Grimmjow dejo el animal a un lado, se lavó las manos rápidamente, agarro su largo abrigo y salió histérico y frustrado de aquella cabaña. Nelliel solo escucho el fuerte ruido que hizo la puerta al cerrarse. Ella lo miro aturdida por su actitud. Definitivamente ese soldado era un bruto animal. Decidió continuar con su baño y prestarle menos atención a ese sujeto.

Delicadamente limpió su cuerpo y lavo su largo cabello. Pudo darse cuenta que tenía moretones por todas partes y rasguños que le punzaban. Una vez que termino, salió cuidadosamente de la enorme bañera, seco su frágil cuerpo y su cabello con una toalla que había cerca y se colocó nuevamente la bata. El baño había sido realmente gratificante, se sentía más despierta a pesar de sentir el cuerpo aun adolorido.

Su estómago inesperadamente protesto. Ella miro el animal muerto en la encimera y a pesar de estar débil decidió preparar algo de comer. Se acercó a la ventana para buscar a Grimmjow pero no lo encontró. La blanca y espesa nieve era lo único visible allá afuera.

Grimmjow había salido desenfrenado de aquel lugar. Esa mujer iba a ser su peor pesadilla mientras estuvieran ambos refugiándose ahí. A pesar del frio y la dificultad de caminar a través de la nieve decidió alejarse para disipar su mente. Cuando se adentró lo suficiente en el bosque permaneció allí por un momento y decidió que el frio hiciera de las suyas con su cuerpo. De alguna u otra forma había que bajar la temperatura. Levanto la mirada y miro al cielo, minúsculas partículas de nieve caían suavemente sobre la tierra y su rostro.

Escuchar a esa mujer bañarse y tenerla desnuda a pocos metros de él hicieron que su pene se retorciera en sus pantalones. Por Dios… quería más de ella. La quería desnuda debajo de él. La quería jadeando y gimiendo de placer por sus manos, su boca y su pene.

El gruño por lo bajo.

Negó con la cabeza, no podía. Ella ya había sufrido bastante como para darle una larga y dura revolcada a esa mujer. Debía esperar a que el clima mejorara para poder llevarla ante un tribunal. Suspiro frustrado e impotente ante toda esta situación. ¿En qué demonios se había metido?

Camino de regreso a la cabaña, ella debía estar hambrienta y el comenzaba a sentirse agotado por la falta de alimento. Respiro profundamente y camino de regreso enfadado.

Abrió la puerta y la encontró a ella cociendo la carne en la chimenea. Había terminado de despedazar el animal y en un plato al lado de ella colocaba los trozos de carne. Nelliel volteo a mirarlo. El frio entraba nuevamente en la pequeña estancia haciéndola tiritar, el rápidamente cerró la puerta. Sus miradas se encontraron pero ella lánguidamente regreso la mirada a la chimenea. Vio que protegía su cuerpo con una larga y confortable manta. Se percató en ese mismo instante que estaba siendo atormentado por su propia mente, por el simple hecho de tener a una joven y hermosa mujer frente a él, algo que no sucedía desde muchos años atrás cuando Laila murió.

La imagen de Laila recorrió sus pensamientos delicadamente y el los disipo con rapidez. No era momento para eso. Él había pasado demasiado tiempo sin una mujer y podía sentir la necesidad dentro de su cuerpo como una yesca lista para prenderse fuego. Había estado tanto tiempo sin una mujer que ella lo estaba tentando sin piedad.

Se acercó al lavaplatos y se sirvió un vaso con agua. Tomo un trago largo y aclaro la niebla de su cerebro. Ya algo calmado por sus pensamientos turbulentos se arrodillo junto a ella en la chimenea. Nelliel seguía cociendo los pedazos de carne.

-¿Cómo sigues?- su voz salió grave y profunda.

Ella continúo asando la carne sin mirarlo. Luego de un latido lo miro, indiferente, dándole a entender que no quería conversar. Grimmjow dirigió su mirada directamente a los labios de ella. Estaban partidos, lastimados por el frio. Aun así, sintió el involuntario impulso de besarlos, pero rápidamente se contuvo y se aclaró la garganta.

-Anda, siéntate y come. Yo terminare con esto.- el hizo un ademan con su cabeza para que se retirara. Ella le hizo caso y se sentó en el pequeño comedor.

Después de unas horas, Nelliel continúo descansando. Recuperándose del malestar. Grimmjow había decidido salir de la cabaña para conseguir más comida. Mientras más lejos estuviera de la cabaña, mejor estaría su sanidad mental y física.

Debía conseguir más alimento para el resto de días, parecía que una tormenta se acercaba, la temperatura descendería sobre la tierra y si continuaba al aire libre, el enfermaría. Lo más probable es que ella terminara matándolo. Tenía toda la razón para hacerlo.

Casi al anochecer, llego a las afueras de la cabaña arrastrando un pesado venado. Sería suficiente para ambos hasta que la tormenta pasara y el pudiera salir a cazar otra vez. En la mañana lo despedazaría para conservarlo bien. Colgó el animal en unas estacas largas de metal que colgaban afuera en el techo de madera.

Se sintió sucio y transpirado. Él también debía darse un baño. La idea de intimidarla a ella coqueteo su mente, Grimmjow sonrió. Entro y vio que ella seguía aparentemente dormida. El suspiro fuerte para que lo oyera. Echo agua en la enorme olleta y la calentó. Se dio cuenta que ella no se movía, probablemente si dormía.

Una vez que el agua estuvo lista la roció en la tina. Se quitó el largo abrigo, la chaqueta blanca, sus botas negras y por ultimo bajo sus pantalones para revelar un trasero bien formado y fuerte, y musculosas piernas. Escondida entre las sabanas, Nelliel lo miraba atónita. Hacía rato lo esperaba despierta. Sus manos apretaron con fuerza la cobija. Algo creció entre sus muslos. Su sexo se volvió candente, pulsante de vida. Su ritmo cardiaco se aceleró y su respiración quedo atrapada en su garganta. Ella nunca en su vida había visto a un hombre desnudo.

Mientras el ingresaba a la tina, le echo una mirada inconscientemente a su miembro, flácido, pero aun así impresionante. ¡Dulce Diosa, el hombre era enorme! Incluso en reposo, era largo y grueso. En su erecta forma seria… positivamente aterrador… o no. Nelliel sentía mojarse ante la vista de él.

Afortunadamente, Grimmjow se sentó en el agua, ocultando su cuerpo de ella. Nelliel respiro aliviada, al mismo tiempo que recobraba aire a sus pulmones.

Vio los músculos de su espalda y brazos moverse con sincronización mientras se bañaba. Su piel brillaba por el agua y el jabón. Nelliel se mordió el labio inferior, su garganta estaba seca. Su mente comenzó a hacerle estragos por momentos. Se preguntaba como seria ser tocada por un hombre, ser besada… cerro los ojos con fuerza. ¡Por las Diosas! Esto iba a ser un tormento si continuaban ambos bajo el mismo techo.

Esa noche definitivamente no dormiría…

Luego de un largo baño, Grimmjow se secó y se colocó únicamente el pantalón. Estaba agotado. Cazar animales era más extenuante de lo que recordaba. Miro hacia la cama de Nelliel y la vio acobijada hasta la cabeza. El sonrió por lo bajo. Se estiro como un gato y Nelliel miro como los músculos de su espalda trabajan en cada movimiento. Sus pantalones moldeaban muy bien sus musculosos muslos. Ella se tragó un gemido. Si, en general, Grimmjow era un hombre excepcionalmente apuesto.

Nelliel vio como el acomodaba las mantas en el suelo a lado de la chimenea. Él se abrigo dándole la espalda a ella, viendo en dirección al fuego. Ella retiro la manta un poco de sus ojos, ese hombre comenzaba a hacer estragos en su cuerpo y eso no era una buena señal. Avergonzada por lo que había visto trato de relajarse y lo observo en silencio. Sus cejas se fruncieron inmediatamente. Rápidamente se dio cuenta que ella no podía permitirse caer en el juego de la tentación. Supo inmediatamente que él estaba burlándose de ella.

Grimmjow inhalo y lleno de aire sus pulmones. Estaba demasiado cansado como para reparar en si ella estaba despierta o no. Sus ojos, centrados en las llamas del fuego lentamente fueron cerrándose hasta perderse en el mundo de los sueños.

"La puerta estaba abierta, el entro y vio el cuerpo inerte en la cama, envuelto con las mismas sabanas de la cama. Una gran mancha de sangre se había formado en la parte baja de las blancas cobijas. La escena era horripilante. Él se acercó sigilosamente, con miedo y una tristeza que le embargaba terriblemente el alma. La cara se le fue arrugando del dolor al acercarse a ella. Su Laila había muerto, al igual que él bebe que cargaba en el vientre.

Retiro lentamente la tela que cubría su rostro. Vio sus largos cabellos dorados esparcidos por toda la almohada y su rostro apacible, como si la muerte no se la hubiese llevado. Parecía dormitar con tranquilidad en el mundo de los muertos mientras el sufría en el mundo de los vivos la perdida de la mujer que más amo y del niño nonato.

Cerró los ojos con fuerza mientras derramaba lágrimas sin cesar en el rostro de ella. Una de sus manos acariciaba la cabeza de ella y la otra intentaba vanamente atraerla más hacia él. Acerco su cara a la de ella, escondiéndose en su cuello. Rechazando la idea de que Laila se había ido para siempre. Jamás podría enterrar el verdadero dolor de haber perdido a su esposa y de su primogénito.

De repente, sintió algo extraño. El silencio regía en la habitación. El, aun sollozando levanto su cara y la vio, inmóvil, sin vida. Aun así algo desagradable se manifestaba en el aire. La mancha de sangre comenzó a hacerse más grande, difundiéndose por toda la sábana blanca. Grimmjow se asustó y se levantó intentando inútilmente parar lo que parecía una hemorragia.

-¡No…No ,No. PARA!- susurraba aterrado de ver la escena. La sangre se escurría por toda la tela hasta cubrirla por completo. Él se levantó asustado, sin saber qué hacer ante lo que ocurría.

-¡No, no, no, AUXILIO!- Lloriqueando puso las manos en la cabeza, impotente. Gritaba inútilmente por ayuda sabiendo que estaba solo en esa casa. Él se acercó y le sujeto el rostro a Laila intentando calmar la situación pero ella repentinamente abrió los ojos y el, la soltó inmediatamente. Sus ojos eran negros totalmente y una sonrisa macabra asomaba en sus labios. Ella grito e intento levantarse para atraparlo a él.

Grimmjow se horrorizo…"

Grimmjow inmediatamente abrió los ojos y se encontró con el familiar rostro de Nelliel. Estaba sudando y temblando, jadeando de la pesadilla que acababa de tener. Intentando recuperar el aliento, trago saliva. Estaba confundido de ver a la joven arrodillada a su lado. Instantáneamente se percató de la sensación fría y afilada en su cuello. Ella tenía un cuchillo sobre la garganta de él.

El permaneció quieto, acostado sobre las mantas. La mano de Nelliel era firme pero la presión de la navaja en su cuello era leve. Grimmjow intento sutilmente calmarse de su espantosa pesadilla. Sus ojos contemplaron el inexpresivo rostro de la mujer a su lado. El la miro directamente a sus ojos.

Gentilmente el sujeto la muñeca de Nelliel, haciendo que presionara con más fuerza sobre su cuello. Ella quedo impresionada por la actitud de él, quien la miraba fijamente. Su mirada se tornó oscura y pesada sobre ella. Nelliel quiso desistir, comenzaba a asustarse.

-Hazlo- le susurro imperturbable a lo que empuñaba más el cuchillo sobre su garganta. Ella gimió asustada ante el acto.

Nelliel no se movió. Algo no la dejo continuar. Un nudo en su garganta empezaba a formarse. No podía avanzar con su plan de asesinarlo. Sus ojos brillaban con lágrimas. Quiso soltar el cuchillo y alejarse pero el reacciono con rapidez, apretando su muñeca más contra su cuello.

-¡No!- gimoteo por lo bajo ella queriendo apartarse de él.

-¡Vamos! ¡Hazlo!- murmuro roncamente.

Ella aparto la mirada. Simplemente no podía. Grimmjow abruptamente la lanzo contra el suelo quedando debajo de él.

El sonido del cuchillo caer al suelo y la madera quemarse en la chimenea rodeaban el silencio entre ambos. Él estaba encima de ella, atrapándola contra su cuerpo. Nelliel jadeo inquieta, se dio cuenta que Grimmjow estaba cara a cara con ella. Él se inclinó aún más, aprisionando entre su delicado, delgado cuerpo y el suelo. Su boca bajo hacia la de ella a un leve paso de distancia de sus labios. El corazón le trono en su pecho y su respiración se hizo dura y pesada.

-Deberías mantenerte lejos de mí.- murmuro Grimmjow justo antes de besar los labios de ella.

Ella se removió intranquila pero Grimmjow la apretó más contra el suelo, el rozo sus labios haciendo que se estremeciera cada nervio de su cuerpo. Ella sintió una de sus manos libre levantarle la bata y escabullirse en la piel de sus piernas.

Un pequeño sonido, un gemido de necesidad le lleno los oídos y le tomo un momento para darse cuenta de que se trataba de su propia garganta. Grimmjow aún le sujetaba con fuerza la otra mano. Finalmente, el desnudo un beso que le robo el aliento, termino con su tormento y con un pequeño gruñido inclino su cabeza y aplasto su boca contra la de ella. Al mismo tiempo apretó su pecho a sus senos.

Todo el cuerpo de Nelliel llego a la vida gritando. Sus pechos se hicieron pesados y los pezones se alzaron sensibles y erguidos mientras su desnudo pecho raspaba sobre ellos. El material de la bata era lo único que separaba la piel de la piel y el roce de el sobre sus pezones sensibles la hizo temblar disparando el deseo hasta la columna vertebral.

Grimmjow trabajo sus labios sobre su boca, mordiendo suavemente su labio inferior, y luego lo dibujo perezosamente entre los dientes para tirar de él. Una línea invisible se apretó directamente de su boca a su vagina. Se sintió primitiva por él, su propio sexo estaba lista para él.

Sintió su mano a la deriva bajo la bata, sus dedos exploraban la piel de su pierna subiendo lenta y tortuosamente hacia su sexo. Grimmjow coacciono a sus labios para separarlos y deslizar su lengua dentro de su boca. El primer roce de su lengua contra la de ella estuvo a punto de darle un orgasmo.

Nelliel se estremeció y se removió con súbita necesidad de más. Ella acerco su mano libre al rostro de él, para acariciarle el cabello y luego palpar la piel desnuda de su espalda.

El soltó de su muñeca y navego hacia abajo, sobre sus senos pesados, jugueteo con sus pezones sensibilizados sobre el material del camisón. Ella se quejó en contra de su boca mientras el deslizaba su otra mano más adentro de la bata. Grimmjow se percató que no llevaba las bragas y rápidamente encontró su clítoris y lo froto. Él se removió encima de ella y Nelliel pudo sentir la erección que el traía bajo sus pantalones…

Diosa, era dura y enorme….

La acaricio dando vueltas y vueltas alrededor, hasta que ella arqueo la espalda y echo su cabeza hacia atrás, solo podía gemir y jadear. El descendió su boca a la piel expuesta de su garganta, mordisqueando y suavemente mordiendo y besando.

Ella gimió cuando su cuerpo se tensó y llego con facilidad a su primer clímax por él. El placer bajo al centro de ella, crispando su cuerpo en una deliciosa oleada tras otra. Jamás creyó que sería tan deliciosamente bueno. Su cuerpo nunca había sido tocado por un hombre pero ella realmente lo había disfrutado. Por último, las olas cesaron, dejando una masa de satisfacción y deseo, dejándola queriendo más de él.

La mano dejo su cuerpo y Nelliel abrió los ojos, sintiéndose medio borracha queriendo atraerlo más hacia ella y beber hasta hartarse de él. Ella le sostuvo la mirada e instantáneamente se quedó quieta. Nubes de emoción se arremolinaban a través de sus ojos azules.

Él se apartó. –Perdóname.-

Nelliel inconscientemente negó con la cabeza, tratando de formar palabras, tratando de decirle que estaba bien. Sin embargo, ella sospecho que esa disculpa no era por ofenderla porque él tenía esa triste mirada en los ojos. Ella se arrepintió al darse cuenta de lo que estaba haciendo y la golpeo una ola empalagosa.

-Me prometí a mí mismo que mantendría el control. Sinceramente, pensé que podía. Lo lamento, ha pasado un largo tiempo para mí.- dijo en voz baja, él se rodó de encima y se levantó.

Nelliel estaba estupefacta por lo que acababa de suceder. Sintió su vagina palpitar, queriendo mas pero ¿Cómo era posible que había perdido la cabeza?

Ella estaba tan sorprendida como él. Mejor era no decir nada. Lentamente se cubrió con la bata la piel expuesta de sus piernas y se levantó cuidadosamente también, dirigiéndose nuevamente a su propia cama.

Ella se acostó dándole la espalda a él y se cubrió con las pesadas mantas. Su mente trataba de asimilar lo suscitado. Había perdido la razón por completo.

Él se acercó al lavaplatos con una enorme erección fastidiándole. Abrió la llave y agarro el agua dolorosamente fría y rego un poco del líquido adentro del pantalón. El suspiro adolorido y cogió aire profundamente. Grimmjow la miro fijamente por un buen rato, un afligido momento.

Una puñalada que no deseaba resguardar paso por él. Miro hacia otro lado. Lo último que quería era sentir algo por esa condenada mujer. Debía mantenerse fuera del alcance de la mujer de los hermosos y grandes ojos pardos, lejos de los sentimientos que parecía ser capaz de traer a la superficie en él.