Hola, bueno aquí esta Pau-Chan con el siguiente capítulo…
Sean buenos y lean de principio a fin
: 3 al final explicaré lo que es el "Tanabata" así que… go, go, go!
Venenos y Celos
Las manecillas del reloj que se encontraba al frente de su cama no dejaban de resonar, cada segundo era presenciado y poco a poco iba perdiendo más el control. Odiaba quedarse en su habitación porque le llegaban recuerdos fugaces de las cosas buenas, maravillosas y productivas que podría estar haciendo en ese preciso instante, sin embargo una orden era una orden y debía cumplirla porque fue Goenji el que se la dictaminó, quería hablar con el sobre lo sucedido horas atrás…
El de cabellos azulados aun no entendía como era su relación con el de cabellos claros… ¿acaso no solo eran amantes?, no entendía porque tanta preocupación hacia él, se sentía como una dama en apuros, cuando el que debería sentirse así era el pobre idiota de Tachimukai, cuando lo volviera a ver le cobraría el no dejarlo solo con Endou… y le demostraría que esa amistad por la que tanto luchan en aquel patético bando no era nada más que puras mentiras y engaños que lanzaba la gente solo para obtener beneficios.
– Voy a pasar –Afirmo el moreno de orbes negros– necesitamos hablar
– Entra de una buena vez y di lo que tengas que decirme de una buena vez –Estaba molesto, muy molesto con este… ¿Goenji creía que no podía defenderse por si solo?, era demasiado tedioso saber que no puedes cumplir de una buena vez por todas la misión porque aparece el factor "placer" y no te deja racionar a la hora de enfrentarse a la prueba.
– ¿Estas bien? –Pregunto cuando entraba a la habitación, no quería ver al otro lastimado… además por el bien de sus dos ayudantes las heridas de este deberían ser mínimas… o sino le pediría a Fudou que les enseñara a seguir una orden correctamente.
– Si –Respondió secamente.
– ¿Hay algo en lo que te pueda ayudar? –De nuevo Shuuya lo molestaba, ¿Por qué no se largaba de una buena vez a jugar con las muñecas de su hermana?... ¿Dónde se encontraba aquella mocosa cuando la necesitaba?
– No –Contesto totalmente irritado, quería largarse de allí para terminar su absurda misión, con una sonrisa en sus labios y un púdrete saliendo de ellos empujó a lo que se podría denominar como su jefe a su cama, aprovechando aquel maravilloso momento para escabullirse por uno de los recónditos pasillos de la inmensa mansión, quería despejar sus ideas y con Goenji cerca era demasiado obvio que no lo iba a lograr.
Un suspiro que denotaba aburrimiento se escapó de sus labios, quería hacer algo lo antes posible, quedarse recostado en el sillón de la sala principal de la rosa blanca no era algo muy divertido, sin embargo, un sentido que va más allá de los cinco que utilizamos le obligo a quedarse allí, como si esperase algo que durante muchos años estuvo perdido… era una sensación de cariño y fraternidad, tal vez el estar tanto tiempo al lado de su pareja le estaba afectando la cabeza, ¿desde cuando creía en las energías y esas tonterías que según Terumi eran igual de esenciales que la propia materia?. El sonido de una puerta corriéndose le hizo levantar un poco su cabeza, más al ver la figura que aparecía lo hizo enmudecer, ¿acaso era eso posible?... ¿él era su hermano?
El chico que estaba rascándose despreocupadamente la cabeza no se había percatado de la presencia que se encontraba en dicho lugar, luego de su vieja había llegado a hablar con Terumi Afuro y este de manera demasiado cordial le había dicho que podía descansar hasta la mañana del viernes, hasta ahora iba por mitad de semana y gracias a ese pequeño descanso podía indagar más sobre el lugar en donde se encontraba su hermano… porque lo único en lo que no le había querido colaborar el de cabellos de oro era sobre su querido Atsuya; estaba muy absorto en sus pensamientos, se acababa de levantar, sin embargo una voz que conocía demasiado murmuro su nombre… y él se estremeció.
– Shirou… –Murmuro de nuevo Atsuya, sentía que sus mejillas se habían humedecido, que sus manos temblaban y como su garganta comenzaba a secarse, aquella persona debía ser una ilusión de sus recuerdos.
– Atsuya –Dijo el mayor de los dos, caminando lentamente hacia el sofá en donde su hermano estaba recostado– ¿eres tú?
– ¡Shirou! –Grito levantándose, no podía creerlo, necesitaba volver a abrazar y a sentir el cuerpo de su Lobito, se habían separado hace más de quince años, no tuvo una respuesta cuando le preguntó a sus padres adoptivos sobre su hermano, todo lo llevaba a pensar que Shirou había fallecido durante su accidente; se tiró encima del otro, comenzó a llorar en su regazo y a decir cosas incoherentes mientras el de cabellos plateados le acariciaba su espalda.
La vida de Atsuya luego del accidente había sido demasiado caótica, sus padres adoptivos eran unos coreanos adinerados que mantenían su estatus mediante tráfico de objetos ilícitos, nunca se quisieron denominar como mafia pero aun así lo eran, eso el de cabellos naranjas lo noto inmediatamente… y aun así poco le importaba, porque como meta única tenia el encontrar algo sobre Shirou… Estos sujetos que lo recibieron en su hogar al llegar Atsuya a sus doce años lo vendieron a un burdel, sin embargo gracias a que un hombre de baja estatura y orejas alargadas lo rescató pudo seguir vivo, al pasar los años se encontró en la preparatoria a Terumi, el cual comenzó a usar sus habilidades con el arco y flecha, para amaestrarlo; terminando su inútil carrera decidió formalizar lo suyo con Terumi, aceptando la rosa blanca que este le dio.
– Por fin… –Sollozó el más alto, aun teniendo a su hermano encima se pudo levantar– ¿Cómo has estado… Atsu?
– Supongo que bien –Dijo secándose las lágrimas que aun caían de sus ojos, no podía reprimirse demostrar tantas emociones que había guardado durante tanto tiempo, puesto que justo ahora una de las razones por las cuales siguió adelante estaba de nuevo a su lado.
– Te he extrañado durante todo este tiempo así que como ya te he encontrado puedo seguir con mi misión –Se soltó del agarre de su hermano mayor y emprendió rumbo hacia lo que podría denominar su habitación– si quieres hablar lo haremos por la noche
– ¡Espera! –Grito tomándolo de la mano– al menos deberías decirme como fue tu vida o porque estas aquí en la rosa blanca
– No te metas en esto Atsu… no es tu problema –Contesto secamente, quitando la mano de su hermano, ahora que ya sabía en donde se encontraba podía ir a terminar lo que Someoka-San había comenzado.
– Shirou –Dijo en un tono lúgubre– si es mi intención puedo hacerte detener con solo oprimir un botón de mi manilla… dime que es lo que vas a hacer
– Ir a asesinar a Shuuya Goenji –Con una sonrisa en sus labios se imagino descuartizando al maldito que había sido capaz de quitarle a su amor, si ese maldito no hubiera aparecido en la vida de Ryuugo tal vez los dos estarían sentados en el sofá de su anterior departamento viendo películas de comedia, pero ya nada era así y la venganza era lo único que podía satisfacerle la necesidad de tener a su lado de nuevo al moreno.
– ¿Asesinar a Shuuya? –Cuestiono alzando una ceja, nadie nunca en la rosa blanca había pensado asesinar al de cabellos crema, porque en un principio varios de ellos habían sido sus amigos de confianza – ¿quieres morir?
– Morí cuando Someoka-San me abandonó…
– Si quieres atacar a uno de los líderes de la rosa negra –Con un suave movimiento, una de sus manos hizo la forma de una piedra mientras que la otra quedaba plana– debes atacar a algo que le duela
– ¿y que es ese algo? –Pregunto interesado, si Atsuya sabía algo sobre ese sujeto no dudaría en ningún segundo el usar a su hermano.
– Ese alguien es Yuka, mi mejor amiga –Dicho esto golpeo su mano, no podía creer lo que le había dicho a Shirou, pero si lo quería tener a su lado aprovecharía de su amiga, sin que le importase los muchos problemas que le acarrearía con Terumi y Kidou.
– Shuuya-Nii, Shuuya-Nii –Grito una adolescente de unos quince años entrando al auto de un moreno que tenia un semblante molesto– ¿Cómo has estado?
– Muy bien –Contesto olvidándose de todos los problemas que los días anteriores había tenido , no podía negarle a su hermanita la sonrisa que ella tanto adoraba ver– ¿Qué quieres hacer ahora?
– No lo se –Dijo sonriéndole– supongo que podemos ir a ver una película o comer un helado en algún centro comercial
En su mente su cruzó la idea de poder ser un blanco demasiado fácil caminando en algún concurrido centro comercial y que podría ser asesinado fácilmente en la oscuridad de un cinema, pero Yuuka era la única persona que lo hacía feliz sin hacer nada.
– Escoge lo que desees –La Goenji menor se puso el cinturón y aplaudió.
– ¡A un parque de diversiones! –Al sentir como su hermano puso en movimiento el costoso auto comenzó a reírse.
– Esta bien –Contesto riéndose con su hermana, ¿no podía pasar nada malo verdad?
Como amaba pasar tiempo junto a su amor, congeniaban de una manera tan perfecta que el asesinar a alguien no era problema cuando estaba junto a él, fuego y hielo, pero aun así eran la combinación más adorada entre todos los asesinos de las mafias del mundo, podría ser que pareciera que se odiaran y que el pelearse fuera algo de todos los días pero cuando se trataban las cosas del trabajo o de su relación como pareja esas banalidades quedaban olvidadas, o al menos se dejaban en un segundo plano.
– Estoy cerca del intento de soplón –Anuncio de del cabellos blanquecinos, mediante su micrófono– el muy maldito creyó que aun estábamos de vacaciones
– No puedo creer que Violetto* haya sido capaz de espiar en nuestra habitación –Murmuro Haruya quitándose varios mechones de su cara– ¿quieres asesinarlo de una manera sádica o rápida?
– Era nuestro compañero –Comenzó a decir Suzuno– es obvio que sádicamente
– Ese es mi Fuusuke–Dijo el de cabellos rojos de una manera algo gatuna– cuando lleguemos a casa te haré gemir de placer, si pudiera hacerlo dejo que ese idiota se escape y te hago mio justo ahora
– Cállate y alista los cuchillos –Olvidándose de las tonterías que decía el otro encontró a Ametista corriendo por los pasillos de la fabrica– espera en la sala de entrega principal, allí lo mataremos
–Como quieras –Espetó lanzando un cuchillo al aire, amaba salir a hacer trabajos nocturnos, tanto para el como para Suzuno era más sencillo ver entre las sombras que a muchos más, tomó el cuchillo con sus dientes y soltó una carcajada macabramente, la cual resonó entre todo el edificio, llegando hasta los oídos de Ametista.
– ¿Quieres cabrearlo más? –Pregunto Suzuno tirando un cuchillo a la pierna del soplón, haciéndolo caer.
– Deja de molestarme y tírale uno a la cabeza –Con una sonrisa en sus labios apareció delante del de cabellos plateados– Violetto, sé que no eras un miembro importarte de la organización
– Y muchos de la rosa ni siquiera sabían que existían –Saltó desde la viga y continuo las palabras de Nagumo– sin embargo, una traición es una traición
– Así que pagaras con tu vida por cometer ese pecado –Violetto comenzó a correr, aun con su pierna lastimada, pero un cuchillo en su pie lo hizo detener.
– ¡NO LO HAGAN! –Gimió de dolor cayéndose al suelo.
– Si, si lo haremos –Un cuchillo cayó en su mano.
– Esto no se perdona pequeñín –Otro se clavó en su abdomen.
– ¿Sabes que se nos olvidó Nagumo? –Cuestiono el de orbes azules lanzando un cuchillo como si se le resbalase de sus dedos, cayendo este en el otro pie del más bajo.
– No lo se cariño –Contesto tomando otro de sus juguetes y con este le cortó parte de su cara– ¿Qué se nos olvido? –Otra arma blanca atravesó la mano, sacándole un desgarrador grito a Violetto.
– ¡NO MAS!
– Traer una rosa blanca –Sin decir más con una patada tumbó al cuerpo ya casi inerte del menor y tirando rápidamente varios cuchillos, uno en la mitad de su frente, otro en el que debe estar el corazón, y otros que de cierta manera quedaron en línea recta.
– Me das miedo Suzuno –Murmuró el del tulipán rascándose el cuello– Yo traje la rosa… no tenías que haberle puesto ese cuchillo en la frente
– Si lo hubieras dicho desde un principio no le hubiera puesto nuestra marca personal –Contesto molesto– además, él no se la merece… era uno más de nosotros… por soplón no se le debería poner
– Al menos quítale ese cuchillo de la frente –Suzuno lo miro mal, tomó el cuchillo entre sus manos y lo quitó, haciendo que le salpicara sangre en su cara.
– Que asco –Dijo Nagumo.
– Fue tu maldita culpa –Contesto pateando el cuerpo inerte de su anterior compañero.
– Cállate estúpido animal –Odiaba que Fuusuke lo molestase por cosas tan banales como sangre cayéndole en alguna parte de su cuerpo, sin embargo para este era algo sagrado mantenerse limpio.
– A mi no me calles estorbo patético de la rosa –Suspiro pesadamente, intentando quitarse la sangre de Ametista de su rostro– Si no fuera por tu estupidez del trabajo en equipo y el de la rosa blanca yo no estaría lleno de liquido de aquel absurdo estorbo que… –Sin poder terminar de decir sus palabras fue callado por un beso del de orbes ámbar, este sin despegarse de sus labios comenzó a quitarle la sangre que estaba en su mejillas, cualquiera podría denominarlos de una manera lo suficientemente obscena y asquerosa por verlos así, pero a llenos no les importaba, Suzuno caía sumiso como siempre ante la primera caricia que le daba el otro y Haruya no podía dejar que su novio siguiera hablando.
– Te amo –Murmuro sonriéndole levemente– Vamos de nuevo a la mansión blanca y juguemos un rato
– Deja de proponer asquerosidades cuando estamos encima del cuerpo de un maldito soplón –La mano de Haruya le tomó el trasero y comenzó a masajearlo– N-no…
– ¿Te parece si nos vamos de una buena vez por todas antes de que te viole y haga lo que quiera contigo aquí? –Suzuno se sonrojo, le tomo la mano al de cabellos rojos y comenzó a caminar hacia la salida.
– Nagumo –Lo llamó secamente– Ponle la rosa a Violetto
– Ya se la puse –Contesto abrazándolo por la espalda– Y como ahora nos vamos en el auto podremos jugar allí mientras yo conduzco
Suzuno palideció, proceso por varios segundos la propuesta de su amante, y cuando por fin iba a debatirle al otro, este fue más rápido, le tapo su boca con una mano y le murmuró al oído:
– De esta no te salvas Suzuno Fuusuke
–Endou Mamoru se encontraba sentado en una silla cualquiera de un centro comercial, agradecía que aun faltaban meses para que el invierno atacara de nuevo las calles de Rusia, justo ahora se encontraba esperando a Kazemaru Ichirouta, su compañero de Universidad y aunque lo negase él desde siempre se había fijado en el de cabellos azules, su tosca personalidad, sus miradas frías hacia cualquier ser viviente que se acercase a él, sus inexplicables desapariciones en las clases y aquellas recogidas en limusinas le había llamado la atención, así que no desaprovecho esta oportunidad para salir con el, le fascinaba el joven y aunque fuese para el demasiado extraño haberse enamorado de un hombre poco le importaba.
–Lamento la tardanza –Se disculpo Ichirouta con una sonrisa en sus labios– Odio llegar tarde y hoy debido a varios problemas tuve que salir algo retrasado de mi casa
– Creí que ibas a venir en una limusina o algo por el estilo –Comento Mamoru observando el rostro agitado de este– Supongo que hoy quisiste caminar
– ¿Limusina?... –Endou asintió– debes estar bromeando
– No soy un despistado, se lo que he visto –Afirmo comenzando a caminar hacia la plaza de comidas del lugar– ¿Qué quieres comer?
– Soy vegetariano –Murmuro Ichirouta siguiéndole el paso al más alto– supongo que una pizza o un helado sería algo que pueda pasar
– Como quieras Kazemaru – ¿De que podía hablar con el de la coleta alta?, pensaba que un tema banal podría molestar al otro, sin embargo él no era un hombre de palabras sofisticadas… y lo único que veía que de cierta manera tenían en común era el soccer
– ¿En que piensas Endou? –Pregunto Ichirouta luego de hacer los pedidos en la pizzería del lugar– Es rara la vez que se te pueda ver callado
– Estaba preguntándome que podría hablar contigo, cuando tu pareces una persona muy sapiencial y yo un chico que habla de cosas absurdas con sus amigos –Confeso con una sonrisa en sus labios– así que deduje que podríamos hablar de futbol mientras comíamos
– Me parece bien –Contesto sonriéndole de la misma manera, si las cosas seguían así sus mejillas se le iban a entumecer y no podría dejar de hacerlo solo para agradarle a aquel idiota que estaba al frente suyo.
– ¿Cuál es tu posición en el campo? –Pregunto lanzándole la primera mordida a su pizza.
– Defensa –Dijo sonriente– ¿Aparte de ser arquero has jugado en alguna otra posición?
– Libero –Los dos sonrieron y soltaron una leve risita que sobresalto a la pareja de ancianos que pasaba a su lado.
– Eres alguien verdaderamente sorprendente Mamoru… –Un sonrojo se apareció en su rostro y comenzó a acercarse lentamente al rostro de Endou– no me imagino si te hubiera conocido antes
– Supongo que ya habríamos hecho esto –El moreno se levantó un poco de la silla y besó los labios de Ichirouta, de una manera tan suave y tierna que este se sonrojo y tuvo que apretar sus manos para poder racionar aun así en ese momento… cosa que no pudo hacer muy bien, porque cuando el más alto se estaba separando de nuevo quiso unir sus labios en un beso.
* Violetto Ametista, búsquenlo en la Wikia, es un chico de cabello blanco algo cejón y bonito
Tanabata: bueno, esta es una leyenda muy antigua en Japón y debido a su hermosa historia de amor una vez al año los japoneses le piden a Orihime-Sama [la chica de la historia] que les cumpla un deseo, antes estos eran sobre tejer bien y cosas así por el estilo, pero al cambiar los siglos y las perversiones (?) todas las mujeres y varios hombres pedían tener suerte en el amor.
¡Yatta! Lo acabé –sonríe- bueno, espero que les haya gustado y… sigan leyendo esta historia que cada vez esta mejor, ¿Qué les parece que Yuuka sea la BF de Atsuya? ¿Muy loco?...
¡Nos leemos en varios capítulos… ariosh!
