El blanco color que el techo poseía, cegó su mirada por algunos momentos. Fue hasta después de un par de parpadeos y de algunos gruñidos de insatisfacción que sus azulinas cuentas pudieron tener una vista mucho mas clara. Estaba en algo suave… oh, así que era su cama… Volteo a la ventana, y el sol estaba en lo mas alto, iluminando para tratar de entibiar un poco el frio ambiente de Rusia. Se removió una vez mas, encontrándose que el reloj marcaba mas allá del medio día. Sorprendido, se levanto de golpe, mareándose casi al instante. Diablos, su cabeza, su maldita cabeza.

Acomodándose, se sentó en la cama, pasando su mano por sus enredadas hebras azules. ¿Había un taladro allá dentro? No, una mejor pregunta era, ¿Qué día es hoy? ¿Cuánto había dormido? … ¿Por qué nadie lo había despertado? ¡Tenia que reprender a alguien por esto! Había funciones que el tenia que cumplir, y tenia un tiempo limitado para terminarlas y hacer que volvieran a Italia. Morir antes de tener a Ichirouta podría ser… peligroso, realmente peligroso.

Suspiro, y dejo que su espalda descansara en la cabecera de madera de aquella cama. Ah… ¿Qué debería hacer ahora? Si su mente no le jugaba algo, no tenia mas de un día en la cama… Si, había caído de esta manera la mañana anterior… Se sentía bastante mal y Fidio le recomendó se encerrara en su habitación… y hasta ese momento, aun no tenia ninguna noticia acerca del avance que estaba teniendo Taiyou con la recuperación del peli azul… No era que no confiara en aquel chico, o en su novio, pero… bueno, el que estuviera algo tocado y tuviera la personalidad de un niño podría presentar algunas dificultades a su trabajo… sus berrinches eran un poco recurrentes y sus cambios de animo se daban con rapidez si el de cabellos naranjas mostraba un gesto de desagrado a su actitud. Eso le hacia dudar un poco.

Pero… ahora mismo no tenia mas opción que dejarlo todo en sus manos. El tiempo estaba encima, y a parte del secuestro de Shindou no tenían otra cosa que usar para quitarle al menor a la Rosa Negra. Kyousuke tendría que ser al menos por esta ocasión su títere, aunque en realidad, ese chico lo tenia sin cuidado. El no le debía nada, y ese chico no les debía nada a ellos… también buscaría el liberar a Takuto antes de que Tenma pudiera hacerle algo grave, aunque este seria un paso mas difícil, si llegaba a asustarlo… Agh…

Cerro los ojos y se recargo con pesadez y fastidio de nuevo. Las cosas eran demasiado complicadas… si sus padres vivieran, si Ichirouta nunca hubiera sido separado de su verdadera familia, tal vez ahora mismo lo dejarían morir con tranquilidad en la soledad de la habitación de un hospital. Anhelaba eso… Esta presión era la que empeoraba su estado, aun cuando comiera tales grandes dietas, no serviría de nada. De sus labios salió un suspiro, y sus manos comenzaron a acomodar su cabello. Tenia que salir, tenia que poner orden, tenia que decirles a todos su papel y su lugar en aquel día. Amarro en media coleta su cabellera, igual que todos los días y dejo que sus ganas cayeran una vez mas en el colchón. En verdad no tenia ánimos de salir de esa tranquila instancia… pero tenia que hacerlo.

-¿Edgar?- llamo el castaño mientras abría la puerta con lentitud –Hey, pero si ya estas despierto…

-Uhm… si… Creo que dormí demasiado… No se que sucedió con el despertador o conmigo mismo- menciono dejándolo pasar. Fidio cerro la puerta tras de si, tomando asiento en un pequeño banco de madera cerca de la cama. –

-No te preocupes, no es nada de eso- asintió – Ayer te sentías muy mal en la mañana, por lo que el doctor te suministro algunos calmantes. Dijo que te harían dormir de 12 a 36 horas, y bueno, parece ser que fue justo en la media. –rio divertido por el curioso dato. Edgar sonrió un poco, por lo tonto que lo hacia sonar a pesar de lo que era.

-Te deje con todas las responsabilidades… te pido una disculpa.- lo miro bajando la sabana hasta sus piernas, notando que todavía traía la pijama, y tenia algo de hambre. Haría algo al respecto tan pronto se levantara.

-No te preocupes.- dijo rápidamente, sonriente y condescendiente. –En tu estado, no podías hacer mucho- el ingles asintió sabiendo que esto era cierto - He estado mucho tiempo contigo, así que se manejar este negocio con la palma de mi mano… No fue ninguna dificultad, además… Si las cosas siguen de esta manera, cuando recuperemos a Kazemaru seré yo quien tenga que enseñarle de los preceptos de nuestra organización. –

-Bueno… en eso tienes razón. Ayer… no, antier, tuviste una conversación con Tenma, ¿No es así? ¿Tienes alguna noticia de el y sus planes?

-¿Matsukaze?- negó con el rostro- Tan solo llamo preguntando si es que no había olvidado una de sus extrañas muñecas en la sala de juntas, estaba preocupado de no encontrarla, en verdad me pregunto si es un niño o una niña-

-Vamos, Fidio… No seas tan duro con el. En este negocio todos tenemos algo de loco, y por los perfiles que hemos visto, ese chico no es nada junto a los psicópatas que lideran en su mayoría las rosas rusas. – vio a la ventana, sin tener ánimos de discutir el tema de nuevo. –Y esta con Taiyou. Se que el lo controlara, hasta ahora siempre lo ha hecho. ¿O no?

-Si… Taiyou…- murmuro desviando su mirar, en un tono preocupado y nervioso.

-…- confundido por tal cosa, se vio obligado a preguntar. -¿Sucede algo con el?-

-Bueno… No sabría como decirlo…- suspiro viendo al suelo ahora, apretando el banco. –Tai, Demonio, y yo siempre hemos sido muy unidos, desde que comenzaste como líder pero… -suspiro y se irguió con seguridad. Era obvio… la forma de engañar de Tenma era ser un chico indefenso y desprotegido. Pero el no era así. Tenia que comportarse como todos los días. Aclaro su voz y hablo con seriedad. –Últimamente pareciera como si solo le importara la tonta venganza de Tenma, si le pregunto que ha sucedido con Ichirouta dice que llamara luego y nunca lo hace. Le pedí que investigara sobre la Rosa Negra pero simplemente menciono estar ocupado, tuvo Demonio que hacer su trabajo… Varios de nuestros informantes los han visto aun así pasear libremente por Moscú, como si no les importara… Como si no le importara en lo absoluto la situación en la que esta cayendo nuestra organización Edgar.

-… ¿Estas seguro de que hablamos del mismo Taiyou?

-Absolutamente- contesto sin titubear. Edgar reflexiono, mirando a otro lugar de la habitación.

-Solo esta concentrado con su novio, hace mucho que no pasaban tanto tiempo juntos, y este es su lugar natal… No hace falta que nos preocupemos…- asintió sin ver la mueca de desprecio ante esas palabras del parte del otro, gesto que no duro mucho en sus labios.

-En tal caso, me encargare de lo demás. El doctor ha dicho que tienes que quedarte en cama un par de días, que el estrés te esta matando. Me encargare de todo, ¿Esta bien?- se puso de pie, y estuvo a punto de enfilar hacia la puerta… pero la mano del peli azul lo detuvo, pues apresaba su muñeca.

-Aun así… en cualquier caso, si algo sucede con Taiyou, no dudes en decírmelo… ¿Esta bien?-

-¿Eh?... Claro- le tranquilizo sonriendo- Te informare todo lo que sepa- y para cuando los delgados y finos dedos del otro lo soltaron y el pudo salir de la habitación, una pequeña sonrisa se asomo en su rostro. No logro que desconfiara. Pero logro algo mucho mas entretenido. Una duda.

.-._.-._.-._.-._-._.-._.-._.-._.-._.-._

-Cuidado- advirtió acomodándolo mejor en su asiento al menor, pues el tren daba una vuelta un poco mas aguda que las demás, y podría caer. Habían dormido una vez mas antes de ir a la Rosa Blanca. Obviamente no en el apartamento que estaban rentando. No eran tan tontos. Habían conseguido otra habitación solo por la noche, y tan solo salieron de allí, fueron al apartamento. Se cambiaron de ropa, Tenma reviso a sus preciadas muñecas, mientras que Taiyou limpio la sangre que había quedado en el suelo.

Le había costado un poco de trabajo, pero finalmente había conseguido que le dijera que era lo que había sucedido cuando el salió. Debió haberlo previsto. Salían muy seguido, se dejaron ver y se confiaron de que no sabrían identificar al castaño… pero al parecer lo identificaron, identificaron donde era que estaban. Según sus especificaciones, sobre el "genial chico de la cicatriz en la mejilla", era un chico llamado… ¿Heat? Si eso… Pertenecía a la Rosa Blanca, lo vio en una de las presentaciones que hacia Demonio.

Sabia que era algo raro, y que probablemente cuando lo viera, aun cuando Tenma no le guardare rencor, el lo haría. Tendría que suprimir ese sentimiento para no meterse en problemas con el. Ese chico solo hacia su trabajo, así como ellos suelen hacer el suyo. Tomarse las cosas de manera personal siempre, pero siempre complica todo. Decidió atacar al castaño para rescatar a Takuto, y con eso debía estar conforme. Lo bueno de el accidente del día anterior, era que ahora ya no tendría la responsabilidad de atacar al pianista, puesto que la venganza ya estaba… "hecha". Le daba algo de lastima ese chico en silla de ruedas…

-¿Puedo comer otro dulce?- pregunto estirando la mano el pequeño.

-Ya has comido 4, ¿No crees que ya es suficiente Ten?- se apresuro a negar, acomodándole su abrigo.

-Solo uno más, prometo que será el ultimo.- volvió a pedir, parpadeando varias veces y suavizando mas su tono de voz. El de cabellos naranjas no hizo mas que soltar una pequeña risa y darle un bocadillo más.

-Pero es el ultimo.- advirtió tratando de que lo tomara en serio.

-¡Si!- grito el otro, desenvolviendo la paleta. Parecía ajeno a lo que sucedía, mas… cuando el dulce tocaba su boca, se aferraba a su brazo, y después veía el otro asiento con seriedad… pensativo. No decía otra cosa a menos de que el le preguntaba algo más. Entonces respondía cosas cortas. Estaba pensando en que haría llegando al edificio que sabían les pertenecía. Era predecible que primero los verían como enemigos… pero querían ayudar.

El tren se detuvo, los pasajeros comenzaron a bajar, al igual que ellos. –Vamos- le llamo tomando su mano y entrelazando sus dedos con los del otro. El lugar quedaba a tan solo dos calles de esa ultima parada, y aunque seguían en silencio, podían disfrutar de la compañía del otro mientras caminaban. Taiyou vio de reojo a su novio. Seguía absorto en sus pensamientos, sacando la paleta de sus labios solo unos momentos, y después, volviendo a degustarlas con su rostro infantil. Diecisiete años, cualquiera juraría que tenia mucho menos que eso…

-¡Ah! ¡Es aquí!- señalo el lugar abiertamente, por lo que el mayor pronto le dio una mirada. Vaya. El edificio de su mafia era blanco… pero no TAN blanco como lo era ese. Tal vez se tomaban un poco a pecho lo del color… Negó recapacitando. Ese había sido un pensamiento tonto. Tal vez solo era un patrón para que se reconocieran entre mafias, ¿No es así? –Entremos- propuso, apretando la mano de su novio. Amemiya lo noto en ese instante. Estaba nervioso. Incluso el estaba nervioso.

-Tranquilo…- le animo, y acariciando un poco su mejilla, se acerco a el y beso con suma ternura sus labios. –Yo estoy aquí contigo. Cualquier cosa que suceda, yo te protegeré. Esta vez no dejare que te hagan nada malo, ¿Esta bien?- las mejillas de Tenma se encendieron un poco, pero a la vez una sonrisa curvo todo su rostro, soltando la mano del mayor para mas bien lanzarse a rodear su cuello.

-¡Muy bien! Taiyou estará conmigo y todo estará bien, ¿Verdad?- pregunto emocionado.

-Si, estaré aquí- respondió besando su nariz.- Te estas congelando, pero si acabo de besar un hielito.- se burlo, haciendo que el otro riera.

-¡No digas eso! No es mi culpa, siempre sucedía- le advirtió, dándole un beso más, uno un poco mas prolongado. –La tuya también esta fría, así que ambos estamos iguales. – lo soltó y acomodo su ropa- ¿Entramos?- cuestiono.

-Claro. – respondió caminando a su lado hacia la guardia. Esta los detuvo, pero simplemente presentándose e informando que tenían que hablar con Kidou Yuuto, estos lo dejaron pasar. Bueno, ellos no podían reconocerlo, probablemente porque el que había hablado era Tenma, y este tenia un acento ruso autentico, era su lengua natal. El hubiera generado un poco de sospechas.

Abrió las puertas, y entraron ambos, observando lo bien cuidada y elegante que era esa casa. Era como en Italia, pero mas resplandeciente. Les gustaba un poco los lujos, al parecer. Aunque, por supuesto, una vista resplandeciente también te podía cegar para confiar ciegamente con alguien que podía tirarte al barranco sin meditarlo. En la entrada no había nadie, sin embargo, en las escalera, había un chico sentado. Se veía algo pequeño y tenia los ojos azules. Los observo vagamente por un momento… más al regresar sus cuentas analizo con profundidad el rostro del menor.

-¿Matsukaze Tenma?- pregunto Yuuki. El mencionado, sorprendido, se señalo a si mismo. Vaya, no esperaba que alguien supiera quien era. Solo fue un ciudadano mas entre las calles de Moscú, ¿No era así? Incluso lo esperaría de algún miembro de la Rosa Negra, donde estaba el bastardo de Kyou-kun. -¿Qué haces aquí? ¿Quieres entregarte por lo que hiciste?- la voz de esa persona era suave, pero sus manos ya rosaban un arma en uno de sus bolsillos de su pantalón de mezclilla. Eso era lo único que lo diferenciaría de un universitario normal. El gesto paso desapercibido para el de ojos alegres, pero Amemiya lo intercepto en el momento. En un auto reflejo, el saco la mitad de su arma del bolsillo de su saco. Alarmado, Tachimukai saco por completo la pistola, apuntándole al italiano. Este no tardo en imitarlo, como si ambos esperaran un primer disparo.

-O-oigan, niños, niños, no tienen que ponerse agresivos- rio el castaño. Poso su mano sobre la calibre de su novio y la bajo lentamente, viendo sus ojos. –Puedo manejar esto mi amor, no tienes de que preocuparte…

-El nos esta apuntando- le recordó con cierta agresividad puesta en sus ojos. Tenia miedo, mucho miedo, mas por la venda que ya adornaba el pecho del otro. Tenia que protegerlo. –Nos puede disparar en cualquier momento.

-No pasa nada. Yo hablare con el.- el italiano no quería fiarse de esas palabras… ¿Pero que le quedaba? Tenia que hacerlo. Volvió a guardar el instrumento, pero no por eso quito el ceño desconfiado de Yuuki, que solo los observaba, esperando cualquier movimiento en falso que lo hiciera preocuparse. –¡Hola! Me llamo Tenma, pero eso ya lo sabias, ¿Verdad? ¿Cuál es tu nombre?

-…- frunciendo el ceño, se encontró un poco confundido por esa actitud. –No estas aquí para hacerte amigo mío, ¿O me equivoco?-

-Waa, tu si que eres inteligente. – remarco, riendo un poco. –Es cierto, no he venido aquí a hacerme amigo de nadie, mas bien, he venido a salvar a mis amigos. – haciendo una pequeña reverencia, se inclino ante el castaño. –Quisiera poder hablar con Yuuto Kidou, es su estratega, ¿No es así? – señalándose a si mismo, hablo con emoción- Vi unas fotos el otro día y ¡wow! Mi estratega y el se parecen mucho, ¿Todos los estrategas serán parecidos entre si? ¡El de la Rosa Negra no se parece a ellos!... ¿Y si es alguien más? ¡El estratega de la rosa negra siempre se ve malvado en las fotos!

-¿Quieres llegar a un punto?- pregunto sin entender en si lo que pedía. Era un chico extraño, se iba por las ramas fácilmente.

-Ya te lo dije, ¡Quiero hablar con Yuuto, por favor!- abrió su abrigo y se alzo la playera un poco, dejando ver la herida que se encontraba en su vientre. –Además de que quiero buscar al asombroso chico que hizo esto, ¡Es genial! ¡Me sorprendió cuando llego y no me defendí bien! Pero me alegra haberlo hecho, pudo ver que es hábil –asintió y ladeo el rostro –Si hubiera estado preparado, tal vez igual hubiera perdido, pero hubiera dado mas pelea, no soy alguien que se rinde fácil. –Bajando la prenda de nuevo, hablo mientras abotonaba el abrigo nuevamente –Por eso mismo, ¡No me iré hasta que me concedas pasar y hablarle a tu superior Kidou!

-Hablarme sobre que- interrumpió entonces el de rastras, caminando hacia ellos. Yuuki bajo el arma inmediatamente, guardándola en el bolsillo de su pantalón, y sin decir nada, se hizo a un lado de la conversación. El no entendía nada de lo que decía, así que, era mejor que esos asuntos los tratara con quien podría hacerlo. –

-Bueno, bueno. No podemos dejar que cualquier escuche esto, a menos que lo decidas Kidou.- aseguro, no quitando esa expresión infantil. Taiyou pareció relajarse un poco por la nula amenaza que había al menos por estos momentos a la vida del menor, y también se dedico a observar como trascendía la conversación. –Pero si quieres un resumen, es sencillo. Necesito tu ayuda, así como tu necesitas la nuestra.-

-… ¿Por qué debió confiar en eso?-

-Por que probablemente somos los únicos de nuestra mafia que pueden ayudarte contra Kageyama Reiji en este instante… -alzo los hombros y guardo sus manos en sus bolsillos- Puedes escucharme si quieres… hasta podría contarte que sucedió con Shin-chan si quieres… O puedes quedarte con la duda, e ignorar mis palabras. Ya veremos quien duerme mejor esta noche. – y tras ese simple respuesta, el oji rojo frunció el ceño. Cualquier tipo de información era valiosa en ese momento… y el movimiento definitivo en contra de ese monstruo tenia que ser dado lo mas pronto posible.

-… Esta bien. Veamos que tienes que decir- menciono, dándose la vuelta y caminando a su oficina. El menor sonrió y jalo a su novio tras el. Esta seria una charla divertida.

.-._.-._.-._.-._-._.-._.-._.-._.-._.-._

Shindou permanecía en su habitación, revisando aburrido un libro, hojeándolo. No tenia la cabeza donde debía en esos momentos. Sabia que había trabajo que hacer y todo ello pero… No podía concentrarse. Aun estaba un poco preocupado por lo que había sucedido para que Kyousuke se hubiese ido tan de repente cuando estaban a punto de hacer algo que le encantaba… Su reacción, su rostro en un semi-shock. Era un poco extraño…

Volteo a la puerta y volvió a dejar que la almohada cargara con sus pensamientos. Kirito seguía afuera, y aunque lo apreciara este nunca le permitiría salir y encontrarse con Tsurugi… Seria el primero en detenerle, por obvias razones y por obvias ordenes. Pero necesitaba saber que había sucedido, al menos una pista que le confirmara que estaba bien.

-Takuto- le llamo desde el marco de la ventana. El mencionado se incorporo con rapidez al reconocerlo. Vaya. Hablando del Rey de Roma.

-Kyousuke- murmuro, sabiendo que si lo escuchaba hablar, el guarda espaldas entraría en seguida. Dejo el libro en la cama, y moviéndose sin hacer ruido alguno, se acerco hasta la ventana. El peli azul se sentó en el marco, sosteniéndose de una posible caída. El otro le imito simplemente para quedar a su altura. –Ayer te fuiste demasiado rápido, ¿Qué fue lo que sucedió?-

-No es muy sencillo de explicar…- comenzó el de ojos dorados, imitando los susurros sin saber muy bien porque. Era inercia por escuchar como hablaba el pianista. –Me informaron que… Mi hermano a muerto…- y a pesar del coraje y rencor que había tomado la tarde anterior, la herida carcomía muy muy dentro, quemándole. –Era la única familia que me quedaba…

-… Tsurugi…- Y el problema no era precisamente lo doloroso que era verlo en ese estado, desconsolado y devastado en cierto sentido por la muerte de este hermano. En realidad, a lo que no encontraba solución, era al como consolarlo… El no podía decir lo mismo, ni podía apreciar a sus seres queridos como este lo hacia. Habían diferencias… -Yo… Lo lamento… - acercándose un poco más, tomo los cabellos del mas alto, mientras este cerraba los ojos con fuerza. –Parecía doloroso… no lloraba, pero sus ojos estaban hinchados. Había sido una muy mala noche para el.-

-Tal vez… Tal vez era algo inevitable- dijo de nuevo, recuperando un poco de su compostura. –Pero esto abre una nueva puerta- informo y quito la mano de su cabeza, apretándola entre la suya, no con fuerza devastadora, mas si con apoyo. No dado, si no requerido. –Antes de morir, el… me dejo una carta.- frunció el ceño de nuevo, recordando la escena en la que lo había encontrado. –Dijo… muchas cosas… pero también me aclaro que hay un secreto que guarda mi familia… No aquí. Es en Japón, en Tokio, de donde viene ese sujeto de los Yakuza, supongo- gruño al recordar a ese tipo que trajo a las rosas de un lado a otro por bastante tiempo. –Viajare allá, descubriré la verdad y después… Volveré para descuartizar a su asesino, y a ese maldito de Matsukaze.

-…- guardo unos momentos silencio, tratando de asimilar toda la información que le daba de golpe. Mucho mas de la que esperaba iba a recibir. –Bueno… - ¿Qué se supone que debía decir? En realidad el otro simplemente había tomado la decisión de irse a ver que había pasado con su familia… y bueno, ¿Qué podía hacer el realmente en tal caso?- Y… ¿Cuánto tiempo te iras?- era lo único lógico que se le ocurría. Tenia que prepararse mentalmente para la larga ausencia que habría. Apenas y volvía de ese encierro sin verlo, y de nuevo quedaba sin el. Preso de una manera distinta, pero la sensación era parecida.

-No, no cuanto tiempo me iré- recalco, mirándole alzando una ceja. –Cuanto tiempo nos iremos dirás.- menciono, apretando un poco mas esa mano. –No estoy seguro si serán un par de días o semanas, pero entre mas pronto terminemos ese asunto allí, volveremos aquí para dejar las cosas claras.

-Espera, espera, espera. Detente… - halo su mano y la separo de la del otro. ¿Era el día de las sorpresas incomodas o algo así? -¿Me esas pidiendo que vaya contigo?- el oji dorado asintió, como si fuera obvio. –P-pero es un poco apresurado, ¿No crees? Digo, ¿Cuándo planeas irte? –

-Mañana en la noche- dijo como si nada sucediera.

-¡Mañana en la noche! Tienes que entender que no puedes llegar con alguien y decirle eso, dale un poco de descanso a mi mente quieres – soltó un bufido y se miraron en silencio unos segundos. -¿Por qué quieres que vaya?-

-Bueno… No hemos estado juntos después de… ¿Cuánto? Ha sido demasiado tiempo… - frunció el ceño y rodo los ojos con algo de fastidio. –Además, bueno, yo tampoco soy de piedra, mierda, igual y quiero pasar un tiempo contigo, viajar en un maldito avión, yo que se, ¿Eso no le gusta a los señoritos como tú?- Takuto lo miro incrédulo, y no pudo evitar que una risa se escapara de sus labios.

-Claro, claro, a los señoritos como yo- dijo con sarcasmo y suspiro. Su rostro parecía decir "Voy-a-matar-al-que-escribió-este-guion", pero en realidad esa milésima de corazón cálido que tenia el de cabellos azules estaba sensible. Posiblemente por la muerte de su familiar.

-Entonces, ¿Iras?- el tono era casi retorico. Estaba seguro que aceptaría en ese instante. Solo tenían que saltar de ahí, y huir al aeropuerto mas cercano. Se encargaría de comprarle ropa y ese tipo de cosas después, como si no tuviera el suficiente dinero como para hacerlo. –

-Bueno…- pero la duda se hacia presente en Shindou. –En realidad yo…

-¿Takuto-sama? Escucho voces- comento el guarda espaldas, abriendo la puerta con preocupación… Rayos. Había olvidado de hablar con moderación y los había escuchado. Kirito y Kyousuke no se movieron. El mayor lo observo sin soltar la perilla, y el menor lo hizo aun sentado en el marco.

-… ¿Quién es este sujeto?- pregunto molesto por su presencia. Si hubiera sido un miembro de la Rosa Blanca ya hubiera corrido a dar voz y a tratar de atraparlo, pero ese tipo…

-El… Es mi… Guardaespaldas. Después de lo que paso mamá insistió- bueno, impuso que lo tuviera así que… Aquí esta el. – explico pronto. Guarda silencio, decir tonterías como "No es lo que parece" solo desataría a esas dos bestias.

-… Así que un guarda espaldas- ¿Qué si sentía celos? Seria mas cierto decir que Nepper era un buen ciudadano que negarlo. ¿Por qué una persona además de el podía acceder a Shindou las 24 horas del día? Ese era su puesto, su privilegio, y no estaba dispuesto a que cualquier idiota tratara de quitárselo. Ambos chicos afilaron la mirada, aun cuando Shindou no supiera que decir para calmarlos o algo por el estilo. –Mantente listo Shin… Aun me debes una respuesta antes de mañana… - y dicho esto se levanto de su lugar y escalo piso abajo, soltándose del muro, saliendo de la misma forma que había entrado. Sin ser visto por la seguridad del edificio.

-… ¿Puedo tener entonces yo una explicación también?- pregunto esta vez el guarda espaldas. Shindou guardo silencio, sin saber que contestarle.

.-._.-._.-._.-._-._.-._.-._.-._.-._.-._

-¡Me encantan estas sillas!- celebro el niño dando vueltas sobre su propio eje. Era divertido, realmente divertido. Vaya ironía, Kyousuke acababa de dejar el lugar donde se encontraba la persona a la que tanto anhelaba asesinar.

-Tenma- le llamo el peli naranja, deteniendo el inmueble y acomodándolo frente al escritorio del oji rojo. El a su vez, tomo asiento al lado de el, con una expresión mas seria y profesional. El castaño rio, e imito su pose, mas no su gesto. Seguía con esa sonrisa que mostraba las dos hileras de dientes blancos, siempre esa sonrisa tétrica que armaba.

-Y bien… Me gustaría escucharte, Tenma. – le llamo pronto. Sus intenciones, saberlas era primordial, también saber el que podían obtener de este… Entre menos tiempo perdieran, seria mejor para los tres.

-Eres igual que Demonio, Kidou Yuuto- comento sonriente el niño. El nombre le sonaba vagamente conocido al estratega, pero solo negó un poco y quiso olvidarse del asunto por el momento. –Bueno, ya que no tienes paciencia, empecemos por el primer punto para que me escuches con mas tranquilidad. – alzo el índice y lo señalo. –Nuestra intención no es perjudicar a tu rosa… Se que lo parecía, si, cierto, por lo del secuestro de Shindou y eso pero, noup, noup… En realidad, de quien yo quería vengarme era de Tsurugi Kyousuke. Puff, laaarga historia. Hace un tiempo desaparecí, pero en realidad el intento matarme por una tontería, y luego pasaron mas cosas tontas, esto y lo otro, me entere de que Kyou-kun tenia un novio y yo quise vengarme por lo que me había hecho y pues. –alzo los hombros, esperando su explicación fuera al menos lo suficientemente clara como para que llegara al grado de entendimiento. –Lo secuestre porque quería que sufriera, pero Shindou se fue, así que me vengue de otra manera. Lo logre, y espero le haya dolido mucho… Así que, realmente ya no necesito hacerle nada malo a Shin.

Kidou afilo la mirada ante esa explicación y solo asintió. Mas le valía investigar que tanta de esta información era verídica. –No puedo decir que creo completamente en esto que dices, pero lo tomare en cuenta… El asunto en todo esto, es que tu no has venido a pedir disculpas o excusarte, ¿ O no?

-Aja- asintió cerrando los ojos y surcando una curva traviesa por sus labios.- En realidad vengo a hablar de algo mas serio… Como ustedes supongo ya saben, nosotros pertenecemos a la mafia italiana. Nuestro principal objetivo es tener de vuelta a nuestro siguiente sucesor como la cabeza de la organización. Ichirouta Kazemaru… Después de eso, planeábamos aliarnos a ustedes. Tenemos pruebas, y tengo miembros que podrían probarlo si no quieres creerme.- enfatizo, jugando con sus dedos como si fuera aquella curiosa canción de la araña y la lluvia.

-Si… Esa información la tenemos bastante clara desde que los identificamos a los pocos días de su llegada, pero no quisimos involucrarnos, no más por nuestras razones…

-Es porque Kaze-chan era un asesino de la Rosa Negra, ¿O no? Bueno, no importa… El cambiara cuando sepa de donde viene- aseguro alzando los hombros. –Aunque hicieron bien. Entre menos tuvieran que ver en ese momento, seria mejor para nosotros. Aunque, con la llegada de ese chico Yakuza y sus amores las cosas se complicaron… o tal vez se hicieron mas sencillas. –suspiro y poso sus manos en sus mejillas- ¿Acaso el amor no es algo hermoso? –rio y apretó mas su rostro, hasta soltarlo y volver a balancearse en su asiento. –Pero bien, la razón que teníamos para aliarnos era una simple. Tenemos un objetivo en común, ambos saldríamos beneficiados y muchos de nuestros miembros como de los suyos, obtendrían una venganza por quien arruino su vida…

-… - endureciendo la mirada, se acerco mas al escritorio, atento a lo que ese niño decía.

-Kageyama Reiji… Ese hombre dejo en la calle a la familia de Tai, defraudo a los padres de Ed, uso como si fuera un trapo usado a Demonio… Y apuesto a que no fueron los únicos afectados. Estábamos dispuestos a derrocar junto a ustedes su imperio…- poniéndose serio de repente, se re acomodo su silla- Pero Edgar esta muy enfermo, no sabemos que sucedió pero según me explico Taiyou… Tenemos sospechas de que Fidio Aldena… pretende aliarse a Kageyama.

-Y eso no es lo peor- hablo por primera vez en la conversación el mas alto. El conocía mejor la historia, por lo que podía contarla con fluidez. –Fidio sabe sobre todos los movimientos que hay en Italia sobre nuestra organización, es una persona de confianza para nuestros compañeros, ellos lo seguirían sin pensar y… Antes, había una estrecha relación entre su familia y Kageyama… Lo he ido a ver ayer por la mañana, y tenia todos los indicios. Se comportaba como el jefe, se interpuso entre recuperar al hermano de nuestro líder, a pesar de que nos conocemos desde casi niños me trato como si fuera su enemigo… Y toda la información que estuvo pidiendo era mayoritariamente sobre SU rosa… - paso la mano por sus cabellos y miro con preocupación al de ojos rojos. – Tememos que se lie con la rosa negra y entonces ataque a la blanca. Somos pocos aquí… muy cierto, tenemos poco protagonismo en este país… pero si Aldena llama a nuestros agentes de Italia… Creame, habrá serios problemas…

-Así que… Este es el trato- poniéndose de pie, le oji azul miro con preocupación y suplica al de rastras, no con fingida burla y alto orgullo como cuando se había presentado. –Por favor, ayúdenos a rescatar a nuestra organización… y cuando este de vuelta en las manos correctas, usaremos todo nuestro poder e inteligencia para hacerle frente a Reiji Kageyama. Juntos.

.-._.-._.-._.-._-._.-._.-._.-._.-._.-._

Y he aquí el chafa cap de esta vez. Duelo de miradas de los enamorados de Shin, una creciente admiración de Ten a Heat, y el viaje de Tsuru. Asdasd esperemos las cosas avancen en línea recta!

La siguiente historia es Violeta, asi que, asdasd prepárense para una genialidad hecha escritora

Os amo, nos vemos en el próximo cap