Hola de nuevo, bueno la verdad no pensé que actualizaría más pronto, jejeje en fin, les traigo el tercer capítulo de este fic que sigo aún sin entender cómo pueden leer las locuras de esta chica xD
Tengo que comentarles que en capítulo anterior olvide decir alunas cosas…gome por eso xD, no es mucho, simplemente que la canción que canta Hisagi se llama "Lluvia" de "Eddie Santiago" y que el mix que Rukia menciona se llama "Pop Danthology" de "Daniel Kim" en fin e.e.
LOS PERSONAJES ASÍ COMO EL ANIME PERTENECEN A KUBO SENSEI
Advertencia: AU, posible OoC.
"-xYx-" cambio de escenario.
¡Disfrunten!
Caminó por los pasillos de aquel lugar mientras iba pensado en lo que estaba a punto de hacer. Se quedará solo una noche, no seas paranoica, se decía mentalmente la chica de cabello corto de un color negro como la noche y ojos de un color violeta intenso. Había sido difícil convencer al recepcionista en dejar que el idiota se quedara una noche, obviamente de esto nada saldría gratis, y al parecer el maldito disfruto cobrar el doble, maldito Aizen…
Luego se vengaría del castaño quien, cuando ella se iba alejando de él dirigiéndose al elevador este le sonreía de manera divertida, ¿Le parecía gracioso aprovecharse de esto para cobrar más de lo debido? Imbécil…
Siguió caminando por los pasillos mientras doblaba a diestra y siniestra tratando de encontrar el número en la puerta que le indicara que era donde se hospedaba. Luego de caminar lo que pareció un siglo ya que, su amigo el naranjita se tambaleaba de un lado a otro haciendo que fuera difícil guiarlo hasta su apartamento, y por culpa de la estupidez casi se pierde el muy idiota al doblar en una esquina de dos caminos, haciendo que se tardara diez minutos más. Lo encontró al fin, busco las llaves en su bolso para luego sacarlas y abrir la puerta.
-¿Dónde hip estamos? Hip –preguntó el peli-naranja una vez hubo entrado, miro hacia todos lados recorriendo el hogar de la pelinegra, aquello era demasiado lujoso, más bien parecía un pent-house, no, no parecía….lo era.
-En mi casa ¿Dónde más? –respondió sarcástica con un tono de molestia mientras cerraba la puerta para luego ponerle seguro. Se volteo a ver a Ichigo solo para notar que este miraba a todos lados como si fuera lo más interesante del mundo. Ella suspiro, no podía ser más tonto.
-Ehhh es muy hip grande y hip lujosa hip, es más grande que hip mi casa….es pequeña, sería hip perfecta hip para una enana hip comoooo túuuuu hip –dijo para luego encaminarse hacia el sofá, le costó mucho llegar a el ya que este se tambaleaba de un lado a otro costándole así poder caminar bien- cero que hip es la primera hip vez que vengooo hip –agregó para luego sentarse en el sofá.
Rukia quien ya se le podía ver una vena en la sien por el comentario anterior del chico, soltó un suspiro para luego mirarlo con los ojos entre-cerrados mientras que una gota escurría de su sien, no cabía duda de que el sake hubiera afectado el cerebro de la fresa.
-Es como la séptima vez que entras –musito molesta, si el tenerlo ahí la estaba alterando, los insultos y comentarios idiotas la estaban enfureciendo hasta el punto de querer golpearlo y dejarlo inconsciente.
-Ahhhh lo había hip olvida-hip-do…jejeje –respondió para después soltar un bostezo y así, acostarse en el sofá que de por sí ya era más que cómodo.
La pelinegra lo observo por unos segundos para luego dirigirse a su habitación, una vez ahí fue al armario en busca de un pijama favorable ya que, estaba haciendo un calor de perros y lo menos que quería era soportarlo. Después de tanto buscar entre la ropa al fin encontró lo que ella creyó más que perfecto, una blusa de tirantes delgada y un short pequeño, no era su estilo pero ¡Dios! El tiempo lo requería. Al menos daba gracias al cielo por tener eso entre su ropa, ya que de no ser así, no le hubiera quedado más opción que dormir más que "arropada".
Miro aquello por unos segundos para luego dejarlo sobre la cómoda que tenía al lado de su cama. Luego de eso, por alguna extraña razón sintió que algo se le olvidada, pensó por unos minutos mientras recorría su recamara ya que algo le decía que eso que olvidaba tenía que ver con algo de la habitación, tras pensarlo mucho, se golpeó con la palma de la mano en la frente cuando al fin pudo recordar.
¿Cómo pudo olvidar algo tan sencillo? Sin pensarlo dos veces tomo una de las almohadas que tenía y un cobertor, aunque por lo último dudaba ya que si en si hacía un calor insoportable, dudaba que aquella tela fuera útil, se encogió de hombros sin darle más importancia, lo llevaría de todos modos….
Camino por los pasillos con intenciones de llegar a la sala de estar, donde se encontraba Ichigo y así, darle la almohada y el cobertor el cual le seguía siendo de dudosa elección. Una vez hubo llegado al lugar, levanto la vista para ver a Ichigo….mala elección.
El muy idiota estaba….más bien, ¿Qué demonios estaba haciendo el pelos de zanahoria? Lo mataría, sin duda alguna lo haría….
-¿Q-Qué carajos…? ¡¿Qué diablos e-estás haciendo estúpido?! -Grito con la cara roja tanto del enfado como de la vergüenza, era cierto que hacía calor pero no era para exagerar por amor a Kami-sama.
-Ehhhhhh? T-Tengooo hip calor ¿No es hip obvio hip? –Respondió como si nada el chico mientras la miraba con típica cara de idiota que ponía los borrachos. Rukia gruño, se estaba pasando, no volvería a dejar que bebiera si esto es lo que pasaría.
-¡P-Pero no es razón p-para que te quites l-los pantalones! –Estaba alterada, pues el pelos de zanahoria se había quitado no solo el pantalón, sino también la parte de arriba, dejándolo solo en….en… ¡Pues en bóxeres! Maldito y mil veces maldito, al día siguiente le haría pagar.
-Tengooo hip calor ¿Qué quieres hip que haga? –arqueo una ceja, pero por los efectos del alcohol más bien parecía una mueca graciosa.
Rukia no sabía si gruñir o soltarse a reír por la expresión del peli-naranja ya que le había resultado gracioso. Al final opto por lanzarle tanto la almohada como el cobertor mientras le gritaba un "vete a dormir" y salía directo a su habitación.
Una vez estuvo en la protección de su recamara, soltó todo el aire que ni ella sabía que había estado conteniendo, hasta podía jurar que estaba sonrojada, pues la imagen de Ichigo en ese estado se negaba a abandonarla, siendo una tortura para ella.
Agito su cabeza tratando de olvidar el tema, aunque sabía que hiciese lo que hiciese no podría evadir los hechos, sin opción pensó que lo mejor en ese momento sería tomar una ducha fría ya que aparte del calor que hacía, lo necesitaba urgentemente. Sin más que pensar caminó hasta el baño, que justamente también agradecía al cielo de que tuviera uno es su alcoba ya que no soportaría volver a ver a su amigo en esas condiciones. Ahora agradecía en grande las ordenes de su padre sobre "si vas a mudarte debes vivir como tal, como una Kuchiki" por lo que termino en ese lujoso lugar, no es que le desagradara, simplemente prefería lo sencillo ya que al parecer ella no era de gustos tan refinados, pero…todo para llevar la fiesta en paz.
Comenzó a caminar hasta el baño a paso ligero ya que aún seguía con los nervios a flor de piel, una vez ahí cerró la puerta para luego ponerle el pestillo, por las dudas….
Se volteo a modo de que la regadera quedara frente a ella, soltó un sonoro suspiro para comenzar a quitarse la ropa y así, tomar la ducha de una vez por todas, a ver si con eso, lograba deshacerse de un poco del calor que sentía. Luego de eso entro a la regadera para así tomar la relajante y fresca ducha que tanto ansiaba, tenía razón al dejar que el agua callera helada ya que se sintió bastante bien al momento que esta tuvo contacto con su piel. Tomo su tiempo en ella ya que no quería salir de ahí por más que le dijeran que lo hiciese, pero todo tiene que terminar en algún momento, tomo la toalla que se encontraba a un lado de la ducha, comenzó a secarse para luego caminar hacia la puerta del baño y abrirla, suspiro al percatarse de que Ichigo no había sido lo bastante idiota como para entrar lo que la alivio. Caminó hacia el ropero para después abrirlo y de ahí sacar ropa interior limpia.
En ese momento comenzó a sentir los parpados pesados, sentía demasiado sueño, quería recostarse en su cama y entregarse a los brazos de Morfeo, al parecer el haber tomado la ducha no le quitó el sueño que sentía. Tomo una bata que se encontraba al lado de ella y se la puso, había recordado que tenía que cepillarse, con pereza volvió a caminar hacia el baño. Lo siguiente lo hizo rápido ya que no quería perder más tiempo en el que lo podía estar utilizando para dormir.
Habiendo terminado eso apagó las luces de su recamara y simplemente se dejó caer en su cama, sentía tanto cansancio que lo único que quería en ese momento era dormir.
Todo lo demás solo fuel el silencio de la noche haciendo presencia en ese momento, todas las personas en ese momento dormían pacíficamente, claro no todos ya que un peli-naranja en cierto sofá no podía conciliar el sueño, pues aparte del calor no podía moverse libremente en el sofá haciendo que fuera un poco incómodo.
-Este sofá es muy hip pequeño…hip….-murmuró el chico- pues como no, si es hip de la enana….hip…-comentó mientras se levantaba, por más que intentara no podía dormir libremente en ese sofá, no había pasado más de una hora y el seguía luchando por poder dormir, pero al parecer no podía, así que por su mente (emborrachada) paso la idea de que si la casa de la enana era demasiado grande, tenía que haber al menos otra habitación ahí, sin pensarlo más comenzó a caminar en busca de la habitación dejando atrás al cobertor y la almohada, ya que si había otra habitación no veía la necesidad de llevarse aquello. Subió por las escaleras que daban al segundo piso, sin duda la casa de esa malhumorada era demasiado grande, ¿Cómo podía estar ella ahí sola en un lugar tan grande como ese? Ni él mismo lo sabía, como sea, deja de pensar eso y busca la habitación, se regañó mentalmente el peli-naranjo, siguió caminando por el lugar en penumbras guiándose por el contacto de la pared, no solo la necesitaba para guiarse, también porque aún los efectos del alcohol seguían en su sistema, y como no si aproximadamente hace una hora había tomado.
Siguió caminando hasta que dejo de sentir la textura de la pared para sentir así lo que parecía una puerta, sonrío internamente, podría dormir con más comodidad ahora, sigilosamente abrió la puerta mientras asomaba la cabeza para ver si no se había equivocado entrando así a la habitación de Rukia. Pero no pudo asegurar nada ya que el lugar estaba completamente a oscuras dificultándole ver si estaba ahí su amiga.
-Hip ¿Rukia? hip….- la llamó bajito, pero al no tener respuesta supuso que estaba en la habitación correcta, entro despacio para luego cerrar la puerta tras de sí. Caminó mientras soltaba un bostezo para luego sentarse en la orilla de la cama del lado izquierdo, se estiro un poco para luego acostarse en la comodidad de la cama.
Sí tan solo alguien le hubiera dicho a ese pobre chico que esa no era la habitación correcta….
Al día siguiente todo era como otro día común en la ciudad de Karakura, el sol comenzaba a salir y las personas trabajadoras se preparaban para otro día de trabajo, los niños se preparaban para un nuevo día de estudio y los adolescentes para otra tortura en el instituto ya que estaban en periodo de exámenes y consigo la prueba menos esperada, la menos querida, la más odiada por todos y todas….matemáticas. Sí, esa maldita materia que deja a altas horas de la noche tratando de entender un simpe ejercicio. ¿Qué demonios tenía que ver las letras con eso? Según lo que aprendieron en la primaria las matemáticas solo eran números, ¿Qué hacían letras en las ecuaciones entonces? Simplemente no lo entendían, querían evitar tanto esas pruebas a tal grado que algunos fingían sentirse mal y decir que estaban enfermos como para ir a estudiar.
Algunos de los padres de estos chicos eran tan ingenuos como para notar la verdad de todo, dándoles la autorización de quedarse en cama, lo cual para cualquier chico de su edad era el mejor regalo, no hacer el maldito examen de matemáticas….
Mientras que otros padres eran más astutos y perspicaces notando lo falso que aquello sonaba en sus hijos, tomando en cuenta que ellos sabían más que nada que eran unos flojos y seguramente todo lo que querían era evitarse algún trabajo o algo por el estilo. Por otro lado los ratitas de biblioteca, nerd, cerebritos, come libros o como los quieran llamar, suspiraban con aires de grandeza y alivio al ver lo fácil que para ellos resultaba ser aquel pedazo de papel, mientras que para otros era como estar en el mismo infierno ya que sabían que si de esta no salían bien, tenía que ir a clases extras para remediar sus bajas calificaciones.
Un chico de cabellera extravagante lejano a todo lo que sucedía a su alrededor comenzaba a despertar de su sueño, dejo escapar un bostezo mientras intentaba acostumbrar a sus ojos a la luz, para luego estirar su cuerpo, por alguna razón sentía que ese día había dormido mejor que nunca, sentía una calidez que le agradaba y reconfortaba. Pero la sonrisa que tenía dibujada en su rostro desde un inicio desvaneció al notar que esa no era su habitación, estaba a punto de incorporarse cuando sintió un leve peso en su pecho y tórax, pudo sentir aquello como un brazo, ¿Lo estaban abrazando? O mejor dicho… ¿Alguien estaba recostado en él?
Por un momento sintió pánico, seguramente el sake no lo había dejado pensar de forma racional, por lo que seguramente hizo una estupidez en el transcurso de la noche ¿Qué había hecho? Se quejó mentalmente. Con temor giró la vista hacia quién se encontraba al lado suyo, al principio sintió un gran alivio al ver que no era una chica que no conociera, pero al mismo tiempo quería que la tierra lo tragara.
E-Era Rukia por amor a Kami-sama, ella tenía su rostro recostado en su pecho mientras que uno de sus brazos lo abrazaban de la cintura.
Por un momento intento descartar la idea de que algo hubiese sucedido la noche anterior, pero al ver que él estaba en ropa interior y Rukia se encontraba casi en el mismo estado que, de no ser por la bata que amenazaba con abrirse más de lo que ya estaba ya que, el nudo que le había hecho a un extremo para que este se mantuviera en su lugar, se notaba que había sido hecho con la gran pereza del mundo por lo que con unos cuantos movimientos más dejaría a la pelinegra en solo ropa interior. Al ver esto todas sus esperanzas de pensar que no pasó nada se fueron al caño. ¿Y como no podría pensar eso? Él estaba solo en bóxer y ella en ropa interior ¿Quién no pensaría de esa manera?
Se sonrojo como nunca al solo pensamiento de lo sucedido, maldición ¿Ahora qué haría? No era que le desagradara aquello, simplemente no quería que hubiese sucedido, no de esa mane… ¡Por Kami! ¿Ichigo acaso te estas escuchando? Pensaba una y otra vez el peli-naranja.
Con dificultad y de manera sigilosa, se deshizo del agarre de su compañera, la contemplo por unos minutos, dormida se veía tan relajada, indefensa, tenía unas grandes ganas de acaríciale la mejilla pero se contuvo, no tenía las agallas de hacer eso después de lo que se había enterado. Aún sonrojado dejo escapar un leve suspiro para luego recorrer con la mirada la habitación de la pelinegra en busca de su ropa, pero no la encontró….
Desconcertado pensó en buscarla por todos lados pero no dio con su ropa, dudoso pero mejor a que nada decidió bajar a la sala a ver si encontraba una pista de su prenda, y efectivamente, su ropa se encontraba a un lado del sofá, tirada por el suelo, se sonrojo aún más por el simple pensamiento de cómo habría terminado ahí. Agito su cabeza para alejar aquellos pensamientos, lo cual no funciono con su sonrojo.
Tomo su ropa y comenzó a vestirse, su ropa tenía el olor a alcohol impregnado lo cual le hizo hacer una mueca de asco, miro al reloj que estaba en la pared a poca distancia de él para ver que eran las 6:35 AM, si tenía suerte iría a su apartamento, se ducharía y se pondría ropa limpia y así al menos llegar a las 7:15 o 7:30 de la mañana al trabajo.
Una vez se puso la corbata que ya era lo último que le faltaba a su traje elegante, metió sus manos en sus bolsillos en busca de las llaves del auto y verificar que todo estuviera en orden. Todo estaba ahí, las llaves de su auto, su billetera, unas cuantas monedas, pero lo que no lograba encontrar eran las llaves de su apartamento, frunció el entrecejo al buscar en el último bolsillo y enterarse de que no las tenía en ningún lado. Y tenía más que sabido que aunque buscara en cada esquina del apartamento de Rukia no las encontraría.
Soltó un suspiro de frustración, después las buscaría, iría así al trabajo aunque oliera como un viejo salido de una licorería.
Observó que en el sofá se encontraba una almohada y una sábana, no sabía qué hacía ahí aquello, pero no sería tan desconsiderado como para dejar aquel desorden tal y como estaba, es lo menos que podía hacer. Así que sin pensarlo más tomo la sábana y la doblo dejándola encima del sofá junto con la almohada. Miro aquello por unos segundos para luego soltar un leve suspiro.
Tomo su saco el cual se encontraba en la cabecera del sofá al lado derecho de este y se puso su rolex, un regalo de su padre al cumplir los 25 años, el viejo ese aún seguía con la estúpida idea de que se hiciera hombre, eso y que para su des fortunio su padre estaba consciente de los sentimientos que tenía hacia su amiga por lo que no dejaba de repetir que se confesara y como celebración se hiciera hombre para luego darle nietos, claro que dejo de fantasear cuando Ichigo le dio su merecido dejándolo tirado en el piso mientras que sus hermanas lo miraban con una gota en la sien.
Si llegara a enterarse de lo que acababa de hacer….enloquecería sin dudas.
No podía negar que a su familia le había agarrado un cariño especial a Rukia, parecía otra de la familia y eso le alegraba.
Agito levemente su cabeza con una pequeña sonrisa al recordar aquello para luego dirigirse a la puerta y salir de ahí. Camino por los pasillos hasta llegar a un elevador, presiono el botón que decía el número "1", este se abrió a los pocos segundos, levanto la vista y vio a dos chicas jóvenes, parecían rondar los 17 o 19 años. No le dio mucha importancia y con simpleza entro, desde que el elevador se abrió había sentido las miradas de las chicas que al parecer parecían comérselo con la mirada. Pero él no le tomaba importancia a aquello ya que la única chica que ocupaba sus pensamientos en ese momento era una enana de cabello azabache y ojos violetas los cuales lo volvían loco, sin duda lo que más le gustaba de Rukia eran sus ojos, el poder comunicarse con ella sin necesidad de palabras y que podía saber lo que estaba pensando con solo mirarlos, sonrío inconscientemente al pensar aquello, haciendo sin intención alguna que las chicas que estaban ahí soltaran uno que otro suspiro al verlo sonreír.
Con ese cabello extravagante más rebelde por acabarse de despertar, el pantalón de vestir negro, la camisa blanca manga larga, arremangada hasta los codos, sosteniendo su saco con su mano derecha en el hombro mientras que en su brazo se apreciaba un rolex, como no suspiraría cualquier chica si aun así se veía más que atractivo, jurarían que no importara lo que llevara siempre se miraría de la misma manera, sin mencionar la sonrisa que se mostraba en su rostro lo cual hacia que esas chicas casi se desmallaran por perder el aliento viéndolo más que encantadas.
Pasaron unos cuantos minutos hasta que el elevador se abrió para que luego Ichigo saliera de ahí, las chicas suspiraron decepcionadas al ver que el chico atractivo se alejaba de su vista, sin opción apretaron el botón número "3", ya que por quedarse a observar por más tiempo al peli-naranja se habían pasado del lugar en donde les tocaba salir del elevador.
Ichigo camino por los pasillos observando el lugar a su alrededor, sin duda, demasiado lujoso…
Levanto la vista al estar cerca de recepción, y observó en esta que se encontraba un hombre de cabellera castaña y ojos del mismo color, era alto, un mechón de cabello se asomaba por su frente, y al parecer el individuo sintió su mirada ya que este lo miro, se desconcertó al momento ya que el peli-castaño lo miraba de manera divertida, no sabía porque lo miraba de aquella manera, pero de algo estaba seguro, debió haber hecho algo para que él lo mirase de esa manera. Trato de no darle más importancia al asunto y siguió su camino hasta la salida de aquel lugar, una vez estuvo en el umbral de la salida, por alguna razón sintió la necesidad de mirar hacia atrás, lo hizo solo para darse cuenta que el peli-café levantaba la mano con pulgar arriba en aprobación, le recordó a cierto viejo loco….
Rápidamente volteo hacia el frente ¿Habría hecho algo para que aquel hombre le hiciese esa seña, y encima, lo mirase de manera divertida? ¿A caso habría montado una escenita con Rukia frente aquel sujeto? ¿Habría hecho algo indebido?
Agitó su cabeza frenéticamente, estaba nervioso y un poco sonrojado, soltó un leve suspiro para comenzar a caminar.
-¿Qué le hizo a ese chico? –Pregunto desconcertado un chico de cabellera negra y ojos verdes, y a pesar de su semblante serio y frío se podía notar lo desconcertado que estaba en ese momento al ver la actitud de aquel chico con solo haber visto a su superior.
-Ah? No lo sé, simplemente te levante el pulgar diciéndote que la pintura ya estaba enderezada y no hecha a un lado –comento rascándose el cuello mirando hacia la salida con una ceja arqueada ya que también había quedado desconcertada por la actitud del muchacho- él me volteo a ver y reaccionó así –se encogió de hombros mirando de nuevo al pelinegro de ojos verdes y semblante serio.
-No lo creo del todo. Usted lo ha visto de manera divertida, como burlándose de él. ¿A qué ha venido eso? –preguntó sereno el chico mientras lo miraba serio pero a la vez curioso por lo que fuera a responder el castaño.
-Ahhh eso. La verdad es que al verlo me acordé de que gracias a ese chico conseguí más que una simple propina –sonrió malévolamente mientras soltaba una risa de ultratumba para luego carraspear y volver a su semblante anterior, miro a su compañero quien lo seguía mirando de manera desconcertada, el castaño soltó una risita- luego te lo explicaré Ulquiorra -sonrió golpeándolo levemente en la espalda.
-No sea tan informal conmigo jefe. Llámeme Shifer, que es como le correspondería a un superior –comentó mientras lo miraba de misma manera, sería, fría, algo siniestro….
-Oh vamos, prefiero llamarte por tu nombre de pila a que ser tan formal –hizo un puchero para luego sonreír de oreja a oreja- y no me llames jefe ¿Cuántas veces tengo que repetirlo eh? –Volvió a darle leves golpes en la espalda- yo no soy tu jefe, solo un compañero de trabajo con un rango un poco más alto –respondió levantando las manos al mismo tiempo que se encogía de hombros.
-Si usted lo dice…. –fue lo único que respondió el pelinegro sin ninguna pisca de sentimiento, neutral….
-Tú siempre tan directo y cortante –hizo un mohín para luego soltar un leve suspiro y decirle al chico que tenían que volver al trabajo.
Ichigo caminó por el estacionamiento en busca de su automóvil, no había muchos autos aparcados en el lugar por lo que lo encontró rápidamente. Desactivo la alarma para luego abrir la puerta y subirse, pero antes de meter un pie en el automóvil, noto algo bajo el asiento del conductor, a una esquina del asiento se podía observar lo que parecían unas llaves, rápidamente las tomo y las miro con detenimiento. Eran las llaves de su apartamento ¿Cómo llegaron ahí? Seguramente se salieron de su bolsillo al bajar la noche anterior cuando se dirigía al bar, ahora entendía porque había despertado en casa de Rukia, ella no había encontrado las llaves por lo que decidió llevarlo a su apartamento.
Pero…si hubiese encontrado las llaves ¿Aun así hubiera sucedido aquello? Se preguntaba mentalmente mientras se volvía a sonrojar levemente al recordar eso, no podía evitarlo…
Sin más subió a su auto para luego encenderlo e irse de ahí.
-xYx-
Una chica de cabello azabache, baja estatura y de ojos de un color violeta, se removió en la comodidad de su cama, al parecer comenzaba a despertarse de su tan amado sueño, estiró su pequeño cuerpo entre las sábanas para luego soltar un leve bostezo, se frotó los ojos tratando de acostumbrarlos a la luz del sol el cual irradiaba más que nunca por la ventana, parecía ser un buen día halla afuera. Se giró sobre su cama a modo de posar se cabeza sobre la cabecera de esta, de un momento a otro frunció el ceño al aspirar el olor impregnado de la almohada, era un olor bastante familiar, de hecho, sabía más que nada a quién pertenecía ese olor. Rápidamente se incorporó pues aquel aroma la había alterado más que nunca, pero una pregunta rondaba su cabeza y eso era más desconcertante aún.
¿Por qué su almohada olía de aquella manera? Y no sólo se trataba de la almohada ya que había tomado en manos la sábana, sólo para enterarse de que esta olía de igual forma, se tensó mientras que sus manos comenzaban a temblarle por los nervios. ¿Por qué aquello tenía el olor de Ichigo? No podía decir que se trataba de la sábana y la almohada que le había dado al peli-naranja la noche anterior, ya que si hubiese sido así, habrían dos almohadas así como sábanas pero por más que buscara la cantidad seguía siendo la misma, uno….
Soltó un sonoro suspiro, debía estar alucinando, sí, eso tenía que ser. Sin pensar más sobre el asunto se incorporó hacia el baño, se cepillo los dientes y se lavó el rostro, al menos así consiguió despertar un poco.
Regreso a su habitación y observo en la cómoda, un reloj digital que marcaban las 7:05 AM. Casi se cae en el mismo sitio en que estaba parada al ver la hora. ¿Tan tarde era? A esa hora ella ya se encontraba con Rangiku en el trabajo. No podía hacer lo que normalmente hacía en las mañanas o llegaría más tarde que de costumbre.
Corrió como alma que lleva el diablo hacia el baño y se ducho lo más rápido posible ya que el jefe lo más tarde que les dejaba llegar eran a las 7:30 de la mañana, ¡Sólo faltaban 25 minutos! Tenía que apurarse en ese lapso de tiempo, no desayunaría por lo que al llegar pediría un café y unas tostadas, al menos para apaciguar el hambre.
Una vez lista, bajo a la sala de estar en busca de su bolso, en el transcurso de llegar ahí recordó que Ichigo se había quedado la noche anterior, seguramente seguía ahí el muy holgazán, lo despertaría para que no llegara tarde, pero cuál fue su sorpresa al llegar a la sala de estar, él no estaba. Ichigo brillaba por su ausencia.
En lugar de eso, en el sofá se encontraba la sábana colocada delicadamente en este, bien doblada junto con la almohada a un lado, no pudo evitar sonreír levemente ante el gesto, pero luego esa sonrisa se desvaneció al recordar algo…. ¡El muy maldito se había levantado temprano! ¡Y no fue quién para despertarla! ¡Qué consideración! Pensaba una y otra vez la pelinegra con una vena asomándose por su sien.
Gruño por lo bajo para luego tomar su bolso el cual se encontraba en la mesita de noche la cual quedaba a un lado del sofá, se aseguró de que todo estuviera en su lugar para luego tomar las llaves y salir del apartamento para luego ponerle seguro.
Caminó hacia el elevador, pero antes de que ella pudiera apretar el botón que le daba la opción de ir al piso que quisiera y a esperar por el para subir, este comenzó a abrirse dejándola en media acción de apretar el botón. La pelinegra levanto la vista hacia el interior del elevador, en él se encontraba un chico alto, algo intimidante, de cabellera de un color celeste, tenía unos ojos del mismo porte solo que estos eran un poco más oscuros, un cuerpo formidable, se notaba a simple vista que hacia ejercicio. El chico la volteo a ver y pronto el ceño fruncido desapareció al ver a la chica parada ahí mirándolo.
-Ehhh Rukia ¿Cómo estás? –saludo sonriente el peli-celeste mientras hacía un ademán con la mano.
-Bien ¿Y tú Grimmjow? –preguntó con una leve sonrisa, el chico era por decirlo su vecino, no era el reggetonero no malinterpreten, ese era Omaeda. Él era quien le ayudo a tener más confianza con aquel lugar ya que cuando llegó por primera vez no conocía a nadie, era muy simpático, salían a comer siempre que podían, y con el tiempo le había agarrado un gran cariño, ya tenía 6 años de conocerlo, y en ese tiempo se hizo su mejor amigo, casi un hermano.
-Naaa, sólo volviendo de otra cita –comentó tajantemente encogiéndose de hombros sin dejar de sonreír.
- ¿Y volvió a ser otro desastre? –Inquirió curiosa con una sonrisa divertida, el peli-celeste asintió dándole la razón- ¿Por qué sigues haciéndolo? En todo el tiempo que te he conocido siempre lo haces –comento la chica mientras observaba como su compañero alzaba el brazo para evitar que el elevador se cerrara.
-Y te dije la razón por la que sigo así –la miró ladeando la cabeza mientras alzaba una ceja.
-Muy bien, solo espero que encuentres a tu chica ideal pronto –respondió con un tono infantil haciendo reír al chico. Grimmjow se hizo a un lado dejando pasar a la pelinegra al elevador, para luego el salir de él y así despedirse de su amiga.
-Nos vemos pequeña –sonrió haciendo un ademán con la mano despidiéndose de ella.
Rukia hizo lo mismo con una leve sonrisa, así es como él la llamaba, la primera vez que lo hizo casi lo deja inconsciente ya que según ella se estaba burlando de su estatura, pero con el tiempo entendió que era su manera de llamarla "cariñosamente".
El elevador se cerró dejando a Rukia sola en el elevador, no pudo evitar que de nuevo la pregunta de hace unos momentos volviera a su mente y así torturarla aún más.
¿Por qué su cama tenía el olor a Ichigo? Que ella supiera él no había estado ahí, estaba confundida, no sabía que pensar respecto a eso, agito su cabeza diciéndose a sí misma que era su imaginación y que olvidara el tema.
El elevador se abrió, ella aprovecho y salió a paso rápido de ahí ya que aún estaba consciente de que llegaría tarde a su trabajo si no se daba prisa. Paso al lado del recepcionista quien tenía una sonrisa socarrona dirigida a ella, maldito fuese Aizen, había olvidado el robo que sufrió ayer gracias a él.
Bufó para luego salir de ahí e irse al estacionamiento en busca de su auto, lo busco por unos segundos hasta que dio con él. Le quitó el seguro y subió a el para luego pisar el acelerador e ir al trabajo con intenciones de no llegar tan tarde.
-xYx-
Un chico de extravagante cabellera se encontraba en su escritorio con su rostro recostado entre sus manos, no soportaba el inmenso dolor de cabeza que sentía en ese momento, esa era la consecuencia por haber bebido la noche anterior, justo en ese momento recordó que no era la única consecuencia que había conseguido.
Soltó un sonoro suspiro de frustración… ¿Qué había hecho? ¿Cómo la miraría a los ojos a hora? Idiota, idiota, idiota….se regañaba mentalmente el peli-naranja. Dejó de tomar su rostro con sus manos para luego ponerlas encima de su escritorio mientras golpeaba con los dedos de una de sus manos frenéticamente a este. Estaba nervioso, no sabía qué hacer.
¿Y si lo sucedido de la noche anterior traería consecuencias? Estaba seguro de que no había sido precavido ya que él no portaba a cada momento ese tipo de cosas, no era como si a cada momento fuese a hacerlo como para andar preparado. Y conociendo a la enana sabía de sobra que ella, mucho menos tendría esas cosas a la mano, pensó en calmarse y despreocuparse pensando en que Rukia tomaba aquellos antibióticos que en ese momento no recordaba cómo se llamaban, pero… ¿A quién quería engañar? Ella no lo hacía….
Soltó un gruñido ante lo anterior, había sido un idiota, un completo idiota, Rukia seguramente lo odiaría… ¿O no? Pues claro que te odia idiota, luego de hacerlo eso como no, una voz interior le dijo aquello haciéndolo sentir peor de la que ya se sentía.
Tras pensarlo por varios minutos, llego a una conclusión, no la dejaría sola en esto, debía hacerse cargo de sus actos, no importaba si ella quisiera negarle aquello, él no la escucharía y se quedaría ahí, con ella….
Unos golpes en la puerta hicieron que saliera de sus pensamientos, volteo a ver a la puerta de su oficina y simplemente respondió un "pase" a secas. Un chico de cabellera roja, cabello largo atado a una coleta, con algunos tatuajes entro por aquella puerta, este miro al peli-naranja y a paso lento se acercó hacia él, tenía algo en sus manos, en la izquierda pudo notar un vaso de agua mientras que en la otra no sabía bien lo que era ya que debía ser lo bastante pequeño como para que una mano lograra taparlo. Sabía de ante mano lo que era aquello.
El pelirrojo deposito el vaso a un lado de Ichigo en su escritorio mientras que con la otra mano dejaba unas pastillas sobre esta.
-Te ayudará a la resaca – fue lo único que dijo mientras miraba al peli-naranja, sentían que aquello era en parte su culpa pues él había sido quién lo había provocado. Aunque no podía negar que seguía siendo gracioso.
-No tenías que hacerlo –comento sereno con su semblante un poco serio.
-Claro que sí, siento que en parte fue mi culpa –se sinceró.
-No es en parte….lo es –aclaró el chico tratando de mofarse de él. Al pelirrojo se le podía observar una vena en su sien por el comentario de su compañero.
-Trato de ser amable, ¿Y así me agradeces? –Masculló.
-Solo bromeo, no te lo tomes tan a pecho –respondió haciendo un ademán con la mano diciéndole que no diera tanta importancia a la situación. Renji suspiro para luego verlo de manera seria y un tanto curiosa.
-¿Sucede algo? Al llegar te he visto un poco tenso y en todo lo que has estado aquí has estado pensativo ¿Algo te molesta? –Pregunto preocupado cambiando el tema, y pues como no estarlo si era su amigo, aunque a veces fuera un idiota como cierta pelinegra le decía.
-No es nada –respondió de manera tajante y seca. El pelirrojo no se lo trago.
Suspiro- sabes que somos amigos, puedes contarme lo que sea tal vez yo pueda ayudarte –insistió el chico pues no le gustaba ver en ese estado a Ichigo.
-No hay nada en que puedas ayudar, además…es algo delicado –respondió tomando el vaso que se encontraba a un lado de el en mano a la vez que agarraba las pastillas que le había traído su amigo.
-Si tú lo dices…-respondió no tan convencido observando como su compañero tomaba las pastillas que le había dado. Sin más que hacer ahí, el pelirrojo salió de la oficina dejando a Ichigo de nuevo solo, con la única compañía de sus pensamientos….
-xYx-
-¿Pero qué te ha pasado? –Preguntó preocupada y a la vez tratando de no reírse al ver a su amiga que al parecer se miraba como si hubiese corrido una maratón. Ella no respondió, simplemente se dedicaba a recuperar el aire que había perdido por correr por el estacionamiento, subir las escaleras por que el ascensor estaba averiado, contando que tenía que estar en el cuarto piso.
-Me….quedé…dormida….-decía entre jadeos la pelinegra.
Rangiku por un momento la miro incrédula, pues de sobra sabía que su amiga siempre se aseguraba de que la alarma de su celular estuviera activa.
-¿Y la alarma de tu celular? –Pregunto desconcertada y curiosa mientras la observaba luchar por recuperar el aliento.
-Se quedó sin batería –explicó para luego tomar una gran bocanada de aire y suspirar.
-Te compadezco –se burló la chica, pero luego detuvo la risa para acercarse a Rukia y actuar como si fuese un perro buscando algo con el olfato.
-¿Q-Qué haces? –Pregunto desconcertada mirando de un lado a otro intentando seguir los pasos de su amiga.
-¡Lo sabía! –Exclamo eufórica apuntándola con el dedo índice- no era mi imaginación –comento con una sonrisa de oreja a oreja con los ojos brillosos.
-¿Qué cosa? –Frunció el ceño mirándola de manera desconcertada, no entendía porque Rangiku actuaba de esa manera.
-Tienes el olor de un chico….cerca de tu cuello, la mejilla diría yo –comento con una sonrisa socarrona. Rukia la miro incrédula, ¿Olía como un chico? ¿Pero cómo? No pudo evitar recordar el olor que tenía su almohada esa mañana así que no pudo evitar relacionarlo con eso, y si eso hubiese sido así tendría razones para que aquel olor siguiera en ella, dado que se había tomado una ducha a toda prisa.
-Estás alucinando –respondió secamente, no sabía cómo explicar lo de esa mañana, hasta ella estaba más que confundida por el simple hecho, no encontraba la manera de como aquello obtuvo el olor a colonia de Ichigo.
-Sí, claro. ¿No será esa la razón por la que llegas tarde? Eh? Eh? –Pregunto socarronamente golpeándola levemente con el codo.
-No presiones –fue lo único que dijo la pelinegra con un leve tono carmesí en sus mejillas por las ideas alocadas de Rangiku.
Rukia comenzó a caminar por los pasillos ignorando olímpicamente a su amiga quién le exigía que dijera la verdad sobre su retraso. Pero al ver que esta la ignoraba la siguió para ver si así lograba que le dijera algo.
El transcurso del día pasó más rápido de que esperaban, en un abrir y cerrar de ojos Rukia ya se encontraba en su casa recostada en el sofá. Tenía una duda acerca de una cosa, miro su celular para ver que no estaba confundida, y efectivamente, era miércoles…
Normalmente los miércoles Ichigo siempre la llamaba decirle a qué lugar iba a cenar, se les había hecho ya una costumbre el hacer eso en ese día, pero por alguna extraña razón, no había recibido ni tan siquiera un mensaje del muy idiota en todo el día. Bufó frustrada mientras miraba la hora que indicaba el reloj pegado en la pared de su sala. Eran casi las ocho.
Definitivamente, algo no andaba bien, a esas horas dudaba que llamara…
-xYx-
Tomo grandes bocanadas de aire para calmarse, estaba sentado en el asiento del copiloto de su auto, se encontraba en el estacionamiento del sitio donde ella vivía, estaba a tan solo unos metros de ella. Maldición, no sabía cómo reaccionar, ¿Y si ella lo odiaba? No se lo perdonaría, ¿Podría verla a la cara después de eso? Él mismo sabía que no pero aun así lo intentaría.
Sin más opción bajo de su auto para luego comenzar a caminar en dirección hacia aquel lugar, no sabía cómo afrontar lo que venía pero de todos modos lo haría.
Entro al lugar y se volvió a encontrar con el castaño de la mañana, seguía sonriendo de la misma manera, ¿Acaso está loco? Lo ignoro para luego dirigirse hacia el elevador, presionó el botón correspondiente al piso en que vivía Rukia para que luego de unos segundos este se abriera, al mirar al interior notó a las mismas chicas que estaban ahí en la mañana, ellas al verlo se sonrojaron y salieron de ahí a paso rápido. Sin duda las chicas acertaron al decir que ese chico de extravagante cabellera se miraba bien con cualquier cosa puesta, vestía unos jeans levis y un jersey de color blanco, sin mencionar su cabello el cual caía hacia el frente, dando a entender que acababa de ducharse. Entro al elevador como si nada, y una vez dentro este se cerró.
Espero por unos minutos hasta que el elevador se abrió para luego salir e ir con Rukia. Caminó por los pasillos hasta que encontró el apartamento de la pelinegra, alzo la mano decidiéndose si tocar o no, hasta que al final, tomo el valor y toco tres veces. No espero mucho ya que casi al instante la puerta se abrió mostrando a una Rukia un poco desconcertada y asombrada, al parecer no esperaba verlo ahí.
Ichigo la observó detenidamente, tenía puesto unos pantalones de mezclilla y una blusa blanca, arremangada un poco ya que era de manga larga, los dos primeros botones de su blusa estaban sueltos, no mostraba mucho pero era suficiente para dejar a la imaginación, tenía el cabello recogido y por amor a Kami-sama, se miraba bien, bueno, no importa que se ponga siempre lo será, pensaba el peli-naranja el cual reprimió esos pensamientos o terminaría lanzándosele encima. Se sonrojo un poco por lo último volteando la cabeza para que ella no notara su leve sonrojo.
-¿Ichigo? ¿Qué haces aquí? –Inquirió confundida mientras lo miraba extrañado.
¿Por qué no me grita, me patea o algo por el estilo? ¿A caso no está enojada? Se preguntaba el peli-naranjo en su mente.
-Rukia…-suspiro tomando un semblante serio lo cual desconcertó aún más a su compañera- tenemos que hablar…-terminó diciendo cruzándose de brazos sin quitar su semblante serio.
Sería una larga charla sin duda….
Bueno espero que haya sido de su agrado, agradezco que se tomen el tiempo de leer estas locuras mías xD.
Respondiendo Reviews :v
Jessiepersona92: Aquí está el tercer capítulo jejeje espero que haya sido de tu agrado :3 gracias por leer xD.
Yocel: pienso lo mismo jajaja gracias enserio por leer x3 espero que te haya gustado este cap. e.e
Kurara Matsumoto: no sabes cuánto me alegra que te guste la historia :33 y aquí está el tercer capítulo, espero que te haya gustado x3.
Jailys-sama: jajaja no, desde el principio decidí que solo la fresa tomaría :3.
Gracias por los reviews xD me levantan el ánimo de seguir la historia jejeje, en fin, espero que les haya gustado, en el próximo capítulo Ichigo andará un poco de mal pensado 7u7….ok c:
Espero que les haya gustado este capítulo xD, no sé porque siento que el capítulo no me convence pero aun así lo publicaré :v
En fin, sin más me despido ¡Sayonara!
