CAPITULO 7: LOS VENCEDORES
Por un momento el mundo a mi alrededor era un caos entre la algarabía de la gente, la música que indicaba que los juegos habían concluido e incluso entre la iluminación de las llamas de mi sinsajo. Sin embargo cuando se acercó y me tomo con emoción entre sus brazos las cosas tomaron su lugar, todo aquello tuvo sentido. ¡Lo logramos! Fue lo que dijo antes de hacer que mi tiempo fuera solo suyo, no sé cuánto anhelaba ese contacto –Aunque no fuera totalmente consciente de ello- solo sé que en ese instante a pesar de la multitud fuimos solo el, yo y ese beso, mi primer beso, nuestro primer beso que marcaría el comienzo de algo nuevo para ambos así que decidí liberarme, cerrar mis ojos y dejarme llevar.
Cuando nos detuvimos, aún estaba en sus brazos y pude mirarlo muy de cerca, sus ojos azules brillaban con luz propia y sus labios se formaban en una sonrisa que solo se interrumpió cuando me dijo: Iremos a casa como vencedores. Entonces lo abrace muy fuerte y sonreí porque por un momento fui muy feliz pero en ese preciso instante vinieron a mi mente mi papa, Prim, mi mama, mis amigas y Gale. ¡Gale! El y todo Panem deben haber visto nuestro beso porque hay cámaras por todas partes para televisar cada momento del final de los juegos y sobre todo cuando eres vencedor. No sé cómo lo tomara, pero ahora no quiero preocuparme por eso.
Escuchamos al fondo que se anuncia oficialmente el fin de la competencia felicitando a los vencedores e invitándolos a prepararse para la ceremonia de clausura. En ese momento aparecen Finnick y Johanna quienes han ganado en sus categorías y en un segundo se une también nuestra comitiva: Haymitch, Atala y Effie, además del resto de chicos del 12 que participaron en las competencias, por lo que dejamos de estar unidos en nuestro abrazo y damos paso a las muestras de alegría de los demás, antes de que Effie se apresure a decirnos que debemos prepararnos para lo que viene.
Cada vencedor se ubicara en una especie de pedestal donde será coronado con laureles por la mismísima Presidenta Paylor quien además nos hará entrega de un ramo de flores y levantara nuestras manos unidas en señal de triunfo mientras se mencionan nuestros nombres y aparecen nuestras fotos en pantalla gigante. Los vencedores del distrito 12 este año son 4 (algo nunca antes visto) y luego de que somos vitoreados en el campo nos retiramos para prepararnos seguidos de nuestra comitiva que no deja de hablar de la brillante actuación que hemos hecho.
-Mis niños, les espera un maravilloso agasajo así que deben estar listos en ¡20 minutos! Dice Effie con más entusiasmo del que le he escuchado en todo el tiempo que llevo de conocerla.
A cada uno le ha sido escogida una vestimenta según el criterio de sus acompañantes, en este caso Effie (me preocupa que quiera que luzca como ella) pero me tranquilizo cuando veo mi vestido sobre la cama. Es un atuendo negro largo y ceñido al cuerpo que al movimiento parece destellar como brasas encendidas –Pienso que quieren seguir la idea de la chica en llamas- además me han dejado zapatos de tacón como los que nunca he usado en mi vida aunque agradezco que no sean como los de Effie. En el piso 12 solo se oye el emocionado parloteo de los estilistas que se encargaran de que luzcamos como estrellas y en todo el Capitolio se escucha música de victoria. Al estar listos, todos salimos al lugar donde tuvimos que organizarnos para participar en el desfile de apertura, pero en esta ocasión los vencedores somos colocados en una sola carroza con una corona gigante y muchísimas rosas blancas (que me recuerdan el olor de Snow). En total somos 17, que equivale al número de categorías en general de los juegos, podríamos decir que el 12 se da por bien servido porque obtuvo vencedores en 4 de las 5 en que participo, sin embargo sigo pensando que solo obtuvimos 2 títulos porque nuestros otros 2 vencedores no son del distrito.
Así es como nos vemos vestidos con trajes de diseñador, con maquillaje y peinados para causar impacto y en mi criterio lo logramos porque se puede decir que el grupo de vencedores más que deportistas parecen modelos de catálogo. La verdad todo eso no me importa, porque ahora solo puedo pensar en Peeta y en el beso que me dio, no sé cómo debo reaccionar cuando lo vea pero lo que si se es que no debo demostrar demasiado por mi bien.
Cuando por fin aparece noto que se ve muy guapo y que viene directo a mí, al llegar también se juntan con nosotros Johanna y Finnick quienes están muy elegantes y por supuesto vienen como siempre dispuestos a incomodar. Esta vez inicia Finnick:
-Katniss, te ves absolutamente aterradora con ese atuendo, ¿Qué paso con tus vestidos de niña pequeña?
Como no quiero darle el gusto de arruinarme el momento le contesto con indiferencia
-Ya crecí así que ya no me quedan
-Estoy muy seguro de eso, dice mirándome de pies a cabeza
-Pero supongo que a ti tampoco te quedan los tuyos porque incluso parece que no cabes bien en lo que te han puesto hoy. Agrego y siento que gane la partida pero Finnick solo se limita a sonreír con vanidad y dice:
-Si tú lo dices chica en llamas, y acto seguido se aleja al parecer a saludar a un vencedor del 4.
Ahora creo que es el turno de Johanna quien no me decepciona y se lanza al ataque:
-¿Cómo te sientes ahora que todo el mundo quiere besarte o tener algo contigo?
-No creo que todo el…
-No hablaba contigo, me dice y mira de una manera coqueta a Peeta.
-Ah, por supuesto, le contesto con un gesto de molestia que ni siquiera nota porque sigue hablándole a el – ¿Es que no vio nuestro beso?- Me pregunto
-Te ves fabuloso
-Muchas gracias, contesta Peeta sin dejarse intimidar por ella pero mirándome a mi
Y en ese momento escuchamos que nos dan la indicación de subir a la carroza. Haymitch se acerca para hablarnos a todos y decirnos que luego del desfile y de la coronación harán una fiesta en nuestro honor y podremos por fin partir a casa donde imagina que nos espera un gran recibimiento.
En la carroza no hay orden específico porque ahora todos somos un solo grupo "Los vencedores", sin embargo, Peeta se coloca a mi lado y me toma de la mano, el sentir su contacto me pone nerviosa pero me gusta, entonces volteo a verle y le digo:
-No dejes que me caiga
-Jamás, contesta y aprieta el agarre.
Durante el desfile todo el mundo está enloquecido con nosotros y creo que principalmente con Peeta y conmigo porque aparte de vernos físicamente atractivos vamos tomados de la mano, solo tenemos que saludar y enviar besos a la multitud que lucha por atraparlos como si fueran tangibles hasta que de nuevo llegamos al centro de la ciudad. Todos bajamos de la carroza y cada uno sube a su pedestal. Peeta suelta mi mano y me dice: -Te veo al final.
La Presidenta empieza por dar un pequeño discurso de felicitación en el cual dice que somos un orgullo para cada uno de los distritos y nos recuerda que personificamos los ideales de grandeza de la nación. Acto seguido procede a coronar a cada uno y a felicitarnos en persona. Cuando es mi turno me doy cuenta que nunca había visto a esta mujer tan de cerca: no aparenta gran edad pero sí parece que el llevar el peso de Panem en sus hombros la ha hecho más vieja, su piel es olivácea oscura y sus ojos castaños similares a los de Rue, una de mis competidoras en los juegos. Mientras está conmigo veo mi foto en la pantalla y aparece mi nombre proclamándome vencedora de la competencia de arquería y al final me entrega el ramo de flores y levanta conmigo su mano en señal de victoria.
Cuando es el turno de Peeta veo que estrecha la mano de la presidenta con seguridad mientras esta repite la misma operación que conmigo, una y otra vez. Alcanzo a distinguir a algunos vencedores de los cuales tuve presente su nombre al principio: Lyme del distrito 1 vencedora en atletismo, Brutus del distrito 2 vencedor en boxeo, Blight del distrito 7 vencedor en lucha libre y Chaff del distrito 11 vencedor en equitación, entre otros más que hacen que la ceremonia sea un poco larga.
Cuando ha concluido la coronación suena el himno de Panem que debemos entonar en señal de respeto, luego todo el mundo aplaude y el maestro de ceremonias del evento presenta al grupo de vencedores de este año. Cuando todo ha acabado podemos bajar de allí e ir a descansar un rato y a cambiarnos para nuestra fiesta. Pienso que es una suerte que nuestros compañeros del 12 que no ganaron también puedan asistir porque así que no estaremos solos entre tanta gente desconocida.
Camino a nuestro piso, Peeta se junta conmigo y nos topamos con Haymitch para tomar el mismo ascensor que Finnick y Johanna. Dentro, todos comentan que la ceremonia fue eterna pero que lo mejor está por venir porque las fiestas del Capitolio son toda una sensación. Johanna no deja de observarme, no sé si es porque envidia mi vestido o porque como siempre empezara a molestarme, al parecer es lo segundo porque empieza a hablar.
-¿Y ustedes dos que vienen siendo? Pregunta y nos toma a Peeta y a mí fuera de base
Finnick sonríe y Haymitch se mantiene expectante como si de verdad esperara una respuesta y dice:
-Cierto preciosa, ese beso sí que fue un gran final para los juegos
Para mi sorpresa Peeta es quien contesta por los dos tomándome de la mano:
-Vamos tomándolo con calma por ahora
-Claro, porque besarla frente a toda la nación es tomar las cosas con calma. Dice Finnick con una risita burlona.
No refuto la respuesta de Peeta porque la verdad es que no hemos hablado al respecto, pero sé que tendremos que hacerlo en algún momento y creo que la fiesta de esta noche es la oportunidad perfecta.
Al salir del ascensor cada uno se va a su habitación a quitarse el atuendo del desfile y a relajarse un poco antes del gran evento puesto que como volveremos a ser el centro de atención de las personalidades más importantes del Capitolio debemos estar como dice Effie "Fabulosos". En realidad no me gustan las fiestas porque no soy buena para relacionarme, pero creo que esta vez por lo menos no estaré sola.
Me pongo bajo la ducha y empiezo a pasar las imágenes mentales de todo lo que me ha ocurrido en estos días: Las competencias, el triunfo, los comentarios de Finnick y Johanna y lo más importante, como ha cambiado mi "relación" con el chico del pan; la forma como pasamos de ser unos perfectos desconocidos que solo estrellaban su mirada de vez en cuando a ¿buenos amigos?... Entonces coloco mi cabeza bajo el agua para meditarlo mejor y sonrió.
Al final me pongo mi bata de baño y me recuesto en la cama a seguir sonriendo como una tonta, nunca me he visto interesada en un chico y como es la primera vez me recuerdo a mí misma las tantas veces que me he burlado de las chicas enamoradas. Entonces ¿Estaré enamorada de Peeta? Pues supongo que pronto lo sabré y vuelvo a sonreír porque en el fondo la idea no me disgusta.
Para sacarme de mi ensoñación llaman a mi puerta. No sé cuánto tiempo habré gastado entre mi ducha y mis pensamientos porque es mi estilista la que toca, su nombre es Octavia y es tan excéntrica como Effie pero es muy amable. Empieza a preparar mi cabello y todo de mí con ayuda de sus asistentes Flavius y Venia que mientras trabajan parlotean sobre lo maravilloso de los juegos de este año.
Cuando han acabado conmigo parezco una estrella de televisión, llevo un vestido rojo de una sola tira, ceñido a mi cuerpo y que brilla por todas partes, soy una estrella, literalmente. Han recogido mi cabello y me han colocado un maquillaje suave y unos zapatos no muy altos pero que me hacen ver elegante. Me siento menos insegura y lista para lo que venga. Cuando ya Octavia da el visto bueno salgo a reunirme con el resto que ya espera en la sala. Johanna lleva un vestido color madera ceñido también, pero con largas mangas además del cabello en un peinado rebelde -toda ella parece serlo en realidad- y que decir de los chicos, ambos vestidos de traje, Peeta de negro y Finnick de azul. El resto de chicos se han adelantado porque lo apropiado es que los vencedores lleguen con sus acompañantes. Effie como siempre llama la atención por su exceso de color, lleva un vestido purpura chillón con enormes mangas y hasta la rodilla, con una flor gigante del mismo color sobre su cabello naranja que pienso la hará irse de lado en cualquier momento, Atala por su parte lleva un sencillo vestido color plata y un sobrio peinado y Haymitch lleva traje también.
Así partimos cada una de gancho con uno de los chicos, Johanna con Finnick, Haymitch con Atala a un lado y Effie al otro y por supuesto Peeta conmigo. Al llegar al palacio presidencial donde es la gran fiesta observamos lo ostentoso que es todo: Muebles que yo creo son finísimos, muchísima comida, más de la que veré en toda mi vida, gente de todas las formas y colores además de los chicos que participaron en los juegos y por supuesto los vencedores.
-¡Saboréenlo todo mis vencedores! Esto es para ustedes, dice Effie antes de darnos cabida para avanzar.
Es cierto que somos el centro de atención porque todos quieren tocarnos o sacarse fotos con nosotros. Para una persona como yo que no se relaciona con facilidad es algo complicado, sin embargo el resto se desenvuelve con mucha facilidad. Me vuelvo a Peeta y le digo:
-Esta noche planeo probar absolutamente todos los platillos que han servido
-¡Pues que esperamos! Dice con una sonrisa
Pero como bien dicen por ahí el ojo es más grande que el estómago y en la primera mesa ya siento que no me cabe nada más. Los dos sonreímos porque sé que le pasa igual y de inmediato se apresura a decir:
-¿Quieres bailar?
-Lo siento, es que no se hacerlo. Me disculpo avergonzada
-No te preocupes, solo sígueme. Me dice mientras me conduce a la pista.
Es cierto, Peeta hace que sea más fácil y a pesar de no saber hacerlo tan bien creo que nos movemos conforme el ritmo de la música sin equivocarnos.
-¿Qué te parece todo esto? Dice de pronto
-Es un tanto agobiante, pero supongo que debo dejar de lado mis juicios morales e intentar divertirme. Le contesto
-Además lo mejor de todo es la compañía. comenta sonriendo
¡Lo ha hecho de nuevo! Ahí está él diciendo las palabras correctas en el momento adecuado, pero como me quedo sin palabras solo me acerco y coloco mi cabeza sobre su hombro invitándolo a bailar aún más unidos. En ese instante podemos sentir los latidos del corazón del otro, los míos van a mil igual que los suyos y me pregunto ¿por qué mi corazón puede decir lo que mi boca no se atreve? Tendré que hacer algo al respecto porque ahora estoy segura de que nació algo especial en mi por Peeta y no es precisamente lo que sientes por un amigo, no es igual a lo siento que por Gale, eso creo.
Cuando acaba la canción me toma de la mano y me invita a sentarnos, allí me ofrece algo de beber y yo decido que por primera vez en mi vida probare algo de licor fuerte. Le pido un Whiskey para ver si es cierto eso de que te da valor pues creo que esta noche lo necesitare si quiero resolver el nudo de mi cabeza. Al instante llega con dos tragos iguales y me entrega uno para luego decir:
-Quiero que brindemos
Yo estiro mi mano con la copa y asiento esperando sus palabras
-Esta noche brindare por mi suerte, porque vine al Capitolio a ganar una competencia y conseguí más que una victoria deportiva, logre ganar una batalla que llevaba años librando
Esas palabras dicen más de lo que yo puedo imaginar y algo que seguro debo averiguar y lo hare pero por ahora solo chocamos la copa para darle el primer sorbo al licor. Baja por mi garganta como si fuera fuego, quema pero se siente bien. Entonces me animo a decir la primera cosa que puede ponerme en evidencia olvidando eso de no demostrar tanto:
-Y yo brindo por tus ojos, chico del pan, porque cualquiera podría perderse en ellos.
-Salud. Dice él y le damos el segundo sorbo. La sensación es igual que la anterior pero se ve interrumpida por su voz
-¿Sabes Katniss? Aún recuerdo la primera vez que te vi, llevabas dos trenzas en lugar de una y cantaste en la clase de música una canción sobre el valle. Ese día pude notar que los pájaros que entonaban melodías alrededor se callaron para escucharte y de inmediato lo supe, estaba perdido. De ahí en adelante siempre estuve cerca de ti aunque tú no te dabas cuenta.
Me quedo perpleja ante su declaración porque cobra sentido todo lo que Madge me había dicho y aun mas las insinuaciones de Delly e incluso eso de que había ganado una batalla de hace años, ya no debo intentar averiguarlo, Peeta está enamorado de mí, ¡lo ha estado por años! Y yo sin saberlo.
-Di algo por favor. Me pide
Y justo antes de abrir mi boca para decir cualquier cosa llega Finnick – ¿Es que no ve que estamos ocupados?-
-¿Me permites?
Ni siquiera dirige la pregunta a mí pero me señala porque quiere que bailemos y le pide permiso a Peeta.
-Por supuesto, dice el amablemente y yo tratando de disimular mi molestia me levanto.
Ni siquiera le menciono que no se bailar muy bien porque él es ese tipo de persona a la que no puedes darle ventajas para que te ofenda, sin embargo creo que ha bebido porque aparte de que siento el olor, su expresión se ve más relajada
-¿Interrumpí algo importante?
-Te diste cuenta, respondo indiferente
-Lo siento Katniss pero tenía que hablar contigo, hace días que quiero hacerlo
Supongo que no tendré más remedio que escucharlo así que asiento indicándole continuar
-¿Tu eres muy amiga de Annie Cresta verdad? La pregunta me toma por sorpresa
-Si lo soy, ¿porque?
-Veras, dice y titubea un momento. Yo tuve la oportunidad de conocerla en el distrito 4 hace algún tiempo y debo confesarte que me pareció una mujer excepcional. Es sencilla pero hermosa, inocente pero fuerte y con ella pude ser yo mismo como no he podido serlo con nadie más.
-¿Y entonces porque hiciste de cuenta que no la conocías cuando legaste al 12? Al decir esto Finnick se percata de que yo sé sobre su historia de primera mano pero continúa hablando
-Es difícil de explicar
-¿Qué es lo difícil? ¿Decir que ella no encaja en el ideal de chico seductor que has querido labrarte? No la mereces
-¿Y tu si mereces a Peeta? En el tiempo que llevo en el 12 y sobre todo en la escuela he visto cómo te mira y sobre todo que está loco por ti y tu simplemente no le das la oportunidad, al principio pensé que eras de ese tipo de chicas que les gusta jugar a enamorar y botar a los hombres pero luego vi que te juzgue mal porque cuando intente acercarme a ti de esa manera no me diste espacio y luego de observarte note algo evidente: lo quieres, no sé de qué manera y es posible que tú tampoco lo sepas pero es así.
¡No estábamos hablando de eso! Y ¿cómo es posible que todo el mundo lo viera venir y yo no? Me siento tonta pero sin embargo las palabras de Finnick resuenan en mi interior y me dejan a mí sin que decir al respecto. ¿Lo quiero? Sé que en algún momento acepte que me agradaba e incluso que me gustaba pero ¿hasta el punto de quererlo? Es una posibilidad que no había considerado tan seriamente hasta hoy en la ducha cuando pensé en nuestra relación y medite sobre lo que ha sucedido estos días además no me he enamorado antes así que no tengo punto de referencia al respecto.
-No estamos hablando de mí sino de ti, entonces ¿qué piensas hacer respecto de Annie?
-Por eso necesitaba hablar contigo, tu eres su amiga y podrías ayudarme a acercármele, créeme lo he intentado por mis medios y ella siempre pone una barrera, sé que fui un tonto al llegar al 12 pero no supe que hacer y ahora si lo tengo claro Katniss: ¡estoy enamorado de ella y deseo que este a mi lado!
Su declaración parece tan sincera que decido que podría ayudarlo, además Annie lo ama, ella me lo dijo y creo que la hará feliz saber que el siente lo mismo.
-Muy bien Finnick Odair, te ayudare. Le digo y lo veo sonreír ampliamente, siempre y cuando vayas y le quites a Peeta de encima a Johanna.
Hace rato los vi bailando pero extrañamente no me siento celosa como antes, después de la declaración de Peeta todo se ve diferente pero siento que ya es el momento de volver a su lado. Finnick asiente y le pide a Johanna que bailen, ella accede y se despide diciendo que volverá.
Peeta sonríe y yo también, lo invito a sentarnos y allí bebo otro trago. Luego tomo su mano y le digo:
-¿De que estábamos hablando? Ah sí, decías que estabas perdido.
Él sonríe y e indica que deje de beber, cosa que acato porque después de dar vueltas bailando ahora es mi cabeza la que gira.
-Mira Katniss, no tienes que decir nada que no sientas, yo solo quería saber lo que pensabas sobre lo que te dije pero no hay que forzar nada.
Antes de que siga pongo mi dedo en su boca indicándole que se calle y acto seguido me preparo para hablar.
-Peeta, tu eres un chico excepcional y he podido darme cuenta de que eres muchas cosas más en este tiempo que he estado cerca de ti pero no soy buena con las palabras así que no se bien que decir…
-Entonces ven. Me dice acercándome a él para abrazarme, sin embargo yo tengo una mejor idea
-No soy buena con las palabras pero puedo decirte las cosas de otra manera.
El licor al parecer si me ha dado valor porque no lo dudo ni un instante, tan cerca como estamos pongo mi cara frente a la suya y mis manos en sus mejillas para besarlo suavemente. En ese momento como la primera vez no existe nada más que nosotros dos y trato de transmitirle así todo lo que siento por él, todo lo que no se decir e incluso todo lo que aún no acabo de descubrir. Cuando termina el beso le pregunto si corresponde en algo a lo que me ha declarado y con una sonrisa dice:
-Es un buen comienzo y justo cuando va a volver a besarme oigo una conocida pero irritante voz de nuevo
-¡Ya basta par de tortolos! Es Johanna y nos indica que nos unamos a ellos para bailar. Accedemos porque creo que ya no habrá más declaraciones esta noche.
La fiesta sí que estuvo cargada de sorpresas: la declaración de Peeta y la confesión de Finnick e incluso la nueva actitud de Johanna además del licor me han dejado algo de dolor de cabeza pero también una sonrisa ridícula que cargare por el resto del día y del viaje porque ya nos despedimos del Capitolio.
Effie nos dice que debemos estar listos en 30 minutos pues hoy empezaremos el viaje camino al 12 para otro gran, gran día. Yo me alegro porque veré de nuevo a mi familia, pero de paso recuerdo que también tendré que enfrentarlos, en especial a Gale quien no va a tomar muy bien lo que ha pasado con Peeta. Sin embargo él es como mi hermano así que en algún momento lo entenderá.
Casi todo el viaje lo pasamos descansando puesto que los juegos fueron extenuantes y los excesos de anoche en la fiesta se notan. Haymitch tiene tanta resaca que quizás no sentara cabeza en días y el resto tenemos un leve malestar producto de unas pocas copas y de muchas declaraciones inesperadas. Como casi todo el tiempo duerme nos queda muy poco para vernos presentables pero ya es hora. Estamos llegando.
Y cuando el tren por fin se detiene en la estación del distrito 12 los veo. Allí están mama, Prim y Gale además de mis amigas y el resto de familiares de los concursantes y de los vencedores, todos con una sonrisa y alegría en sus rostros. Veo a los padres y hermanos de Peeta y a la que parece ser la abuela de Finnick, Mags porque aunque no la conozco tiene su mismo color de ojos y esta con ¡Annie!
Al presentarnos como vencedores aun sin salir del tren, los 4 nos tomamos de la mano y las levantamos, Peeta está a mi lado derecho y Finnick al izquierdo seguido de Johanna. Al final decide bajar nuestras manos aun unidas para besar la mía y ese simple gesto me sirve para darme cuenta de algo: No será nada fácil con Gale, lo que ha pasado no le ha gustado nada. No creo que deba darle explicaciones a quien considero mi hermano mayor, pero en el fondo su actitud me preocupa y no sé qué tantas implicaciones pueda tener en nuestra relación lo que ha visto en televisión y aquí de mí y del chico del pan. Supongo que en este momento empiezan para mí unos nuevos juegos, unos en los cuales tal vez no saldré vencedora.
