente.
— ¡Suficiente! A este paso no terminaremos la cena a tiempo. Tú espera afuera y ve a hacer lo que… lo que… ¡lo que sea que hagas en esta casa! Yo terminaré de cocinar —. Chi-Chi le espetó a Krilin. Por más que disfrutara de la presencia del esclavo, la estaba distrayendo de sus deberes y no quería saber lo que podía pasar si no terminaba la cena del amo a tiempo. "Ay pero qué carácter", pensó Krilin "papá tenía razón, todas las mujeres están locas".
Ya había anochecido cuando Kakarotto salió del palacio y emprendió el vuelo de regreso a su casa. "Ese maldito de Vegeta," se dijo el saiyajin "siempre que me ve, me acaba a insultos y quiere que peleemos juntos. No me ha dejado en paz desde que convertí en guerrero súper saiyajin. No es mi culpa, yo ni siquiera sabía cómo hacer la transformación. A la mejor si él también entrena lo suficiente se logrará convertir y dejará de ser una peste". Kakarotto divisó su casa y cambió el rumbo de sus pensamientos. A partir de ese día su familia se había vuelto más grande. Él jamás había tratado mal a los esclavos y no entendía por qué los otros saiyajin lo hacían. Es decir, los esclavos cuidaban tu casa, te preparaban de comer, curaban tus heridas y pasaban todo su tiempo contigo. Él incluso le tenía cariño al abuelo Gohan y a Krilin. El abuelo siempre lo había cuidado desde que llegó a su casa 15 años atrás y Krilin era más cercano a él que incluso su hermano Raditz. El joven humano y él habían entrenado juntos, y salían de pesca y de cacería juntos. Ahora que no tenía padre y su hermano estaba lejos, sus dos esclavos eran su familia y le daría el mismo trato a Chi-Chi.
Kakarotto aterrizó frente a su casa y abrió la puerta. Inmediatamente lo invadió un aroma delicioso, ¡era lo mejor que había olido en su vida! Sabía que el abuelo Gohan sabía cocinar muy bien pero esta vez se había lucido. Su estómago comenzó a rugir y se dio cuenta de lo hambriento que estaba. No había comido nada desde el desayuno y ya era muy tarde.
— Señor, bienvenido a casa. Lo esperábamos más temprano —. El anciano Gohan salió por la puerta y saludó a su amo. — Ah sí, perdón. Es que el terco de Vegeta no me quiso dejar ir hasta que hubiera peleado mínimo tres horas con él. Y ya conoces la ley, no se pueden ignorar las órdenes del príncipe, por más pesado que sea —. Kakarotto se puso la mano detrás de la cabeza y soltó una risa —, por cierto, abuelo, ¡huele muy bien! Querías lucirte ante la nueva chica, ¿no es así?
— Se equivoca amo. Chi-Chi fue quien preparó todo esto. Ella insistió —. En ese momento la mujer esclava apareció por la puerta y fijó su mirada en Kakarotto —. ¡Ah! ¡Ya llegó! Bienvenido —. Comentó la chica —, me tomé la libertad de preparar la cena de hoy. Espero que le guste.
— ¡Pues huele muy bien! — exclamó el saiyajin —Vamos a comer —. Kakarotto entró por la puerta izquierda hacia la cocina y después le siguieron sus esclavos. La mesa estaba magníficamente puesta. Había carne, pan, sopa, ensalada, verduras, pasta e incluso postres. El saiyajin miró boquiabierto lo que tenía enfrente. Todo se veía espectacular. Kakarotto tomó asiento en la mesa y agarró un tenedor. —Pues buen provecho —. El saiyajin comenzó a comer a una velocidad increíble. Devoraba platillo tras platillo con una enorme facilidad y no parecía llenarse con nada. Incluso para ser un saiyajin, comía demasiado. "¿Qué este hombre no tiene fondo?" pensó Chi-Chi, "espero que no se quede con hambre o podría castigarme". Kakarotto siguió devorando, sin embargo tuvo en consideración dejar lo suficiente para que sus tres sirvientes también pudieran cenar. — ¡Estuvo delicioso! — el saiyajin puso el último plato vacío sobre la mesa, se puso de pie y avanzó hacia donde estaba Chi-Chi. Después la agarró de los hombros y se agachó un poco para que sus rostros estuvieran al mismo nivel. —Eres una excelente cocinera— le dijo con una sonrisa —a partir de hoy sustituirás al abuelo Gohan en la cocina, ¿entendido? —. —S-sí señor — dijo Chi-Chi perpleja. Incluso el señor Apio que era amable con sus esclavos jamás había mostrado semejante actitud amigable con ella.
— ¡Ah! ¡Estoy muerto de cansancio! — Dijo Kakarotto mientras se estiraba con ganas —. Creo que me daré un baño en el barril y después iré a dormir. Krilin, ve a preparar el agua.
— ¡Enseguida señor! — contestó el esclavo y salió de la cocina para calentar el agua.
"Así que para eso sirve el barril de afuera", de dijo Chi-Chi. "¿Por qué no puede ser una persona normal y bañarse el cuarto de baño como todos?"
— Chi-Chi, vamos a cenar —. La voz del anciano Gohan la sacó de sus pensamientos. —Todo lo que preparaste se ve muy bien y me muero de ganas de probarlo.
— Ah, sí. Vamos —. Comentó la humana y se sentó a la mesa con el anciano ¡todo sabía muy bien! Su amo había dejado bastante comida para los tres y Chi-Chi comió hasta que se sintió llena. Tomando en cuenta que habían pasado más de cinco años desde que había comido una cantidad decente, la cena le supo a gloria. El abuelo Gohan ofreció limpiar la cocina pero la esclava no se lo permitió. El esclavo era ya bastante mayor y debía estar muy cansado. Además él había limpiado la casa en la mañana.
— No se preocupe, señor. Yo me encargaré de la cocina. Usted vaya a descansar —. Chi-Chi se levantó y llevó los platos sucios al fregadero. — Está bien, como tú digas linda. Nos vemos mañana —. El abuelo Gohan le dirigió una cálida sonrisa a la esclava y se dirigió a su habitación.
Chi-Chi comenzó a lavar los platos, de espaldas a la puerta mientras tarareaba una suave melodía. Su primer día en la residencia de Kakarotto no había estado nada mal. Claro, tomando en cuenta que seguía siendo una esclava, trabajaba casi 20 horas diarias sin ningún tipo de pago y estaba sola en un planeta extraño. Pero Krilin y el abuelo Gohan eran humanos, igual que ella y se veía que eran personas muy amables. Tal vez con el tiempo los tres se volverían buenos amigos. La mujer escuchó que la puerta detrás de ella se abría y ella ni siquiera se molestó en voltear. — Krilin, te tardaste mucho. El señor Gohan y yo ya terminamos de comer. Por suerte guardé algo de comida para ti, lo calentaré enseguida… — La esclava dio la vuelta y al instante se quedó atónita. Frente a ella no estaba Krilin, si no su amo Kakarotto ¡completamente desnudo!
— ¡Ah! Hola Chi-Chi soy yo. Sólo vine por una cerveza del refrigerador antes de darme un baño. Espero no haberte asustado. Krilin subió a buscar mi toalla y como ya me había desvestido, pues bajé así —. El saiyajin caminó con toda naturalidad hasta el refrigerador, abrió la puerta y lo comenzó a inspeccionar con detenimiento. Su cola se movía detrás de él alegremente. Finalmente tomó una lata de color dorado, cerró la puerta y volvió a salir de la cocina sin mirar atrás. Chi-Chi estaba completamente roja. ¡Cómo se le ocurría andar así por la casa! Era cierto que ese era su hogar y podía hacer lo que se le ocurriera pero debía tener en consideración que no era el único ahí. Además había damas presentes.
¡Ese desvergonzado! Era cierto que ésta no era la primera vez que veía a un hombre desnudo. Años antes tenía que ayudar a bañar al amo Apio cuando éste ya estaba muy mayor y enfermo y Turles hacía que todos sus esclavos se bañaran juntos en el río, pero ésta era la primera vez que veía a un hombre con esa figura. Era alto, delgado pero musculoso, y su pecho y espalda tenían varias cicatrices que demostraban su valentía en antiguas batallas. Su piel también tenía un ligero tono bronceado que quedaba muy bien con su cabello oscuro, e incluso Chi-Chi no había podido evitar mirar más abajo. Estaba bien dotado, bastante bien dotado, y la esclava se preguntó a cuantas mujeres había satisfecho con ese enorme…
— ¿Chi-Chi? ¿Estás bien? — Una voz la sacó de sus pensamientos. "¡Maldición!" se dijo Chi-Chi, "¿pero en qué demonios estaba pensando?". Krilin la miraba atónito. Cuando entró a la cocina se encontró a la esclava completamente sonrojada, perdida en sus pensamientos mientas se agarraba el cabello compulsivamente.
— ¡Sí! ¡Sí! ¡No es nada! Ahora mismo caliento tu cena —. Chi-Chi volvió a prender la estufa y se dispuso a calentar la cena de Krilin. Después de unos minutos colocó frente al esclavo un plato de comida caliente y ella misma tomó asiento frente al hombre para hacerle compañía. —¡Cielos! ¡Esto está delicioso! — Exclamó el esclavo después de dar el primer bocado —, es incluso mejor que lo que cocina el abuelo Gohan. ¡Te felicito! La verdad a mí jamás se me ha dado bien esto de la cocina.
— Gracias —. Chi-Chi se sonrojó un poco. No estaba acostumbrada a recibir cumplidos. La gente rara vez la felicitaba por algo. Era la obligación de los esclavos hacer su mejor esfuerzo sin ningún tipo de reconocimiento. — Por cierto, Krilin —, la humana tenía una pregunta para el esclavo. — ¿Sabes en dónde voy a dormir? Solamente vi dos camas en la habitación de los esclavos y me preguntaba si yo dormiría en algún otro lugar o algo por el estilo.
— Cierto — dijo Krilin. No habían pensado en dónde iba a dormir la nueva esclava. — Bueno, la verdad no tenemos ningún lugar donde puedes quedarte. Pero esta noche puedo dormir en el suelo y mañana vamos al mercado a comprar una cama.
— ¡No, para nada! — Chi-Chi se sentía muy apenada de causar incomodidades en su nueva casa. — Yo dormiré en el suelo. Además ya estoy acostumbrada a hacerlo. Mi antiguo amo nos hacía dormir a todos los esclavos en el suelo de piedra y…
— ¿¡Qué tu antiguo amo qué?! — Una voz interrumpió la conversación entre los dos esclavos. Ambos giraron sus cabezas y encontraron a su amo Kakarotto parado en la puerta (con una toalla alrededor de su cintura para alivio de Chi-Chi) y una mirada fiera. — ¡No puedo creer que te obligaran a dormir en el suelo como un animal! ¡Eso es imperdonable! ¿Quién era tu amo anterior? — Kakarotto iría a buscar al antiguo amo de su esclava y tendría una "pequeña" conversación con él sobre el correcto trato hacia su servidumbre.
— ¡Amo! N-no lo vi entrar. ¿Se le ofrece algo? — Chi-Chi se asustó un poco. Pensó que su amo era alguien noble y tranquilo pero a verlo con esa actitud tan agresiva se dio cuenta de que todos los saiyajin, por más amables que sean, tienen su lado salvaje.
— ¡No cambies el tema! Exijo saber quién era tu antiguo amo.
— Bueno… su nombre era Turles pero… él murió hace unos meses. Dicen que Freezer lo eliminó con sus propias manos. — La esclava miró al suelo mientras contestaba con rapidez.
Turles. Sí, Kakarotto lo recordaba. Ellos dos trabajaban juntos en el batallón de protección del planeta Vegeta y todos hacían comentarios sobre el gran parecido entre los dos saiyajin. Pero a él no le parecía tener similitudes con ese infeliz. Turles era hipócrita, desleal y cobarde. Se portaba altanero hacia los soldados con menor rango y ahora se había enterado que no sabía tratar con respeto y dignidad a sus esclavos. ¡Carajo! Kakarotto en ese momento se alegró que Freezer se hubiera tomado la molestia de explotar la cabeza de Turles con una bola de ki o él mismo iría a estrangularlo por lo que le había hecho a Chi-Chi.
— ¿Amo se encuentra bien? — Krilin miró con preocupación al sayajin. De pronto su amo se había quedado muy pensativo. "¿No estará pensando en hacer algo estúpido como buscar a la familia de Turles o algo por el estilo?" se preguntó el esclavo.
— Sí, sí. Todo está bien. No te preocupes Krilin —. Kakarotto reaccionó. — Pero no me parece justo que alguno de ustedes duerma en el sueño esta noche. Chi-Chi, —el saiyajin volteó a ver a la humana —, ¿por qué no te quedas esta noche conmigo? Mañana podrán ir a comprar una cama nueva.
— ¡Pero amo! ¡Cómo cree! No hay ningún problema con que yo duerma en el suelo esta noche. En serio, no quiero causarle problemas. — Chi-Chi estaba desesperada. No quería causarle problemas a su amo además de que solamente pensar en pasar la noche con él la llenaba de vergüenza.
— ¡Tonterías! Jamás dejaría que uno de mis esclavos pasara la noche en el suelo. Además si no quieres hacerlo por las buenas, tendrá que ser por las malas. Te… ¡te lo ordeno! Cuando termines de limpiar esta cocina te espero en mi habitación. No me hagas bajar a buscarte. — A Kakarotto no se le daba muy bien esto de dar órdenes tajantes a sus esclavos y lanzar advertencias y amenazas, pero esa esclava era muy necia. ¿Qué no podía ver que él solamente quería lo mejor para ella?
Dicho esto, el saiyajin dio media vuelta y salió de la cocina, con dirección a su habitación. Chi-Chi se quedó perpleja mientras sostenía un paño de cocina entre sus manos. ¡Su amo quería pasar la noche con ella! Aunque se veía amable, qué tal si era solamente una fachada y cuando estuvieran solos encerrados en su habitación él se fuera a aprovechar de ella. Su antiguo amo Turles ya había abusado de la humana en una ocasión y qué le decía que eso no podría volver a pasar.
— No te preocupes, no va a pasar nada —. Krilin tocó el hombro de Chi-Chi y le dirigió una cálida mirada. — El amo sólo quiere lo mejor para ti, no te va a pasar nada. Ve a descansar, yo terminaré de limpiar la cocina.
Chi-Chi entregó a Krilin el paño de cocina, le dio las buenas noches al esclavo y después subió las escaleras, rumbo a la habitación de Kakarotto. Una vez frente a la puerta, dio un respiro hondo y tocó la puerta con suavidad. — Amo, soy yo. ¿Todavía está despierto? — dijo la esclava en voz baja, una parte de ella esperando que el saiyajin estuviera ya dormido y ella no tuviera que pasar la noche con él.
— Pasa —. Su voz se escuchó del otro lado de la puerta. Chi-Chi entró con lentitud y miró a la cama. Las luces estaban encendidas y Kakarotto estaba recostado sobre su estómago en la cama, las cobijas le tapaban hasta las rodillas y tenía la cabeza cubierta con una almohada. Estaba vestido únicamente con unos boxers negros ajustados que dejaban al descubierto casi todo su bien formado cuerpo. La humana volvió a sonrojarse como cuando lo había visto desnudo en la cocina, ¿qué acaso ese saiyajin no tenía un poco de pudor?
— ¿Qué esperas? Apaga la luz y ven a acostarte — La almohada que cubría su cabeza ahogaba un poco la voz de su amo pero Chi-Chi pudo distinguir su tono apremiante. — Sí amo, que… que pase linda noche — dijo la humana en voz baja. Caminó con inseguridad hasta la cama y tocó las sábanas. Eran muy suaves y estaban levemente perfumadas. La cama era bastante grande como para acomodar a tres o cuatro personas así que cabrían perfectamente sin que hubiera la necesidad de contacto físico o algo por el estilo. Chi-Chi finalmente subió a la cama ¡estaba deliciosa! Jamás en su vida había sentido una superficie tan cómoda y, después de años de dormir en el suelo, la cama de su amo le supo a gloria. Por fin apagó la lámpara de la mesita de noche que estaba junto a ella y se subió las sábanas hasta la cintura. Era una noche bastante calurosa y la humana podía sentir un gran calor, especialmente en sus mejillas.
Después de unos minutos Kakarotto giró la cara para ver a su esclava. La luz de la luna se colaba por la ventana e iluminaba levemente a Chi-Chi. La chica estaba acostada, de espaldas a él y por primera vez el saiyajin notó algo que le hizo sentir otra punzada de odio. Su esclava tenía cicatrices de latigazos en su espalda. Las marcas eran tenues pero estaban ahí, casi burlándose de él. Y eso era únicamente lo que su vestido dejaba ver. ¿Qué más marcas de maltratos estarían cubiertas por la tela blanca del vestido? "¡Turles hijo de puta!" se dijo, "espero que te estés pudriendo en el infierno". Kakarotto escuchó la respiración acompasada de Chi-Chi y sintió su ki, todavía más bajo, indicando que estaba profundamente dormida. El saiyajin se tranquilizó un poco. Su esclava pudo haber tenido una vida terrible en los últimos años pero ella ahora ella estaba con él, y él le daría una vida mucho mejor. Sabía que Chi-Chi ya no podía escucharlo y, sin embargo, el saiyajin dijo en voz muy baja — nunca voy a lastimarte. Nunca en mi vida. Eso te lo prometo.
¡Y eso fue el segundo capítulo! Cuando estaba describiendo a Gokú desnudo la verdad no pude dejar de sonreír y hasta se me salió una risita. No me imagino cómo va a ser cuando escriba mi primer lemon, ¡de seguro me voy a morir de la risa! En este capítulo ya incluí algo más de lenguaje fuerte y contenido sexual, ya saben, para justificar la clasificación M, pero el tono de la historia se va a volver todavía más maduro con el paso de los capítulos. Yo sé lo que buscan en un fan fic clasificación M (no se hagan, porque yo busco lo mismo), mucho lemon, algo de violencia y lenguaje vulgar. Les pronto que pronto habrá lo que buscan así como la aparición de personajes como Vegeta, Bulma, Número 18 y Piccolo. ¡Hasta el próximo capítulo!
