Capítulo 9: "Plan puesto en marcha"

Las inquietas orbes azulinas se paseaban por el suelo de la blanca habitación en la que se encontraba de un lado a otro de manera impaciente, sobre su cama reposaba su teléfono celular, indeciso era como se sentía en ese momento el pequeño castaño, Tachimukai, tras enterarse de lo que había ocurrido con el espía de la Rosa Negra se sentía muy inquieto, ya que estaba al corriente de quien era realmente Kazemaru Ichirouta e imaginaba sus claras intenciones; de su mente no podía arrancar la idea de querer llamar a su amigo, su mente estaba confusa ya que se encontraba en pleno debate interno entre su deber como miembro de la Rosa Blanca y su misión encomendada y su deber como amigo del moreno… ¿Debía de advertirle? Un débil y agotador suspiro abandonó su garganta y escapó lejos de él, sus ojos azulinos se cerraron mientras apoyaba el lado derecho de su cuerpo en el gran marco del ventanal de su habitación para observar el paisaje que se mostraba día tras día de manera monótona, a pesar de conservar su optimismo gran parte del tiempo, las dudas de si sus acciones estaban siendo las mejores, lo que menos quería era fallar en su misión ya que no era demasiado difícil… No negaba el hecho que cuando estaba con Endou se divertía, pero desde que el moreno posó sus orbes castañas en el peliazul no ha sido el mismo, incluso él se había percatado de ello… Sin percatarse bajó la mirada encontrándose con ambas manos empuñadas, se sorprendió a sí mismo, pero no era ajeno que no le gustaba las intenciones del chico de orbes avellanas, no era sincero con el de la banda anaranjada, no permitiría que las cosas siguieran así nada más, una mirada más agresiva se mostró en aquellos azulejos que poseía por ojos enmarcando su móvil posado sobre su cama, sus pies caminaron con seguridad hacia aquel aparato y en completo silencio lo tomó, buscó el número del moreno y le marcó… Aquel sonido de marcado que se escuchaba del aparato era molesto, parecía como si los pocos segundos transcurridos desde que marcó se volvieron eternos… ¿ahora cómo debía decírselo?... Sin embargo nadie contestó… El aparato contrario lo dejó con el buzón de voz, soltó un suspiro y tuvo la intención de cortar la llamada, pero desistió de ello y reafirmó su antigua postura…

-Hola Endou, lamento molestarte a esta hora, pero necesito comunicarme contigo, es urgente… Si puedes, en cuanto escuches esto llámame… Adiós.

Al terminar de grabar su mensaje cortó y volvió a depositar su móvil sobre su cama, no estaba del todo seguro si debía de hacer aquello, pero tenía la certeza de que no se equivocaba, después de todo, estaba velando por la seguridad de su amigo y por el bien de su misión, no había nada de que arrepentirse… No debía dudar; sin muchas energía se dejó caer sobre su cama junto a su móvil, solo quedaba esperar por la llamada de su amigo…

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La gente pasaba a un par de metros del lugar donde ambos se encontraban sentados, era un día agradable para salir a dar un paseo por la ciudad, más cuando el castaño no conocía del todo los alrededores, solo el camino de su casa al Instituto y lo poco que observaba por la ventanilla del auto que lo transportaba cada vez que era necesario… Antes de salir su abuelo tuvo la intención de detenerlo y no dejarle salir pero al ver al castaño tan emocionado y ansioso por irse no le quedó más opción que desearle un buen día y que se divirtiera… Confiaba en las habilidades de su nieto, además no podía tenerle encerrado, Endou no era de los que se quedaba quieto ni aceptaba el quedarse por mucho tiempo en casa… Por un momento olvidó que tenía un trozo de pizza sobre la mesita frente a él al ver aquella deslumbrante sonrisa, le hacía sentir extraño pero tranquilo a la vez, su melodiosa voz lo envolvía sacándolo por un momento de su realidad, olvidando donde se encontraban y cualquier cosa que se volviese un impedimento para continuar la acción del peliazul, no lo pensó dos veces y su cuerpo reaccionó por sí solo, después de haberle observado desde que llegó a aquel país no había forma alguna de pensar si lo que estaba experimentando era bueno o no… Aquel sonrojo adornando las blancas mejillas del contrario bastó para tirar lejos cualquier pretexto de duda que lo detuviera y pasó… Sus labios se unieron a los suaves y cálidos labios del chico de orbes avellanas, un roce tan delicado, suave, sutil… Con el cariño y cuidado que se le da a lo más delicado que pudiese existir, de alguna manera el castaño lo invadió una alegría indescriptible, fue tal como lo había imaginado… Pero aquel momento de ensueño tuvo que hallar un final temporal, notó que el contrario quiso un nuevo beso y éste esbozó una pequeña sonrisa divertida pero sin maldad en ella y con uno de sus dedos rozó los labios que segundos atrás había besado, el peliazul reaccionó y simplemente le observó con una expresión de cuestionamiento y clara duda, buscaba saber el motivo de aquello…

-Aun nos queda todo el día… Anda terminemos de comer para ir a ver otros lugares, ¿Te parece?

-Pero Endou…

El castaño al escuchar el leve reproche del contrario amplió con disimulo su sonrisa, no podía negarlo ni mucho menos ocultarlo, estaba feliz y no lo iba a esconder a nadie o al menos no por ese día, después de todo el peliazul le había pedido salir aquel fin de semana, una cita… Estaba bien pensar que sus sentimientos ocultos eran de alguna extraña manera correspondidos, ¿No? Bueno, no era algo que dañara a nadie el que esos pensamientos que le hacían sonreír los mantuviera consigo… Su mano se deslizó por la suave piel del contrario para terminar acariciando la blanca mejilla que aun permanecía teñida con aquel cálido y dócil tono carmín, se acercó una vez más al rostro de Ichirouta para volver a besarle, el contrario sonrió con suavidad aceptándole sin más quejas pero cuando estaban a escasos centímetros de consumar la acción el móvil del castaño comenzó a sonar haciéndole sobresaltar levemente, en cuanto iba a alejarse del peliazul éste le sostuvo del rostro con ambas manos para quedar mirándole directamente a los ojos…

-No, deja que suene…

-Pero… ¿Y si es importante?

-Llama luego… Termina lo que empezaste Endou… recuerda que estamos en una cita…

-Hummm… Bueno, si es importante volverán a llamar…

El peliazul sonrió complacido ante la respuesta del castaño, no le era para nada difícil el controlar la voluntad del chico frente a él, si, él era quien tenía el control de la situación, estaba completamente convencido de ello… El castaño volvió a acercarse y esta vez si capturó los labios del menor, éste a su vez se dejó llevar para "aparentar" mejor, pero no podía negar que el moreno besaba bastante bien… Pero ahí estaba una vez más el bendito móvil, entreabrió sus orbes avellanas con una leve molestia y mirada de reproche, pensó que el castaño se alejaría pero cual fue su sorpresa que eso no pasó, al pillarle desprevenido el castaño coló su lengua en la cavidad contraria sacándole un nuevo sonrojo que adornaba las blancas mejillas del peliazul, sus orbes se cerraron mientras unos quejidos suaves y bajitos morían ahogados en los labios del chico de piel canela, las manos del peliazul se deslizaron por los hombros del contrario hasta rozar con suavidad el cuello del mayor, su cuerpo actuaba por sí solo, como si siguiera la voluntad de los labios del moreno, la lengua intrusa del chico acariciaba la suya con cuidado, pudo sentir como su cuerpo se estremecía con suavidad y reaccionó, ¿Cuándo había perdido el control? ¿Tan fácil fue perderlo?... Entreabrió sus ojos y con una de sus manos tomó la banda naranja que el castaño solía usar en el cabello y la bajó para cubrir sus ojos mientras aun continuaba con aquel beso, pero la acción hizo detener al castaño, se separó un poco y con una de sus manos levantó un poco la banda de uno de sus ojos para mirarle, el peliazul sonreía…

-Tu celular sonó dos veces, ahora si puedes contestar Endou…

-¿Ya sonó? ¿Cuándo?

El castaño buscó su celular y lo revisó, pero lo que encontró fue un mensaje y una llamada perdida, revisó de quien se trataba, la llamada era de su amigo del club de fútbol y el mensaje era del buzón de voz… El peliazul le observaba con cierta curiosidad por saber de quien se trataba, pero disimulaba mientras comía un poco de su trozo de pizza…

-¿Era importante?- Cuestionó Kazemaru mientras volvía a comer pizza, aunque cabía decir que no tenía hambre, pero debía de hacer algo porque su cuerpo había reaccionado demasiado rápido ante el contacto con el moreno, sin duda lo había subestimado bastante…

-Es raro, Tachimukai no suele llamarme… Me pregunto que quería… Me envió un mensaje de voz, quizás fue porque no le contesté, ¿Habrá pasado algo con el club?

-¿Tachimukai?

-Si, pero bueno, luego lo escucho… Supongo que puede esperar

-Supongo que si… Endou, ¿No te molestó el besarme?

-¿Por qué habría de molestarme?

-¿Eh? Ah, bueno es solo que como soy hombre a veces las pers…

-No digas eso, Kaze es genial así tal cual como es… En serio

-Endou… Gracias… Dime, ¿Cómo era tu vida en Japón?

EL peliazul continuó comiendo en silencio mientras que el castaño hacía igual, con la diferencia de que el castaño hablaba, contándole como era su vida en Japón, claro, había sido como la de cualquier niño de una familia adinerada, después de todo su inclusión al mundo de la mafia ocurrió al casi llegar a Rusia, así que no había nada que tuviese que excluirse… Kazemaru acabó su pizza mientras seguía escuchando lo que el moreno contaba con tanto afán, sin duda vivían en dos mundos completamente diferentes, hasta parecía mentira que alguien pudiese ser tan feliz y llevar aquella sonrisa todo el tiempo… esa gente al peliazul le hacían sentir enfermo, pero con el castaño era diferente, ya que por muy fantástica que sonara su historia de cuentos de hadas todo parecía ser muy real, no parecía estar mintiendo y si lo hacía era increíblemente bueno en ello… Agudizó su mirada, cada vez más sentía que lo había tomado muy a la ligera… "Tsk, al menos esto no será tan aburrido después de todo…" fue el pensamiento que cruzó por su mente en aquel instante, mientras continuaban con su "amena conversación" Ichirouta le guió por las calles para que el castaño fuese conociendo algunos lugares, aunque claro… No pararía de hablar en un buen rato…

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El lugar se encontraba atestado de gente, familias, parejas, grupos de amigos, turistas y demases llenaban la amplia entrada del parque de diversiones de la ciudad, debido a que era fin de semana y con buen clima nadie dudó en ir al sitio a pasar un buen rato, tal y como fue la ocurrencia de su hermanita, si bien se estaba exponiendo bastante al entrar a un sitio así sin guardaespaldas y con la persona a la que más cuidaba, no podía negarle algún deseo a ella, si así Yuuka lo quisiera podría reservarle el parque para ella sola y su deseo sería cumplido sin reproche alguno, nadie pensaría que el Gran Shuuya Goenji era tan consentidor en ese aspecto…

-Shuuya-nii, ¡Vamos rápido! Quiero subir a muchos juegos y hay mucha gente así que tenemos que apresurarnos

-Tranquila Yuuka, tenemos todo lo que resta del día para que te subar a todos los juegos que desees…

-Shuuya-nii, después del parque tengo que ir con una de mis amigas a hacer cosas de chicas, así que no tengo toda la tarde, pero bueno, vamos… ¡Primero al Kamikaze!

-Humm… Bien, como quieras, vamos entonces…

El pelicrema se le notaba tranquilo y con aquella cálida y amable sonrisa que solo a Yuuka se permitía moestrarle, pero al mismo tiempo estaba muy al pendiente de las personas a su alrededor, Yuuka parecía estar bastante animada y solían gustarle este tipo de lugares repletos de gente ruidosa. Al llegar a la fila del dichoso juego y para la suerte de la permanencia de la limitada paciencia del moreno mayor la fila avanzó increíblemente rápido por lo que lograron subir y coger los mejores asientos, Goenji se sentó y colocó el seguro y aseguró bien el de su hermana claro mientras se preparaba psicológicamente para soportar los molestos gritos de los pocos que se atrevieron a subir junto a ellos… La verdad poco le interesó así era más tolerable…

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Las horas pasaban de forma amena y todo estaba bastante tranquilo, caminaban por las calles conversando de temas triviales, ahora cada uno llevaba un cono de helado en sus manos, el de Kazemaru era de vainilla mientras que el de Endou era de chocolate, fresa y crema… Era inevitable el que las orbes avellana de Ichirouta no se desviaran al gran helado que el de la banda anaranjada sostenía en su mano izquierda…

-¿Ocurre algo Kazemaru? ¿Quieres de mi helado?

-¿Eh? No, no es eso… Es solo que es un poco grande… Tienes buen apetito…

-Si, un poco… Supongo que lo normal… Anda pruébalo, te va a gustar

-Pero…

-Anda, anímate, solo será un poco, no te hará nada malo… El helado no va a morderte…

Dijo lo último en son de burla mientras luego soltaba una leve carcajada, acercó su helado mientras se detenía para que el chico sacara un poco de helado, éste le miro en forma de reproche frunciendo levemente el ceño, claro, no estaba enojado ni mucho menos pero no le gustaba que le hicieran ese tipo de bromas infantiles… Más aquella expresión se esfumó cuando el castaño le dedicó una sonrisa amable, decidió no distraerse en ello y tomar el helado y frunciendo un poco más el ceño que antes abrió grande la boca comiéndose casi toda la crema del helado del contrario el cual no tardó en hacer saber su protesta por ello, Kazemaru quería reír pero no podía por tener la boca con crema, por la comisura de su labio quedaban varios rastros de crema por lo que, tras lograr tragar la crema de su boca quitó los restos de crema con su dedo índice el cual posteriormente fue limpiado por Endou, el cual sigilosamente tomó la mano con crema del peliazul y la llevó hasta sus labios para comerlo, él no pensaba desperdiciar nada… La acción dejó sin palabras al menor que simplemente calló y solo atinó a sonrojarse, algunas personas que pasaban por el lado se les quedaron mirando, otros simplemente pasaron, Kazemaru retiró rápidamente su mano de entre las contrarias y quedó de lado entregándole el helado al castaño, éste solo reía…

-No hagas eso…

-Lo siento, pero fue divertido, no me resistí a hacerlo…

El peliazul iba a protestar por el comportamiento del castaño pero al ver que la gente aun continuaba viéndoles chasqueó disimuladamente la lengua y tomándole de la mano se lo llevó del lugar, si había algo que odiase era ser el centro de atracción de estúpidos que miraban como si no tuviesen nada mejor que hacer… "Todo sea por la tonta misión y ya… Solo eso… Maldición" era el pensamiento en la mente del chico de coleta alta que buscaba apaciguar su interior, luego de unos minutos de caminata silenciosa llegaron al acuario de la ciudad…

-Mira Endou, ya llegamos… Este es el acuario de la ciudad, de seguro te gustará este lugar…

-Ohh… Tiene un diseño muy particular, ¡Vamos, ya quiero ver su interior!

Sin esperarse mucho se llevó al chico dentro del lugar que ahora apresaba su curiosidad, Kazemaru solo asintió y esbozó una sonrisa medio lado, después de ser el guía siempre acababa siguiendo a quien guiaba, era algo paradójicamente divertido por así decirlo… Sin duda el lugar era bastante interactivo y muy llamativo, ambos observaban a todos los tipos de peces que el lugar exponía imitando en lo posible a su hábitat natural, cuando de pronto el móvil de Ichirouta suena…

-Disculpa un momento, tengo que contestar…

-Claro, no hay problema…- el castaño continuó viendo los peces unos pasos más apartado del peliazul para que hablase con algo más de comodidad… Éste por su parte, al ver el visor y saber de quien se trataba murmuró un par de insultos que no fueron escucharon por nadie para luego contestar con una leve sonrisa burlona en el rostro…

-¿Diga?... Oh, no se preocupe querido padre estoy muy bien, me he divertido mucho hoy… Si, claro… No volveré muy tarde, descuide, mi novio se sabe comportar, ¿Cierto…?

-…Hola, mucho gusto de hablarle, soy Endou Mamoru y descuide, Kazemaru llegará sano y salvo a casa hoy… ¿Eh? Parece que se fue la señal…

-No te preocupes, ya volverá a llamar…

El castaño había escuchado que Kazemaru hablaba con su "Padre" el cual, tras escuchar la voz del castaño simplemente cortó, el pelilargo no podía aguantar las carcajadas que buscaban salir con fuerza, ganas no le faltaban pero no podía hacerlo… Ya se imaginaba la cara que debía de tener Goenji al escuchar la burla de sus palabras y luego a Endou creyéndose sus palabras…

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Sus orbes azabaches permanecían afiladas y amenazantes, en un punto fijo sin moverse, su ceño fruncido y sus facciones duras reflejaban que su llamada había sido un error, su mano presionaba con fuerza su teléfono celular tras haber cortado para finalmente sin pronunciar palabra alguna guardarlo en el bolsillo interno de su chaqueta de donde lo había sacado segundos atrás. El vendedor de los refrescos aterrado por el aura tensa que emitía el cuerpo del pelicrema le extendía su pedido intentando haber hecho todo perfecto y no recibir siquiera alguna palabra, ni siquiera le cobró dejando su pedido como invitación de la casa, el moreno no se hizo mucho problema e ignorando a aquel sujeto se fue del lugar con los refrescos hacia el estacionamiento donde había dejado a Yuuka… Al llegar junto al auto se detuvo unos pasos antes de estar junto a su auto… Su instinto asomó su nariz en ese instante, todo estaba en completo silencio, tal vez no había sido buena idea guardar su auto en el estacionamiento subterráneo, pero… ¿Qué era la vida sin adrenalina? Dejó los refrescos en el techo de su auto detalladamente pulido y abrió la puerta con una sonrisa para su hermana, la cual se esfumó dejando un rostro serio… Aterrador… En el asiento del copiloto solo una nota… "El siguiente eres tú" Tomó la nota entre sus manos y una sonrisa espeluznante se asomó en su sombrío rostro, sus orbes azabaches brillaban de odio…

-Yuuka… Esto no se quedará así…

Arrugó la nota en su mano y la tiro dentro del auto, de pronto un sujeto irrumpió en el lugar disparando hacia Shuuya, éste en movimientos ágiles sacó su arma y devolvió el "saludo" sin siquiera buscar donde cubrirse, por como disparaba aquel sujeto se notaba que era un experto pero las balas solo eran a modo de advertencia, el desconocido quería hablarle, algunos gritos se lograron escuchar en la parte de arriba lo cual el desconocido usó como distracción para salir del lugar, Goenji como era un buen corredor le siguió mezclándose por entre las personas, se detuvo y chasqueó los dientes, llevaba su arma guardaba pero lista para ser usada, sin siquiera sentir la presencia un chico se encontraba a sus espaldas y un arma con silenciador y puesta sobre su columna vertebral le decía que con solo un movimiento y la bala estaría en su interior… El gran Goenji Shuuya había sido atrapado con la guardia baja…

-Espero que sepas que es lo que estás haciendo porque no seré benevolente contigo y lo sabes…

- No necesito nada de ti más que verte muerto Goenji Shuuya… Por cierto, cuidaré de tu hermanita por unos días, espero que no te moleste… Ah y tu chica, debo decir que tiene buenos reflejos, pero mi encuentro con él el otro solo fue un saludo, para que veas que no soy como ustedes basura…

-Mal nacido, no dejaré de ti ni tus recuerdos en cuanto te atrape…

En un rápido movimiento volteó al tiempo que sacaba su arma pero a quien atrapó fue a un chiquillo que había sido utilizado como intermediario, su objetivo ya no se encontraba cerca, soltó al niño al que apuntaba bajo su mentón que estaba a punto de llorar y se fue sacando su celular, Fudou tendría que mover su trasero y trabajar…

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El día ya comenzaba a dar aviso de que pronto caería la noche y una despedida debía de dejar de posponerse, aun seguían conversando de todo cuanto habían visto en el acuario, el castaño aun caminaba bastante animado, su andar cada vez iba disminuyendo su ritmo, el punto donde pasarían a buscar al moreno estaba próximo, sus pasos menguaron poco a poco hasta detenerse por completo, ambos voltearon a mirarse en completo silencio, tan solo una muy leve sonrisa se asomaba en sus rostros cuando el auto que se llevaría al futuro Yakuza se detenía junto a ellos dejando ver a un joven de cabelloz bicolores y orbes rojizas…

-Ya es hora de que me vaya, aun tengo algunas cosas que hacer el día de hoy… Kazemaru, gracias por este día, me divertí mucho…

-No tienes que agradecer nada, yo también me divertí hoy… eres alguien muy interesante Endou…

-También lo eres tú… ¿Quieres que te lleve a casa?

-No te preocupes, pasaré a otro sitio a buscar algunas cosas antes de irme a casa, no te preocupes por mí, tal vez llame para que pasen por mí

-Entiendo, bueno… Nos vemos pronto, adiós…

El castaño le sonrió como lo hizo en muchas ocasiones en tan solo un día, se acercó al rostro del chico peliazul y rozó sus labios cálidos aun mirándole, pero el contacto que de alguna manera el menor esperaba nunca llegó, sino que terminó besando su mejilla, sus ojos, que se habían cerrado se abrieron un tanto confundidos por aquel repentino cambio de parecer sin objetar nada…

-Lo dejaremos para una próxima vez…

Sin esperar una respuesta por parte de Ichirouta, el castaño solo dio media vuelta y se alejó saludando al ojirubí que le esperaba con una sonrisa divertida al verle tan contento, dejó que subiese primero al auto, observó al chico que segundos atrás se encontraba con el joven amo y sin decirle nada subió al coche para irse, el Ichirouta se quedó ahí, quieto y en silencio observando como el castaño se alejaba y posteriormente se alejaba en el coche, poco le importó que aquel chico le observara, había quedado perplejo, ahora dudaba si realmente era él quien tenía el control de la situación… Su sonrisa se borró casi de manera mágica y su mirada parecía perdida y hasta molesta por su forma de actuar… No estaba siendo el mismo de siempre, quizás se estaba tomando demasiado en serio su misión… Una vez más las palabras de Goenji resonaron en su mente… "No vayas a salir enamorado…"… Chasqueó la lengua y simplemente se fue…

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El cataño de rastas caminaba serio como de costumbre por los pasillos de las instalaciones de la Rosa Blanca sosteniendo un par de papeles entre sus manos, al entrar a una sala finamente adornada se encontró con Terumi, Suzuno y Atsuya los cuales parecían algo tensos o quizás hasta un tanto molestos, alzó una de sus cejas más no preguntó el motivo y simplemente se limitó hablar a lo que iba, problemas no era precisamente lo que andaba buscando…

-Terumi, ten… Es el informe de esta semana, te lo dejo para que estén al tanto de las misiones activas y de lo que luego tendrán que hacer, también… Me gustaría que para una siguiente reunión asistieran todos…

-Gracias, lo leeré luego…

-¿Ocurre algo?

-No pasa nada…

Cuando Terumi estaba por reprochar el como respondía el menor de los Fubuki la puerta fue abierta captando todas las miradas de los presentes, todos estaban sorprendidos y solo uno se sentía aliviado de que al fin se mostrara…

-Shirou, al fin llegas… ¡Eres idiota o qué! ¡Te dije que no…! ¿Qué traes contigo?

-Lamento llegar tarde… Que bueno que está aquí Kidou-san… ¿Dónde podeo dejar a la chica?

-Shirou… ¿Qué demonios acabas de hacer? Ella es…

-Goenji Yuuka… Nuestro comodín y mi carta del triunfo…

La chica que Shirou traía en brazos permanecía inconsciente y completamente dormida, todos quedaron en completo silencio, Suzuno se cruzó de brazos y observó a los presentes con desgano y en completo silencio se fue a su habitación a dormir un poco, el problema no era suyo así que tampoco lo formaría parte, la diversión aun no llegaba…

Continuará…