Hermione pareció acobardarse una vez que los vieron entrar por las gigantescas puertas, pero Harry la jaló todo el trayecto hasta la mesa verde y plata sin prestar atención a ninguna clase de miradas; ni siquiera a las inquisidoras de sus compañeros, cuando, como si le perteneciera por derecho, observó el lugar al lado de Draco.
Blaise resopló y se movió un espacio al costado; Harry se sentó y volvió a observar a sus compañeros, Draco también se movió un lugar al costado. Harry se pegó a su lado y le sonrió graciosamente a Hermione, como si toda esa charla entre miradas le hubiera causado una gran diversión; Granger se sentó.
-No es una Slytherin- Remarcó Pansy lo obvio, ningún sentimiento, ni siquiera de sorpresa o indignación, surcaban su rostro.
-Tampoco es una Gryffindor- Respondió él, Blaise no pudo ocultar su risita que sorprendió a la de cabellos castaños; el chico trabó su brazo con el de la otra niña.
-Vamos, vamos, Granger; pareces una estatua. Pansy solo esta jodiendo, siempre lo hace; es una perra por naturaleza-
-No, Draco es una perra por naturaleza; yo soy una diva- Comentó divertida mientras el rubio la fulminaba, pronto comenzaron a reír; Hermione no tardo en seguirles. Y, aunque seguía siendo observada malignamente por otras serpientes, Harry lograba que ese quinteto se relajara en frente de ella; era algo inusual y extraño, pero no incomodo. De hecho, Hermione comenzaba a creer que solo se hacían los malos de la escuela porque los demás los trataban como eso: tiranos.
Granger sabía que para cuando volviera a su Sala Común tendría muchos problemas con los demás, pero poco le importaba ahora; en cinco minutos, ya estaba siendo mejor tratada allí que en su propia Casa.
-Bueno, tendré que pedirles que la cuiden…- Comentó Harry en algún punto de la comida –Tengo algo que hacer y si la dejo completamente sola se perderá como la torpe Gryffindor que es- Hermione se hubiera ofendido si el tono que había utilizado Harry no hubiera sido el de una obvia broma inocente; para destensar.
Aunque Theo, Draco y Blaise observaron a Harry de reojo varias veces. Malfoy muchas más de lo que Granger pudiera contar; el rubio suspiró como si fuera mamá gallina con muchos hijos que se meten en travesuras.
-Te acompaño- Harry abrió un poco los ojos, miró a la mesa de profesores, no faltaba mucho para la atolondrada llegada de Quirrel y Potter no podía permitir que Draco le siguiera a vencer el trol; no por querer quedarse con el crédito, sino porque los Trols son muy idiotas y no quería que el Malfoy saliera lastimado por su culpa.
-No, gracias. Voy al baño y luego a dormir, no creo que quieras acompañarme- El rubio enarcó una ceja y Harry supo que no le creía ni una palabra.
-La verdad es que estoy algo cansado con la práctica de hoy; y dormimos en la misma habitación, sería algo estúpido no ir ambos-
Era verdad, hoy Harry le había dicho a Draco que quería ver cómo jugada de cazador, así que hicieron un mini partido amistoso que les duró dos horas y todo el receso; había sido genial. Harry tuvo que ceder y no hablaron hasta que llegaron fuera del salón.
–Ahora, ¿a dónde estamos yendo?-
-A nuestro dormitorio, en las mazmorras- Draco le tomó de la mano, haciéndole frenar; su ceño estaba increíblemente fruncido.
-Mira, Potter; no soy idiota. ¿Crees que te habría dicho de acompañarte, antes de que se presente el postre, solo para ir al cuarto a dormir?- Harry guardó silencio, pero esto solo encandilo aun más la fría furia del muchachito -Al parecer me subestimas demasiado- Se estaba marchando de allí cuando Harry lo sostuvo y lo guió al baño de niñas -¿Qué, ahora piensas que soy marica y me traes al baño de mujeres?- A Potter le había dolido el comentario y sabía que no era el momento pero…
-Draco, entiendo que estés enojado pero no digas esas cosas; yo soy gay y no pienso tolerar eso- Si Draco era homofóbico, entonces intentar de ser su amigo no tenía sentido; debía saber esto ahora. Si era cierto, Harry no podría estar con él sin importar lo bueno que sea. El chico se sonrojó violentamente y miró sus pies como si fueran lo más interesante del mundo.
-Yo no…lo siento, yo no quería…enserio, Harry, yo no quería decir…-
-Tranquilo, lo entiendo-
-¡No! A mí no me importa si…bueno, si te gustan otros chicos; quiero decir, tú entiendes… ¡Morgana, no soy bueno en esto, Harry!- El azabache le sonrió.
-¿Amigos, Draco?- El chico le devolvió una floja sonrisa de lado.
-Amigos- De repente se escuchó un estruendo que resonó en toda la habitación.
Oh, mierda; el trol.
-Vamos- Susurró Harry, y agarró a Draco de la manga y le llevó a la puerta a los trompicones; logró ver una túnica y cabellos negros dirigirse escaleras arriba, seguramente Snape yendo a revisar que Quirrel no traspasara la puerta del tercer piso.
En los lejanos alrededores se podían ver a alumnos de todas las edades y Casas en los pasillos, tomando atajos hacia sus Salas Comunes; todo con tal de no enfrentarse al trol.
-Vete, Draco; dile al primer profesor que veas que se acerque a este baño lo más pronto posible, diles que estoy en problemas. Puedes decirle a cualquiera menos a Quirrel, ¿entendido?-
-Seré cobarde, pero no un reverendo hijo de puta; si yo me voy, tú te vienes conmigo-
-¿Ahora eres un Gryffindor?- Draco le observó con la nariz arrugada y cara de espanto.
-En mi vida; ¿a qué profesor dijiste que llamara?-
-Cualquiera menos Quirrel-
-¿Por qué…?-
-No es momento, ¡ve!- Malfoy cuestionaría luego, así que salió corriendo en busca de lo dicho.
Harry se escondió detrás de la puerta; cinco minutos pasó en expectación hasta que un olor horripilante de calcetas sucias y baños públicos sin limpiar, llenó el aire. Unas pisadas resonaron por el pasillo y Harry pudo verlo: Era enorme, alto como de doce metros y gris; cómo una inmensa pared de piedra.
El trol entró en el baño de niñas arrastrando su garrote porque sus brazos eran demasiado largos como para mantenerlo erguido, Harry vio un pedazo de escombro un poco alejado de él; salió de su escondite con mucho cuidado, dio un paso, dos. Faltaban dos más y lo lograría, pero el trol olfateó el aire, Potter se petrificó en el lugar; si extendía la mano un poco, alcanzaría la piedra en un movimiento rápido.
Lo intentó, pero en cuestión de un segundo el trol rugió y dio media vuelta torpemente para encontrarse con el exGryffindor en pleno movimiento; dirigió su garrote a Harry, pero este fue más rápido y, con un floreteo de varita, nubló la vista del trol, haciendo que no le dé por poco. Lo que había sido un elaborado plan se había convertido en un verdadero problema. La gigantesca criatura, se volvió loca ante la incertidumbre de la ceguera y comenzó a golpearlo todo; destrozó los cubículos y unas cuantas canillas.
Potter se arrojó al piso para que no lo noqueara; justo cuando iba a hacer estallar un inodoro, Harry logró convocar una soga que ató los pies del trol, haciéndole caer de cabeza en un lavado y luego con el suelo. Harry se acercó y le hizo un 'Enervante', la criatura no abrió ni un ojo, una sustancia rojiza verduzca comenzó a brotar por la parte trasera de la cabeza del trol y la verdad cayó fuerte y como un balde de agua fría sobre Harry.
Estaba muerto.
Justo cuando se disponía a bajar lentamente la varita, Quirrel, McGonagall y Snape, este último algo cojeante, entraron apresurados a la habitación. Draco les seguía de cerca y cuando vio la escena no pudo hacer más que observarle más pálido que una hoja de papel, su rostro no demostraba terror pero sus ojos, sus ojos lo decían todo; Harry bajo la mirada avergonzado de sí mismo.
-Está desmayado; aunque es probable que haya muerto- Tan muerto como la voz fría de Harry en ese momento, él no planeaba matarlo; no importaba si era un trol o un grindylow, Harry se había propuesto jamás volver a matar nada.
-¡¿En qué pensabas, chico!?- Una furia terrible invadía a McGonagall mientras observaba al trol en el suelo y toda la sangre de este salpicando el lugar -¿¡Por qué no estabas en tú dormitorio?!- Potter levantó la mirada a su profesora de Transformaciones, que ahogó un jadeo por lo vacía de la expresión de su alumno, por más que sea un Slytherin, estaba casi todo el día sonriente, pero ahora parecía un Inferi.
-Hermione Granger estuvo llorando toda la tarde por un comentario muy despectivo de Ronald Weasley y yo decidí invitarla a cenar con el resto de mis compañeros, en la cena comentó que creía haberse olvidado algo en el baño, pero que lo buscaría luego; cuando yo y Draco nos retiramos no pudimos ser testigos de la advertencia del profesor. Como pasamos cerca, le dije a Draco que siguiera a las mazmorras, que yo buscaría lo que Hermione se olvido y luego lo alcanzaba; supongo que Draco vio al trol acercarse y fue a avisar. Yo estaba buscando el objeto, que por cierto, no encontré, cuando sentí ese asqueroso olor; me di la vuelta y ahí estaba, hice lo que tenía que hacer- Nada, ni una expresión; su mentira era tan perfecta como la máscara en su rostro, todo encajaba.
-Muy inteligente de su parte, señor Malfoy- Dijo Severus –Cinco puntos para Slytherin por su gran capacidad para pensar en circunstancias de estrés- La animaga se veía algo aturdida, pero luego miró a Harry por un largo tiempo y dijo:
-Señor Potter, se que usted no es un Gryffindor, pero sus acciones representaron las reglas que se valoran en mi Casa; le ofrezco diez puntos más para Slytherin y verá que el señor Weasley no se quedará sin una sería charla sobre el efecto de las palabras- Comentó duramente.
-Gracias, profesora- Pero había sonado fúnebre hasta para él. Harry supo en seguida que ya había ganado algo del afecto de Minerva McGonagall y una gran, gran sospecha por parte del Malfoy; que volvió silenciosamente junto a él a su habitación.
Las manos de Harry temblaron constantemente mientras se desvestía y se ponía sus pantalones de pijama, sabía que el frío de la muerte de algo o alguien no le abandonaría el cuerpo ni aunque se duchara con agua hirviendo; se recostó en la cama vecina a la del rubio sin saber si podría dormirse.
-.-
Harry estaba en un lugar muy oscuro, miró a su alrededor pero no distinguía nada. De repente, una pequeña luz apareció en las profundidades de aquella habitación; rayos verdes y rojos centellaban de vez en cuando, resaltando sobre la cara de Harry, llamándole la atención; se fue acercando. Cuando estuvo lo suficientemente cerca, abrió lo que, ahora sabía, era una puerta y palideció del horror.
-¡CRUCIO!-
Voldemort, vivo.
Fred, Tonks, Remus, Sirius; todos, todos vivos.
Y, ¡oh, por Dios! Atados en diferentes sillas. Siendo torturados.
Harry no podía alcanzarlos; lo intentó, en serio, pero una barrera le impedía ayudarlos. Pestañó con fuerza cuando los maleficios comenzaron a cambiar.
-¡AVADA KEDABRA!-
Y Fred volvía a caer sobre su cuerpo muerto frente a Harry; le siguió Tonks, luego Ojoloco. Y de repente Harry era el ser tras la varita, apuntando fijamente a Sirius; se estaba hiperventilando, lloraba y gritaba propasado por las imágenes. Él no quería, no quería hacer aquello.
-¡AVADA…!-
-.-
-¡NOO!- Se despertó tan violentamente que se cayó de la cama, respiraba agitadamente, estaba bañado en sudor frío.
Él no quería, él no quería, no quería, no quería.
Draco pareció escucharlo al poco tiempo.
-¿Harry? ¡Oh, por Merlín, Potter!- Se acercó corriendo cuando lo vio hecho un ovillo y llorando descontroladamente.
-No quería, yo no quería matar a nadie…yo no quería que murieran por mi culpa-
-¡¿Qué te ha pasado, de qué rayos hablas, Harry!? Tú no has matado a nadie…- Draco pareció comprender lo incomprensible y le tomó entre sus brazos, tal cual hoy había abrazado él a Hermione; acariciándole tranquilizadoramente su espalda.
-Los he matado; al principio era él, pero resultó que era toda mi culpa, siempre será mi culpa- Sollozaba.
-Ya está…todo está bien. No has matado a nadie-
-Están muertos, están muertos; todos ellos lo están y es toda mi culpa-
-No es tu culpa, Harry; nadie está muerto. Solo fue una pesadilla- Pero al chico poco le importaba, ya no lloraba, pero se mecía sobre sí mismo, gimiendo en pleno terror.
Pasaron varios minutos así para hacer que Potter se calmara lo suficiente como para hablarle coherentemente y sin que temblara.
-Vamos- Dijo colocándolo nuevamente en su cama –Intenta seguir durmiendo y en alguno de aquellos intentos lograras conciliar el sueño-
-No lo hare; ambos sabemos que no podre- Comentó, ahora que estaba más lucido, estaba avergonzado por lo sucedido y haber despertado al chico con uno de sus disgustos pasados.
Draco suspiró y le hizo un ademan al azabache para que se moviera, él lo hizo por instinto.
-¿Qué haces?- El rubio se había metido debajo de las sabanas, junto a Harry; pero luego le dio la espalda.
-A dormir, Potter- Harry hubiera deseado poder negarlo, pero una vez que cerró sus ojos ya no recordaba ninguna pesadilla.
