¡Hola queridos lectores! Hoy tengo mucho que decirles y quiero empezar por darle crédito a alguien que me dio una idea para el capítulo anterior respecto de la pésima actitud de Gale para llamar la atención de Katniss (¡Muchas gracias! Aunque no me dejaste un nombre solo X) por otra parte agradezco los reviews del Capítulo 13 a (¡Espero no olvidar a nadie!): Al Everdeen, Lisset, mi queridísima .Uchiha y a mi vecinita Katnisspeetax100pre quien a propósito esta de cumpleaños… Este mensaje es especialmente para ti:

"Ojala hoy y todos los días venideros seas muy feliz, que este nuevo comienzo te traiga miles de bendiciones al lado de los que te aman y este es mi regalo, el nuevo capítulo que va dedicado a ti. Feliz cumpleaños!"

Un abrazo a todos y gracias por estar al tanto de Distrito 12… ¡Que lo disfruten!

CAPITULO 14: UNA FOTOGRAFIA

Aún estoy en la casa de Gale aunque ya no hay mucho que hacer, hace rato Hazelle llamo devolviéndonos a todos la tranquilidad indicando que lo de Posy fue una convulsión febril causada por una infección de oído en la que no habían pensado debido a que la niña no se había quejado de dolor, muy extraño porque esos dolores son fuertes según les dijo el médico a ella y a mama, pero al parecer ya la han controlado bien.

Ya se oía más tranquila y eso también le devolvió la paz a Gale quien como el hombre de la casa que es se encargó de sus hermanos asegurándose de que se fueran a la cama sin preocupaciones diciéndoles que pronto su hermanita estaría de nuevo en casa con buena salud.

Prim se ha quedado dormida en el sofá de la sala y Beetee ahora si ve la televisión – ¿Porque aún no se ha ido a su casa?-. Despierto a mi hermana suavemente y me despido de Gale recordándole que todo mejorara mañana mientras el solo asiente y me agradece el haber estado ahí con ellos.

Beetee quien ahora sí me parece un chico un poco raro deja de estar concentrado en la televisión y empieza a prestar atención a nuestra pequeña conversación como queriendo que me vaya pronto a mi casa porque seguramente querrá platicar con Gale como no lo ha podido hacer, últimamente veo que se ha vuelto algo parecido a un mejor amigo para él ya que yo no volví a ejercer esa función de tiempo completo.

Parto a mi casa con una Prim medio aletargada quien se sume en un profundo sueño en el preciso instante en que pone su cabeza en la almohada. Aunque es tarde yo aún no puedo dormirme a pesar del cansancio del día porque entre lo que paso con Posy y mi intento por apoyar a Gale se me van los pensamientos.

Todo lo que ha sucedido recientemente ha hecho que la relación de mejores amigos que teníamos él y yo se haya estropeado, hay que ser realistas, difícilmente nos recuperaremos del beso, la declaración, mi negativa y todo el resto de cosas alrededor de eso. Lo que yo daría porque todo volviera a ser como antes, que Gale tuviera no sé cuántas novias y yo no me sintiera culpable por verlo sufrir, porque es así, me siento mal por eso y no por el hecho de no corresponderle sino por verme feliz mientras le duele, mi amigo me dio a entender algo en lo que tiene mucha razón: no escogemos de quien nos enamoramos pero yo supongo que si podemos escoger a quien nos hace sufrir y el me eligió a mí.

Pasa aproximadamente media hora antes de que mi mama llegue a casa del hospital, al sentirla allí me levanto para preguntarle por Posy y Hazelle y ella me dice que no me preocupe porque la niña ya está mejor aunque la dejaron en observación esta noche por si acaso, sin embargo, me tranquiliza saber que no era algo grave. Luego de otro rato más me vence el cansancio y me sumo por fin en la primera noche sin sueños que tengo en mucho tiempo.

A la mañana siguiente como siempre vamos a la escuela y pasamos un día normal. Ya me siento un poco mejor respecto del asunto del beso y aunque no le he dicho la verdad a Peeta aún estoy más tranquila porque mi pequeña conversación de anoche con Gale me dio a entender que comprendió mi mensaje acerca de que no me interesa más que como un amigo.

Esta tarde estoy libre porque es jueves y como siempre lo pasare con Peeta, ha dicho que hoy me enseñara a utilizar el celular puesto que como él ya tiene el suyo le parece lógico que cuando no estemos juntos podamos comunicarnos por si algo pasa –Como lo de anoche-, yo pensaba prescindir del regalo de Snow pero ahora veo que no será necesario.

Pasaremos la tarde en el bosque porque he decido que hoy lo llevare por primera vez a un sitio especial que teníamos papa y yo -el lago- incluso pienso que podríamos nadar un poco, bueno yo podría hacerlo y de paso enseñarle. Le digo a Peeta que vaya a su casa a prepararse y que pase por mí en una hora, con eso yo tendré tiempo de ir a preguntar por Posy.

Antes de entrar a mi casa voy a la de Gale y cuando toco a la puerta es Hazelle quien me abre…

-Hola Hazelle

-Hola Katniss, pasa por favor.

-¿Cómo esta Posy?

-Mucho mejor, debo confesarte que me asuste bastante porque aunque he criado ya a tres hijos con ellos nunca me paso algo similar, Posy rara vez se queja de algún dolor en cambio esos tres eran bastante llorones. Dice y le noto un mejor semblante.

-Me alegra mucho, ¿Puedo verla?

-Claro que sí, está en mi habitación.

Cuando llego la encuentro dormida, así que decido no interrumpir su sueño y solo le doy un beso en su cabecita y le hablo suave.

-Que susto nos diste princesa. Noto que Hazelle me observa con cariño parada en la entrada de la habitación.

-Gracias Katniss.

-¿Porque?

-Por haber estado aquí con mis hijos y en especial con Gale, tu eres muy importante para él y anoche que estaba tan preocupado por Posy no lo dejaste solo.

-No tienes porque agradecer, Gale es mi amigo.

-Lo sé, pero el siente algo más por ti, creo que tú ya lo sabes y es difícil para él. -Yo solo puedo asentir- Me hubiera encantado que ustedes dos algún día estuvieran juntos, siempre pensé que así seria pero el joven que tienes a tu lado es un buen muchacho y supongo que mi hijo no tiene nada que hacer ahí, no te culpo y me alegra que seas feliz porque tú eres una buena chica.

-Gracias. Es lo único que puedo contestar porque se me hace un nudo en la garganta al ver la amabilidad con que Hazelle me habla y principalmente por lo que me está diciendo.

Cuando salgo de allí me dirijo a mi casa a prepararme para mi tarde con Peeta, allí me esperan mama y Prim quien ya está haciendo su tarea. Las saludo y les digo que tengo algo de prisa porque pronto pasaran a recogerme para salir y acto seguido entro a mi habitación para ponerme mi traje de baño –Que hace siglos no uso- debajo de la ropa que he escogido: un jean y la camiseta que recibí en mi cumpleaños, además de que en mi bolso coloco una toalla y protector solar. Mientras busco en el cajón donde creo puse mi nuevo teléfono encuentro algo que hace mucho no veía: una fotografía con Gale, en ella yo tenía aproximadamente 12 años y el 14, me quedo observándola bien a ver si puedo percibir algo diferente, un indicio que me pudiera haber mostrado que yo le gustaba pero solo estamos ahí sonriendo como los dos grandes amigos que éramos, los que aun deberíamos ser.

Puntualmente llega mi novio saludando amablemente a mi familia y a mí con un beso y cuando nos hemos despedido salimos rumbo al bosque.

-¿A dónde me llevas?

-Es una sorpresa

-¿No deberías entonces vendarme los ojos?

-Mmmm….Eso sería contraproducente pues no estamos muy cerca y el terreno no es estable así que si quieres caerte de bruces unas cuantas veces te los vendo.

-Mejor me aguanto y que sea una media sorpresa.

-No te preocupes te sorprenderás, además nadie conoce este lugar a aparte de mi padre y yo –Bueno y Gale- pero eso no lo digo.

Caminamos en dirección al bosque lo que le hace pensar a Peeta que tal vez volveremos a la pradera, pero cuando redirecciono el recorrido se confunde un poco más.

-¿Ya casi llegamos?

-¡No seas impaciente falta poco!... -¡Y aquí esta! ¿Qué te parece?

-¡Espectacular! Veo como su rostro se ilumina al ver el lago. –Oye no tenía idea que había un lugar como este en el distrito.

-Es porque nadie viene, supongo que todo el mundo le teme a los animales salvajes de por aquí, pero mi padre no, era el lugar donde cazaba y justo en este lago me enseñó a nadar y será donde tú también aprenderás o dejo de llamarme Katniss.

-Bueno Srta. Instructora como no me dijiste que íbamos a nadar no vine preparado.

-Era una sorpresa ya te lo dije, además los hombres pueden nadar en ropa interior. –Me avergüenzo un poco por el comentario porque no había pensado en eso, será la primera vez que vea a Peeta en paños menores y también la primera vez que el me vea a mí. Trato de que no note mi rubor.

-Yo traje algo de comer, así que decide ¿Qué hacemos primero?

-Enséñame a manejar este aparatejo –Digo sacando el teléfono- y en pago yo enseño a nadar.

-Me parece justo, pero creo que me costara más aprender a mí.

-No lo creas, soy negada para la tecnología.

No es tan cierto lo que digo porque luego de que me explica algunas de las aplicaciones más importantes del celular me doy cuenta que no es tan difícil, sabia lo elemental: contestar, enviar textos pero él me enseña a enviar e-mails y mensajes multimedia entre otras cosas como la edición de fotos y la forma de colocarlas en los contactos para que cuando llamen pueda verlas. En fin, después de todo me agrada, Peeta ha enviado algunas fotografías que ya tenía en su teléfono y le pone a su número una de el para que lo vea cuando se comunique conmigo.

Me toma desprevenidamente una foto con su teléfono y la coloca como imagen en mi contacto, yo me hago la enojada porque ni siquiera me deja verla pero cuando marca de mi celular al suyo ahí salgo yo, no me veo tan mal después de todo con mi trenza y mi camiseta nueva.

Dejando a un lado la tecnología le digo que se prepare porque ya es hora de que aprenda a moverse como un pez, le indico que se quite la ropa y que se ponga protector solar.

-¿Y tú te vas a meter al agua con ropa? Me dice mientras empieza a quitarse los zapatos. –Me veo como una niña tonta avergonzada-

-¡Claro que no! –Cálmate, Katniss esta fue tu idea- Me digo

Mientras se quita la ropa no puedo evitar observarlo: sus fornidos brazos igual que su torso roban un poco mi atención, realmente tiene un cuerpo espectacular producto supongo de levantar objetos pesados – ¡Es vencedor en levantamiento de pesas!- el color de su piel es como el oro y sus bien formados músculos al igual que su abdomen son envidiables. Cuando se está quitando los pantalones volteo a ver a otro lado porque me siento extremadamente avergonzada y en ello pasan algunos segundos eternos…

-Te estoy esperando Srta. Instructora. Dice cuando ya ha concluido. Dirijo mi mirada a él y allí está de pie en bóxer poniéndose algo de protector solar en la piel.

Lo pienso por un segundo pero como la brillante idea de nadar fue mía que más da, empiezo a quitarme la ropa también: primero mis zapatos, luego mi camiseta que deja ver el color negro y rojo de mi top y por ultimo mi pantalón – ¿Porque no traje nada para ponerme sobre el traje de baño?-

Cuando volteo a verlo su rostro tiene una expresión que no conocía, no logro identificar si es asombro, vergüenza o ¿fascinación? Mi traje de baño no es la gran cosa, un top y una tanga en tonos negro y rojo que no son demasiado insinuadores y ni que decir de mi apariencia, soy delgada pero nunca he creído que demasiado bonita.

-¡Te ves muy linda con ese traje de baño, con una instructora así seguro que aprendo a nadar! Su comentario hace que me sienta peor, me pongo roja y ni siquiera sé cómo caminar, esto es muy embarazoso.

-¡No digas tonterías y pásame el protector! Es lo único que se me ocurre para liberar la tensión.

-Te ayudo a ponerte un poco en la espalda. Se ofrece.

Ni siquiera le he contestado cuando ya siento su mano haciendo contacto con mi piel lo que hace que me estremezca, nunca he estado tan ligera de ropa frente a él y menos en contacto directo con sus manos, trato de disimular lo que me produce y le digo que se dé prisa para poder empezar.

Cuando ya hemos pasado por la situación embarazosa de la visión preliminar nos adentramos al lago, el agua está muy fresca, deliciosa para un caluroso día como hoy. Le indico la brazada básica y como debe mover los pies, luego le ayudo yo misma sosteniendo su cuerpo –Con ayuda del agua- y luego lo dejo practicar de un lado a otro en una zona donde el agua nos llega a la cintura.

Mientras Peeta practica no puedo evitar recordar cuando allí mismo le enseñe a nadar a Gale, incluso vuelve a mi memoria la vez que me torcí un tobillo y el me llevo a cuestas a casa. En aquel tiempo contábamos el uno con el otro, nos protegíamos mutuamente obligándonos a ser valientes.

-¿Cómo lo hago? Dice deteniéndose.

-Vas muy bien, en unos cuantos años dominaras la técnica a la perfección. Sonrió

-¿Así de mal? Ambos soltamos una alegre carcajada.

Luego de un buen rato le digo que ya puede parar y que ahora podemos disfrutar del agua libremente, yo nado un poco mientras siento sus ojos en mi espalda, luego me sumerjo totalmente y como no sabe dónde estoy le doy un gran susto cuando por debajo del agua pellizco su pie.

Cuando salgo quedamos a pocos centímetros mirándonos fijamente, serios y totalmente mojados, el agua nos da un poco más arriba de la cintura y allí en silencio nos inspeccionamos el uno al otro. Puedo observar su cabello rubio ceniza caer por el rostro destilando agua y sus ojos azules clavados en los míos, tengo una visión hermosa del chico que amo, muy inspiradora, tan inspiradora que por primera vez desde que se cuáles son mis sentimientos por el las palabras se forman en mi garganta donde ya no hay nudos.

-Te amo. Digo de repente y yo misma me sorprendo. Por un momento Peeta se queda sin aliento, supongo que no estaba preparado para que se lo dijera en estas circunstancias, ni siquiera porque él me lo ha dicho tantas veces a mí.

-Te amo. Contesta al fin y se acerca lentamente posando sus manos sobre mi cintura desnuda.

No sé si estoy preparada para lo que pueda venir pero por primera vez en mi vida no siento miedo. Levanto mis brazos despacio y los acomodo alrededor de su cuello, aun nos observamos el uno al otro y de repente siento unas inmensas ganas de besarlo, las cuales no reprimo, cierro mis ojos y en menos de un segundo estoy disfrutando de sus dulces labios en sincronía con los míos.

El beso es tierno, lleno de todo el amor que sentimos el uno por el otro, nos tomamos el tiempo suficiente para disfrutar de la suavidad de nuestros labios unidos mientras profundizamos un poco más y cuando menos lo espero la lengua de Peeta busca desesperadamente la mía, le permito acceder a ella y empiezo a experimentar sensaciones que no conocía. Me avergüenza pensarlo pero este es el primer beso que me hace desear algo más.

Siento que la respiración de Peeta se acelera un poco, incluso la mía también lo hace, acortamos un poco más la distancia para que no haya ni un solo espacio entre nuestros cuerpos mojados y empiezo a sentir que Peeta se tensiona. Aun en el agua puedo percibir cambios en su cuerpo que me hacen sentir apenada porque yo misma empiezo a sentirme diferente.

Nunca me había imaginado lo que era desear tan intensamente el contacto de alguien, jamás he hablado con nadie sobre sexo y aunque me siento segura en sus brazos ahora si me empiezo a asustar un poco. Allí de pie dentro del agua aun nos besamos como nunca lo hemos hecho, con poca ropa y tan cerca el uno del otro, de repente las manos de Peeta empiezan a deslizarse suavemente desde mi cintura hacia mis piernas, no lo detengo porque no me siento mal, incluso he empezado a acariciar su espalda como dibujando en ella.

Mientras con sus dedos roza suavemente la piel de mis extremidades, se separa un poco de mi jadeando y se acerca lentamente a mi oído para susurrarme un te amo al cual respondo con uno similar, ya no me cuesta decirlo y siento como si me hubiera liberado de una gran carga porque lamentaba mucho el no poder expresarle mis sentimientos.

Una carga, eso es lo que todavía tengo en mi interior por no haberle contado aun lo que paso con Gale pero siento que ya llego la hora de hacerlo porque como dijo Madge, después será mucho peor.

-Peeta. Digo a través del poco espacio que me dejan sus labios que han vuelto a besarme con fervor.

-¿Si? contesta aun atorado en el beso.

-Tengo algo que decirte.

¡Ring ring! Suena el teléfono de Peeta justo cuando me preparaba para hablar. ¿Sera una señal? Sin embargo, el sigue besándome sin prestarle atención al repiquetear del aparato y yo vuelvo a perderme en la enloquecedora sensación de su contacto. Después de unos minutos más el teléfono vuelve a sonar insistentemente y le digo que atienda porque debe ser importante. Muy a nuestro pesar nos detenemos y ambos salimos del agua. Yo tomo la toalla que traje y empiezo a secarme para luego dársela mientras espero que termine de atender su llamada.

-¿Alo? hola mama

-Sí, no te preocupes no lo he olvidado, en media hora estoy en casa.

-No, tranquila, nos vemos allá.

Cuelga la llamada y vuelve su mirada a mí:

-Princesa lamentablemente tenemos que irnos ya, mi madre me pidió un favor y necesita que vaya a casa pero ¿Qué ibas a decirme?

-Nada que no pueda esperar, no te preocupes. -No es buena idea que me lo siga callando pero parece que por hoy se me fue la oportunidad-.

Se pone sus pantalones mientras yo me empiezo a vestir dándole la espalda, cuando siento que besa mi hombro haciéndome temblar.

-Gracias. Dice casi en un susurro.

-¿Porque? Volteo a verle

-Por los maravillosos momentos que me das.

-Gracias a ti.

-¿A mí?

-Si, a ti por amarme como lo haces y por enseñarme a hacerlo también.

No puedo creer que hubiera estado pensando en arruinar este maravilloso instante que pasamos diciéndole lo de Gale, sé qué debo hacerlo y lo hare pero esperare el momento oportuno. Cuando ya estamos listos para partir recordamos que no comimos lo que trajo Peeta –Pan de queso y dos jugos en botella- así que por el camino lo compartimos mientras hablamos sobre su primera clase de natación.

-No lo hiciste nada mal, si practicas mucho pronto nadaras mejor que Finnick.

-Eso es muy posible porque tengo la mejor instructora del mundo. Dice sonriendo

Cuando hemos acabado de comer nos tomamos de la mano y así recorremos el resto del camino hasta llegar a mi casa y de repente suena el teléfono de Peeta de nuevo.

-¿Un e-mail? Veamos que será. Suelta mi mano y toma su celular para ver lo que le han enviado.

Lentamente veo como se le borra la sonrisa del rostro y aparece otra reacción que le hace tensarlo, se detiene en seco y levanta su mirada hacia mí.

-¿Qué pasa? Le digo temerosa.

-Dímelo tú. Dice con gesto endurecido y pasándome su teléfono.

Cuando lo tomo y observo lo que me ha entregado siento que mi vida pasa en un segundo frente a mí. En mis manos tengo la evidencia de lo que sucedió con Gale, una fotografía de nuestro insignificante beso –Si es que así puede llamársele-, es más, una colección completa que incluye el abrazo que le di en su casa por lo de Posy e incluso una donde estoy besando su mejilla aunque parece algo más. ¿Esto está pasando en realidad? Siento que desfallezco, lo que más temía ha sucedido y no puedo evitarlo, ¿Porque hoy precisamente? justo el día que me atreví por fin a decirle que lo amo ¿Porque alguien más tuvo que decirlo por mí?

De inmediato siento un nudo en la garganta y las lágrimas acumularse en mis ojos, cuando levanto la mirada me encuentro con los suyos que tienen la expresión más triste que le he visto nunca.

-Peeta… Empiezo.

-No digas nada, creo que las imágenes hablan por sí solas.

-No es lo que estás pensando, veras: la noche de mi cumpleaños cuando Gale vino a hablarme…

-Ahora lo entiendo todo. -Me interrumpe como hablando consigo mismo- cuando el hablo de la chica y el beso hablaba de ti, ¿Desde cuándo sucede esto?

-¿Desde cuándo sucede que? Nada sucede aquí. Me apresuro a explicar pero no me escucha.

-¡Dijiste que lo querías como a un hermano!

-¡Y así es! Digo empezando a derramar las primeras lágrimas.

-¡Pero estas fotos muestran otra cosa! ¿Qué esperas que crea?

-¡Quería decírtelo, es más, hoy cuando te dije que tenía algo que contarte era eso!

-Pero no lo hiciste. Dice derrotado y con sus ojos aguados.

-¡Peeta deja que te explique por favor! Gale si me beso pero fue solo un segundo y le advertí que no volviera a hacerlo que yo no lo quería de la misma manera.

-¿Y qué me dices de las otras fotos? esas no son del mismo día, parece que están en una casa que supongo es la de él.

-Eso fue anoche, la hermanita de Gale enfermo y mi madre, Prim y yo fuimos a ayudar, el abrazo fue solo por apoyarlo, tienes que creerme por favor. Le digo con vos suplicante. -¿Porque ni siquiera le conté sobre eso?

-Quisiera creerte, pero no puedo. La primera lagrima baja por su mejilla.

-¡Peeta de verdad lo siento, te juro que no pasó nada, yo te amo! Sé que debí decírtelo pero tenía miedo de esto precisamente.

-Cuando amas a alguien le tienes confianza ¡Me lo hubieras dicho a tiempo! Yo he sido sincero contigo y he confiado en ti.

-¿Lo lamento si? -He explotado y estoy casi gritando- Debí decírtelo ya lo sé, pero ya no puedo hacer nada, paso y no significó nada ¡no fue nada!, además sabes que Gale es mi amigo y lo de ayer solo fue apoyo moral, si no me crees pregúntale a Prim que también estaba ahí. Parece que no escucha lo que le estoy diciendo-.

-Y además de todo me vi como un tonto tratando de llevarme bien con él, ¡Gale y tú se estaban burlando de mí! Dice levantando la voz.

Ya no sé qué más decirle, Peeta esta alterado y yo también, lo mejor aunque me duela será hablar en otra ocasión, pero ¿Podre dormir con este dolor?

-Debo irme. Dice de repente.

Ni siquiera puedo contestarle porque me ahogo en llanto silencioso y solo puedo verlo partir con el mismo dolor que yo en el rostro. Cuando ya se ha marchado me siento en la entrada de mi casa a llorar sin reparos y a odiarme a mí misma por haber sido tan cobarde y no contarle todo al instante, debí hacerle caso a Madge me digo una y otra vez mientras me duele el pecho ¿Cómo es posible que un día tan hermoso como hoy haya terminado en pesadilla? Todo es mi culpa y de Gale, él es la única persona que pudo haber enviado esas fotos ¿Pero cómo? Al instante llego a una lógica conclusión: Beetee.

Con el corazón arrugado de dolor, la cara empapada por el llanto y mi ropa mojada aun después de nuestra tarde en el lago me levanto para entrar a mi casa. Mi madre y Prim ven mi expresión y se preocupan pero antes de que pregunten algo me voy a mi habitación. Me desvisto y me meto en la ducha a llorar de impotencia mientras recuerdo las manos de Peeta en mi cuerpo en nuestro primer acercamiento íntimo. Siento que lo pierdo y eso no me deja ni siquiera respirar, lo amo demasiado y algo tendré que hacer pero por ahora solo quiero derramar lágrimas.

Cuando salgo de la ducha ya estoy más calmada, me miro al espejo y veo mis ojos enrojecidos por el llanto, me pongo mi pijama nuevo y me meto bajo las sabanas a pensar en cómo mi última pesadilla se hizo realidad: igual que en el sueño acabo de perforar el corazón de Peeta pero en vez de la flecha es una mentira la que lo hace desangrarse sin dejar de lado a Gale que en este momento y aunque yo también tengo mucho que ver, lo considero el causante de todos mis problemas.