¡Hola queridos lectores! Paso por aquí a dejarles un pequeño saludo cargado de gratitud a quienes siguen fieles en este camino… Los aprecio muchísimo a todos y agradezco a quienes han dejado sus comentarios o se han hecho seguidores de la historia, hoy no diré mucho porque me encuentro algo triste pues recientemente sufrí una perdida muy grande en mi vida pero como pude termine el capítulo que ya había iniciado. Gracias por entender y espero que les guste.

Un abrazo

CAPITULO 23 JUEVES

La semana ha pasado en un abrir y cerrar de ojos pero entre el trabajo y mis obligaciones escolares, mi tiempo con Peeta y la nueva relación que construyo con Gale de mi cabeza no se ha ido un asunto: La salud de Prim.

La verdad no me he tragado el cuento de que su dolor en el pecho ha sido a causa de los estropicios de las clases de deporte, día a día la noto cansada y aunque trata de disimularlo sé que algo le pasa, ella siempre ha sido una persona madura a pesar de su edad pero no debe exponer su salud por tratar de hacer que no nos preocupemos así que hace unos días hable con mama al respecto y concluimos que lo mejor era ir al médico.

Hoy es jueves, mi día libre de trabajo y creo que también de escuela porque mi madre ha decidido llevarnos al hospital donde trabaja a un chequeo de rutina que nos ayudara de seguro a entender mejor la situación. Anoche cuando me despedí de Peeta le comente acerca de lo que haría en la mañana pero aun no le he dicho nada sobre Prim, la verdad quisiera tener una certeza de algo concreto y no hacer conjeturas que lleven a preocupaciones innecesarias.

-¿Están listas niñas? Mi madre nos apura para salir.

-Si mama, vamos saliendo. Contesta Prim

-Cressida me dijo que el doctor nos vera a las 8

Los hospitales son uno de los sitios que me menos me agradan y es paradójico porque mi madre trabaja allí y seguramente algún día mi hermanita también lo hará porque siempre ha tenido la ilusión de ser médico, me es difícil permanecer demasiado tiempo en este ambiente aunque supongo que solo será cuestión de acostumbrarme porque curar enfermos es la vocación de las dos mujeres más importantes en mi vida.

Al llegar nos recibe una mujer joven de cabello rubio corto vestida con uniforme blanco pulcro, es muy bonita y tiene algo curioso en su cabeza que alcanzo a distinguir en la parte izquierda de su frente, parece ser un tatuaje de color verde que no puedo distinguir del todo y eso me hace pensar que tuvo una adolescencia algo rebelde.

-Buenos días Cressida. -Mi madre la saluda cariñosamente-

-Buenos días Leah, el Dr. Sommer las está esperando en el consultorio 7

-Muchas gracias

La chica rubia de la recepción sonríe amablemente a mi madre que nos indica que la sigamos hasta el lugar que le han indicado y luego de avanzar por un pasillo llegamos a una especie de sala de espera frente a la cual hay una puerta con el letrero de consultorio 7 sobre ella.

-Voy a entrar primero y mientras ustedes esperaran aquí. Dice señalando uno de los sofás del lugar

-Está bien. –Respondo sentándome con mi hermana en uno de ellos-

En ella hay un enorme televisor que esta encendido en un canal de videos musicales en el cual puedo escuchar una canción suave que repite bastantes veces la frase "Déjalo ser"

-¿Es una buena canción verdad? Prim habla después de un rato

-Sí, creo que su melodía es relajante aunque la letra es repetitiva

-¿Sabes porque mama nos trajo a ver al doctor? -Mi madre y yo quedamos en que ambas veríamos también al médico para no levantar sospechas en Prim-

-Solo para chequeo de rutina, al parecer estos días hay brigadas de salud o algo así y ella quiere que nos envíen exámenes de lo que sea solo por prevención –Trato de que mi voz suene indiferente-

-Ah, pensé que pasaba algo y no me querían decir. -La suya suena cansada-

-No, ¿Cómo crees Patito? Y ¿Cómo te has sentido estos días?

-¿De qué?

-De lo que sea, es que te has vuelto muy dormilona –Digo sonriéndole mientras pellizco suavemente su mejilla, últimamente he notado que Prim duerme más de lo normal-

-Bien, es solo que me da algo de sueño, supongo que soy una mala deportista y el exceso de deberes escolares me tiene cansada. Sonríe

En ese momento y luego de lo que parecieron ser 20 minutos mi madre sale por la puerta del consultorio y me indica que es mi turno así que me levanto y dejo a mi hermana al lado de mi madre.

-Pasa Katniss

Al entrar me encuentro en un sitio igual de inmaculado con paredes blancas y algo de aroma a desinfectante que trata de ser disimulado con ambientador floral; allí me espera un hombre alto de unos 35 años aproximadamente vestido con bata blanca y con ojos verdes tras de unos lentes que sonríen igual que su boca.

-Siéntate por favor.

-Gracias.

-Mucho gusto, soy el Dr. Gloss Sommer, médico general y ahora te hare un examen de rutina así que te voy a pedir que te sientes en aquella camilla un momento. -Dice señalando tras de mi-

Me dirijo allí mientras él me sigue indicándome que me siente en ella. Estando en la posición que ha pedido lo veo tomar ese aparatito que cuelga de su cuello y luego de que lo acomoda en sus oídos me pide que respire profundo varias veces.

-Una vez más. Dice mientras lo coloca en mi espalda y repite la operación en otras ocasiones ubicándolo en varios puntos tanto adelante como atrás.

Luego deja el artefacto en su cuello y toma otro que parece una pequeña linterna con el cual me examina los oídos y posteriormente la boca con algo que similar al palito de una paleta.

-Recuéstate un momento

Hago lo que me pide y el de inmediato con dos de sus dedos sobre los cuales coloca su otra mano empieza a hacer presión en algunos puntos de mi estómago, mi vientre y muy cerca de las costillas.

-¿Te duele aquí? –Pregunta mientras palpa en mi vientre-

-No

-¿Y aquí? –Dice eligiendo otro punto-

-Tampoco. Repite la operación dos veces más.

-Muy bien, ya puedes levantarte ahora vamos a pesarte y tallarte.

Me hace ponerme sobre una báscula digital y luego bien derecha en un metro que tiene pegado a la pared y mientras hace esto me fijo en la infinidad de diplomas colgados en la pared y en uno de ellos puedo leer en caligrafía dorada: "Medico General" de la Universidad del Capitolio.

-Bueno Katniss toma asiento de nuevo para hacerte unas preguntas -Hago lo que me pide- Ahora cuéntame cuando fue la fecha de tu ultima menstruación. –Supongo que las preguntas van a ser algo incomodas-

-Hace unos 10 días creo. El Dr. No me mira a los ojos y se limita a escribir lo que le digo

-Bien y cuéntame algo mas ¿Has tenido relaciones íntimas?

¿Cómo? Los colores de inmediato se suben a mi rostro porque si lo anterior fue incomodo esto es vergonzoso, no quiero contarle mi vida privada a un extraño pero creo que no tendré más remedio.

-S…Si una vez–Mi voz suena casi inaudible pero el medico no levanta su mirada supongo que porque esto es habitual para el-

-¿Tú y tu pareja se protegieron? – ¡Diablos! Tendré que contarle todo, técnicamente no recurrí a un método anticonceptivo de los que compras en una farmacia pero sí que me cuide de no embarazarme, ¡Que no pregunte más!-

-Si

-Eso es bueno y cuéntame ¿Qué método utilizaron? –Ahora me puse fría, muero de la vergüenza y no soy capaz de contestar por lo que levanta la mirada y sus ojos verdes escrutan mi cara- Entiendo, pero debes saber que el método del ritmo no te ayudara en contra de enfermedades de transmisión sexual.

No he tenido que decírselo porque solito lo ha descubierto pero debo aceptar que me molesta un poco que insinúe que Peeta podría haberme hecho contraer una enfermedad.

-Tranquila –Dice sonriendo- Te voy a recomendar una visita a un ginecólogo para que te revise y te ayude a escoger un método de planificación adecuado para ti. Dice sonriendo cálidamente

-Muchas gracias

-Katniss: recuerda que la intimidad es algo hermoso que se comparte con una persona importante pero que debe ejercerse de forma responsable, no lo olvides.

No sé qué responderle así que solo asiento mientras me dice que ya puedo irme y que es el turno de mi hermana.

Cuando salgo del consultorio las encuentro a ella y a mama charlando animadamente y cuando voltean a verme indico que el doctor espera a Prim, veo que ambas se levantan así que asumo que mama entrara con ella.

Después de 20 minutos se abre la puerta y las observo salir en compañía del médico que le pide a una enfermera acompañar a Prim a un lugar, cuando ya se han ido mama me indica que entre con ella de nuevo. En su cara puedo notar un gesto bastante serio así que lo primero que se me ocurre pensar es que él le ha contado que ya no soy virgen y que está molesta por ello aunque de inmediato desecho la idea porque la cara de mi madre no es de enojo sino de preocupación.

-Siéntense por favor -Mama y yo hacemos lo que nos dice- Quiero comentarles algo acerca del examen que le hice a Prim –Hace una pausa y continua- Luego de que Leah me contara acerca de lo que habían estado notando en ella hice un exhaustivo chequeo y me encontré con algunas molestias un poco evidentes en su tórax, aunque trato de disimularlo note que la presión que ejercí allí y en su esternón le provoco cierto dolor, además de que también encontré algunas irregularidades en su respiración.

-¿Eso qué quiere decir exactamente? Me apresuro a decir sin dejarlo concluir

-Quiere decir que debemos practicarle algunos análisis antes de dar un diagnostico

-¿Pero no puede decirnos algo ahora? Me siento un poco angustiada mientras mi madre solo guarda silencio.

-Eso sería un poco atrevido de mi parte, no puedo alarmarlas por algo que posiblemente no sea nada importante pero tampoco puedo decirles que se queden tranquilas, lo mejor es que se examine pronto, aquí están las indicaciones de lo que debe hacerse, Cressida les ayudara con el trámite para que se haga lo más pronto posible –Entrega a mi madre lo que parece ser una formula medica donde alcanzo a leer la palabra electrocardiograma-

-¿Dr. Gloss y luego de tener los resultados? Por fin escucho a mi madre decir algo

-Me los traen de inmediato y así sabremos el procedimiento a seguir, por ahora no se torturen con el asunto aún no sabemos que puede estar pasando con ella además hay que tener en cuenta que está en pleno desarrollo y me comento que sus clases de deporte eran algo extenuantes así que puede que no sea nada grave lo que sucede, por ahora les voy a sugerir que Prim repose un poco, que evite el ejercicio y que se alimente de manera sana.

-Así será Dr. Muchísimas gracias. Mi madre estrecha su mano

-No te preocupes Leah, Katniss, espero verlas pronto por aquí. Dice sonriendo de nuevo.

Al salir de allí de nuevo nos encontramos a Prim en la sala de espera entretenida en la televisión y al notar nuestra presencia levanta la cabeza y sonríe.

-¿Ya podemos irnos? Muero de hambre

-Igual yo Patito. Le sonrió aunque por dentro tengo algo de preocupación

Al llegar a casa platicamos un poco acerca de nuestra visita al doctor aunque yo omito algunos detalles por supuesto y luego de almorzar Prim anuncia que quiere dormir un poco así que se levanta de la mesa llevándose a Buttercup con ella. Cuando por fin estamos solas mi madre y yo hablamos acerca de los exámenes y le pregunto qué significa lo que leí.

-Un electrocardiograma es un examen que sirve para diagnosticar enfermedades respiratorias o relacionadas con el metabolismo entre otras cosas

-¿Eso fue lo que le ordenaron a Prim verdad?

-Eso y otras cosas más, pero vamos a esperar que todo esté bien. Las palabras de mi madre dicen una cosa y sus ojos otra y como sé que necesita apoyo me acerco para abrazarla no preguntándole nada más al respecto aunque tengo demasiadas dudas aun.

-Todo va a estar bien. Le digo para tranquilizarla aunque también lo hago para convencerme a mí misma

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

A las 3 en punto aparece Peeta en mi casa pues ayer que hablamos por teléfono me dijo que pasaría a buscarme porque quería enseñarme algo especial y como necesito respirar un aire diferente que por un momento me saque de la mente lo de Prim no dudo en hacerlo, además mañana el y su padre se irán al Capitolio todo el fin de semana y hoy será mi última oportunidad de estar a su lado.

-Hola Princesa -Dice dándome un suave beso en los labios- ¿Cómo te fue en tu cita con el doctor?

-Muy bien –Digo sin mucho entusiasmo al mismo tiempo que le abrazo para que no note mi expresión- Pero eso te lo contare en un rato.

-Está bien entonces ¿Vamos? Dice tomando mi mano

-¿A dónde?

-Ya veras

El camino que seguimos es el mismo hacia su casa así que supongo que es allí a donde iremos, el cielo se ha puesto opaco de pronto y supongo que en alguna hora de la tarde o de la noche lloverá. Al llegar entramos como siempre por la panadería que hoy está cerrada y eso me hace pensar que no hay nadie en casa lo cual me pone un poco nerviosa.

-Ven por aquí. Dice indicándome seguirlo por el pasillo hasta llegar a una puerta que imagino será su habitación.

-¿Esta es tu habitación? Le pregunto pero él niega con la cabeza mientras extrae una llave de su bolsillo y abre la puerta

-Bienvenida a mi guarida. Dice dándome paso para entrar

Está en definitiva no es su habitación pero si tiene su aroma y su esencia, es su taller de arte. Las paredes de naranja claro están cubiertas de cuadros pintados imagino que por él; al lado derecho de la habitación hay un estante enorme con toda clase de pinturas y materiales artísticos y en la pared que queda frente a la puerta hay una enorme ventana por donde de seguro entra el sol durante el día cuando sus cortinas verde esmeralda están recogidas. Muy cerca de la pared hay una mesa sobre la que reposan algunos lápices y otros elementos muy propios del mundo de Peeta además de una silla y al lado izquierdo de la habitación encuentro un sofá color crema enorme donde de seguro se sienta a admirar todo el esplendor de sus obras.

La habitación es confortable y definitivamente tiene su sello personal, en el ambiente se respira olor a pintura de aceite combinada con canela y eneldo que danza entre los caballetes y lienzos en blanco colocados ordenadamente.

-Y ¿Qué te parece? Pregunta luego de que he acabado de ojear los rincones

-Es maravillosa, me gusta mucho. Le digo sonriendo

-Algún día te pediré que poses para mí aquí.

-Con mucho gusto lo hare cuando quieras. Me acerca a él y me besa suavemente en los labios.

-Vamos a tomar algo y a comer un poco de pastel. Dice tomando mi mano e invitándome a salir con el de su mundo.

Cuando hemos dejado atrás la habitación de arte escuchamos un trueno y de inmediato la energía eléctrica se va, me sobresalto un poco y me acerco a una ventana para observar que empieza a llover fuertemente.

-No te preocupes conseguiré algo para iluminarnos. Veo que enciende la pantalla de su celular y se abre camino por su casa mientras yo observo la lluvia caer en el mismo punto.

Al cabo de 5 minutos lo veo llegar de nuevo con una vela grande en sus manos indicándome que vaya de nuevo con él, lo sigo a la cocina donde me ofrece una bebida y de inmediato escucho mi teléfono celular.

-¿Katniss?

-Si soy yo mama

-¿Dónde estás? La oigo preocupada

-En casa de Peeta ¿Por qué?

-Quédate ahí hasta que pase la tormenta, se está poniendo fea.

-No te preocupes mama, lo hare

-Cuídate cariño, te amo

-Y yo a ti

-¿Pasa algo? Es Peeta quien me habla

-No es nada, mi madre estaba preocupada porque pensó que la tormenta nos había atrapado fuera pero se tranquilizó cuando le dije que estábamos aquí aunque a los que si los agarro fue a tus padres

-Quien sabe si en el distrito 11 estará lloviendo

-¿El distrito 11?

-Sí, están allá por un asunto de negocios de papa

-Ah –El nerviosismo empieza a volver a mí-

-¿Y tus hermanos?

-No lo sé, Dean tal vez fue con su novia y Billy ni idea

Entonces estamos solos –Pienso para mí- en realidad no es algo que me preocupe aunque debo aceptar que si me produce algo de cosquilleo en el estómago.

-¿Volvemos a mi estudio? Su voz interrumpe mis pensamientos

-Claro

Estando allí nos sentamos muy cerca el uno del otro en el sofá pues empieza a hacer algo de frio por la lluvia y mientras yo disfruto de su calor y su cercanía en silencio el decide romperlo.

-Ahora sí cuéntame lo que te dijo el doctor

Empiezo a recordar en mi cabeza la vergüenza que sentí con las preguntas del Dr. Sommer pero sé que debo contarle a Peeta porque es algo que en el fondo nos compete a los dos.

-Me pregunto acerca de… relaciones sexuales. Observo su reacción ante lo que he dicho pero me es difícil darme cuenta si se ha sonrojado pues la luz de la vela no es suficiente así que espero a ver lo que va a decir.

-Ya veo –Reconozco algo de sorpresa en su voz- Y ¿Qué te dijo al respecto?

-Dijo que debía visitar a un ginecólogo y ponerme en tratamiento de planificación

-Y tú ¿Qué opinas sobre eso?

-Me parece bien aunque debo aceptar que me da un poco de vergüenza, además no quisiera ir sola pero no me siento lista para contarle a mama

-¿Y a ti quien te dijo que vas a ir sola? Dice acomodándose para quedar frente a mí y poder abrazarme

Cuando me acerco a él puedo sentir los latidos de su corazón acelerados igualando el ritmo de los míos y luego de que me aparto me encuentro con sus ojos mirándome fijamente con ese brillo excepcional que solo le pertenece a él y que no se ve opacado por la oscuridad causada por la tormenta. Ya no estoy nerviosa y más allá de la tenue luz de la vela veo con claridad lo que está frente a mí: la lluvia, la falta de energía, él y yo… solos y como si el tiempo se congelara en una mirada me abandono a la sensación de paz que me produce estar a su lado; no hace falta pronunciar palabra alguna porque nuestros ojos hablan por sí mismos, es por eso que cuando toma mi mano y acerca su cara a la mía me dejo llevar por su embriagador aroma, el aroma del deseo y entonces se lo que está por venir porque mis emociones empiezan a esparcirse dentro de su mundo que ahora también es mi mundo.