Hola mis queridos lectores: Espero que la estén pasando bien ojeando mi historia, quiero agradecerles que se tomen el tiempo de revisarla y por supuesto de compartir conmigo el amor por los maravillosos personajes de Suzanne Collins que he tomado prestados.
Un abrazo y aquí les dejo un nuevo apartado de Distrito 12
CAPITULO 4: ESTUDIANTES DE INTERCAMBIO
Con mucho cuidado coloco el diente de león que me ha dado Peeta en mi maleta y creo que me obsesiono con su hermoso color amarillo porque cada cantidad de minutos la abro para observarlo y recordar los ojos y la sonrisa de quien me lo regalara, entonces recuerdo que la única persona que puede hablarme de Peeta es Delly y aunque de veras me da mucha pena preguntarle si quiero saber porque se comporta así conmigo tendré que hacerlo, pero creo que esperare el momento oportuno, lejos del público y principalmente de la curiosidad de Madge.
Al salir del trabajo me dirijo al restaurante para ver a Gale e ir a casa pero no está y Sae dice que hace rato se ha marchado. No me espero, y como me siento un poco mal por eso antes de ir a casa paso por la suya. Al llamar a la puerta es Rory quien atiende para anunciar: Gale llego tu novia. Inmediatamente me sonrojo con el comentario. Cuando sale me saluda de una manera fría
- Ah, eres tú.
-¿Querías que fuera alguien más? Y sin esperar la primera respuesta le lanzo una segunda pregunta ¿Por qué no me esperaste?
-Pensé que tu nuevo amigo te iría a recoger al trabajo, ya que como te acompaño hasta allá. Dice con algo que creo es enfado.
-¿Que? ¿Cuál nuevo amigo? Se bien que habla de Peeta pero quiero que me permita entender porque le molesta tanto el asunto.
-Olvídalo, ¿sabes qué? Estoy algo ocupado, te veo mañana
Entiendo que se enojara porque no fuimos juntos al trabajo, pero la verdad es que no tiene motivos, es mi amigo pero no soy de su propiedad y de vez en cuando puedo hacer cosas que no lo involucren, además cuando él se ha escabullido por ahí con quien sabe quién yo no le he hecho ningún reclamo. Ya en casa comparto tiempo con mi patito y aprovecho para preguntarle qué era lo que estaba hablando con Peeta cuando la encontré.
-Él es muy amable y me conto que lo de la perla, Katniss: el me gusta para ti, lo dijo casi en un susurro aunque mama no esta
-a mí también me gusta, quiero decir, su forma de ser (Sé que Prim nota que me sobresalto) es muy agradable.
-creo que tú le gustas mucho -me dice pícaramente
-¡Claro que no!, a ver vamos a hacer la tarea, le digo para evadir la situación embarazosa en que mi pequeña hermana me ha atrapado porque sé que se ha divertido con eso.
Ya en la escuela suena un anuncio que hacen desde la sala de audio, escuchamos claramente la voz de Claudius Templesmith. Atención estudiantes, atención: el sr. Director Caesar Flickerman necesita que se reúnan en formación en el campo deportivo de manera inmediata. Este será el único anuncio.
Cada uno debe ubicarse por supuesto con sus compañeros de clase y allí también estarán los maestros: alcanzo a ver al maestro de biología el Sr. Seneca Crane, a la maestra de deportes Atala Anderson, a la excéntrica maestra de Teatro Effie Trinket con su horrible cabello naranja y entre todos también a nuestro consejero Haymitch Abernathy; a él no solemos verlo seguido, la verdad no sé porque trabaja en este lugar sí estoy segura que nadie visita su oficina, incluso he escuchado que es un borracho empedernido, es obvio que está aquí por el aprecio que le tiene el director.
Flickerman toma su lugar para decir su tradicional discurso lleno de colorido que habla sobre el progreso de la educación -bla bla bla- nada interesante hasta que menciona algo nuevo: Han llegado tres estudiantes de intercambio de otros distritos: -Estudiantes, tengo el gusto de presentarles a quienes serán sus compañeros por el resto del año.
Los observo cuidadosamente a los tres: dos hombres y una mujer. Ella es lo que podríamos decir una chica normal, de cabello corto y ojos marrón, con una mirada confiada como si este espacio fuese pequeño para ella, creo que no ira bien con personas como las que hay aquí. Los hombres son diferentes uno del otro, el primero es de estatura media y ojos oscuros, utiliza unas gafas particulares que parecen pegadas de su cabeza literalmente, según mi criterio tiene aspecto de ser uno de esos jóvenes que viven entre microscopios y esas cosas esperando investigarnos, pero parece más agradable que ella. El tercero sí que es todo un espectáculo: alto, atlético, rubio y de ojos color verde mar; parece uno de esos chicos de portada de revista que podrían andar por ahí tirando besos al viento confiado en que habrá miles de jovencitas enloquecidas tratando de atrapar uno que otro.
-Ella es Johanna Mason del distrito 7, Beetee Lattier del distrito 3 y Finnick Odair del distrito 4. Johanna y Finnick irán a penúltimo año y Beetee a último año. Sean buenos compañeros, finaliza el director.
Todos se quedan maravillados con los nuevos especímenes, se acercan a saludarlos y yo noto el fastidio en la chica que le habla al oído al rubio, el tercero de inmediato se integra con los de su clase, estará con Gale y creo que eso será bueno. Mientras pienso esto me acerco a Annie para preguntarle si conoce al chico llamado Finnick, ella nació en el 4 y aún tiene familia allí, tal vez lo haya visto alguna vez. Annie menciona que ha escuchado hablar de él porque es muy popular pero que jamás lo había visto de cerca hasta hoy aunque la noto extraña y mientras platicamos no puedo evitar observar que el rubio tiene su mirada fija en mí. El chico nuevo me ve directamente y de inmediato me percato de algo más: Peeta me ve también al igual que Gale.
Odio ser el centro de atención y en lo que a chicos respecta mucho más, tomo a Annie de la mano y decido salir de allí. En el salón nos reubican. Johanna ahora se sienta a mi lado y Finnick está muy cerca de Annie. Noto que Peeta no deja de observar al nuevo durante casi el resto del día. Ahora no soy el centro de su atención, pienso para mí.
Al salir a descansar me acerco a la pizarra de anuncios y de inmediato noto unos brazos a mi alrededor que se posan sobre la pizarra atrapándome entre ellos, de inmediato me sobresalto, volteo para encontrarme muy de cerca con la mirada del chico rubio que me hace cambiar de color. Cuando me zafo de su agarre lo veo sonreír – Hola, dice con una voz seductora. Soy Finnick ¿y tú eres?
-Katniss
-Un placer Katniss, dice acercándose tanto que siento que por poco roza mis labios. ¿Quieres un azucarillo?
Como no deseo dejarme intimidar por el recién llegado lo miro directamente a los ojos y le digo que no pero que muchas gracias. Cuando estoy decidida a irme me detiene tomando mi muñeca para decirme:
-Estaba pensando… ¿Podría pedirte un favor? Y aun utiliza el mismo tono ahora acompañado por una mirada de la misma índole y entonces noto algo más: Peeta nos observa muy de cerca a espaldas de Finnick que voltea a verle y agrega: -Bueno, si tu novio te lo permite por supuesto.
Peeta decididamente se nos acerca, supongo que el recién llegado no es de su agrado y cuando nos alcanza Finnick dice en un susurro: -Supongo que será en otra ocasión, ten un buen día. Saluda a Peeta agachando la cabeza y pronunciando su nombre, el cual no sé cómo consiguió. Peeta contesta de la misma forma y observo a Finnick tomar el azucarillo en su boca. Cuando se ha marchado Peeta me pregunta: -¿Que quería?
-Solo se estaba presentando, supongo que quiere hacer amigos en su nueva escuela, eso suele ser difícil para los recién llegados -Apunto. Lo que he dicho es absurdo porque creo que Finnick no debe tener problema para tener a cientos a sus pies, en todo caso que Peeta me haya hecho esa pregunta con un tono diferente al habitual como si fuéramos íntimos amigos me parece aún más absurdo. Entonces las palabras del nuevo resuenan en mi cabeza: "Bueno, si tu novio te lo permite por supuesto". ¿Qué le habrá hecho pensar que Peeta es mi novio? Tendría que preguntarle y la verdad no quiero estar cerca de Finnick Odair otra vez, es intimidante.
No sé por qué pero le pido a Peeta que vaya conmigo a la cafetería y estando allí nos reunimos con mis amigas que no dejan de parlotear sobre los nuevos y viéndolos a ellos también ahí me siento rodeada de gente que no está en la misma frecuencia que yo. La única igual de abrumada es tal vez Annie quien de vez en cuando pone su mirada lejos como si estuviera perdida.
-¿Te pasa algo Annie? Noto que la saco de su ensueño
-No es nada Katniss no te preocupes
Sé que se trae algo y voy a averiguarlo pero primero tengo que lidiar con otro asunto: Johanna Mason no ha dejado de mirar a Peeta desde que llegamos a la cafetería y eso, debo aceptar, me molesta sobremanera. Sin decir más se levanta de su lugar para acercarse a nuestra mesa.
-Hola guapo -dice utilizando un acento similar al de Finnick
-Hola, contesta Peeta
-¿Te puedo pedir algo?, es que como soy nueva aun no conozco la escuela y me gustaría que alguien me la enseñara, ¿Tu podrías?
Su tono hace que mi enfado crezca, sé que Delly, Madge y Annie se dan cuenta de ello. Espero que Peeta por supuesto diga que no, pero cuando abre la boca siento un bajón en mis emociones.
-Sí, claro cuando quieras, le oigo decir
-¿Por qué no ahora? dice Johanna y acto seguido veo a Peeta levantarse. Antes de irse con él, Johanna voltea y nos dice a las tres: ¡Debemos vernos de nuevo chicas! Y con esas palabras los observamos marcharse.
Me siento como una tonta, estoy enojada y casi no puedo ocultarlo, es mas no me esfuerzo por hacerlo ¿Porque me siento así? Y solo salgo de mi pensamiento cuando oigo a Madge decirme: Amiga creo que ya tienes competencia.
¡Claro que no! Yo no estoy compitiendo por nada y menos por un chico -Pienso- pero el resto del día escolar lo paso con un sinsabor tan grande en la boca que ya no estoy tan segura de eso. De nuevo pesco a Peeta viéndome como siempre y esta vez me sonríe pero yo no soy capaz de devolverle la sonrisa y de inmediato veo para otro lado, luego de un rato lo noto algo cabizbajo pero la verdad no me importa y hasta me alegra que se haya percatado de mi molestia.
-Tranquila, tu novio y yo no hicimos nada que pudiera perjudicarte. Oigo que dice una voz a mi lado
Es Johanna, había olvidado que se sentaba cerca de mí y por el comentario supongo que se dio cuenta de la mirada de desplante que le hice a Peeta.
-No es mi novio. Es lo único que puedo contestarle
-Pues no parece de otro modo, por la forma como lo miras, agrega.
-No es mi novio -repito- pero si lo fuera no sería tu asunto.
-Bueno pues si no es tu novio supongo que puedo intentar acercármele
-Haz lo que quieras, le digo cortante. Y decido que no le dirigiré ni una palabra más.
Al terminar la escuela busco a Gale para ir al trabajo sin dar tiempo a encontrarme con Peeta, sé que es estúpido que este tan enojada por lo que paso con Johanna, él es libre de pasar su tiempo con quien quiera, pero como decido que sin importar mis razones no quiero verlo entonces huyo rápidamente, me despido de Prim enviándola a casa y saludo emotivamente a Gale que parece tremendamente sorprendido por ello.
-¿Te pasa algo? Me pregunta
-Nada ¿porque? Y en mi pensamiento me pregunto a mí misma ¿Soy tan evidente?
-Estas extrañamente amable hoy
-Camina, le digo y de inmediato veo a Peeta que a lo lejos nos observa pero no le presto mayor atención.
De camino al almacén me disculpo con Gale (aunque creo que no es necesario) por haber estado algo distante en estos días y platicamos acerca de nuestros nuevos compañeros
-¿Qué opinas de Beetee? Le pregunto
-Me agrada, tiene el mismo interés que yo en la tecnología, la verdad es que nos hemos entendido bien y pienso que soy una de las únicas personas en el aula que podrá hacer una amistad con él porque a la mayoría le he escuchado que es raro.
-Qué bueno que hayas encontrado un nuevo amigo, le digo sinceramente
-¿Y a ti como te va con los tuyos?
-Mis nuevos compañeros son algo engreídos, -le digo- aunque no puedo negar que le darán algo de "Glamour" a mi clase. Suelto una espontánea carcajada porque la moda y yo no somos buenos amigos y veo a Gale reír también, entonces recuerdo que quiero preguntarle porque ha estado enojado conmigo y creo que este es el momento perfecto.
-Gale
-¿Si?
-He notado que has estado algo molesto desde que tuve que trabajar con Peeta en biología, ¿Pasa algo?
Se le borra la sonrisa al instante y como ya estamos llegando a mi trabajo solo me mira para decir –Ay Katniss, eres tan inocente. Acto seguido se despide y se va dejándome con más dudas aun.
Estando en el trabajo me veo más distraída que nunca, ¡tengo demasiado en que pensar! Ya no solo es Peeta quien me roba el tiempo, ahora comparten mi atención Gale, Finnick, la insoportable Johanna y Annie. ¡Annie! Recuerdo que algo le había pasado y que quería averiguarlo entonces voy hacia ella para tratar de averiguarlo ya que Madge ha salido a hacer unos encargos.
-Annie ¿cómo estás? Le digo y creo que sabe que voy a volver a atacarla con preguntas
-Bien Katniss, no te preocupes contesta pero veo algo sombrío en sus ojos
-Sé que no estás bien, vamos somos amigas puedes contarme. Levanta su mirada y deja lo que está haciendo para tomar mi mano y arrastrarme hasta la bodega. De inmediato recuerdo la canción de amor y sacudo mi cabeza para disipar el pensamiento.
Estando allí Annie me mira con sus tímidos ojos y en un segundo los veo brillar, no como lo hacen los de Peeta, sus ojos brillan llenos de agua. Me apresuro a poner mi mano en su hombro y le pregunto con el mayor tacto que consigo: ¿Te han hecho algo?
-¿Recuerdas cuando me preguntaste si conocía a Finnick Odair? Me pregunta
-Si claro, dijiste que habías oído de él porque era popular pero que era la primera vez que lo veías de cerca
-Pues mentí, -me dice con tristeza- Si hemos hablado, lo conocí en un viaje que hice al 4 hace algún tiempo, su abuela Mags es muy amiga de mi abuela y…. frena sus palabras al instante y de inmediato lo comprendo.
-Te gusta, concluyo en voz alta
-Más que eso Katniss, me enamore como una boba de él. -Veo una lagrima asomar en la mejilla de Annie-
Este es uno de esos casos desafortunados donde la chica más tímida de la escuela se enamora del más popular, personalmente pienso que esos romances no van a ninguna parte porque si fuera mi caso yo no podría lidiar con la cantidad de admiradoras de mi novio, pero como Annie es la chica más dulce que conozco después de Prim trato de alentarla.
-Annie, no es tan malo, tal vez…. ¡Que estoy diciendo, es terrible!
-Gracias Katniss pero se bien que esto es muy malo para mí. -Sonríe tristemente y empieza a relatarme como paso-
-Veras, en uno de mis viajes al distrito 4 lo encontré en casa de mi abuela, había ido con la Sra. Mags y allí nos presentaron, él se comportó muy amable conmigo y en algún momento con su hermosa sonrisa me dijo que yo le parecía muy bonita y que debíamos volvernos a ver. Así fue y en la siguiente ocasión vino solo a mi casa y me invito a pasear por la playa, incluso me tomo de la mano y me dijo muchas cosas agradables como que le gustaban mis ojos y el color de mi cabello. Así seguimos viéndonos por algunos días hasta que tuve que volver al 12 y al despedirnos me dijo que estaba seguro que nos volveríamos a ver y rozo sus labios con los míos. Realmente me puse muy feliz cuando lo vi aquí pero cuando me vio hizo como si no me conociera, me miro con indiferencia y en ese momento supe que había sido la chica más tonta de la historia pensando que él podría haber sentido algo de verdad por mí. Decidí que haría lo mismo, hacer como si no lo conociera, pero para mí desgracia yo si me enamore, supongo que cree que soy poca cosa aquí entre tantas mujeres bonitas además pasa todo el tiempo con Johanna, supongo que es su novia. ¡Y para colmo lo ponen a mi lado en el salón!
Lo único que consigo decirle a Annie es que Johanna no debe ser la novia de Finnick porque parece muy interesada en Peeta (Más de lo que yo quisiera) y ella agrega:
-Gracias por escucharme Katniss
-Para eso son las amigas, le digo. Entonces la veo sonreír y decirme:
-A propósito, perdona mi atrevimiento pero ¿Cómo vas con eso?
-¿Con que?
-Con el interés de Johanna por Peeta, aunque no lo has dicho y supongo que no soy quien para que me cuentes yo creo fervientemente que Peeta te gusta más de lo que tú crees
Me detengo a pensar en ello por primera en vez y encuentro la respuesta más lógica a todo lo que me ha venido pasando estos días: es cierto, Peeta Mellark me gusta, pero no sé si estoy preparada para aceptarlo ante alguien más, sin embargo decido que puedo confiar en Annie porque a diferencia de Delly y Madge es más reservada.
-Sí, creo que tienes razón, digo al fin con una pobre sonrisa y tocando la perla de mi pulsera. Al aceptarlo me quito un peso de encima, pero eso no cambia el hecho de que sigo molesta por lo que paso con Johanna Mason.
Así luego de nuestras mutuas confesiones salimos de la bodega dispuestas a trabajar con mejor ánimo el resto del dia.
