Capítulo 6: "Encuentros"

Frente al espejo se encontraba el joven asesino de largos cabellos azulinos, Kazemaru Ichirouta. Observaba su reflejo con detención, su mirada apagada, como si su alma hubiese huido lejos de él, dejando atrás solo un cuerpo vacío, sin corazón y carente de emociones más que las que la carne se negaba a abandonar. Su ceño fruncido hacía ver la incomodidad que tenía ante la nueva misión que le habían encargado… "Solo cuídate de no salir enamorado… Ichirouta"… aquellas molestas palabras provenientes del moreno de cabellos crema aun resonaban en su mente una y otra vez con aquel atisbo de burla y sarcasmo, como le despreciaba… El pelicyan cerró sus orbes avellana y tomando aire lo dejó escapar en un suspiro carente de ruido, típico ya de él y relajando todo su cuerpo volvió a mirarse pero esta vez suavizando sus facciones hasta mostrar una leve sonrisa… Como odiaba ese rostro o más bien, esa sonrisa pero si quería conseguir algo esa faceta suya que tanto odiaba le serviría al fin para algo útil y tras volver a su expresión seria y distante partió rumbo a la Universidad para dar inicio a su misión.

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Su llegada a la Universidad había sido bastante tranquila, como era de costumbre un chófer le llevaba como todas las mañanas hasta la Universidad, el castaño tan vivaz y energético como siempre bajó del auto rápidamente y se despidió de manera fugaz para irse casi corriendo por entre los alumnos que iban entrando de manera tranquila al lugar, el auto sin más partió perdiéndose entre las calles, Endou Mamoru caminaba rápidamente por el lugar saludando a todo aquel que ya conocía, cuando estaba a punto de entrar escuchó los gritos de un grupo de chicos unos metros más aya, al percatarse de ello un balón iba directamente hacia un chico de cabellos azulinos y largos, atados en una coleta alta… Intentó acercarse pero no llegaría a tiempo, más su sorpresa fue que el chico, Kazemaru Ichirouta en un hábil movimiento detuvo el balón sin esfuerzo alguno y por último devolviéndolo a los sujetos que lo habían "extraviado"… Ya acostumbrado a todos aquellos "accidentes" que solían surgir de la nada…

-¡Eso fue increíble Kazemaru!

-¿Conoces mi nombre?

-Claro que si, estoy en la clase correlativa a la tuya y muchas personas me han hablado de ti, pero descuida que no ha sido nada malo

-Vaya, no sabía que era tan popular…

-¿Juegas fútbol? Ese movimiento… Eso fue increíble, me sorprendiste, no sabía que tenías tanto talento…

-Pues la verdad no, pero me gusta correr y digamos que entreno a diario…

-¿Te gustaría ser miembro del club de fútbol? ¡Yo soy el capitán…!

-Endou Mamoru… Tú si que eres popular, algo he escuchado de ti…

-¿En serio? No lo había notado… ¿Quieres almorzar conmigo hoy?

-Lo siento, pero hoy saldré temprano de las clases… ¿Qué te parece si hablamos después…. Antes de que me vaya…

-¡Genial! Entonces te veo más tarde… Adiós, Tachimukai ya debe estar esperando…

Sin más se despidió con una gran sonrisa y con toda la energía agitó su brazo en forma de despedida como si se fuese muy lejos, dejando a un confundido pelicyan en la entrada siendo el centro de atención temporal de todos los presentes, cuando el castaño despareció de su vista aquella sonrisa que enmarcaban sus labios desapareció y en completo silencio fue a sus aburridas clases….

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El ambiente de aquel auditorio era sin duda agobiante y tenso, pero ninguno de los presentes hacía mención de ello, se miraban unos a otros sin decir nada, ya no había nada más que decir, el chico de rastas se puso de pie ordenando los papeles que tenía frente a él y sonrió para calmar a los presentes…

-No se preocupen, si todo continúa a como lo he planeado en menos de lo que crean tendremos una alianza y lazos con los Yakuzas, esta vez la Rosa Negra tendrá que conformarse con el sabor de la derrota como su plato fuerte

-Si eres tú quien lo dice Kidou, entonces no tenemos más opción que confiar en tus estrategias, Hiroto, Shindou vamos… Adiós Kidou, en cuanto tengas noticias avísame…

-Tengo por seguro Midorikawa, sean cautelosos…

El peliverde se levantó siendo imitado por los dos miembros que fueron llamados y despidiéndose del estratega se fueron, éste al verificar que estaba solo se quitó las gafas que solía usar para dejar expuestas sus orbes rubíes, no podía negarlo, sabía que contra la rosa Negra estaban en un porcentaje de 50-50 de conseguir su propósito. Decidido a descansar un momento salió del lugar dejando todo tal cual para dirigirse a su habitación, apagó su móvil antes de ingresar, no quería que le molestaran mientras dormía un momento, al llegar soltó un suspiro de cansancio mientras que una mano tomaba el pomo de la puerta para ingresar la otra sostenía su cuello, debido a que salía muy poco de las instalaciones tenía preparado un cuarto para descansar… Al ingresar ni siquiera encendió la luz, cerró la puerta con seguro y caminó hasta su cama, el camino se lo sabía prácticamente de memoria, pero antes de llegar a su destino un fuerte dolor atacó su estómago pillándole completamente desprevenido se retorció cayendo de rodillas al suelo en busca de algo de aire, la razón, alguien más se encontraba en el cuarto, alzó la mirada ya más repuesto pero unas hábiles manos ataron una muñeca del estratega a la cama, su puño libre buscó golpear a su opresor y en efecto lo logró, estaba seguro de haberle roto el labio, más solo se pudo escuchar una risa burlona y sarcástica, su ceño se frunció y un leve estremecimiento recorrió su espalda…

-Fudou… ¡Qué demonios haces aquí! ¡¿Cómo rayos llegaste aquí!?

-Que desconsiderado Kidou… Y yo que me molesté en venir a verte para saber como estabas…

-¡Cierra la boca y no digas estupideces, idiota!

-Bien, ahórrate tus halagos y lo mucho que me extrañaste, esta vez la visita será cronometrada querido… ¿Qué tal tu cuerpo? ¿Ya está mejor? La última vez no tenías muy buena cara~

-Bastardo… ¡Lárgat…!

El chico del mohicano volvió a propinar un certero golpe en el estómago al de rastas haciéndole callar y toser, sus manos quitaron sin mucha dificultad y como algo típico de él, sin cuidado alguno, un leve quejido se escapó de los labios del estratega apresado, a pesar de que se resistió el contrario ya llevaba bastante ventaja y gran parte de la situación dominada, los labios molestos del chico de orbes rojizas fueron capturaron por los salvajes y deseosos labios del intruso, ciertamente la situación era extremadamente peligrosa para ambos, Kidou mordió al contrario en el labio haciéndolo sangrar una vez más, éste se alejó y relamió sus labios borrando todo rastro de sangre, sin duda aquello para el del mohicano le resultaba bastante excitante, siempre le había tenido gustos extraño para algunos, retorcidos para otros en cuanto a sexo se refería, la lujuria y el libido del ojiverde iluminaban el lugar y devoraban a su presa que en sus ojos se notaba que la situación no acabaría allí simplemente.

-Tú si que sabes complacerme bien Kidou, debería complacerte también…

-No jodas, ¿Quieres? Vete, no quiero problemas… En cuanto abandones esta habitación haré que te atrapen y créeme Fudou… Desearás nunca haber cometido este error que te costará la vida…

-Oh~ con que un desafío, lo acepto… Ahora disfrutemos del premio por adelantado…

Tras decir aquello se deshizo de los pantalones del de rastas tirándolos quien sabe a donde, en la boca de éste colocó una mordaza para evitar que gritara y ser escuchado por algún idiota impertinente, lo volteó dejándole apoyado en el marco de la cama y se posicionó detrás de éste, a Kidou ya no le estaba gustando para nada la situación, hizo el intento de gritar pero era inútil , giró el rostro para observarle con odio y desprecio mientras que la mano que tenía libre fue contenida por el del mohicano inmovilizándola atrás de su espalda, a la altura de su cintura, el chico de mechas esbozaba una amplia sonrisa de diversión y perversión al mismo tiempo, relamió sus labios una vez más y ya preparado embistió al contrario sin ningún tipo de cuidado o preparación, un quejido con rastros de grito ahogado se lograron escuchar, como si el aire desgarrara su garganta al intentar salir, sus pupilas se dilataron y sus ojos derramaron lágrimas de frustración y claro dolor, su cuerpo se estremeció, el del mohicano se acercó al oído de éste le susurró perversidades al oído las que hicieron que el de rastas se estremeciera una vez más, éste aprovechó la cercanía para lamer y morder el oído contrario y así mismo, dejar una fiel marca de su paso por el ojirubí en su cuello, su mano libre comenzó a torturar placenteramente uno de los pezones del contrario haciéndole jadear, se maldecía por ello, pero no podía negar que lo salvaje y lo bestia que el de ojos verdes podía llegar a ser. Le excitaba de sobremanera, el del mohicano rió divertido para luego comenzar a moverse rápido, profundo y con fuerza, los jadeos de dolor, incomodidad y placer que escapaban a través de la mordaza eran música para los oídos del intruso que sin duda disfrutaba la vista que tenía del estratega de la Rosa blanca. El ritmo que Fudou marcaba indicaba que pronto acabarían con esos placenteros y prohibidos minutos entre ambas miembros de rosas rivales, el cuerpo de Kidou se estremecía cada vez que el miembro contrario embestía con fuerza, el del mohicano al percatarse de ello quiso hacer su buena obra y llevó su mano libre hasta la entrepierna del de rastas comenzando a masturbarle al ritmo de sus caderas… Soltó la muñeca del estratega y le quitó la mordaza por mero capricho…

-Kidou, di mi nombre… Dilo

-N-No… nunca….

Ante aquella respuesta que claramente esperaba sonrió y detuvo el vaivén de sus caderas y presionó el miembro de éste impidiéndole venirse, sonrió con maldad y se acercó a su oído una vez más…

-Si no lo dices no te dejaré acabar… Me iré y te dejaré atado, elije querido~

-…bastar-do…

-Pide que me mueva, que te deje acabar mientras dices mi nombre…

-….

-Como quieras….

Ante la respuesta claramente negativa por parte del de rastas esbozó una sonrisa ladina y se dispuso a alejarse de su cuerpo, aun no salía de su interior, cuando el chico sofocado, excitado y preso del placer no tuvo más opción que ceder ante semejante petición vergonzosa y libidinosa del contrario, alzó la mirada volteando el rostro para observarle, con la respiración acelerada y sus mejillas sonrojadas habló…

-… Hazlo, mue-vete Fudou… ya no sopor-to más, Akio… A-kio

-Buen chico…

Su sonrisa se amplió de sobremanera, aquellas palabras solo alimentaban su ego sobrevalorado y sin esperarse más comenzó una vez mas con sus fuertes embestidas, las cuales le robaron fuertes gemidos de placer al contrario, solo faltaron un par de estocadas más para que ambos acabaran aquella placentera tortura… El del mohicano salió del interior del de rastas y se puso de pie como si no hubiese pasado nada, se arregló la ropa y se acercó al contrario que permanecía tendido en el suelo con su mano aun atada por las esposas a la cama…

-Estuviste bastante bien para ser una visita tan corta…

-…Lárga-te Fudou… dé-jame solo…

-No me extrañes cariño….

En cuanto esas palabras abandonaron sus labios esos ojos rojizos se llenaron de rencor, más no tenía fuerzas como para golpearlo de nuevo, un beso le fue robado contra su voluntad por el de orbes verdes, mientras ambos estaban ocupados en el beso Fudou le dejó las llaves de las esposas y sin más se fue más que satisfecho, no sin antes dejarle una rosa negra sobre las blancas sábanas de su cama… Salir del lugar le fue tan fácil como el ingresar, nadie se percató de su presencia en la Rosa blanca más que Kidou Yuuto.

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Las clases habían dado inicio y la primera hora estaban con el profesor de Literatura, Tachimukai se encontraba sentado cerca de la ventana casi al final del salón junto a Endou, el cual estaba apoyado sobre el escritorio bastante aburrido, no le gustaba permanecer tanto tiempo sentado o quieto y en silencio, el menor le miraba con una sonrisa nerviosa, pensando que el profesor lo reprendería…

-Tachimukai… Estoy aburrido…

-¿Eh? Pero la clase ya casi está por terminar, aguanta un poco más…

-Le dije a Kazemaru que se integrara al club de fútbol… Hubieses visto como detuvo el balón hoy en la mañana… Fue increíble…

-Endou-kun… Deberías tener cuidado al elegir tus amigos… Digo, no todas las personas son buenas…

-Descuida Tachimukai… No pasará nada, todo esta bien no hay de que preocuparse…

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Tras dar vueltas y vueltas en la cama, el asesino de cabellos rosa no lograba conciliar el sueño del todo, semi-dormido se levantó para ir al baño y ver si el pequeño paseo le ayudaba a dormir un poco, salió de su habitación sin despertar a Aphrodi que había insistido en quedarse con él esa noche y caminó en silencio mientras bostezaba y con el dorso de su mano frotaba uno de sus ojos, cuando a la mitad de su trayecto logró escuchar una voces bastante conocidas, las cuales le quitaron el poco sueño que tenía…

-Haruya… ¡No tan fuerte, nos van a oír!

-Me importa un carajo el resto y lo sabes…

-Idiota… ¡Contrólate…!

-No te preocupes… Que si entra alguien lo muelo a golpes, solo yo te veré con este traje de…

-¡Cierra la boca o te mato aquí mismo idiota!

Entre susurros y gritos bajitos Atsuya solo alzó la ceja sin siquiera imaginarse las perversidades que esos dos estarían haciendo detrás de aquella puerta, aun así los jadeos se lograban escuchar, por lo que volvió a la habitación dispuesto a despertar a Afuro aun sabiendo que al rubio no le gustaba que interrumpieran su sueño, pero como el pelirrosa tenía privilegios siempre era una excepción…

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Las clases habían llegado a su fin al igual que las actividades del club de fútbol donde el menor de orbes azulinas y mirada angelical pertenecía, Tachimukai tras despedirse de todos le habían llamado para informarle que le pasarían a recoger, pero sin decir quien simplemente le dijeron que se dirigiera al estacionamiento de la Universidad donde se encontró con quien menos esperaba, él sabía que el chico de cabellos azules era su rival y por demás mencionar peligroso, era todo un misterio para algunos de los que se movían en ese circulo que un joven como él perteneciera a la Rosa blanca, pero él menor sin duda era toda una caja de sorpresas… se detuvo a una distancia prudente del peliazul observándole con nerviosismo y desconfianza…

-Me ahorraste el tener que ir por ti…

-¿Qu-é es lo que quiere de mi?

-Es simple y lo sabes, aléjate de Endou… No quiero que estés cerca de él o tendré que actuar…

-Soy su amigo… ¡No puedo hacer eso!

-¿Amigo? Que incrédulo y fantasiosos son ustedes… Me dan nauseas

-Por favor no insultes a…

-¿O qué? ¿Me vas a matar? ¡Por favor, mírate! Me harté de ver esa cara de niñito bueno…

La mirada que en un momento era "amable" si así se le podía describir cambió por una completamente seria e inexpresiva, dispuesto a deshacerse del chico que tanto le irritaba al mismo tiempo que estaba siendo un estorbo para sus planes, pero no alcanzó a dar ni siquiera dos pasos cuando en el lugar irrumpió un motociclista vestido completamente en un traje blanco y casco azul eléctrico, al igual que la moto que manejaba, éste lanzó un casco al menor…

-¡Póntelo, nos vamos!

-E-Esta bien…

-¡No tan rápido! ¡Espera…!

El de cabellos largos buscó impedir que el chico escapara pero el sujeto dobló y se detuvo un par de segundos junto al menor para que se subiera, mientras esperaba el sujeto que irrumpió en el lugar sacó de la nada una cuchilla y la lanzó directo al ojiambar, no sería un problema esquivarlo pero algo imprevisto se interpuso… Endou estaba frente al pelilargo como escudo, pero éste no tenía nada con que defenderse, por lo que por mero impulso cambió lugares con el castaño lastimándose el brazo izquierdo en ello… La moto sin esperar a ver el resultado se fue dejando a ambos chicos en el lugar…

-¡Kazemaru! ¿Estás bien? Estás herido… ¡Vamos a la enfermería, rápido!

-Descuida, estoy bien… Espera, Endou…

El mayor sin esperarse ni mucho menos escuchar alguna excusa por parte del contrario lo llevó hasta la enfermería, cuando ingresaron no encontró a nadie que atendiera la herida del peliazul por lo que prácticamente lo sentó en la camilla y fue en busca del botiquín y lo hizo él mismo, lo dejó sobre la cama y éste se sentó junto a él…

-Déjame ver… Quítate la ropa para poder curarte el brazo

-Endou, no es necesario que…

-Kazemaru… Por favor…

Sus orbes avellanas observaron al chico frente a él, se mantenía serio y la mirada del castaño se notaba preocupada y hasta con rasgos de culpabilidad, aquella insistencia en el de la banda anaranjada le sorprendió un poco por lo que sin más soltó un suspiro de resignación accediendo a la petición del moreno, éste al ver que el pelicyan estaba cooperando sonrió ampliamente y cuando el contrario tuvo el brazo descubierto el moreno comenzó a limpiar el lugar con cuidado y paciencia, por suerte la herida parecía estar limpia y no tan profundo, tras terminar de curar su brazo le dejó puesta una venda en completo silencio… Su mirada no se levantaba, el castaño seguía en silencio por lo que el de cabellos largos le observó con cierta duda, se acomodó en la camilla para observarle de manera tranquila…

-Endou… Estas actuando extraño

-Tú brazo, si solo hubiese podido protegerte mejor, ¡Pero no volverá a suceder!

-Tranquilo, estoy bien… No es algo que deba preocuparte, tan solo es un pequeño rasguño que sana…

-¡No! No debió pasar, averiguaré quien fue el responsable… Pero de momento debe haber algo que yo pueda hacer por ti, ¡Lo que sea!

-¿Lo que sea?... Endou, ¿Estás seguro de eso?

-¡Claro! Dime, ¿Qué quieres que haga por ti?

-…Sal conmigo…

-¿Eh? ¿Cómo?

-Éste Sábado, tú y yo… ¿Qué dices? Hace tiempo que no salgo a distraerme y no soy de tener muchos amigos… Pero si estás ocupado entenderé, es solo una idea…

-Este Sábado… Esta bien, no conozco mucho los alrededores pero…

-No te preocupes por eso, tómalo como un tour personalizado… Yo mismo te mostraré los mejores lugares, ¿Te gustaría?

-¡Claro que si! Será divertido…

De pronto, el móvil del moreno comenzó a sonar, era un mensaje… Ambos se miraron para luego el pelicyan le hiciera una seña al del piel canela y atendiera el mensaje con tranquilidad, éste así lo hizo era de su casa, avisándole que pasarían por él a la Universidad, soltó un pequeño suspiro y sonrió mientras llevaba una de sus manos libres hasta sus cabellos para revolverlos levemente…

-Ya debo irme, pasarán por mi dentro de poco… ¿Tú que harás Kazemaru? Si quieres puedo llevarte a tu casa

-No te preocupes, tengo como irme a casa… Te acompaño a la entrada, ven vámonos…

El chico de orbes avellana se arregló sus ropas mientras que el moreno guardaba el botiquín y botaba lo que había usado y dejar todo ordenado para salir de forma tranquila hasta la entrada, aun quedaban algunos alumnos en los pasillos y en la entrada principal, ambos conversaban de forma tranquila o más bien el moreno era el único que iba hablando para variar, de fútbol soccer mientras que Ichirouta tan solo escuchaba, sonreía levemente y asentía. Al llegar se detuvieron…

-Bueno, aquí nos separamos, yo voy por aya, al estacionamiento…

-Está bien, ¡Nos vemos Kazemaru, cuídate!

-Adiós Endou, hasta mañana…

Ambos chicos se despidieron con una sonrisa en el rostro para luego ver como un auto negro bastante lujoso se estacionaba frente a la entrada de la Universidad, el castaño se quedó quieto y volteó para volver a mostrar aquella amplia sonrisa una vez más al joven de cabellos azules el cual aun le observaba, éste ante aquella expresión del contrario alzó su mano a la altura de sus hombros y la movió con suavidad diciendo adiós, el chófer bajó del auto y le abrió la puerta trasera al joven moreno el cual no tardó en subir partiendo rápidamente rumbo a su mansión.

-Al parecer te la has pasado muy bien el día de hoy… Ichirouta

-¿Acaso me estás vigilando? Sabes que siempre hago mi trabajo, no necesitas estar encima de mí todo el tiempo Goenji…

El moreno de cabellos crema simplemente esbozó una sonrisa de medio lado con total cinismo impregnada en ella, la cual, al ser vista por aquellas orbes avellanas tan solo chasqueó su lengua en señal de desagrado, odiaba esa expresión en el moreno, aquella arrogancia… Aún día le haría ver que su ego también sabe morder el polvo de la humildad de vez en cuando.

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El auto reducía velocidad mientras pasaba por aquellas rejas negras que cercaban la mansión Endou, las cuales eran previamente abiertas por los guardias que cuidaban la Entrada las 24 horas del día, el auto siguió hasta estacionarse frente a la puerta Principal de la mansión donde un sujeto se encontraba de pie a un costado de la puerta, apoyado en uno de los pilares del lugar, El chófer bajó del auto y abrió la puerta rápidamente para que el joven amo bajase sin impedimento alguno, éste así lo hizo, el sujeto que se encontraba esperando al joven castaño entreabrió sus ojos rojizos y se enderezó descruzando sus brazos para hacer una leve reverencia en señal de respeto a lo que el castaño simplemente asintió con la cabeza y sin dejar de continuar las puertas fueron abiertas para él, el chico de orbes rojizas se enderezó y le siguió al interior del lugar, su cabellera blanquecina y bicolor se movía con su caminar…

-¿Y bien? ¿Averiguaste algo?... Hakuryuu

-Lo siento joven amo, pero no encontré nada relevante… Pero seguiré investigando, tengo mis sospechas, siento que estoy próximo a encontrar algo de utilidad…

-Con que tú también piensas lo mismo… No me gustan las traiciones, bueno avísame cual será su próximo movimiento, quiero que Yuuichi se sienta cómodo y pronto forme parte como miembro activo de nuestra familia…

Tras decir aquellas palabras su mirada amable e inocente cambiaron a una totalmente diferente al igual que su sonrisa, el brillo en sus ojos ahora revelaba el resultado de los entrenamientos que recibió para formarse como un líder capaz de proteger a su familia a cualquier costo, su sonrisa demostraba que se estaba divirtiendo… Era hora de comenzar con las obligaciones como el Sucesor de su gran familia Yakuza.

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Tras acabar una vez más el día su turno también acababa y podía volver a casa, agradeciendo que aun seguía con vida, eso era algo que el chico de cabellos bicolor agradecía a diario, ya que en su trabajo como investigador y espía nadie podía asegurar su integridad, se detuvo observando aquella casa a la que volvía día tras día, soltó un suspiro y rápida pero de forma disimulada ingresó al lugar atento por si era seguido, pero para su suerte nadie iba tras él… aun.

-Ya llegué… Shuu

-Hakuryuu… ¡Bienvenido!

Aquel moreno de cabellos azabaches se acercaba rápidamente para abrazarle feliz de volverlo a ver, el menor sabía de que iba el trabajo del chico de orbes rojizas, después de todo pertenecía a la familia de Yakuzas Japonesa, desempeñándose en el área de rastreo y búsqueda de información y personas a través de la red, el mayor acarició sus cabellos oscuros y éste le observó feliz…

-Ya tengo la información que querías, encontré al espía dentro de nuestra familia…

-Buen trabajo Shuu…

Continuará…

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Bien, al fin acabé el capítulo~ espero que haya sido de su agrado, la verdad tenía muchas dudas acerca de cómo detallar el cap, pero tenía que colocar a mi sexy Fudou en acción, al pobre ya lo tenían muy estresado (?) Reclamos, tomatazos lechugazos y todo lo que quieran hacermelos llegar xDDD aquí (Mayuu alias EndouKida) los guardará como recuerdo (?) xD… y si, soy una pervertida, lo se (?)