Quiero disculparme por la pequeña demora xD pero es que entre tiempo, estudios y sobre todo…falta de inspiración u.u me cuesta jeje si por mi fuera, actualizaría cada dos días.

Pero bueno, aquí les dejo el cuarto capítulo de este fic. Muchas gracias a todos los que comentan, agregan a favoritos o follows, agradezco en grande a ese simple detalle xD en fin.

Advertencia: AU, posible OoC.

"-xYx-" Cambio de escenario.

¡Disfruten!


-¿Ichigo? ¿Qué haces aquí? –Inquirió confundida mientras lo miraba extrañado.

¿Por qué no me grita, me patea o algo por el estilo? ¿A caso no está enojada? Se preguntaba el peli-naranjo en su mente.

-Rukia…-suspiro tomando un semblante serio lo cual desconcertó aún más a su compañera- tenemos que hablar…-terminó diciendo cruzándose de brazos sin quitar su semblante serio.

Sería una larga charla sin duda….


Rukia aún no entendía el por qué Ichigo estaba ahí. Lo había invitado a pasar y ahora él se encontraba sentado en el sofá de la sala, ella estaba a un lado, de pie mirándolo esperando que él comenzara la conversación, pero el muy tonto nunca lo hacía. Por alguna razón el ambiente lo sentía tenso e incómodo, seguramente algo le molestaba, y quizás, eso tenía que ver del porqué quería hablar con ella. Suspiro luego de un rato al ver que el chico nunca se animaba a hablar, ni modo, tendría que tomar la iniciativa.

-¿De qué quieres hablar? –Preguntó con una ceja arqueada mientras lo miraba serenamente. No sabía que le sucedía pues por el movimiento errático de sus dedos supuso que estaba nervioso.

El chico soltó un sonoro suspiro que no pasó desapercibido para su compañera quién lo miro más confundida aún.

-Dime Rukia…anoche…eh…etto…-no sabía cómo hacer aquella pregunta. Luego de un rato de estar pensando en cómo preguntar, carraspeo- anoche…. ¿Pasó algo anoche? –Soltó de repente. Rukia quien aún estaba de pie en el mismo lugar, se desconcertó aún más, si es que era posible, por la pregunta de su amigo. ¿A qué se refería? No comprendía nada en absoluto, nada…

-¿A qué te refieres? –Repitió lo mismo que se había preguntado. Él la miro de reojo por unos segundos para luego volver su vista al frente.

-Me refiero a anoche. ¿Pasó algo que debería saber? –Cuestionó más calmado pero nervioso aún.

Rukia posó una mano en su mentón pensando en algo relevante a lo que decía el peli-naraja, aparte de emborracharse, actuar más idiota de lo normal y que se hubiera quitando los pantalones en frente de ella, no había pasado algo….esperen ¿A caso estará preguntando sobre eso?

-Bueno, aparte de que te hayas quitado no solo los pantalones, no ocurrió nada más –respondió tratando de no reírse pues diciéndolo de esa manera sonaba gracioso.

-¿Q-Qué? –Respondió alterado y sonrojándose levemente. Tenía que estar de broma si sus sospechas resultaban ser las correctas.

-Pero no te preocupes, entiendo que en ese momento no eras consiente de lo que hacías, eso y que de seguro no soportabas más el calor –comentó recordando que la noche anterior el calor había sido peor que nunca. El clima al parecer estaba un poco bipolar ya que recordó que al llegar al bar hacía un poco de frío.

Ichigo se sonrojó aún más por la respuesta de la pelinegra, trato de esconder su rostro volteando a ver a otro lado para que ella no lo notara.

-Perdona por….lo que te he hecho pasar –respondió abochornado.

-Eh? –exclamó desconcertada ya que esa no era una actitud normal en el chico.

-Lamento si ayer te cause molestias –se sinceró, aunque de antemano sabía que eso no era suficiente.

Rukia lo miro curiosa y a la vez pensativa. ¿Se estará refiriendo sobre haberse tomado la molestia de traerlo aquí cuando estaba sumamente borracho? Se preguntó mentalmente la pelinegra, lo cual pensó que eso debía ser.

-Ya veo…-murmuró para luego suspirar- pero…no entiendo porque te disculpas –respondió mirándolo de manera curiosa.

-Eh? ¿No estás enojada? –Preguntó mirándola desconcertado, pues esperaba que fuera más que obvio que así fuera.

-¿Debería estarlo? –Estaba confundida. ¿Cómo podía enojarse por llevarlo en su auto y dejar que durmiera en su casa? No lo entendía- no es la primera vez que pasa, pero aun así no me molesta –se sinceró.

Ichigo al escuchar aquello casi le da un paro cardíaco ¿No era la primera vez? Pues claro, había olvidado que era como la quinta vez que caía en ese estado (cortesía de Renji como era de esperar) entonces significaba que….no puede ser.

-¿Por qué no me lo dijiste? –Preguntó un poco molesto. No le había gustado que Rukia no le dijera eso, y es que Dios, no sabía que era capaz de hacer eso en esas condiciones.

-¿Qué te lo dijera? Pensé que no tendría nada de importante que lo hiciera- sin duda su compañero estaba actuando más raro de lo normal.

Por alguna razón al peli-naranja le dolieron aquellas palabras ¿No era importante? Esa respuesta solo le quedaba más en claro que ella nunca lo miraría de esa manera. Pero aun así se mantuvo fuerte para luego responderle.

-Claro que si tenía importancia, bueno, para mí….-murmuró lo último en un tono triste.

Rukia lo miro incrédula, como si su amigo de hace 5 años, quién estaba frente a ella, no fuera el mismo.

-¿Era tan importante que te dijera cuando me toca llevarte en el auto hasta tu casa? –Preguntó confundida.

-¿Qué?

-Porque si es así, lo haré –respondió sin salir de su asombro ¿Cómo podía importarle cosas tan triviales?

-¿Llevarme en auto? –Pregunto confundido, pues según él Rukia tenía que saber perfectamente de lo que le estaba diciendo. Es que por Kami, es algo que no se poder ignorar así por así, por favor.

-Sí, eso era ¿No? –Dijo mirándolo curiosa, pero al ver la expresión de Ichigo la cual decía perfectamente que no tenía idea de lo que hablaba, decidió aventurarse a preguntar- si no era eso…. ¿De qué me hablabas? –Arqueo una ceja esperando su respuesta.

El peli-naranja respingó, titubeaba, no sabía cómo preguntarle algo así, era vergonzoso, para él. Pues como no si él era puro, hasta hace unas horas –Pensó.

-Me refiero a sí….eh…mmm…. ¿Pasó algo anoche entre…ehh…n-no…so…?-no pudo formular la pregunta así que lo único que se le ocurrió hacer fue señalarla a ella y luego a él.

-¿Te refieres a…? -Hizo lo mismo que su compañero. Él asintió en respuesta dándole a entender que era correcto. La pelinegra rápidamente capto lo que su amigo quería decirle, se sonrojo como nunca y alterada grito- ¡NO! ¡Dios! ¡¿Por qué demonios piensas eso?! –Estaba tano molesta como avergonzada ¿Qué tiene en la cabeza la zanahoria? Se preguntaba una y otra vez en su mente la chica.

-¡Pero tampoco es para que me grites! –Respondió en el mismo tono alterado de su compañera, solo que a comparación de ella, él si parecía tener control sobre su sonrojo pues se le notaba levemente.

-¡¿Quién está gritando?! – Lo retó mirándolo fulmínate pero aún sonrojada. Esto para el peli-naranja fue una completa tortura, pues aun así se miraba linda.

-¡Pues tú! –Le siguió el juego de miradas tratando de ocultar el efecto que tenía ella sobre él. Rukia solo gruño para luego apartar rápidamente la mirada, pues los ojos de Ichigo eran tan intensos que hacía que su cuerpo se estremeciera con solo mirarla a los suyos.

La pelinegra respiro hondo tratando de calmarse para luego dejar escapar el aire contenido.

-Entonces…. -comenzó a hablar en un tono más calmado- ¿Me estas preguntando si algo paso anoche….e-entre n-nosotros…? –Preguntó nerviosa aun sonrojada mirando de reojo a su compañero quien asintió en respuesta. Ella suspiro- ¿Qué te hizo pensar eso? –Se atrevió a mirarlo desconcertada.

-En la mañana desperté junto a ti en tú cama, y los dos estábamos….en ropa interior… ¡Claro que a ti te cubría la bata! –Dijo lo último rápidamente con la cara totalmente roja, solamente esperaba no recibir un golpe de parte de ella tachándolo de pervertido- y bueno ¿Quién no pensaría de esa manera? –Comento más calmado mirando hacia otro lado por la vergüenza que sentía.

Rukia posó una mano en su mentón, parecía pensativa, analizando lo que le había dicho su compañero.

-Así que eso explica el olor a colonia en la almohada….-murmuró bajito por lo que para su suerte Ichigo no escuchó.

-¿Qué cosa? –Inquirió desconcertado. Esperaba gritos, patadas, acusaciones, pero no eso, lo tomo muy bien para ser real.

-Eh? Nada olvídalo –respondió haciendo un ademán con la mano- no pasó nada si es lo que quieres saber –comento mirándolo con el ceño fruncido y con un leve tono carmesí en sus mejillas.

-¿Segura? ¿No me estas mintiendo? –Insistió dudoso, no es que desconfiara de ella, pero cuando se tratan de esos temas es difícil no ser escéptico.

-¿Por qué lo haría? –Lo miro confundida sin quitar su ceño fruncido.

-No sé, quizás para ocultar la consecuencia de todo eso, supongo….-respondió rascándose en cuello nerviosamente mientras sonreía de la misma manera.

-¿Consecuencia de…? –Repitió lo mismo que su amigo confundida para luego abrir los ojos como platos. Enserio no estará pensando en eso… ¿O sí?...- ¡¿Qué demonios tienes en la cabeza Kurosaki?! ¡¿A caso te estas escuchando?! –Grito con enojo y vergüenza.

El peli-naranja por un momento sintió que estaba frente a cierto pelinegro padre de la enana, ya que el tono molesto y el que lo haya llamado por su apellido le daba a entender aquello. Ese hombre era de temer….

-¿Y qué es lo que quieres que piense eh? –Preguntó cruzándose de brazos mirándole interrogante.

-No lo sé –respondió revolviéndose los cabellos en desesperación- ¿A caso no te pusiste a pensar en que si hubiésemos hecho algo anoche, no tendríamos nada cubriéndonos a excepción de la sábana? –Lo miró con la cara roja y puño en alto, tenía la tentación de darle un golpe, pero reprimió esos deseos para otro rato.

Ichigo dejó escapar un gemido ahogado, pero fue muy suave ya que la pelinegra no lo escuchó, no iba a negar que aquello sonaba demasiado bien ¡Maldición! ¡¿Desde cuándo se había vuelto un pervertido?! No se le ocurrió más que culpar a cierta cabra loca sobre sus pensamientos indebidos.

-Quién sabe, puede que por el frío decidiéramos ponernos aunque sea la ropa interior –explicó jugando con sus dedos mirando hacia otro lado, pues hablar de eso no era como si se le calmaran las neuronas.

-¿Frío? ¡¿Frío?! ¡Hacía calor imbécil! –Gritó furiosa, era cierto que su amigo era idiota pero esto superaba los límites.

-¡Entonces por alguna otra razón terminamos así! –Dijo entre dientes en un tono entre desesperado y avergonzado.

Rukia soltó un bufido, a veces quisiera molerlo a golpes, a ver si así se le quitaba lo testarudo, pensaba una y otra vez la pelinegra. Suspiro luego de un rato en pensar una y la mil formas de estrangular a su compañero.

-No pasó nada y punto. Que te quede claro –amenazó cortante apuntándolo con el dedo índice.

-Bien, bien, te creeré –levanto sus dos manos en señal de haberse rendido a la vez que dejaba escapar un sonoro suspiro, aunque algo dentro de él no lo creía del todo, ya que guardaba una mínima esperanza de que aquello si hubiese sucedido. Debía confesar que cuando pensó eso al principio se asustó, pues era repentino y había sido a causa de una estupidez, pero luego no le tomó importancia ya que aquello de algún modo lo alegro, nunca lo admitiría…no aún.

-Bien….-dijo recuperando la postura y dejando escapar el aire que tenía contenido, miró de nuevo a su amigo para luego preguntarle- ¿Sólo era eso de lo que querías hablarme? –comentó ya más calmada cruzándose de brazos.

-Bueno…sí –respondió tallándose el cuello.

La pelinegra miró hacia un lado donde se encontraba su reloj y notó que ya eran más de las nueve de la noche, no podía ser, habían estado ahí por más de una hora. Rápidamente volteo a ver al peli-naranja y literalmente lo corrió diciéndole que si se hacía más noche no querría despertarse al día siguiente para trabajar, claramente esa no era la verdad, ya que el tenerlo cerca de ella la ponía nerviosa y tenía miedo de que en cualquier momento se le fuera a escapar una incoherencia. Obviamente Ichigo le reclamó diciéndole que no lo empujara mientras la llamaba enana, ganándose así una patada en el abdomen y un adiós con una sonrisa triunfante, para luego ver como la puerta se cerraba.

-Maldita….-jadeo adolorido mientras posicionaba sus brazos en su abdomen, como si eso fuese a calmar el inmenso dolor que sentía en ese momento, se quejó mentalmente el peli-naranja, tenía que reconocerlo, Rukia pegaba golpes que te dejan doliendo hasta el alma, en pocas palabras, pegaba como hombre.

-xYx-

En un hospital, famoso por ser el más grande de Karakura, en una cafetería dentro de ella para ser más exactos. Se encontraba una chica rubia de exuberante delantera frente a una chica de cabellera negra y corta. La rubia tenía una expresión de sorpresa a la vez que una sonrisa maliciosa, mientras que su compañera ocultaba su rostro entre sus brazos.

-Entonces…. ¿Enserio lo corriste? Eso fue lo más infantil que he escuchado –comento la rubia mirando a su amiga con reproche. Esta rápidamente levanto la vista mirándola incrédula y a la vez desconcertada.

-¿De todo lo que te dije, a lo único que le pusiste atención fue cuando lo corrí? Y no lo corrí, simplemente le dije que se le haría noche –respondió cruzándose de brazos en un tono infantil.

Su amiga reprimió una risita para luego suspirar.

-Sí, escuche todo amargada –musito en un tono de sorna mientras la miraba burlona- y a eso se le llama correr a alguien, no pongas excusas -la apuntó con el dedo índice sonriendo de oreja a oreja. Rukia rodo los ojos mientras soltaba un bufido. Matsumoto negó con la cabeza levemente mientras sonreía, nunca cambiaría…- la verdad no sé qué decir –soltó una risita.

-¿Quién lo diría? ¡Rangiku no sabe que decir! –Fingió sorpresa apuntándola como si fuese la cosa más rara en la tierra- es un milagro ya que siempre tienes alguna idiotez que comentar –dijo seria tomando su jugo de naranja y beber de él.

-Ash –exclamo entre-cerrando los ojos mientras hacía un mohín y miraba de manera fulminante a su amiga quien como se esperaba no se inmutó- en fin, yo que tú le hubiese seguido la corriente –sonrió al ver a su amiga ahogarse con el jugo al momento de escucharla.

La pelinegra tosió a la vez que intentaba recuperar un poco de aire.

-¿Qué…demonios…te pasa? –Pregunto mientras tosía y la miraba de manera asesina. Matsumoto pudo notar el leve sonrojo en sus mejillas y sonrío aún más.

-Solo digo que hubieses aprovechado la oportunidad –dijo apoyando su rostro en su mano.

-Tampoco le voy a mentir –respondió mientras una gota al estilo anime escurría de su cabeza.

Matsumoto no pudo contener más la risa que había estado aguantando desde hace un rato y sin más, se rompió en carcajadas. Su compañera se desconcertó por la repentina acción de su amiga.

-No puedo evitarlo –dijo entre risas al ver la cara de confusión que ponía su amiga- no puedo creer que hayas dormido con él y tu ni cuenta te hayas dado –explicó mientras se posaba sus manos en su abdomen ya que por las tremendas carcajadas, comenzaba a sentir dolor- y lo peor del caso…. ¡En ropa interior! Jajaja –exclamó mientras golpeaba la mesa con una de sus manos sin mucha fuerza- e-eso es ser demasiado d-despistada –dijo mientras hundía su cabeza entre sus brazos tratando de calmarse.

-Está bien, pero cálmate –masculló bajito- estas llamando la atención –murmuro mirando a todos lados mientras sonreía de manera nerviosa.

Rangiku tomo una gran bocanada de aire para luego suspirar y calmarse.

-Y sabiendo como es Ichigo de testarudo, dudo que te haya creído –dijo tratando de no reírse.

-Lo golpearé si vuelve a mencionarlo….idiota –murmuró lo último mientras bebía de su jugo de naranja.

Matsumoto iba a mencionar algo pero en ese momento sintió una mano en su hombro, sudó frío pues de ante mano sabía de quién se trataba ya que el aura maligna que desprendía este era tal que hasta ella la pudo sentir, y no era la primera vez que lo hacía, por esa razón la sintió tan familiar y supo saber quién era él que tenía una mano en su hombro. Lentamente y con temor volteo la mirada hacia atrás para poder verlo de frente, rápidamente palideció. Unos ojos de un color turquesa la miraban de manera fulminante mientras que su entre cejo estaba más fruncido de lo normal.

-Matsumoto….-la llamo lentamente en un tono severo.

-¿S-Sí?...-Respondió nerviosa y con temor. El rostro del chico se ensombreció haciendo que Rangiku tragara duro y rezara por su vida.

-Vuelve al trabajo inmediatamente –ordeno enfurecido. La rubia como si de un recorte se tratase, se levantó de su asiento para luego salir corriendo como alma que lleva el diablo lejos del chico albino.

Toshiro comenzó a abrirse paso por el mismo camino que había tomado Matsumoto, solo que a diferencia de ella, él iba echando humo por la cabeza del enfado.

Rukia quien hasta el momento se encontraba terminándose su jugo, miro con indiferencia la escena, pues siempre era lo mismo y ella ya se había acostumbrado a presenciarlo, era como…un hábito de todos los días. Soltó un suspiro para luego levantarse con botella del refresco en mano, la cual ya estaba vacía, para luego acercarse a un cesto de basura y depositarlo dentro de este. Se quedó ahí de pie mientras pensaba una y otra vez su situación, por alguna razón, presentía que el peli-naranja le volvería a insistir sobre lo ocurrido el día anterior, pero tan rápido como vino ese pensamiento a su cabeza lo reprimió convenciéndose así misma que eso era imposible.

No lo pensó dos veces y a paso rápido se alejó del lugar, intentaría distraerse con el trabajo, tal vez así lograba calmarse y aclarar su mente.

-xYx-

Un chico de cabellera roja estaba caminando junto a su mejor amigo, acababan de almorzar y ahora se dirigían a sus oficinas para seguir con su trabajo. El pelirrojo vio de reojo a su compañero y noto que este estaba pensativo, de hecho, todo el día lo había visto en el mismo estado, le pareció extraño pues el día anterior sabía de ante mano que algo le molestaba.

-¿Sucede algo? –Inquirió mirándolo de reojo. El peli-naranja no respondió al instante hasta luego de unos segundos

-¿Conoces un buen restaurante elegante? –Respondió con otra pregunta, un poco repentina para su compañero quien lo vio entre sorprendido y confundido, no podía decir con exactitud a qué venía la pregunta pues sabía más que nada que Ichigo no iba a lugares así.

-Mmmm…. El Gotei 13 abrió hace dos semanas –comento mientras ponía una mano en su mentón- es muy elegante y he oído hablar muy bien de él, la atención es muy buena al igual que la comida, además tienen entretenimiento…. ¿Por qué? –Miró a su amigo curioso.

-Te lo contaré, pero guarda el secreto ¿Sí? –Dijo con una sonrisa, el pelirrojo asintió carcomido por el gusano de la curiosidad, pues pocas veces miraba a su amigo sonreír de esa manera, por lo que supuso que algo no andaba bien, o simplemente estaría por escuchar algo interesante. Así que como todo el curioso que es, se acercó más al peli-naranja para poder así "escucharlo mejor"- este fin de semana yo….-pero no pudo terminar la frase ya que alguien lo interrumpió, llamándolo desde la lejanía.

-¡Itzigo! –Gritó una voz femenina a unos escasos metros de distancia. El peli-naranja gruño, era como la tercera vez que lo buscaba en el día ¡Esa mujer era desesperante!

-Hola Nell –saludó a secas, lo hizo más por cortesía que por otra cosa, el buen humor que tenía hace un rato se había esfumado, convirtiéndose en un deseo de ir a cualquier lugar donde no estuviera esa chica de cabellera verde.

-Dime Itzigo ¿Piensas invitarme a comer? Eh? –Pregunto curiosa mientras sonreía de manera socarrona. Ichigo la miro desconcertado ¿Él, qué?

-Espera…. ¿Qué te hizo pensar eso? –Pregunto confundido mientras fruncía el ceño.

-Bueno los escuche hablar sobre el nuevo restaurante que se ha inaugurado cerca de Soul Society –sonrió aún más- así que ¿Al fin me darás una oportunidad? –Lo miró con ojos brillosos.

El peli-naranja trataba de no reírse ya que eso sería una grosería, y él no era de esos tipos. ¿Nell tenía que haber perdido la cabeza no? Eso debía ser seguramente….

-No iré contigo si es lo que piensas –respondió tajante tratando de mantener la seriedad ya que por dentro se moría de la risa.

-¿Entonces con quién? –Preguntó curiosa.

-Con alguien más. Obvio –respondió con simpleza.

Ella lo miró pensativa, para luego dirigir su mirada hacia cierto chico de cabellera roja quien se encontraba a un lado del peli-naranja.

-¿Irás con Renji? -Apuntó al aludido para luego ver al peli-naranja quien negó con la cabeza, dándole a entender que era incorrecto- ¿Con Kaien? –Pregunto mirándolo expectante, a esas alturas, la chica peli-verde ya conocía a casi la mayoría de los amigos del peli-naranja.

-No se trata de un chico –sonrió levemente mientras se cruzaba de brazos.

Nell quién hasta el momento estaba sonriendo, frunció el ceño al escuchar la respuesta del chico, su sonrisa se desvaneció al instante.

-¿Con…una chica? –Pregunto tímidamente y temerosa de que fuese correcto.

-Se podría decir –sonrió aún más.

Renji solo se limitaba a ver y escuchar en silencio, no podía negar que por dentro también se moría de la risa, eso y que también estaba disfrutando ver la reacción de la peli-verde cuando su compañero le comento que saldría con una chica, que no fuese ella. Sentiría pena por la chica pero…. ¡Kami! Ya era tiempo de que le dejara bien en claro que él nunca la miraría de esa manera.

-¿Quién es? ¿La conozco? –Inquirió un poco molesta, no podía negar que estaba celosa, que Ichigo fuera a comer con una chica era nuevo.

-Lo dudo –fue la simple respuesta del peli-naranja- ahora si me disculpas, tengo que volver al trabajo –dijo en un tono entre serio y burlón. Se dio media vuelta para luego comenzar a caminar en dirección a su oficina mientras Renji lo seguía.

La peli-verde soltó un bufido molesta, convenciéndose a sí misma que no dejaría que ninguna chica, le robara al peli-naranja. A lo lejos observo como Ichigo desaparecía entre los pasillos para luego, ella irse por su camino.

-No puedo creer que le hayas dicho eso –comento el pelirrojo soltando una leve risa- quizás, así deje de molestarte ¿No crees? –Miro a su compañero con una sonrisa divertida, pues la cara que había puesto cierta peli-verde al escuchar aquello le causo mucha gracia.

-No lo creo, es muy obstinada. Pero…. ¿Quién sabe? –Sonrió de igual manera a su amigo.

-Lo que no puedo creer es que le hayas dicho que saldrías con una chica, cuando todos saben que no es cierto –comenzó a carcajearse mientras señalaba con un dedo a su amigo a la vez que posicionaba una mano en su abdomen- eso fue una broma de mal gusto –siguió riendo, solo que esta vez con más intensidad.

Ichigo lo miro serio, como queriendo matarlo con mirada, quería golpearlo como no tenía idea. Pero rápidamente alejo esos pensamientos, no era el hecho de que era su amigo, aun así quería golpearlo, simplemente que no estaban en un lugar adecuado, y no quería que le llamaran la atención por algo tan banal, eso y que sabía de ante mano que si lo hacía, no serviría de nada al fin y al cabo.

El ojimiel miró a su amigo con los ojos entre-cerrados, tanto de la furia como incrédulo, su amigo se encontraba que no podía respirar a causa de la risa, Ichigo rodo los ojos para luego suspirar.

-¿Y quién dijo que no era verdad? –Pregunto. Sonrió al ver a su amigo pelirrojo parar de reír abruptamente para luego mirarlo como si le hubiese salido otra cabeza, tanto así que rápidamente se irguió recuperando la postura para luego suspirar y relajarse.

-¿Entonces en realidad saldrás con una chica? –Lo miró confundido. Nunca se esperó eso, por favor, estaba hablando de Kurosaki Ichigo, era imposible.

-Nooo, sólo me quedaré viendo Bob Esponja en la televisión por todo el fin de semana ¿Qué creías? –Nótese el sarcasmo- pues claro idiota, tampoco soy de los que no intentan –contesto molesto.

-¿Y con quién? –Pregunto curioso. Aunque algo dentro de sí le decía saber quién era.

-¿Quién más sería? –Arqueó una ceja mientras sonreía.

Renji permaneció pensativo por unos segundos hasta que como si de un flash se tratase, lo recordó.

-Ohhh ya entiendo –miro a su compañero con una sonrisa- intentaras dejar las cosas en claro ¿No? –Lo miro burlón.

No había de ser un genio como para saber las intenciones del peli-naranja, estaba claro desde un inicio.

-No lo intentaré…..Lo haré –respondió decidido- ya he guardado este sentimiento lo bastante como para seguir manteniéndolo oculto, no importa lo que suceda después de eso, se lo diré de todos modos, no me importan las consecuencias. Que pase lo que tenga que pasar –explicó con firmeza, en sus ojos se podía observar claramente que nada o nadie lo haría cambiar de opinión.

Renji lo miró sorprendido, pero luego, una media sonrisa se dibujó en su rostro, al fin todo quedaría claro.

-Tarde o temprano tendría que decir esto, pero en fin…. ¡Ya era hora! –Exclamo eufórico mientras sonreía de oreja a oreja- te aseguro que todo saldrá bien –levantó un pulgar en señal de aprobación.

-Si tú lo dices….-fue lo único que dijo mientras sonreía levemente.

Eso esperaba más que nada….

-xYx-

Una chica pelinegra estaba recostada en un sofá mirando hacia el techo, trataba de concentrarse en la textura de este para así, perder tiempo o lo que sea con tal de no aburrirse. Ya habían pasado tres días desde aquello, y tenía que admitir que sentía alivio al no ver insistencia alguna de cierto chico sobre el tema, es lo que menos esperaba en ese momento.

Aún lado de ella, en otro sofá para ser más específicos, se encontraba una chica rubia de delantera exuberante, estaba viendo la televisión, estaba tan concentrada viendo esa caricatura tan infantil, ok no era tan infantil, que estaban transmitiendo en ese canal que solo se encargaba de transmitir ese tipo de series.

Su amiga tenía los ojos bien abiertos con intenciones de no perderse ninguna escena de aquella serie "infantil".

-Deja de ver eso y haz algo productivo mejor –la regaño mientras la observaba con los ojos entre-cerrados- Deja de ver High School no sé qué, pervertida –se quejó con molestia.

-Pero es la nueva temporada, y se llama High School DXD Born –la corrigió- no es mi culpa que lo estén transmitiendo en el horario de Free! Cuando yo, lo único que quería ver, eran chicos con el torso desnudo –hizo un puchero mirándola, para luego volver a mirar el televisor.

-Sí claro pervertida –comento sarcástica.

-Ja, mira quien lo dice señorita "Tengo la trilogía de 50 som….-pero fue interrumpida antes de terminar la frase.

-Te atreves a decirlo y yo me aseguro de incinerar todos tus mangas pervertidos así como tus discos, músicas y todo lo que tenga que ver con el mundo anime pervertido en el que vives-amenazó con puño en alto mientras se levantaba un poco del sofá donde reposaba con anterioridad.

Rangiku rápidamente asintió con la cabeza, no podría en riesgo su mina de oro. Rukia suspiro para luego volver a recostarse en la comodidad del sofá. Ella estaba en casa de Rangiku, siempre quedaba con ir a su casa los domingos, eran cerca de las once de la mañana.

De un momento a otro sintió la boca reseca, tenía sed. Se volteo hacía su amiga para preguntarle si había algo en la nevera que pudiera beber.

-Claro, sírvete, es tu casa –respondió con simpleza sin despegar la vista de la TV. Rukia soltó un bufido por lo bajo.

Sin más opción se levantó del sofá en dirección a la cocina, se dirigió hasta la nevera con intenciones de abrirla, pero su mano quedo a medio camino de la acción ya que había notado que en esta, había unas cuantas fotografías, algunas pegadas, otras sostenidas por la ayuda de un imán.

Las observó detenidamente, posó su vista en una. En ella estaban Matsumoto y Gin, estaban de pie, Gin la abrazaba con su brazo derecho mientras que el otro, estaba dentro de su bolsillo, Rangiku hacia la misma acción, solo que ella levantaba su mano libre mientras hacía una señal de victoria, los dos sonreían con alegría.

La pelinegra rápidamente pudo reconocer la fecha en que había sido tomada, y debía admitir que había sido hace mucho, no tanto pero si algo. Recordó que ese mismo día, hace 5 años para ser exactos, había ido con sus amigos al parque de diversiones. Justo ese día, cuando Renji se apareció, notó que no iba solo, había llevado a un amigo.

Flashback

El pelirrojo saludo a sus amigo para luego comentarles que tenía a alguien que presentarles, Rukia miro al chico, lo primero que notó fue su cabello, inusual y extraño, luego su altura, casi del tamaño de su amigo, sí, todos eran altos y ella tenía que ser la excepción, genial…

La zanahoria (como ella lo había nombrado hace unos segundos…) volteó la mirada hacía ella encontrándose con la suya, no supo la razón del porqué, sintió su cuerpo estremecer al mirarlo a los ojos, su corazón comenzó a latir un poco más rápido y eso la había asustado, no era normal aquello. Renji presentaba a la zanahoria con una sonrisa a todos los demás, de no ser por la presencia de Gin, Rangiku se le hubiera lanzado encima y hasta se abría desmayado, ya que para ella, aquel hombre había resultado ser todo un dios griego.

No iba a negar que era apuesto hasta el carajo, pero tampoco era razón como irse a lanzar en sus brazos, no era ninguna loca con las hormonas alborotadas como su amiga, al menos ella tenía un poco de cordura, algo que en Matsumoto es difícil encontrar, sería como buscar una aguja en un pajar.

En todo el momento en que Renji se dedicaba a presentar a su amigo, este no le quitaba la mirada de encima, el único momento en que lo hacía era para saludar a los otros, pero siempre que terminaba con dicha acción, este volvía a mirarla. Y todo lo que quería en ese momento era que dejara de hacerlo pues, su miraba causaba reacciones extrañas en ella, y eso no le gustaba para nada. Cuando Renji le presentó al chico, supo que su nombre era Kurosaki Ichigo, este le extendió la mano mientras decía "un gusto en conocerte" al mismo tiempo que sonreía. Rukia ni lenta ni perezosa, le aceptó la mano que él le extendía, grave error.

Las reacciones que había sentido en su cuerpo a la hora de mirar aquel chico a los ojos, no había sido nada en comparación a lo que sintió tomarle la mano. Sintió una corriente eléctrica atravesarle por todo el cuerpo, rápidamente aparto la mano, y al parecer, por la reacción del peli-naranja, parecía haber tenido esa misma reacción. Por alguna razón se sentía nerviosa, estaba confundida, en toda su vida, jamás, había tenido esas reacciones, ni sentido esas sensaciones, al ver o tocar a un chico, era algo…extraño.

Ese día, no solo había conseguido a otro compañero y amigo, también más de un apodo de parte de este, maldito. Pero todo eso acabo cuando lo dejo retorciéndose en el piso por la tremenda patada que le había propinado en su pierna, y si a esto le sumamos el golpe en el abdomen. Todos sus amigos, simplemente se dedicaron a mirarlos con los ojos entrecerrados mientras que una gotita al estilo anime escurría de sus cabezas, los miraban de manera incrédula ¿Cómo puedes tratar a alguien con tanta familiaridad si apenas lo acabas de conocer? Es la pregunta que todos se hacían, pero no podía evitar decir que era divertido verlos pelear por algo tan trivial y sin importancia, parecían niños pequeños.

Luego de un rato, Rukia había decidido probar suerte en un juego el cual consistía en arrojar unos aros pequeños a unas botellas de cristal, el aro tenía que caer encima de la botella, a modo que esta quedara en la parte superior del objeto.

Ya había pasado seis intentos y la pelinegra no pudo tan siquiera atinarle a uno. Ichigo quién se encontraba a un lado de ella, la miraba divertido ¿Cómo era posible que en seis intentos no le haya atinado a uno? Le parecía de lo más gracioso y a la ver tierno ya que, Rukia parecía una niña pequeña con el ceño fruncido mientras renegaba por no poder darle a ninguna de las botellas y a la vez acusaba al hombre del puesto que el juego estaba arreglado. Este solo le decía que no era cierto y que se calamara, Ichigo lo observó bien, tenía un sombrero de franjas verdes y blancas, un kimono verde oscuro y un abanico cubriéndole la sonrisa maniática que ponía. A simple vista se miraba que estaba loco.

Antes de llegar a la tercera ronda Rukia se fue furiosa de ahí dejando aquello sin terminar, pues la promoción (Según el sombrerero loco) era de pagar siete dólares y tenía así la oportunidad de tres rondas que consistían en tres intentos cada una. Normalmente cada ronda costaba alrededor de cinco dólares, pero ese loco había hecho una excepción.

Ichigo miró los tres aros que estaban frente a él, no sabía si hacerlo o no.

-¿No vas a intentarlo? Vamos, inténtalo y dale el premio a tu novia –comentó burlón el sombrerero loco ante el silencio del chico.

El chico se sobresaltó, luego suspiro para calmarse, pero rápidamente fue consiente del comentario de aquel hombre y se sonrojó.

-¡N-No es mi novia! –Grito alterado, no sabía porque había reaccionado así, ya lo habían confundido como el novio de otras chicas y siempre respondía sereno y serio, pero esa vez le desconcertó el sentirse nervioso y avergonzado al ser confundido como el novio de esa enana malhumorada, simplemente, no lo comprendía….

-Ajá –respondió con una sonrisa de oreja a oreja no muy convencido.

Ichigo lo pasó de largo, miro aquellos aros de nuevo, suspiro para luego decirse mentalmente que luego lamentaría por lo que estaba a punto de hacer. Tomo los tres aros mientras apuntaba uno hacia las botellas, lo lanzo con precisión e irónicamente fue a caer en el blanco, se sorprendió un poco ya que no se esperaba acertar al primer intento, pero no le dio mucha importancia pues él era de los que, no tenían ni buena puntería ni de los que no. Estaba entre medio.

Con agilidad lanzó los dos aros que faltaban, increíblemente acertó.

-¡Vaya! Lo has logrado –lo alagó el sombrerero loco, este se levantó para luego caminar hasta quedar frente de él- y ahora…. ¿Qué peluche te llevarás? –Preguntó sonriente mientras hacía un ademán con la mano, mostrándole así, la variedad de animalitos de felfa.

Ichigo se sintió morir, no sabía que le gustaría a la enana, trató de pensar en algo que le gustaría, pero a quién quería engañar, sería difícil. Intento recordar algo que portara Rukia, tal vez así obtendría una pista, pero lo único distinto que había podido recordar fue un bolso que ella cargaba, claro que lo que lo hacía diferente era que tenía un horrible conejo deforme al frente. Ahora que lo pensaba le había visto un gancho para el cabello con ese mismo conejo ¿Le gustarán los conejo? Se preguntaba el peli-naraja, no sabía porque pero algo dentro de sí le decía que le llevara un conejo. Chasqueo los dedos al tener ya en mente el animalito de felfa perfecto, para luego buscar con la mirada un conejo, busco por unos segundos pues habían demasiados y ningún rastro de un maldito conejo, hasta que al fin lo encontró, en una esquina se encontraba bien acomodado esperando ser llevado.

-Ese, el conejo de la esquina –respondió el chico mientras apuntaba hacia el animalito de felfa.

-Oh, tienes mucha suerte –comento mientras se dirigía hacia el peluche y lo tomaba en manos- es el último conejo que me queda –dijo para luego entregárselo- suerte –musitó burlonamente.

Ichigo se le quedó viendo raro para luego alejarse caminando del lugar, ahora lo que faltaba era buscar a Rukia para entregarle ese maldito conejo, y para ser sinceros, no sabía porque había hecho eso, nunca había hecho algo por alguna chica. Sin duda alguna estaba actuando de manera extraña.

Camino buscándola con la mirada hasta que al fin la encontró, iba caminado de espaldas a él por lo que no lo vio, y a juzgar por su caminar estaba furiosa.

-¡Rukia! –La llamó, pero no obtuvo respuesta, gruño pero decidió intentarlo una vez más -¡Rukia! –de nuevo no obtuvo respuesta, ni si quiera volteo a verlo- ¡RUKIA! –la llamó por última vez un poco molesto, lo estaba ignorando.

-¡¿Qué quieres idi…?!- Pero antes de que la chica terminara de formular la pregunta, ella sintió algo golpearle la cara, aquello se sentía muy suave y afelpado.

La pelinegra lo tomo a los segundos que el idiota se lo lanzó, para luego frotarse los ojos y mirar el objeto. Sus ojos se abrieron un poco más mientras que en su rostro se reflejaba sorpresa.

-¿Cómo….?-Dejó la pregunta al aire mientras miraba al animalito de felfa.

-No podía desperdiciar la última ronda y que echaras el dinero a la basura –respondió rascándose el cuello mientras miraba hacia otro lado, no admitiría que era porque él se lo quiso dar.

-No eso. Me refiero a…. ¿Cómo supiste que quería el conejo? –Inquirió mirándola curiosa.

Ichigo no supo que responder a eso, lo había tomado por sorpresa, además, el decir "Ah, supuse que querías el conejo ya que tienes un bolso con uno estampado al frente y un gancho para el cabello con la forma del mismo" sería como decir inconscientemente que estuvo mirándola muy detalladamente. ¡No! ¡No quería eso! Así que sin más respondió lo primero que se le vino a la mente.

-No lo sé. Intuición supongo…-respondió cruzándose de brazos mientras sonreía nerviosamente.

Si Rukia no hubiese estado mirando al conejo y prestándole menos atención a Ichigo, hubiera notado lo estúpido de aquella respuesta. Pero al parecer el peli-naranja estaba de suerte.

La pelinegra sonrió levemente para luego mirarlo.

-Gracias….Ichigo –dijo sinceramente.

El peli-naranja sintió su corazón acelerarse al ver la sonrisa de la enana, ¡Maldición! ¡¿Qué sucedía con él?! Se preguntaba el peli-naranja mentalmente.

-N-No es nada…-fue lo único que logro decir.

-Ja…estás sonrojado –no era una pregunta, era un afirmación, lo señalaba con el dedo índice a su rostro mientras sonreía burlonamente. Maldición….

-Claro que no. Cállate –comenzó a caminar rápidamente lejos de ella.

-Fresita-kun está enojado –su burlaba la pelinegra detrás de él, maldita….

Pero antes de que pudiera reclamarle algo, Rangiku salió de la nada.

-Chicos, quiero una fotografía de ustedes dos –sonreía de manera divertida y socarrona. Justo antes de que ellos se negaran rotundamente, los demás hicieron su aparición, y al parecer todos tenían la misma idea de Matsumoto, genial…

-Vamos Ichigo, no seas niña, ni que te fuera a morder –dijo un pelinegro refiriéndose a Rukia.

-Exacto, además, una fotografía no mata a nadie –comento un sonriente y burlón Renji.

-Renji tiene razón, solo es una foto –otro chico de cabellera pelirroja, solo que más alborotada, apoyo al comentario de Renji.

-Ehhh una fotografía de los tortolitos –dijeron al unísono un rubio con flequillo el cual le cubría uno de sus ojos, y otro chico pelinegro con el número "69" tatuado en una de sus mejillas. Los dos chicos se miraron para luego decir- me debes una bebida. ¡No! ¡Tú me la debes! –Decían al unísono.

-Vamos, una fotografía no tiene nada de malo –comento un chico con mirada zorruna.

Los chicos suspiraron como no teniendo opción, y sin más se posicionaron uno cerca del otro.

-Por Kami Ichigo, agárrala de la cintura no seas niña –comento Matumoto divertida.

Ichigo la miro fulminante para luego hacer lo que le decían, dudoso y nervioso tomo de la cintura a su compañera quien tenía abrazado al conejo, acercándola así, más hacia él.

-Eso es….ahora sonrían y digan…-decía la rubia mientras acomodaba la cámara- ¡Wiski! –exclamó al mismo tiempo que tomaba la fotografía.

Tan rápido como termino de tomarla, los chicos se separaron un poco sonrojados, pero sus amigos no lo notaron ya que estos miraban hacia otro lado con la intención de ocultarlo.

-Ven, no fue tan malo –musitó Ranguki para luego soltar una risita.

-Como sea –dijeron al unísono el peli-naranja y la pelinegra.

Luego de eso, cada quién se marchó a su respectivo hogar. No podían negarlo….había sido divertido después de todo.

Fin Del Fashback

Rukia busco con la mirada aquella fotografía, seguro y tenía suerte de encontrarla ahí, y efectivamente, ahí estaba aún lado siendo sostenida por un imán.

-No sabía que aún tenías esta fotografía –comento, aunque lo dijo más para sí, que para Rangiku.

-Es que me gustó mucho que no podía dejarla por ahí a que se perdiera –respondió con sorna sabiendo a que fotografía se refería su amiga.

-Lo que digas –respondió para luego abrir la nevera.

Busco con la mirada algún refresco, había Coca-Cola, jugo de naranja, cerveza….no era de esperarse…

Pero por laguna extraña razón tenía ganas de tomar un poco de leche, así que tomo el envase de este, el cual estaba a un lado de ella en la parte inferior, cerro la nevera y tomo un vaso del estante, vertió un poco del líquido y dejar el envase en la mesa. Tomo unos tres tragos de él, pero antes de beber más alejo rápidamente el vaso de su boca mientras ponía una cara de asco.

-¡Rangiku! –exclamó mientras intentaba no vomitar.

-¿Mmmm? –Fue lo único que obtuvo de ella.

-C-Cuando…. ¡¿Cuándo caduco esto?! –Gritó molesta mientras posicionaba una mano en su boca tratando de no vomitar.

-Eh? –Exclamó confundida, pero luego recordó- ¡No me digas que bebiste la leche! –Dijo mientras corría hasta la cocina donde se encontraba la pelinegra- oh, muy tarde jejeje –respondió nerviosa.

-Rangiku…-la pelinegra pronunció lentamente su nombre con suma molestia. La rubia sabía que quería una explicación.

-No es mi culpa. Casi no paso en casa y es raro que toque esa cosa, además Gin es intolerante a la lactosa por lo que lo evita más que nada –explicó con manos en alto.

-¡Maldición! ¡¿A caso quieres que me enferme?! –Exclamo furiosa.

-Lo siento…-lloriqueó mientras jugaba con sus dedos abochornada, parecía una niña pequeña siendo descubierta haciendo una travesura.

Rukia esfumó su enojo para luego suspirar.

-Está bien….solo espero no….-pero no logro terminar la frase ya que salió corriendo rápidamente al baño mientras exclamaba un "¡Maldición!".

Rangiku la siguió para confirmar sus sospechas, y efectivamente, estaba vomitando…

-Ya te enfermaste –aseguró la rubia mientras miraba a su compañera dejar ir aquella sustancia para luego levantarse y dejar que el inodoro hiciera su trabajo.

-Se siente horrible –comento desganada mientras posicionaba sus manos en su abdomen.

-Será mejor que vayas a casa y descanses ¿No crees? –dijo mientras ponía una mano en su hombro.

Rukia iba a negarse pero entre tanta insistencia de la rubia no le quedo más opción que aceptar. No fue nada agradable conducir en esas condiciones, pero gracias a Kami la distancia entre la casa de Matsumoto con la suya era de diez minutos.

Bajo del auto para luego dirigirse hacia el gran edificio, entrar y tomar el ascensor. Presionó el botón correspondiente y entro, luego de un rato este se abrió para luego salir he ir a su apartamento. Tomo las llaves y entro rápidamente para luego cerrar.

Lo primero que hizo fue buscar algo en su casa, pastillas, que le disminuyesen el malestar, pero para su desgracia, no encontró nada. Sin opción se dejó caer en el sofá, aquellos malestares eran horribles, lo único que quería hacer era quedarse ahí, recostada durante lo que resta del día.

Pero no habían pasado ni diez minutos cuando alguien llamó con los nudillos a su puerta. Se levantó con pereza y sin aminos del sofá para luego caminar en dirección hacia la puerta. Tomo el pomo y lentamente lo giro para luego abrir la puerta. Se sorprendió al ver quién estaba ahí de pie frente a ella con una sonrisa.

-Hola Rukia –saludó alegre el chico lo cual la desconcertó un poco.

-¿Ichigo?


Bueno espero que les haya gustado, sinceramente no sé si me quedo bien, pero en fin.

Respondiendo reviews :v

Jessiepersona92: Jajaja eso le pasa por hacerle caso a Renji y beber, gracias por leer x3

Kurara Matsumoto: ¿Ichigo cuando no hará suspirar a alguien? Jajaja me alegra que la historia te guste, aquí es donde empiezan los problemas jeje ok c:

Yocel: Por Dios, morí de risa con tu review jajaja no lo había pensado de esa manera, y diciéndolo de esa forma suena muy gracioso jajaja no se pudo haber dicho mejor :'3

Espero que les haya gustado el capítulo e.e cualquier duda o crítica constructiva es bien recibida :3

Sin más me despido ¡Sayonara!