¡Mis amados lectores! Ya falta poco… Gracias por su fidelidad y sus geniales comentarios ¡Los amo aunque nos los conozca!
Maryrose16: Espero que te guste el capítulo y que responda a tus dudas.
Erika: Que bueno que te haya gustado la reconciliación, a mí me gustó mucho escribirla porque en todas las historias Snow es tan malo que ya quería darle una nueva connotación aunque para algunos sea tan imposible. Jejejej espero no librarme de ti ahora que voy a empezar a publicar una nueva historia. Me encantan tus comentarios.
Laura: Imposible de creer ¿No? Pues solo quería que fuera algo diferente porque como dices, la costumbre es que siempre sea el malo.
Carolblue: Si cuesta mucho. Mientras lo escribía me imaginaba que en definitiva mi historia es un universo paralelo (casi imposible) al de Suzanne. ¡Tan bonita tú! Qué bueno que estés entretenida.
CAPITULO 32 ¡BIENVENIDO PEETA!
La película que los chicos eligieron para ver en la noche milagrosamente no fue una de romance pero no es difícil adivinar que lo hicieron a propósito pues hubiera sido algo incómodo para mí estar rodeada de parejas prodigándose amor tanto en la vida real como en la pantalla.
"Los Vencedores", un filme de superhéroes me mantuvo entretenida un rato aunque no fue suficiente para sacar de mi cabeza la conversación que tuve con Snow y la manera como me pidió perdón por las fallas del pasado. A estas alturas ya nada logra sorprenderme y sin embargo hay cosas que aun consiguen despertar en mí, sentimientos que no tenía idea que existían.
Luego de que charláramos un rato más con todos Gale y yo nos fuimos a casa hablando en el camino sobre mi próximo encuentro con Peeta.
-¿Estas nerviosa?
-No exactamente aunque debo confesarte que tengo emociones encontradas al respecto, por una parte me emociona y me alegra que por fin este en casa pero por otra me es difícil soportar el hecho de que todo pueda seguir igual, sin un avance… No sabes lo que daría porque todo volviera a la normalidad ahora que lo necesito tanto.
Gale coloca su mano en mi hombro mientras caminamos y yo reprimo el impulso de abrazarlo y llorar.
-Tranquila, yo estoy aquí igual que los chicos. Sabes que todos te apoyamos.
-Lo sé. Trato de sonreír mientras apresuro el paso para reunirme con mi familia.
Cuando estamos en casa nos despedimos con un abrazo y me siento un poco reconfortada por contar con alguien tan valioso como Gale.
-Hola mama… Hola Patito.
-Kat, estas aquí ¿Qué tal la peli?
-Entretenida.
-Qué bueno.
-¿Y tu como vas?
-Muy bien, imagínate que Rowan ya se enteró de que Ash está enamorado de Meghan.
La observo como queriendo decirle que no se de lo que habla pero caigo en cuenta de que me platica detalles de su libro. Desde que regresamos a casa, Prim no hace más que leer dado que no pudo regresar a la escuela y por supuesto no debe someterse a actividades que le generen gran esfuerzo físico. Es una bendición que pueda vivir emocionantes aventuras sin necesidad de levantarse del sillón y todo gracias al abuelo.
-Y eso es bueno supongo.
-¡Claro que lo es! –Pone sus ojos en blanco- Olvidaba que aún no te cuento sobre este libro ¿Tienes tiempo ahora?
-Creo que tendrán que dejarlo para dentro de un rato porque ya es hora de comer.
Mamá ha preparado un delicioso arroz silvestre con costillas de cordero lo cual desvía toda mi atención por un segundo, sin embargo recuerdo que debo preguntarle algo.
-Mamá ¿Sabes a donde viajará el abuelo?
Mi madre sin duda se sorprende y se detiene a verme un momento, sé que lo hace no porque le parezca extraña mi pregunta sino porque por primera vez en la vida lo llamo "abuelo".
-¿Lo perdonaste? -Asiento mientras pongo una cucharada de arroz en mi boca tratando de evitar que me pregunte cualquier cosa al respecto- Cariño ¡Eso es maravilloso! Ahora si seremos una familia de verdad.
-Eso es genial. Prim también sonríe.
-Ah cierto, el viaje, pues me contó que va al distrito 1 pues quiere poner una sucursal farmacéutica allí y debe adelantar unos negocios que posiblemente le tomaran algo de tiempo.
-Ah.
Luego de nuestra cena en familia escucho el relato de Prim sobre su libro y trato de hacerme imágenes mentales sobre este sin evitar ponerle al chico lindo la cara de Peeta y a la protagonista mi cara. En un rato más nos vamos a dormir y decido que quiero abrazar a Prim mientras lo hacemos para la cual nos recostamos en mi cama dejándonos arrastrar hacia una noche sin sueños.
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
Y por fin ha llegado el miércoles… El día en que Peeta ha de regresar al distrito. Luego de un martes sin novedades me levanto extrañamente animada y con mariposas revoloteando por mi estómago.
Tengo que ir a la escuela y por supuesto él no estará allí pero he decidido que conforme salga de clase me dirigiré a la casa del pan para verlo luego de estos eternos días de solo tener noticias suyas.
-Así que hoy regresa Peeta por fin.
-Si. Le contesta Gale a Finnick
-Deberíamos organizarle una fiesta de bienvenida. Dice una muy animada Delly
-Me parece una idea excelente, podemos hacerla en mi casa. Madge parece haber superado por fin el asunto de Gale y Johanna y ahora se integra mucho más con todos.
-Es una buena opción ¿Tu qué piensas descerebrada?
Me pregunto ¿Qué estará haciendo Peeta en este momento? Viajando quizás por la misma carretera que lo puso en este predicamento, o ¿Vendrá en tren?
-¡Katniss! Johanna me grita mientras volteo a ver a todos estrellándome con sus globos oculares centrados en mí.
-Lo siento ¿Qué decían?
-Te estábamos preguntando que si te parece bien que organicemos una bienvenida para Peeta.
-Claro, me parece una buena idea.
-Kat ¿Estas bien? Annie se acerca y me pregunta casi en un susurro.
-Si Annie no te preocupes, solo estoy algo distraída.
-Eso es por la emoción de volver a ver a tu amado Peeta. Delly sonríe pícaramente.
-Bueno pero entonces ¿Vamos a organizar algo? No queda mucho tiempo. Johanna no deja de ser impaciente.
Durante nuestra hora libre nos reunimos todos a excepción de Gale quien está en clase y acordamos algunos detalles para la fiesta de bienvenida de Peeta. Madge ha propuesto que la realicemos en uno de los salones de reuniones de su enorme casa –La mansión del Alcalde- mientras Delly y Annie se encargan de la decoración en colaboración con Finnick. Johanna y Gale en cambio tienen la tarea de proporcionar los bocadillos y bebidas del evento y yo debo encargarme de invitar a nuestros allegados y por supuesto de ir por Peeta cuando sea la hora.
Entre las personas a las cuales debo llamar están Effie, Haymitch, Darius, Beetee, la familia de Peeta, Cinna y por supuesto mi familia. Se supone que al salir de clases, antes de ir a su casa ya todos los invitados deben estar avisados del agasajo en honor al regreso de mi chico del pan.
Y llega la hora. Mientras camino por las calles del distrito en dirección al lugar donde queda la panadería de los Mellark, todo tipo de emociones se abren paso en mi interior. Por un lado estoy emocionada por volver a verlo y con muchas ganas de tan siquiera poder abrazarlo pero por otro el miedo a que algo haya podido cambiar negativamente en estos días o que en cambio nada haya cambiado, -Lo cual es confuso- me atormentan. Finnick –Quien recientemente es mi segundo mejor amigo- se ofreció a acompañarme pero decline su oferta argumentando que esto debía hacerlo por mí misma.
Cuando por fin llego me es imposible no recordar el primer día que vine aquí y lo vi esperándome tras el cristal de la puerta, hoy en cambio es su padre quien me recibe pues antes de dirigirme allí lo llamé para asegurarme de que ya estaban en casa.
-Hola Katniss, que bueno que viniste.
-Sr. Mellark ¿Qué tal estuvo el viaje?
-Muy bien gracias por preguntar, él está en su estudio.
El padre de Peeta me invita a seguir y ya en el lugar saludo a su madre y hermanos para dirigirme al lugar donde sé que voy a encontrarlo.
Allí de espaldas asomado por la ventana de su guarida lo veo de pie apoyándose en un bastón. Su cabello rubio está un poco revuelto pero como siempre luce maravillosamente atractivo.
-Hola. Se da la vuelta lentamente al escucharme y nuestros ojos se encuentran por primera vez en días.
-Katniss, viniste. Sonríe
-Te prometí que vendría a verte en cuanto estuvieras aquí.
-Lo sé, esperaba que no lo olvidaras.
¿Cómo podría olvidarlo si es por lo que he esperado casi contando los minutos? No se lo digo porque no quiero parecer desesperada y mucho menos presionarlo.
-No tendría por qué haberlo hecho.
Durante un momento nos quedamos sin saber qué hacer, él cerca de la ventana y yo de pie en el umbral de la puerta con el anhelo de correr a sus brazos y decirle cuanto lo he extrañado pero solo consigo avanzar unos pasos antes de que él vuelva a hablar.
-¿Ya habías venido a este lugar?
-Sí, tú me lo enseñaste una vez.
Recuerdo muy bien ese día. Una gran tormenta hizo que la energía eléctrica se fuera. Aquí en este mismo sofá color crema hicimos el amor a la luz de las velas ese jueves.
-No recuerdo mis ratos aquí pero disfruto mucho el olor de esta habitación.
-Por lo que me dijiste, el olor de la puntura en óleo es uno de tus favoritos.
-Ahora entiendo por qué. Katniss, te gustaría sentarte conmigo un momento. -Yo asiento mientras él se dirige al sofá y yo lo sigo.
La corriente eléctrica que me provoca su cercanía en este lugar es bastante grande y sin poder contenerme conforme estamos cerca lo abrazo. Al principio lo siento estremecerse pero luego se relaja y me estrecha entre sus brazos.
-Te extrañé. Suelto de pronto sin pensar en nada más.
-Y yo a ti mi ángel.
Por un instante parece que todo ha vuelto a ser como antes y deseo con todas mis fuerzas que me bese para comprobarlo, sin embargo, el beso no llega y en cambio Peeta sigue aferrado a nuestro abrazo como si sintiera que nada de esto es real.
Poco a poco me separo quedando frente a frente con él, sus ojos brillantes de emoción me saludan y pareciera que me incitan a acercarme lo que en el fondo también yo quiero hacer pues tal vez en este lugar podría servir para que Peeta recuerde algo, no obstante, cuando tomo la iniciativa de acortar la distancia de nuestros rostros escucho a alguien carraspear en la puerta.
Su hermano Dean nos observa incómodo y nos entrega una razón mientras nosotros deshacemos nuestro abrazo.
-Mamá dice que pueden pasar al comedor a tomar una merienda.
-Dile que en un momento estamos allí.
Dean se retira luego de asentir dejándonos de nuevo solos pero el valor que tenía para besarlo se ha ido de mí por lo menos por el momento, ya no parece algo tan apropiado sabiendo que me estoy aprovechando de las circunstancias ¿Qué digo? Peeta sigue siendo mi novio aunque no tenga recuerdos de nosotros ¿O acaso el que haya olvidado todo significa automáticamente que lo nuestro se acabó?
-Lo siento mucho, mi hermano puede ser muy impertinente a veces.
-No te preocupes. Oye Peeta ¿Te gustaría acompañarme a un lugar esta noche?
-Claro que si ¿A dónde iremos?
-Ya lo veras.
Durante la siguiente hora que comparto con la familia Mellark entre refrescos y sándwiches, todos empiezan a rememorar anécdotas de la niñez de Peeta que nos hacen sonreír y que por lo visto le ayudan bastante. Hay algunas cosas que ya empieza a afianzar como propias y aunque sé que todavía no recuerda, participa de la conversación incluyendo detalles que de seguro ya le habían dado.
Luego de un rato más me despido para irme a casa diciéndole a Peeta que pasaré por él a las 7 pm. No le comenté nada de la fiesta pero su familia si lo sabe y les pareció una excelente idea así que con una última mirada azul me dirijo hacia La Veta.
En casa Prim y mamá están sentadas en el sillón de la sala viendo en la televisión un reality show sobre chefs. Buttercup en el regazo de mi hermana me dedica un bufido al verme mientras ellas me saludan con cariño.
-¿Cómo está Peeta?
-Muy bien, solo cojea un poco y tiene que apoyarse en un bastón –Además de que no tiene recuerdos- pero por lo demás todo está bien.
-Qué bueno cariño.
-Oye Katniss y ¿Qué vas a usar para la fiesta? Mi hermana me dedica toda su atención y el gato se queja reclamándola de nuevo para él.
-Aun no lo sé pero ¿Qué te parece si subes conmigo y me ayudas?
Con mucho cuidado Prim coloca a la bola de pelos en el sillón y él de nuevo bufa hacia mí mientras ella con evidente emoción se dirige conmigo a la habitación.
-¿Sigue siendo tan guapo como siempre? Me pregunta mientras subimos las escaleras y yo sonrío ante sus ocurrencias.
-Si Patito, sigue siendo igual de guapo.
-Entonces debes ponerte bonita para él.
Faltando unos minutos para las 7 estoy en casa de Peeta vistiendo jeans, blusa blanca y una chaqueta que mi hermana escogió para mí. Al llegar lo encuentro viendo por la ventana de la panadería lo que me supone que lleva algún tiempo esperando por mí. Como siempre esta hermoso con su cómoda vestimenta que hoy especialmente resalta sus ojos.
-¿Nos vamos? Le digo una vez que ha salido a la calle.
-A donde tú quieras.
No caminamos de la mano por obvias razones pero si intercambiamos una serie de palabras que a mi forma de ver son un coqueteo. Parece como si estuviéramos volviendo a empezar y viendo las cosas como están no me molesta del todo.
-Estas muy hermosa hoy.
-Igual tú, el azul te sienta muy bien.
-No has querido decirme a donde me llevas.
-No es necesario, ya lo veras por ti mismo.
Cuando llegamos a casa de Madge es ella misma quien nos recibe.
-¡Peeta, qué bueno que ya volviste! -Madge le da un beso en la mejilla y yo veo su rostro contrariado, a ella no la había visto pues cuando estuvo en el Capitolio Madge no viajó con los demás por aquel asunto de Johanna y Gale- Oh, siento, que tonta soy mi nombre es Madge, soy una compañera de clase y amiga tuya.
-Mucho gusto Madge. Peeta sonríe
-Pasen por favor.
Madge nos conduce por su enorme casa hacia uno de los salones de reuniones desde donde se escucha música suave. Cuando abre la puerta todos gritan al unísono ¡Bienvenido Peeta! y se abalanzan literalmente hacia él a saludarlo. A algunos ya los reconoce pues lo visitaron en el hospital pero a otros como Effie, Haymitch o Cinna deben volver a presentárselos.
-Que gusto que ya estés bien chico. Le dice Haymitch luego de decirle su nombre.
-¡Mi niño te ves radiante! Effie lo abraza.
Mientras lo llenan de saludos y buenos deseos me fijo en la decoración del lugar. Delly, Annie y Finnick han hecho un gran trabajo con los globos de colores, serpentinas y el enorme letrero de bienvenida cerca de la mesa de los bocadillos que Johanna y Gale supieron llenar a la perfección pero además de ello hay algo especial en todo el lugar.
Los chicos han llenado el salón con fotografías en tamaño familiar de todos nosotros compartiendo él en algún momento. Puedo encontrar algunas de la obra de teatro donde esta vestido de caballero y yo de ángel como en su sueño; otras tomadas durante los juegos: la inauguración, la competencia y la ceremonia de clausura; hay también algunas de la infancia donde Peeta aparece jugando con Delly a hacer pasteles de lodo y otras tantas donde estamos en la escuela en alguna hora libre. No tengo idea a qué hora hicieron una recopilación de momentos tan magnifica pero hay uno en especial que llama mi atención porque recuerdo muy bien lo que representa.
La fotografía se sitúa exactamente en la finalización de mi última competencia de tiro con arco, en ella aún tengo un carcaj vacío colgado en mi espalda luego de disparar mi última flecha hacia el sinsajo en llamas y Peeta está sosteniéndome por la cintura mientras nos besamos. Me sorprende pensar en cómo la obtuvieron pero una vez que la he visto no puedo dejar de observarla.
-Ese sin duda fue un momento maravilloso.
Volteo a ver al dueño de la voz que tanto conozco y me encuentro con que está a mi lado contemplando uno de nuestros más bellos instantes juntos. Ambos nos quedamos en silencio pero yo decido romperlo.
-Fue más que maravilloso.
-Finnick me conto sobre eso pero espero poder recordarlo por mí mismo –Sus palabras me devuelven a la realidad y solo me permiten asentir mientras busco entre la multitud a mi madre y a Prim.
-Es extraño, mi mamá y mi hermana no han llegado aún.
-Tal vez no deben tardar.
Peeta tuvo la oportunidad de "conocerlas" de nuevo en el Capitolio así que ellas no serán una novedad para él. Decido marcar al teléfono de mamá y me sorprendo al ver que la línea suena ocupada. Insisto varias veces pero no responde por lo que pienso que es mejor esperar.
-¿Te gusto tu sorpresa? Me dirijo a él sonriendo.
-Muchísimo sobre todo por esta cantidad de fotografías, me siento un poco confundido al verme en momentos que no tengo idea cuando han tenido lugar. –Dice con algo de melancolía en su rostro y en ese instante mi teléfono suena mostrando en el identificador que es mi madre.
-Discúlpame un segundo.
Peeta asiente mientras yo contesto mi teléfono.
-Mamá ¿Por qué aún no han llegado?
-Katniss… sucedió algo. -Mi madre no puede disimular que está un poco alterada y de inmediato me quedo helada de imaginar lo que puede ser.
-¿Le pasó algo a Prim? -Peeta nota la urgencia en mi voz y me mira con cara de preocupación.
-No cariño, ella está bien lo que pasa es que recibí una llamada de la Dra. Coin para decirme que… -Hace una pausa- Kat, tenemos un corazón para tu hermana.
