CAPITULO 3: LA PRESENTACION
Lo primero que hace Prim al verme llegar es preguntarme como me fue con Peeta y como mi madre está cerca es imposible que no lo escuche, aunque parece estar ocupada con algo estoy segura que está prestándonos más atención de la que yo quisiera.
-Bien, terminamos el trabajo y creo que nos ira bien el lunes que tengamos que presentarlo
-¿Qué opinas de él? Dice con una cara de ilusión que no puede con ella. Yo pienso que él es perfecto para ti.
-¡Shhhhhh! le digo a Prim pero mama ya lo ha oído todo y con una sonrisa maliciosa dice: ¿Hablan del hijo menor de Joseph Mellark? Sí que es un buen muchacho pero en lo que a mí respecta tu hermana aún es muy pequeña para tener novio. - dice dirigiéndose a Prim.
Ha dicho Novio. La palabra me queda sonando en el cráneo, jamás habría pensado en el de esa forma, es más nunca he pensado en nadie de esa manera aunque con Gale lo han sugerido más de una vez, al parecer mi mama no se ha preocupado por mi relación con él porque parecemos hermanos y con Peeta sin más lo ha insinuado. Inmediatamente vuelve a pasar por mi mente la canción que cantaba en la bodega del almacén…
Toma mi mano y toda mi vida también, porque no puedo evitar enamorarme de ti…
De inmediato desecho la idea porque no tengo tiempo para pensar en nadie de esa manera, no con tantas responsabilidades.
Al siguiente día cuando vamos a la escuela noto a Gale algo distante, quizás sea porque ayer no pudimos hacer nada divertido, aunque yo si me divertí por mi cuenta, sin embargo me platica sobre todo lo que tiene que hacer hoy y cuando llegamos se despide de Prim y de mi con un beso en la mejilla, eso sí es raro porque nosotros no somos de esas personas que se den muestras de afecto y menos en público, a pesar de ello lo permito y voy a clase para encontrarme a lo lejos con los mismos ojos azules de ayer mirándome fijamente.
Al llegar al aula me coloco en mi lugar de siempre y es cuando veo que se acercan Madge, Annie y Delly para preguntarme como me fue con mi trabajo de biología y como sé que es una excusa para preguntar por Peeta evado cuanto puedo sus preguntas porque me apena el tema y de inmediato llega nuestro carismático y debo decir algo excéntrico director importando desde el capitolio, el Sr. Flickerman quien viene a presentarnos a una nueva maestra –que también viene del capitolio- cuya vestimenta es más colorida que la bandera de Panem y que tiene un cabello de un tono naranja que sin exagerar encandila mis ojos.
-¡Queridos alumnos! Tengo el grandísimo placer de presentarles a su nueva maestra de teatro, la Srta. Effie Trinket, ella ha venido desde el capitolio para apoyarnos en uno de los nuevos programas que hemos decidido implementar en la escuela debido a los grandes estándares que se están imponiendo en Panem para la educación, sé que están de acuerdo conmigo en que no podemos quedarnos atrás y es por ello que en el transcurso de la próxima semana conocerán a otros maestros que vendrán a apoyar esta labor. ¡Bien! -Dice satisfecho de su discurso- los dejo con la maestra. Y acto seguido se retira con su brillante traje azul marino.
-¡Bienvenidos! Sean todos bienvenidos a esta catedra de teatro donde las grandes obras literarias cobraran vida y ahora para empezar nos presentaremos. ¡Las damas primero! Chilla la nueva maestra.
Uno a una a una decimos nuestro nombre y luego los varones notando que al final de cada uno exclama expresiones como: ¡Maravilloso!, ¡esplendido!, ¡muy bien! Y así toda la clase transcurre entre sus emocionales frases y su colorido cabello hasta el punto que al salir de allí siento como si hubiera comido caramelos toda la mañana.
En nuestra hora libre estamos todos en la cafetería, yo como siempre me siento con mis amigas y sin Gale ya que nunca coincidimos en el descanso, y no sé por qué pero trato de ubicar a Peeta que como de costumbre debe estar con su enorme grupo de amigos. Después de una exhaustiva búsqueda no lo hallo y es cuando Delly me dice que no está aquí, trato de hacerme la desentendida pero de inmediato me causa curiosidad porque no está si cuando la maestra de teatro se presentó lo pesque viéndome.
-Ha tenido que salir a su casa aprovechando la hora libre porque su padre viajara al capitolio y le pidió que lo acompañara, me dice Delly.
Noto una leve desilusión en mí que solo se compara con un día sin nada extraordinario que hacer y aunque no es una buena comparación es la única que se me ocurre. Delly continúa parloteando un rato respecto del capitolio y no sé qué más cosas cuando de repente es la tímida Annie la que se dirige a mí:
-¿Te pasa algo Katniss?
-No es nada Annie -le digo- es solo que tengo mucho que hacer en casa y creo que el fin de semana no me alcanzara para todas ellas. Estoy mintiendo, ¡por supuesto! Me siento así porque esperaba poder hablar con Peeta hoy, a pesar de que solo hemos entablado una verdadera conversación de más de dos palabras una vez, al fin soy capaz de aceptarlo ante mi misma. Extraño al chico del pan.
Al finalizar la escuela vuelvo a lo mismo, salgo de allí directamente al trabajo y mientras me ocupo es Madge la que se me acerca y me pregunta algo que me toma por sorpresa: ¿Te gusta? (Cae la caja que tengo en las manos)
-¿Eh? ¿De qué hablas?
-De Peeta por supuesto, me responde
-¿Cómo crees? Si a penas lo conozco
-He preguntado si te gusta, no si te quieres casar con él. Me dice sonriendo
Me quedo pensándolo tanto tiempo que Madge es la que habla nuevamente: ¿Sabes lo que me conto Delly?
-¡No y no quiero saberlo! le digo cortante, porque aunque me intriga lo que vaya a decir no sé si podre asimilarlo
-Igual te voy a contar porque te conozco Katniss Everdeen y puedes morirte de la curiosidad sin tener el valor para preguntar. Delly dice que Peeta parece muy interesado en saber de ti, ella no te ha dicho nada porque es su amiga y él le ha pedido que no lo ponga en evidencia contigo, pero conmigo se le escapo y como yo no le debo lealtad a él te lo puedo contar. Al parecer te conoce desde hace mucho y ha estado más al pendiente de ti de lo que tú crees, ahí te dejo el dato. Dice y se aleja con una sonrisa pícara.
¿Qué quiere decir todo eso de que ha estado al pendiente de mí? ella en ningún momento ha dicho que le gusto, entonces ¿porque todo lo que dijo me acelero el corazón?, ¿porque no puedo sacar sus palabras de mi cabeza?, ahora solo sé algo: Mi fin de semana será un poco eterno.
Al salir del trabajo y encontrarme con Gale despejo un poco mi mente, me dice que hoy ha ganado más dinero del habitual y que quiere invitarnos a Prim y a mí al cine, yo también tengo algo de dinero así que contribuyo al plan porque mi hermana ama las películas y porque yo necesito pensar en otra cosa. Escogemos una película un poco cursi que hizo que Prim no parara de llorar, sin embargo es Gale quien me preocupa porque llevo días notándolo diferente, como si se sintiera amenazado por algo respecto a mi e incluso como si quisiera demostrar que todo a su alrededor hace parte de sus dominios, él no es afectuoso y últimamente tiene gestos que no sé cómo interpretar. Creo que es una tontería lo que estoy pensando porque Gale debe saber que nadie podrá reemplazarlo en mi vida.
El inicio del fin de semana transcurre lento pero puedo decir que en paz entre la compañía de mi familia, Gale y mis compañeros de trabajo porque aunque de vez en cuando recuerdo sus ojos azules inmediatamente lleno mi cabeza de las risas de Prim y mama y hasta de los bufidos de Buttercup. Pero como todo lo bueno, esa paz dura hasta el domingo en la mañana cuando él aparece en nuestra puerta. Su vieja pero elegante silueta es inconfundible igual que su olor a rosas, el Sr. Snow, mi abuelo viene de visita. Mi madre es tan amable como puede y Prim le demuestra un cariño sincero, soy yo la única que no se alegra de verlo, aunque sé que mama también se siente incómoda.
-¿No vas a saludarme? Pregunta dirigiéndose a mí
-¿Cómo le va? Digo de la manera más fría posible
-Deberías parecerte un poco más a la pequeña Prim, ella es en todo igual a tu madre, bueno, espero que tenga mejor criterio cuando decida casarse.
Noto el fastidio con el que me habla, así como yo lo odio el me odia a mi porque me parezco a mi padre, Prim es rubia y de ojos azules como mi mama y yo soy la viva imagen de mi papa. Nunca le pareció suficiente para su hija y supongo que verlo en mí por el resto de la vida no le hace mucha gracia.
-¿A que debemos el honor de tu visita papa? Le pregunta mi madre quien como yo hace mucho no lo veía.
-Solo quiero ver como están, mi hija y mis nietas –Dice- y su sonrisa es tan malévola como la de una víbora lista para atacar. Si que le hemos importado todo este tiempo. -Además quiero saber si vas a volver a trabajar en la farmacia porque no me haz respondido algo concreto después de lo que hablamos- termina de decir.
Un momento, ¿Mi mama ha hablado con Snow? Pensé que hace mucho no lo hacía, bueno supongo que lo hace porque es su padre, creo que aceptamos a nuestros padres con sus errores, aunque si fuera mi padre no sé si algún día podría perdonarle el que me abandonara en el peor momento de mi vida por no estar de acuerdo con la persona que escogiera para compartirla y más teniendo en cuenta lo mal que la pase cuando murió. Yo no tengo la paciencia de mama ni la bondad de Prim y si en mi consistiera le arrojaría a la calle en este instante.
Decido pedir permiso para retirarme porque no soporto a ese hombre y es cuando me dice: Mí querida Katniss quiero pedirte algo – ¿Ahora que quiere? Pienso- ¿porque no empiezas a llamarme abuelo? Me veras por aquí muy seguido y creo que es lo más correcto.
¡Ni en un millón de años! Pienso para mis adentros, pero al ver la cara de ilusión de Prim y la súplica silenciosa de mi mama asiento para retirarme de inmediato. A la hora de dormir Prim no para de hablar de Snow y todo se torna tan pesado que decido decirle que quiero dormir, ella comprende y deja de hablar pero como me siento mal por decirle eso de inmediato beso su mejilla y la abrazo para dormir así, aunque la verdad es que durante un rato no puedo conciliar el sueño porque luego de pasar por el mal rato que me ofreció la visita del adorable abuelo de Prim empiezo a sentir algo extraño en el estómago.
Después de lo que puedo llamar una larga noche, escucho a los sinsajos cantar en el árbol que queda fuera de mi casa y lo sé, ya es de mañana, tengo que levantarme para ir a la escuela. Cuando salgo a desayunar Prim y mi madre conversan amenamente antes de que ella deba salir a su turno, en cuanto me ven sonríen y me siento a compartir con ellas, luego mama se despide y nosotras debemos salir.
Fuera de mi casa ya está Gale esperándonos y sin más los tres recorremos el camino de todos los días sonriendo y hablando de cosas sin importancia y es solo hasta que llego a la escuela que me percato de lo emocionada que me siento. Hoy tendremos que hacer nuestra presentación en público sobre la investigación de biología, la verdad no se me dan muy bien las palabras pero espero que todo salga bien y de inmediato trato de convencerme a mi misma de que mi emoción es solo por mi clase favorita y no por que ciertos ojos del color del cielo me esperan.
Me despido de Prim y de Gale y entro a mi salón, lo primero que observo es que Peeta está acomodando lo que hemos traído porque al parecer somos los primeros de hoy, al verme sonríe y me llama para que me acerque a él, me entrega unas tarjetas para guiar la presentación y cuando lo miro asustada me dice: -No te preocupes, si quieres hablo yo por los dos. La verdad es un alivio porque no se manejar a un auditorio aunque sea tan pequeño.
Cuando empiezan a pasar las diapositivas del trabajo Peeta parece pez en el agua y a pesar de que el sauce no es el gran tema, se desenvuelve con tanta facilidad que estoy segura que no he hecho más que mirarlo con la boca abierta. Habla perfectamente y de vez en cuando hace algunas bromas para que la gente mantenga su atención en él. Luego me fijo en el Sr. Crane y sé que también tendré que hablar porque me mira como si esperara más de mí y cuando Peeta casi ha acabado decido intervenir: -Mi compañero Peeta ha comentado gran parte de los usos medicinales del sauce pero yo quiero compartirles una experiencia al respecto-Digo impulsada a continuar-. Mi madre es enfermera pero además de ello sabe mucho sobre remedios caseros y cuando alguna vez llego a nuestra casa alguien con lo que ella denomino un ataque de asma, preparo una infusión con la corteza del sauce y se la dio, la verdad no puedo explicar como pero esa chica que estaba pálida y casi ahogada empezó a respirar despacio y al final de todo, cuando ya se hubo calmado le regalo a mi madre una sonrisa tan hermosa que creo que fue el mejor pago que pudo recibir. Todos debieron estar absortos en mi relato porque percibí total silencio hasta que el maestro alabo nuestra presentación, todos aplaudieron y ahí yo volví a respirar.
Nos ubicamos en nuestros respectivos lugares para continuar con el resto de presentaciones y cuando volteo a ver a Peeta también me ve e intenta decirme algo, no soy buena leyendo labios pero creo que dice que estuvimos excelente y que quiere que lo espere un momento al salir de clase. Cuando termina biología se me acerca y me dice que le gustó mucho mi aporte en la presentación:
- Pero si tú lo hiciste todo, le digo
-¡Claro que no! Tu aporte estuvo excelente y…. calla de repente y noto que se sonroja.-Para ti, me dice extendiendo su mano para darme una pequeña caja plateada
Sé que debo haberlo observado con ojos de ilusión pero solo pude decir: ¡Gracias!
-ábrelo
Tratando de disimular mi emoción, tome la caja entre mis manos y al abrirla encontré algo que en definitiva no esperaba. Dentro de ella y sobre una pequeña almohadilla de terciopelo color esmeralda había una pulsera con una perla tan hermosa que supe inmediatamente seria nuestra primera conexión real. Luego la tomo en sus manos para ponerla en mi muñeca y decir: es que estuve en el capitolio y cuando la vi pensé en ti, te queda muy bien.
Después de ese gesto sé que siempre estaré conectada al chico del pan, porque si pienso en sus ojos sin necesidad de nada ahora que tengo algo que viene de él no podre evitar sentirlo cerca cada día. ¿Te gustaría un café? Le pregunto
-claro, me encantaría
Y es así como vamos caminando juntos platicando hasta la cafetería de la escuela, en ese momento olvide mis dificultades, me olvide de Snow y de Gale. Hablar con Peeta ya no es tan difícil, es espontaneo y sabe cómo hacerme sentir bien y si yo fuera un poco más accesible hasta vería la posibilidad de que fuéramos buenos amigos.
Después de nuestro café seguimos en clase y volvemos a tener la visita del director y de una maestra nueva: esta vez la mujer no viene vestida de manera colorida, es más la veo muy deportiva, es alta, atlética y por lo que le oigo decir a Caesar su nombre es Atala, nuestra nueva instructora de deportes. No es que no viéramos esa clase, es solo que el maestro anterior era un regordete que a duras penas podía moverse, su táctica era ponernos en grupo a hacer ejercicios tontos que encubrían la hora libre que podía tomarse con cada uno de las aulas a las que dictaba su catedra. Atala parece estricta pero me agrada y cuando el director le da la palabra menciona que tendremos oportunidad de probar diferentes modalidades en actividades que van desde gimnasia hasta arquería y que debemos inscribirnos inmediatamente porque las dos actividades que tengan mayor número de personas serán las que tendremos la oportunidad de practicar. Yo no lo pienso dos veces, por supuesto me inscribiré en arquería.
Al terminar la escuela busco a Prim para ir a casa y me sorprendo mucho al encontrarla hablando con Peeta, me les acerco y noto un leve punzón en mi estómago. El pregunta si puede acompañarnos a casa pero yo le recuerdo que voy al trabajo (cosa que siempre hago con Gale), sin embargo Prim se adelanta y le dice que sí, que ella ira a casa pero que puede ir conmigo y yo después de pensarlo por un segundo asiento; no puedo negar que me gusta la idea pero sé que Gale no querrá ir con nosotros, cosa que compruebo cuando me ve y sigue su camino con una mirada inexpresiva.
El camino a la tienda de zapatos se me hace corto pues platicamos, le pregunto sobre su estancia en el capitolio y me cuenta que visitaron muchas pastelerías porque el viaje tenía como fin traer ideas frescas para el negocio. Escucharlo hablar sobre pasteles es como ver a un niño a quien le han dado un juguete nuevo, sus ojos brillan de una manera muy hermosa y mientras habla trato de hacerme una idea mental de todo. Cuando menos lo espero estamos frente al almacén y lo primero que observo es a mis amigas observándome muy disimuladamente. Bueno Peeta ya es hora de irme, que te vaya bien y muchas gracias
-espera, me dice tomando mi mano y noto que su roce me hace experimentar una sensación nueva porque nadie salvo mi familia me toca. -También tengo esto para ti dice dándome un diente de león en una cajita transparente que traía entre sus cosas.
Lo tomo conmovida, le agradezco y me dirijo dentro para luego voltear y ver como se aleja, creo que incluso suspiro sin querer y es ahí cuando veo a las chicas que me esperan ansiosas por saber cómo va lo que ellas llaman "mi cita" con Peeta y como siempre consiguen hacer que muera de vergüenza, la cual aumenta cuando Delly nota la perla en mi muñeca y dice: ¿Te la compro él? Todas dirigen su mirada a mí y siento que ahora si estoy perdida porque como explicar que un chico al que supuestamente no conozco me ha hecho un regalo; un regalo que ha revuelto un poco mis emociones. La verdad es algo que también me pregunto y se exactamente quien me puede responder.
¡Gracias a todos lo que están siguiendo mi historia! Espero que mantengan viva la expectativa tanto como yo tengo viva mi emoción al escribirla… Un abrazo a todos
