¡Hola hola! Mis queridos lectores aquí les traigo un nuevo capítulo que espero les guste. Quiero enviarle un saludo muy especial a Katnisspeetax100pre que ha estado muy al pendiente del desarrollo de la historia. A todos les agradezco por tomarse el tiempo para leer lo que estoy construyendo y aprovecho de una vez para augurarles que como la historia no debe ser plana se avecina un momento algo difícil…

Que lo disfruten ¡y no lo olviden! no dejen de escribirme

Un abrazo

CAPITULO 11: 8 DE MAYO

Recostada en mi cama pasaba una a una las imágenes de todo lo que me había ocurrido el día de hoy: mi sesión de belleza con Cinna, las emocionadas palabras de mis amigas sobre mi gran acontecimiento, la cena en casa de los Mellark, las miradas expectantes de cada uno de los familiares de Peeta e incluso el entusiasta interrogatorio de mi hermanita queriendo saber cada detalle de la gran velada.

Luego de que sus ojos brillaran con gran ilusión ante cada cosa que le contaba por fin mi Patito se dejó abrazar por el sueño y con una expresión tierna y tranquila cerro sus ojitos. Sin embargo yo aún sigo en mi cavilaciones y mirando al techo logro evocar una imagen más: sus ojos, aquellos ojos que con el color del cielo me sumergen en un mar de sentimientos inexplicables, a veces me pregunto a mí misma cuando empezó todo esto porque hace no tanto solo lo podía ver de lejos preguntándome el porqué de algunas de sus actitudes. Hoy lo siento tan mío y yo me siento tan suya que quizás nunca ha habido cabida para una historia diferente aun cuando yo no lo sabía, aun cuando no era consciente de que le amaba como ahora puedo reconocer.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

Sentada en la verde pradera disfrutaba de algunos rayos de sol que lograban colarse tenuemente entre las ramas de los enormes arboles cercanos. Todo allí olía a primavera, a lo lejos podía divisar las montañas por donde asciende el bosque que mi padre me enseñó a amar desde que era una niña y de pronto lo sentí acercarse a mí sigilosamente.

Aun no volteaba a verle pero podría reconocerlo a kilometros, su aroma a canela y eneldo no pasaría jamás desapercibido a mi olfato ni tampoco su tacto cuando poso su mano suavemente en mi hombro. Ahora todo estaba completo, el verde de la pradera, el bosque, el sol, él y yo. Cuando se puso a mi lado sentí que mi piel se erizaba como lo hace cada vez que me besa, su mano que ya no estaba en mi hombro se posó sobre la mía y la tomo para llevársela a sus labios, el solo contacto con su boca hizo me estremeciera, luego con su otra mano tomo mi mentón y me beso. Primero fue dulce, un beso sin prisas que se transformó en uno más vigoroso, sediento; soltó mi agarre para tomar mi rostro con sus dos manos y empujarme hacia lo desconocido, no sé como pero me ayudo a recostarme sobre la alfombra verde donde antes me había sentado y allí estábamos tan cerca como nunca antes y el beso se volvió aún más desesperado. De inmediato me invadió el miedo, ¿A qué temía? Estaba con Peeta, el hombre que jamás me haría daño, el que siempre me había amado y quien me protegía de lo malo. No podía explicarlo, pero mientras sus manos empezaban a pasar de mi rostro a mis costillas, mi cintura y de allí a mis piernas sentí que algo andaba mal.

– ¡Para! Logre articular pero Peeta continuo besándome con mayor urgencia y yo no era capaz de abrir mis ojos para no mirarlo por la vergüenza de sentirme una niña.

-¡Te digo que pares Peeta esto no está bien! Dije y al instante como pude abrí los ojos y me quede helada ante la visión de unos ojos grises idénticos a los míos que me miraban con malicia y unos labios que sonreían perversos a través de un aroma que ya no era de canela.

-¡Gale!

De inmediato sentí un empujón repetitivo, una y otra vez, luego escuche mi nombre salir de su boca entreabierta pero no era su voz, era ¿Prim?

-Katniss es hora de levantarse

Como pude me incorpore en mi cama, sudando y volviendo a la realidad después de semejante sorpresa; solo fue una pesadilla me dije a mi misma luego de recordar cómo me miraba Gale y como sus manos, las que al principio habían sido las de Peeta me tocaban mientras sus labios me besaban.

-¿Estas bien? Prim me miraba con ojos extrañados.

-Sí, no te preocupes solo fue un mal sueño. –Sí que lo fue- pensé para mí

-Bueno, hay que apresurarnos o llegaremos tarde a la escuela.

Hace días que no hablo con Gale, después del incidente ninguno de los dos ha buscado una oportunidad y aunque de verdad no quiero verlo, me duele pensar que una amistad tan entrañable como la nuestra este pendiendo de un hilo. Aun me siento molesta por lo que le hizo a Peeta pero en el pasado Gale siempre estuvo ahí para mí apoyándome y enseñándome a sobrevivir en el mundo que me toco desde que papa se fue y sé que ha sido duro para el sentir que pierde tantas cosas pero no puedo permitir que trate así a la persona que le ha dado un nuevo semblante a mi vida. Ya veré como hacer que las cosas se balanceen, sin embargo, si Gale quiere que lo que tenemos no se pierda se tendrá que esforzar.

Llegando a la escuela me despido de Prim y me dirijo a mi aula como siempre. Cerca de la entrada veo una animosa platica entre Annie y Finnick e incluso si mis ojos no me engañan veo que la ha tomado de la mano, -¡Por fin están avanzando!- pienso divertida mientras dirijo mi mirada a otro lugar y allí está el, recostado a la pared, esperándome.

-Buenos días princesa

-Buenos días. Digo con el rostro iluminado

-Te extrañe

-¡Pero si solo dejamos de vernos mientras dormimos!

-Ojala pudiera compartir las 24 horas del día contigo. Dice poniendo un gesto exagerado como si fuera poeta.

-¡Loco! Le digo para luego recibir un beso de sus suaves labios.

-Es hora.

Las clases del día transcurren en total normalidad como siempre, recibimos a nuestro maestro de biología, al de matemáticas, al de literatura y a la maestra de teatro, quien con su característico atuendo y acento ilumina el salón con un brillo que molesta mis ojos. Ella no me cae mal, al contrario, me parece una buena persona, sin embargo, es demasiado empalagosa para mi gusto, además hace un anuncio que a nadie le agrada.

-Mis niños, los juegos de Panem hicieron que mi catedra se relegara un poco, pero como ustedes suponen me muero de ganas de trabajar con ustedes y para eso estamos aquí, así que me complace comentarles que…. (Hace una pausa tratando de crear suspenso) Tan tan tan tan…. Tengo el permiso de nuestro querido director para que este grupo en particular ensaye una obra teatral que será presentada ante todo el Distrito durante la celebración de la revolución. Sé que falta más de un mes para eso, pero debemos prepararnos arduamente para ese ¡gran, gran día!; sin embargo, aún no he escogido la obra pero lo que si se es que quiero una maravillosa historia de amor.

-¡Ay por favor! Escucho que dice Johanna a mi lado, igual que la mayoría de mis compañeros, pero mientras todos bufan al respecto Effie no pierde el brillo en su mirada y pone un gesto soñador.

-Sera maravilloso, sé que todos están ansiosos y nerviosos pero no se preocupen que todo saldrá bien. Termina diciendo la maestra

Las caras de la mayoría van desde el aburrimiento hasta la burla, en especial la de Johanna a quien no me imagino en el papel de una indefensa doncella enamorada, ante este pensamiento no puedo evitar reír ignorando que me está viendo, solo algunas personas como Delly se ven realmente emocionadas.

-¿Y tú de que te ríes descerebrada?

Me tomo por sorpresa -De nada en especial, es que veo a Effie tan entusiasmada mientras el resto de gente no tiene la más mínima intención de colaborarle en su obra rosa.

-Pues yo podría, tal vez me deje un papel de mujer seductora, ¡podría incluso hacer un desnudo artístico para todo el distrito! Su sonrisa maliciosa no me deja la menor duda de que de verdad no tendría pudor alguno de andar por ahí mostrándose a todos como llego al mundo.

-Tal vez tengas la oportunidad.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

La jornada escolar del jueves termina por fin y yo planeo reunirme con mi novio al final, extrañamente no he pensado en el sueño que tuve con Gale hasta ahora que vuelve a mi mente de una manera vivida, sin embargo, no puedo permitir que eso me afecte y menos delante de Peeta.

-Y dime preciosa ¿Qué quieres hacer?

-Primero que todo no me llames preciosa que me choca y para responder a tu pregunta, quiero ir a la pradera.

-Bien, princesa, hagamos entonces un picnic, ¿Te parece?

-¡Me encanta la idea!

Me toma de la mano y nos vamos a prepararlo todo para nuestro resto de día juntos y a la hora acordada nos dirigimos al lugar. Tendemos en el verde prado una sábana y allí comenzamos a colocar toda la comida que hemos traído: Sándwiches, galletas, bebidas, pan de queso y algunas frutas. La tarde ha empezado a caer así que el sol es tenue y sé que en unos cuantos minutos el cielo se teñirá del color favorito de Peeta y estará acompañado por el canto de los sinsajos.

Conversamos un rato de algunas trivialidades como la obra de teatro de Effie y la reacción de Johanna y luego de darnos el banquete que hemos traído nos tumbamos a ver el atardecer. Allí viendo cómo se tiñe el cielo de naranja y las nubes a lo lejos se dispersan pienso en cómo ha cambiado mi vida gracias al chico que yace a mi lado, mi cabeza apoyada en su pecho se siente segura al contacto con el dueño de los ojos color de cielo que hoy llenan mis pensamientos, de pronto noto que me observa detenidamente y decido encontrar mi mirada con la suya.

-¿Que?

-Nada, es solo que ahora no me quedan dudas

- ¿De qué?

-De que ni siquiera el más bello atardecer es tan hermoso comparado contigo.

El rubor de inmediato se subió a mis mejillas y el aprovecho eso para tomar mi mentón y acercarme más hasta rozar nuestros labios. Yo correspondo al beso con todo el amor que puedo y es entonces cuando el contacto se va tornando más intenso, es el primer beso que tenemos así; recostados en el prado disfrutamos el uno de los labios del otro con el cielo pintado con restos de sol como único testigo.

Peeta es dulce y mientras me besa acaricia con su mano mi mejilla, haciendo que el contacto de su piel y sus labios conmigo me hagan estremecer, pero de pronto lo recuerdo, la sensación similar que tuve al haberlo besado en esa misma pradera en mi sueño para que al final no fuera el a quien viera al abrir mis ojos sino a Gale. De inmediato me sobresalto y trato de apartarme despacio pensando que ese mal sueño se pudiera estar volviendo realidad, Peeta lo nota y se separa de mí ante mi evidente incomodidad.

-Lo siento Katniss, no debí presionarte

-No te disculpes por eso, no quiero que pienses que no me gusto tu beso, es solo que…

-¿Cantarías para mí? Su interrupción con un tema totalmente diferente me pone confusa.

-¿Cómo?

-¿Qué si cantas para mí?

-Si te oí, es solo que hace mucho que no canto para nadie

-Vamos princesa, cántame una canción, la que sea, quiero volver a escuchar la voz que me enamoro en aquella clase de música hace años.

-Está bien, pero te advierto que no será una de amor.

-No te preocupes, solo quiero oírte

De inmediato pensé en una canción que me enseño una vez mi papa; no he cantado *el árbol del ahorcado desde hace años porque mi mama me la prohibió pero recuerdo muy bien todas las palabras. Empiezo en voz baja, dulce como hacia mi padre:

¿Vas, vas a volver

al árbol en el que colgaron

a un hombre por matar a tres?

Cosas extrañas pasaron en él,

no más extraño sería

en el árbol del ahorcado reunirnos al anochecer.

Acabando la primera estrofa me percato de los sinsajos que cantaban melodías dispersas se han detenido ante la nueva opción que les ofrezco.

¿Vas, vas a volver

al árbol donde el hombre muerto

pidió a su amor huir con él?

Cosas extrañas pasaron en él

no más extraño sería

en el árbol del ahorcado reunirnos al anochecer.

Es cierto lo que Peeta dice, al igual que cuando mi padre cantaba, los sinsajos se han callado para escucharme y han empezado a replicar la sencilla melodía.

¿Vas, vas a volver

al árbol donde te pedí huir

y en libertad juntos correr?

Cosas extrañas pasaron en él

no más extraño sería

en el árbol del ahorcado reunirnos al anochecer.

Mientras canto me puedo dar cuenta también de que Peeta me ve embelesado, disfrutando de cada estrofa aunque quizás no es lo que hubiera querido escuchar porque en realidad la canción es un poco desconcertante.

¿Vas, vas a volver

al árbol con un collar de cuerda

para conmigo pender?

Cosas extrañas pasaron en él

no más extraño sería

en el árbol del ahorcado reunirnos al anochecer.

Mi madre odiaba su contenido y por eso nos la prohibió pero como la letra es repetitiva me fue fácil memorizarla, aunque solo con el pasar de los años logre comprender un poco la razón por la que no le agradaba y es lógico, es una canción aterradora, en la cual quien canta es un asesino que ha sido colgado en ese árbol desde el que le canta a su amada invitándola a que lo acompañe al más allá; un tema demasiado horrible para una niña.

Cuando termino la canción Peeta me observa con una sonrisa en sus labios y me invita a recostarme a su lado de nuevo.

-Eso fue hermoso

-Claro, porque oír a un muerto pedirle a su amada que se suicide es demasiado encantador. Digo con sarcasmo

-No la canción tu voz, aunque la letra no me disgusta del todo, es un tanto intrigante si, espeluznante diría yo, pero me agrada.

Viendo al cielo que ya casi empieza a perder su color claro seguimos tumbados en la manta puesta en el prado y yo sobre su pecho puedo escuchar el constante latido de su corazón. Así permanecemos un rato más en silencio hasta que Peeta decide romperlo:

-¿Qué quieres que te regale en tu cumpleaños?

-Mmmm la verdad no me gustan mucho los cumpleaños, no soy dada a celebrar y nunca espero recibir cosas ese día, así que no quiero que me regales nada.

-Vamos Katniss, el cumpleaños de una persona es un día especial, ¡solo pasa una vez al año! piensa que te gustaría recibir y me dices, me encantaría hacerte feliz en tu fecha especial.

-No te preocupes por eso, el solo hecho de que estés conmigo será suficiente. Observo como levanta una ceja de manera curiosa aun sin convencerse de lo que le digo.

-mmmm está bien. Dice en tono resignado.

Por fin deja el tema y nos dedicamos a disfrutar de los últimos minutos que nos quedan antes de tener que irnos a causa de la oscuridad que empieza a llenar los rincones.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Caminamos de la mano a casa en silencio disfrutando de la noche que empieza a caer trayendo consigo la luz de miles de estrellas que adornan el firmamento que se ha teñido de color oscuro. Al llegar a la entrada de mi casa nos detenemos un segundo para despedirnos, Peeta suelta mi mano y toma mi cintura acercándome a él para besarme con ternura, yo levanto mis brazos y los entrelazo en su cuello y así nos unimos en un beso profundo en el que quiero expresarle todo lo que siento por él ya que no soy capaz de decirle que lo amo con palabras porque lamentablemente se me quedan atoradas en la garganta y se niegan a salir.

-Eres lo mejor que me ha pasado. Dice levantando su mirada sin dejar de tenerme de la cintura.

Yo solo puedo observarlo con ternura muriendo de ganas de decirle que también es lo mejor que me ha pasado pero solo me limito a sonreír (¡Soy una tonta!). Luego lo abrazo y le deseo buenas noches para luego verlo marcharse a su casa. Antes de entrar me detengo un segundo a ver hacia la casa de Gale pero no hay rastros de él, entonces decido entrar porque al fin y al cabo no me siento lista para enfrentarlo aun.

Los días pasan volando entre las clases y el trabajo y Peeta no volvió a mencionar nada acerca de mi cumpleaños; la verdad me alegra porque no me agrada pensar en ese día sin mi papa y aunque odie admitirlo, sin mi mejor amigo. Y más pronto de lo que pensaba llego el 7 de mayo, un día extraño en el cual pude notar a mis amigas muy misteriosas, incluso a Finnick y a Johanna, aunque para mi tranquilidad el único que parecía no estar ocultando algo era Peeta.

Cada vez que se reunían en la cafetería o en cualquier lugar callaban al verme y eso ya me estaba empezando a molestar pero Peeta me decía que no les prestara atención. En la tarde me acompaño al trabajo como siempre y allí trate de mostrarme apática con mis amigas pero me fue imposible y principalmente porque Annie quería contarme sobre sus progresos con Finnick.

-Ya somos novios Katniss.

-¿En serio? Veo que el chico pez por fin comprendió lo que debía hacer, aunque se tardó demasiado. Annie se sonrojo con mi comentario.

-Recuerda que fui yo la que le pidió que fuera despacio por todo lo que sucedió en el 4.

-Ah es cierto, pero me alegra por ti, te ves feliz.

-Gracias ¿Y tú y Peeta? Es raro que la tímida Annie pregunte eso.

-Bien, Peeta es un hombre maravilloso aunque tengo un problema, aun no soy capaz de decirle con palabras lo que siento por él.

-¿No has podido decirle que lo amas? Porque ¿lo amas verdad?

-Sí, eso creo, pero cuando intento no me sale.

-No te preocupes, cuando estés lista lo harás y sé que el tendrá paciencia para esperarte porque se nota que tú le importas demasiado.

Luego del trabajo me fui a casa sola porque extrañamente Peeta no vino para acompañarme, sin embargo tuve tiempo para pensar un poco y decidir acerca de algo importante: mi relación con Gale. No puedo negar que lo que le hizo a Peeta me hirió muchísimo, pero hemos sido amigos mucho tiempo y es como un hermano para mí, además debo admitir que lo extraño y me gustaría que después de que se disculpara con mi novio prometiendo no volver a lastimarlo, todo volviera a la normalidad en la medida de lo posible; entonces decido que apenas tenga la oportunidad hablare con él.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Peeta está de pie frente a mí viéndome directo a los ojos con expresión tierna y sus manos agarradas de las mías hasta que de pronto empieza a hablar.

-Te amo Katniss como a nadie en el mundo pero quiero escuchar lo que sientes por mí, ¿Me amas?

Me siento segura de responderle que si pero cuando abro la boca para contestarle las palabras no salen, lo intento una y otra vez pero no puedo escucharme, es como si no tuviera voz y aunque me desespero Peeta parece no notar el esfuerzo que hago por hablar.

-Respóndeme por favor, Katniss ¿Me amas? Noto la urgencia en su voz

Mi desespero crece porque siento como se quema mi garganta y ahora ni siquiera puedo abrir la boca, es como si me la hubieran cosido, incluso me duele pero Peeta parece impaciente porque le conteste lo que quiere escuchar.

-Ahora lo entiendo, tú no me amas, lo amas a él. Dice resignado soltando mis manos y dando media vuelta para marcharse.

No entiendo a quien se refiere pero intento seguirlo, decirle lo que quiere oír pero mis pies no responden, es más, parecen adheridos al pavimento, no puedo gritar aunque internamente lo hago, solo puedo sentir las lágrimas calientes caer por mis mejillas mientras lo veo marcharse impotente hasta que de pronto siento una mano en mi hombro, alguien esta tras de mí y ahora me abraza.

-No te preocupes, él por fin entendió que tú eres mía Katniss, solo mía. Volteo a verle y como en la pradera de nuevo sus ojos grises están ahí.

-¡Feliz cumpleaños dormilona!

Me despierto sobresaltada para ver a mi madre, a Prim e incluso al horrible Buttercup sobre mi cama con un pastel y muchas velas encendidas en él.

-Pide un deseo. Dice Prim mientras mi madre acerca el pastel a mí para que apague las velas.

Sonrío a pesar de que me siento aturdida por el sueño que acabo de tener el cual por un momento me hace reconsiderar la idea de volver a hablar con Gale y soplo las 17 pequeñas velas que han colocado en mi pastel de cumpleaños pero sin recordar pedir el deseo.

-¿Que pediste? Pregunta Prim con emoción.

-No debe decirte porque entonces no se cumplirá. Dice mama sonriendo

-Oh lo siento, espero que tu deseo tenga que ver con Peeta.

-¡Prim! Mi Patito sonríe traviesa ante la mirada reprobatoria de mi madre.

-Feliz cumpleaños hija. Dice mama mientras besa mi mejilla y me abraza

-Gracias mama

-¡Feliz cumpleaños Katniss!

-Gracias Patito y gracias a ti también digo viendo a la bola de pelos que bufa.

Luego de desayunar y tomar un poco de pastel Prim y yo vamos a la escuela. Al llegar encuentro a mis amigas esperándome para felicitarme con un gran abrazo aunque les pido que no hagan demasiado escandalo al respecto. Al final esta Peeta quien como hace días me espera recostado a la pared.

-¡Feliz cumpleaños mi amor! Dice para luego plantarme un beso del que muchos se percatan porque escucho algarabía.

-¡Gracias! Pero será mejor que entremos ya porque van a empezar las clases.

Durante la jornada escolar las miradas entre Peeta y yo van y vienen y las sonrisas tontas de mi parte delatan ante muchos lo que estoy sintiendo en este momento.

-¡Que cursi! Dice Johanna riendo mientras vuelve la vista hacia el Sr. Crane no sin antes hacerme avergonzar.

Al final de la jornada me dispongo a ir al trabajo pero Delly me dice que su padre me ha dado el día libre por mi cumpleaños así que sin tener nada que hacer me dirijo a casa.

-¡Espera! Me detiene Peeta quien hasta ahora aparece. –Quiero que por favor me acompañes a un lugar.

-¿A dónde?

-Ya lo veras

Caminamos por las calles en dirección a un lugar que ya conozco bien, la tienda de Cinna, allí lo encontramos sonriéndonos a través del cristal de la puerta.

-Bienvenidos. Lo saludo y acto seguido Cinna me abraza.

-¡Feliz cumpleaños!

-Gracias

-Ven Katniss, tenemos mucho trabajo

-¿Cómo?

-Te voy a poner hermosa porque hoy es un día muy especial.

De inmediato dirijo mi mirada llena de interrogantes hacia Peeta quien se hace el indiferente observando el aparador de joyas.

-¡Tu planeaste esto! Le digo tratando de poner un gesto de enojo que creo no me sale bien.

-Yo no. Dice sonriendo mientras se acerca a mí y me da un inocente beso en la mejilla.

-No te enojes Katniss, déjate consentir. Espeta Cinna pidiéndome que me siente para que Portia, quien acaba de aparecer me haga algo en el cabello.

-Hola Portia

-Hola Katniss. –Dice Portia antes de dirigir su mirada a Peeta- Y supongo que este apuesto joven es tu novio.

-Sí, él es Peeta.

-Mucho gusto, soy Portia.

-Un placer. Dice Peeta con una sonrisa encantadora.

-¡Bueno! No hay tiempo que perder, ¡manos a la obra! Dice Cinna quien se dirige a sus vestidos para supongo escoger mi atuendo de hoy.

Después de casi dos horas, en las cuales he notado a un Peeta sumamente paciente es hora de ponerme el atuendo al fin. Cinna ha escogido para mí un vestido corto de color azul rey con un pequeño escote y sin mangas, de una tela sumamente suave y que tiene un sencillo y delgadísimo cinturón color plata que delante se forma en un pequeño corbatín. Va a juego con zapatos de tacón bajo también de color plata al igual que los aretes que ha escogido para mí.

Portia ha alisado mi cabello pero con parte de él ha elaborado una trenza superficial que va de derecha a izquierda cayendo como una cortina sobre este, la cual puedo observar bien con la ayuda de otro espejo que pone tras de mí. Al ver mi reflejo me siento bonita y creo que no soy la única que lo cree porque cuando salgo Peeta se queda literalmente con la boca abierta.

-¡Estas preciosa!

-Gracias

-Bueno Katniss este es mi regalo para ti. Dice Cinna luego de admirar la obra que han creado entre él y Portia.

-Cinna me pidió que te trajera para que te pusieras hermosa para nuestra velada de esta noche. Interrumpe Peeta antes de que yo pueda decir cualquier cosa.

De inmediato muy emocionada me dirijo a Cinna y Portia para abrazarlos y agradecerles por el regalo.

-No es nada, que te diviertas.

Luego de despedirnos giro hacia Peeta porque aun debo preguntarle:

-¿Cual velada?

-¿Creíste que dejaría que tu cumpleaños pasara como si nada? Además aun no te he dado ningún presente y es injusto porque Cinna ya te dio uno.

-No tienes por qué hacer nada por mí. Le repito pero en ese momento y de la nada aparece Madge algo acalorada porque parece que ha corrido.

-¡Chicos! Qué bueno que los encuentro. –Habla entre jadeos- Tu madre Katniss…

-¿Qué le paso a mi madre?

-No sé, me pidió que te buscara y que fueras ya a casa. Dice aun tratando de respirar, pero yo me he puesto tan nerviosa que sin dejarla terminar ya estoy empezando a correr.

-Katniss espera, puedes caerte. Oigo que dice Peeta pero no me importa porque me urge llegar a casa. Qué bueno que no estamos lejos.

Al final de lo que parece una eternidad llegamos (Madge y Peeta corrieron tras de mi) tomo aire para prepararme para lo que sea que vaya a encontrar pero cuando abro la puerta me percato de que todo está muy silencioso. No hay rastros de nada ni de nadie y justo cuando enciendo la luz…

-¡Sorpresa!

*La letra de la canción y la alusión a esta fueron extraídas del tercer libro de la trilogía de los Juegos del Hambre de Suzanne Collins (Sinsajo)