¡Hola mis adorados lectores! Estoy muy feliz luego de haber publicado el capítulo anterior pues recibí muchos reviews y me percaté de que por lo menos a la mayoría les gusto su contenido. Quiero aprovechar para varias cosas: La primera es anunciar que estamos a puertas del final de esta historia como podrán imaginarse así que no nos queda demasiado tiempo leyendo Distrito 12; la segunda va para quienes han querido saber sobre la saga que leí recientemente, se llama "The Iron Fey" una historia de cortes de hadas, aventuras increíbles y sobre todo amor…a mí me encanto tanto que hasta leí todos los relatos adicionales que la autora publicó y si alguien desea leerla puede regalarme su correo que yo le enviare todo en PDF (Yo compre los libros en físico pero tuve que descargar los relatos adicionales así aproveché y descargué todo de una para compartirla); y la tercera es comentarles que ya tengo mi siguiente historia preparada para ustedes, también es de THG pero por ahora solo les dejo en nombre "Becada".
maryrose16: Supongo que odias a Katniss…
ELI.J2: Me alegra que lo consideres pero habrá que esperar momentos algo complicados que te prometo recibirán recompensa.
Alison Mellark: ¡Que linda! Aquí va el siguiente, espero que te guste
Ady Mellark87: Jejejeje no lo tomé a mal porque quien no quiere ser comparada con un genio de la literatura juvenil aunque tienes razón ella es mala, yo aún no le perdono la muerte de Finnick en el libro y no sé cómo me pondré cuando tenga que ver a mi adorable Sam morir en la pantalla grande… Con respecto a Snow, hay serpientes que pueden ser amaestradas ¿O no? :D A propósito ¿Te mejoraste?
Carolblue: Tienes razón en tu apreciación y te confieso que ese capítulo me gustó mucho, es uno de mis favoritos.
Laura: Yo considero igual no hay detalle pequeño cuando es un avance…
Erika: Me encanta que te haya gustado y gracias por el cumplido de mi gran imaginación, te aseguro que a cada rato la pongo a prueba con un nuevo libro para ver que se me ocurre.
Katnisspeetax100pre: Jejejejeje amé lo del suspiro más largo de tu vida, tu siempre me animas con lo que me escribes. Lo de Snow ya casi lo van a averiguar todos y respecto a lo de la saga déjame tu correo para enviártela, ojala te enamores de la historia tanto como yo. En este capítulo hago mención sobre algo que tiene que ver con ella y ¡mi nuevo amor!
Lisset: Siii, tienes razón un poco cursi pero ¿Qué sería de la vida sin la cursilería que nos pone a soñar con Príncipes Azules?
Ferbsanch: ¡Gracias! Me alegra que te encante mi historia y con respecto a la saga, bueno ya te enteraste arriba
Saludos a los nuevos seguidores de la historia e infinitas gracias a todos, un abrazo y como siempre…. Bueno, ¡Ya ustedes saben! :D
CAPITULO 30 EL CAMINO DE REGRESO
-¿Entonces tu y yo participamos en esa obra?
-Sí y a todo el mundo le encantó.
Lo vi vacilar un momento supongo que tratando de forzar a su cabeza a que trajera imágenes de aquello pero al ver que era inútil desistió aun pareciendo optimista.
-Bueno, supongo que en algún momento lo recordaré o por lo menos eso espero ¿Y qué pasó después?
Ni te lo imaginas… Pensé para mí misma evocando en mi mente aquella hermosa noche que pasamos en el lago pero al ver que Peeta parecía más un niño curioso y maravillado por el nuevo mundo a su alrededor que el chico con el que había compartido mi primera vez decidí que era mejor inventar algo.
-Estuvimos en la fiesta que ofreció el alcalde después del evento.
-Ah. Parecía haber esperado algo más de mi parte pero yo estaba un poco cansada para estrellarme de frente con la pared de su falta de recuerdos.
Durante las siguientes semanas mi rutina estaba establecida entre ir del Centro de Investigaciones al Hospital y viceversa contando con los momentos en el apartamento en los cuales me dedicaba a escuchar la lluvia caer cuando intentaba dormir o simplemente conectaba mi IPod a mis oídos y me perdía en mi selección de canciones favoritas.
Para aquel tiempo ya le habían retirado el yeso de la pierna a Peeta y Prim aun parecía estable y aunque por ninguno de los dos lados había novedades que significaran un progreso para cualquiera de ellos por lo menos me mantenía tranquila. Sin embargo yo debería haber sabido que esa tranquilidad no duraría mucho…
-¿Tus favoritos son los panes de queso y las galletas glaseadas?
-Sí, pero también disfruto enormemente de los pasteles que tu decorabas en la panadería, el que me llevaste por mi cumpleaños estaba excelente.
Se quedó procesando la información como siempre que le daba un dato nuevo.
-¿Cuándo es tu cumpleaños?
-El 8 de mayo.
-¿Y cuándo es el mío?
-El 17 de octubre.
-Mmmm todavía falta un poco para eso.
Mientras imaginaba lo que podría hacer para festejar su cumpleaños aprovechando por supuesto para impregnar la celebración con miles de recuerdos que incentivaran su memoria mi teléfono sonó dentro de mi bolso.
Al tomarlo me percaté de que era el número de mama –El teléfono que Snow le había regalado- y una extraña sensación me invadió pues ella no solía hablarme cuando estaba en mi tiempo con Peeta.
-Hola mamá ¿Está todo bien?
-Cariño… -Se hizo un silencio abismal hasta que mi madre encontró las palabras- Necesito que vengas al Centro de investigaciones lo más pronto posible.
Su voz sonaba demasiado preocupada y eso hizo que algo dentro de mí se removiera causando estragos en mi estómago.
-¿Sucede algo Kat?
Me volví hacia Peeta que me observaba con creciente curiosidad e incluso con algo de preocupación en sus ojos.
-Mi madre necesita que vaya con ella y con Prim ahora.
No estaba pidiendo su autorización porque yo era una chica determinada y capaz de tomar mis propias decisiones pero debo aceptar que lamentaba un poco el hecho de tener que dejarlo y sobre todo sabiendo que nada bueno me esperaba.
-Si tienes que irte lo entiendo además, no es como si me fuera a ir de aquí.
-Volveré en cuanto pueda. Le dije mientras me levantaba de la silla.
-Katniss… -Me detuvo un momento tomando mi muñeca- De verdad espero que todo esté bien.
-Te lo agradezco.
Salí de allí luego de despedirme de los padres de Peeta y tome un taxi hacia el Centro de investigaciones de Panem rogándole al conductor que se diera prisa. Cuando por fin estuve en el lugar encontré a mamá en la sala de espera donde siempre veía televisión pero Prim no estaba por ningún lado.
-Ella está en la habitación leyendo su libro –Mamá adivinó lo que le iba a preguntar- Le dije que quería salir a tomar un café.
-¿Que sucede?
-La Dra. Coin necesita hablar con nosotras.
Mi madre trataba de parecer calmada pero en el fondo alcancé a percibir algo de miedo en su voz lo que hizo que se helara mi cuerpo. Estaba segura que lo que íbamos a escuchar no era nada bueno y yo no estaba en lo absoluto preparada para ello.
Como siempre el consultorio de Alma Coin estaba impecable y a pesar de que ya me era tan familiar pude notar el nuevo ramo de rosas blancas que tenía en una mesita cerca de la ventana.
-Son una especie de injerto, su fragancia perdura y difícilmente se marchitan pronto, las fabrican aquí en el Capitolio. –Dijo la Dra. al pescarme mirándolas detenidamente.
-Dra. por favor cuéntenos lo que sucede. Mi madre inicio la conversación.
-Tomen asiento.
Cada vez me gustaba menos la atmosfera que percibía en el lugar pero trate de mantener la compostura y me senté frente al escritorio de la Dra. Coin con mi madre al lado.
-Verán, estas últimas semanas he estado notando un patrón en los exámenes que le hemos practicado a Prim, al principio pensé que era una anomalía derivada de los efectos secundarios del medicamento pero luego al ver que era repetitiva y que estaba cambiando de frecuencia me alarmé un poco.
La palabra alarma hizo que algo dentro de mí se disparara y empezara enviar punzadas de dolor a mi estómago, volteé a ver a mi madre que estaba tan atónita que fue incapaz de articular palabra.
-Y eso que quiere decir. –Dije encontrando mi voz.
-Quiere decir que Prim se está volviendo tolerante al medicamento y que en vez de avanzar va a llegar a un punto en que empezará a retroceder haciendo que sea inevitable una falla cardiaca repentina.
-Pero pueden cambiarle el medicamento ¿No es verdad? Dije en mi afán de buscar una solución.
-Me temo que eso no es posible porque el Pharonxiphan es casi el más fuerte que podríamos haberle administrado.
No era verdad. Nos encontrábamos ante una inminente situación sin salida. Mi pequeña hermana, mi Patito estaba muriendo y nadie en este mundo podía hacer nada para evitarlo, nadie y mucho menos yo. De nada estaba sirviendo tener todo el dinero de Snow a nuestro servicio pues el maldito mal que amenazaba con acabar con la vida de Prim a cada instante apagaba una parte de su corazón y con ello una esperanza. Me sentía perdida pero en ese momento pareció encenderse una luz…
-Todavía hay algo que se puede hacer… -La Dra. estudió cuidadosamente nuestra reacción antes de proseguir- Todo podría evitarse con una cirugía.
-¿Qué clase de cirugía? –Pregunto mamá pero al instante se arrepintió comprendiéndolo al igual que yo…
-Ya les había comentado sobre esa posibilidad en el pasado
-Un trasplante de corazón. Concluí
-Exactamente. Un trasplante de corazón.
La luz que se había encendido momentáneamente se apagó pues eso era remotamente imposible. Un corazón. ¿Dónde conseguiría uno? ¿Los vendían por encargo? ¿Acaso era posible que alguien renunciara a su vida para dársela a mi hermana? La respuesta era obvia. Nadie lo haría… excepto tal vez yo pero ni mamá ni la misma Prim me lo permitirían, incluso creo que iría contra la ley considerando que aún soy menor de edad.
Así que aquí estaba de nuevo, con tanto entre las manos y a la vez con nada. Quería llorar, quería reclamarle a Dios porque nos estaba haciendo esto, porque primero me había quitado a Peeta y ahora a Prim pero vi que era una tontería. Peeta aún estaba vivo aunque no me recordara y mi hermana todavía podía vivir.
-¿Que debemos hacer entonces? –Mamá estaba claramente destrozada pero intentaba ser fuerte tal vez por mí.
-En realidad en el preciso instante en que supe que el trasplante era necesario inscribí a Prim en la lista de espera de donantes así que ahora solo nos resta eso… esperar. Podrán volver al distrito con algunas prescripciones médicas y cuando haya un candidato serán notificadas de inmediato, ella tiene más posibilidades de conseguirlo pues es muy joven y la gente de menor edad siempre es prioridad, mientras tanto… -La Dra. Coin parecía melancólica- Lo lamento, hubiera querido hacer más por ustedes y es que Gloss me encargo el caso de Prim con especial interés que me entristece que todo se reduzca a esto pero puedo prometerles que me voy a apersonar de la búsqueda y de inmediato me pondré en contacto.
Ya estaba hecho, la inminente verdad estaba revelada. Tal vez desde siempre lo supimos y quisimos aferrarnos a una pequeña esperanza, sin embargo ya todo estaba claro y lo único que nos restaba era volver al 12 a esperar por un milagro… Y mientras estaba debatiéndome entre mis sentimientos encontrados de ira y tristeza recordé algo:
Peeta. Él tendría que mantenerse aún otros días en el hospital antes de ser dado de alta, el Dr. Carter había dicho que su pierna se encontraba en mejor estado y que incluso podría caminar apoyándose en un bastón o una muleta mientras recuperaba la fuerza y la total movilidad, además de ello tenía que someterse a algunos exámenes que permitieran ver que la lesión cerebral había desaparecido por completo y que no existía de que preocuparse, el resto –Había dicho Brutus Carter refiriéndose a recuperar la memoria- dependía de él.
Yo ya no volvería a visitarlo en el hospital pues no podía abandonar a mi hermana en este nuevo camino que estábamos emprendiendo, esperaba que pudiera entenderlo y aunque me doliera tener que alejarme de él estaba segura de que tendría que dejarlo… al menos por ahora. No podía ser tan egoísta y querer quedarme cuando mi Patito estaba literalmente muriendo.
Luche contra las lágrimas que amenazaban mi sistema pero fue casi imposible detenerlas. Por un momento ya fuera del consultorio de Alma Coin me abrace a mi madre y ambas nos permitimos llorar y desmoronarnos para luego ser fuertes frente a mi hermanita.
Para cuando llegamos a su habitación ambas estábamos calmadas y casi no se notaba que habíamos llorado, sin embargo, me olvidaba del detalle de la perspicacia de Prim y ella levantando su vista del primer ejemplar de su colección de libros nos miró notando nuestra tristeza.
-Ya lo saben ¿Verdad?
Las palabras de Prim se me atravesaron en la garganta como un cuchillo y me impidieron tragar haciendo que todo fuera aún más doloroso. Ella lo sabía y sin embargo no se había abandonado a la pena, seguía leyendo su libro como si nada sucediera. Ojala yo tuviera su valentía.
-Tu… ¿Tu lo sabias?
-La Dra. Coin me lo dijo.
Mi madre nos observaba a ambas sin decir ninguna palabra y recordé la manera en que se perdió a si misma cuando papá murió. Sentí temor de vernos envueltas en tan horrible situación de nuevo pero mamá reaccionó tomando mi mano y llevándonos a ambas a la cama de Prim.
Allí nos envolvió en un irrompible abrazo en el cual las tres nos permitimos amarnos en silencio. Sabíamos que debíamos ser fuertes por Prim pero ella también merecía desahogarse en compañía, sé que trataba de ser fuerte por nosotras pero no era justo que tuviera que cargar con una responsabilidad tan grande siendo tan pequeña así que le permitimos llorar y nos mantuvimos impasibles aunque sintiéramos que el dolor nos quemaba el interior.
-Todo estará bien. –Las palabras de mamá trataban de sonar esperanzadoras a pesar de que ahogaba sollozos y me abrace a esa promesa mientras Prim descargaba su cabeza en mi pecho.
-Ya terminé el primer libro ¿Quieres que te cuentes de que va la historia de Meghan, Ash y Puck? Dijo sonando esperanzadoramente alegre.
-No puedo esperar para oírla.
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El viaje de regreso al distrito 12 fue silencioso en general, vagamente escuchaba la conversación de mamá y Snow quien había venido a llevarnos personalmente en su aerodeslizador. Ella le contaba todos los detalles del nuevo estado de Prim y de cómo todo se reducía a conseguir un nuevo corazón para ella aunque no tuviera que ser literal lo de nuevo pues la Dra. Coin nos había explicado que no necesariamente debía ser el corazón de alguien joven pues hoy en día la ciencia había avanzado lo suficiente para que incluso alguien de edad madura pudiera donar sus órganos.
Mientras ellos charlaban yo observaba a mi hermana dormir en mi regazo con mi IPod conectado a sus oídos. Se veía tan tranquila y joven que nadie pensaría que estaba amenazada de muerte. La vida puede ser demasiado irónica y cruel aun para aquellos que se supone tienen toda una vida por delante.
Mientras miraba por la ventana las nubes del espacio aéreo comprendido entre el Capitolio y el distrito recordé a Peeta y la manera como nos habíamos despedido esta mañana. Su mirada estaba triste porque yo había sido una compañía infaltable para él durante estas semanas y ahora no podía hacer nada para quedarme a su lado.
Le había prometido que cuando volviera al 12 yo seguiría frecuentándolo para que continuáramos con la tarea de recordar la mayor cantidad de detalles, sin embargo, había una cosa que aún no tratábamos en nuestras "sesiones" de memoria: Nuestra relación.
En bastantes ocasiones habían salido a relucir detalles que hubieran permitido que yo le contara cuanto nos habíamos amado pero yo me rehusaba a hacerlo porque una parte deseaba que el recordara eso por su cuenta, estoy segura de que podemos orientar a alguien para creer algo, cualquier cosa pero no podemos hacer que alguien nos ame, no a menos que esa persona lo sienta por sí misma.
Yo había sido paciente con todo esto pero parecía que las circunstancias me superaban, a veces pensaba en darme por vencida y dejar que Peeta feliz en una historia nueva y diferente a la mía aun cuando eso costara mi propia felicidad, total el aun no sabía lo que yo había significado en su vida e incluso yo estaba segura de que daría mi corazón a mi hermana si pudiera –Si hubiera manera de que me lo permitieran-.
-¿Estás pensando en Peeta?
La voz de Prim me sorprendió pues pensé que aun dormía pero la pesqué mirándome con unos dormilones ojos azules.
-¿Se me nota demasiado? –Dije tratando de sonar divertida.
-Un poco pero es porque lo amas.
-Tienes razón pequeña. Dije acariciando su cabello rubio.
-Lamento que hayas tenido que alejarte de él por mi culpa.
Las palabras de mi hermana me entristecieron porque daba la impresión de que pensaba que yo había tenido que escoger entre ambos y ahora mi elección me estaba atormentando.
-No pienses eso Patito, Peeta estará bien y ahora tú me necesitas más.
-¿Sabes en que he estado pensando?
-Ilústrame.
-Ash y Peeta se parecen mucho.
-¿Estas segura? –Le pregunté divertida.
Mi hermana hacía la comparación de un personaje de su libro con Peeta y eso me parecía curioso porque por lo que había oído del tal "Ash" -Según su relato- era un tipo frio muy distinto al cálido y amoroso Peeta Mellark.
-Sí… yo sé que Ash es el Príncipe de la Corte de Invierno y todo eso y que tal vez es un poco frio e indiferente a veces pero estoy segura de que él y Peeta tienen algo en común –Dijo mirándome muy seria- Ambos están enamorados de chicas que harían lo que fuera por ellos.
Entendía que era lo que quería decirme con eso. Prim no hablaba de un parecido físico o de cualquier otro tipo, hablaba de mí y de que no podía darme por vencida con él aunque todo pintara tan oscuro.
Una vez más mi hermana me daba una lección como había hecho tantas veces e incluso me estaba impulsando a pensar en positivo no solo respecto a ese asunto sino al suyo propio aunque no lo hubiera mencionado, entonces por primera vez en mucho tiempo supe que de alguna forma iba a conseguir que todo estuviera bien.
Y con eso me refería a Peeta y a ella misma.
