Capítulo 22: Enredos.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Suspiró de forma apacible, sonrió y rápidamente su gesto cambió de alegría a apacibilidad, parecía inaudito cómo una persona podía cambiar tanto sus gestos, sin embargo para Fidio Aldeana aquello era parte de su oficio y esta vez por más asco que le diera tratar con aquella persona "inmunda" como Kageyama Reiji no haría ninguna excepción.

Caminó con decisión, abrió la puerta y frente a él un amplio escritorio de roble se alzó, detrás del mismo una gran silla de piel negra, y por supuesto sentada en ella se encontraba aquel hombre cruel, ruin, uno que había cometido de los peores crímenes incluso en el bajo mundo de la mafia y narcotráfico.

–Reiji Kageyama–le llamó con voz firme, sacó sus gafas oscuras de su rostro y fijó sus zafiros en el cuerpo del hombre que sonreía tenuemente.

–Fidio–le contestó el mayor con rapidez, esta vez acomodó su cara sobre sus manos, observando de arriba a abajo el menudo cuerpo del italiano. Aquel chico era conocido junto con Strada –al cual él había despreciado- como las más grandes mentes y genios de Italia del sur. –Supongo que recibiste mi invitación, me alegra saber que tomaste la decisión correcta–señaló el mayor de lentes. –Si no me equivoco debes estar aquí por Ichirouta–ante la afirmación el castaño mordió su labios, suspiró y llevó su mano a su pantalón.

–Supongo–alzó los hombros de forma desinteresada– que supone bien, es decir, prefiero esto a tener que soportar a…

–Matsukaze Tenma– Sonrió, esta vez conmemorando los ojos sorprendidos del pelicafe. –No sé si lo sepas, pero Fidio, yo siempre voy un paso delante de todos ustedes–. Rió un poco, se recargó en la silla y fijó su mirada en la foto de su sobrino– ¿Sabes? Si no he movido un solo dedo por Shindou Takuto es porque no me conviene, como tampoco me conviene el darles a Ichirouta. Sé que no eres tonto.

–Efectivamente, no lo soy–Respondió a la defensiva. Hoy justo antes de que Matsukaze arribara a la morada de la mafia italiana en Rusia, había recibido un mensaje de texto citándolo en los cuarteles generales de la rosa negra, por donde quiera que lo viese aquello parecía una trampa, pero si podía obtener información por parte de la rosa negra, tendría un gran terreno ganado; sin la necesidad de aquel niño trastornado. –Sé que me arriesgo al venir aquí, que puede ser una trampa o que incluso puedo terminar muerto en sus manos, sin embargo, Edgar Valentinas lo vale.

–Tu sentido de devoción es admirable Fidio, eres todo un perro fiel ¿No? Dispuesto a dar todo por su amo. –Mencionó el mayor, se levantó de su asiento y se dirigió a la gran ventana que tenia frente a él. –Pero ¿Estás dispuesto a servir a Ichirouta de la misma manera que a Edgar? ¿Crees que alguien como él vale la pena? Sabes… ¿Sabes quién es en realidad?

–El hermano de Edgar, si él así lo quiere yo daré todo para complacerlo–Sentenció sin titubear, clavando su ahora fría mirada en la espalda del mayor.

–Supongo que entonces debes saber que tu padre fue el que se encargó de deshacerse del hijo de la prostituta japonesa ¿Me equivoco? de Kazemaru ¿Por qué ahora vas contra sus órdenes? El deseo de tu padre Fidio…Lo estás tirando a la basura.

–No sé de qué me habla, mi familia ha estado al servicio de los Valentinas desde siempre–Bramó sin creerle una sola palabra, su padre era una persona intachable, una a la que admiraba con todo su ser y que ahora no dudaría de su moral por las simples palabras de un hombre que se desenvolvía perfectamente en el arte de los engaños.

–Tu padre…–tomó aire y suspiró–El deseaba que tú tomaras el control de la mafia, cuando se enteró que el heredero de los Valentinas nació enfermo, vio la oportunidad para darte a ti y a su familia el lugar que se merecían, por eso, cuando se enteró del "bastardo" que había dado a luz esa prostituta japonesa se deshizo de él, sin embargo la madre de Ichirouta venía de un linaje antiguo, que por azares del destino terminaron en Italia, trafico tal vez, pero eso no importa. Yo lo dejé a mi lado porque a si me convenía, tenía la sangre y las habilidades para hacer de él un excelente asesino.

–Sigo sin entender el punto–Sus ojos se movían de un lado a otro, su garganta tragaba saliva, Fidio realmente no sabía nada de aquello ¿Qué pensaría Edgar cuando se enterase? – ¿Por qué debería tomar el control de una mafia?

– ¿Por qué no? Sinceramente dejarás que un desconocido, traidor, por lo que estás enterado, el cual no puede fungir las funciones de líder ¿Se haga cargo de tu familia? ¿Estás dispuesto a entregarle a un asesino sin escrúpulos que no sabe nada de ustedes tu lealtad? ¿Tu vida? Fidio. Piénsalo bien–Predispuso el mayor sobre le mesa, le miró fijamente a los ojos y se sentó nuevamente.

– ¿Qué debo pensar? ¿Cómo puedo estar seguro que usted conocía a mi padre y lo que me ha dicho es cierto? Es decir mi padre nunca mantuvo lazos con las mafias de Rusia, sólo con la rosa blanca mediante los Fubuki, los cuales le recuerdo usted mando matar. Incluso a sus hijos–Protestó de nuevo, simplemente era imposible fiarse de ese tipo de personas, no podía creerle ni una sola palabra–Someoka que era parte de nuestra familia llegó a este lugar por alguna rara razón ¿Me puede explicar eso? Incluso ahora mismo él trabaja para Shuuya.

–Someoka nunca fue de su familia Fidio, es lo único que puedo decir, si él estuvo en Italia fue para cumplir una misión que le fue encomendada, por otro lado, ¿Por qué no tomas el sobre que está en mi escritorio?–sugirió el mayor, el pelicafe chasqueó los dientes indignado tomando el sobre que había en éste, donde se veía claramente la imagen de su padre y Kageyama sonriendo.–El sueño de tu padre, nuestro sueño, era lograr consolidar la mafia italiana y rusa, detener estas guerras sin sentido Fidio, por eso, por eso necesitaba deshacerse de los Valentinas y tú ahora estás tirando su muerte a la basura.

–Es mentira ¡Debe ser mentira!–Bramó un poco fuera de sus cabales–No puede ser cierto, mi padre…Él…

–Él murió en manos de la rosa blanca después de la muerte de los Fubuki, Kira así lo decidió al tomar su muerte como traición, tu padre fue asesinado en lugar del padre de Edgar–Contó con calma, como si al decir todas aquellas palabras fuera lo más natural del mundo, él lo sabía, Kageyama Reiji de alguna forma sabía todo lo que pasaba a su alrededor y su clave para el triunfo estaba ahí, parado frente a él, y como un buen jugador mantenía no sólo uno, si no varios ases bajo la manga. – ¿Aun piensas que debes llevar a Ichirouta contigo? ¿Para tomar el lugar que a ti te pertenece? Es tu decisión, pero algo te advierto, Kazemaru no está en mi poder, jamás lo estuvo, ese chico pertenece a Goenji desde que tenía 14 años, sólo era una marioneta, un asesino predilecto, pero te aseguro que Shuuya no lo dejará ir, no después del costo tan grande que le costó.

– ¿A qué se refiere?–cuestionó, observando al hombre sonreír, el ojiceleste trataba de calmarse, de respirar y no dejar que la llama de la venganza se apoderara de él, tenía que pensar con la cabeza fría y decidir qué hacer. – ¿Por qué me dice todo esto ahora?

–Porque quiero que tú heredes y hagas posible el sueño de tu padre, es tu decisión no la mía, nos veremos luego Fidio Aldeana…Tenlo por seguro –fueron las palabras del mayor al despedirse, Fidio negó con su cabeza, ausente, observando como un pequeño de ojos ámbar lo miraba desde lejos, sonriéndole detrás de la puerta justo antes de perder a la vista a Kageyama Reiji. En ese momento todo su mundo estaba hecho un caos. Sintió su teléfono vibrar y sin más observó el número de Taiyou en éste, suspiró, alzó la tapa y respondió, por supuesto una respuesta neutra, manteniendo el control tanto como pudiese.

– ¿Diga?

Fidio~–la exasperante voz de Tenma llegó a sus oídos, volteó sus ojos y nuevamente por undécima vez suspiró enfadado, ni siquiera fue capaz de pronunciar una palabra antes de que el pelicafe comenzara a parlotear de nuevo –He conseguido que liberen a Kazemaru–Soltó Tenma al otro lado de la línea, con una suave risa que sólo hizo ponerse de peor humor al pelicafe–En la estación de tren, ahí te entregaran a Ichirouta ¿Sabes? Te enviaré todos los datos por un mail, hasta luego, Taiyou me está esperando~–El timbre de llamada cortada apareció en el auricular, logrando de esa forma que el italiano bajara el teléfono indignado ¿Qué manías había empleado ese niño para conseguir aquello?

Igual de alguna forma, fuese lo que fuese, sus deseos de recuperar al hermano de Edgar habían desaparecido por completo.

–El sueño de mi padre–susurro para sí, caminando hacia la salida de aquella nítida mansión.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

La tensión de podía palpar en el aire, para su desgracia, Yuuto Kidou tenía casi un centenar de problemas encima, de mas, hace nada la madre de Shindo se había retirado del lugar, dejándole un mal sabor de boca. Tenía a Endo Mamoru ahí, exigiéndole respuesta sobre Ichirouta, cuidarle los pasos a Nepper, estar al pendiente de todo movimiento en la rosa y por supuesto el tener que lidiar con Fudou.

–Kidou…Yo…–La voz de Endo interrumpió el largo silencio, el ojirojo alzó la vista topándose con los grandes ojos almendras del pelicafe que le miraban fijamente –Tengo viniendo varios días aquí, casi una semana y no he obtenido mi respuesta, necesito a Ichirouta, y si no me das tu aprobación yo mismo iré a buscarlo–tras esas palabras Kidou se quedó en silencio, buscando analizar cada pieza del rompecabezas que tenía en las manos, tantas piezas sin saber siquiera como comenzar a acomodarlas y ahora si ese chico yakuza daba un mal paso todo de un momento a otro podría entrar en caos.

–Oye Kidou…Al fin el desgraciado habló, y créeme que te encantará saber que estamos tratando con la mafia Italiana– la voz de Nepper taladró hasta sus oídos, sintiendo como una suave esperanza se hacia presente en todo ese enrollo, Netshua sin ninguna duda cumplía perfectamente con el nombre como el mejor extractor de información en el mundo, no le interesaba sus métodos, pero en ese momento agradecía a alguna persona con más poder haya arriba contar con él.

–Supongo que lo más correcto sería actuar tan rápido como nos sea posible, Masaki–Llamo al menor peliazul el cual asintió con rapidez ante su llamado–Por ahora necesitamos ser cautelosos, necesito que averigües de alguna forma si Kirino está bien, Terumi, quiero que Gazelle y Nagumo se queden a cargo de la seguridad de la casa, te quiero a ti y Atsuya dentro en inteligencia, los únicos que vamos a hacer terreno de campo seremos Heat, Nepper y yo, nadie más. Son los que menos conocen en la mafia italiana, ellos tienen todos nuestros registros al haber fingido anteriormente como nuestros aliados antes del incidente de los Fubuki.

–Kidou, yo quiero ir contigo–musitó el peliverde en voz baja, ocultando su mirada algo avergonzado, había estado en contacto con Tsurugi de alguna forma por la seguridad de Kirino y sabía que éste obviamente estaría interesado de igual forma en su pareja Shindou Takuto.

–No, no puedes…Eres un novato que se acaba de unir a la rosa.

–También yo quiero ir Kidou y no me lo puedes impedir…–indicó Endo, alzándose de pie frente a todos, mirando fijamente al de rastas que chasqueaba los dientes en señal de desesperación, a Kariya era fácil detenerlo ¿Pero a Endo? Casi imposible. –Así que iré, si se trata de esos italiano quiero averiguar lo más que pueda de Kazemaru. No me fio en las palabras de éste–dijo iracundo, señalando a Netshua quien alzó los hombros, se sentó en el sillón y acomodó nuevamente a Shigeto a sus piernas – Y menos en la información anónima que hemos estado recibiendo en mi casa a manos de un pelirosa que me es desconocido.

–Has de saber bien que Ichirouta se encuentra con Goenji–intentó de persuadirlo el de rastas. Endo negó con la cabeza. Iba a hablar cuando las puertas fueron abiertas de nuevo, esta vez entrando una chica de complexión media, vestía un traje de cuero completamente negro, mientras su largo y ondulado cabello rojizo se acomodaba recién al ingresar a la habitación.

–El no puede impedírtelo pero yo sí–indicó la mujer, Endo sintió su cuerpo estremecer al reconocer aquella voz.

Se trataba nada menos que Natsumi Raimon, hija de una de las ramas principales de su casa en Japón, específicamente aquella rama que se dedicaba en cuerpo y alma a la protección de la cabeza de los Yakuza, una chica fuerte, ruda y de carácter controlador que lo más seguro la habían enviado al enterarse que Hakuryuu se había ido lejos.

–Natsumi…–Le llamó nuevamente, sintiendo un tic nervioso en su frente, Kidou parpadeó y llevó sus manos a su cien, sobándola, no podía ser posible que todos entraran con tanta facilidad a ese lugar ¿Dónde carajos estaba su seguridad?

–Mamoru–Le miró con el ceño fruncido, luego observó al de rastas que de alguna manera tembló de puro instinto y por ultimo dirigió su mirada castaña a los dos chicos del sillón, lo cual de alguna forma provocó que su cólera se sobre exaltara.–¡Ustedes dos! ¿Qué creen que hacen? Siéntense bien par de descarados ¿Qué falta de moral cometen?–Les regañó, Heat y Nepper por alguna rara razón del universo sin poder evitarlo se separaron de un momento a otro, sintiendo un leve sonrojo cubrir su rostro, cosa que sorprendió a Masaki por completo, ¿Quién rayos era esa mujer?. –Necesitamos hablar de lo que ha pasado Mamoru.

–No es el momento–contrarrestó Endo, ganándose una fuerte reprimenda con la mirada de la chica mayor.

–Traigo órdenes de tu padre, Yuuichi me ha puesto al tanto de la situación, no te involucrarás por ahora en esto, si quieres recuperar a Ichirouta lo haremos a nuestra manera, Aun así me sorprende que sobrepongas a un traidor como ese antes que a tu familia ¿Eso te enseñó el abuelo Mamoru?, estoy decepcionada. –Ante esas palabras Endo bajó la cabeza, asintió levemente y se sentó en el sillón, Natsumi hizo lo mismo, acomodando varias de las armas que traía colgadas en sus piernas para poder sentarse–Por cierto, tu seguridad apesta…–se dirigió esta vez al de rastas, tomando la taza de té intacto que Endo tenía en la mesa y bebiéndola calmadamente. Kidou suspiró de nuevo y sólo atinó a seguir dándoles indicaciones, sobre el plan que esa tarde se realizaría para el rescate de Shindou Takuto.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Observaba la suave sonrisa de Yuka en el espejo, su cuerpo se encontraba sumido en el letargo de sus pensamientos, hace nada Goenji había mandado por él al calabozo, lo había mandado bañar e incluso cambiar, no entendió el porqué, ni cómo fue que llegó a la habitación de Shuuya, lo más seguro lo habrían sedado, pero ¿Eso que importaba ya? Es decir, seguía vivo cuando no debería, no tenía una razón para seguir respirando, de hecho hubiera preferido de alguna forma morir a manos de Callus o Midorikawa, que Goenji lo hubiese torturado, que alguien se hubiera apiadado de él y lo liberara de aquella jaula oxidada en la que estaba atrapado.

Deseaba que hubieran arrancado sus alas y acallado su penoso canto.

–Kazemaru~–Llamó Yuka animadamente, cepillando el largo cabello del peliazul que no respondió ante el llamado– ¿Por qué mi hermano te tiene encerrado aquí?–cuestionó con toda la inocencia que una niña de su edad puede tener. Goenji desde que había recuperado a su hermana la puso en estricta vigilancia, al parecer la chica no recordaba mucho de lo sucedió, lo más seguro es que la hubieran mantenido dormida en todo el tiempo que pasó en los cuarteles de la rosa blanca, por eso tal vez se veía tan relajada y tranquila.

–No lo sé…–fue su simple respuesta, mirándose al espejo.

–Debe ser porque te ama mucho~

A veces las palabras de una chica que recién descubría la adolescencia solían ser sin sentido, sin afirmaciones; justo como en ese momento.

De alguna forma todo lo interpretaban como amor.

Amor, justo lo que había aprendido a sentir, un sentimiento que te quemaba el alma hasta evaporarla, que se escondía en cada célula de tu cuerpo y que te hacía envenenarte el alma con más eficacia que cualquier veneno existente. Justo lo que le había pasado a Kazemaru. El único arrepentimiento que tenía hasta ese día era Mamoru. Deseaba hablar con él, explicarle que se arrepentía, pero que realmente lo amaba, de forma idiota, sin saber a qué se atenía pero lo hacía y eso nada, ni nadie lo podía cambiar. Pero tal vez su peor temor era el hecho de que éste nunca lo perdonaría.

–Mi hermano te quiere mucho, sólo contigo sonríe Ichirouta, me habla mucho de ti y siempre se la pasaba repitiendo que algún día los tres viviríamos juntos ¿No es eso hermoso?–Aduló la menor, Kazemaru sintió nauseas en su estomago, pensando de alguna manera en el retorcido "Amor" que el peli crema le profesaba. Aunque claro a esas alturas aún no se enteraba del porqué había cambiado a su mejor torturador por un asesino como él. Había tantas cosas sin explicación que tal vez el buscarlas estaba fuera de índole y a ese punto tampoco le interesaba hacerlo.

Sólo sabía que odiaba a Goenji Shuuya con todo su ser.

No supo cuándo ni cómo, pero sus ojos ahora se topaban con los ojos grisescos de un peliplateado, un fuerte sonido resonó, observando como un jarrón era roto, de inmediato actuó, a pesar de tener el brazalete de localización en su tobillo pudo moverse con facilidad tirando a la menor bajo la cama.

–No te muevas Yuka–indicó con rapidez Kazemaru, maldiciendo internamente el hecho de no tener un arma junto a él, todo iba mal, se iba a poner peor si no veía una forma de que ese peliplata de la rosa blanca saliera de esa habitación. Pero la vida parecía odiarlo, no cabía duda, lo comprobó al ver a Someoka Ryuugo apuntado su arma contra Shirou Fubuki. ¿Qué mierda estaba pasando para que la seguridad de Fudou fuera violada?

Fin

Continuara…

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Bueno, al fin termine este capitulo, espero haya sido de su agrado, trate de cubrir varios puntos vacios que se encontraban en el fic, entre ellos al fin tubo su aparición kageyama~, el próximo capitulo se vendrá intenso~ dejen sus comentarios que ayudan a un autor a seguir escribiendo hasta la próxima; violeta fuera~ por cierto si quieres seguir este fic y todos los demás denle click a la pagina de facebook~ FanficVioletaotakugirl?fref=ts