¡Hola lectores constantes! Aquí tienen un nuevo capítulo, la verdad no salió tan bien como esperaba pero espero que se entretengan, lo narra Peeta, la verdad ya lo tenía pensado, sin embargo Katnisspeetax100pre se adelantó pidiéndome que lo hiciera jejejeje… Y ahora los reviews:
ELI.J2: ¡Sí!
Carolblue: Me alegra que te gustara el capítulo anterior, ojala te guste este
Laura: Sí ¿Porque? Jejejeje era lo más lógico, esperemos que Kat lo aguante.
Katnisspeetax100pre: Jejejeje muchos sentimientos encontrados, lo de la canción se me ocurrió a último momento y pues ahí tienes la respuesta a tu pregunta, ah y a propósito no me agradezcas que dejara a Peeta vivir porque lo amo y si lo matara ¡no me lo perdonaría!
Lisset: ¡Me alegra leerte de nuevo! Lamento hacerte sufrir pero gracias por tu fidelidad y sobre todo por decir que escribo bonito
¿Les suena el sueño de Peeta?
¡Un abrazo y que la suerte este siempre de su lado!
CAPITULO 28 AMNESIA
POV PEETA
Esto de seguro es un sueño porque jamás había estado sumergido en una oscuridad igual además sin tener rumbo fijo y por si fuera poco también algo asustado. Llevo caminando lo que creo deben ser horas en un terreno plano que no me ofrece nada diferente por lo que decido detenerme y me dejo caer en el suelo tratando de pensar en una solución a mi problema como si de verdad la hubiera.
-¿Y si grito a ver si alguien me responde? Hay quienes dicen que hablar consigo mismo es de locos pero cuando estas completamente solo parece una buena alternativa. – ¿Hay alguien aquí que pueda escucharme?
Repito una y otra vez la pregunta y siento algo de angustia por lo que me levanto de nuevo pero esta vez con dificultad pues mi armadura y sobre todo mi espada pesan casi una tonelada -Esperen un momento- ¿Mi armadura? Estoy muy seguro de que hace un momento no traía puesto algo como esto, debo estar soñando porque todo esto se me hace inaudito.
Me quedo pensando de nuevo tratando de averiguar cómo diablos llegue a este lugar y caigo en cuenta de que no tengo idea, no me acuerdo de absolutamente nada a excepción de una luz blanca colándose entre las gotas de lluvia de una noche.
-Hola ¿Alguien puede ayudarme? Digo mientras empiezo a andar de nuevo casi dándome por vencido hasta que me doy cuenta de algo… El silencio que solo mi voz interrumpía se ve penetrado por algo diferente. Agudizo mi oído y lo entiendo, es una canción.
Corro tratando de encontrar el rastro de la melodía y entonces diviso a lo lejos un claro iluminado por la luna -que antes no estaba por aquí- sobre el cual hay una figura femenina vestida de blanco, con alas y dándome la espalda.
Con sigilo me acerco a ella disfrutando el dulce sonido que emite su boca, pongo mi mano en el mango de la espada aunque luego pienso que podría asustarla y de inmediato desisto de ello pero entonces ella también lo hace y se percata de mi presencia pues voltea hacia mí.
Durante un momento la observo en silencio: es la criatura más bella que he visto jamás, su piel olivácea y su cabello castaño hacen juego con sus mejillas sonrojadas que resaltan sus delicadas facciones pero lo que más llama mi atención son sus ojos de un gris intenso que brillan con luz propia.
-¿Estoy muerto? Le digo pero ella sonríe y niega con su cabeza.
-Debo estarlo porque estoy muy seguro de que eres un ángel. -Nunca he visto uno pero creo que si de verdad existen lucirían igual que ella-
-¿Qué te hace pensar eso Peeta Mellark? Por fin la oigo hablar.
-Es que supongo que el cielo es el único lugar donde hay ángeles -La veo sonreír de nuevo y me quedo prendado de su rostro- ¿Dónde estamos entonces?
-Aquí. Dice señalando mi cabeza
-¿Puedo salir de alguna forma?
-Eso depende de ti.
-¿Pero cómo lo hago? La verdad no tengo idea. Le digo pero ella parece no escucharme más y empieza a cantar:
En lo más profundo del prado, allí bajo el sauce
Hay un lecho de hierba, una almohada verde suave
Recuéstate en ellas y cierra los ojos sin miedo,
El sol ya salió y se encuentra en el cielo
Su voz es hermosa y me hago un lugar frente a ella para disfrutar del espectáculo pero entonces empiezo a sentir mucho cansancio –Tal vez por la pesada armadura- y me recuesto un momento en el suelo mientras continua su canción…
Este sol te protege y te da calor
Las margaritas te cuidan y te dan amor
Tus sueños son dulces y se harán realidad
Y mi amor por ti aquí perdurara…
Antes de cerrar por completo mis ojos la veo muy cerca de mi cara y la escucho susurrar…
-Es hora de volver
-¿A dónde? Digo casi balbuceando mientras ella acaricia mi cabello y me besa la mejilla….
-Aquí estoy mi cielo, todo estará bien. Es lo último que le oigo decir antes de cerrar por completo mis ojos.
Extrañamente ya no estoy cansado así que hago un esfuerzo por abrir mis ojos que sienten un poco de molestia por la luz. Parece que ya no estoy en aquel sitio oscuro con el hermoso ángel aunque al lograr orientar mi visión lo primero que veo es su rostro empapado por las lágrimas pero sonriendo a pesar de eso y cuando menos lo espero se acerca a mí y me besa en los labios.
-Creí… creí que ya no volvías. –Dice sollozando y yo solo puedo observarla detenidamente- ¿Cómo te sientes?
-Bien… supongo. Mi voz suena más baja de lo que espero aunque tal vez es por la confusión de ver a tantas personas rodeándome.
-Nos tenías muy preocupados. Un chico rubio se dirige a mí sonriendo
-Bienvenido de nuevo. Ahora lo hace uno alto de cabello castaño y ojos grises
No entiendo nada de lo que sucede aquí y por un momento me olvido del ángel y me centro en la situación, todos están al pendiente de cuanto hago y el sentirme tan observado ciertamente me incomoda.
-¿Dónde estoy? ¿Qué me sucedió? Pregunto con algo de angustia al buscar una respuesta en mi interior y no poder encontrarla
-Estas en el hospital porque tuviste un accidente pero te pondrás mejor. Un hombre con uniforme azul y bata blanca es quien responde.
-No te preocupes mi amor ahora todo estará bien –El ángel de nuevo me besa y aunque es hermosa no puedo corresponderle porque no entiendo nada de lo que está pasando y eso empieza a frustrarme- ¿Sucede algo? –Me pregunta con una sonrisa nerviosa y sé que debo de alguna forma empezar a averiguarlo por mí mismo así que sin pensarlo dos veces le pregunto:
-¿Quién eres tú?
El ángel pierde la sonrisa de inmediato y siento que empieza a temblar, de sus ojos emanan lagrimas nuevas y en abundancia y luego de unos segundos se levanta de mi cama y sale de la habitación seguida por tres chicas: una rubia y dos castañas.
-¿No te acuerdas de Katniss? Un hombre adulto se dirige a mí -Katniss, ese es el nombre del ángel-
Niego con la cabeza mientras intento enderezarme en la cama sin lograrlo al ver que al parecer tengo una pierna rota.
-¿Sabes quién soy yo? El hombre se acerca a mi cama mientras niego de nuevo con la cabeza.
-¿Dr. esto es normal? Ahora habla con el médico
-Lo es, les había advertido que esto podía sucederle.
-¿Y será permanente? Una mujer adulta acaba de entrar también en la conversación en la que no me permiten participar.
-Iremos a ver como esta Katniss. El rubio y el castaño salen de la habitación dejándome en compañía de los adultos.
-No podría decirles aun, hay que hacerle estudios y determinar qué tipo de amnesia padece para proponer una manera de contrarrestarla.
-¿De qué hablan? Pido entrar en la conversación.
-Peeta, a raíz del accidente que tuviste y el trauma que derivo de este nos vimos obligados a inducirte un estado de coma que ahora ha causado un síndrome amnésico.
-¿Qué quiere decir? Le digo intentando ponerme recto en la cama a pesar del dolor de mi pierna.
-Quiere decir que… debes haber olvidado algunas cosas.
En ese momento empiezo a pedirle a mi mente que traiga a mi algunas imágenes que pueda usar para contradecir el diagnóstico del Dr. pero lo único que consigo recordar es al ángel cantando la canción y la angustia empieza a apoderarse de mí.
-¿Algunas cosas? ¿Está seguro? Digo con sarcasmo aunque creo que no lo capta
-¿Sabes tu nombre?
-¿Y eso qué?
-Ese es un buen comienzo.
-No lo es, no lo habría sabido si el ángel no me lo hubiera dicho.
-¿El ángel? Pregunta el hombre adulto.
-¿Está diciéndome que acabo de perder prácticamente todos los recuerdos de mi vida? Digo con creciente enfado ignorando al hombre.
-Eso aún no lo sabemos. El Dr. contesta pacientemente.
-Pues yo si lo sé, trato de recordar algo y nada ¿Entiende? ¡Nada! -Prácticamente estoy gritando-
-¿Sabes quién soy yo? La mujer se aproxima a mí.
La observo durante un momento tratando de averiguar quién puede ser pero a pesar de mi esfuerzo no tengo idea y eso me frustra demasiado, ella ni siquiera necesita que diga nada para saber que no logro averiguar quién es.
-Ella es tu mama y yo soy tu papa. El hombre se sienta en la silla donde estaba el ángel hace un momento y me ve con ternura, su rostro se ve cansado y un poco triste, de seguro por todo lo que pasa y de inmediato la mujer –mi madre- se une a él poniéndole las manos sobre los hombros.
-Nosotros te vamos a ayudar. Ella también me ve con ternura y entonces mi enfado desaparece.
-No hay mejor medicina que el amor de la familia, luego vengo para tus pruebas. Dice el Dr. antes de salir de la habitación.
Nos quedamos los tres en silencio y yo no hago más que observarlos tratando de verme en sus facciones hasta que mi padre decide hablar.
-¿Qué te parece si te hacemos un recorrido por la familia para que estés listo para ver a tus hermanos?
-¿Tengo hermanos?
-Dos.
Asiento y empiezan a contarme acerca de mi familia, mis hermanos, nuestra casa y lo que hacemos en el distrito 12 donde hemos vivido casi todo la vida, todo es nuevo para mí pero trato de entusiasmarme con lo que escucho, sin embargo lo único que siento es un gran vacío y unas inmensas ganas de llorar.
Luego de un rato tengo un terrible dolor de cabeza y les pido que me dejen descansar no sin antes indagar un poco más por el ángel.
-Papa –Lo llamo así aunque es un poco raro- El ang… Katniss, ¿Ella es de la familia?
Él sonríe y me contesta antes de salir –Como si lo fuera.
Cuando me dejan solo trato de conciliar el sueño pero mi dolor de cabeza empeora así que me veo obligado a llamar a la enfermera para pedirle que me administre alguna cosa que lo detenga y así sumirme en algo similar a una noche liberada de sueños.
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
Durante lo que creo son dos semanas llenas de exámenes médicos y visitas de desconocidos desfilan por mi habitación varias personas entre las cuales están mis hermanos Billy y Dean, la que según dicen fue mi mejor amiga una chica rubia llamada Delly, los chicos que me dieron la bienvenida el día que desperté Gale y Finnick creo que se llaman, otra chica la novia del segundo Anne o Annie no recuerdo bien y Johanna la novia de Gale, pero el ángel a quien más deseaba ver no volvió a pasarse por aquí.
Evitaba preguntar por ella aunque me intrigaba el hecho de que me hubiera besado la primera vez lo cual me hizo pensar en la posibilidad de que ella y yo… pero si así fuera ya hubiera vuelto a verla.
-¿Cómo te sientes hoy?
-Sin recuerdos como todos los días. Dije sin humor al Dr. Carter
-Pero ya te han contado algunas de las cosas más importantes de tu vida así que es un buen comienzo. Dice sonriendo aun por mi anterior comentario.
-Lo seria si consiguiera recordarlo por mí mismo.
-No te angusties, creo que tu amnesia será transitoria así que tarde o temprano recordaras algunas cosas sino todo ¿Y cómo va tu pierna?
-Adolorida ¿Cuándo me quitaran el yeso?
-Pasara más o menos un mes antes de que dejes de necesitarlo y cuando puedas volver a moverte tendrás que hacerlo utilizando muletas.
Mi problema no es la pierna realmente, mi mayor dificultad es mi cabeza pero ¿Cómo obligarme a recordar? ¿Cómo hacer que trabaje y me permita conseguir lo que quiero?
-¿Dr. hay algo que pueda hacer para recordar?
-Hay muchos ejercicios que puedes utilizar pero no debes esforzarte demasiado.
-¡Pero es que necesito saber de mi vida por mí mismo!
-Lo entiendo Peeta pero tú debes entender también que solo han pasado tres semanas desde que despertaste y tu cerebro acaba de tener un trauma muy complicado, realmente es un milagro que no tengas ninguna secuela diferente de tu pérdida de memoria.
-¿Está diciendo que tuve suerte?
-Muchísima y no solo por eso, tienes a mucha gente que te ama y quiere tu bienestar tus padres por ejemplo han estado al frente del cañón todo el tiempo igual que tus amigos, incluso uno de ellos, Gale, dono la sangre que ayudo a salvarte la vida y ni qué decir de tu novia que prácticamente no se ha despegado de ti.
-¿Mi novia?
-Lo siento, olvidaba que no habían llegado a ese punto.
-¿Tengo una novia?
-Sí, viene a verte todos los días cuando estas durmiendo.
Dr. Carter es solicitado en urgencias… Dr. Carter es solicitado en urgencias
-Temo que tendré que dejarte por un rato.
-No espere dígame más de es ella. El medico sonríe mientras sale de mi habitación dejándome aún con más incertidumbre que antes –Como si no fuera suficiente ya- aunque estoy seguro de que no necesito que me diga quien es porque eso sí puedo deducirlo por mí mismo: el ángel es…Mi ángel.
Me paso la siguiente hora pensando en ella y tratando de recordar alguna cosa que me dé un indicio de nosotros, sin embargo luego de ver pasar el tiempo tan inoficiosamente pues no consigo ningún avance me rindo y me quedo mirando al techo de mi habitación.
-¿Puedo? Dice desde la puerta el chico llamado Finnick
-Adelante.
-¿Cómo te sientes?
-Bien para variar aunque podría estar mejor.
-Me imagino.
-Claro que no lo imaginas. Digo cortante aunque me arrepiento pues nadie tiene la culpa de lo que me pasa.
-Tienes razón, yo en tu lugar tal vez estaría loco pero tú intentas de poner buena cara a pesar de todo.
-Eso no es cierto pero te agradezco el esfuerzo por animarme.
-¿Sabes? Hoy estuve pensando en la última vez que estuve en esta ciudad antes de tu accidente, vine con la comitiva del distrito 12 para los juegos de Panem igual que tu ¿Y qué crees?
-Fuimos vencedores. Le respondo sin mucho animo
-¡Si! ¿Lo recuerdas?
-No pero ya me habían contado esa historia.
-Pero apuesto a que no te contaron la gran hazaña televisiva que protagonizaste.
-¿Hazaña? Finnick logra llamar mi atención.
-¿No te dijeron? Dice sonriendo como queriendo decir "Yo se algo que tú no sabes" –Nada nuevo para mí estos días-
-¿Me vas a contar?
-Cuando nos proclamaron campeones, bueno realmente cuando proclamaron a Katniss campeona de tiro con arco fuiste hasta ella y… Le pone demasiado suspenso y yo me impaciento.
-¿Y?
-La besaste delante de todo el país.
-¿Lo hice?
El asiente mientras yo trato de imaginarme el momento con todas mis fuerzas pensando que algo así no puedo haberlo olvidado pero luego de unos minutos desisto de la tarea porque como todo lo que he intentado estos días es inútil.
-¿Sabes? Ella está sufriendo mucho estos días. -Su expresión se ensombrece mientras yo asimilo que en parte tengo la culpa- Primero lo de su hermana, luego tu accidente y ahora el hecho de que no te acuerdas de ella.
-¿Su hermana? ¿Katniss tiene una hermana?
-Lo olvidaba, no sabes mucho de ella y por lo que veo nadie te ha hablado al respecto.
-¿Puedes hacerlo tú? Le digo suplicante.
-No soy el más indicado pero creo que puedo intentarlo.
Finnick se explaya contándome acerca de mi ángel y por medio de su relato me entero de que perdió a su padre hace años y ahora vive con su madre y su hermana, me comenta además que Prim –Así se llama su hermana menor- padece una enfermedad del corazón y está aquí mismo en el Capitolio en tratamiento aunque dice no saber mucho al respecto.
-¿Sabes algo acerca de nosotros… Quiero decir de nuestra relación?
-Sé que la adorabas.
-¿La adoraba?
-Lo digo en pasado porque no lo recuerdas.
-Aun. Digo con énfasis
-Cierto.
Luego de otro rato de plática con Finnick en el que me cuenta cosas triviales de la escuela, el distrito y nuestros amigos en común le pido que me deje descansar un poco aunque en realidad lo que deseo es quedarme solo para pensar en la información que me ha dado sobre el ángel.
Cierro los ojos un momento para tratar de hacerme una imagen mental del momento en que la bese en los juegos y solo logro evocarla con su vestido blanco y sus alas de ángel frente a mí vestido de caballero en armadura de acero con una espada no lamentablemente no me sirve para defenderme del olvido.
Mientras tengo los ojos cerrados escucho unos pasos que se acercan pero como deseo tener tiempo para mí me mantengo en la misma posición fingiendo dormir hasta que siento el contacto de una mano cálida sobre la mía y acto seguido escucho un susurro de voz.
-Estas como la última vez que te vi, silencioso y tranquilo –Su voz parece llena de dolor- Ay Peeta si tan solo las cosas fueran distintas, a estas alturas siento que ya no me quedan fuerzas para soportar todo esto, tu y yo, Prim… Son tantas cosas –Hace una pausa y pienso decididamente en abrir mis ojos pero me detengo- No te imaginas lo que me dolió ver que no te acordabas de mí, de todo lo que hemos vivido juntos por eso solo he venido a verte cuando duermes y así no sentir la tristeza que me produce ver la duda de tus ojos… ¡Peeta te necesito tanto! El tratamiento de Prim –Ahoga un sollozo- no está dando el resultado esperado, creo que no lo voy a aguantar.
La escucho llorar mientras mantiene su mano sobre la mía y tengo el impulso de apretarla pero no sé qué podría decirle en este momento pues no se mucho sobre lo que pasa y más que lograr hacerla sentir bien creo que la haría sufrir.
-Peeta esta será la última vez que venga a verte, Prim me necesita y debo estar con ella de tiempo completo además no sé si sería capaz de resistir esa mirada tuya una vez más, te amo y nunca habrá nada que me haga olvidar lo que siento por ti… -Suena dolida y eso hace que mi corazón se estremezca porque siento que yo podría hacer más por ella- Ahora debo dejarte ir. Dice soltando mi mano y levantándose de inmediato ¿Debo dejarla ir yo también? No sé mucho sobre nosotros pero el escuchar que me abandona hace que me duela el pecho así que siento que eso es una señal y por ello decidido abro mis ojos y la veo avanzar por la habitación.
-Ángel. La llamo tan fuerte como puedo y ella voltea a verme con sus ojos grises llenos de lágrimas desde el marco de la puerta.
-Adiós Peeta. Dice volviendo a avanzar.
-Ángel no te vayas…. Por favor.
