Hola!, Aquí Pau-Chan :D ¿cómo han estado chicas?, de todo corazón me disculpo por la tardanza hemos tenido inconvenientes… sin embargo esto no se va a quedar estancado… no señor, xD hasta que los mayas acaben el mundo o Endou acepte que no ame a Natsumi este fic seguirá.
XD Bueno, espero no defraudarlas con este capítulo, espero que os guste :3
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Capítulo 11: El demonio de la rosa negra
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Un grito lleno de odio y desesperación fue lo primero que escuchó al cerrar la puerta de la mansión, las clases habían sido algo pesadas, aunque fuera solo una farsa no por eso debía sacar malas notas o no aprender lo que estaba estudiando, no había nadie cerca, ni siquiera se escuchaba el eco de las maldiciones que lanzaba Fudou desde su oficina.
Suspiró fuertemente y comenzó a caminar entre los largos pasillos de la Rosa Negra, con pasos lentos y suaves se dirigía a su habitación, no quería causar problemas… si es que los tenía, su cabeza estaba en el beso que le había dado esa mañana a Mamoru, sentía que había traicionado cada una de las prohibiciones y filosofías que cuando entró a la rosa Negra se había impuesto.
– Kazemaru –Murmuro Natsuhiko encendiendo el cigarrillo que tenía en sus labios– ¿te fue bien en clase?
– Supongo que si –Contesto algo preocupado, era bastante raro que el castaño saliese de su habitación para socializar con alguien más– ¿Sucede algo Nepper?
– ¡No vuelvas a llegar tarde Idiota! –Exclamo empujando al otro– no cuando estamos en crisis…
– ¿Qué paso? –Pregunto desorientado, iba a seguir con su misión llegaba pasadas las cuatro de la tarde y uno de los líderes le decía que estaban en crisis, ¿Qué demonios estaba sucediendo?
– Han secuestrado a la hermana de Goenji –Sus ojos se abrieron en menos de un segundo, su garganta se secó… ¡Shuuya!, ¿Cómo iba a estar su querido y un tanto odiado superior?, sin esperar a que el negociador terminara de hablar dio media vuelta y comenzó a correr en dirección contraria al lugar al que iba.
Corrió como nunca en su vida lo había hecho, Yuuka de cierta manera se había convertido en alguien querido por el, la pequeña era una hermosura que siempre que iba de visita irradiaba la felicidad que ninguno de ellos tenía, Goenji debería estar mal, porque aun siendo un asesino su corazón siempre latía fuertemente al estar con la razón de su mayor alegría, era su única familia ya que el mismo Goenji había mandado asesinar a sus padres por la mano del peliazul.
– ¡Shuuya! –Gritó Ichirouta entrando a la habitación del mayor sin golpear la puerta o pedir permiso, el lugar se encontraba en penumbras había un sobre encima de la cama de este– ¿Goenji?
– ¿Hasta ahora te dignaste a aparecer? –Se levantó de la silla en donde anteriormente estaba sentado, caminó con una sonrisa en su rostro hasta la puerta en donde Ichirouta de reflejo se había apoyado– es triste saber que mi hermana esta secuestrada… me duele saber que probablemente la asesinarán si no hago algo al respecto… sin embargo hay algo más que esta en mi cabeza desde esta mañana… le agradezco de sobremanera a la persona que dejó este sobre en mi cama. Fue muy asertivo el hecho de tenerte vigilado –Cerro con pestillo su habitación y aun con una sonrisa en su rostro tomo el objeto que anteriormente le mencionó al de cabellos azulados y lo lanzó al suelo– ¡no me importa como es que pudieron entrar a este lugar con toda la vigilancia que tenemos!, ¡no me importa si fue alguien de la Rosa blanca quien me trajo esto!...
– Shuuya… –Murmuro aun sin entender él que llegaba a pintar en ello.
– ¡Cállate! –Gritó molesto– lo único que me importa son las fotos que están dentro de él –Suspiró y bajo levemente su cabeza– Ichirouta…
– ¿Qué sucede? –Pregunto lentamente, no sabía porque desde que entró al lugar su piel se había erizado… algo iba a salir mal, lo sabía muy bien.
– Mira las fotos de ese sobre –Ordeno pasando su mano izquierda por su rebelde cabello.
– Claro –Contesto secamente, se agachó para tomar el sobre por el que Shuuya estaba colérico y al sacar una de las fotos que estaban en él su rostro palideció… era una foto de Endou y él besándose.
– ¡Eres un maldito desgraciado! –Y segundos antes de Ichirouta poder reaccionar el moreno ya estaba encima suyo zarandeándolo frenéticamente– ¡Te dije que te ibas a enamorar!... ¿Como pudiste?
– No lo se –Espetó intentando liberarse del agarre del más alto, recibiendo un puño en su mejilla izquierda.
– ¡Si lo sabes! –Gritó alzando su mano instintivamente– Lo supiste cuando te dieron la misión, lo supiste cuando viste a Endou… ¡Lo supiste cuando te lo dije! –En un rápido movimiento le dio una fuerte bofetada a su amante.
– ¡Quítate! –Bramó moviendo sus manos en defensa.
–No sabes lo que hice para que te salvaran la vida por haber fallado en una misión tan sencilla cuando no mataste a Kira –Dijo seriamente comenzando a mover lentamente sus caderas sobre el otro, provocando un leve sonrojo en las mejillas del menor.
– ¡Goenji! –Exclamo con una mirada que solo mostraba temor.
– Cállate –Sonriendo de nuevo una de sus manos terminó golpeando la otra mejilla de Ichirouta– Mientras yo sufría por mi hermana tu estabas con ese maldito que tiene cara de idiota
– No sigas –Murmuro acariciándose levemente su rostro un poco inflamado– Es solo una misión y lo estas malinterpretando todo –Se mordió la lengua, podría negarle a todo el mundo la verdad, podría decir que solo era una misión bien realizada, sin embargo no podría decirle a su corazón más mentiras, sabía que Endo esa mañana había logrado despertar algo en su interior y ahora por eso, pagaría un gran castigo.
Goenji Lo miro fijamente y sintió su ira hervir de nuevo, sabía que de alguna u otra manera se besarían, el problema es que sabia y leía en su mirada algo más que la fría esencia que siempre amaba de la fiera salvaje que estaba debajo de él – no me mientas...– susurro bajando su rostro– ¿ya te revolcaste con él? ¿Que se sentía que mientras lo hacías mi hermana podía estar siendo torturada?– cuestionó enfadado dejando caer un puño en la almohada justo al lado de su rostro – ¡Justifícate!
– No he hecho nada con él –Espetó molesto, sabía muy bien que Shuuya podría ver más allá de una seria mirada, el moreno lo conocía demasiado… y eso en este momento lo estaba torturando– ¡fue un maldito beso para que el enano de Tachimukai se desapareciera del lugar! –Parpadeó, no sabía si estaba molesto con Shuuya por esa actitud de posesión que tenía con él, o si estaba molesto por haber perdido en un juego tan peligroso.
– ¿Entonces lo matarías en este mismo momento? ¿Te atreverías? –Pregunto retorico, doblando su cuerpo clavando su mirada sombría en los ámbares del Ichirouta –Tal vez deba ordenar que lo maten de una maldita vez y nunca lo vuelvas a ver... –Mustio con el cínico deseo de provocarlo y comprobar su teoría– ¿Que dices Ichirouta?
Kazemaru no pudo contestar una respuesta correcta, su garganta se secó y un nudo en ella le evitaba soltar algo que demostrar su lealtad a la rosa, abrió levemente la boca varias veces hasta que un hilo de aire logró salir de esta– ¿Qué? –Preguntó aturdido, Shuuya era un bastardo que lo creía posesión suya, no podía creer que fuera capaz de asesinar a alguien tan importante solo por celos… u odio.
– Que si se me da mi malnacida gana ahorita mismo lo mato –Rio por lo bajo sacando una navaja de sus pantalones y hacer un leve corte en la mejilla del peliazul– ¿Que dices? –Rio con cinismo y diversión, querría acorralarlo y descubrir la verdad.
– Supongo que te ganarías un problema con Kageyama… –Pausó su frase intentando utilizar sus engaños con el más alto, no debía caer, no podía caer– pero si crees que está bien supongo que es porque piensas en la rosa
– Supongo que ya tengo la autorización y solo necesito llamar a Nepper o Tsunami... –Mustio divertido lamiendo la navaja que estaba manchada levemente de sangre de la mejilla del pelilargo– ya no necesitas volver a verlo... lo matare ¿y sabes que es lo más divertido? que será por tu maldita culpa... ¡LA TUYA! por idiota –Gruñó dándole otra bofetada.
Sus ojos se llenaron de lágrimas e instintivamente devolvió el golpe, estaba cortado y abofeteado, nada peor le iba a pasar– Eres un demonio Shuuya Goenji... lamento lo que le pasa a Yuuka y ayudaré para traerla de vuelta... pero tú eres un maldito –Suspiró– un maldito desgraciado
Shuuya al sentir como el peliazul logro abofetearlo, su cara se volteó un poco y solo pudo esbozar una sonrisa de burla para posteriormente lamer sus propios labios– ¿un demonio? tú no eres mejor que yo, pero mírate ahora... de verdad te afecto lo de ese imbécil Ichirouta...el frio asesino… llorando– repuso en un Susurro volviendo a levantar su mano y darle otra bofetada con todas su fuerzas– no me vuelvas a tocar imbécil o te mato... tu eres mío, trabajas para mí…
– Yo no soy tuyo ni de nadie –Contestó con su rostro aun volteado– puedo trabajar para ti... pero no tienes derecho sobre mí –Aquellas duras palabras le habían dolido, era verdad, ¿dónde se había quedado el asesino sin corazón?... no podía odiar a Endou por haberlo cambiado de la noche a la mañana, quería, pero no lograba hacerlo.
Crujió los dientes molestos tomándolo de la mandíbula, obligándolo a verlo– ¡Mírame cuando te hablo!, eres mío porque así lo quiero ¿y adivina qué? voy a matarlo, matare a Endou y después te enseñaré su patético cadáver y podrás llorarle más de lo que le haces ahora, ¡ESTÚPIDO! te lo advertí... – Bramó con coraje– ¡ruégame por su vida si tanto lo deseas proteger!
–yo no tengo que rogar por la vida de nadie–Recito por lo bajo, mirando con firmeza las orbes avellanas del rubio–Me quitaras un problema de encima si lo matas Shuuya, pero no cambiara el hecho de que yo lo quie…–No pudo continuar al sentir una fuerte presión en su garganta, sentía el oxigeno escapársele y su pecho contraerse desesperado, Goenji lo estaba asfixiando con sus manos. Bramo y sus piernas comenzaron a patalear con fuerza frenética en busca de que el moreno soltara el agarre; pero Shuuya disfrutaba verlo sufrir, verlo retorcerse en la cama mientras lentamente su vida se extinguiría, sintió lagrimas volver a surgir de sus ojos amielados
"–Mamoru… ¿Me protegerás?
–Te lo juro…Ichirouta…– y sin más volvió a besarlo, volvió a acariciarlo mientras Kazemaru se repetía una y otra vez mentalmente que eso solo era una mentira, que esas palabras No eran verdad"
Un fugaz recuerdo surco su cabeza, deseando que aquellas palabras del pelicafe fueran verdad, Endo se lo había prometido, el lo protegería y aunque en ese momento solo pudo ser presa de una simple acción y pensar que todo aquello era falso, ahora…ahora deseaba con todos sus fuerzas que fuera verdad…Que Endo lo protegiera…
Sintió el aire llegar a sus pulmones y su mirada aclararse, su cuerpo aflojo cada parte de sus células como si un muñeco de trapo de tratara y sus ojos liberaron agua salina en equivalencia a mas de 10 años de jamás haber derramado una sola lagrima…
–Tú lo mataras…Ese será tu peor castigo, si no, yo mismo acabare contigo Ichirouta–Demando el moreno, Kazemaru abrió los ojos perplejos y apretó sus labios con furia. Goenji al contrario sonrió con satisfacción tomando ambas muñecas el Ichirouta con una de sus manos sobre su cabeza, Kazemaru apretó los dientes nuevamente y lo miro desafiante, obteniendo como respuesta la mano del peli crema escabulléndose en su playera.
– ¡Detente!–Grito con un hilo de voz, su garganta a un se encontraba adolorida por la anterior fricción realizada por el moreno, pataleo como pudo, se removió de un lado a otro buscando detener al contrario, una bofetada volvió a impactar su rostro mientras un jadeo ronco y adolorido salía de sus labios, Shuuya lo iba hacer suyo… no es que fuera algo nuevo el que se acostase con el moreno, pero jamás fue bajo la fuerza…jamás fue violación.
–Voltéate…–Le ordeno el peliblanco con un deje de cinismo, Kazemaru lagrimeo y no se movió de su lugar, estaba aterrado y revivía el día en que perdió su vida y sus recuerdos, Shuuya lo sujeto de las caderas y no puedo evitar traer su mente los asquerosos toques de sus violadores, le dio asco, pero su cuerpo no reaccionaba. Su mente había entrado en un letargo, se miraba a su mismo como aquel niño débil que había perdido todo hace tanto tiempo.
Perdería todo de nuevo.
– ¡No!…Déjame ¡Te dije que no lo hare maldita sea! ¡No me toques!–La fiera interna de Ichirouta se desato quitándose de encima al moreno que solo rio ante la mirada de odio que el otro el ofrecía, le excitaba la bestia indomable…por que el la domaría.
Shuuya se lamio sus labios tomando la navaja negra que había utilizado minutos atrás, Kazemaru lo miro y se lanzo sobre el ojinegro en menos de un segundo con toda la intención de golpear a su "jefe" mas sin saber cómo o en que momento tenia a Shuuya detrás de él y la navaja presionaba su cuello.
–Eres tan divertido…–resoplo el ojinegro en el oído del peliazul quien gruño enfadado–Si te mueves o no me obedeces te cortare la garganta–amenazo Goenji mientras sus dedos se entretenían dejando al descubierto el abdomen del más joven hasta que llego a su cinturón el cual quito sin mucho esfuerzo, dejándolo caer al piso junto con sus pantalones.
–Shuuya, basta…no quiero–Mustio con enfado el peliazul, no quería…no de esa manera–por favor…–Resoplo nuevamente obteniendo silencio como respuesta, Goenji sonrió tomando de los cabellos al peliazul y estamparlo en la cama sin quitar la presión de la navaja en ningún momento sobre su cuello.
–Lástima que no es lo que quieres…–Contesto cínico Goenji, esta vez sacando la ropa interior del Ichirouta, le encantaba ver la impotencia de la que Ichirouta era presa, era deliciosa… él era delicioso y por eso le gustaba poseerlo. Sin dar mucho tiempo bajo sus pantalones hasta sus muslos, alzo las caderas del menor y sin siquiera prepararlo lo penetro.
Dolor…Si Ichirouta pudiera definir esa acción con una palabra seria esa, sus pupilas se dilataron, su cuerpo se arqueo y un hilo se saliva junto con un alarido sordo fue lo único que logro salir de sus labios, las lagrimas volvieron y sintió el miembro del ojinegro tan ardiente como un metal que marcaba al ganado, quemaba, dolía, su interior era abrazado e incinerado por el calor y las llamas de la desesperación.
–Duele…–Gimió con pocas fuerzas, dejando caer su cabeza en la cama, Goenji sonrió al escucharlo, hace tiempo había dejando la navaja de lado, sabía que era suficiente dolor el penetrarlo de esa forma sin preparación, después de todo Ichirouta siempre había sido demasiado estrecho y eso significa que dolería mucho mas…ya no necesitaba tenerlo amenazado.
Comenzó a moverse y los gritos, gemidos, alaridos y chillidos de dolor que el otro jadeaba era música para sus oídos, Su favorita y la preferida para su persona.
–Tienes un día y medio para matarlo, si no te matare a ti y a él, te lo juro…lo hare tan lenta y dolorosamente que me clamaras por tu muerte Ichirouta…–Susurro en su oído al momento que estiro su cabello y el llanto del chico se volvió silencioso, lamio su oreja y dio dos últimas estocadas antes de venirse en el interior del chico, quien se contrajo al sentir invadido su interior con la semilla del moreno, Shuuya lo soltó satisfecho, acomodo su pantalón y salió de la habitación más que complacido. Kazemaru era su títere y el jugaría con su cuerpo y habilidades tanto como quisiera.
Por que él era el dueño de Ichirouta en todos los sentidos y mataría a quien dijera lo contrario.
Kazemaru por su lado sentía si cuerpo desnudo contraerse con dolor, estaba seguro que había sangrado un poco de su entrada, casi siempre pasaba cuando no lo preparaban bien y este caso había sido mucho peor, sintió lagrimas recorrer su mejilla y su herida arder al contacto de la salinidad de las mismas, temblaba, estaba arto…Tenía que terminar con eso de alguna manera.
Ya fuera matando a Mamoru o sucumbiendo ante la muerte en manos de Goenji.
Apenas escuchó el sonido de la puerta cerrándose alzó su cabeza para percatarse que aquel demonio ya se hubiera marchado del lugar, agarró sus ropas esparcidas por todo el lugar se vistió en menos de un minuto, intentó secarse las lágrimas que aun de manera inconsciente caían de sus orbes y sin decir o pensar más abrió la ventana de la habitación y saltó.
Esa noche decidiría que rumbo tomaría su vida.
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Su cabeza le dolía demasiado, su cuerpo lo sentía bastante pesado y ni siquiera sabía dónde se encontraba, lo último que recordaba era a Endou besando al entrometido de Kazemaru, golpeó la cama en donde se encontraba y escuchó una risilla, alzó su mirada y lo primero que pudo ver fue una desordenada cabellera rosada.
– Es difícil… y doloroso… saber que la persona que más amas en todo el mundo está sufriendo por alguien que no eres tú –Murmuro Tsunami con una sonrisa en su rostro– Yuuki… es lindo volverte a ver luego de más de diez años de estar separados
– Jousuke… –Sus ojos se abrieron a más no poder, llevaba buscando por varios años a su primer amor y en cada uno de los lugares en los que estaba no le daban una respuesta de él… pareciera que estuviera borrado del mapa.
– Al menos recuerdas mi nombre –Dijo irónico– tan cerca pero tan lejos…
– ¿A qué te refieres? –Preguntó extrañado, no entendía a que venían las palabras del mayor.
– No sabía que estabas en la rosa blanca –Comentó sentándose en su cama– siempre creí que cuando te marchaste de Hokkaido lo hacías para eliminar todo rastro de culpabilidad que habían dejado tus padres en ti… –Negó con su cabeza varias veces– Me estoy arrepintiendo de algo que sucedió porque quisiste… si no te hubiera dejado escapar tal vez yo tampoco estaría en este lugar
– No entiendo…
¿A que venía toda la palabrería que le daba el moreno que volvía a ver?, parte de su vida se trató de soñar con el rencontrarse con él, el volver a ver su mirada y su sonrisa, el poder abrazarlo tan fuertemente que doliera, lloró y se lamentó por haber huido de su ciudad natal, se odió por no haber sido capaz de aceptar lo que su familia le había dejado, la pequeña dinastía que su familia desde hace más de quince siglos resguardaba había sido regalada por él a la Rosa Negra, el pánico lo había convertido en una pequeña escoria de este mundo. Huyó cobardemente, desprestigió a los Tachimukai, decidió iniciar una nueva vida en una provincia alejada de Francia y solo pudo encontrarse con un pasado más tormentoso.
– ¿Qué no vas a entender? –Tsunami lo abrazó posesivamente– tú estás enamorado de alguien más… estás enamorado de la persona que necesito que se una a mi bando
Su familia no solo trabajaba en la isla norte de Japón, también en Francia se dedicaban a la trafica de blancas, su orgullo estaba en el suelo, aunque la joven anciana que lo cuidó por varios años le mostró que su familia no andaba solo en las tinieblas, también llegó a hacerse muy famosa entre las familias adineradas de Europa por la exportación de sus obras de arte. El bien y el mal estaban desde los inicios de su pasado, era un sendero conjunto en el que debería caminar el resto de su vida.
– Estabas llorando cuando volví a verte… dabas pesar Yuuki –Suspiró para intentar calmarse– nuestro rencuentro es doloroso… porque yo vi que tu felicidad ya no está conmigo y tu… tu ni me viste
Con la pregunta que iba a marcar el resto de su vida encontró una rosa blanca y una carta en su habitación, Yuuto lo estaba invitando a unirse a esa organización para poder vengar a sus padres y a toda su familia, fue al lugar que indicaba el escrito y acepto volver al negocio que su cobardía le había hecho botar, el bien y el mal de nuevo estaban en su vida en completo balance.
– Tsunami… cuanto lo lamento –Murmuró correspondiéndole el abrazo– duré toda mi vida pensando en el bien o en el mal o quizá en las circunstancias que podrían marcar el resto de mis días en esta tierra y no me di cuenta que tú eras el resultado de cada una de las ecuaciones que sacaba mi cabeza
– ¡Deja de mentirme! –Exclamó empujándolo levemente– ¿Cómo eres capaz de decirme eso cuando estabas llorando por Endou?
– ¡Porque pretendí enamorarme de él porque tu no estabas a mi lado! –Gritó ocultando su mirada– Sin embargo hasta que finalice todo el conflicto de las rosas podremos estar juntos
– ¿De qué diablos hablas Yuuki? –Su voz se agudizó al terminar la pregunta, no había sido un bonito rencuentro y él le decía que no podrían estar juntos… su vida llegaba a ser bastante triste en realidad.
– Eres de la rosa negra y yo soy tu enemigo –Sonrió tiernamente y le revolvió los cabellos al más alto– Jousuke, no me voy a salir de la rosa blanca y tú tampoco abandonaras tu bando, así que yo podré esperar hasta que todo termine
– No sería tan mala idea el querer vernos sin que nadie se enterase –Tachimukai rio levemente y asintió con su cabeza.
– No quiero dejar de verte… no de nuevo –Jousuke se levantó de su cama y tomo los dulces labios del castaño con los suyos, un leve roce que hizo sonrojar a ambos.
– ¿Cómo nos volveremos a ver? –Preguntó Yuuki acariciando las mejillas de su amante– no tengo tu número
– No es necesario… –Contestó abriendo la ventana de su habitación– si tengo tu número, tú tienes el mío y te llegara un mensaje cada viernes por la tarde en donde te preguntaran si quieres salir conmigo y una cosa más, por favor no te metas más con Kazemaru por ahora…guarda silencio Yuuki, por el bien de ambos–comento el pelirosa mirándolo con dulzura, Tachimukai parpadeo y asintió levemente con su cabeza.
– Jousuke –Murmuro de nuevo para darle un beso en su mejilla– entonces nos veremos el viernes –Y sin decir más saltó por la ventana de la habitación, dejando a un Tsunami sonriente y el inicio de lo que podría volverse un gran problema en ambas organizaciones.
Y justo antes de volver a dormir su puerta se abrió lentamente.
– Vaya, vaya, vaya –Espetó Fudou entrando a la habitación de su compañero– ¿Recibiendo visitas nocturnas?
– No sé de lo que me hablas –Contestó agarrando uno de los mangas que tenía en el suelo– ¿a qué debo tu visita?
– Necesito que me ayudes en varias cosas… –Dijo con parsimonia, su mente estaba maquinando diversas situaciones que se podrían dar cuando iniciara el plan que llevaba construyendo desde hace varios meses y Jousuke estaba en él, porque Akio no era un idiota, no señor… él ya sabía muy bien las intenciones que el surfista tenía.
– ¿Por qué debería ayudarte? –Pregunto ojeando las páginas sin importarle lo que en realidad decían.
– Porque sé que fuiste tú bajo las órdenes de Misutore el que le envió las fotos de Endou y Kazemaru besándose a la bestia de Shuuya –Tocio para que el más alto alzase su vista– y porque sé que Yuuki Tachimukai, un agente de la rosa blanca hace varios minutos estaba aquí contigo
– ¿Qué quieres Fudou? –De mala gana le preguntó que quería, Akio siempre pedía cosas demasiado sobrehumanas… o tal vez un asesinato bastante riesgoso– ni se te ocurra pedirme milagros, idiota
– Quiero que tomes el mando de la Organización por tres días, no darás ordenes, solo serás el líder mientras me reúno con los otros líderes de la rosa blanca –lanzó una foto al suelo, Jousuke con inseguridad la alzó y al ver al sujeto que estaba en ella abrió sus labios para negarse a cualquier proposición que le hiciese su jefe– ni se te ocurra negarte… solo necesito que lo secuestres
– A tu noviecito y a Terumi no les va a agradar esta idea –Murmuro negando con su cabeza levemente– estas cavando tu propia tumba
– No lo estoy haciendo… todo esto tiene una gran razón de ser –Sonrió felinamente– solo espera Jousuke Tsunami… tal vez el destino de esta historia podría tener un interesante cambio
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Las lágrimas no le dejaban ver muy bien el lugar en donde se encontraba, su instinto lo había guiado al parque en donde se encontraba, suspiró, se sentó en la primera banca que vio y marcó sin pensar el número de la única persona que sería capaz de comprenderlo en ese momento.
– Moshi, moshi –Saludó el moreno al teléfono.
– Mamoru –Murmuró Ichirouta con una leve sonrisa en sus labios, no era muy tarde, sin embargo el pequeño parque que quedaba a varias cuadras de la rosa estaba vacío, algo raro.
– Con el hablas –Contesto con una leve risilla– dime que pasa Ichirouta
– Te necesito –Sin poder decir más su voz se quebró y comenzó a sollozar– Mamoru… en serio te necesito
– ¿En dónde estás?, ¿Qué te pasó?... ¿Qué te hicieron? –Unas voces escuchaba algo cerca al teléfono, quizá Endou estaba ocupado, probablemente tendría una reunión con su familia… que idiota.
– Cerca a la estación del distrito del norte –Dijo lentamente, si corría al oriente varias cuadras no se demoraría cinco minutos en llegar.
– Te recogeré en la estación en menos de diez minutos –Suspiró pesadamente, mandó a callar a la persona que estaba a su lado y luego le pidió disculpas– te quiero
Guardó su celular con las manos temblorosas, tomo aire lo más que pudo y emprendió su carrera a dicho lugar, las lágrimas aun caían como mares, nunca en su vida había llorado tanto, Shuuya no solo había roto su cuerpo, su alma estaba destrozada, esa persona que había estimado por tanto tiempo, con la que había compartido momentos buenos y largas noches de sexo… en algún momento quiso mucho y admiró al moreno… sin embargo esos momentos quedaban en el olvido, esos días habían quedado atrás, no quería volver a ese horrible lugar.
Bostezó recostándose en la pared, llevaba ya un poco más de cinco minutos esperando a su pareja, sus ojos le pesaban… había olvidado que eso ocurría luego de llorar, talló sus ojos esperando que el ardor desapareciera.
– Lamento llegar tarde –Murmuró el moreno abrazando por detrás al peliazulado– ¿Qué sucedió?
– No quiero hablar de ello –Dijo en el mismo de voz usado por el más alto, llevó su cabeza hacia atrás y dejó que esta descansara en el cuello de Endou
– ¿Quieres ir a mi casa? –Preguntó con un leve sonrojo en sus mejillas que no vio el de cabellos largos.
– Si… –Volteó su cuerpo y lo abrazó posesivamente– espero no molestarte
– No lo harás…
No quería quebrarse en un lugar público, no quería que Mamoru supiera lo que le había ocurrido, sentiría que lo defraudaba, su amor era más grande que las ansias de matar, sus besos apagaban cualquier sensación de deseo que surcaba en el aire, con el objetivo de la nueva misión su vida había cambiado por completo.
– Gracias –Dijo acercando sus labios a los del contrario.
Sintió cada una de sus células electrizarse al tan solo saborear la exquisita esencia del que era dueño el contrario, trago saliva, uniendo por fin sus finos labios con los del peli café que no dudo siquiera un segundo en contestar, ambos disfrutaron aquel contacto como nunca antes, era diferente, contradecía a los anteriores besos que se habían dado, era salvaje, sin frenesí, pero había un nuevo factor que hacia sin duda ese beso diferente, un factor que ambos decidieron interpretar como amor.
Un prohibido, amargo y delicioso amor.
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¿Cómo les parece el rumbo que está tomando los destinos Cruzados?
¿Qué estará planeando Akio?... ¿a quién podrían secuestrar?
¿Ichirouta le contará lo que le sucedió a su novio?
¿Qué pasará Con Kazemaru luego de lo que sucedió?
XD Me dieron ganas de hacer preguntas…
Nos leemos pronto
