Titulo: En la oscuridad nadie esta seguro
Una vida llena de lujos y privilegios no siempre provenía de una adecuada fuente de ingresos, los segundos pasaban y él se quedaba pensando en el porque de su suerte, en el estrés que le traía una ''simple decisión'' a opinión de sus demás familiares que le sofocaban por el tema, ¿Cuántas veces en estos últimos años había deseado el tener una familia normal, junto a una casa normal y una vida normal? Esos pensamientos surgieron desde que estuvo consciente de que no todo en su vida no era de color rosa, exactamente cuando ingreso a la universidad y los problemas fueron en aumento cuando su identidad salió a la luz.
Endo Mamoru era el claro ejemplo de que las apariencias podían engañar cuando menos lo esperabas de la forma más bizarra y retorcida posible, nadie sabia que detrás de esa encantadora y alegre sonrisa podía haber un ser frívolo y despiadado ser, alguien que no le importaba matar de la peor manera posible por uno u otro propósito, sobre todo a sangre fría, ya estaba claro que nadie es lo que parece, y esa familia Yakuza lo sabia a la perfección.
Pero eso nadie lo podía saber, Endo lo tenía en claro, porque no deseaba que las personas supieran ese lado de su persona, formado tras un largo tiempo de entrenamientos secretos que solo unos pocos sabían.
Nadie podía negar que el castaño tenia una vida privilegiada a los ojos de los demás y a pesar de las pocas amistades que llegaba a formar a lo largo de su infancia siempre mantuvo en si esa inocencia que desprendía por todos los poros de su cuerpo, esa que le caracterizaba y sin duda algunas era tan suya de él, pero sobre todo en sus ojos los cuales brillaban tal cual diamante pulido, eso se mantuvo al nunca tener en cuenta la verdadera profesión de su familia gracias a que nadie se había dignado a hablar ''Porque no era el momento adecuado'' deseaban que el pequeño mantuviera una infancia la cual recordar en un futuro, más una serie de inconvenientes, como el secuestro de uno de sus informantes terminaron por hacer que los padres, asustados por lo que le pudiera pasar a su querido hijo que no tenia ni la menor idea del peligro que corría, hablaran.
La cara de confusión del castaño lo decía todo, no entendía ni una sola palabra que salía de los labios de los dos mayores y solo estaba obligado a asentir sin tener ni una idea de lo que haría después, pero las preguntas que afloraban de su interior eran muchas, demasiadas para su gusto personal y que al final de cuentas con el paso del tiempo fue respondiendo, aclarando su mente al ser testigo de múltiples escenas de las cuales se fue acostumbrando poco a poco.
El haber viajado a Rusia había sido algo completamente diferente en su vida, ¿Y como no? Era algo nuevo, tanto las costumbres, hasta las vestimentas… Pero no tardo mucho tiempo en que se acostumbrara a ese ambiente que luego de unos meses se le hacia muy familiar, después de todo estaba teniendo la misma vida que siempre tenia en Japón, solo que estaba mucho más ocupado que antes, dejándose a entender las responsabilidades que tenia por delante. La Universidad era algo que sin duda alguna le hacia pensar en otra cosa que no sea su familia, la carrera que había escogido había sido la mejor opción hasta ahora, estaba consiguiendo nuevos amigos que tenían gran parte de sus gustos, principalmente el Soccer, una de sus más grandes pasiones.
''Responsabilidades, responsabilidades y más responsabilidades'' Era lo único que podía tener en la cabeza mientras caminaba por el amplio pasillo de su gran mansión, no era de extrañar que tuviese una casa de tal tamaño considerando que fuesen una de las Familias Yakuzas más importantes de todo Japón, vivir como en la realeza era algo que se tenia desde la cuna y todos los caprichos que deseasen tenían que ser cumplidos al pie de la letra, pero no, Endo no era así, el ser una persona honrada era algo que había sacado desde un comienzo de su vida, y no le molestaba, amaba ver como podía ayudar a otras personas como pudiese, de cualquier manera, ya que estaba dispuesto a hacer lo que fuese por los demás aun si ellos mismos no le tratasen de la manera que él lo hacia. Cada paso hacia eco entre las paredes de ese amplio pasillo, abriendo cada una de las puertas que encontraba a su paso, estaba muy apurado y eso se podía notar en su rostro y en las gotas de sudor que caían desde su frente hasta su barbilla, terminando en el suelo. Al llegar una persona ya le esperaba sentada en el salón con el rostro pasivo y sus ojos cerrados con suavidad, al verlo no pudo evitar sonreír y tomar asiento frente suyo.
-¡Ojii-san! –El primero en hablar fue el castaño, quien buscaba una manera cómoda para sentarse, al contrario del mencionado que estaba sirviendo té en dos tazas que ya estaban colocadas.
-Mamoru, que gusto me da que me visites… ¿Y ha que se debe esta casualidad? –Dijo dibujando una muy suave sonrisa colocando la tetera a un lado, mientras tomaba una pequeña cuchara y la hundía en el té, moviendo la misma con una tranquilidad sorprendente -¿Cómo te ha ido hoy?
-¡Bastante bien! Lo que me ha extrañado es que no he tenido tareas que hacer… -Dijo tomando entre sus manos la taza de té que le habían servido, dando un pequeño sorbo a la infusión- Ojii-san… ¿Ya esta mejor? –En su tono de voz se podía percibir la preocupación que tenia por recibir una pregunta positiva, más se calmo al sentir sobre su cabeza la mano del anciano acariciando sus cabellos con todo el cariño que le podía dar.
-Solo ha sido un bajón, Mamoru, sabes que este viejo no se va a dejar vencer por tonterías… -Sin duda algo que le gustaba de su abuelo era el optimismo que tenia aun en las situaciones más incomodas, no por cualquier cosa era su ejemplo a seguir.
-¡Que bueno, Ojii-san! Me haz preocupado mucho –Bajo la mirada para ver su reflejo en la pequeña taza con el té, ampliando su sonrisa como lo hacia siempre
-¿Ya haz tomado una decisión, Mamoru?
No llego a responder al escuchar esas palabras, ¿Por qué tenia que incluir el tema en esa conversación? Tenía la ilusión de poder hablar otra cosa que no fuera sobre eso, pero tenia en cuenta de que era algo sumamente importante. Su expresión facial cambio radicalmente, su sonrisa había desaparecido dando a entender la seriedad del asunto, bajo la mirada y tomo un poco de aire, cuando la levanto miro fijamente los ojos del anciano y dijo.
-Si… Y acepto…
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-¿Qué opinas de la Bersa Thunder 380*?
-No me gusta… -Luego de haber dicho eso lanzo la pistola hacia un lado de la mesa, se encontraba aburrido de tener tantas armas que no eran de su gusto, ¡Ni siquiera sabia porque estaba ahí! ¿Cómo es que se había metido en ese problema? Solo recordaba que estaba en la playa luego de haber cogido unas buenas olas cuando diviso a lo lejos un auto negro acercarse en la avenida, ya con eso sabía que tenía algo que hacer.
-¡Ya déjate de estupideces y escoge una arma! ¡No tengo tiempo para estar perdiéndolo en ti! –Dio un golpe en la mesa más que enojado por la actitud que tenia el pelirosa en esos momentos, estaba casi seguro de que el contrario lo hacia por hacerle acabar la paciencia, y lo estaba logrando.
Una sonrisa de medio lado se reflejo en el rostro del contrario mientras echaba la silla donde se encontraba para atrás calibrándola con suma perfección, como es que le gustaba ver el rostro enojado de su ''compañero'' de trabajo –No te enojes, mira que ya tengo una opción para escoger, que si me gusta… -Dejo de hablar para dirigir la mirada hacia el de mohicano quien solo frunció el ceño –Y que se me hace fácil de utilizar…
-¡Habla de una vez!
-Tranquilízate, Fudou~ Que estresado~ -Se podía escuchar la diversión en sus palabras, cuando se enderezo en la silla y coloco sus manos en la mesa se dispuso a hablar –Una Baikal Viking MP-446*… ¿Cuánto te tardaras en conseguirla?
-¿Me estas subestimando, Tsunami? Puedo conseguirla en menos de lo que tu crees, no es como si fuera la primera vez que he escuchado de ella –Dijo sin muchos ánimos ''para variar'', hoy había sido un día bastante incomodo para él, no tuvo ni un pequeño tiempo para dormir y el colmo era que tenia más cosas que hacer en tan poco tiempo, que estaba seguro que si le dejaban otra tarea esa persona sufriría toda su ira –Como ya es todo me voy, no te atrevas a llamarme porque juro que te mato…
El moreno no dijo nada más que suspirar dejando que el de mohicano saliera por esa puerta, antes de que él hiciera lo mismo, vaya que seria un día complicado.
-¡Tsunami! –Al escuchar su nombre no evito el voltearse aun sabiendo de quien era esa voz, sonrío adentrando sus dos manos dentro de los bolsillos de sus pantalones mirando más claramente al de cabellos azulinos que caminaba hacia él de lo más normal posible, recordando el porque de su aparición repentina.
-Kazemaru… ¿Y esa cara tan larga? Parece que todos en las instalaciones están de mal humor… -*¿Acaso me he perdido de algo?* Pensó pasando una de sus manos por su cabellera esbozando una risa nerviosa, sobre todo al ver como el mas bajo le fulminaba con la mirada para luego mirar hacia otro lado como si no hubiese hecho absolutamente nada *Si… Creo que me he perdido de algo* Asintió para si mismo antes de disponerse a hablar, pero al intentar hacerlo fue interrumpido por el contrario.
-¿Cómo? Pero si estoy bien, estoy desbordando de alegría… No digas tonterías, por favor, ¿Hiciste lo que te dije antes? –Y si que no estaba de ánimos ese día en particular, y la pregunta que cualquiera se haría seria… ¿Por qué? Pues no hay muchas explicaciones para eso, esta más que claro el porque de su enojo –Lo siento, solo no es uno de los mejores días que he tenido… -Suspiro acomodando su flequillo hasta que este se posase por detrás de su oreja, esperando la respuesta que fuese a dar el moreno.
-Por supuesto, pero lo que no cuadra es… ¿Por qué no fuiste tu a pedírselo? No sabias como Fudou me estaba mirando, casi y sentía que me mataba con la mirada…
-Por eso mismo, Tsunami, no quería encontrarme con él, no tengo tantas ganas de soportar su tan buen genio –Tras sus palabras una leve sonrisa hizo acto de presencia en su rostro, para dejar apoyada su mano en el hombro del otro chico con paciencia –Muchas gracias…
-¡Vamos! ¡No tienes porque agradecer! No era ninguna molestia, después de todo… -Luego de hablar hizo una de sus tan llamativas poses ''cool'' como él les llamaba, y justo luego de estirarse se dispuso a irse de allí –Hablaremos después, espera unos días para entregarte lo que me pediste, a no ser que tu-sabes-quien se luzca y me lo entregue antes…
Una risa se escucho en el pasillo, que era proveniente de el de largos cabellos azulinos, no sabia porque pero en el fondo, muy en el fondo de si agradecía el tener a alguna persona en ese grupo de Psicópatas amargados que fuera así de divertido, no era malo al final de cuentas.
-Si te escuchara, quisiera estar presente para lo que te llegara a hacer, seria divertido, de eso estoy seguro –Se le hacia bastante entretenido ver las expresiones que ponía el pelirosa, no sabia si las hacia de manera sarcástica o eran tan reales como de seguro pensaba él contrario que creía, pero considerando el hecho de que el moreno no se dejara intimidar por cualquier cosa aun teniendo esa personalidad tan estúpida, tenia que ser un sarcasmo.
-Que cruel eres, yo no quiero morir tan joven, aun tengo mucho que vivir… -Dramatizo dejando una mano sobre su pecho y otra sobre su frente, con uno de sus ojos cerrados. Dejo de hacer tanto drama al ser golpeando no tan suavemente por el de menos estatura, soltando un quejido y en consecuencia sobando el área ''herida'' –Eso no era necesario…
-¡Ya vete! Que me distraes que tengo cosas que hacer –Le empujo unos metros hasta que este siguiera caminando por su cuenta, su mano derecha fue dirigida hacia su frente mientras negaba.
Se enderezo dejando la mirada hacia su frente, se quedo en silencio un par de minutos hasta que su sonrisa se hizo ladina, colocando sus brazos cruzados cerca de su pecho terminando por quedarse apoyado en la pared, como si por arte de magia se tratase una interrogante surco por sus pensamientos, y, sin borrar la expresión de su rostro dijo -¿Cómo se la estará pasando Misutore en estos momentos? –Soltó al aire pero en menos de unos segundos río, divertido por su pregunta
–Que preguntas me hago, debe de estar disfrutando su momento de trabajo –Dijo para darse vuelta y volver por donde había venido, ya con un poco más de humor para seguir con su trabajo.
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-¡Habla de una maldita vez! –Los gritos se escuchaban en todas las partes de esa gran habitación donde se llevaba a cabo una de las múltiples escenas de las cuales no solo Nepper estaba dispuesto a hacer, un chico de cabellos azules con tonalidades verdosas sostenía entre sus manos un látigo de cuero negro mientras sonreía con tal crueldad que cualquiera que le viese –claro, si fuera una persona cualquiera- moriría del puro miedo. Tal era el grado de aquellos gritos que opacaban completamente las quejas y chillidos de dolor de la persona que recibía cada uno de los latigazos que le proporcionaba el menor, quien estaba más que gustoso por los sonidos que llegaba a escuchar en su presencia. Era de esos que en definitiva no le importaba el sufrimiento de otro ser humano, para él los demás eran solo inútiles y asquerosos insectos que no se merecían ni una pequeña pizca de gentileza de su parte, desde un principio lo sabia y lo daba a relucir sin vergüenza alguna.
-¡Y-Ya te he dicho q-que no se nada! –Nuevamente el chasquido de la piel chocar contra el látigo se hizo presente y los gritos de clemencia eran cada vez más placentero para Misutore, siempre se preguntaba a si mismo el porque se sentía tan bien al ver a una persona en ese estado de sufrimiento y al final salía tan fresco como una lechuga, pero era una pregunta que estaba respondida desde hace un tiempo, siendo bastante obvia, era solamente un juego en el que él siempre salía ganando.
Coloco el látigo ya ensangrentado donde antes lo había visualizado y se coloco de cuclillas frente al hombre que estaba tratando de recuperar el aire perdido, volvió a sonreír, y tomo sus cabellos hasta jalonearlos para que le mirada, recibiendo una respuesta negativa del otro al ver como bajaba la mirada -¡Mírame maldita sea! –Le ordeno volviendo a jalonear sus cabellos con más intensidad logrando su objetivo una vez más, por lo que relajo sus fracciones, deslizando sus manos desde la cabeza hasta sus mejillas y quijada, apretándolas por su el contrario intentaba dejar de mirarlo.
-Solo te diré una cosa, y quiero que me escuches bien, espero que estés listo para hablar porque si no… -Dio una pausa para acercar más su rostro contra el suyo, haciendo más presión en su quijada solo para escuchar los quejidos provenientes del otro –Vas a saber lo que es ir perdiendo lenta y dolorosamente tu decrépita vida… -Susurro cerca de su oído para alejarse, soltando el rostro del contrario con total brusquedad, sentándose con elegancia en una de las dos sillas que poseía dicha habitación, subiendo uno de sus pies encima del otro.
-Solo s-se que el joven a a-aceptado a ser el próximo Líder Yakuza hace u-unos días… Luego no… Llegue a escuchar nada… -Pudo articular aquellas palabras esperando a que eso fuese suficiente para no ser golpeado, miro con duda al menor quien tenia una mano por debajo de su mentón, pensativo.
-Interesante… ¿Qué más tienes para decir antes de que siga con mi trabajo? –Sin duda alguna estaba complacido de por fin sacarle algo a ese Yakuza, había sido más fácil que otras veces, pudo secuestrarle tan rápido y solo con unos pocos métodos, eso le dejaba en claro que ese hombre al frente suyo no era más que un novato chismoso que le había ayudado un poco, pero quería saber más -¿Qué otras cosas sabes?
-No se nada más -El peliazul se levanto hasta dirigirse otra vez hacia el contrario para posicionarse otra vez de cuclillas.
-Lo repetiré una vez más… ¿Qué otras cosas sabes? –Su ceño fruncido lo decía todo, era molesto cuando fingían cundo realmente tenían todo en la punta de la lengua pero no querían hablar, ¿Es que no les importan sus patéticas vidas? Su respuesta según lo que estaba viendo era un rotundo no,así que con toda la paciencia que pudiese tener se levanto de donde estaba.
-N-No se nada… -Estaba seguro de que eso le costaría caro, y que al final tuvo toda la razón, lo delataba la expresión de enojo que tenia el de ojos purpura.
Caminando ahora se encontraba hacia la mesa donde había no solo un látigo, sino otro tipos de instrumentos principalmente de sadomasoquismo que ya habían sido utilizados para la misma persona que, ahora más que asustada, intentaba refugiarse en un rincón, cosa que no le serviría en lo más mínimo, ya que en menos de lo que se esperaba, ya tenia al peliazul en frente.
Y cabe decir, que lo más divertido de todo es, que el juego recién acababa de comenzar.
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(*) Es una pequeña pistola semiautomática calibre 9 mm Corto, introducida al mercado a finales de la década de 1990
(*) Fabricada por una de las empresas más destacables de Rusia, cuyos productos abarcan muy diferentes mercados además del de las armas, la Viking 446 es una derivación de la pistola que las Fuerzas Armadas Rusas adoptaron hace unos pocos años. Robusta, capaz y económica, se presenta como un arma válida para múltiples cometidos incluido el del tiro deportivo, por supuesto.
Al fin luego de tanta sangre, sudor y lagrimas termine el Capitulo~ Espero que les guste porque a mi si me gusto, y eso que no soy yo el que debería juzgar mis escrituras (?) xDDD Un capitulo alienta a un escritor a seguir con su trabajo, regalen unas palabras de aliento (?)
