¡Hola queridos lectores! Gracias por sus comentarios del capítulo anterior, creo que estoy esmerándome mucho por escribir y la razón más grande es la motivación que ustedes mismos me dan. Deseo que estas letras que aquí les dejo no vayan a contrariar su opinión respecto a la historia pero este es un deseo que he tenido siempre, ojala ustedes lo comprendan.

Erika: Gracias por tu bonito comentario. Lo de Peeta no va a tardar tanto te lo prometo, poco a poco todo va a volver a la normalidad.

Lisset: ¡Tan bonita tú! Si lo sé, estuvo un poco triste pero te aseguro que pronto todo empezará a tomar su lugar. Mi nueva historia ya está lista y no veo la hora de empezar a publicarla. Ojala te guste.

ELI.J2: Gracias, esperare tu opinión sobre este.

Laura: Jejejejeje… Si, se que mala soy pero ya casi les doy lo que desean, bueno por lo menos algo.

Ady Mellark87: Yo estoy bien, gracias por preguntar y si, tienes razón sobre todo lo que dices pero cuando puse la pregunta sobre las serpientes estaba pensando más en las personas que lo parecen que en ellas mismas. Como sea nuestra serpiente es única y ya verás porque. Respecto de la peli aunque yo no soy tan expresiva como tú también he sufrido y sé que me falta mucho por sufrir cuando vea la segunda parte. Ojala te recuperes pronto del todo.

Un abrazo inmenso a todos… ¡Los quiero mucho!

CAPITULO 31 ABUELO

Volver a casa después de más de un mes de estar fuera fue en el fondo un alivio. Ya extrañaba mi viejo vecindario en La Veta, a mis vecinos y en especial a mejor amigo. Me pregunto ¿Cómo les estará yendo a él y a Johanna?

Aunque nunca imaginé que esos dos podrían terminar juntos me alegra que así fuera pues las veces que tuve la oportunidad de verlos en el Capitolio ambos se veían felices, creo que será bueno para Gale dejarse contagiar un poco de la locura de Johanna y para ella, él será un perfecto polo a tierra.

Pensar en ellos inevitablemente trae a mi mente a Peeta ¿Qué estará haciendo en este momento? La última vez que hablé con su padre por teléfono me dijo que en unos días podrían volver a casa y aunque eso ciertamente me emociona también me entristece al recordar que posiblemente nada habrá cambiado para entonces.

En tres días las vacaciones habrán finalizado por fin y todo tendrá que regresar a la normalidad en la medida que eso sea posible. Volver a las aulas sin que él esté presente por lo menos al principio va a ser difícil para mí. Al parecer el Dr. Carter sugirió que se reintegrara a su vida normal poco a poco para ver que tanto lograba recordar y eso me sugiere que el camino va a ser largo.

Por otra parte Prim no podrá volver a la escuela por lo que resta del año pues necesita cuidados especiales que incluyen vigilancia permanente por parte de mamá, eso ocasionó que ella tuviera que renunciar a su empleo en el hospital pero el dinero ya no es un problema desde que Snow apareció de nuevo en nuestras vidas. Sé lo que la mayoría debe estar pensando, soy un poco hipócrita pues en el pasado jamás hubiera permitido tal cosa pero al ver que todo es por el bien de mi hermana puedo tragarme el orgullo e incluso intentar tratarlo como alguien de la familia porque en el fondo eso es lo que es.

Decido dar un paseo por las calles del distrito para llenarme de la sensación de estar en casa y termino volviendo al lugar donde confluyen todos mis pensamientos, el lago. De camino allí hago memoria de todos los momentos que he compartido en ese lugar con tantas personas que son importantes para mí: Las tardes con mi padre enseñándome a disparar con el arco, las charlas con Gale para quejarnos sobre cualquier cosa, mis amigas ayudándome a organizar la velada para después de la obra, la tarde de natación con Peeta y por supuesto nuestra primera noche de amor.

Sentada sobre la enorme piedra que siempre utilizo de mesa contemplo el esplendor de la naturaleza y la quietud del agua que me hace desear fundirme con ellas para estar en paz y dejar de sentir dolor. El recordar los rostros de mi hermana, mi madre, mis amigos y Peeta atenúan un poco lo que siento pero el saber que mi hermana necesita un corazón con urgencia, mi madre tuvo que dejar su trabajo para atenderla, mis amigos tienen su vida propia y Peeta no me recuerda hacen que todo sea más difícil.

Llorar no sirve de nada, además estoy cansada de hacer que todo el mundo sienta pena por mí así que decido que mientras pueda voy a ser fuerte y evitar derramar lágrimas innecesariamente y en cambio voy a centrar mi atención en cosas más positivas que además de desahogarme me ayuden a centrarme en lo verdaderamente importante pero por ahora solo quiero hacer una cosa. Cantar.

A mi mente viene la letra de una vieja canción que hace años no canto y que de alguna forma fue un vínculo irrompible con Peeta, aquellas palabras que reproduje para todos cuando era una niña, cuando aún el mundo no me había golpeado, cuando aún estaba completa.

La canción del valle siempre ha sido una de mis favoritas y una de las melodías más fáciles de entonar. Empiezo en un susurro y voy subiendo mi voz a medida que avanzo…

Abajo en el valle, el valle tan bajo

Acuesta tu cabeza, escucha el viento soplar

Escucha el viento soplar, querida, escucha el viento soplar;

Acuesta tu cabeza, escucha el viento soplar…

Recuerdo ese día con mis dos trenzas cuando levante la mano y la canté para todos y pude sentir por un momento que estaba de nuevo en ese lugar.

Las rosas aman el sol, las violetas aman el rocío,

Los ángeles en el Cielo saben que te amo,

Saben que te amo, querida, saben que te amo.

Los ángeles en el Cielo saben que te amo…

Por medio de su letra recuerdo también hace unos días en el Capitolio cuando Peeta me llamaba "Ángel" y cuando me contó sobre sus sueños conmigo y me dejo llevar.

Si no me amas, ama a quien quieras,

Pon tus brazos a mí alrededor, te daré mi corazón con gusto,

Te daré mi corazón con gusto, querida, te daré mi corazón con gusto,

Pon tus brazos a mí alrededor, te daré mi corazón con gusto.

En este momento pienso que con todo el gusto del mundo le volvería a entregar mi corazón a Peeta pues aunque ahora no recuerde nada sobre mí, yo si se quién es él y lo que hemos sido juntos, él es el amor de mi vida.

Constrúyeme un castillo, de cuarenta pies de altura;

Así puedo verla mientras cabalga,

Mientras cabalga, querida, mientras cabalga,

Así puedo verla mientras cabalga.

Sin darme cuenta me he puesto de pie y de fondo puedo escuchar a los sinsajos repetir la melodía que es la misma en cada estrofa, como antes se han detenido a escucharme y ahora reproducen mi canción para llevarla a los confines del bosque compartiendo mi emoción, mi pena e incluso mi amor.

Escríbeme una carta, envíala por correo,

Envíala con cuidado a la cárcel de Birmingham,

A la cárcel de Birmingham, querida, a la cárcel de Birmingham,

Envíala con cuidado a la cárcel de Birmingham.

Cuando la he terminado siento mis mejillas sonrojadas por la emoción que le puse a la interpretación, ya estoy lista para volver y por ahora enfrentar lo que sea que venga, voy como siempre de la mano de mi padre aunque no pueda verlo porque hoy como siempre sé que está conmigo.

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El despertador suena como todos los días y sé que ya es hora de levantarme para ir a la escuela. Prim aun duerme en su cama con Buttercup cerca de ella y mientras la contemplo me lleno de la ternura que solo puede inspirarme mi hermana menor. Tomo una ducha y me visto de inmediato lista para volver a empezar.

-¿Cómo estas hoy cariño?

-Bien mamá, ya era necesario acabar con el descanso permanente.

-Espero que tengas un buen día.

-Igual ustedes.

Luego de desayunar salgo de casa y me topo con Gale quien me acompaña durante el resto del camino.

-Hola Catnip ¿Cómo va todo?

-Aun nada nuevo Gale, todavía no conseguimos el donante.

-Sé que pronto aparecerá.

-Eso espero.

-¿Y Peeta? Escuche que regresa pronto.

-En dos días.

-Eso es bueno.

-Supongo. Me encojo de hombros

Sé que Gale trata de ser optimista por mí pero yo intento no demostrar demasiado mis emociones porque no quiero ilusionarme para bajarme de la nube al instante y llevarme por delante a todos los que se preocupan por mí.

-Todo se va a arreglar, estoy seguro de que estar aquí le va a ayudar a recordar todo ya verás.

-Si eso mismo he pensado yo.

Cuando llegamos a la escuela no es Peeta quien espera por mí sino Johanna por Gale y eso me hace pensar que ambos son afortunados por tenerse el uno al otro además de que me hace sonreír al ver cómo cambian las cosas y cuanto se esforzó Johanna por negar lo que sentía por Gale para ser tan evidente en este momento.

-¿Quién es la cursi ahora? Paso por su lado y me acerco para susurrarle mientras sonrío y continúo mi camino.

-Cuidado con lo que dices descerebrada. Le oigo aullar tras de mí.

En clase la mayoría de los maestros nos dan la bienvenida y nos preguntan lo que hicimos en vacaciones. Muchos cuentan anécdotas de viajes, tardes en la playa y paseos familiares, yo sin embargo no tengo mucho que decir y parecen entenderlo pues no me preguntan.

Mientras todos hablan yo solo observo el lugar vacío en el cual debería estar el chico rubio cenizo de ojos azules que vive en la casa del pan en el centro del distrito. Lo extraño mucho, lo extraño como no he extrañado a nadie en mi vida ni siquiera a mi padre pues siempre fui consciente de que él jamás podría volver conmigo pero Peeta si puede regresar aunque solo lo haga en pedazos que por supuesto yo me voy a encargar de reunir.

Cuando finaliza la jornada escolar me dirijo a casa pues aún no he sido reintegrada a mis labores en el almacén Cartwright. El padre de Delly ha sido muy considerado en devolverme mi antiguo empleo después de tan larga ausencia, sin embargo no habré de empezar hasta la semana que viene. La verdad ya no necesitamos el dinero como antes por razones que no mencionaré pero yo si necesito algo en que mantenerme ocupada.

He quedado en la noche de ver una película con Delly y los chicos aunque en realidad no me apetece pero lo hago porque veo que ellos se preocupan por mí y es injusto que yo sea tan desagradecida. Al llegar a casa encuentro a Prim en el sofá de la sala leyendo –Su segundo libro creo- y a mamá en la cocina preparando algo de comer.

-Hola Katniss ¿Qué tal tu día? Prim cierra su libro por un momento para sonreírme.

-Hola Patito, no me quejo y a ti ¿Cómo te va con la lectura?

-Muy bien, cada vez se pone más emocionante.

-Me imagino.

Digo mientras descargo mi maleta y la beso en la mejilla y luego a mama.

-Cariño que bueno que ya estás aquí, hay alguien que quiere verte, te está esperando en tu habitación.

Al escucharle a mama decir eso mi primer pensamiento es para Peeta pero me parece extraño pues aun no debería estar de regreso, sin embargo, me apresuro a subir las escaleras y llegar a mi habitación lo más pronto posible para encontrarme que mi visita observa detenidamente las fotografías de Prim y mías que están en la habitación.

-Esta foto me gusta mucho, ambas se ven muy lindas en ella ¿Cuándo fue tomada?

La voz de Snow era suave, muy diferente de lo que recuerdo había sido durante nuestras pocas conversaciones a solas.

-Durante una tarde de picnic en la pradera con papá y mamá.

-Eran felices en aquel tiempo. -Dijo con anhelo de algo que parece lejano.

-Lo éramos. Le digo un poco incomoda porque a raíz de que todo ha cambiado en torno a él últimamente no sé cómo tratarlo.

-Ojala pudieran volver a sonreír así.

-El tiempo hace que algunas cosas cambien. Aunque mi voz esta desprovista de emociones no tiene el mismo tono agresivo que siempre tenía para él, ahora es…. Calmada.

-¿Quería hablar conmigo?

Snow se da vuelta por fin y me observa con sus ojos penetrantes que siempre he descrito como los de una serpiente.

-Sí, he venido a decirte algunas cosas.

-Lo escucho. -En el fondo cuido mis palabras porque no quiero ser grosera, por primera vez en la vida pienso que no se lo merece.

-En primer lugar quiero que sepas que lamento mucho que nuestra relación nunca haya podido mejorar –Sus ojos fijos en mi- siempre te he querido mucho aunque no pareciera y sé que contigo no he sido demasiado amable pero es porque tu jamás has tenido ningún afecto por mí a diferencia de tu hermana o tu madre y eso para mí ha representado un gran reto que jamás pude superar.

No puedo creer todo lo que está diciendo, Snow siempre ha sido la persona en la que menos he confiado en todo el mundo sin contar por supuesto que una de las cuales se ha ganado todo mi rencor. Es difícil imaginar que la serpiente venenosa sea el mismo hombre cansado que me está hablando en este momento.

-Yo… -Trato de decir algo pero en verdad no sé qué.

-Espera, aun no termino –Me interrumpió y continuó- En segundo lugar quiero que sepas que lamento mucho haber sido tan egoísta en el pasado y sobre todo haberlas abandonado luego de que Robert muriera porque aunque él nunca haya sido de mi entero agrado fue el hombre que tu madre escogió para amar y el que me regaló dos hermosas nietas, solo hasta ahora entiendo lo que significa el amor verdadero y es por eso que espero si no es mucho pedir que algún día puedas perdonarme…

Ahora sí que no me creo lo que estoy escuchando pero se ve tan sincero que decido dejar de lado el resentimiento que le he tenido y en cambio agradecerle todo lo que ha hecho por nosotras.

-Eso ya no importa porque usted nos ha ayudado mucho ahora que hemos tenido esta gran necesidad por lo de Prim y aunque nada podrá borrar los acontecimientos del pasado, el presente es lo que vale y hemos de estar unidos por ella.

-Tienes razón pero me temo que eso no va a ser posible por ahora por lo menos.

-¿Qué quiere decir?

-La tercera razón por la que estoy aquí es para despedirme de ustedes pues debo hacer un viaje lejos del distrito que me va a tomar bastante tiempo, pero no te preocupes, he dejado todo dispuesto para que no les falte nada aquí y puedan viajar al Capitolio sin problemas una vez que se consiga el donante, incluso Egeria mi ama de llaves las estará esperando para que se muden a la mansión cuando lo deseen, ahí podrán estar más cómodas.

No sabía que decirle a continuación porque todo esto me abrumaba, solo había visto la casa de Snow por fuera y jamás me hubiera imaginado la posibilidad de vivir allí, es más, aun no puedo considerar esa idea. Por otra parte no somos lo suficientemente cercanos para pedirle más detalles al respecto de su viaje además creo que él mismo pensaría que estaría fingiendo.

-Espero que todo salga bien en su viaje.

-Lo mismo espero yo. Katniss… Yo sé que tú y yo nunca hemos sido muy familiares el uno con el otro pero de verdad me gustaría que alguna vez pudieras considerarme parte de tu vida y si no es mucho pedir que cuando te sintieras cómoda me llamaras abuelo.

-Yo…

-No tiene que ser ahora aunque si te agradecería que… -Se lo piensa un momento- que me regalaras un abrazo antes de irme.

Me acerque a él a pesar de nuestra notable incomodidad y su olor a sangre –Algo que jamás cambiaria- y cuando estuve envuelta en su abrazo sentí algo extraño en mi interior.

La persona que más me había parecido repulsiva en el mundo podía ser increíblemente amable pero sobre todo sincera. Se iba por un tiempo y aun así estaba viendo por nuestro bienestar, se había preocupado tanto por Prim e incluso por mí en este último tiempo que entendí que de verdad se estaba esforzando por hacer parte de la familia.

Tal vez tuvimos un pésimo comienzo en la vida pero nada que sea negativo debe durar para siempre y mucho menos cuando alguien parece dispuesto a cambiar. Decidí bajar completamente la guardia asegurándome a mí misma que era lo mejor y satisfecha al pensar que si él decidía aprovecharse de eso para mal se estaría engañando a si mismo porque por lo menos yo estaba haciendo el intento por perdonar, así que ya sabía que era lo siguiente que debía decir…

-Regresa pronto… abuelo.

Lo sentí sonreír mientras apretaba nuestro abrazo.

-Lo intentaré pequeña.