15: "Lazos"

Kariya dejó sus cosas sobre la mesa de reuniones de la sala, suspirando con un fastidio que no se molestó en ocultar. En momentos como aquellos, la fuerte necesidad de golpear a alguien se acrecentaba velozmente dentro de su cerebro.

Takuto siempre se le había antojado a un imbécil ególatra y egoísta; pero jamás llegó a imaginar que sería capaz de abandonar a su mejor amigo tan fácilmente. Pero claro, para el novato perfecto de la organización lo único relevante eran las apariencias, y mientras él arriesgaba su vida por el bienestar de su senpai, Shindou se dedicaba a revolcarse con Tsurugi Kyosuke , como si eso fuese, en algún caso, un mérito admirable.

Sujetó el picaporte de la puerta sin mucho ánimo. Un paseo por los largos y monótonos pasillos de la mansión quizá le ayudaría a calmar un poco el coraje que lo embargaba de pies a cabeza. Se cruzó los brazos tras la cabeza y permitió que los pensamientos centrados en Shindou se dispersaran en el aire. Sería mucho más productivo - para él y para todos.- concebir alguna manera de liberar a Kirino de donde fuera que lo tuviesen, y dejar de prestarle atención a lo que un desgraciado del calibre de Takuto pudiese hacer.

Ciertamente, debía admitir que aunque le resultó particularmente satisfactorio que Natsuhiko recibiese su merecido por todas las barbaridades que había osado cometer, se sentía medianamente preocupado por su bienestar. Y si bien intentaba atribuirlo a la mera necesidad de mantener a su único amor seguro, sabía que muy en el fondo le tenía un tanto de aprecio al castaño psicópata. Después de todo, Netsuha no era tan mala persona, sólo estaba un poco trastornado... Y las escasas oportunidades en las que hablaron por teléfono se lo corroboraron. Natsuhiko no sólo le daba buena comida y agua fresca a Kirino, si no que también se preocupaba de que tomara su medicina sin falta. Pero ahora las cosas eran diferentes...

Tenía miedo, miedo de que Ranmaru estuviese siendo torturado o, derechamente, que hubiese sido asesinado. Ya no había nadie que lo defendiera y se ocupara de sus necesidades básicas, mucho menos que se dignase a suministrarle los remedios de los que tan desesperadamente dependía...

-Si tan sólo Nepper estuviese ahí para cuidarte...

-¿Si yo estuviese para cuidar a quién...?

Masaki detuvo sus pasos en seco, levantando la vista hacia la salida de la habitación de Atsuishi Shigeto. Un sentimiento de felicidad mezclado con odio se abalanzó sobre su cuerpo, haciéndolo dudar en si correr a abrazarlo o a golpearlo. Aún así, ni siquiera tuvo el tiempo suficiente para decidirlo. Una vez se dio cuenta de que todo aquello era real ya se había refugiado en el pecho del castaño, estrechándolo entre sus delgados brazos.

Le alegraba saber que estaba bien, aunque fuese solamente un poco.

-Listo, Natsuhiko. Ya podemos... irnos - el aludido volteó la cabeza por sobre su hombro, percibiendo la expresión que adornaba la faz de Heat. Su dulce semblante pasó a convertirse en un gesto de odio repentino, lo suficientemente grande como para obligarlo a buscar el cuchillo que ocultaba entre su ropa.

-Estocolmo, Shigeto - lo detuvo Nepper de pronto, haciéndolo desistir de sus intenciones.

El rubio apartó suavemente los dedos del mango del arma blanca, antes de sonreírle encantadoramente a su novio. De verdad detestaba cuando alguien distinto a él tocaba lo que le pertenecía. Pero si Kariya estaba sufriendo de un extraño caso tardío del Síndrome de Estocolmo, entonces no había nada que hacer.

Por mucho que desease cercenarle las manos y arrancarle los ojos, Nepper ya había hablado. Y lo que Natsuhiko decía, Atsuishi lo obedecía como un dogma sagrado.

-Debemos encontrar rápido a Kidou, Natsuhiko - articuló despacio el rubio, arreglándose la ropa.- Mientras antes confíen en ti, menos tiempo...

-Lo sé, no es necesario que me lo digas - lo acalló el aludido, a lo que Heat murmuró un dócil "perdón".- Adelántate, hay algo que tengo que arreglar con Kariya primero.

El rubio le dedicó una pequeña sonrisa y cuando estuvo por retirarse, Nepper lo sostuvo por la nuca y juntó sus labios fugazmente. El contacto no duró más de un par de segundos, aún así, fue suficiente para que Shigeto se derritiera a sus pies. Lo amaba tanto que ahora que lo tenía a su lado, luego de tres largos años sin verlo, sentía que su vida volvía a estar completa, como los pequeños fragmentos de su corazón hecho pedazos se soldaban de nuevo. Ahora que podía cuidarlo y protegerlo... Todo estaría bien, como siempre debió estarlo.

-Te alcanzo en un rato - le dijo Netsuha, separándose de él, para luego dejarlo marcharse del lugar.

-Pensé que ya no lo querías - murmuró Kariya. Y es que él creí que Natsuhiko repudiaba ese tipo de sentimientos, sobre todo por la forma en que se burló de él mientras lo tenía cautivo, por cómo se encargó de pisotear y humillar lo que sentía por su senpai.

-Eso es verdad, no lo quiero... - Masaki lo contempló sorprendido ante aquella declaración ¿Que no lo quería?

Bajó los ojos con indignación. Si por un momento llegó a pensar que Natsuhiko no era tan mala persona, ahora se arrepentía de ello. De una u otra forma, era un comportamiento esperable. El desequilibrio cerebral que presentaban los psicópatas les impedía empatizar con los demás, no sería extraño, entonces, que Natsuhiko simplemente utilizase a Shigeto como un mero instrumento, más cuando el rubio estaba tan insanamente enamorado de él.

Si ya lo había abandonado una vez ¿Por qué no lo haría de nuevo?

-No lo quiero...- volvió a repetir, en un hilo de voz.

Y claro que no lo quería, porque querer es demasiado poco. Incluso decir que lo amaba no era suficiente.

Ciertamente, cuando Someoka lo subió a la parte trasera de la camioneta tuvo bastante tiempo para pensar en lo que el futuro le deparaba. El sólo hecho de especular que volvería a ver a Shigeto después del inmenso daño que le había causado le hizo sentir una incomodidad extraña en el corazón, y si bien no era remordimiento - porque es bien sabido que los psicópatas son incapaces de percibir aquellos estados.- aún así se le antojaba a algo similar. No era como si temiese por su vida, simplemente porque para alguien que veía la existencia sólo como un mero objeto de negociaciones, cosas así resultaban verdaderas nimiedades; era que temía a que Shigeto lo hubiese olvidado o, aún peor, que lo odiase.

Se sintió estúpido, y es que sabiendo en lo más profundo de su ser que necesitaba a Atsuishi, aún así había decidido dejarlo todo atrás, convencido de que la felicidad que tanto ansiaba sólo la alcanzaría siguiendo el sendero que sus padres trazaron frente a él con sus enseñanzas. Se forzó a sí mismo a pensar que Heat era un estorbo en sus planes, que el amor que se tenían no haría más que obstaculizarlo. Y si bien lo creyó durante mucho tiempo, todo aquello se derrumbó definitivamente cual castillo de cartas cuando pudo contemplar los cristalinos ojos de Shigeto, una vez despertó en alguna parte de la mansión blanca.

Jamás podría dejar de amarlo.

-Pero no es de eso lo que debo decirte - el menor lo miró desconcertado por un instante, Natsuhiko podía ser tan impredecible.- Quiero que hablemos de Kirino...

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Sakuma revolvió el té con cuidado, emitiendo una leve risa ante el divertido cometario de su compañero.

Ese día había decidido salir de paseo y olvidarse completamente de su identidad como mafioso. Sólo deseaba desaparecer de aquella vida por un momento, mucho más cuando había visto a Burn y Gazelle entrar a la mansión con Nepper a cuesta, inconsciente y amordazado. El corazón le dio un vuelco, mientras un sentimiento de odio y terror se esparcía vertiginosamente por su ser, revolviéndole el estómago en el proceso.

Fuese como fuere, llegó a pensar que al fin había llegado el momento, el momento de vengarse por todas y cada una de las cosas que ese infeliz le había hecho, no sólo a él, si no también al resto de sus compañeros... De vengar la muerte de Narukami de una vez por todas. Pero todo cambió cuando notó que Burn y Gazelle no se dirigía a los calabozos.

-¿Adónde lo llevan?¿Acaso no vamos a torturarlo y matarlo? - preguntó casi en un grito, llamando inmediatamente la atención de los asesinos. Mas la respuesta no fue necesaria, no cuando divisó a Shigeto acercase por el pasillo, con una sonrisa de amor neurótico.

Sus más temidas intuiciones se confirmaron de un segundo al otro, dándole una puñalada certera en el pecho. No sólo le habían perdonado la vida a Natsuhiko, si no que también lo situaban bajo la tutela de Atsuishi, indudablemente la persona menos cualificada para aquel cargo.

No dudó en ir a pedirle explicaciones a Kidou, y aunque trató de convencerlo de que Natsuhiko se merecía la más cruenta de todas las muertes, el joven de rastas simplemente declinó a sus ofertas, aduciendo que la decisión ya estaba tomada.

Después de eso regresó indignado a sus aposentos, maldiciendo a todos a viva voz. ¿Cómo diantres podía dejar a ese psicópata caminar libre por las instalaciones?¿Acaso estaban buscando su propio fin?. Se masajeó las sienes con ira, hasta que sintió como la piel se laceraba bajo sus dedos, y extrañamente, aquel dolor punzante le recordó algo importante. Buscó su teléfono móvil en el bolsillo de tu pantalón de tela y marcó cuidadosamente el número que necesitaba, tratando de recordar los dígitos exactos.

-Hola - escuchó la voz del otro lado de la línea, esa voz amable y profunda.- ¿Quién habla?

-Hola, Genda... Habla Jirou

-¿Jirou?... - dudó por unos segundos, antes de reaccionar con alegría.- ¡Sakuma! ¡Tanto tiempo! ¿Cómo has estado?

El aludido esbozó una pequeña sonrisa, por alguna razón que no comprendía, Genda siempre era capaz de levantarle el ánimo. Inclusive aún cuando perdió su ojo y la vida de su antiguo mejor amigo.

Quizá fue una mera coincidencia, o quizá un capricho del destino, fuese cual fuere la respuesta, lo cierto era que se alegraba de que la vida hubiese entrelazado su camino con el de Genda Koujirou.

Ambos dos se conocieron el mismo día en que la Rosa Blanca encontró a Sakuma en una carretera cercana a la mansión, junto al cuerpo incinerado de Kenya. Y aunque la primera impresión del grupo en general fue de pánico y alarma, Kidou Yuuto fue capaz de mantenerse lo suficientemente sereno como para tomar las iniciativas correspondientes. Sakuma fue llevado de urgencia al hospital más cercano, bajo la escusa de que había tenido un accidente automovilístico, lo cual explicaba, en gran parte, las terribles lesiones y fracturas que su cuerpo presentaba.

¿El médico a cargo? Genda Koujirou.

La larga estadía en el sanatorio terminó por crear una poderosa amistad entre ellos, sobre todo cuando el castaño solía visitarlo frecuentemente para ver que tal estaba. Y cuando por fin se recuperó, ambos siguieron viéndose fuera de los horarios de oficina, como ese día. Una o dos salidas cada semestre, siempre al mismo café, a las afueras de la ciudad.

Era relajante, extasiante, reconfortante... Junto a Genda no se sentía tan solo. A su lado no había necesidad de sentir miedo, aunque quizá fuese prudente, aún más tomando en cuenta que ambos debería ser enemigos o, al menos, si conociesen la verdadera identidad del otro...

¿O es que acaso podrían engañarse para siempre?

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Kidou Yuuto se acomodó los lentes con cuidado mientras suspiraba con la misma ligereza, sin despejar los ojos de la figura de Shigeto. El rubio estaba sentado frente a él, con los ojos cerrados y una sonrisa imperturbables, como si, hace segundos atrás, le hubiesen inyectado una dosis de morfina directo a las venas.

No recordaba, antes, haberlo contemplado sumido en tal serenidad, tan apacible, tan hermoso, tan... feliz. Simplemente estaba allí, alegre, como si el demonio que había poseído su cuerpo hubiese huido de pronto, dando pie a que su verdadera naturaleza se apoderase de su ser. El aura de Atsuishi se sentía sincera, amable, equilibrada, en total harmonía con lo que su exterior siempre había aparentado; y, de cierta manera, Yuuto sintió que estaba conociendo al Shigeto real, a ese joven inocente y encantador que la neurosis intentó enterrar en el olvido.

El chirrido de las bisagras de la puerta al abrirse interrumpieron la quietud del ambiente por un instante, al tiempo que Netsuha se adentraba la habitación. Kidou lo vio caminar hasta Shigeto, para luego abrazarlo desde la espalda por el cuello y recostar su cabeza sobre la de éste, esbozando una sonrisa de superioridad. Atsuishi sólo se acomodó entre sus brazos, desligándose casi por completo de la realidad.

-¿Y bien? - inquirió el estratega, alejando la mano de sus gafas con parsimonia.- ¿Qué es lo que quieres decirme?

-¿Te gustaría sentarte en mis piernas, Shigeto? - susurró Nepper al oído de su novio, quien no tardó en cederle el asiento. Una vez ambos se acomodaron, Natsuhiko dirigió sus ojos hacia Kidou.- Digamos que tengo cierta información de interés...

-Te agradecería que fueses directo al grano, Netsuha. No tengo tiempo para tus juegos.

-¿Y quién está jugando, Yuuto? - le devolvió en una risa burlesca.- ¿O es que acaso creíste que sería gratis?

-No estás en la posición indicada para exigir algo a cambio, lo sabes - siseó el de rastas, cruzando los brazos sobre su pecho. Le parecía realmente descarado de parte de Netsuha llegar creyendo que todos lo obedecerían y temerían, aún así, debería aceptar que admiraba su valentía.

-Claro que lo sé; pero ya sabes lo que dicen: "El que no arriesga, no gana"... Además, ahora estamos del mismo lado y, te guste o no, debemos aprender a cooperar.

-Es difícil cooperar con alguien que no conoces, Netsuha, sobre todo cuando esa persona fue tu enemigo durante tantos años - soltó sin más, haciendo que el contario bufara con fastidio.- El que más arriesga soy yo por escucharte, nadie me asegura que lo que dirás será verdad.

-Puedo ser muchas cosas ¿Sabes?... Un asesino, un sádico, hasta un hijo de puta; pero si hay algo que no soy es mentiroso. Puedes confiar en mí aunque no lo creas, Yuuto, soy un hombre de palabra.

Kidou entornó los ojos, haciendo contacto visual con Nepper por primera vez su vida. Mucho había especulado de la apariencia del más terrible de los torturadores de Rusia; pero todas aquellas visiones desaparecieron cuando Burn y Gazelle llegaron con él a la mansión. Natsuhiko se veía tan normal e inofensivo, quizá tanto como Atsuishi el día que lo conoció. No era alto, siquiera musculoso; sólo un joven unos centímetros más bajo que el promedio, de cuerpo delgado y apariencia descuidada. De habérselo topado en cualquier calle de la fría ciudad, jamás hubiese imaginado que alguien así sería capaz de cometer tales barbaridades, mas eso era lo que hacía tan peligroso a Netsuha. Y Haruya se lo había advertido muchas veces, lo que le faltaba de porte y fuerza, le sobraba de malicia e inteligencia.

Nepper era el ejemplo perfecto de un asesino serial. Pero, aún así, no podía vislumbrar ni una pisca de falsedad en sus profundos ojos azules...

-¿Qué es lo que quieres a cambio? - preguntó al fin el de rastas ¿Tenía otra alternativa?

-Sólo un poco de tiempo a solas con Shigeto de vez en cuando - le respondió Nepper, acariciando suavemente el cabello de Heat, quien mantenía su cabeza recostada sobre el hombro del castaño.- Por lo menos lo suficiente como para que podamos hacer el amor con calma y tener un par de minutos de cariño post-coital... Es lo único que necesito.

Una pequeña sonrisa se dibujó en la faz de Yuuto. De entre todas las cosas que pensó que Natsuhiko le pediría, jamás esperó que fuese algo como aquello.

¿De verdad era ése el Netsuha Natsuhiko al que todo el bajo mundo le temía?

-¿No quieres que te quite la tobillera? - inquirió, refiriéndose al localizador que Nepper llevaba, sólo para prevenir que se escapara.

-No, eso puedes sacármelo cuando confíes es mí... Además, prefiero soportar esta cosa antes de que todos aquí me estén vigilando mientras hago el amor con mi novio. Por lo demás, me da igual si me observan mientras duermo, como o me ducho - y levantó un poco los hombros, tratando de no molestar a Shigeto.

-En ese caso, me parece un trato justo...Sólo si la información que me des sea útil

-Claro que lo será - dijo, haciendo una pequeña pausa.- En primer lugar, no será necesario que se preocupen por la seguridad de Kirino. El pupilo de Fudou, Tsurugi, me pidió encargarse de él unos días antes de que me trajeran aquí, así que estará a salvo lo suficiente como para que lo rescatemos. En segundo, el nuevo torturador de la Rosa Negra es Mistrene Callous; pero es apenas un novato, por lo que difícilmente podrá suministrarles información de utilidad a Goenji y los suyos. En tercer lugar...

-¡Kidou!¡¿Qué fue lo que le hiciste a Kazemaru?!

Nepper se calló al escuchar esa voz, acompañada del violento sonido de la puerta al abrirse. Se volteó un tanto enojado, descubriendo la figura de Endou Mamoru a unos cuantos pasos de él. Se no notaba desesperado, asustado, como si la vida le hubiese quitado su capacidad de decisión. El psicópata bufó aún más enfadado y, cuando quiso darse cuenta, el hijo de la familia yakuza lo observaba fijamente, sin saber qué hacer. Se les acercó a paso vacilante, nervioso, y cuando estuvo a punto de tocarlo, Shigeto desenfundó rápidamente su cuchillo y se lo puso al cuello. Endou se detuvo en seco, mientras una pequeña gota de sangre descendía por su piel, ensuciando el arma blanca.

-Aprende a guardar distancia de él, bastardo - siseó Shigeto, con un odio que no se molestó en disimular.

-No deberías preocuparte por él, Endou - habló Nepper, bajando la mano de Atsuishi.- Goenji no va a matarlo, no sería capaz de hacerlo... Aunque... - y se dio unos segundos para sonreír con malicia, casi riéndose de la desesperación de Mamoru.-... Las malas lenguas del bajo mundo dicen que Edgar Valtinas, el jefe de la mafia italiana, también está tras los pasos de Kazemaru. Pero, bueno, él tiene sus razones...

-¿De qué estás hablando? - preguntó Endou, con la voz temblorosa, sentido que, de un momento al otro, el mundo se le vendrá encima.

-¿No lo sabes?... Él y Kazemaru son hermanos.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

Bueno aquí está el capitulo de esta semana de manos de mita san, a mi parecer cada vez amo mas este fic, espero lo sigan disfrutando de igual manera por que aún le queda mucho por delante, también les informo que Kazumi se integra al grupo de escritores y MidorikawaXRyuuji EdnouKidou y Sion Fujimori han quedado fuera por falta de tiempo, dejando solo a cuatro escritoras Mitaili ciz, pau chan espita, Kazumi y yo. Espero sigan dejando sus comentarios y disfruten del capitulo ¡hasta la próxima!