N/A: Tanto tiempo! El próximo cap. es el último de La Piedra Filosofal -emoción- Quiero agradecer a todos y cada uno de ustedes por leer; realmente los adoro un montón. Nos leemos!

Las cosas se habían desatado abruptamente luego de la llegada imprevista de Draco…

Flash back.

-Dormía, Potter, dormía- Harry y Blaise se retorcían los puños como si fueran lo más interesante del mundo.

-No tenemos tiempo- Susurro Harry aún sabiendo que aquello era una mentira, puesto que Voldemort y Quirrel habían tardado siglos en averiguar dónde se encontraba la piedra realmente, e incluso jamás la habrían obtenido de no ser por la pequeña ayuda de Harry.

-¿Me van a contestar mi pregunta?- Blaise agarró a Draco del pijama de seda verde y los sacó a todos de allí dando trompicones.

-Si tanto quieres saber, acompáñanos-

Fin Flash back.

No había sido la más genial de las ideas, claro. Pansy y Theo los ahorcarían por la mañana, pero mientras más pensaba Harry en lo que hizo Blaise, más correcto le parecía.

Harry necesitaba que aquellos que alguna vez fueron Mortífagos se vieran tan metidos con él, que no pudieran evitar ser mínimamente neutrales; no quería muertes, juicios o suicidios hacia aquellos que no les correspondían. Draco Malfoy, Theodore Nott y Pansy Parkinson son un ejemplo. Mientras más viera Voldemort lo cercano que era a aquellos, tendría dos opciones: presionar, alejando aún más a sus seguidores a los cuales Harry, por supuesto, se encargaría de mantener protegidos ante cualquier amenaza; o dejar que escogieran nuevamente bando, aferrándose ante las siempre presentes consecuencias que ambos conllevan.

Mientras más viera Voldemort a Draco con Harry, tardaría menor tiempo en darse cuenta que las cosas no eran como antes; se recordó mientras abrían la puerta del tercer piso, viendo primero el arpa tocando y luego a Fluffy durmiendo.

-Llegó antes- Explicó Harry, sacando su flauta cuando vio que el arpa estaba dejándose de escuchar y Fluffy gruñó –Entren por la trampilla, voy último así no se despierta- Y comenzó a tocar, los ojos del cerbero, quien ya se había empezado a mosquear, cayeron con firmeza; Harry les hizo una señal a sus acompañantes que se dejaron caer por la trampilla, Harry se tiró tras ellos.

-¿Qué demonios es esto?- Escuchó que decía Blaise.

-Ugh, asqueroso- Harry rió mientras sacaba su varita, la planta ya había envuelto sus tobillos y a los Slytherin les llegaba a las rodillas.

-Inferno- Murmuró Harry y un aro de fuego quemó la planta, que se retrajo, dejándoles libres –Era el Lazo del Diablo- Aclaró una vez en tierra firme –Los profesores pusieron varias pruebas a lo largo del camino a la piedra filosofal; seguramente aquella era de Sprout- Siguieron adelante por un pasillo de piedra.

-¿Así que eso planeaban, venir por la piedra? Inútiles- Casi escupió Draco.

-¿Por no querernos a todos muertos?-

-¿Por detener a cualquiera que sea el loco?- Dijeron ambos chicos al mismo tiempo.

-Por ser tan idiotas que no pidieron ayuda, avisaron o no nos dijeron lo que ocurría- Estaba a punto de replicar algo cuando… -¿Alguien más escucha ese ruido?- Preguntó el rubio.

-¿Zumbidos?- Asintieron.

-Halas- Precisó. Le gustaba bastante que ambos hubieran reconocido instantáneamente de lo que se trataba, Hermione y Ron habían sido algo lentos en algunas cosas; a veces tanto que terminaba yéndose solo a algún lugar para estar un rato en paz.

Entraron a la habitación, viendo todas las llaves voladoras; Blaise fue directo a la puerta y sonrió sarcásticamente.

-Cerrada, ¿cómo no?-

-Para algo debían servir estas- Dijo Draco al otro lado del cuarto, junto a las escobas.

-Son llaves- Dijo Harry, apuntando a los objetos voladores y escondiendo una sonrisa al ver como Draco cavilaba.

-Tipo de cerradura, Blaise- El chico se fijó de inmediato lo pedido.

-Bastante vieja. Tiene que ser alguna oxidada y grande; quizás de plata o hierro- El rubio asintió y le tiró una escoba directo a Harry.

-Tú nos metiste en esto, cara rajada, sácanos- Luego le tiró otra escoba a Blaise antes de agarrar una el mismo –En cuanto la vemos, emboscada; muéstranos por qué rayos eres buscador a esta edad, Potty- El azabache le sonrió de lado.

-Harry- Corrigió en un susurró mientras golpeaba el suelo con el pie. Les costó poco encontrar la vieja llave de plata, con alas azules y algo rotas; luego de poco tiempo Harry ya la tenía en mano.

-Genial, Harry, ahora ve y abre esa mierda- Comentó Blaise, alegre de estar bajando al fin de la escoba. Harry corrió a hacer lo dicho y los tres pasaron a la tercera prueba: el tablero de ajedrez.

-.-.-.-.-

Era grande. No, grande sería poco, el tablero era gigantesco.

Blaise silbó con una enorme sonrisa del rostro.

-¿Puedes sacarnos con vida de esta?- El chico lo miró incrédulo.

-¿Por quién me tomas, Potter? Si no los sacó en menos de treinta minutos me deshonraría a mi mismo- Se tronó los dedos y avanzó hasta ocupar el curioso puesto del alfil –Harry, torre; Draquita, querida, eres la reina- Se burló, intentando sacarle un poco de la tensión al ambiente. Las piezas dichas desaparecieron y ellos se posicionaron.

Blaise…Blaise era muy bueno en esto. Ronald, si bien era un jugador nato en ajedrez, no tenía la suspicacia y planeación Slytherin de la cual a Zabini no le molestaba alardear. Se movía ávida, pero cuidadosamente; Harry no recordaba haber estado en peligro una sola vez. Solo había habido un pequeño error en un movimiento referente a Draco que tensó como violín a Harry, pero no se volvió a repetir; pronto pudo decir:

-Torre izquierda; cuatro al frente. Jaque mate- Las últimas palabras salieron cual suspiro de los labios del chico, mientras veía como el rey blanco estallaba en miles de pedazos.

-Por Dios, Harry, en la que nos metes- También suspiró aliviado el Malfoy; por alguna razón se habían congelado en aquella habitación.

-Blaise…- Empezó el azabache.

-¿Si?- Potter lo miró heladamente.

-Tienes que volver-

-¡¿Qué, qué!?-

-Escuchaste; mándale una carta a Dumbledore; si no llegó para cuando termine con la última prueba…- No terminó la oración. ¿Y si se volvía a desmayar y Voldemort le hacía algo a Draco? ¿¡Y si le pasaba algo en verdad grave?!

No estaba dispuesto a sacrificarlo.

-Pero…-

-Ahora, Blaise; luego te explico. Nos sigues y te hechizo- Su voz sonaba en un aterrador tono aterciopelado.

-No harías…- Harry le vio con congeladas esmeraldas.

-Soy una caja de sorpresas, ¿o no? No digas lo que estoy o no dispuesto a hacer; no estoy dispuesto a perder a ninguno- Admitió, yéndose a la siguiente puerta.

-.-.-.-.-

-Harry…- Escuchó una susurrante voz detrás de sí. Draco le observaba con sus grandes ojos grises. Un aro de fuego violeta cubrió la puerta de salida a penas cruzó el umbral y unas llamas negras crepitaron en la que los dirigiría a la anteúltima prueba; estaban encerrados, pero a Harry no le importaba tanto.

-¿Hmm?- Contestó mientras se acercaba a una gran mesa con diferentes pociones y un pergamino.

-Dijiste que no estabas dispuesto a perdernos, pero…-

-Seguís acá- Completó su frase Harry y se dio vuelta con una maravillosa sonrisa que sabía que le engatusaría –Si yo no llegara a completar todo esto- Dijo con una señal de su mano, abarcando todo lo que estaba sucediendo –Dumbledore podría sacarte antes de que…Bueno, el tema central es que no podía arriesgarme contigo; te necesito más de lo que crees, Draco- Hizo de cuenta que releía la nota que Snape había dejado para su prueba, aunque él no entendiera realmente mucho:

"El peligro está frente a ti, mientras que tu seguridad está detrás,

Dos de nosotras te ayudaremos, cualquiera que encuentres,

Una entre nosotras siete, te dejará ir a delante,

Mientras otra, en lugar, te dejará ir detrás,

Dos en nuestros números son solo vino de ortiga,

Tres de nosotras somos asesinas, esperando en la línea.

Elige si es que no quieres quedarte aquí para siempre,

Para ayudarte en tu elección, te damos estas cuatro pistas:

Primero, por más rastrero que intente esconderse el veneno,

Siempre encontrarás uno al lado izquierdo del vino de ortiga;

Segundo, diferentes son aquellas que se encuentran en ambos extremos,

Pero si quieres avanzar, ninguna es tu compañera;

Tercero, como puedes ver, todas son de distintos tamaños,

Ni las enanas ni las gigantes contienen la muerte en su interior;

Cuarto, la segunda izquierda y la segunda en la derecha,

Son gemelas cuando las pruebas, aunque diferentes a primera vista".

-¿Tienes idea de cuál puede ser?- Draco tomó la hoja, Harry podía notar un ligero rubor en sus pálidas mejillas mientras murmuraba para sí.

-Lo tengo- Habló finalmente, con una sonrisa de satisfacción en el rostro; sacó una pequeña botellita de la fila, Harry sabía que aquella era la correcta. Draco, sin preguntarle nada antes, se bebió la mitad del contenido sin poder contener el escalofrío que le recorrió; Harry evitó sonreír al pensar que el chico ya había planeado todo para seguir hasta el final. No había tiempo, se tragó lo que quedaba de poción y lo arrastró con él hacia la puerta, pasando por el fuego negro sin recibir ni una quemadura.

-Sorprendente- Exclamó Draco, era muy probable que luego investigara la poción.

Cruzaron la puerta y el fétido olor no tardó en llegar a sus fosas nasales.

-Trol- Dijo Potter enseguida –Tapate la nariz- Así hicieron. El Trol que yacía desmayado, o seguramente muerto, en el piso, era gigantesco; tres veces más grande y apestoso que el del baño de niñas. Pudieron cruzar con facilidad el tramo hasta la siguiente puerta.

Había una figura de lo más conocida en la nueva y espaciosa habitación; estaba allí, parado, al lado de un espejo familiar.

Draco ahogó un jadeó, Harry se tensó; una risa aguda resonó en el lugar.

-Ya me preguntaba cuánto tardarías, Potter- Las máscaras faciales de ambos Slytherin estaban bien puestas; el hombre pareció levemente sorprendido por un momento –Draco Malfoy…esto es nuevo; a ti sí que no te esperaba-

-Mala jugada de su parte, profesor Quirrel- Comentó Harry a la ligera.

-¿Mala jugada? ¿Q-Quién po-po-po-podría so-so-sospechar del pobre y tartamudo Quirrel? Voy a matarte esta noche, Harry Potter- Con un movimiento de dedos, intentó atarle, pero Harry ya sabía lo que intentaría hacer y, con solo pensarlo, su magia ya le había liberado.

-Lo siento, profesor, no es mi idea morir hoy- Quirinus rió complacido.

-Excelente, excelente, veo que te haces el difícil; recordemos también que no era tampoco la idea del joven Malfoy verse muerto tan joven- Harry empalideció un poco mientras veía a un Draco petrificado y atado detrás del espejo, sus ojos eran lo único que, asustados por primera vez en un tiempo, se lograban mover de acá para allá; Harry pensó rápido.

-Déjalo, Voldemort- Eso sí que hizo que Quirrel le mirará con algo de asombro.

-Tú-

-Sé que lo tienes en el turbante; deja a Draco, tengo lo que quieres-

-'Usa al niño'. Se escuchó una helada y chirriante voz.

-Pero, señor…-

-'¡Úsalo, dije!' Quirinus atrajo al Potter por la túnica y Harry aprovechó el momento para saltar y aferrarse al rostro de Quirrel que empezó a arder tanto como la cicatriz del azabache, este soltó a su profesor de Defensa solo un segundo, todo daba vueltas mientras el desgraciado gritaba de horror. Harry aprovechó, tirando a Quirrel al piso y un 'Finite' rápido a Draco.

-¡Corre!- Logró gritar antes de volcarse nuevamente sobre el otro mago; ambos gritaban, pero Harry sabía que Quirrel estaba casi hecho cenizas; luego, todo se volvió negro.