PERDON! PERDONENME! CREERAN QUE SOY UNA MENTIROSA, PERO NO LO SOY! PERDONENME! T.T TUVE EXAMENES FINALES AHORA EN MARZO Y ESTUVE A FULL ESTUDIANDO Y COMO ERA PARA UNA BECA NO PODIA DEDICARLE TIEMPO A LA HISTORIA. HABIA EMPEZADO HACE RATO ESTE CAPITULO PERO ESTABA CERO INSPIRADA Y MOTIVADA Y SOLO ME DEDIQUE A ESTUDIAR... EN SERIO. PROMETO QUE EN SERIO NO VOLVERA A SUCEDER, AHORA SOY UNA MUJER LIBRE Y EN VACACIONES ASI QUE TENDRAN SUS CAPITULOS MAS SEGUIDO. YA ESTOY TRABAJANDO EN EL OTRO PARA SUBIRLO RAPIDO. DE VERDAD AGRADEZCO SUS REVIEWS, MIS PEQUEÑAS SEGUIDORES. ME ENCANTA QUE LES GUSTE LA HISTORIA. AMO A ESTA PAREJA! BUENO SIN CANSARLAS MAS CON MI CHACHARA, AQUI LES DEJO ESTE CAP. DISFRUTEN ;d


23 de octubre de 1918

Bélgica, Bruselas

Un día se convirtieron en dos, dos días se convirtieron en una semana entera.

Nelliel sujetó su manta de lana con más firmeza sobre los hombros y miro a través de la ventana. La nieve apenas había dejado de caer desde la tormenta original que los había atrapado aquí. La nieve y el hielo cubrían en capas el suelo hasta el punto de que no tenía ninguna esperanza de viajar a través de ella… si alguna vez la tuvo antes. Si lo intentaba, seria de seguro su muerte no solo por la cantidad de nieve, sino también, debido a las temperaturas intensamente frías que habían descendido sobre la tierra. Los arboles estaban cubiertos con una capa de hielo y cuando el sol se ponía tras ellos, hacia parecer al mundo como si estuviese hecho de cristal y azúcar.

Había transcurrido una semana de lo sucedido entre Grimmjow y ella. Ninguno de los dos había tocado el tema de lo sucedido y el apenas le dirigía unas cuantas palabras, había que mantener la poca cordura que quedaba dentro de esas cuatro paredes. En los dos últimos días, el salía de la cabaña con más frecuencia para evitarla. Se sentía inmensamente incómoda ante la situación y no sabía por cuánto tiempo más podría soportarlo.

Una ráfaga de viento sacudió la ventana y Nelliel abrazo la manta más cerca a su alrededor. Al menos su salud había mejorado.

Como siempre sus pensamientos se dirigieron hacia Grimmjow. Realmente ese hombre le comenzaba a atraer y eso era algo que a ella no le agradaba. Todos los días trataba de no pensar en él, trataba de no pensar en la mirada atormentada de sus ojos azul claro. Trataba de no imaginar sus labios sobre los suyos, su cuerpo deslizándose contra el suyo, conduciéndola a alcanzar un clímax estremecedor.

El recuerdo la envolvió, endulzándola y provocando que cerrara los ojos inconscientemente, manifestándose un leve gemido salir de su boca.

Era difícil no pensar en él.

Comenzaba a atormentarla. Su olor, una fragancia maderada picante, jugueteaba con su nariz cuando él estaba en la cabaña. Se despertaba en medio de la noche después de tener sueños donde el la tocaba, acariciaba y le hacia el amor lentamente. Su sexo le dolía hasta la mañana siguiente. No parecía poder satisfacer la profunda necesidad que comenzaba a sentir por él.

Durante el día, se asomaba por la ventana para observarlo detenidamente. Observaba con detalle cada uno de sus gestos, de sus movimientos.

Otra ráfaga de viento sacudió la ventana, forzando a Nelliel a alejarse de esta. El frio creció rápido como para quedarse ahí parada soñando con cosas que no debía.

Memorias de su vida pasada atravesaron precipitadamente su mente, haciéndole cambiar ligeramente de estado de ánimo. Agito la cabeza, deseaba no recordar a su familia. El dolor por la pérdida de ellos era latente a cada momento. Pensar en ello no la llevaría a nada bueno.

La puerta de la cabaña se abrió de repente, dejando entrar el espantoso frio y a Grimmjow con él. Ella suspiro ansiosa, sintiendo un repentino hormigueo de nervios cosquillearle el estómago. Lo vio dejar la madera pesada a un costado de la puerta, lista para usarse en cualquier momento. El giro hacia ella y la miro seriamente, sin inmutarse se sirvió un vaso de agua.

-Te veo ansiosa. ¿Qué sucede?- pregunto el repentinamente. Nelliel lo miro tímida. Sus grandes orbes escondían una emoción inexplicable.

-Quería saber… si…- ella murmuro torpemente, tratando de formar las palabras.

-¿Si?-

-Si... podre irme cuando se despejen los caminos.- ella lo miro con avidez y un vaho de esperanza brillaba en sus ojos. Grimmjow tuvo una curiosa mezcla de emociones retorcerse en su pecho.

Él sonrió pero era más una sonrisa amarga. –Claro que sí, pero primero te llevare ante un tribunal, para liberarte de todo cargo en tu contra.-

Esa luz que brillaba en sus ojos se apagó. Su rostro cambio a uno de confusión. –Dijiste que me dejarías libre cuando mi salud mejorara.- la desilusión apareció en sus ojos, en su rostro. La esperanza que estuvo un momento ahí se había esfumado por completo.

-Lo sé y cumpliré mi palabra, pero para eso debes estar libre de cargos, así podrás tener una vida más tranquila.- dijo el con voz baja y ronca. Ella lo miro ofuscada.

-¿Acaso no tuviste suficiente matando a mi familia?- soltó ella de repente. Las palabras sonaron duras. Grimmjow frunció el ceño y la miro con aspereza.

-Es por tu bien. Si te dejo libre, el gobierno ira tras de ti y te asesinaran.- mascullo irritado.

-¿Y eso a ti que te interesa? ¡No te importo asesinar a toda la gente de mi aldea!.- grito ella exasperada. El ambiente se volvió tenso.

Él se acercó y ella dio un paso atrás, Grimmjow ágilmente la sujeto de los brazos. Ella forcejeo ante el brusco movimiento y las lágrimas de desesperación afloraron de sus ojos esparciéndose sin piedad por todo su rostro.

Nelliel estaba consumida por su forma de vivir.

-¡Basta Nelliel!- grito enfurecido.

-¡Déjame ir! ¡Suéltame infeliz!- Nelliel logró zafarse del agarre y lo abofeteo. Él se quedó quieto con la cabeza ladeada a un lado por el golpe. Nuevamente la miro y vio la expresión de su rostro, era dura, hosca. Ella lloraba y su respiración era agitada. Nelliel salió corriendo hacia la puerta, la abrió y corrió lejos de aquel lugar sin importarle el inmensurable frio que yacía en el exterior de la cabaña dejando que atravesara su cuerpo sin piedad. Apenas podía separar los pies del suelo, la nieve no le permitía avanzar, solo quería regresar a su casa, a lo que quedara de ella, así fuese sola.

Inútil intentos de marchar por la pesada nieve no la llevaron muy lejos. Sintió unos grandes brazos rodearla desde atrás haciéndola caer al gélido suelo. Su cara golpeo la nieve y fue incapaz de moverse. Grimmjow la había atrapado. Pataleando y forcejeando, Grimmjow la cargo a la fuerza nuevamente a la cabaña. Ella lloraba desesperanzada por su situación, no había salida. Por donde buscara, no encontraría ninguna.

-¡Déjame ir! ¡Déjame ir!- Nelliel gritaba encolerizada y con el dolor a flor de piel, pataleando y golpeándolo sin esfuerzo alguno. Ella ya no tenía fuerzas para luchar, para vivir. Había llegado a su límite y ya no aguantaba un minuto más.

Grimmjow sentía sus golpes y escuchaba sus estruendosos gritos como si de una rabieta se tratase. De verdad lamentaba su situación pero era por su bien, o eso el creía.

-¡Suéltame, maldita sea! ¡Déjame ir!- los alaridos la estaban dejando sin voz y sin respirar con normalidad. Estaba agitada y las lágrimas se derramaban por todo su rostro.

Entraron a la cabaña, Grimmjow cerró la puerta detrás de él y la arrojo a la fuerza en la cama. Ella lo pateo alejándolo de su cuerpo. Alejándolo por completo de ella. Ella se levantó bruscamente intentando golpearlo, lastimarlo, pero era inútil. Él era más alto y más fuerte que ella. El la sujeto de los brazos dándole la vuelta, dejándola atrapada entre sus propios brazos. Nelliel batallaba y lloriqueaba lastimeramente, el profundo dolor que inesperadamente reventó en su pecho se expandió hacia fuera. Ella tomaba bocanadas de aire y lloraba sin cesar, intentando alivianar su alma.

Grimmjow había vislumbrado su ira, su dolor, su sufrimiento y el, no podía hacer nada al respecto para salvarla de ese infierno donde él también se encontraba.

-Cálmate- murmuro el con voz gruesa cerca de su oído. Nelliel intentaba soltarse pero estaba débil, la adrenalina había fluido ligeramente en su cuerpo, dejándola exhausta. Pasaron pocos minutos para que ella se tranquilizara, aun gimoteaba. Una vez que la percibió agotada, Grimmjow la soltó lentamente, dejándola escapar de sus brazos.

Ella se sentó en la cama, sollozando y tomando bocanadas de aire suavemente. Nelliel no despegaba su mirada de la ventana. Grimmjow tomo una silla y se sentó. Apoyo la cabeza entre sus manos, liberando la furia de su cuerpo. El fijo sus manos sobre su cabello. Inhalo profundamente y soltó el aire casi en un bramido.

-Debes entender que…. Soy responsable de todo lo que te ha sucedido y debo ayudarte.- soltó el en su ofuscación.

Ella lo miro con incredulidad y rabia. -¿Para qué? ¿Para absolver tus pecados conmigo, para sentirte mejor contigo mismo!?- ella bufo y miro otra vez a la ventana. Las lágrimas aun corrían por sus mejillas.

Grimmjow sintió una puñalada en su pecho.

-Si quieres tu perdón, anda al campo y pídeselo a los cuerpos que yacen tirados en mi aldea.- sus palabras salieron venenosas y afiladas.

Grimmjow se levantó bruscamente botando la silla al suelo, se acercó a ella, la sujeto de los brazos y la miro intensamente a los ojos. Nelliel sintió algo de miedo. Ella vio algo oscuro titilar en esos ojos azules. –Jamás podre castigarme a mí mismo lo suficiente por mis pecados, pero mientras viva, intentare hacer algo bien. Así sea contigo.- dijo con voz ronca y dura. Ella lo vio directo a los ojos y pudo ver el dolor atravesar su mirada.

Se percató también de la inoportuna cercanía de su rostro. Sus labios estaban muy cerca, podía sentir su aliento golpear levemente la piel de su pecho y agitar algunos cabellos. De pronto, el tiempo se disipo dejándolos suspendidos a la inmensidad de probabilidades del universo.

El la observo detenidamente dejándose hipnotizar por su belleza, por su manera de ser, por ser ella. Todos sus pensamientos desaparecieron así como las buenas intenciones.

Ella soltó un leve gemido antes de que el atrapara sus labios con rudeza. La levanto, haciéndola poner de pie. El deslizo una mano por su cintura y arrastro la otra detrás de su cuello, acercándola más hacia él. Ella fue de buena gana, encajando contra su cuerpo duro, como si allí perteneciera.

El buen juicio de ambos había desaparecido.

El beso fue intenso. El metió su lengua dentro de ella, acariciándola, saboreándola. Nelliel ahogaba pequeños gemidos en su garganta.

Él se alejó un poco y la miro. -Dios, me tientas más allá de mi voluntad.- le murmuro. Nelliel permanecía con los ojos cerrados y los labios entre abiertos deseosa de más. El acerco sus labios y rozo los de ella, jugueteando con ellos. Su lengua los lamio y mordisqueo suavemente. Ella respondía inocente a sus movimientos. Nelliel se sentía en el aire. El, la apretó más contra su cuerpo y ella respondió con un gemido. Pudo sentir su enorme y duro, tirante miembro presionar a través del pantalón y en su vientre.

El mordisqueo suavemente sus labios, besándola luego con delicadeza. –Quiero sumergirme en ti, Nelliel. Quiero devorarte, hundirme dentro de ti.- susurro contra sus labios. Nelliel sintió su aliento quedarse atrapado en su garganta con sus palabras.

El acaricio su largo cabello, lo alejo de su cuello y le clavo un beso en su clavícula. El cuerpo de Nelliel se estremeció. Ella permanecía con sus ojos cerrados, sintiendo el poder de sus palabras acariciarla y excitarla lenta y tortuosamente. Su cuerpo pedía a gritos ser tocada por él, quería descabezadamente sentirlo a él.

Sintió sus rodillas débiles, pero el la estaba sosteniendo. Su pecho, suavemente musculoso debajo de su camisa, frotaba sus pezones doloridos con cada respiración.

-Quiero tomarte, como en mis sueños. Con calma, luego rápido y fuerte. Te quiero a mi merced, temblando debajo de mí. Quiero sentirte.- murmuro en voz baja. Ella jadeo, sintiendo su cuerpo zumbar y vibrar. Su vagina de repente le dolía. Cómo o por qué Grimmjow tenía ese poder sobre ella, no lo sabía, pero el hombre iba a hacer que se volviera loca pronto.

De repente, la puso lejos de él, la acción dura y brusca la hizo jadear. Ella sintió el frio vacío rodearla. Abrió sus ojos y lo vio alejarse de ella, salió a paso apresurado de la cabaña y cerrar la puerta de un fuerte golpe.

Ella se estremeció y tomo aire, inhalo y exhalo profundamente. –Oh Diosa…- susurro. Sus rodillas finalmente se debilitaron lo suficiente como para verse obligada a agacharse en el piso de madera. Su cuerpo temblaba. –Oh Diosa.- susurro de nuevo, presionando una mano en su pecho y sintiendo los rápidos golpeteos de su corazón.


Después de unas horas, la noche había acaecido. Ella yacía recostada en su cama y el aun no regresaba. De alguna forma, estaba preocupada, pues no deseaba pasar la noche sola. Odiaba pensar que el la hacía sentir protegida. Se maldecía una y otra vez. Comenzaba a detestarse a sí misma por sus pensamientos, pero era la verdad.

Al cabo de unos minutos, la puerta se abrió en sigilo y ella asustada se sentó, lo vio entrar y pudo ver su rostro serio y tenso, su rostro lo decía todo. Estaba fastidiado de estar en esa situación. Ambos lo estaban, pero Nelliel comenzaba a calmarse cada vez más. Mientras más luchara contra la situación seria peor, era mejor relajarse, aunque ella no lo quisiera.

El no dijo nada y tampoco la miro a los ojos. Era mejor, debido a que no tenía nada que decirle a ella. Podía sentirlo, sin embargo. Cada respiración que tomaba y cada leve movimiento que hacia parecía ir a través de ella. Era como si el mismo calor que su cuerpo despedía atravesara el cuerpo de ella.

Él se acercó a la chimenea, se sacó parte de la ropa y se recostó en la improvisada cama en el piso. Nelliel no le quitaba la mirada de encima, ella no se inmutaba, pero sentía la necesidad de reconfortarlo. Ella negó con la cabeza, silenciando las locuras de su mente. Se recostó nuevamente en la cama, regañándose a si misma por las ideas que le cruzaban por la cabeza.

Comenzaba a creer que se estaba volviendo loca. Pero pronto, una idea resplandeció dentro de su cabeza. La única manera de escapar era seduciéndolo. Una idea descabellada que encajaba en los límites de su mundo racional.

Ella quería ser libre y olvidarlo todo. Dejar todo lo malo atrás y comenzar de nuevo. Lejos de aquello que le recordara a su familia. A su padre. Y este hombre no lo entendía.

Ella sabía que lo que sentía por ese sujeto era una ilusión, un delirio quizás, debido al encierro y a la soledad en que se hallaba. Si lo seducía y se entregaba a él probablemente la dejaría ir, sería más fácil escapar. Ella respiro profundamente, dejándose caer en sueños. Pensando en su plan, en su libertad, creyendo que nada malo podría salir de esto.


24 de octubre de 1918

7:45 am

Grimmjow se removió entre sueños. Veía a su esposa muerta regresar de la muerte para atormentarlo. Se levantó bruscamente, estaba sudando y jadeaba. Comenzaba a inquietarse, la pesadilla se hacía continua con el pasar de los días. Debía ser el encierro. Se pasó una mano por el rostro y miro a su alrededor para rectificar su realidad.

Estaba en la cabaña de aquel inmenso bosque de Soignes. El respiro hondo y profundo, busco a Nelliel. Ella aun dormía en su cama. Él se recostó intentando conciliar el sueño de nuevo.

Si, debía ser el encierro, pensó. Los estaba enloqueciendo a ambos, en especial a él. Ahora no solo era Nelliel su tormento, sino también, el recuerdo de su fallecida mujer.

El suspiro con los ojos cerrados, tratando de volver a dormir. Aún era muy temprano y lo único que deseaba era obtener más descanso. La imagen de Nelliel apareció repentinamente en su cabeza.

Una mezcla de emociones se arremolinaba dentro de Grimmjow mientras recordaba los besos y su cuerpo. El olor de su esencia podía dejar a un hombre borracho.

Recordó como ella había ido a sus brazos después de la pelea de ayer. Sus gemidos habían sonado tan dulces. Su cuerpo había parecido tan maduro y sensible. Había hecho todo lo que pudo para no lanzarla a la cama y hacerle el amor una y otra vez.

Grimmjow empuño su mano inconsciente sobre las sabanas que lo cubrían. No quería hacerle daño. Cualquier mujer, cualquiera que se conectara con el estaría en peligro. Para su propia protección, era mejor que la gente se mantuviera alejada.

Pero el olor de Nelliel. La idea de ella, la fantasía de ella. Esas cosas lo perseguían en cada momento que estaba despierto y en sus sueños. La curva de su mejilla, él se la imaginaba cabiendo en su mano. La elevación de sus senos, se los imaginaba rozando su pecho mientras atravesaba su sexo dulce con su pene rígido. Podía percibir su excitación cada vez que la tocaba, estaba muy seguro que ella también lo deseaba.

Cada vez que compartían la cena, cuando ella se bañaba, su olor lo volvía loco de necesidad manteniendo su pene duro todo el tiempo. Cada vez que la vislumbraba. Esa mujer lo estaba volviendo loco del deseo.

Era imposible tener a una mujer demasiado hermosa como para evadirla así no más y no desearla. Fue una tortura inimaginable negarse a sí mismo el toque de ella, especialmente cuando sabía que ella lo quería exactamente igual que como el la deseaba.

¿Y si lo hacían solo por una noche? Una noche para librarse de esta lujuria que tenía. Una noche que se ahogaran en el gusto y el tacto del uno al otro. ¿Ayudaría? ¿Ayudaría a sacarla de su sistema? Entonces, tal vez podría distanciarse de ella, mantenerla a salvo de su volatilidad.

Grimmjow cerró los ojos, tratando de resistir la tentación… y fallar.