¡Hola mis queridos lectores! Por fin después de varios días logre terminar este capítulo que a mi parecer salió demasiado largo (Espero que no aburrido) Aquí tenía que plasmar por fin la obra así que como entenderán a pesar de que trate de acortarla siempre fue extensa, quiero exaltar y dar todo el crédito a la película Romeo y Julieta de 1996 de donde salieron los diálogos (La obra en sí era demasiado difícil y adaptarla me hubiera llevado demasiado tiempo) y también a Suzanne Collins de la cual no solo he utilizado sus personajes sino algunas de las situaciones propuestas en su trilogía (Esto último lo hago motivada por un mensaje que recibí de alguien a quien le gusto que tomara cosas de los libros y las adaptara a mi historia).

Lisset: ¡Que lo disfrutes!

Laura: Todavía no hay respuesta a lo de Gale, ¡No cabía aquí! No desesperes mi querida española y ya verás que al final tal vez no quepa esa borrachera.

ELI.J2: ¡Gracias! ¿A ver qué opinas de este?

Katnisspeetax100pre: Jejejeje ¿Peeta se quedó sin palabras? Tampoco lo creo, solo se le acabó el tiempo… ¡Aquí dice mucho más! Espero que te guste además me alegra oír que te quedas ansiosa porque actualice.

Gracias a los seguidores de la historia, a quienes la tienen dentro de sus favoritas, a los que me escriben y a los que solo leen. Un abrazo

¡Y sin más preámbulos!

CAPITULO 19 EN LA HERMOSA VERONA…

La tarima del edificio de justicia se ha convertido en una réplica convincente de algunos de los parajes de Verona, sin embargo, también se ha colocado un telón que nos permitirá cambiar de vez en cuando la ambientación.

Todos salimos al escenario y nos colocamos tomados de las manos frente al público que hace un momento se encontraba llevándose a la boca los tres dedos centrales de su mano izquierda y apuntando con ellos al escenario en muestra de respeto a la memoria de los héroes de Panem; cuando acaban la señal se vuelcan en aplausos para nosotros. Effie como era de esperarse toma el micrófono que le ofrece el alcalde e inicia con su efusivo saludo a la comunidad para presentar lo que según ella será el evento del año.

El resto de nosotros utiliza micrófonos similares a los que se usan en televisión para que todo parezca lo más real posible y mientras la maestra termina su discurso yo solo puedo tratar de ubicar con la mirada a Peeta que está al lado de Finnick y que se muestra confiado frente a la multitud. No entiendo porque esta tan tranquilo luego de lo que le acabo de decir, a veces supongo que lo logra porque sabe lo que es mejor para todos y a la hora de convencer a la gente de algo no conozco a nadie mejor que él o simplemente su actitud se debe a que ya no le interesa lo que tenga que ver conmigo. Aunque trato de desechar de inmediato la última idea, no se me va del todo de la cabeza.

Entre la multitud y casi en primera fila puedo observar a mi madre y a Prim quienes con entusiasmo me lanzan miradas de apoyo y un poco más alejados puedo divisar a Gale y a Beetee. También veo a los padres de Peeta y a la abuela de Finnick; Effie nos hace la señal a todos para que tomemos nuestros lugares y como en la primera parte todavía no tengo que hacer nada me ubico tras del telón para escuchar a la maestra (Que además es la narradora de la historia) dar inicio a la misma.

-Dos familias igualmente insignes en la hermosa Verona donde acaeció esta escena habían derramado por sus odios mutuos mucha inculpada sangre que mancho manos inculpadas, sus inocentes hijos pagaron el precio de estos rencores que tomaron su vida…

Definitivamente Effie es la maestra del drama, cualquiera que hubiera recitado estas líneas habría hecho que sonaran sobreactuadas pero ella logra causar tal impacto en los presentes hasta el punto que hasta yo misma siento pena por los protagonistas de la historia. Luego de la pequeña introducción Adam, James, Bill, Sean, Jerry y Ryan salen a escena y yo me desentiendo de todo para prepararme y esperar mi turno.

-¿Nerviosa? La voz de Cinna es tranquilizadora.

-Un poco, la verdad es que no considero que yo sea una persona demasiado agradable y no sé cómo lograr que la gente me quiera, soy Julieta y debería hacer que eso pase pero como ¿Cómo hacer que me quieran? ¿Cómo lo haces tú?

-De la misma forma que me hiciste quererte.

-Es diferente, nunca lo intente.

-Tienes razón, pero me agradas porque eres autentica así que ve allá y se tu misma Katniss, además yo estoy apoyándote y ahí estará también Peeta.

-Pues no es un gran consuelo porque a estas alturas creo que el preferiría estar en cualquier otro lugar y con exactitud uno donde yo no este, además tampoco es como que pueda ser yo misma –Digo sonriendo- se supone que soy otra persona.

-No te preocupes -Cinna también sonríe- todo saldrá bien y en cuanto a Peeta te aseguro que estas equivocada, además puedes aprovechar las escenas que tengas con él para hacerle entender lo que sientes, no es como que no seas tú quien lo besara en realidad –Dice guiñándome un ojo-. Ven ahora déjame retocarte que ya casi es tu turno.

Cinna sabe cómo hacerme sentir mejor y tiene toda la razón, además yo ya había visto esta obra como una excelente oportunidad. Conforme termina de retocarme y colocar mi bata oigo a Delly indicar que es el turno de Peeta. Me concentro en oír lo que están diciendo en escena.

-Buenos días primo. Puedo oír la voz de Adam, quiero decir de Benvolio.

- El día aún es joven, tan solo tiene nueve horas. Ahora la de Peeta.

-Pues ya amaneció.

-¡Ay de mí, las horas son largas!… ¿Ese era mi padre?

-Así es pero primo pero dime ¿Qué tristeza alarga tus horas?

-No poseer aquello que las haría cortas.

-¿Enamorado? ¿Sin amor?

-Estoy padeciendo un desamor.

-¿Y porque el amor que tan débil principia es un tirano tan exigente?

-Ese amor que pintan ciego suele elegir sendas muy extrañas.

Escuchar esta conversación falsa pone a volar mi imaginación pensando en que es Peeta y no Romeo quien hace confidencias a su primo contándole sobre la pena que lo embarga y la cual por supuesto tiene que ver conmigo, supongo que la situación no podría parecerse más a la realidad, Peeta herido por un desamor y yo habiéndole causado tal dolor.

-Katniss, es tu turno. La voz de Delly me saca del ensueño.

-¿Tan pronto?

-Esto no es una película amiga. Delly sonríe.

-¡Julieta! -Oigo la voz de Johanna- ¡Julieta! Aya ¿sabes donde se metió esa niña? pídele que venga.

-Ya se lo pedí Sra. ¡Julieta! ¡Julieta! Chilla Madge.

Y aquí vamos…. -Aquí estoy madre, ¿me buscabas?

-¿Aya Sabes que mi hija es hermosa?

-- Es la más hermosa que he criado. Madge se preparó muy bien.

- Pienso que yo era madre cuando tenía tu edad, ya eres una mujer y el apuesto Paris te quiere como su esposa. A Johanna el personaje le cae como anillo al dedo.

- ¡Y qué hombre mi niña!

-Esta noche lo veras en la fiesta y en su rostro descubrirás lo que siente y lo que le inspiras, eso precioso libro de amor del que tú serás dueña, compartirás lo que posee y al aceptarlo no perderás nada y ahora dime ¿Podrás amar a Paris? Johanna ya no suena sarcástica como cuando ensayábamos y de verdad es tan parecida a una madre que solo pensarlo me da risa.

-Quiero verlo, si el ver predispone pero el dardo de mis ojos tendrá solo la fuerza que le preste la obediencia. Me salió mejor de lo que esperaba.

-Ven niña noches felices, felices días. Y dicho esto se cierra el telón porque es hora de la fiesta, todos corren a vestirse apropiadamente y a posteriormente ubicarse en sus lugares mientras Effie hace una pequeña introducción. Mi traje es hermoso, un sencillo pero largo vestido blanco de una tela muy suave y unas alas, es una fiesta de disfraces y yo soy un ángel.

A Peeta lo han vestido con algo parecido a la armadura de un caballero, incluso lleva espada y se ve muy guapo. Johanna y Robert (Mis padres) llevan túnicas adornadas con brillantinas en el borde y coronas de laureles similares a las que nos dieron cuando vencimos en los juegos y otros personajes principales como Finnick -Mercucio- y Joel –Paris, mi supuesto prometido- van de Pirata y fraile respectivamente.

Cuando se levanta el telón, se puede ver el escenario dividido en dos: una parte se supone es mi casa, sus jardines y un salón de eventos donde se han colgado el resto de candelabros que tenían en ambientación –Los que Johanna no tomo prestados- y otra cantidad de decoración festiva que hace alusión al gran evento que han ofrecido "mis padres" y en la otra parte se encuentra Peeta sosteniendo una conversación con Finnick; los que estamos en la fiesta debemos actuar sin hacer gran alarde mientras la atención se centra en ellos.

-¡Gentil Romeo esta noche te haremos bailar! Finnick actúa muy bien aunque creo que será inevitable que muchas chicas estén más al pendiente de la pronunciada abertura de su camisa holgada que deja su pecho al descubierto que de sus palabras.

-No lo hare créeme, tú tienes zapatos agiles y yo zapatos de plomo.

-Estás enamorado, toma alas de cupido y vuela sobre la ciudad.

-La pesadumbre me ahoga además creo que ir no es prudente, tuve un sueño esta noche.

-¡También yo!

-¿Y cuál fue el tuyo?

-¡Que los soñadores mienten!

-Al dormir los sueños se vuelven realidad…

-Tú decides lo que pasa en la realidad así que, ¿Qué esperas? ¿A que le temes Romeo?

-Temo que mi mala suerte empiece en este banquete y pueda llegar a su término hasta que la negra muerte venga a cortar esta inútil existencia, aunque aún hay fe de que el piloto de mi existencia sepa guiarla.

Y esas son las últimas palabras de Peeta quien junto con Finnick, Adam, Sean y Jerry se aproximan al lugar donde ahora me encuentro. Los nervios empiezan a invadirme porque será nuestro primer encuentro y nuestro primer beso. Siento como si de verdad fuera la primera vez y luego de una prolongada ausencia como esta, claro que lo es.

Cuando llegan al lugar son desarmados –Luego de un ajuste de última hora deciden que ya no habrá puñales sino armas de fuego- y después cada uno va por el lugar como le place, allí esta Ryan -Teobaldo- bailando con Johanna y todo el mundo se supone se está divirtiendo a excepción de mí, pues he sido obligada por mi madre a bailar con Paris.

En medio de mi baile, Romeo y yo nos vemos por primera vez, realmente me sonrojo al encontrarme con esa mirada azul que tanto amo y que he extrañado infinitamente pero sé que nadie se percata del color de mis mejillas gracias a las luces y la distancia que tenemos de los espectadores, sin embargo, lo que ahora me importa es que nada, ni siquiera las vueltas del baile interrumpen nuestro contacto visual y de pronto Romeo exclama para sí mismo –Pare el público realmente-

-¡Jamás ame hasta ahora pues mis ojos nunca vieron belleza como esta!

Sus palabras son hermosas y quiero pensar que van dirigidas a Katniss y no a Julieta, luego de que el baile ha terminado Paris embelesado con el espectáculo delante de sus ojos me ignora un momento dándole tiempo a Romeo de acercarse a mí y tomarme de la mano llevándome a un lugar lejos de él. No podría describir lo que ese contacto causo en mí al tenerlo cerca después de lo que parece una eternidad.

-Si acaso con mi mano he profanado tan divino altar perdóname, mis labios como un peregrino borraran la mancha con un tierno beso.

-El peregrino ha errado el camino y aunque parece devoto, el palmero solo puede besar manos de santo, de palma a palma es un beso santo. No puedo negar que soy feliz e incluso Peeta se ve muy natural.

- El peregrino tiene labios igual que el palmero. En este momento intenta besarme pero yo debo esquivarlo aunque me muero de ganas de no hacerlo.

-Si peregrino, labios que son para rezar.

-Entonces querida santa que los labios hagan lo que las manos o habrá desesperación. Su mirada es demasiado dulce.

-Los santos no intervienen aunque oyen suplicas. Yo solo sonrío cuando le miro.

-Y mientras rezo óyeme con serenidad.

En ese instante y entre la multitud Johanna -mi madre- y Ryan –Paris- me buscan, entonces Peeta y yo nos escabullimos supuestamente escondiéndonos pero quedando casi en mitad del escenario, nos vemos fijamente el uno al otro y de pronto me besa. El beso es corto pero profundo y yo lo siento muy real aunque él se separa despacio y continúa su actuación.

-Y de mis labios mi pecado es expiado.

-En mis labios queda tu pecado.

-Pero mis labios están arrepentidos, así que devuélveme mi pecado. Y vuelve a besarme y me sumo de nuevo en lo dulce de su boca hasta que aparece Madge, nos interrumpe y me aleja de él.

-Ven niña, tu madre te busca.

-¡Es una Capuleto! Dice Peeta para el público.

-Su nombre es Romeo y es un Montesco, el hijo de tu enemigo. Madge también se ha tomado muy en serio su papel y mientras acaba de decir aquello yo me escabullo indicándole a Romeo que me siga, en ese momento es visto por Teobaldo, quien le dice a mi padre que un Montesco ha osado entrar en su fiesta, al final solo escucho la última expresión de Ryan.

- Ya me retiro porque esta gran injuria que hoy he sufrido se convertirá en hiel. ¡El sí que sabe de drama! Y mientras, Romeo me ha seguido y ahora estamos en uno de los solitarios jardines de mi casa –Otro trozo de escenario-

- ¡Ay de mí! ¿Romeo porque eres tu Romeo? Niega a tu padre y rechaza tu nombre o solo ámame y no me tendré por Capuleto, solo tu nombre es mi enemigo ¿No eres Romeo y un Montesco?

-No seré ninguno bella dama si te disgusta.

-Si te ven te mataran considerando quien eres. Peeta me abraza.

-La noche me oculta de sus ojos pero si me amas que me encuentren aquí, mas quisiera morir a sus manos que salvarme si me falta tu amor. Me suelto de sus brazos.

-Si el manto de la noche no me cubriera podrías ver el rubor en mis mejillas, tus palabras son hermosas y en vano quisiera desmentirlas, pero ahora me gustaría saber la verdad ¿Tú me amas? -A esa pregunta me hubiera gustado añadir su nombre y reformarla un poco: Peeta Mellark ¿Aun me amas? Pero debo continuar y mientras lo veo sonreír agrego –Sé que dirás que sí y yo lo creeré pero podrías jurar en vano, mi dulce Romeo si sientes amor habla con sinceridad.

-Julieta, por esa bendita luna que ilumina la copa de todos los arboles… -Toma mi mano-

-No jures por la luna, es inconstante y cambia cada mes en su órbita a menos que tu amor sea voluble.

-¿Por qué debo jurar entonces?

-No jures por nada, aunque me alegra verte no quiero promesas es apresurado, demasiado repentino como el rayo que se extingue cuando aparece, buenas noches. Digo alejándome de él.

-¿No me das más consuelo que este? Me detiene de nuevo.

-¿Y qué consuelo puedo darte?

-El intercambio de nuestros votos de amor.

-Te di los míos sin que me los pidieras pero si el fin de tu amor es el matrimonio debes avisar al mensajero que te enviare mañana donde y a qué hora será el rito y toda mi fortuna pondré a tus pies y te seguiré por todo el mundo pero si tus intenciones son otras desiste y déjame con mi dolor. Vuelvo a retirarme y él también lo hace mientras grita:

-Estaré esperando impaciente.

-Mil veces buenas noches. Vuelvo mi mirada hacia él.

-Mil veces peor será la espera.

-¡Julieta! Madge me busca para terminar la escena mientras yo recito mi última frase:

-Pena tan dulce es la despedida y ansiosa espero el mañana.

Cuando se cierra el telón los que no saldremos en el inicio del segundo acto que empezara con Fray Lorenzo - Chris - y Romeo debemos permanecer tras bambalinas y yo tengo tiempo de pensar si he tenido suerte con Peeta hasta ahora, llegando a la triste conclusión de que solo al final lo sabré porque aunque las palabras salen de su boca tan dulcemente como lo han hecho siempre debo recordar lo buen actor que es.

Luego de un rato escucho a Madge hablando con Peeta y sé que ya es mi turno de nuevo.

-Dulce Aya ¿Qué noticias me traes?

-Estoy fatigada, déjame sola, me duelen los huesos. Madge exagera lo justo.

-Te daría mis huesos por tener noticias.

-¿No puedes esperar? He perdido el aliento. Se sienta mientras sonríe y finge estar acalorada.

-¿Cómo puedes haber perdido el aliento si tienes aliento para decirme que lo perdiste?

-Pues déjame decirte que has hecho una mala elección de hombre aunque es muy apuesto, sus ojos, su cuerpo, sus manos, sus pies…

-Eso ya lo sé, pero ¿Qué dice de la boda, que dice?

-¿Tienes permiso para ir a confesarte hoy?

-Lo tengo.

-Entonces ve a la celda de Fray Lorenzo, ahí te espera para convertirte en su esposa. Yo sonrío y se cierra el telón.

Mientras Cinna me coloca mi vestido de novia y la ambientación se transforma en una parte de una modesta iglesia, Effie hace una pequeña introducción para que luego se abra el telón con Peeta y Chris esperando por mí.

-¡Es la novia más hermosa! Exclama Effie a Cinna que realmente ha hecho un excelente trabajo conmigo.

-Ya es hora Katniss. Me indica Delly

-¡Muy bien Katniss! mostrémosle a todos lo que es la verdadera belleza, ahora sal y se tu misma, solo que más sonriente. Agrega Effie.

Cuando camino hacia el altar en compañía de Madge la mirada de Peeta se clava en mis ojos y por un momento nos veo a él y a mí y no a los protagonistas de la obra. Sé que todavía me quiere aunque está dolido por todo lo que ha pasado y eso me da la fuerza suficiente para seguir intentándolo.

-Estos violentos deleites deben tener fin y al triunfar mueren como fuego y pólvora que al besarse se consumen, la miel más dulce es detestable en su dulzura a veces, ámense pues con templanza. Mientras Chris habla Peeta y yo tomados de la mano nos miramos fijamente y puedo divisar la misma expresión con la que me veía siempre.

-¿Romeo Montesco aceptas por esposa a Julieta Capuleto para amarla y cuidarla en la salud y en el dolor, en las buenas y en las malas hasta que la muerte los separe?

-No hay nada que desee más en el mundo padre, acepto.

-¿Y tu Julieta Capuleto aceptas por esposo a Romeo Montesco para amarlo y cuidarlo en la salud y en el dolor, en las buenas y en las malas hasta que la muerte los separe?

-Acepto. Hoy y para siempre pienso en mi interior.

-Entonces por el poder que han conferido en mí los declaro marido y mujer, que lo que Dios ha unido no lo separe el odio de los hombres. Puedes besar a tu esposa.

Sus labios buscan los míos y se sumen en el más tierno beso que he recibido en los últimos minutos, puedo sentir que es sincero y de la misma forma le respondo hasta que se cierra el telón y ambos quedamos mirándonos fijamente sin palabras, debería decir algo pero Delly quien nos indica que hay que seguir me detiene.

En la siguiente escena Finnick y Ryan morirán, el primero a manos del segundo y el segundo a manos de Peeta y yo me impaciento porque ya casi se acerca el final. Después de un rato a lo lejos escucho a Finnick agonizar.

-Un rasguño que duele mucho Romeo, si me buscas mañana me encontraras en la tumba, la peste caiga sobre sus casas… ahora voy a morir, la peste sobre sus casas, ¿Porque te interpusiste cuando iba a matarlo? Ahora soy yo el que muere bajo tu brazo.

-¡Mercucio! Gime Peeta y Finnick no vuelve a hablar y luego de ello tiene lugar la batalla final entre Romeo y Teobaldo. Oigo que Peeta enfurecido le grita:

-¡El arma de Mercucio está desde el cielo pidiendo que la tuya que la acompañe!

-¡Tu ve a acompañarla necio Romeo!

Ya seas tú o yo o ambos iremos con él! ¡ya seas tú o yo o ambos iremos con él! Y dicho esto se escuchan tres disparos.

En la siguiente escena Romeo es desterrado por su crimen y Fray Lorenzo y el Aya le consuelan mientras –Es lo que puedo oír- y ahora es mi turno de nuevo. Johanna empieza.

-Tienes un padre amante hija, quien para que olvides tu sufrimiento un día de alegría ha preparado. Johana sonríe

-Mama que felicidad ¿Qué día es ese?

-Vas a casarte con el noble caballero parís el jueves en la mañana en la iglesia de San Pedro y el hará de ti una feliz novia.

-¡Ni por la iglesia de San Pedro ni siquiera por San Pedro me convertiré en feliz novia! Me exalto tanto como debo hacerlo en realidad.

-Ahí viene tu padre, díselo tu misma

-¿Le has dicho lo que le ordenamos? Robert se dirige a Johanna

-Si señor pero no quiere.

-¿Como? ¿No lo desea, no le complace? ¿No te agrada el noble caballero que te hemos conseguido?

-No me enorgullezco padre pero te lo agradezco.

-No me des las gracias y simplemente obedece. Y dicho esto ellos se retiran y yo solo me lamento.

-¿Aya que puedo hacer? ¿Cómo impedir la boda? Digo entre sollozos.

-Mi niña ten fe, lo mejor será que te cases con Paris, serás más feliz en tu segunda boda que en la primera y en todo caso el primero está muerto, o bien podrías seguir viviendo como si lo estuviera.

-Gracias por tu consuelo Aya pero ahora dile a mi madre que iré a confesarme con Fray Lorenzo.

Salgo hacia donde esta Chris, donde se supone queda la iglesia y allí debo pedirle una solución. A este momento de la obra la tensión en mayor porque aunque todo es ficción el miedo por lo que ha de pasar parece muy real, ¿Que haría yo si perdiera definitivamente a Peeta?

-No me diga padre que no existe la forma de impedirlo.

-Está más allá del alcance de mi ingenio.

-Si su sabiduría no puede ayudarme lo podrá hacer esta arma –La tomo en mis manos exaltada- ¿Ahora me ayudara o dejara que pierda la vida si en realidad no quiero morir? El drama me ha salido mejor de lo que esperaba.

-Todavía hay una esperanza, pero tan remota como la situación que debo impedir. Si en vez de casarte con Paris tienes el valor de intentar quitarte la vida, pasaras por algo que se parece a la muerte. Si te atreves te daré el remedio que te quitara el pulso y el aliento. Tu cuerpo privado de movimiento quedara tieso, frio y duro y parecerá muerto. Ahora, cuando el novio te busque en la mañana estarás muerta y serás llevada al sepulcro de los Capuleto y en esa pálida imitación de la muerte estarás por 4 y 20 horas y despertaras como de un sueño, mientras yo enviare a Fray Juan a avisar a tu amado sobre nuestro plan y entonces vendrá esa misma noche y ambos se irán. Ahora retírate y cuando vayas a la cama bebe todo el contenido del frasco. Luego del monologo más largo de toda la obra tomo el frasco y me voy. Se cierra el telón y todo el mundo rompe en aplausos mientras mis compañeros corren a montar el escenario de mi habitación en un lado y en otro la iglesia y el sepulcro.

-Esta ya es la última parte Katniss, todo ha salido maravilloso, ¡un esfuerzo más! Effie me anima.

Cuando se abre el telón estoy en mi cama tomando el contenido del frasco que me ha dado Chris, el líquido no tiene ningún sabor y vistiendo una bata debajo de la cual tengo un vestido blanco caigo desmayada. -Cinna pensó que era una buena idea lo de la bata para que cuando muera puedan disimuladamente hacer de cuenta que me visten y me llevan al mausoleo-

Pasados dos minutos y mientras en otro lugar del escenario se supone que Benjamín –Fray Juan- lleva una carta a Romeo, entran mis padres, Paris y Fray Lorenzo a mi habitación para comprobar que estoy muerta.

-Según la tradición vístanla con sus mejores galas y llévenla a la iglesia. Oigo la voz de Chris ya que como tengo mis ojos cerrados no puedo verlo, en verdad odio no ver nada.

Siento como me quitan la bata y me levantan en una camilla y en ello se cierra de nuevo el telón. Me bajo de la camilla y me ubico en el sepulcro en la iglesia mientras el resto se sienta. Cuando se abre de nuevo todos están en mi velación y yo con mis ojos cerrados no percibo más que sollozos que supongo son de Johanna y de Madge. Y mientras aquí se guarda silencio, en otra parte del escenario escucho la voz de Balthazar - Sean- que habla con Romeo.

-¿Me traes noticias del fraile o de mi dama? ¿Como esta mi Julieta? nada malo pasara si está bien

-Está más allá del mal, su cuerpo descansa en el sepulcro Capuleto y su alma está en el cielo, perdóname por traer esta noticia.

-¿Es cierto eso? Oigo desesperación en Peeta que casi solloza y agrega: -¡Las desafío estrellas! ¡Julieta, Julieta! De nuevo se cierra el telón esta vez para el gran final. Me levanto y permito a quienes se encargan de ambientación colocar el sepulcro en la mitad del escenario. En dos minutos estoy de nuevo recostada ahí rodeada de velas, con flores en mis manos y mi cabeza y la escena da comienzo con Romeo comprando el veneno al boticario.

-Deme un frasco de veneno que sea efectivo y se disperse en las venas con tal rapidez que quien lo tome caiga muerto.

-Tengo lo que desea pero está prohibido por la ley.

-Deme lo que le pido y salga de su pobreza, la ley no le ayudara con eso más lo que le ofrezco sí que lo hará. Tome, le pago a sus carencias y no a su conciencia.

Al siguiente momento Peeta está cerca de mí, aunque no puedo verlo, se sienta a mi lado y supongo que me observa porque no dice nada. Lo que daría yo por poder abrir mis ojos ya.

-Mi amor, mi esposa, la muerte que seco el néctar de tus labios no ha podido vencer tu hermosura, no es tu dueña. –Peeta se toma su tiempo para recitar cada frase y yo lo escucho como si de verdad me hablara a mí- La bandera de la belleza es el carmesí en tus labios y mejillas, la insignia de la muerte no ha llegado ahí. –Toca suavemente mi mejilla- Julieta ¿Cómo es que sigues siendo tan hermosa? He de pensar que la muerte se ha enamorado de ti y te ha guardado aquí para que seas su amante. –Ya casi es hora de abrir mis ojos y mientras, siento como Peeta se recuesta a mi lado-

-Aquí es donde voy a poner mi descanso eterno… libre de la fatídica ley de los astros descansara mi cuerpo… ojos miren por última vez, brazos den su ultimo abrazo y labios puertas del aliento sellen con un beso un eterno contrato con la muerte. Sus labios se unen a los míos pero yo no puedo corresponder aun y en ese instante toma el frasco de veneno y lo bebe hasta el fondo al mismo tiempo que yo abro mis ojos y me encuentro con los suyos, yo me levanto. Siento la tensión en la escena e incluso la del público porque no se oye más que la tenue música de fondo que han escogido los encargados del sonido.

-Romeo: ¿Qué es esto? ¿Veneno? ¿Era todo, no dejaste una gota para ayudarme? Besare tus labios, tal vez quede algo para mí. -Lo beso- Tus labios son cálidos. Este beso que le acabo de dar es una súplica latente de que se quede conmigo y esta es la perfecta oportunidad para decírselo frente a todos por eso antes de que diga su siguiente línea me adelanto.

-A ti, el que está detrás de tu nombre, al que sé que le he faltado a pesar de todo mi amor, a ese que eres tú en verdad detrás de esta mascara solo te pido: Quédate conmigo. –Lo que acabo de decir no hace parte del libreto así que Effie y Haymitch tendrán la oportunidad de reprochármelo luego, pero ahora lo único que deseo es que Peeta lo haya comprendido, que sepa que le estoy hablando a él y no a su personaje. Su mirada de azul penetrante con un gesto de ternura se clava en mí y casi en un susurro dice:

-Siempre.

Es todo lo que quería escuchar, Peeta lo ha entendido y aunque para nadie más tenga significado esa palabra, para mí lo es todo. Al momento nos percatamos de que debemos terminar la escena y entonces con su supuesto último aliento dice:

--Así con un beso…. Muero. Yo rompo en llanto, mitad real mitad ficción –Aunque más de alegría que de dolor- y tomo su arma para luego disparar en mi cabeza y caer su lado. Aprovechando nuestra posición y que no se ven nuestras manos, disimuladamente tomo una de ellas y siento su agarre firme mientras al fondo Effie recita:

-Una paz sombría trae la mañana, el sol no muestra su rostro por tanta pena pero ahora no hablemos más de cosas tristes, algunos serán perdonados y otros castigados porque jamás hubo historia más triste que la de Julieta y su Romeo. Dicho esto todo el mundo rompe en aplausos y se cierra el telón, casi estoy segura que Effie derramo unas cuantas lágrimas.

Peeta y yo nos levantamos aun tomados de la mano y nos miramos con ternura pero soy yo quien rompe el silencio.

-Te amo Peeta, y lamento mucho todo…

-Shhhhhh no digas nada –Pone un dedo en mi boca callándome- al fin te recupere y eso es lo que importa mi hermosa Katniss.

-Sonaste igual que Romeo. –Sonrío-

-Pues esa era la idea. Sonríe antes de besarme e indicarme que es hora de recibir aplausos. – ¿Estas lista?

-Más que lista, feliz.