CAPITULO 2: EL CHICO DEL PAN
Mis días han transcurrido en total normalidad: escuela, trabajo y casa, casa, escuela y trabajo; realmente lo único diferente han sido mis esporádicas conversaciones con Peeta Mellark debido a nuestro trabajo en común y aunque yo no soy muy buena para hacer amigos he puesto mi empeño en no estropear esto porque me encanta la materia y porque… No sé cómo decirlo, este chico me causa mucha curiosidad, lo he atrapado observándome muchas veces y cuando yo también lo hago no me sostiene la mirada y hasta podría jurar que se sonroja.
No dispongo de mucho tiempo para mis tareas escolares a excepción de la noche, pero como aun soy como dice mi jefe "una niña" tengo un día libre a la semana además del fin de semana que siempre procuro dedicar a mi patito o a pasear por el bosque con Gale, aunque esta vez mi jueves estará acompañado por el chico del pan.
Realmente no estaba previsto de esta manera, pero ayer al terminar las clases y antes de ir al trabajo me detuvo y tímidamente me pregunto cómo iba con mi investigación de biología.
-Ho..la Katniss. Me tomo desprevenida
-Hola Peeta
- ¿cómo vas con lo del sauce? Me pregunta con algo de temblor en la voz, ¡por Dios! Es como si estuviera al frente del maestro más estricto de la escuela en un examen oral y no frente a alguien de su edad.
-Creo que bien, mi mama me ha aportado bastante información al respecto. Contesto sin más y cuando pienso que nuestra pequeña conversación ha terminado agrega:
-Deberíamos juntar lo que tenemos, lo que tu mama te ha dado y lo que yo he podido encontrar en internet. Y sin más suelta de pronto: ¿Te gustaría que trabajáramos en mi casa?
¡Un momento! Me está invitando a su casa, a la panadería que tanto me gusta ver de lejos por los hermosos pasteles glaseados; bueno, realmente no vive en la panadería pero si tras de ella y aunque no sé porque, me parece una excelente idea, además no quiero llevarlo a mi casa.
-¡Bien! Le contesto
-¿Entonces no vemos mañana luego de la escuela? Ya que mañana no tienes que trabajar…. Y sus palabras quedan en el aire como si hubiera dicho algo indebido
¿Cómo sabía que era mi día libre? Como sea le contesto que ahí estaré y sin más me despido de él con la promesa de verlo mañana en su casa, aunque técnicamente lo veré en la escuela.
Al llegar a la tienda donde ya están Annie y Madge me pongo manos a la obra. Hoy al parecer es día de surtir puesto que este mes las ventas han ido muy bien, lo extraño es que mientras más ocupada me encuentro, más me queda tiempo para pensar en mi compañero de biología, creo que en el fondo me gusta la idea de ir a su casa porque me encanta el pan, principalmente los rollos de queso y las galletas que decoran con especial cuidado y es en ese momento en que me encuentro sumergida en la nebulosa de mis pensamientos cuando noto que Madge me está hablando.
-¿que? Le pregunto distraída
- Decía que si necesitas ayuda con ese estante. Me contesta sonriendo porque normalmente estoy alerta
-No te preocupes Madge, puedo sola. Le devuelvo la sonrisa.
- Oye, ¿tú conoces bien a Peeta Mellark? La pregunta se me escapa antes de ser consciente de que la he lanzado
Madge que es mi amiga y podría decirse que me conoce, sabe que nunca pregunto por nadie y menos por un chico así que con una ceja levantada me mira y dice: La verdad no mucho, pero la que sí puede darte información detallada de él es Delly, sus familias han sido amigas desde que ellos son pequeños.
-¿Exactamente qué quieres saber Katniss?
-Olvídalo, le digo cuando siento el rubor subir a toda mi cara.
-¿De qué hablan? Dice Annie que se ha acercado a nosotras con sigilo -¡Katniss te has puesto toda roja! Agrega inmediatamente
-No pasa nada Annie. Me apresuro a decir
-¡Estaba preguntándome por un chico! Dice Madge entrelazando sus manos de una manera que yo encuentro especialmente ridícula.
- ¿Por quién? Cuenta, cuenta.
-Por Peeta. Dice aun con el mismo gesto
-Él es un muchacho muy educado además de trabajador, dice Annie
-Siiii… ¡Y muy apuesto! Agrega Delly a quien oigo a mis espaldas.
Si estaba roja antes, ahora creo que la cabeza me va a estallar de vergüenza porque aunque ellas son mis amigas, saben que nunca me intereso por asuntos de chicos ya que tengo cosas más importantes en las que pensar como la escuela, el trabajo y mi familia.
Para evitar que sigan molestándome voy a la bodega a recoger otras cosas que debo acomodar y mientras las dejo atrás siento sus ojos y sus risas en mi espalda que sé que no son de burla pero si de complicidad. En la bodega estoy más relajada, por lo menos me encuentro sola, y entre tantas cajas que desempacar surgen en mí unas inmensas ganas de cantar.
La verdad es que desde que murió mi padre no lo hago seguido porque siento como que me falta algo, pero extrañamente hoy el impulso es más fuerte que yo y cuando menos lo pienso salen de mi boca las notas de una canción de amor.
Los sabios dicen que los tontos se apuran
Pero, no puedo evitar enamorarme de ti
¿Me quedo?, ¿será un pecado?
No puedo evitar enamorarme de ti
Mientras los ríos fluyen suavemente hacia el mar
Vamos cariño, algunas cosas cobran significado
Toma mi mano y toda mi vida también
Porque no puedo evitar enamorarme de ti…
Estrofa tras estrofa salen de mi interior como si fuera igual que respirar. Me siento tan bien, tan inspirada, tan…. Otra vez está el en mi pensamiento. ¿Cómo se enteró de mi día libre? Inmediatamente sacudo mi cabeza como si eso pudiera borrar lo que estoy pensando y me concentro en lo que estoy haciendo hasta que llega la hora de ir a casa y por supuesto de ver a Gale.
Saliendo del almacén me despido de las chicas y me dirijo al restaurante de Sae donde sé que me espera mi mejor amigo. Y efectivamente lo encuentro sentado en las escaleras de la entrada.
-¿Qué tal tu día Catnip? (Así me llama de cariño)
-Bien le digo respondiéndole con una sonrisa y olvidando preguntar por el suyo
- A mí me fue genial, me dieron una que otra propina que servirá
- Que bueno Gale
- ¿Te pasa algo?
Gale es una de las personas que más me conocen en el mundo y estoy segura que no podría mentirle aunque quisiera, pero no puedo decirle que me pasa porque ni yo misma lo sé, creo que tiene que ver con el hecho de tener que ir a la casa de Peeta mañana y aunque eso no tiene nada de extraordinario lo que en verdad me inquieta es porque me siento tan intimidada cuando hablo de él si ¡ni siquiera lo conozco!
Gale animadamente continúa contándome acontecimientos de la escuela, del trabajo y quien sabe qué otras cosas más ya que solo he escuchado la mitad de lo que ha dicho, y es cuando me dice que esperaba con muchas ganas que fuera jueves para que pudiéramos hacer algo juntos quizás en el bosque y cuando yo le contesto que debo hacer un trabajo con Peeta Mellark, que noto algo que jamás le había visto antes. Suena enojado, eso no es nuevo, porque de vez en cuando lo oigo quejarse de algunas cosas, lo nuevo es la razón, incluso a veces hemos tenido que posponer nuestros planes por diversas situaciones pero hoy creo que su enojo tiene que ver con Peeta, quizás no le cae bien, pero tampoco habría motivo para ello porque supongo que tampoco lo conoce muy bien.
-¿algo va mal? Termino por preguntar
-No me hagas caso, es solo que después de tanto trabajo suponía que íbamos a tener un momento para estar en paz y hacer algo diferente.
Gale y yo hemos sido buenos amigos por 5 años, a veces la gente piensa que tenemos algo más pero la verdad es que nunca lo he visto de una manera diferente, debo reconocer que es muy apuesto, ¡no estoy ciega!, sin embargo he observado a una cantidad de mujeres desfilarle por delante y estoy segura que a pesar de que ante mí no hace alarde de ello, ha besado más labios de lo que yo podría contar en mis manos.
Al llegar a casa me despido de él, lo cual es gracioso porque somos vecinos y me dirijo a mi casa para encontrar a mi única razón para ser feliz: mi precioso patito. Llego y la encuentro muy entretenida con su tarea custodiada por supuesto por su feo gato y por mama que está en la cocina preparando la cena.
-¡Katniss! Se levanta con una sonrisa y me abraza
Inmediatamente la tomo en brazos como si hace siglos no la viera mientras mama se acerca a darme un beso en la mejilla.
- ¿Qué tal tu día querida?
-Nada nuevo mama, todo muy bien aunque debo aceptar que estoy hambrienta y cansada pero no físicamente, creo que pensar en mi encuentro de mañana me ha agotado mentalmente y es por eso que al terminar de comer me aseo, me despido y de inmediato me voy a acostar.
Intento dormirme a toda costa pero luego de media hora me rindo y me quedo mirando al techo hasta que escucho hablar a Prim
-¿No puedes dormir? Me susurra e inmediatamente se levanta de su cama para hacerse un lugar a mi lado.
-Es solo que… no termino la frase porque tampoco sé que decirle a mi hermanita
-Puedo guardar un secreto, inclusive a mama, me dice muy bajito
-Está bien, le digo. La verdad para mi es algo incómodo, pero ella es lo más importante de mi mundo y qué más da, con ella puedo ser yo misma. ¿Conoces a Peeta Mellark?
-Lo he visto, es el hijo del amable panadero. A veces cuando estoy cerca de la panadería lo veo allí siempre sonriendo a las personas que van a comprarles y además es muy apuesto, tiene unos ojos muy bonitos.
No pensé que mi pequeña hermana lo tuviera tan bien estudiado, es irónico porque a su corta edad ha podido ver más allá de lo que yo he visto, aunque no es extraño porque a sus ojos todo el mundo es bueno y agradable, para la muestra un botón: Buttercup y el viejo Snow.
-¿y te gusta? Me dice con una mirada dulce
-¡No! Claro que no, me apresuro a decirle, lo bueno es que la oscuridad de la habitación oculta mi rubor pero no evita que note en ella un pequeño atisbo de decepción.
-Yo pensé que era posible que te hubieras enamorado, ya sabes, eres tan bonita y haces tantas cosas
-No es eso Prim, es que mañana voy a ir a su casa a hacer un trabajo de biología y como no lo conozco bien me intimida estar rodeada de su familia, además te prometo que cuando me enamore tú serás la primera en saberlo.
-Es una promesa, me dice. Y por otra parte no te preocupes Katniss, su padre es un hombre muy bueno y aunque he escuchado que su madre es algo no es como el creo que te ira bien porque es imposible no quererte.
-eso digo yo de ti, ahora duerme pequeña que mañana tenemos mucho que hacer.
-Te quiero, me dice al oído- Te quiero Patito. - ¡Cuac! Me dice antes quedarse dormida a su lado.
A la mañana siguiente todo ocurre igual que siempre pero es cuando empieza a llegar la tarde que va creciendo mi nerviosismo. Al sonar el timbre que dicta el final de nuestro día escolar me apresuro a tomar mis cosas para salir en dirección de su casa. Mientras camino pienso en que decir o que hacer, ¡No soy buena para esto! Y al parecer llego más rápido de lo previsto porque al levantar la vista me encuentro con "La casa del Pan" y con Peeta que amablemente me abre la puerta como si hubiera predicho en momento en el que yo llegaría.
Me recibe con una sonrisa (Tal como dijo Prim) pero esta va acompañada de un rubor en sus mejillas y un hermoso brillo en sus ojos.
-¡Hola! Me saluda
-Hola, le contesto. ¿Llevas mucho esperándome? La verdad es imposible porque no perdí un solo minuto más en la escuela, es solo que no sé qué decir.
-No, llegas justo a tiempo, me dice mientras me conduce a su casa pasando por los estantes de la panadería que por cierto tienen un olor delicioso y están llenos de color
Al llegar me topo con sus hermanos mayores que van de salida y con su padre quien me sonríe ampliamente y pregunta dirigiéndose a Peeta: ¿Así que esta es la hermosa jovencita de la que tanto me has hablado? Inmediatamente veo a Peeta cambiar de color por el comentario ¿No me la vas a presentar? Vuelve a decir el Sr. Mellark
-Ella es Katniss Everdeen, me presenta Peeta
-Mucho gusto Srta. Everdeen. Se queda pensando y dice: mmmm, tú debes ser la hija de Leah y Robert Everdeen ¿verdad?
-Sí señor le contesto. ¿De dónde conoce a mis padres?
-Es una larga historia que otro día te contare, porque espero verte más seguido por aquí ya que se cuánto bien nos hará eso, sonríe y vuelvo a notar a Peeta apenado. ¿Por qué su padre dice eso? ¿Le ha hablado de mí?
Eso revolotea en mi pensamiento mientras nos dirigimos al comedor de su casa, un lugar muy acogedor por cierto lleno de pinturas muy bonitas y de bastantes cosas que admirar, algo que solo dejo de hacer cuando Peeta me habla para pedirme que me siente. Cuando me señala donde ubicarme su mano alcanza a rozarme y la siento helada, ¿Estará nervioso? Pues no es el único porque yo parezco un tempano de hielo.
Así empieza nuestra primera tarde juntos entre libros y sonrisas, el por supuesto es muy amable, me trae algo de beber además de unas deliciosas galletas con una decoración exquisita, las cuales al parecer ha hecho el mismo porque cuando se lo pregunto me comenta que es el quien decora los pasteles y las galletas. Los pasteles que tanto me gustan, son su responsabilidad.
De vez en cuando siento que me mira aunque yo no lo estoy viendo directamente y sin pedírselo me platica cosas sencillas sobre su trabajo hasta el punto que yo también decido contarle cosas sobre el mío y la escuela, lo más intrigante es que hay muchas de ellas que parece ya saberlas porque a pesar de que trata de disimular me doy cuenta que a veces se adelanta a lo que voy a decir.
Nuestra investigación va viento en popa, con lo que ambos traemos al final de la tarde ya la tenemos lista y hasta nos queda tiempo para recorrer la panadería. Yo por supuesto parezco una niña pequeña admirando tanto esplendor y el parece encantado guiándome por su mundo, de vez en cuando volteo a verlo y tiene una expresión tan encantadora que es imposible no compararla con sus hermosos pasteles. La verdad aun no quiero irme porque me encuentro totalmente fascinada por ambos pero veo que ya se hace tarde.
-¿Te puedo acompañar? Se ofrece amablemente
-Claro, le digo y camino a casa sigue amenamente platicándome sobre cosas triviales hasta que le pregunto por los cuadros de su casa enterándome que el mismo es quien los ha pintado. –Son hermosos, le comento y noto un brillo en sus ojos que me gusta. Al llegar a casa nos despedimos con un hasta pronto y yo me quedo a ver como se marcha pensando en la buena tarde que pase a su lado y es cuando decido que Peeta Mellark me agrada.
