Hola (?) de nuevo n_n me disculpo de antemano porque este es uno de los capítulos que más me costó trabajo escribir, así que espero que lo disfruten

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Capítulo Catorce:
Pasado

Su cabeza no dejaba de dolerle, llevaba varios días sin comer, sus manos y pies estaban sujetadas con esposas que en su vida había logrado imaginar, le tallaban bastante y si movía demasiado sus piernas terminarían muy lastimados sus tobillos. Su cuerpo estaba agotado y veía con dificultad el lugar en donde se encontraba encerrado, aunque podría sobrevivir con el tazón de agua que le dieron el día anterior su hermoso asma no sería tan comprensivo… otras 24 horas sin tomarse su medicina y probablemente adiós Kirino.

Kariya, su Kariya… aún no sabía cómo es que el mocoso fue capaz de pasarle comida y sus medicamentos sin que alguien se diese cuenta, sin embargo ya llevaba más de dos o tres semanas sin verlo, probablemente le había pasado algo al de orgullosa mirada y eso le importaba más que su estado deplorable, porque el pequeño de hirientes palabras le había demostrado sus verdaderos sentimientos, no supo cuando fue con exactitud, no lo había visto venir, sin embargo estaba agradecido de ese delicado beso que el de orbes oliva le había dado, un roce que inició por una provocación, sí que molestar al enano era divertido, aunque en su situación actual no podía siquiera esbozar una sonrisa.

Ya había perdido la noción del tiempo en ese lugar ¿ya llevaba más de cinco meses?, no recordaba porque se encontraba secuestrado, temía que sus padres no estuvieran haciendo algo por él, odiaría que su madre estuviese llorando por él en ese preciso momento, eran muchos los sentimientos encontrados y uno de ellos era el estar aterrorizado desde la última vez que vio al menor.

La puerta fue abierta cuando había decidido descansar, entró alguien que la oscuridad no le dejó diferenciar, bonita manera de recordarle su situación, no supo por qué pero el aire se había vuelto denso y por segunda vez en todo lo que llevaba de secuestrado sentía miedo, no tenía miedo por quien pudiese ser, su corazón se aceleró al no saber que le podrían hacer.

– ¿Quién eres? –Preguntó en lo que se podría denominar como un murmuro– ¿Qué quieres?

– Soy Tsurugi y quiero salvarte el trasero –Kirino enarcó una ceja, ¿eso debía ser una broma verdad?– se lo que tú necesitas así que por eso te traje comida, agua y la medicina

– ¿Cómo tendré que pagarte? –En la vida nada salía gratis, mucho menos si se trata de alguien que está en cosas "poco legales", él no era un idiota, ese favor le saldría muy caro.

– Tómalo suave –Dijo dejando la bandeja pon tolo lo que traía en el suelo– más tarde me pagarás, ahora solo preocúpate por mejorarte

– Gracias –Con una leve reverencia se dispuso a devorar todo lo que tenía en frente, nunca en su vida el arroz había sido tan delicioso, esa carne… en realidad era pollo agridulce, su estómago estaba feliz, Kyousuke sonrió y salió de la pequeña habitación, esperaría pacientemente hasta que todo surgiera efecto y allí el favor podría cobrarse.

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Estampó al mayor contra la pared, maldito idiota, ¿Cómo podía tocar ese estúpido piano mientras Kirino se encontraba secuestrado?, no lo veía hacer nada desde hace más de dos semanas, no quería llorar, no debería hacerlo delante de alguien que no se preocupó por su mejor amigo, ¿A si estaba sin comer? ¿Acaso serían capaces de torturarlo con tal de tener sus planes más asegurados?, no sabía nada de su superior desde que Nepper desapareció de la faz de la tierra, él de cabellos castaños también le preocupaba… algo dentro de su interior le decía que las cosas se iban a empeorar cada vez más.

– ¡Eres un estúpido cobarde! –Quería quitarle esa sonrisa arrogante que últimamente le mostraba a cada rato, ¿cómo podía acomodar sus labios de esa grotesca forma?, mientras él llegó a traicionar a su rosa por el mayor el que estaba al frente suyo incumplió varias misiones y se desapareció por semanas.

– Suéltame mocoso –Entendía a la perfección la situación y sabía los sentimientos del pequeño hacia su primer amor, pero él no sabía que tanto luchaba para liberar a su mejor amigo– con la ira recorriendo tu cuerpo es bastante obvio que no vas a reaccionar bien

– Llevo intentando reaccionar bien desde hace mucho tiempo pero para mí es imposible –Tomó aún con más fuerza al mayor– ¿acaso no lo entiendes?

– ¿Entender que estás enamorado de Kirino y por eso has sufrido estas tres semanas al no saber nada de él?... Kariya sé muy bien en que andabas, sé lo que hacías por tener bien a Kirino en ese lugar –Sus labios sonrieron con malicia, él no era de esos tipos que usaban los defectos de los demás para ganar una batalla, pero Masaki le había sacado completamente de sus casillas.

– ¿Por qué nunca se lo dijiste a Kidou? –Una mueca de molestia se formó en su rostro, sabía que el de cabellos cortos ocultaba muchas de las cosas que veía aunque este también dejaba escondidas muchas de sus cosas, ¿Qué pudo haber hecho luego de un recital bastante extenuante?, había tenido sexo con lo que se podría denominar la mano derecha de Fudou Akio, Kyousuke siendo de la rosa negra había pasado varias horas en la habitación en donde estaban ahora.

– ¿Por qué he de decirle si él tiene una relación de amor y odio con Akio? –Empujó al más bajo fuertemente y al verlo en el suelo puso su pie en el pecho de este– ¿quieres hablar de algo más traidor?

– ¿Ahora porque me dices traidor? –Shindou se cruzó de brazos y le observó durante varios segundos hasta que hizo presión en el pecho de Masaki– ¡Takuto!

– Eres un traidor porque vendes información a Nepper –Los ojos del menor se abrieron de sobremanera, ¿cómo es que era posible que este idiota supiera cada una de las cosas que estaba haciendo?, no le importaba solo le molestaba, porque si él quería jugar con el fuego se quemarían los dos.

– ¿Lo habla quien se acuesta con Kyousuke Tsurugi?... Querido Shindou Takuto, puedes saber mucho de mí pero yo también conozco varias cosas de tu vida que nunca he las rebelado a los demás –Tomó del tobillo al de mirada castaña y le sonrió– ¿Quieres que hablemos de Akane?

– ¿De quién hablas? –El de cabellos azules carcajeó.

– ¿Ahora te haces el idiota? –Negó con su dedo índice y se aclaró su garganta para poder continuar– Primera mujer en integrarse como miembro importante en la Rosa Blanca… si estuviera viva estaría por cumplir los veinte años… tu primera superiora en trabajos de menor rango –Shindou parpadeó varias veces y nuevamente hizo presión sobre Kariya– Primera misión encubiertos y dejaste que un multimillonario Chino la violara, asesinara y cremara solo para tu poder seguir con vida

– ¿Quién te ha contado de todo esto? –Nadie, absolutamente nadie sabía ese tipo de cosas, era su pasado y lo había intentado ocultar solo para seguir siendo el novato honorable que todos creían que él era– últimamente inventan historias bastante estúpidas solo para poder molestar a los demás

– ¿Acaso la muerte de Yamana Akane es una historia más de los cuentos de terror que rondan en los pasillos de la mansión para adolescentes con ganas de unirse a nuestra mafia? –Y de nuevo una risa macabra salió desde su diafragma– Takuto… no olvides que aunque muy pocos sepan de tus pecados estos te perseguirán hasta que los remuneres con tu muerte

– Lo dice quién asesinó "sin querer" –Hizo las comillas en esas palabras solo para molestar al otro– a su superior en el primer año de secundaria solo porque este se le insinuó en los baños

– Si insinuártele a alguien es violarlo en repetidas ocasiones… entonces si… sin querer ese lapicero se clavó en su cuello – Takuto aflojó un poco su agarre y en ese momento Kariya lo alcanzó a tumbar– ¿creíste que yo iba a negar mi pasado como tú?... de esos errores yo aprendí y es por eso que quiero recuperar a Kirino –Y sin decir una sola palabra más salió rápidamente de la habitación de su superior, dejándolo a este en el suelo pensando en cómo ayudar a su mejor amigo.

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Como adoraba a su temperamental, extravagante y condescendiente jefe, aunque este fuera un completo patán, aun este siendo tramposo y desleal se podía afirmar que con la única persona que tenía un cierto grado de afinidad era con su querido subordinado, Kyousuke logró ganarse su confianza con trabajos que solo aquellos con nervios de acero y muchas ganas de un puesto alto en la rosa negra serían capaz de realizar, estos dos aun siendo tan diferentes terminaban siendo iguales en un punto del que nunca les gustaba hablar, ¿Cómo es posible que alguien se pueda enamorar de su enemigo?, este tipo de sentimientos logra que una persona desenfoque y solo trae problemas que se hubieran podido evitar si no se tuviera un corazón tan débil. Aunque si había una gran diferencia en estos dos en este punto que les hacía trastabillar en ciertas misiones, él a diferencia de Akio si podía engañar a su pareja… solo para hacerla sufrir.

Le mandó un mensaje al mayor avisándole que iba a realizar esa cosa que quería hacer desde hace bastante tiempo, le podrían tratar de un desalmado, pero cuando se extorsiona o molesta al amor de su vida se llega a un punto de excitación bastante alto. Entró nuevamente a la habitación de su rehén y vio como dormía plácidamente, él no se merecía lo que iba a pasar… pero quizá Takuto y Masaki por fin serían conscientes de Kirino si lo vieran con haciendo ese tipo de cosas con alguien más.

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¿De qué manera él podría redimir cada uno de los errores que cometió en su corta vida?, él siendo una completa escoria para lo sociedad había sido capaz de enamorarse, era ilógico, un lobo enamorado de la oveja más gorda y joven del rebaño, un asesino sintiendo pesar por su víctima, no había comparación alguna para lo que le pasaba, Endou estaba pagando sus malas decisiones, era injusto e innecesario, sin embargo, por el amor se da todo lo material y sustancial, se es capaz de dar su propia vida con tal de ver feliz así sea por una sola vez más al otro, parecería una locura y en realidad lo es porque el corazón es el que llega a dominar sobre la razón en ese momento. Estaba siendo rebajado, lo tenían atado como a un animal, hubiera preferido morir en manos de Heat, Ryuuji o de cualquier rosa blanca con tal de no regresar a lo que en algún momento de su existencia había llegado a denominar como hogar. Un mafioso, sicario asesino o como se le quisiese llamar nunca sería feliz, los pecados siempre estarían detrás suyo, carcomiéndole la poca bondad que llegase a tener alguien "sin alma" como él.

Aunque no tuviera un alma pura o recuerdos nobles su maldad aun no era tan perturbadora como la de los demás, aunqu7e la comparación llegue a ser muy exagerada él era una persona que aun necesitaba la libertad y aun así, con todas las masacres secuestros y extorsiones que había efectuado sin margen de error alguno el demonio que estaba en el calabozo no era él, el demonio por el que temía regresar a la rosa se encontraba al frente suyo, con una sonrisa en su rostros… Ahora que lo recordaba, las llamas que sentía que lo abrazaban en sus momentos de pasión desenfrenada no eran más que las brasas del infierno queriéndolo en su mundo retorcido y subterráneo.

No era necesario el articular palabra alguna, sabía perfectamente que su vida acabaría en manos de alguien que en sus principios apreció, sin pensar en otro motivo por el cual mostrar su rostro lleno de lágrimas prefirió callar y afrontar la realidad… su realidad sin dudar en lo bueno o malo que sería al final porque había lastimado a personas inocentes, había creado recuerdos traumantes en niños que ´probablemente estarían en un orfanato sufriendo por la muerte de sus padres, aunque esto no se comparaba con el haber traicionado a la única persona que amaba en su vida, Mamoru.

– ¿Por cuánto tiempo piensas ocultar tu asqueroso rostro de mí? –Su voz le causó temor, cerró sus ojos y negó con su cabeza, ya sabía que ante las provocaciones él caía muy fácil, era tan divertido , mover sus labios para ofender a los demás, aunque en su estado actual eso sería un rápido suicido– Mamoru… ¿él te cortó la lengua? ¿Acaso se comió todo tu cuerpo?

– Si deseas asesinarme deberías hacerlo ya –Shuuya carcajeó y comenzó a caminar por toda la habitación, ¿ahora asechaba a su presa?– ¿Por qué he regresado?

– El demonio de la rosa negra quería a su pequeña mascota de vuelta –Suspiró fuertemente y con pasos lentos se acercó hasta el de largos cabellos– Me encantaría violarte, asesinarte y descuartizarte para poder quedarme con una parte tuya

– ¿Qué esperas para hacerlo? –Maldijo por lo bajo, su voz había sonado bastante nerviosa y eso no era nada bueno, no con él, no con Goenji esperando el preciso momento para atacarlo– ¿Acaso mereces quitarme la vida? Si es así dale mi cabello a tu hermanita… a ella siempre le fascino su color y extensión

– ¿Y qué le he de decir a Yuuka? … ¡Oh hermana, asesiné a Ichirouta y para que lo recuerdes te hice una peluca con su cabello! –Negó con su cabeza, tomó asiento delante del menor y le acaricio las finas hebras que caían al frente de su cara– Deja de ser tan idiota

– ¿Dónde están Netsuha y Jousuke? ¿Por qué el malnacido de Mistorene esta tan contento? ¿Qué mierda para en la rosa? –No sabía si era muy conveniente preguntarle sobre eso cuando iba a ser asesinado, pero no había visto a sus compañeros en varios días… y aunque lo llegase a negar estos le preocupaban.

– No entiendo porque debería decirle algo a un traidor… –Relamió sus labios y guardó silencio por varios segundos– ¿acaso también tuviste un amorío con estos dos?

– ¡Responde de una buena vez! –Odiaba su situación, odiaba estar como un perro delante de él– preferiría tu respuesta y no otra violación

– ¿Por qué tocas ese tema Kazemaru? –Le contemplo con una sonrisa que solo podía indicar el odio que sentía hacia este en ese preciso instante, si no sintiera algo por él estaría siendo torturado de miles maneras, tenían máquinas de torturas milenarias y usarlas por la primera persona en la que llegó a pensar que sentía amor sería bastante… interesante.

– Porque todo tu cuerpo desprende un aire de rencor y pasión… lo sentí desde el momento en el cual entraste a la habitación de castigos de Nepper

– ¿Aun quieres saber qué pasó con esos dos idiotas? –Ichirouta asintió con parsimonia, él chasqueo sus dientes y se levantó del suelo, aunque quisiera divertirse un rato con el traidor le sería imposible ya que este compartiría celda con otro recluido– Lo único que diré de Natsuhiko es que lo ofrecí en un trueque

– ¿Qué? –Preguntó alzando su mirada, decidió ver por fin al que en algún momento fue su superior, nunca en su vida esos ojos azabaches lo habían visto con tanto odio– ¿de qué hablas?

– Di a Nepper-Kun solo para tenerte en mis brazos de nuevo maldito traidor –Lo agarró de sus cabellos y comenzó a jalarlo– Muévete que vas a estar en un lugar digno para ti

– ¿Quieres meterme en…? –Y antes de terminar su oración tuvo que gatear hasta quedar encerrado en una celda muy parecida a una de las prisiones del país, en lo que llevaba en la rosa nunca había metido a nadie allí.

– Tranquilo… no estarás solo, más tarde Kyousuke traerá a un amigo suyo para que te haga compañía –Cerró la puerta de la celda y comenzó a caminar hacia la salida.

– ¡Espera! –El mayor se detuvo y giró levemente su cabeza– ¿Alguien más merece estar aquí?

– No… ese chico no es una escoria como tu… pero Tsurugi quiere que se divierta contigo en este lugar– Volvió a retomar sus largos y rápidos pasos saliendo del inmenso sótano sin decir nada más.

Kazemaru suspiró y se recostó en el futón sucio y maloliente del lugar, ¿a quién más tenían apresado en las instalaciones de la rosa?, ¿Quién sería el pobre idiota que estaba condenado a sufrir en las garras de alguien más salvaje que el pobre Natsuhiko?

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No entendía porque cada una de las personas que lo veían pasar por los pasillos del inmenso lugar lo miraban horrorizado, ¿acaso era tan extraño que un japonés hablara italiano a la perfección y estuviera allí para querer arreglar un problema personal?, en definitiva nunca entendería a los extraños europeos.

– Gianluca~ –Canturreó un chico de cabellos ondulados caminando por el mismo camino de este, sabía quién era, en realidad lo conocía muy bien, en su primer viaje de negocios tuvo que aguantarse a Maseratti todo un día, con sus caprichos de chocolates y pasta– ¡Hakuryuu!

– Marco… –Dijo deteniendo sus pasos al frente del más bajo– por lo que veo buscas a Zanardi –El de cabellos cortos se detuvo y le abrazo.

– Haku~ cuanto tiempo, ¿supongo que has de venir por la nueva vacante de nuestro bando verdad? –El de mirada ambarina asintió y se dejó llevar por el otro– ¿Y Shuu? En definitiva él es más hablador que tú, ¿lo dejaste en Japón? Porque si es así un romance a distancia entre ustedes sería verdaderamente hermoso

– Shuu falleció en manos de un idiota de la rosa negra –Dudó un poco pero la reacción del Italiano le hizo recordar las razones por las que estaba en ese país.

– Cuanto lo lamento…

– No lo lamentes Marco… aún estoy con vida, siente pesar por mi si fallezco y no vengo su muerte –Maseratti asintió– ¿me podrías llevar a la oficina de Fidio? Quiero hablar con él

– Lo haré con mucho gusto y esperaré decirte socio apenas salgas de la oficina del jefe Hakuryuu… venga la muerte de Shuu –Sin decir más siguieron por el lado contrario que había tenido Maseratti, golpearon varias veces la puerta y cuando escucharon la voz del moreno dar el permiso para acceder a su aposento con una reverencia el otro se marchó.