Buenos días/tardes/noches, Mitaili Ciz al habla~

Después de una ardua jornada llena de sudor, sangre y lágrimas (¿?) por fin el segundo capítulo de este proyecto...

Enjoy!

"Y todo va... Según lo planeado" By Mitaili Ciz

Tachimukai Yuuki paseó sus dedos velozmente por sobre la superficie de la mesa de la sala, hundido en un mar de nerviosismo y timidez. Levantó la mirada por escasos segundos, vislumbrando los ojos de Kidou, fijos en su grácil figura. Sus dedos se movieron de cuenta nueva, esta vez, por encima de la fotografía que Yuuto le entregó al inicio de su reunión.

-Eres el más allegado a él, Tachimukai – como siempre, la voz del estratega de la Rosa Blanca estaba impregnada de abrumadora seriedad.- Será más fácil y rápido que confíe en ti.

Yuuki volvió a bajar la mirada ante estas palabras, al tiempo que comenzaba a jugar con sus dedos índices, juntándolos y separándolos, en un gesto cargado de inseguridad rutinaria.

Le dedicó un atisbo fugaz a la fotografía, distinguiendo los rasgos del que sería su blanco: Endou Mamoru, el capitán del recién formado equipo de fútbol al cual asistía en la universidad. Pero, y sin importar cuántas vueltas le diese al asunto, le resultaba un tanto complicado asimilar las dicciones de Kidou. Un ser tan amable y alegre como Endou-san no encaja con el perfil del típico hijo de una familia Yakuza.

-Sólo debes convencerlo de que se alíe a la Rosa Blanca... Incluso evitar que establezca relaciones con nuestros rivales será considerado dentro de los estándares permisibles – articuló con suavidad Yuuto, tratando de disipar la tensión del ambiente.

Tachimukai sostuvo la fotografía con cuidado entre sus manos, para luego dibujar una sonrisa complaciente en sus facciones infantiles.

-Está bien...

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Kazemaru suspiró con molesta resignación. Después de la noticia de su nuevo cometido, su estado anímico – normalmente monótono y templado.- pasó a convertirse en una especie de frustración inevitable e inaguantable. De entre todas las bajezas de su oficio no podía elegir una más insoportable que tener que enamorar a un idiota como su castaño compañero de carrera. El chico era exasperante, un verdadero imbécil de campeonato.

Se recostó sobre la mesa de conferencia, ignorando olímpicamente el discurso de la situación actual que Fudou dictaba cual cátedra académica. Lo veía caminar de un lado al otro, con los ojos cerrados, parloteando un sin fin de información sin relevancia real.

No era secreto para ninguno de sus compañero que Kazemaru aborrecía las reuniones de la mafia. Le resultaba tedioso y absurdo tener que escuchar algo que ya conocía de antemano. Rodó lo ojos con aburrimiento, paseándolos por las cara de los presentes, hasta finalmente detenerse en los profundos orbes negros que lo escrutaban ávidamente desde la otra punta de la mesa.

Sonrió con cinismo. Últimamente Shuuya Goenji tenía por costumbre pasarse las horas devorándolo con la mirada. Y si bien Ichirouta le dejó en claro muchas veces que lo suyo no era más que un juego irritante, el joven de cabellos en punta insistía en que se trataba de lo contrario.

A Goenji le encantaban los retos, mientras más complejos mejor. Al final, los sucesivos intentos de resistencia que oponía Kazemaru sólo servían para encender aún más su deseo. Ichirouta era una fiera fría e indomable, y Shuuya estaba dispuesto a domesticarlo fuese como fuere.

-Bien, insectos... – masculló el chico del mohicano, en un evidente intento de provocación.- Necesitamos planear el próximo movimiento... ¿Alguien tiene alguna idea?

El salón se sumergió en un silencio abismal, para finalmente darle paso a una tenue risilla burlesca.

-¿Qué te parece tan gracioso, sabandija?

Los presentes se voltearon hacia la esquina opuesta del lugar de Akio, contemplando a un joven de cabellos castaños y hermosos ojos azul zafiro.

-Nada importante, sólo estaba esperando que dijeras eso... – el joven se acomodó el cabello en una pasada rápida, mientras exhibía una sonrisa arrogante en su rostro.

Kazemaru frunció el ceño, definitivamente no era su día.

Netsuha Natsuhiko, mejor conocido como "Nepper", era el tipo de persona repudiadas inclusive por los de su misma estirpe. Un psicópata a todas luces, encargado de los procesos de tortura y extracción de información, cuyo único pasatiempo era destrozarle la cabeza a sus victimas por medio de juegos mentales. La gran mayoría de la Rosa Negra lo detestaba, y es que conocía los puntos débiles y defectos de todos y cada uno de ellos, evidenciándolos a través de comentarios ácidos y un humor lo suficientemente cruento para no ser considerado gracioso. Además, claro está, de su ego descomunalmente inflado.

El chico era un verdadero hijo de puta, uno mucho más inteligente y despiadado de lo conveniente. Y Kazemaru simplemente no lo podía soportar.

Nepper pareció notar el semblante colérico de Ichirouta, no pudiendo menos que ensanchar aún más su mueca de superioridad.

-¿Pasa algo, Kazemaru? – inquirió en retórica Netsuha, burlándose de él.- Si tienes algún problema conmigo, sólo dilo... Estoy seguro de que a Kageyama le encantará enterarse de que el mejor asesino de toda Rusia no sólo fue superado por un triste y patético novato, sino que también está incumpliendo el Vorovskoy Zakon...

Ichirouta levantó la vista de la mesa, ocultando su sorpresa bajo una máscara de total indiferencia. ¿En qué momento se había enterado de su "Relación" con Goenji? Por que, claro, los únicos en la Rosa Negra que sabían de aquello eran Shuuya y él mismo, y está por demás mencionar que lo mantenían tan "en secreto" como sus posibilidades se los permitiesen. Kazemaru sabía – tan bien como sus compañeros.- que tener un "amante" - o cualquier otro tipo de relación sentimental del estilo.- estaba penado por el "Código de los ladrones", la ley suprema que regía las mafias en Rusia. Y la violación de cualquiera de sus dieciocho estatutos se castigaba con la pena de muerte.

El joven de cabellos azulados carraspeó por lo bajo, maldiciendo a Nepper como si la vida se le fuese en ello.

-Bien, como sea... – articuló, entonces, Netsuha, subiendo los pies a la mesa.- El siguiente paso ya está cuidadosamente planeado y en marcha, así que relájense y déjenlo en mis manos...

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El chirrido de las ruedas de la camioneta contra el asfalto fue suficiente para advertirle que ya todo había terminado. Kariya Masaki se levantó a duras del penas del suelo lodoso, contemplando como el vehículo se perdía en la distancia. Se sacudió la ropa con el pulso tembloroso, dando pasos erráticos hasta la puerta de la mansión que frente a él se encontraba.

La residencia de su tío.

Golpeó la puerta, sintiendo un dolor punzante sobre sus nudillos lastimados. El cuerpo le dolía horriblemente, incluso el respirar se le antojaba como a una insufrible agonía. Esperó durante segundos eternos, ayudándose de las manijas para evitar que sus piernas flaquearan antes su propio peso. La cabeza le daba vueltas y sus fuerzas lo traicionaban cada tanto, haciéndolo sentirse débil y confundido.

Llamó con más intensidad, atrapado en un miedo sobrecogedor a lo desconocido. Afortunadamente, los pasos haciendo eco al otro lado de la puerta le ayudaron a calmarse.

-Ya voy – escuchó que anunciaban, antes de que la puerta se abriese de par en par. Una expresión de sorpresa y alegría poseyó las amables facciones de Hiroto.- ¡Kariya-kun!

El aludido le devolvió el gesto con imperceptible arrogancia, antes de desplomarse entre sus brazos.

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Fudou tomó impulso con sus pies, dando una vuelta en su silla giratoria. La reunión había terminado hacia unos cuantos minutos, pero él había decidido quedarse en la sala de conferencias, dispuesto a discutir los puntos del plan de Natsuhiko. Si bien le parecía realmente irritante que el chico actuara sin siquiera consultar, debía admitir que Netsuha solía maquinar planes lo suficientemente astutos como perdonarle su característica falta de consideración al prójimo.

-¿Estás seguro de que funcionará? – preguntó curioso, una vez su compañero terminó de explicarle su "obra maestra".

-Claro – y le sonrió a modo de burla.- A diferencia tuya y de Kazemaru, yo sí hago bien mi trabajo

-Sí, y por eso dejaste que Sakuma se te fuera de las manos – pronunció Akio, recostándose despreocupadamente en su asiento.

-¿Sakuma?...¡Bah! Él y su compañero de audífonos sólo fueron un plan de intimidación, no iba en serio...

Akio rió cínicamente. Él era uno de los pocos de la Rosa Negra que disfrutaba de la compañía de Nepper. Le agradaba su actitud tan sarcástica y desafiante, su personalidad rebelde y agresiva; pero, por sobre todo, su manera irónica y cruel de ver la vida. A Natsuhiko poco le importaba lo que el mundo pensara de él, pues sabía que todos esos bastardos que lo odiaban estarían a sus pies si él así lo desease.

Netsuha conocía mucho de psicología humana.

-Como sea... – espetó el chico después de un rato, esbozando un gesto macabro en su rostro.- Cuando los idiotas de la Rosa Blanca se den cuenta de que algo está pasando será demasiado tarde...

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Kariya Masaki se despertó de golpe, soltando un grito desde lo más profundo de su garganta. Se puso una mano sobre el corazón, mientras que, con las otra, se sujetaba unos cuantos mechones de cabello. Paseó los ojos perturbados por la habitación, suspirando con una suave nota de alivio.

Estaba en la habitación de Kira Hiroto...

-Kariya-kun ¿Está bien?

El aludido se sobresaltó. Se giró con cuidado, descubriendo la presencia de un joven a su lado, en un asiento ubicado frente a la cama.

-Sakuma- san – musito despacio, con el cuerpo helado por la reciente sorpresa.- Sí, no se preocupe, sólo fue una pesadilla.

Jirou sonrió de manera conciliadora, posando su mano sobre el hombro del menor. Por mucho que anhelase preguntarle qué le había ocurrido exactamente, sabía que sería el error más grande que pudiese cometer en momentos tan críticos como aquellos. Él había pasado por lo mismo hacia unos años, y comprendía su dolor como ningún otro de sus compañeros. Ahondar en aquella herida recién abierta no haría más que empeorar el estado del joven sobrino del señor Kira.

Le acarició el cabello tiernamente, traspasándole la seguridad que tanto necesitaba.

-Sé que ha sido terrible, Kariya-kun, pero te prometo que de ahora en adelante todo estará bien...

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Kidou se quitó los googles, antes de depositarlos sobre la mesa, bajo la atenta mirada de Hiroto. Se lo notaba abatido y preocupado, devastado y arrepentido, en general discrepancia con su personalidad tranquila y obsesivamente calculadora. Kira sabía de lo que se trataba, ahora que Kariya había regresado, todos los recuerdos de antaño se agolparon en la cabeza de Yuuto, sin darle oportunidad de oponer resistencia siquiera.

-Nada de lo que pasó fue tu culpa, Kidou – dijo Hiroto, apoyando la cabeza sobre sus manos, al tiempo que soltaba un tenue suspiro.- Las cosas sólo se dieron de esa manera, y por mucho que las lamentes no va a cambiar... Sakuma se encuentra bien, debemos estar agradecidos...

El de los rastas apretó los ojos. ¡Claro que había sido su culpa! Si tan sólo no hubiese maquinado la idea de enviar a Jirou y Narukami como espías a la Rosa Negra hace un par de años, nada de aquello hubiese acontecido. Y es que al principio las cosas marcharon mejor de lo esperado, haciéndoles imposible imaginar la tragedia que se avecinada vertiginosamente, hasta que ocurrió... Ambos espía fueron descubiertos y sometidos a tortura. Sakuma fue afortunado, perdió uno de sus ojos y parte de su cordura; pero, tras un enorme esfuerzo, logró recuperarse. Narukami no corrió con la misma suerte...

Cuando encontraron a Jirou, dos semanas después del accidente, comprendieron que Kenya jamás volvería... Natsuhiko lo había quemado vivo, como si de un patético juguete roto se tratase.

Las explicaciones quizá sonarían confusas miradas desde fuera, pero una vez dentro de la mafia todo cobraba un aterrador sentido. Kariya era el sobrino menor de Seijirou Kira e hijo de la hermana de éste, cuyo esposo era uno de los más fieles colaboradores de la Rosa Blanca. Resultaba ser que, luego de un ataque sorpresivo, Masaki fue raptado junto con Ranmaru - hijo de los Kirino, otros grandes aliados de los Kira.- todo esto con el fin de ejercer presión sobre sus familias y conseguir información de utilidad. Pero, tras un largo mes de negociaciones, Atsuishi "Heat" Shigeto – el negociante de la Rosa Blanca.- logró pactar la liberación de Kariya por medio millón de dólares, cifra que los padres de éste no dudaron ni un segundo en pagar.

Y aunque el caso distaba mucho de asemejarse a la situación vivida por Sakuma en el pasado, Kidou, haciendo acopio de su lógica prodigiosa, encontró más puntos de similitud de lo que sería mentalmente sano. Y es que era de esperarse, después de todo, aquellos días de ansiedad desmedida bastaron para plantar un trauma en lo más profundo del subconsciente del estratega.

No obstante, el problema de Yuuto correspondía a la parte más pequeña del dilema en cuestión. Lo más complejo, sin lugar a dudas, era la seguridad de Ranmaru. La Rosa Blanca conocía a fondo lo vulnerable de la posición de Kirino. Nepper era capaz de cometer actos inimaginables sin vacilar, muchos de los cuales costarían, en la peor de las circunstancias, la vida del joven de cabellos rosa. Sin mencionar, además, que las malas lenguas venían esparciendo el infame rumor de que los Kirino analizaban la posibilidad de aliarse a la Rosa Negra, desesperados por recuperar a su único hijo.

De una u otra forma, Atsuishi estaba haciendo hasta lo imposible para establecer un acuerdo respecto a la liberación de Ranmaru. En el entretiempo, el resto de la mafia sólo podía confiar en las habilidades de su rubio compañero.

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El sonido de su celular le hizo dar un brinco en la cama. Kariya tomó el aparato entre sus manos, leyendo el nombre que rezaba la pantalla táctil: Kirino-senpai. Se llevó el móvil al oído, luego de cerciorarse de que se encontraba solo – Sakuma acaba de salir a prepararle algo de comida.

-¿Hola? – inquirió, con la voz temblorosa.

-[Hola, Masaki-kun] – lo saludó su interlocutor, utilizando un tono por demás divertido.- [¿Cómo va todo?¿Ya entraste?]

-Sí, estoy en la habitación de Hiroto-san – dijo, posando sus ojos sobre las sábanas rojas de su lecho.- ¿Cómo se encuentra Kirino-senpai?¿Está bien? – esta vez su voz sonó desesperada, cargada de una preocupación impropia en su persona.

-[Claro que está bien...] - Masaki sintió un fuerte escalofrío recorrerle la espalda de arriba abajo. Sabía que del otro lado de la línea Natsuhiko lucía un gesto tétrico en su faz, y aunque no pudiese verlo la sola idea de imaginarlo le producía un terror arrebatador.- [...Y lo seguirá estando si tú cumples tu parte del trato... Recuerdas lo que tienes que hacer ¿Verdad?]

-Cada palabra...

-[ La seguridad de Kirino está en tus manos, Kariya-kun... Cualquier cosa que le pase será culpa de tu ineptitud, así que ni se te ocurra fallarme...]

-¡Kariya-kun, ya estoy aquí!

El aludido se sobresaltó de cuenta nueva.

-Es Sakuma, debo colgar – dijo atropelladamente.

El menor se apresuró a terminar la llamada. Borró el historial de comunicación a una velocidad imposible y escondió el celular debajo de las sábanas, todo esto antes de que Sakuma lograse abrir la puerta para entrar.

Jirou depositó la bandeja con cuidado sobre la mesita de noche, para luego sentarse a los pies de la cama.

-¿Te sientes bien? Te ves pálido – murmuró, tocándole la frente con la punta de los dedos. La pregunta era imbécil en relación al contexto, pero quería ser tan amable como pudiese.

- Estoy un poco cansado, eso es todo – respondió Masaki, apartándole la mano con fastidio disimulado. Detestaba que sintiesen lástima por él.

Sakuma simplemente le sonrió.

-Sé que estás preocupado por Ranmaru-kun, pero él estará bien... Atsuishi está haciendo hasta lo inimaginable por rescatarlo, y él jamás a fallado una misión...

-¿Preocupado, yo? – inquirió el chico entonces, fingiendo indignación.- Yo jamás me preocuparía por alguien como Kirino-senpai...

Jirou soltó una risilla inocente...

-Claro, Kariya-kun... Como tú digas...

El menor apartó la mirada a modo de puchero. Lo que acababa de decir no era ninguna broma o por el estilo. Él no estaba preocupado por Kirino, y es que "preocupación" era insignificante comparado con lo que realmente sentía. Era miedo, ansiedad, desesperación, incertidumbre, todo mezclado en una emoción que le carcomía el cerebro cual Ácido Nítrico. Odiaba admitirlo, pero todas aquellas sensaciones no eran más que el diagnostico de un padecimiento que le parecía ridículo y humillante: Estaba total y perdidamente enamorado de su senpai. Y por mucho que quisiese decírselo, no estaba dispuesto a rebajarse a tan patético nivel.

Desde que se conocían no hacía más que jalarle el cabello y jugarle bromas pesadas, incluso se burlaba de su físico notoriamente femenino. No obstante, así era como le demostraba todo aquello que jamás podría expresar en palabras.

Decir cosas como "Te amo" le resultaban complejas, estúpidas y empalagosas...

Suspiró con cierta pesadez, sintiendo la tensión de la atmósfera presionándole los hombros.

Por amor se cometían locuras, quizá por eso había aceptado participar en aquel embrollo. Nepper le propuso, en sus días de cautiverio, la seguridad de Ranmaru a cambio de sus servicios de espía para la Rosa Negra. Él fingiría sucumbir a las negociaciones de Shigeto, dejando a Masaki completamente libre de sospechas. De esa manera, el menor podría infiltrarse a la mafia rival sin ser detectado. Sin embargo, las cosas no eran tan fáciles. Si Kariya fracasaba en su misión, Ranmaru quedaría a total merced del torturador más temido de toda Rusia. Además, claro está, de la enorme probabilidad de ser descubierto in fraganti por la Rosa Blanca y, por ende, condenado a la pena de muerte.

Rodó los ojos por la habitación, inseguro de sus futuras acciones. Suspiró aún más fuerte, en un vano intento de armarse de un coraje que jamás quiso acompañarlo. Separó los labios con cuidado, preparándose para dejarse caer a un abismo sin fondo ni retorno.

-Sakuma-san – dijo, tratando de aparentar convicción.- Hay algo importante que necesito decirle...

El aludido le dedicó un mirada amable y serena, expectante a lo que se avecinaba. Kariya titubeó por unos segundos, aún así, la decisión ya había sido tomada...

-Quiero unirme a la Rosa Blanca...

Ya está...

Ojalá hayan disfrutado del capítulo. Sinceramente, no estoy muy satisfecha con el resultado, espero haber dado la talla...

Como sea, la próxima en escribir es MidorikawaXRyuuji (espero no habértelo dejado difícil)

Muchísimas gracias por darse el tiempo de leer, y no olviden recomendarnos a todos sus conocidos (¿?)

Bye!