¡Buenas noches queridos lectores! No han tenido que esperar demasiado por un nuevo capítulo y aunque estoy algo insegura del resultado espero que el rumbo que he decidido tomar les parezca interesante, sin embargo, les aseguro que esto no es nada aun comparado con lo que viene… ¿Ustedes que piensan acerca de mentirle a la persona que aman? ¿De verdad existirán las mentiras piadosas?... Ahí les dejo el interrogante y les pido por favor que no dejen de enviarme sus opiniones porque ellas son muy importantes para mí…
¡Un abrazo y hasta la próxima!
CAPITULO 12: UN DESEO DE CUMPLEAÑOS
El coro que grita la palabra sorpresa ha interrumpido el silencio y la luz encendida me deja ver los rostros de varias personas que están aquí para lo que creo es una masiva celebración de cumpleaños.
Madge y Peeta llegaron casi al instante y luego de que todos ingresamos a mi casa que está llena de globos de colores, serpentinas y decoración festiva Peeta me habla al oído en un susurro:
-¡Feliz cumpleaños Princesa! Volteo a verlo tratando de poner una mirada reprobatoria.
-¡Esto si lo planeaste tú!
-Eso espero. Dice antes de darme un suave beso.
Entre los asistentes a la celebración están Finnick, Johanna, Delly, Annie, ¿Effie y Haymitch? -A esos no los esperaba aquí pero supongo que fue idea de Peeta que vinieran-, entre otras caras conocidas con quienes comparto clases a diario, mi familia, la familia de Gale y por supuesto Madge quien me dio el susto del siglo, pero aunque paso y paso rostros no lo encuentro allí. Peeta parece percatarse de a quien busco porque responde a mi interrogante no formulado…
-No quiso venir, le pedí a Madge que lo invitara porque es tu mejor amigo pero dijo que prefería prescindir de la invitación.
Trato de sonreír para disimular que me da un poco de tristeza ya que es el primer cumpleaños que paso sin él, pero me es difícil engañar a Peeta y sin embargo él se muestra comprensivo.
-No te preocupes, no le guardo rencor por lo que paso y supongo que cuando esté preparado volverá.
Lo abrazo y beso sus labios delante de todos aunque me siento un poco cohibida debido a que hay demasiados espectadores, sin embargo, se lo merece porque además de todas las cualidades que ya tiene, mi novio actúa como un gran amigo cuando lo necesito.
-¡Basta de besuqueos, vamos a partir el pastel porque muero de hambre! Apunta Johanna con su característico estilo.
-¡Es cierto! Quiero que pruebes el pastel que te hice, el cual espero disfrutes mucho. Dice tomándome de la mano.
Mama viene saliendo de la cocina con un enorme y hermoso pastel de color lila adornado con flores en tono purpura enlazadas por pequeñísimas hojas de color verde limón, imagino que su sabor debe ser igual o mejor que su imagen, además lo hizo el, mi chico del pan, especialmente para mí.
Antes de empezar el tradicional rito de apagar las velas, tomar las fotos con los asistentes y partir el pastel, alguien golpea nuestra puerta y aunque hay música en mi casa aun así escucho el toc toc.
Prim va a abrir y cuando lo hace puedo observar unos ojos de serpiente que van en un elegante traje de etiqueta con un pequeño paquete muy bien decorado entre sus manos.
-¡Abuelo! Qué bueno que pudiste venir. Le dice Prim mientras lo abraza con cariño.
-No me perdería por nada del mundo el cumpleaños de una de mis queridas nietas. Apunta el viejo Snow mientras me mira directamente y sonríe.
-¡Papa, me alegra que vinieras! Katniss ven a saludar a tu abuelo. Dice mama dirigiéndose a mi.
¡No quiero hacer esto! Y menos frente a todos, tener que fingir que tenemos una maravillosa relación como la que tiene con mi hermana, no obstante, hay demasiada gente para uno de mis habituales desplantes y para colmo de males yo soy el centro de atención así que suelto la mano de Peeta y me dirijo a él.
-Feliz cumpleaños querida. Dice mientras me abraza y yo siento su característico olor.
-Gracias. Digo con fingido entusiasmo.
-Esto es para ti. Dice mientras me entrega una cajita envuelta en papel dorado y con un mono muy bonito.
-No tenía por qué molestarse. Le digo intentando no sonar demasiado grosera.
-Jamás será una molestia, eres mi nieta y quiero lo mejor para ti.
Me enoja no saber si lo que hace Snow tiene una segunda intención; a pesar de que su expresión casi siempre es igual, parece que en serio se esfuerza por agradarme, sin embargo no me confío porque recuerdo que en el pasado pudo tener el corazón lo suficientemente duro como para abandonar a mi mama.
Luego de que se ha instalado en una de las sillas dispuestas para los invitados, empiezan a lloverme felicitaciones y regalos, los primeros en acercarse a mí son Finnick y Annie quienes también me dan un paquete, cada uno me besa en la mejilla y me desea feliz cumpleaños y de la misma manera lo hacen los demás.
-¡Feliz cumpleaños preciosa! Me dice Haymitch mientras me entrega una pequeña bolsa de regalo. Tiene algo de hedor a alcohol porque ha empezado a beber un coctel que están repartiendo y que parece tener algo de licor, aunque he visto que le agrega un poco más de una botellita que trae entre su ropa.
-Gracias Haymitch. Le contesto mientras volteo para encontrarme con el característico cabello naranja de Effie y un vestido lleno de mariposas que parecen listas para volar.
-¡Felicidades mi niña!
-Gracias maestra Effie.
-Toma, esto es para ti, algo para darte un poco de color. Dice mientras me entrega una cajita.
-No tenía por qué molestarse. Al girarme veo a Johanna aproximarse a mí también con una bolsita en sus manos.
-¡Feliz cumpleaños descerebrada!
-Gracias Johanna. Digo mientras me dejo abrazar.
-Toma mi regalo pero quiero que lo veas ya, aunque te aconsejo que no se lo enseñes a los demás porque no te quiero ver haciendo el ridículo frente a todos.
Le hago caso y abro la bolsita con precaución para mirar dentro de ella y al instante siento que mi rostro se pone rojo de la vergüenza.
-Sé que te serán muy útiles y más pronto de lo que piensas porque ese bombón parece ansioso por tenerte en sus brazos, agradécemelo después. Dice sonriendo mientras observa a Peeta que está hablando con Delly.
El regalo de Johanna ha sido de lo más predecible del mundo pero me temo que tendré que guardarlo antes de que me obliguen a abrir mis regalos en público porque no quiero que mi madre, mi hermanita menor y menos mi novio vean la caja de condones que me ha regalado.
Cuando menos lo espero vuelven a tocar a la puerta y por un momento llego a pensar que es Gale, sin embargo quienes entran a mi casa son Portia y Cinna que también me felicitan y se unen a la celebración.
Luego del resto de besos y buenos deseos procedemos a la sesión de fotos. Primero con mi familia, mi madre y mi hermana, luego con mi "adorable abuelo", mi novio, mis tres mejores amigas, Finnick y Annie, una con Johanna, otra con Haymitch y Effie, con la familia de Gale, Cinna y Portia y con el resto de asistentes. Hasta me toman una foto con Buttercup quien solo parece ansioso por probar el pastel.
Al terminar con el ritual, me piden que apague las velas y pida un deseo, esta vez sí recuerdo hacerlo y pido algo que ni yo misma pensé que quería: Que ojala Gale también estuviera aquí porque aunque también extraño demasiado a papa, lo primero es más fácil de cumplir.
Mi madre reparte el pastel luego de que yo hubiera colocado allí el cuchillo y empezamos a darles a todos un trozo, de inmediato puedo escuchar que elogian el maravilloso sabor y felicitan a Peeta por ello. De veras esta delicioso, lo compruebo cuando me permito probarlo.
La velada transcurre de manera agradable, todo el mundo baila, algunos beben, otros sonríen y todos disfrutan de la fiesta mientras yo los observo sentada tomando un poco de coctel, el cual ya empieza a calentar mis orejas.
-¿Te diviertes mi amor? Me dice Peeta acercándose a mí.
-Sí, mucho. Gracias por hacer esto por mí.
-Haría lo que fuera por ti, pero ¿Tú harías algo por mí?
-Lo que sea
-¿Me concedes esta pieza? Dice ofreciéndome su mano
-Ya sabes que no soy buena bailando.
-¡Eso no es cierto! En la fiesta del Capitolio lo hiciste muy bien.
-¡Está bien! Tú ganas.
La canción tiene una melodía suave que nos permite bailar abrazados, igual que lo hacen Finnick y Annie quienes últimamente se ven felices e incluso Haymitch y Effie, aunque se nota que ya está un poco ebrio porque les cuesta trabajo igualar el paso. Delly baila con Ryan, uno de nuestros compañeros de clase y Madge habla entretenidamente con Prim mientras bebe bastantes tragos de coctel.
-¿Por qué tus padres no vinieron?
-No pudieron, mi madre se encontraba algo indispuesta y papa no quiso dejarla sola.
-¿Y tus hermanos?
-Dijeron que no les gustaban las fiestas para niñas.
-Que lastima, creo que Billy hubiera sido una excelente pareja para Johanna.
-Sí, creo que esos dos se entenderían a la perfección.
Mientras seguimos bailando recuerdo a Gale y lo mucho que me hubiera gustado que todo fuera normal, que él y Peeta se llevaran bien y que estuviera aquí con nosotros, aunque sé que como están las cosas no hubiera sido una buena idea que viniera e incluso aunque me da tristeza admitirlo pienso que con su difícil carácter hubiera podido estropear la sorpresa que con tanto esmero me prepararon quienes me aman y a propósito de eso, ahora entiendo la razón de tantas habladurías y secretos entre mis amigos todos estos días pero Peeta sí que supo disimular porque jamás lo pesque en situaciones sospechosas.
Cuando terminamos de bailar me disculpo con él porque quiero ir a hablar con Madge que se ha quedado sola. Me acerco a donde esta y me siento a su lado.
-Hola Madge ¿Cómo estás?
-Buen supongo, aunque creo que me estoy poniendo algo ebria ¿sabes?
-Eso veo.
-Katniss, quisiera contarte algo ahora que me siento con la valentía suficiente para hacerlo.
-Claro, lo que quieras. La noto algo nerviosa a pesar del licor.
-Estoy enamorada, bueno, lo he estado hace mucho.
-¿Si? ¡Eso es maravilloso! y dime ¿Conozco al afortunado?
-Oh, claro que lo conoces, pero él ni siquiera lo sospecha, es más, creo que ni sabe que respiramos el mismo aire. –Me quedo razonando sobre lo que está diciendo y pienso en todos los candidatos posibles a quienes yo podría conocer y aunque jamás me lo hubiera esperado no me cabe la menor duda, se a quien se refiere-
-Gale ¿verdad? Madge agacha la cabeza y su silencio contesta a mi pregunta. Es extraño, una de mis mejores amigas está enamorada del mejor de mis amigos, nunca los hubiera emparejado, pero ahora que lo pienso no se verían mal juntos.
-Madge –Trato de animarla- No es tan malo, tal vez si se lo demuestras de alguna manera él se dará cuenta y posiblemente te corresponda.
-Eso nunca será así Katniss. Dice Madge a quien le veo las mejillas sonrojadas no sé si de vergüenza por su confesión o debido al alcohol que ha consumido.
-¿Por qué dices eso? No lo sabrás si no lo intentas.
-Sí que lo se Katniss porque Gale está enamorado de otra persona.
¿Cómo es posible que Madge sepa una cosa como esa y yo no? ¿No se supone que soy o era la mejor amiga de Gale? Ahora entiendo porque todo ha salido tan mal entre nosotros, yo solo he pensado en mí y ni siquiera le he preguntado algo como eso, sin embargo, me excuso a mí misma cuando recuerdo que él siempre ha sido un casanova que ha tenido amoríos con más de una y no recuerdo que ninguno haya representado algo serio para él.
-No sé qué decirte Madge.
-No tienes que decir nada, solo quería que me escucharas, no le había contado esto a nadie.
-¿Interrumpo algo importante? Pregunta Prim que acaba de aparecer.
-Solo charlábamos. Le contesta Madge algo triste.
-Qué bueno porque Peeta te está buscando Katniss, al parecer tiene algo para ti.
-¿Más regalos?
Mi hermana me señala la puerta que esta abierta así que supongo que Peeta me está invitando a acompañarlo afuera, entonces sin hacerlo esperar salgo y lo veo, ha bajado las escaleras de la entrada y me espera de espaldas.
-Prim me dijo que me necesitabas. Empiezo diciendo.
-Sí, acércate. Dice algo misterioso aun sin voltear. Cuando llego a su lado gira para verme y noto que trae un enorme ramo de dientes de león con una nota.
–Sé que te lo he dicho una cantidad de veces hoy, pero una vez más quiero desearte un feliz cumpleaños. Dice entregándome el ramo y dándome un beso. Mi rostro se llena de luz ante su hermoso detalle. -Quiero que leas lo que puse ahí para ti. Toma el ramo en sus manos para que pueda agarrar la nota y la vea. Al parecer es un poema, el cual leo con atención:
Para mi corazón basta tu pecho,
para tu libertad bastan mis alas.
Desde mi boca llegará hasta el cielo
lo que estaba dormido sobre tu alma.
Es en ti la ilusión de cada día.
Llegas como el rocío a las corolas.
Socavas el horizonte con tu ausencia.
Eternamente en fuga como la ola.
He dicho que cantabas en el viento
como los pinos y como los mástiles.
Como ellos eres alta y taciturna.
Y entristeces de pronto, como un viaje.
Acogedora como un viejo camino.
Te pueblan ecos y voces nostálgicas.
Yo desperté y a veces emigran y huyen
pájaros que dormían en tu alma.
Pablo Neruda
Las siguientes si son palabras propiamente mías: Te amo princesa.
Peeta
Ese poema es lo más bonito que alguien me ha dicho así que sin pensarlo dos veces tomo el ramo, lo pongo sobre las escaleras de la entrada y beso a Peeta con amor. El responde a mi beso de la misma manera y así nos quedamos durante un momento que parece eterno, disfrutando de nuestros labios unidos y de todas las sensaciones que produce el contacto piel a piel. Nos mantenemos de esta manera durante un momento más, hasta que escucho a alguien toser intencionalmente tras de nosotros.
-Buenas noches. Peeta y yo nos separamos para observar a Gale que tiene un gesto inexpresivo en el rostro.
-Veré si Prim quiere bailar. Dice Peeta alejándose de mí llevándose consigo mi ramo y cerrando la puerta al entrar. Cuando se ha ido Gale se me acerca pero nota que me mantengo cautelosa debido a que la última vez que nos encontramos golpee su rostro y lo llame animal.
-Hola Catnip -Empieza Gale- sé que esta no es la manera de acercarme a ti después de todo lo que ha pasado, sin embargo, no podía dejar pasar este día sin decirte: Feliz cumpleaños
No sé qué responderle, porque aunque había estado esperando este momento, la idea que tenia del mismo incluía como primera medida una disculpa a Peeta y una promesa de un cese de hostilidad entre ambos, pero como nada es como se espera solo puedo asentir ante su buen deseo.
-Supongo que no quieres hablar conmigo, lo entiendo, me comporte como un idiota y ni siquiera te he explicado porque. Decido que es el momento de hablar así que me armo de valor y le respondo por primera vez en la noche:
-Te equivocas, yo si quiero hablar contigo, es más tienes toda la razón cuando dices que necesito una explicación, ¿Por qué te has comportado como un salvaje con Peeta? ¿Cuál es la razón de que te desagrade? Yo nunca me he entrometido en tus asuntos amorosos y tú te crees con derecho de opinar en los míos –Me siento cada vez más ofuscada- ¡Pues déjame informarte que no necesito tu aprobación para hacer lo que quiera!
Veo que su rostro pasa de la culpa a la creciente desesperación -Tu definitivamente no entiendes nada Katniss, pero es el momento de que lo hagas.
-¿Y que es lo que debo entender? ¿Qué no quieres que sea feliz? ¿Qué nadie te importa más que tú mismo?
Nunca podría haber estado preparada para lo que iba a suceder, todo fue demasiado rápido y no pude evitarlo, Gale no contesto a ninguna de mis acusaciones y en cambio en un pequeño descuido se acercó demasiado a mí tomándome de la cintura para besarme.
El momento no duro más de dos segundos y yo no pude ni siquiera inmutarme, me quede perpleja ante el contacto de sus labios con los míos pero con mis ojos bien abiertos observe a mi mejor amigo querer cambiar la perspectiva de nuestra relación.
Mientras mi cuerpo no podía moverse mi mente trabajaba con el doble de rapidez encajando dentro de ella todos y cada uno de los detalles con lo que ahora estaba sucediendo: la creciente molestia de Gale frente a mi relación con Peeta, el que haya llegado a lastimarlo, mis pesadillas en las cuales me besaba o decía tonterías sobre nosotros, el beso de ahora e incluso lo que me acaba de confesar Madge ¡Todo encaja! Y supongo que todo el mundo lo sabía aunque mis sueños me dejan ver que inconscientemente yo también.
¡Soy una estúpida! ¿Cómo es posible que no lo viera venir? Supongo que hasta Peeta se dio cuenta de lo que Gale sentía por mí y yo fui la única ciega que pidió explicaciones más de una vez. Como puedo lo separo de mí y con ganas de volver a golpearlo le digo amenazante:
-Jamás vuelvas a hacer eso, ¿me oyes? Jamás.
Su gesto cambia de la desesperación a la tristeza, pero yo no puedo hacer más que percatarme de que nadie nos haya visto y para mi tranquilidad no hay ninguna persona cerca.
-¿Tanto lo amas Katniss?
-Eso no te importa y menos ahora ¿Cómo pudiste Gale?
-Yo no escogí enamorarme de ti, pero era obvio ¿no? Llevo años a tu lado estando ahí para ti, amándote en silencio.
-¿Pero y todas esas chicas con las que tuviste amoríos?
-Todo era para llamar tu atención ¿Qué esperabas que hiciera?
-Que me quisieras como yo a ti, como a una hermana.
-Eso jamás habría podido ser, aunque creo que complique las cosas, debí decírtelo antes de que el apareciera en tu vida, tal vez todo sería distinto ahora.
-Nada sería diferente y esto me duele porque yo te quiero pero no de la misma forma que tu a mí.
-No digas eso, tal vez si tu…
-Si yo nada Gale, será mejor que te marches. Veo una súplica en sus ojos que me parte el corazón y siento como los míos se llenan de lágrimas que espero no me traicionen.
-Está bien, me voy pero quiero decirte algo: Él no es tan bueno como crees y no me voy a rendir hasta que veas todas tus opciones porque quiero que me escojas a mí y no a él.
-Vete Gale.
Sin decir más, lo veo marcharse con demasiada tristeza en su rostro, una tristeza igual o mayor a la que yo tengo en mi interior. Cuando ya ha desaparecido de mi vista me siento en las escaleras de la entrada de mi casa cavilando sobre lo que ha sucedido, ahora tengo certeza acerca de todo y aunque la confesión de Gale no me hace dudar ni un segundo sobre mis sentimientos hacia Peeta de lo que si dudo es de si estoy preparada para ver sufrir a mi mejor amigo por mi culpa. Las lágrimas han empezado a caer por mi rostro casi sin darme cuenta mientras pienso como duele que mi deseo de cumpleaños se haya hecho realidad.
Es cierto eso que dicen de que todo vuelve a nosotros aunque no siempre de la manera que esperamos y así volvió Gale a mí pero como no es momento de lamentarse limpio mi rostro, me levanto de allí y poniendo un gesto de que nada ha sucedido entro de nuevo a mi casa.
-¿Todo bien? Pregunta Peeta dejándome ver que no tiene idea de lo que paso.
-No te preocupes todo está bien. Le digo y luego lo beso con los mismos labios que hace un segundo otro beso pero con la firme convicción de no decírselo jamás.
-Ahora todo estará bien. Repito tratando de convencerme más a mí que a él y luego lo invito a bailar.
