¡Hola!, bueno, es la primera vez en bastante tiempo que siento que hice algo genial en esta historia, espero que les guste mucho y pues en algún pedazo del cap leerán "Hinamatsuri", ésta es una celebración en Japón, la cual consiste en que las niñas muestran muñecas japonesas en un festival en varias ciudades… o algo así… si quieren Googleen. XD
Les mando corazones y postales de amor con Mi Terumi c:
¡Con todo mi Corazón espero que les guste! [Si, lo repetí xD]
(owo)
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Capítulo Veinte
Corazón Oscuro
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Abrieron la puerta con lentitud, la inmensa bodega que tenían a sus servicios estaba en silencio, ni ruidos extraños hechos por las ratas o alguna gotera salpicando agua, había una calma tan incómoda que para ninguno de los dos era normal, generalmente las paredes del recinto se llenaban con las voces de cientos de sopranos cantando alguna ópera barroca, a veces se llenaban de sinfonías o motetes de scholas de todo el mundo… El moreno estaba más calmado de lo normal; sin tener palabras que decir, sin querer subir al departamento para tener sexo, Taiyou se dirigió a las escaleras del lugar, Matsukaze era un fiasco en la cocina así que él debía hacerse cargo de esas responsabilidades, el menor le sonrió y se dirigió al fondo del lugar, allí lo esperaba una pequeña puerta que lo llevaría a su lugar favorito.
Comenzó a tararear una canción que le había escuchado al último niño pequeño con el que jugó en el parque, bailando una improvisada coreografía comenzó a buscar en sus bolsillos la única llave que le permitía entrar a su mundo de fantasías, entró y cerró la puerta tras de sí, nadie más tenía esa llave, quería mucho a Amemiya, pero nadie tenía el derecho de conocer su pequeño lugar feliz… Caminó lentamente y contó cada paso que daba, cincuenta y cuatro pasos… Y en ese instante el camino se divide en dos… ¿Torturar a Takuto sin permiso o ir a su lugar feliz?, dudó varios segundos y optó por irse hacia la derecha.
– ¡Mi Hinamatsuri personal! –Chilló sonriente al encender la luz de su habitación favorita, podía considerarse ese cuarto como un elaborado museo en donde habían muñecas hechas por las manos de Matsukaze, desde las sencillas y muy tradicionales ningyou hasta el más elaborado títere, docenas de estanterías llenas de vestidos, accesorios y demás cosas que éstas pudiesen tener, sin embargo, para el moreno éstas ya no eran tan especiales como en su tiempo de elaboración lo llegaron a ser, sólo había una, la única que le hacía totalmente feliz, había durado bastantes meses haciéndola, casi no dormía porque quería que hasta el más mínimo detalle fuera reproducido con excelencia, dio varios saltitos hasta llegar al frente de ella, hizo una exagerada reverencia y le tomó su mano derecha– Dulce Pierrot ¿Cómo has amanecido hoy?
Y la única respuesta fue la inexpresiva mirada de ésta, parpadeó varias veces y le acarició sus ondulados cabellos, era tan bella, su piel tan delicada, sus abdominales por el futbol, sus manos un poco delgadas por tocar el piano… En definitiva era la réplica exacta de Takuto Shindou… Sin embargo ésta sí era hermosa, poseía cualidades que el otro no tenía ni podía obtener.
–Al menos no eres una perra arrastrada como lo es Shindou–Kun –Murmuró tocándole las "cicatrices" que él mismo había hecho en ella– y tampoco eres alguien con la lengua floja –negó con su cabeza al no dejar tocar los labios de ella– Pierrot–Chan~ –Canturreó amablemente– deberías conocer al modelo en el cual me inspiré para crearte.
No quería levantarla de su silla, se veía bastante cómoda encima de ella, además la ropa que tenía puesta le había costado mucho conseguirla y el llevarla en donde estaba el de cabellos cortos implicaría que ésta se ensuciara… – ¿Y no queremos eso verdad Pierrot–Chan? –Con delicadeza le movió su cabeza varias veces– el uniforme del equipo de Futbol en donde jugaba Shindou–Kun es una cosa bastante preciosa para ambos –se fijó en cada uno de los pliegues y sonrió, ese atuendo era de hace más de dos años y aun así seguía siendo algo… maravilloso– ya sabes que tú te ves mejor en él.
Giró su cuerpo y ladeó su cabeza para asegurarse que su "dama" seguía allí, viéndola en el mismo estado en el que la había dejado segundos atrás caminó hasta una pequeña radio que tenía allí guardada, sabía que obra era la que seguía en el repertorio y oprimió el botón.
–Pierrot–Chan~ ¿Te gustan las letanías? –No esperó a que ésta le contestase y siguió con sus ideas– Shindou–Kun en algún momento las tocó junto a una coral bastante importante de Tokio… Apenas teniendo sus dieciséis años ya era un importante pianista –Hizo un puchero y se lanzó a las piernas de ésta– ¿Y yo que tengo para ofrecerte a ti, a Tsurugi y a mi Amemiya? Sólo soy un vil adolescente con graves problemas mentales… Eso dirán de mi Edgar y los demás, pero yo sé que tú y Amemiya me aman por lo que soy –Posó su cabeza en las piernas de ésta y fingió sollozar por varios minutos hasta que recordó la actividad que debía culminar ese día– ¿Qué se le vería mejor a Takuto? –Se levantó de las piernas del objeto inerte y observó maravillado el vacío en el rostro de su más preciosa creación, no recordaba a la perfección el día en el que le extirpó su querido ojo derecho y tampoco le importaba, ella así se veía como una utopía alcanzable, podía ver que era más humana de esa manera, mientras todos ocultaban lo oscuro de su alma ella lo hacía visible y palpable, quizás por eso Pierrot era más maravillosa que cualquier ser impuro que ha pisado este planeta, por eso Pierrot de cierta manera no debía parecerse a Takuto Shindou, Tenma lo sabía y se odiaba por eso.
Sonrió torpemente y se llevó una pequeña caja de herramientas, por fin empezaría a arreglar la obra malhecha llamada Takuto Shindou. ¿Por qué ese llorón había sido escogido por Kyousuke?, ¿Qué tenía de especial?... Sabía que era un estudiante, futbolista y músico prodigio pero él seguramente no lo amaba y sólo le daba sexo por temor a que éste le destruyera su perfecta vida.
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No tenía ni la menor idea de cuantas horas llevaba allí encerrado, lo bueno de ese momento, si es que pudiese considerarse algo bueno estando en ese estado, era que Kyousuke le había llevado libros y le había dejado sus medicamentos con varias botellas con agua, había bajado de peso, su cabello comenzaba a ondularse, sus labios estaban secos y extrañamente sus manos comenzaban a temblar luego de varias horas de mantenerlas quietas.
Cerró los ojos esperando descansar un poco más, sin embargo el azote de la puerta lo hizo levantarse– ¿Por qué tienes que ser tan exagerado cada vez que llegas? –Parpadeó varias veces y esperó la respuesta del otro, respuesta que nunca llegó– ¿Sucede algo Kyousuke?
– Te propondré un trato –Espetó lanzándole una maleta a la cama– hay varias cosas que han pasado desde tu cautiverio en los maravillosos calabozos de la rosa negra –el más bajo bufó molesto, ¿Maravillosos?, quizás para ellos las ratas, cucarachas, falta de ventilación y la escasez de alimentos y agua era una maravilla para tener a sus presos bajo sus redes– necesito que te concentres idiota.
– Cállate imbécil –El de cabellos azules lo ignoró y se acercó un poco más a éste– abre la maleta y busca un sobre mediano –el de coletas no le dio mucha importancia al preguntarle por qué tenía esa actitud tan extraña… Él era un ser bastante bizarro– Amemiya Taiyou y Matsukaze Tenma… Estos dos han secuestrado a Takuto.
– ¿Disculpa? –Había escuchado bien, estaba diciendo que Takuto había sido secuestrado, ¿Dónde quedaba toda la seguridad sobreprotectora que siempre tenía la honorable dama de la familia Shindou con su primogénito?, era un poco absurdo, sólo había un lugar en donde el de cabellos cortos iba y no lo escoltaban–Fue al departamento en la ciudad ¿Verdad? –Su raptor asintió– ¿Por qué lo han secuestrado?, si vienes a contarme esto es porque en realidad no fue la rosa negra, te aseguro que no… o sino ya estarías teniendo sexo con él en estos momentos.
– Que yo quiera cogerme a tu mejor amigo… –Hizo una pausa de varios segundos antes de contestar, con su cabeza totalmente deshecha no podía darse el lujo de parecer una persona celoso– que quiera cogerme a mi novio te aseguro que no es de tu incumbencia. Ahora, lo siguiente es que podré sacarte de aquí si logras que tus padres entren a esta importante asociación y si lo consigues, me ayudarás a liberar a Takuto del lugar en donde Tenma lo tenga.
– ¿Por qué debo ayudarte? –No es que no quisiera ayudar, pero lo sabía muy bien, su cuerpo estaba bastante desgastado, para poder ir a hacer una misión en terreno debía estar una mejor condición– ¿Crees que sacarme de aquí es fácil?
– No sé por qué pero la seguridad está bastante decaída… Creo que Mistorene y sus fiestas sexuales cada dos días es una de las razones –Paseó por la pequeña habitación durante varios minutos intentando organizar sus ideas… Era demasiado arriesgado intentar sacar a Kirino sin que se diesen cuenta, más no era imposible– Necesito que tus padres se unan a la rosa negra.
– ¿Crees que convencer a mi estúpido padre es sencillo? –Negó varias veces con la cabeza– ¡Le tiene fidelidad eterna a la rosa blanca!, ellos le tapan cada uno de los desfalcos que hace en las empresas en donde administra, aunque mi padre sea un maldito estafador él sabe cómo hacer sus cosas
– Sólo cállate –Espetó molesto– en esa maleta tienes ropa limpia para que te bañes… No sé cómo harás… Pero en varias horas traeré un teléfono para que convenzas a tu padre de unirse a nosotros, tienen los mismos genes, ¿También sabes cómo estafar cierto?
– Eso no te incumbe –Murmuró suavemente– hay algo que he querido preguntarte desde el momento en el que supe que estabas saliendo con Shindou.
– ¿Qué es lo que quieres saber? –Preguntó rápidamente, no había nada de malo en responder alguna duda que al asexual le hubiera surgido en los casi dos meses que llevaba saliendo con el de cabellos ondulados.
– ¿En serio lo amas? –Kyousuke alzó una de sus cejas– no es que no te crea… Sólo es que es confuso, no se conocen desde hace mucho tiempo, es tu enemigo, es todo lo opuesto a ti, a Takuto podría tildársele como alguien engreído cuando no se le conoce… Hay cosas que no entiendo de todo esto, no eres de las personas que aman en serio, o al menos eso es lo que pienso yo, Kyousuke… ¿Qué vayas a rescatar a tu novio el cual está en la rosa blanca de un adolescente del cual no sabes nada?, es algo difícil de creer… Especialmente del próximo líder de esta mafia, es más complicado en realidad.
– Te responderé si me haces un favor luego de esto –El de cabello rosa asintió y Kyousuke se recostó en la pared– es difícil de expresar con palabras cuando eres alguien tan monocromático como yo… Y creo que en realidad eso no te importa.
– Sé que en cierta parte no me incumbe pero ya acepté ayudarte en lo que quieres así que habla –Cerró los ojos varios segundos y lanzó su cuerpo a la cama– quiero escuchar.
– Takuto Shindou… uno de los jóvenes prodigios que Japón había visto nacer en la última década –Comentó como si empezase a hablar sobre un comunicado lanzado en el periódico– Tuve que empezar a investigarlo en un trabajo como principiante en la rosa, me impresionó todo lo que hacía y había hecho en su vida, era un completo extraño para mí y aun sabiendo que probablemente en los próximos años éste se llegase a volverse mi enemigo comencé a sentirme atraído por él.
– Eso es perturbador –Murmuró incómodo ante la situación– pero sigue hablando.
– Somos polos opuestos –Contestó con una leve sonrisa en sus labios, era extraño, pero por primera vez en tantos años, se sentía seguro de hablar sobre lo que sentía por alguien más, Takuto en definitiva era diferente al resto del mundo– pero aun así tenemos bastante afinidad en cada cosa que realizamos, él es la luz y yo soy la oscuridad… Es la calma de mi tormenta, gracias a él en mi vida ha dejado de llover.
(owo)
La habitación luego de llenarse de gritos, blasfemias e insultos completamente sin sentido se encontraba en calma, la gran mayoría de los miembros de la importante mafia estaban allí, Suzuno y Nagumo habían ido a pedir un permiso para poder arreglar asuntos que comenzaban a regresar de Corea, sin embargo al entrar se encontraron con un Endou Mamoru molesto. Terumi alcanzó a escuchar los gritos del próximo líder Yakuza y decidió ir a ver que sucedía; y Kiyama el último en llegar fue por simple curiosidad, al no ver a sus compañeros en los pasillos o en alguna sala de juntas fue a hablar con Kidou sobre el asunto de Ichirouta y al escuchar al de rastas vociferar una maldición quiso saber quién era el idiota que había provocado la ira de éste. Ahora, todos tomaban té y esperaban a tocar el tema que habían estado evitando desde hace bastante tiempo, la verdad era sólo una, luego de tantos conflictos con la rosa negra habían llegado a la punta del iceberg, con Kirino secuestrado no sabían qué hacer con su padre. El moreno enamorado estaba molesto y ellos sabían muy bien que éste así estuviera en peligro de muerte no dudaría en ir a rescatar a Ichirouta; debido a las últimas decisiones que Terumi y Yuuto habían tomado Ryuuji y Sakuma se encontraban más trastornados de lo normal, siendo una molestia, debían vigilarlos demasiado, Kidou lo sabía, estaban en un punto donde si daban un mal paso todo se vendría abajo, era una situación que lo sacaba de quicio y el extraño presentimiento que tenía era peor, estaba completamente seguro de haberse olvidado de otro asunto importante, sin embargo por más que pensara en ello no lograba recordar qué era.
Fue entonces que escucharon unos pasos apresurados y en menos de cinco segundos la presencia de Masaki irrumpió la tranquilidad que se sentía en el lugar– ¡Los padres de Takuto vienen para esta oficina! –Y fue allí cuando lo recodó, el heredero de la familia Shindou llevaba dos días secuestrado– ¿Kidou qué vamos a hacer?
Con grácil elegancia entraron dos adultos en la habitación, un hombre de cabello negro ondulado y delante de éste una mujer que no pasaba de los treinta y seis años, con un hermoso traje tradicional japonés de verano, con grácil ligereza se acercó hasta la mesa en donde Kidou tenía docenas de carpetas y sin esperar a llegar al frente de ésta botó los papeles que estaban a su alcance, le dedicó una sonrisa a todas las personas que se encontraban en la sala y dirigió una seca mirada a Masaki.
– Kariya… No era necesario que avisaras que veníamos para acá –Negó con su cabeza y observó detenidamente al estratega de la rosa blanca– joven Yuuto es un placer volvernos a ver, aunque en esta oportunidad no vengo feliz y tampoco con ganas de negociar algo importante en mi vida.
– Señora Shindou –Murmuró algo apenado, no esperaba que ésta fuera a visitarle en tan poco tiempo, tragó saliva y dio una vista rápida a la habitación, todos sus compañeros estaban en silencio, expectantes esperaban las sabias palabras que diría el gran estratega Yuuto Kidou para arreglar ese problema– ¿Desea usted un poco de té y sentarse con nosotros para hablar de este tema de una manera mucho más relajada y cordial?
– Si deseas que tus subordinados se den cuenta de lo mal administrador, agente y estratega que eres por mi está bien –Terumi rápidamente y sin esperar orden alguna le acercó una taza de té y la honorable líder de la familia Shindou se sentó en un sillón al lado del amigo de su hijo– ¿Qué saben de Takuto?
– No mucho señora Shindou –Contestó el rubio cruzándose de piernas– no sabemos las razones, tampoco exactamente cuándo fue.
– Fue horas antes de uno de sus importantes recitales de este mes –Contestó Hiroto uniéndose a la conversación– sólo hay un testigo y éste sólo aceptó respondernos una pregunta.
– Y esta fue el decir quién le había secuestrado –Agregó Yuuto intentando mantener su compostura– afirmó que eran dos adolescentes uno moreno y el otro con cabello en forma de sol.
– Es estúpido lo que acabas de decir joven Yuuto –Contestó la mujer cruzándose de brazos– así que si a usted le dicen que mi hijo fue secuestrado por un samurái y un payaso… ¿Les creería?
– Descartamos esa opción a penas nuestro testigo dijo eso –Contestó rápidamente– sin embargo aún no sabemos nada de este tema y por eso he convocado a mis más fieles colaboradores para tratar este asunto con mayor eficacia.
– ¿Y tuviste que hacerlo cuarenta y ocho horas después de lo sucedido? –Esperó varios segundos una respuesta que no fue dada por el de rastas– eso me temía.
– Señora Shindou –Llamó lentamente Afuro y esperó a que ésta le viera para poder continuar– estamos al tanto de la situación de Takuto desde el momento en el que se nos informó.
– ¿A sí que se enteraron pasadas la doce horas del secuestro? –Dudó bastante molesta, en su interior esperaba el momento preciso para decir la propuesta que una llamada anónima le había dado la noche anterior– ¿Piensan que eso es un buen tiempo para ser ustedes una de las mejores mafias del mundo?
– Afuro y Kidou se enteraron a las cuatro horas del secuestro… o al menos puedo eso yo afirmar –Dijo Masaki sin dudas en sus palabras– fui yo el primero en avisar a la rosa lo que sucedía.
– ¿Y cómo te enteraste? –Preguntó bastante interesada. En ese momento Kariya parpadeó varias veces y procesó la información que Kyousuke le había dado sobre el acontecimiento, llegó a la casa de Takuto para conversar con él sobre el concierto, cuando llegó al departamento estaba la puerta abierta…– estoy esperando su respuesta Kariya.
– Creo que lo llamó a su teléfono y al no contestarlo se preocupó –Murmuró Natsuhiko lentamente– creo que los detalles no son tan relevantes en este punto de la situación señora Shindou… En realidad lo importante aquí es dar con el paradero de su primogénito y devolvérselo en buen estado.
– Por fin alguien que dice algo elocuente en esta sala –Mofó sonriéndole al presunto nuevo miembro que ella no había visto en sus constantes visitas a este lugar– traer personas nuevas revitaliza el ambiente de este cutre lugar –Se levantó del asiento, dejó el té en la mesa de donde había lanzado los papeles del joven de rastas y se acercó a éste– Joven Kidou, le doy dos días para que usted recupere a mi hijo y lo traiga sano y salvo.
– Claro señora Shindou –Contestó no muy seguro de lo que había dicho– su hijo estará de vuelta.
– ¡Como dices eso cuando no sabes en donde se encuentra! –Alzó su mano y esta llegó a la mejilla de Kidou, lanzándole sus lentes al suelo, quería patear al mocoso que estaba delante suyo, desearía contratar a cualquier asesino para que le quitase su vida por incompetente, pero no podía hacerlo, no cuando habían personas de mafia alrededor suyo– si no me tienes devuelta a mi hijo te juro, Yuuto Kidou, que me uniré a la rosa negra y prepararé una venganza.
Salió de la habitación con la misma elegancia en la que entró, nadie dijo nada en varios segundos, estaban esperando a que Kidou diera orden alguna, sin embargo, una duda quedaba en la mente de varios en la sala, ¿Qué hacía esa mujer con un Kimono en Rusia?
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Salió de su pequeña habitación y siguió el camino que muy seguramente esperaba ansioso cruzar, su mente estaba completamente ida y sonreía de una manera que sólo se podría denominar como trastornada, ¿Dónde quedaba la hermosa ilusión de Tenma Matsukaze el joven radiante de vida y amor?, aquellos eran recuerdos que podía mantener encerrados todavía.
– Oh tú, Ángel sabio y bello, de alabanzas privado, Dios que fue por la suerte adversa traicionado, ¡Oh Satán, ten piedad de mi larga miseria! –Murmuró por el estrecho pasillo en donde caminaba, avanzó con mayor rapidez hasta llegar a la puerta que quería abrir– Príncipe del Destierro, con quien se fuera injusto, y que, vencido, siempre te yergues más robusto, ¡Oh Satán ten piedad de mi larga miseria! –Entró a la habitación llena de humedad y encendió una bombilla que estaba pegada en la pared, buscó con su mirada al objeto que tenía allí y al encontrarlo sentado en el fondo del lugar se acercó a éste– Tú, que el rincón conoces de tierras envidiosas donde ocultó el celoso Dios las piedras preciosas, ¡Oh Satán, ten piedad de mi larga miseria!
– ¿Qué estás diciendo? –Preguntó cuándo sintió las manos del menor en sus mejillas, Matsukaze con movimientos circulares continuó haciéndolo hasta que Takuto hastiado retiró su rostro bastante incómodo con la situación en la que se encontraba– ¿Tenma?
– Tú, que posas tu sello, oh cómplice sutil, sobre la frente del Creso implacable y vil, ¡Oh Satán, ten piedad de mi larga miseria! –Buscó en su ligero equipaje el trapo que había estado esperando usar desde hace bastante tiempo, le sonrió a su prisionero y con gran agilidad se lo puso en su boca, logrando que éste cayera inconsciente a los segundos– Tú, que de las rameras el corazón halagas con el culto al harapo y el amor de las llagas, ¡Oh Satán, ten piedad de mi larga miseria!
Con un Takuto desmayado todos sus planes serían más sencillos de realizar, le acomodó en una silla que estaba al otro extremo del lugar, esterilizó su brazo y su rostro con gel, comenzó a alistar cada instrumento que necesitaba, buscó las cadenas en su amado baúl y cuando todo estaba listo recordó a su pequeña presa, la cual ahora le miraba horrorizado buscando algo con lo cual defenderse.
– ¡Que vas a hacerme Matsukaze! –Gritó al ver la ida mirada que tenía el moreno, éste puso su dedo índice sobre sus labios y le guiñó el ojo, un escalofrío le recorrió toda su espalda y al ver que sus pies estaban atados a esa vieja silla se agachó para soltarse.
– Sólo cállate Ta kun~ –Exclamó tomando un bate que estaba en la entrada y antes de que Takuto pudiera reaccionar éste impactó en su cabeza– ahora si puedo hacerte los arreglos sin problemas.
Nuevamente se agachó al frente de su maletín y sacó todo lo que necesitaba, la seda quirúrgica, agujas e inyecciones que vio que probablemente usaría para agregar más decoración a la obra de arte aun no terminada llamada Takuto Shindou. Delicadamente introdujo el hilo en la parte inferior derecha del labio, precisando el punto en donde volvería a introducir, cortando superficialmente los ubicó y siguiendo las instrucciones que vio en un video snuff en YouTube terminó rápidamente la operación. Recogió sus instrumentos cuidadosamente, con Takuto bajo los efectos del batazo lo encadenó al suelo, desde ese punto comenzaría la verdadera vida de preso.
Y todo sería mucho más interesante ya que éste no podía gritar por su vida.
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– ¡Si quieren que Tenma muera en esta historia digan yo (?)!, en serio… Yo, Pau–Chan si quiero
Nos leeremos en una próxima oportunidad c:
