Capitulo 13: Olvido.

Un largo suspiro fue lo único que se pudo escuchar en aquella habitación, realmente de alguna manera arrebatadoramente monstruosa las cosas se estaban complicando, Tenia años trabajando en todo un plan que ahora se veía más que amenazado por la insistente estupidez que al aparecer su "jefe" tenia. O tal vez ahora que lo pensaba era todo lo contrario.

–Fudou– le llamo la profunda voz de su aprendiz, una de las pocas personas que podía llegar a tolerar e inclusive llegarse a preocupar por él, de hecho lo podría considerar como la persona numero tres y final de esa lista, Kyosuke era un chico inteligente, un chico frio que con facilidad en algún futuro podría incluso llegar a superarlo.

–Kyosuke… ¿Qué sucede?–Pregunto el pelicafe con algo de indiferencia elevando sus pies hasta la mesa y recargarse en la silla donde estaba sentado.

–Me han llegado las bajas de esta semana, una pelea de territorio contra la blanca no dejo 12 bajas, todo por que esos malditos no quieren dejar las comunas tranquilas, además un camión que contenía heroína y el krokodil que se dirigía a Italia ha sido neutralizado–Comunico el menor, Fudou chasqueo los dientes, generalmente Kyosuke se encarga de esos pequeños reportes y estar al tanto de todo lo que él no podía atender, es decir un departamento de inteligencia era el encargado de subministrar rutas, tácticas para conservar territorios, idear planes para que los superiores tuvieran lo que deseaban y un sinfín de cosas que un simple humano no podría hacer, especialmente cuando ahora te encontrabas solo en ese aspecto, ya que Natsuhiko le quitaba gran peso de encima en muchas ocasiones, por que a pesar de que era un sádico, perturbado y maldito …Era un genio. Y es más que obvio que dos genios piensan mejor que uno.

–Bien, dame el informe y una copia a Goenji, me contactare con Toramaru para que rastree el camión, son más de 8 millones de dólares en ese cargamento y a kageyama no le hará feliz saber eso, sobre la pelea de terreno lo veremos después…–Comento con tranquilidad el de las mechas, reincorporándose de su posición para caminar hacia el menor. –una cosa más…Natsuhiko ya no está…Eres libre de encargarte de "eso" que me habías pedido hace tiempo–Mustio con una sonrisa un tanto divertida, posando la mano en el hombro del ojiambar que imito el gesto sonriendo complacido…

–Gracias…–Fue el agradecimiento del peliazul abandonando la habitación, observando cómo justo a su salida la entrada del pelirosa se hacía presente en el lugar.

– ¿Le hiciste llegar a Mamoru la nueva información?–Pregunto como si nada el castaño acercándose a prender una computadora y ponerla encima de varios mapas, No tenía nada de ganas de trabajar pero al menos tenía que fingir que lo hacía. Tsunami rasco su cabeza y rio con suavidad, sentándose en una de las sillas con rueditas del lugar.

–Como la vez anterior–Respondió francamente el pelirosa dando vueltas en la silla como niño pequeño, Fudou no puedo evitar pensar que Jousuke podía llegar hacer verdaderamente infantil. –Aunque no entiendo cómo es que no tienes miedo que Goenji o kageyama se entere de lo que haces…Terminaras muerto–Indico el pelirosa, cambiando su semblante relajado a uno más serio, por más que quisiera entender lo que Fudou pensaba le era imposible.

–Mira quién habla el que se la pasa cogiendo con el pequeño ayudante del negociador de la rosa blanca, no me vengas con estupideces…–Escupió con descaro el de ojos verdes, sintiendo aquella sensación de triunfo en su interior. Tsunami sudo frio y rio nervioso, Fudou lo tenía bien vigilado eso lo tenía más que seguro. –Además soy de inteligencia, lo que significa que nadie puede descubrirme.

–Lo que sea, no entiendo por que avisarle todo al líder Yakuza, es decir ¿Qué ganas? Ni siquiera te has dignado a contarme cuáles son tus planes…–Se quejo el moreno, Akio no pudo más que esbozar una sonrisa tan macabra y divertida que hizo que un escalofrió recorriera su espalda de pies a cabeza.

–Destrozar a la rosa negra por completo…Matar a Kageyama…y hacer nacer una nueva organización que domine todo el bajo mundo de Rusia, una nueva rosa…–Inquirió el más bajo, sintiendo como sus pupilas se dilataban cuan felino en busca de su presa.

Kageyama Pagaría todo lo que le debía…Todas y cada una de las cosas que le debía, por que aunque kidou pensara lo contrario… él prefería una venganza fría… una venganza que saborearía lentamente, como si se tratase del platillo más exquisito que alguien pudiera degustar.

Tal vez sería imposible que alguien le creyera aquello, siempre una y otra vez le recalco al de rastas que a el no le importaba una venganza, que al contrario había visto como todo un favor que Kageyama hubiera matado a sus padres, a él no le importaban sus padres, no le importaban en absoluto. Pero el dolor seguía ahí latente como dagas que quemaban en la piel, como puñaladas que le recordaban una y otra vez todo lo que vivió desde chico.

Su padre era un drogadicto sin trabajo, su madre loca, una esquizofrénica obsesiva que quería que él tuviera poder, poder para acabar con aquel que había hecho caer en su familia en desgracia: Poder para acabar con kageyama… Fueron cicatrices que ardieron, latigazos que clamaban ser devueltos.

Cuando sus padres murieron en la inmundicia, no puedo evitar agradecerlo, no puedo evitar dar gracias a que todo había acabado.

Y fue en el orfanato donde conoció a las únicas personas que de alguna manera podría considerar importantes en su vida; Kidou Yuuto y Terumi Afuro, no fue que tuviera mucha opción de hacerlo, de alguna manera ellos tres eran aislados del resto de los niños. De alguna manera se hicieron amigos, se comprendieron… y sintieron sus historias tan parecidas que era sorprendente, se sintió por primera vez comprendido, que no era el único solo en el mundo y aprendieron hacerse compañía mutuamente.

Cuando cumplieron los 12 años lo que les sucedió jamás lo espero, Nunca se imagino que había una razón por la cual los tenían siempre separados del resto de los huérfanos; eran especiales, demasiado especiales desde que habían nacido… eran genios.

Genios que fueron utilizados cruelmente como conejillos de indias en experimentos crueles y dolorosos, experimentos que llevaban como fin común el que su mente fuera llevada más allá del límite humano, donde muchas veces tuvieron su vida en juego.

Y había cosas que Akio no podía perdonar, había cosas que jamás perdonaría…Razones para desear ver a esa estúpida organización hecha pedazos. Por que Fudou pudo haber perdonado todo, absolutamente todo, inclusive a kageyama cuando se presento frente a ellos como su nuevo "dueño", Había dejado que aquel pedófilo le pusiera las manos encima a sus 14 años, pero ver los ojos rojizos de Kidou con lagrimas y haber abusado de su primer amor, jamás se lo perdonaría, como jamás dejaría pasar por alto las lagrimas de Terumi, el dolor de kidou, el infierno que tuvieron que vivir en manos de ese hombre por más de 4 años hasta que perdió el interés en ellos. Fue en ese tiempo que habían descubierto la verdad detrás de la muerte de sus padres y como los habían investigado desde que habían nacido, fue cuando sin querer descubrieron sus expedientes y se dieron cuenta que kageyama había sido el causante de todas sus desgracias…

Kidou Huyo, Terumi huyo, uniéndose a las mafias rivales que los acogieron como parte de su familia, Kidou a la rosa blanca y Terumi a corea donde estaban sus orígenes. A un recordaba la mirada fría y de odio que Kidou le había dedicado, aquellas palabras de veneno y en forma de reclamo que le había hecho, cuando el decidió quedarse al lado de kageyama.

Pero todo tenía un por que y ese punto cúspide estaba llegando al fin.

Claro eso no quitaba que de vez en cuando hacerle la vida de cuadritos al de ojos rojos y ganarse al mismo tiempo la confianza de kageyama era parte de su pasatiempo favorito y algo sin duda divertido.

–Estas más que loco…Pero te ayudare a fin de cuentas yo solo estaba aquí por un propósito…

–Acercarte a tu dulce amante ¿no? lo tendrás…–Indico Akio con satisfacción pasándole un folder con documentos al moreno.

–Recuerda, debes entregarlo esto a Endo, ahí está toda la verdad y pasado de Kazemaru, no pensé que fuera necesario del todo, pero será una no muy grata sorpresa para todos enterarse el papel tan importante y las raíces que juega la sangre de Kazemaru.

– ¿A que te refieres?–Pregunto Jousuke mirando atentamente los papeles que Akio le había entregado–No se supone que el nombre de Kazemaru fue dado por Kageyama, es decir…no es…

– ¿Real? Kageyama puede ser muy idiota a veces, yo tengo acceso a toda la información de prácticamente todo el mundo, Nuestro querido Kazemaru fue secuestrado de niño, no tienes idea de todo lo que sucedió, encontré el expediente hace un año, pero ahora es necesario–Bufo con sorna el de ojos verdes, Tsunami ojeo la carpeta sintiendo como sus ojos negros se expandían debido a la impresión. Definitivamente nada estaba dicho en este mundo.

–Que pasara con Natsuhiko–Volvió a interrogar el pelirosa.

–Pensé al principio que sería un problema, debo decir que, es todo lo contrario, Natsuhiko está en este momento más que molesto con Goenji, el hará todo para destruirlo y eso Tsunami…nos conviene mucho. Aunque claro falta ver como trataran a nuestro querido sádico en la rosa blanca y sobre todo ten a Mistaren vigilado y a Shuuya quien sabe que serán de hacer esos degenerados con Ichirouta. –Ordeno Fudou, sabía que cuando expusiera y asesinara a kageyama con sus propias manos, necesitaría toda la ayuda y apoyo posible, incluyendo a Ichirouta, Endo, Natsuhiko y por supuesto Kidou, el cual a un le sorprendía no estuviera enterado de sus planes a pesar de todas las indirectas que había enviado en las anteriores reuniones que había tenido con la rosa blanca, tal vez era hora de hacerle otra visita nocturna.

Y sin más el pelirosa suspiro, sintiendo que estaba metido en algo muy, pero excesivamente muy peligroso.

-.-.-.-.-.-.-.-. semanas antes-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Se encontraba sentado en la cama, su vista se encontraba fija en el baño donde el castaño lo más seguro estaba tomando una ducha, a simple vista Kazemaru se veía tranquilo, pero la verdad era que en su interior una fuerte batalla se estaba desatando. Era patético, se sentía presa de sus sentimientos, cosa que jamás creyó posible. Se levanto de la cama y se observo en el largo espejo que Endo tenía en su habitación, pudo verse con el cabello suelto y húmedo, con una camisón que llegaba debajo de su cadera y sobre todo una imagen que no quería ver, algo que no quería aceptar, que de alguna forma había caído bajo Mamoru, ese beso que se habían dado hace unas horas se lo había confirmado.

Estiro su mano, acariciando con sus dedos su figura en el espejo, era sorprendente como se podía ver tan frágil, delicado y hasta dulce y de alguna manera ser tan frio al asesinar, Nadie lo creería, tal vez si se lo contara a Mamoru se reiría de él en su cara. Una sonrisa con un deje de ironía se dibujo en su rostro, no lo soportaba… todo le daba asco, absolutamente todo…

Eres un estúpido Kazemaru…–Mustio por lo bajo, recalcándose lo patético que era, lo débil que se veía, por eso todos lo pisaban, todos le ordenaban, por eso nunca tuvo la fuerza para decir no a kageyama, para decirle que no a Goenji, el no tenia vida y mucho menos libre albedrio para tomar una decisión, era una máquina de matar ¿Cómo esperaba ahora que decidiera matar o no a Endo? ¿Cómo ahora que sentía algo más que un simple deseo de matar y pasión por primera vez? En su vida solo conocía dos sentimientos; el odio y la pasión… y ahora que experimentaba algo nuevo no sabía como interpretarlo.

Sintió como sus mejillas se humedecían y sus ojos se dilataron al descubrirlo, al darse cuenta que lloraba de nuevo…

Un fuerte golpe resonó en el lugar y la fuerte ira se apodero de su cuerpo, vio como los pequeños pedazos de cristal caían hasta desfigurar su reflejo en el mismo espejo que hace un segundo había golpeado.

Kaze…–La suave voz de Endo llego hasta sus oídos, y sin más no puedo evitar arrugar el ceño en señal de indignación, desprecio y tristeza, estaba arto de actuar tan patéticamente. Levanto su mirada ambarina y lo miro a los ojos y pudo ver como los grandes orbes de Endo mostraban preocupación y cariño y no solo lo vio… se dio cuenta de ellos cuando este lo abrazo con fuerza, repitiéndole al oído una y otra vez "todo estará bien, no debes llorar"

Ironía…que gran y estúpida ironía…

Abrió sus ojos se removió entre el abrazo y tomo con cuidado uno de los cristales, lo deslizo por sus dedos y lo apretó con fuerza haciendo sangrar su mano. Era tan fácil como apuñalarlo por la espalada ahora que estaba distraído. Tan fácil acabar con su error… matar a Endo…Matarlo…

Hazlo si te hace sentir mejor…–susurro el castaño apretando mas el abrazo, le dolía ver a Kazemaru de esa manera, no toleraba ver sus ojos carentes de brillo, se sentía impotente ¿de que servía el poder si no podía darle felicidad a las persona que amaba? De nada… Aun recordaba su antiguo y primer encuentro con el peliazul y esos tristes ojos, esa fingida sonrisa, esa alma apagada que sacaba el instinto más bajo de su persona, que lograba despegar la intención de protegerlo, amarlo y tenerlo a su lado por el resto de su vida.

Por que si Endo Mamoru se sentía atraído por algo, era por proteger a una persona y en eso Ichirouta le ganaba terreno a cualquier chica. Por eso lo amaba…

Kazemaru sollozo dejando caer el cristal de sus manos y abrazarse con fuerza, busco con desesperación los labios ajenos, no supo si Endo se dio cuenta de sus intenciones, o si solo le había dejando la vía libre para besarlo, le daba lo mismo, no podía asesinarlo, no podía matar al hombre que amaba. Jadeo de nuevo, buscando profundizar el beso, siendo correspondido de forma inmediata

Sintió sus manos acariciar su piel, sus dedos aferrarse a su cabello y cada sensación quemar con pasión y amor la llama de la entrega, no podía negarse a sus bajos instintos, por más daño que Goenji le hubiera hecho, sentía la gran necesidad de entregarse en cuerpo y alma al de cabello castaño, preparándose por su puesto para el dolor que sentiría, aunque de alguna manera las delicadas caricias del contrario lo hacían perderse en el placer, Endo lo trataba como si fuera una pieza de arte, que si no se tocaba con cuidado podría quebrarse con facilidad, y tal vez aquello no estaba muy lejos de la realidad.

Terminaron en la cama, besándose con el mismo frenesí con el que habían empezado, las manos del moreno recorrían las largas y torneadas piernas del Ichirouta, sin tregua, sin vergüenza y con cuidado, el peliazul le volvía loco, de alguna manera despertaba sus más bajos instintos en ese momento.

Endo con cuidado deslizo su mano por debajo del pecho del peliazul, desabrochando uno a uno los botones de la larga camisa que el menor traía, Ichirouta no se quedo atrás, deshaciéndose de la toalla que el joven futbolista traía debido a su reciente baño. Se vieron directo a los ojos, y Endo no pudo más que sonreír acariciando la mejilla del pelilargo con dulzura, observo la herida en esta y como recién cicatrizaba y se pregunto quién habría sido capaz de haberlo lastimado, de haber dañado ese perfecto rostro afilado del que era dueño el Ichirouta, lo observo de arriba a abajo y contemplo desnudo, su fina piel que solo era manchada por varios moretones que parecían recién hechos.

No Preguntes…No hables, solo…solo tócame Mamoru…– Susurro el pelilargo entreabriendo sus ojos y alzar la mitad de su cuerpo para volver a capturar los labios del pelicafe. Endo contesto con rapidez, volviendo a mover sus manos inquitas sobre el menudo cuerpo del oji ambarino, que le obsequio como respuesta varios jadeos que fueron ahogados de su boca.

El calor en la habitación aumentaba con cada beso que se daban, con cada susurro y gemido de sus gargantas, Ichirouta experimentaba por primera vez el amor…El hacer el amor y no solo tener sexo. No podía interpretar como es que cada una de sus células se electrizaba por los dedos de Endo, como su cuerpo elevaba la temperatura el sentir como el moreno mordía su cuello, ni mucho menos como es que reaccionaba a cada roce de ambas entrepiernas. No es que fuera nuevo, no…tenía una gran carrera recorrida en el sexo junto a Goenji, la diferencia era que ese fue de alguna manera mero placer carnal, de cuerpo y no del corazón.

Se estremeció al sentir el de ojos cafés recorrer su clavícula, cuello, pecho hasta llegar a su ombligo dejando un fino camino de saliva, que se entremezclaba con el suave sabor saldo del fino sudor que cubría a ambos, Ichirouta era delicioso, era lo que pensaba el moreno y lo hacia anhelarlo cada vez mas. Su mano libre llego a su entrada, presionando levemente y obteniendo como respuesta un quejido con fuerza de parte de la garganta del peliazul. Kazemaru se removió con molestia, a un le dolía su entrada debido a la agresividad de Goenji, mas no importaba tragarse su dolor, no importaba que el dolor lo consumiera al segundo y tercer dedo y mucho menos le importo cuando el chico se posiciono entre sus piernas, lo miro directo a los ojos y con un simple y suave "te amo" y lo penetro con lentitud.

Ichirouta gimió con fuerza encajando sus uñas en la espalda del moreno, arqueo su espalda y dejo escapar unas cuentas lagrimas aferrándose de Endo como si su vida dependiese de ello.

Estrecho…–Jadeo Mamoru en su oído, tratando de acompasar su respiración y comenzar a moverse con lentitud, Ichirouta era estrecho, cálido, sentía sus paredes abrazar su miembro con demasiada fuerza, tanta que estaba seguro no aguantaría mucho tiempo, mas el placer que lo envolvía era suficiente para sentirse satisfecho. –Ichirouta…Te amo…–Susurro entre sus labios al momento que comenzaba a embestir con más fuerza y velocidad… Perdiéndose en la pasión y amor que ambos dejaban surgir.

Y cuando ambos lograron llegar al clímax, tocaron el paraíso…Literalmente.

Disfrutaron en completo silencio la sensación post orgasmo que era cientos de veces más placentera que el orgasmo mismo, era delicioso, satisfactorio, Había sido perfecto…

Nunca se esperaron que al siguiente día ambos despertaran alterados, todo por los fuertes golpes que resonaban una y otra vez en su puerta.

¡Mamoru Nos atacan!–La fuerte voz alterada de Shuu resonó en los tímpanos del Pelicafe, quien sin esperar un minuto logro reincorporarse con rapidez, no era posible que aquello estuviera ocurriendo precisamente en ese momento. Se vistió tan rápido como pudo, y salió corriendo de la habitación, sabía que uno de sus peores temores se haría presente si no actuaba de inmediato.

Ichirouta no se movió de su lugar, observando atentamente las acciones del moreno, en sus ojos se dibujo el terror y entonces lo entendió: Goenji había decidido adelantar sus planes.

¡Shuu!–un fuerte grito llego a sus oídos y pudo reconocer la voz de Endo, con rapidez salió de la habitación con la misma velocidad que el castaño anterior, debía hacer algo antes de que las cosas empeoraran, antes de que Endo muriera.

Bajo las escaleras y lo que se encontro frente a él fue un cuadro al que estaba familiarizado, exceptuando que esta vez, le dolía ver llorar a Endo…Mamoru lloraba con el cuerpo de un joven pelinegro entre sus brazos. Negó varias veces y una mueca de frustración apareció en sus labios al ver parado a Mistorene y Esca frente al pelicafe, quien limpiaba sus amargas lágrimas al dejar el cuerpo de su subordinado en el piso, Ichirouta negó con su cabeza, observando como Mamoru iba a enfrentarlos.

¡Esca Detente! –Bramo el Peliazul bajando con rapidez y posicionarse frente al portero, interponiéndose entre el cuerpo de ambos, los balazos y golpes que resonaban fuera de la Mansión en un enfrentamiento era lo que menos le importaba al ver la seguridad de Mamoru en riesgo. Mistorene sonrió de forma sádica, clavando sus orbes afiladas en los ojos ambarinos del Ichirouta que lo miraban con rabia. –Detente…

Goenji se canso…–Resoplo el de cabellos verdes en voz baja, relamiendo sus labios con descaro y cinismo–Así que haremos tu trabajo.

¡Es mi trabajo no el tuyo! –Gruño el peli azulado con coraje en respuesta al comentario nocivo del de la trenza.

Cúmplelo o yo te matare a ti y ese idiota castaño…–Le ordeno de nuevo, Kazemaru apretó la quijada, volteando su mirada a Endo que lo miraba atentamente, con los ojos abiertos de par en par, no podía ser…No era posible que Ichirouta le hubiera engañado.

Ichirouta tu…–Trato de hablar más le fue imposible, sentía su boca cercarse y las lagrimas emerger con más fuerza. –Dime que tu no…

¿Qué él no que?...–Rio con fuerza Mistorene acariciando su barbilla con su arma, caminando en círculos alrededor del peliazul hasta tomarlo del cabello con fuerza– ¿Recuerdas a Otomura?... ¿El te lo dijo no es así? Que alguien te engañaría para que entraras a la rosa negra y en caso de que no funcionara te mataría…Déjame presentarte al encomendado de esa misión–Menciono, sometiendo al peliazul con fuerza hasta dejarlo de rodillas mientras apuntaba con el cañón a su cabeza. –Ichirouta debía matarte…si no el perdería la vida.

Mamoru…–Sollozo Kazemaru apretando sus labios al ver la mirada carente de brillo del peliazul, lo miro dejar sus brazos al lado y observarlo con completa decepción, con el corazón roto…

Así que acabemos con esto…Esca…–Le llamo, el pelinegro sonrió dejando escapar un bufido simple e imitar la acción del de la trenza con el pelicafe. Kazemaru al ver eso con rapidez logro deshacer el agarre del peliverde mirándolo con odio.

Dije que era mi trabajo–Volvió a rugir torciendo la mueca de Mistorene–A un me quedaba tiempo…No te metas…

Bien, quisiera verlo entonces…–Indico como si nada el de ojos violetas dándole una de las armas que cargaba en su cinturón. Kazemaru trago grueso y solo pudo tomar el arma, y acercarse decidió al cuerpo del moreno, lo miro a los ojos y sintió su corazón latir de nuevo, sintió que las fuerzas le faltaban y que su vida pendía de un hilo – ¡¿Qué esperas?!–Bramo entusiasmado, relamiendo sus labios en la espera del resultado final de aquella escena.

Yo…–Sin más Ichirouta de dejo caer al piso de nuevo justo enfrente del pelicafe para tomar su rostro entre sus manos–Lo siento tanto Mamoru…–Susurro en su oído, Endo parecía ausente, parecía no presenciar nada de lo que ocurría, las palabras del ambarino llegaban a su cabeza pero su boca no podía pronunciar silaba alguna.

Hazlo si es lo que deseas–Repitió Endo en un susurro–Estoy dispuesto a morir por la persona que amo…Ichirouta…–susurro con dolor, ¿Qué razón tenía seguir viviendo si las personas que mas amaba lo había traicionado? ¿Cuál si había perdido a uno de sus jóvenes subordinados? Su podía dar su vida para al menos salvar la de Kazemaru, la daría gustoso. El peliazul abrió sus ojos sorprendido, observando como Endo tomaba el cañón de la pistola entre sus manos y lo posicionaba en su propio pecho, mirándolo a los ojos fijamente. Esperando hallar el fin en las manos de la persona que amaba.

Yo no puedo hacerlo…–Sollozo el peliazul, dejando caer la pistola al piso, sintiendo de inmediato una patada en su estomago que le hizo perder el aire.

Que patético…Será mejor que mueras…

Callus, esas no eran las ordenes de Goenji–Regaño Esca al de pelo largo haciéndolo crujir los dientes y apretar levemente el gatillo del arma que apuntaba al peliazul– Te dije que…

Un fuerte eco se hizo presente, dando paso a la caída del cuerpo de Esca en el piso y la entrada de un Bicolor a la habitación, sus ojos parecían llamar danzantes que eran adornadas por el carmesí de la sangré que cubría sus mejillas, no tuvo miramiento alguno y tiro del gatillo hasta quedarse sin balas, dejando agujeros en el cuerpo del pelinegro que había caído inconsciente al piso.

Hakuryuu vengaría con creces la muerte de Shuu, mataría a todos los malditos que habían osado poner una mano sobre su Jefe y su amante.

Sin esperar, apunto el arma hacia el de cabello trenzado, quien sonrió irónico ante la situación, Esca había muerto, pero a diferencia de muchos él no sentía absolutamente nada, Rio un poco tomando al peliazul del cabello de nuevo tomándolo como un escudo humano frente a su persona.

Si disparas, matare al noviecito de tu Jefe…–Amenazo Callus, Hakuryuu lo miro son sorna apretando nuevamente el gatillo, fallando apropósito.

Como si me importara, es un maldito traidor…–Comento sarcástico volviendo apuntar justo en el cuerpo del peliazul, que parecía ausente, clavando su mirada en los ojos cafés de Endo, clamando perdón por todas sus acciones.

¡Detente Hakuryuu–Grito Mamoru, poniéndose de pie–Déjalos irse…déjalos que se vayan…

No puedo–Negó el bicolor de nuevo–asesinaron a Shuu Mamoru…A mi Shuu

Es una orden…–susurro de nuevo dándoles la espalda, Hakuryuu se quedo en la misma posición, mordiendo su labio con fuerza e impotencia, observando a los dos pelilargo marcharse del lugar.

Dejo el arma de lado y sin poder esperar un segundo al perderlos de vista, se dejo caer, tomo el cuerpo del pelinegro entre sus manos y lloro, lloro como si no hubiera un mañana, lloro como si su propia vida fuera la que se había extinguido. Por que inclusive después de la muerte, amaría a Shuu con todo su corazón.

-.-.-.-.-.-.-.-.-una semana y media antes.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Fue estampado con violencia en la pared, sintió su quijada desquebrajarse con agonía y su cuerpo temblar con cada azote y ola de dolor que llegaba.

Miro mordazmente al peliverde el cual lo miraba con odio, con sentimientos de desprecio mutuo que eran palpables en el aire. Nunca pensó que terminaría en las manos de la rosa blanca, ni que Goenji realmente hubiera cumplido su amenaza, pero tal vez se lo merecía por todas y cada una de las equivocaciones que había tenido, tal vez moriría, tal vez era hora de pagar por todas las vidas que había arrebatado.

Despídete de tu vida maldito Rosa negra–Rugió con odio Midorikawa apuntando su mano frente al peliazul quien lo miraba desafiante.

Eso no devolverá al mayor de los Kira, lo divertido es que cuando me mates yo no sentiré dolor, en cambio tu vivirás con el amor frustrado que tenias por el…idiota–Se burlo Kazemaru con una mueca de cinismo, recibiendo un nuevo golpe del peliverde que le hizo sangrar el labio.

Lo interesante de todo esto es que al parecer tu también vivirás Ichirouta…– El llamado de Kidou desconcertó a ambos jóvenes, dejando a Midorikawa confundido con esas palabras, ¿no se supone que habían cedido devolverles a Yuka por el asesino de Hiro? ¿Qué tramaba Kido?

A que te refieres Yuuto–Cuestiono el moreno alzando una ceja, sin dejar en ningún momento de apuntar al peliazul.

Endo Mamoru está Abajo, ha accedió aliarse con nosotros con una sola condición…Perdonar la Vida de Ichirouta Kazemaru…–Reafirmo el ojirubi, Midorikawa torció el gesto indignado, mirándolo con fastidio.

Debes estar bromeando ¿cierto?–Pregunto Ryuuji, Kidou negó de inmediato.

Seijiro Kira le acaba de conceder ese privilegio al igual que hitomiko, todos están de acuerdo, inclusive el mismo Hiroto, ellos decidieron así que no podemos hacer nada, sin embargo, permanecerá como nuestro prisionero y Heat lo vigilara–Menciono con voz de mando el de rastas, observando al peliazul que se encontraba con la mirada gacha, siendo cubierta por su largo flequillo–Vámonos, Heat se encargara de él.–ordeno, Midorikawa Bufo molesto, dándole otra patada en el estomago antes de salir del lugar indignado y derrotado.

Parece que tu patética venganza tendrá que esperar…–Susurro para sí mismo el peliazul, dejándose caer el piso derrotado, sintiendo las lágrimas recorrer sus ojos y perderse poco a poco en los brazos de Morfeo en aquella fría habitación.

Fin del capitulo 13

Continuara…

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Hola~~ aquí el capitulo 13 espero sea de su agrado y esto haya aclarado un poco mas sus dudas sobre lo que paso en realidad, fue un capitulo difícil, perdón la demora pero fueron 5 mil palabras que tenia listo desde hace dos días y no había podido subir, a fin de cuentas aquí esta espero sean de su agrado, sin más nos leemos pronto en uno de los capítulos de MidorikawaXRyuuji Hasta luego, se despide

Violetaotakugirl.