Disclaimer: PokeSpecial no me pertenece, son propiedad de Hidenori Kusaka. InuYasha es propiedad de Rumiko Takahashi.

Advertencias: Spoilers.

Notas iniciales de capítulo: ¡POR FIN!


Capítulo V
Celebi y el árbol Goshinboku

.

[***]

.

La pelea se había vuelto cada vez más violenta, como… casi todas sus peleas. Ninguno sabía lo que ocurría fuera de la línea espacio tiempo, solo se centraban en su oponente, en verlo caer.

Ninguno de los dos, se fijó que a lo lejos, pero muy a lo lejos, un Pokémon les observaba ya cansado. Sí, había disfrutado los inicios de aquella lucha, pero ya se estaba volviendo estúpido y tan monótono… Giratina suspiró.

«Idiotas». Estaban destruyendo ese lugar y poco les importaba. ¿Sería bueno intervenir…?

Nah, mejor dejaba que se matasen un poco más, seguro terminaban por reaccionar.

.

[***]
[Johto; ruta 34]
[18:37]

.

Todo era caos, un horroroso caos, ¡¿qué pasaba ahí?!

En cuanto Blue y Ruby llegaron, esperaban ver algún problema con Pokémon salvajes o criminales tratando de atacar la guardería Pokémon. Pero cuando llegaron, había casas. Sí, casa, hechas de paja, con personas vestidas de una forma que a Ruby le dieron ganas de llorar. Esas personas, amenazaban algunos Pokémon con palos y antorchas, si no fuera porque llegaron, habría ocurrido una tragedia.

—¡¿Qué pasa aquí?! —Preguntó Blue con voz autoritaria, Jiggly se encargaba de cuidar de los Pokémon salvajes junto con Blasty y el Swampert de Ruby.

—¡Son demonios! —Exclamó un hombre.

—¡Asaltan la aldea!

Ambos Holders se miraron confundidos entre ellos, esas personas definitivamente no parecían de allí.

—¡Cuidado! —El grito de una niña los alertó.

Todos miraron a un colosal demonio que se acercaba para atacarlos, los aldeanos gritaron espantados, pero los únicos que hicieron algo fueron Blue y Ruby, que inmediatamente le dieron órdenes a sus Pokémon.

—¡Blasty, megapuño!

—¡Zuzu, Surf!

En un ataque combinado, cuando el Blastoise de Blue impactó contra el demonio, una fuerte ola de agua lo arrasó, dejándolo en el suelo, donde empezó a evaporarse para terror de los Holders. Ese no era un Pokémon.

.

Las cosas en pueblo Azalea no iban a mejor, en cuanto llegaron, todo estaba normal, el pueblo estaba en total tranquilidad, sin embargo, de un segundo a otro, Red y Silver fueron testigos de cómo el pavimento se volvía césped y tierra.

—¿Qué pasa aquí? —Preguntó Red sorprendido.

—Algo raro ocurre —dijo Kurt acercándose al campeón, Silver le miró—, pueblo Azalea ha estado cambiando recientemente y se rumorea que se ven fantasmas.

—¿Fantasmas? —Ambos chicos no se mostraron asustados, más bien… curiosos.

Pero la conversación fue cortada, pues una mujer con ropas tradicionales de ciudad Iris, algo sucia y asustada llegó corriendo. —¡Ya vienen los demonios! ¡Atacan la aldea!

Las personas la miraron confundidos, como si hubiese perdido la cabeza, pero ella los miraba a todos como si fuesen payasos de circo, confundida por sus vestuarios y actividades. Red se acercó a ella.

—¿Está bien, señora? —Un rugido contestó por ella.

—¡Están aquí! —Sollozó abrazándose al campeón.

Por donde debería estar la Ruta 33, cinco monstruos colosales se acercaron, Red les observó sorprendido, no sabía si fueron sacados de un cuento de terror o una leyenda urbana, solo supo que por sus mazos con pinchos, no eran amigables.

—Señor Kurt, lleve a todos a sus casas —dijo el campeón entregándole a la mujer que temblaba mientras miraba a los demonios con seriedad, Pika se acercó a su entrenador, que sacó a Saur al instante—. Silver…

—Entiendo, sempai —dijo el pelirrojo, al lado de Sneasel y con su enorme Usaring.

Los demonios les miraron con burla, mas ellos estaban completamente serios. No sabían qué pasaba, pero debían proteger el pueblo a toda costa.

.

[***]
[Sengoku; aldea de la anciana Kaede]
[18:40]

.

Volver a la aldea no fue ningún problema, con los Pokémon voladores de los chicos, Kirara que fue a recogerlos y sabiendo el camino de regreso, estuvieron allí cuando el sol empezaba a ponerse. El ánimo del equipo estaba por los suelos, InuYasha estaba enojado, tanto que se fue por ahí sin decir una sola palabra, Sango y Miroku atendieron a las niñas con unas sonrisas falsas, claramente contrariados y Kagome… Kagome a pesar de que Shippō quiso hacerle compañía, se lo dejó a la anciana Kaede antes de irse al bosque caminando, con el arco en su espalda y las flechas.

Todos estaban preocupados por ella, pero nadie quería hablar de nada. Todos sabían lo que pasaba, menos Gold y Emerald.

—Ve a verla —dijo el rubio, no muy alegre con sus propias palabras—, si alguien puede subirle el ánimo, eres tú.

—¿Por qué lo…?

—Lo mismo pasa con Crys, aunque la hagas enojar, sabrás hacer que se olvide de los problemas —admitió a su pesar antes de acercarse a la cabaña de la anciana Kaede—, me quedaré con Shippō.

No dijo nada más y Gold no necesitó más palabras para seguir a la sacerdotisa, Kagome era una chica muy especial; no, no le gustaba, pero si le inspiraba el mismo aire que su madre tenía cuando se sentía triste. Es más que obvio que él odiaba ver a su mamá triste.

Anduvo un poco, al final, perdido, pidió ayuda a Pitaro para encontrar a la chica con su olfato, no fue muy difícil de ahí en adelante. La encontró mirando un árbol, alto y con un hueco en el centro del tronco, aunque parecía muy normal, supo inmediatamente que para Kagome, era muy importante.

—¿Qué haces aquí? —Preguntó Gold curioso.

—Oh, Gold —ella lo miró, sorprendida de verlo—. Nada… solo… recuerdo, supongo.

Gold se sentó en una roca que estaba cerca de ahí, con su palo de billar tocando el suelo para equilibrarlo. Se quedaron en silencio varios minutos, observando el árbol, algo tenía de especial que él no podía verlo.

—¿Por qué reaccionaron así cuando ese dragón tomó tu forma? —Preguntó directamente.

La sacerdotisa se debatió en contestarle o no, sin embargo, al final con un suspiro triste se acercó al árbol y se sentó en sus raíces. —No tomó mi forma, esa mujer, se llamaba Kikyō —tragó, no pensó que sería tan difícil hablar de ella—, ella fue la hermana de la anciana Kaede hace mucho tiempo, también… fue alguien muy importante para InuYasha.

Poco a poco, mientras Kagome hablaba de la sacerdotisa Kikyō y su trágica vida, Gold empezó a comprender un poco más, no decía nada, porque sabía que si lo hacía, Kagome perdería todo valor que tuvo para narrar su historia y lo dejaría a la mitad. Aunque no podía evitar sentirse ligeramente enojado con InuYasha por hacer sufrir de esa manera a su esposa.

—A veces me pregunto, si él confiará un poco más en mí como para hablar de ella —sus ojos empezaron a humedecerse—, cuando la vio allí… no fue capaz de ver a Ryūkami a los ojos a pesar de que no era ella… si ella apareciese de nuevo el día de mañana, ¿me dejaría para ir a buscarla?

Kagome no lloró, aguantó las lágrimas, se sentía avergonzada por sus pensamientos egoístas, pero no pensaba negarlos, era lo que de verdad sentía y si Gold estaba dispuesto a escucharla… pues tendría que aguantarse sus sentimientos.

—Es un imbécil Kagome —le dijo el chico con franqueza—, dudo mucho que haya pensado alguna vez en alejarse de ti, exceptuando los "abajo", claro —suspiró—, lo que quiero decir… es que, es un idiota, la mayoría de chicos lo somos —admitió sin ningún problema—. No pensamos en que lo que hacemos puede herir a los demás, solo nos fijamos cuando nos dicen o ya hemos herido demasiado. Ese idiota… te adora —le sonrió, la sacerdotisa abrió los ojos al ver esa faceta amable del muchacho, sin burla, sin arrogancia, una sonrisa verdadera—. Con todo lo que me has contado, puedo decirte que aunque veintes Kukos…

—Kikyō —corrigió.

—Eso mismo —restó importancia—, aunque ella apareciese veinte veces, en su cabeza, jamás se le cruzaría dejarte —rió divertido, como siempre lo hacía—, no es tan listo como para pensar en eso.

Solo una semana le bastó a Kagome para hacerse una idea de cómo era Gold, algo presumido, irritante, divertido, burlesco… pero ahora, veía una nueva faceta, alguien dispuesto a escuchar y apoyar sin importar la situación, si la entendía o no, era franco con lo que pensaba. Sonrió limpiando una pequeña lágrima rebelde.

—Gracias, Gold.

.

Shippō lloraba, era un llorón, siempre lo hacía, pero… esta vez era una ocasión totalmente diferente, lloraba de impotencia, de no poder hacer nada por Kagome. Lloraba y lloraba, trataba de detenerse y cuando casi lo lograba… volvía a llorar.

—¡Ya detente! —Le gritó Emerald cansado—. No arreglarás nada si sigues de esta forma.

—P-p-pero… Tú no lo entiendes —dijo entre sollozos—. Kagome… Kagome es la única familia que… que tengo y no puedo hacer nada por ella…

—El padre de Shippō fue asesinado por unos demonios —explicó la anciana Kaede suspirando mientras doblaba unas mantas.

Emerald le miró molesto. —¿Crees que eso te hace especial? —Miró a Shippō enojado, agarrándolo de sus ropas para que lo viese mejor—. Tú por lo menos conociste a tu padre, si te digo que no arreglarás nada llorando es porque NO VAS A ARREGLAR NADA LLORANDO —lo soltó—. Si quieres ayudarla, aunque te diga que te vayas no te separes de ella, es lo único que puedes hacer.

Shippō miró a Emerald un segundo, ese chico… era raro de por sí, entendía por qué Gold le llamaba «chico raro», pero, su rareza iba más allá de su apariencia. Aunque venía de un mundo tan alegre como el suyo, con tantos amigos… parecía como si hubiese sufrido y mucho.

—¡Anciana Kaede! —Un aldeano entró a la choza—. ¡Rin ha vuelto!

Todos salieron de sus hogares para recibir a la niña, que era acompañada por Sesshōmaru, Jaken y Ah-Un, no se acercaron demasiado, pero, en cuanto la niña los vio, corrió a abrazar a la anciana Kaede.

—¿Cómo te fue, Rin?

—¡Muy bien! —Asintió con alegría rejuvenecida, al parecer, pasar tiempo con Sesshōmaru la hacía muy feliz.

Tras la niña, se acercó el imponente demonio, Sesshōmaru miraba a Emerald con seriedad, Shippō se hizo al lado del chico para defenderlo de cualquier cosa (aunque sus rodillas temblaban y seguramente con solo mirarlo estaría fuera de combate), pero lo que ocurrió los dejó desconcertados. Detrás de Sesshōmaru, un pequeño Kodama volador apareció tímido, Shippō le vio con curiosidad mientras Emerald soltó un grito de exclamación.

—¡Celebi!

El Pokémon al ser reconocido, se alegró inmediatamente, voló hasta el niño y se unió a él en un gran abrazo.

—Por él es toda esta disputa —dijo Sesshōmaru con seriedad, miró al cielo que empezaba a oscurecerse—. Vámonos.

Caminó fuera de la aldea, Jaken no tardó en seguirlo junto a Ah-Uh y Rin no perdió su oportunidad, pues corriendo, le siguió también.

Un trueno resonó, Celebi miró preocupado el cielo y Emerald no supo qué pasaba, solo sabía que necesitaba a Gold ahí mismo.

—¡Un fantasma! —Exclamó una mujer espantada.

Todos voltearon a mirar, sorprendidos, pero el más sorprendido fue Emerald, que, a pesar de ver a esas personas de forma distorsionada, y transparente, los pudo reconocer. —¡Red-sempai, Silver-sempai!

.

[***]
[Johto; Pueblo primavera]
[19:00]

.

Ambos salieron apurados, Crystal agarró a Tupeon y salió volando, mientras Green hacía lo mismo con Charizard. Había empezado a llover y con lo dicho por el profesor Elm…

«—Son Dialga y Palkia, están luchando ahora mismo en la línea espacio tiempo… y a juzgar por los hechos, Gold y Emerald fueron arrastrados por la lucha a otro mundo.

—¿A dónde debemos ir? —Preguntó Green.

Crystal abrió los ojos, teniendo ya una respuesta. —El Encinar…»

Green marcó rápidamente en su Pokégear los dos números que tenía en marcación rápida, mientras trataba de agarrarse bien de Charizard entre la lluvia.

.

Los aldeanos trataron de explicarle como pudieron la situación a Blue y Ruby, que no entendían nada de esas cosas de demonios y tampoco comprendían cómo no podían saber qué era un Pokémon. El Pokégear de Blue sonó, pidió un momento mientras dejaba a Ruby solo con los aldeanos.

—¿Hola, Green?

Tres minutos bastaron para poner a la chica al corriente de la situación, una vez colgó, miró a Ruby.

—Ruby, querido —éste la miró—, nos vamos al Encinar.

.

Los demonios cayeron, evaporándose, sin creerse que esos no eran Pokémon, Silver y Red se vieron desconcertados entre ellos, más cuando sintieron cómo todo a su alrededor empezaba a cambiar. Justo en ese momento, el Pokégear de Red sonó.

—¿Green? ¿Qué ocurre?

—Red, necesito que…

Pero la señal se cortó, como si hubiese muerto la comunicación. Confundido, golpeó un par de veces su Pokégear, hasta que sintió a Silver tocando su hombro, le miró, pero al hacerlo, se fijó qué ocurría. Pueblo Azalea ahora estaba cubierto de vegetación, había casas extras y árboles rodeándolos.

—¡Red-sempai! ¡Silver-sempai!

Ambos miraron inmediatamente la voz. Junto a varias personas, Emerald estaba abrazando a Celebi mientras los miraba con una sonrisa esperanzadora.

—¡Emerald!

Lo habían encontrado, pero no de la forma que esperaban.

.

Lo sentía, el aroma de unos demonios, de más Pokémon y de personas del mismo mundo de Gold y Emerald. ¡¿Por qué pasaba de todo cuando él no estaba?! Corrió, corrió con todo lo que sus piernas le podían dar, debía llegar al bosque, sabía que Kagome estaba en el árbol Goshinboku, posiblemente deprimida y todo por su culpa.

Pasó por el bosque, esquivaba árboles lo mejor que podía, entonces, vio a dos ogros, horribles que le impedían el camino que parecían buscar algo que estaba encima de un árbol, se detuvo.

—¡LARGO, ASQUEROSOS MONSTRUOS! —Gritó una potente voz desde el árbol.

No hizo falta saber que era una chica. Con sus garras, cortó fácilmente a los monstruos, destruyéndolos y dejando solo carne podrida que empezaba a desintegrarse. De un salto, llegó a una rama del árbol, encontrándose con unos ojos zafiro, fieros y molestos, que abrazaba sobreprotectoramente a un chico de cabello rubio y enorme sombrero.

—¿Quién eres tú? —Gruñeron ambos al mismo tiempo, pero un trueno los calló.

.

Kagome y Gold escucharon el trueno, ese trueno horroroso que sonaba más al gruñido de miles de bestias enardecidas, se levantaron de su lugar para mirar a todos lados, algo no estaba bien.

—Oh por Arceus… —Gold miró frente suyo, ahí estaba, el altar de Celebi en el cual había estado horas sentado esperando a que el Pokémon apareciera.

Miró a su alrededor, estaba de nuevo en el Encinar… pero a la vez, no, era el mismo bosque de Kagome y el árbol, como la anciana Kaede había dicho, los mundos se estaba fusionando.

—Gold, cuidado —susurró la sacerdotisa acercándose a él, preparando una flecha al ver unos arbustos moverse. Pitaro se hizo frente a su entrenador.

Esperaron a que apareciera el demonio, pero de ahí solo salieron un par de adolescentes quejumbrosos.

—¡Puaj! ¡Mira esto! ¡Estoy cubierto de tierra y hojas! —Se quejó el chico mientras se sacudía con repulsión.

—¡Estos zapatos eran nuevos! —Esta vez fue la chica.

Kagome no entendía qué pasaba, pero por la sonrisa amplia de Gold, se hizo una idea. —¡Blue-sempai! ¡Chico cursi!

Ambos se quedaron callados, miraron un momento y luego sonrieron antes de gritar alegres: —¡Gold!

—¡Por fin te encontramos! —Blue se acercó a él—. Llevamos días buscándote… ¿quién es tu amiga? —Preguntó mirando a Kagome, que sonrió nerviosa.

—En un momento las presentaciones —dijo Ruby—, primero debemos saber dónde está Emerald.

La azabache contestó. —Oh, Emerald está en la aldea.

Blue y Ruby se mostraron confundidos. —¿Aldea?

.

[***]

.

Suficiente, esos dos eran más infantiles que Mew, Giratina se interpuso entre ambos que casi trataban de matarse. Ambos Pokémon legendarios le miraron sorprendidos, no creyéndose que estaba ahí para detenerlos, sin embargo, al ver a su alrededor, comprendieron, estaban destruyendo su mundo y otro mundo ajeno también.

Estaban avergonzados de sus acciones, pero aun así, seguían profesándose un odio mutuo. Pero Giratina, mirándolos enojado y apremiándoles a recomponer la frontera del espacio-tiempo los calmó.

Y luego Arceus decía que él era el violento.

.

[***]

.

Crystal y Green llegaron a lo que creyeron, era pueblo Azalea, pero, se quedaron meditando un momento si estaban en el camino correcto, después de todo, la estructura que veían desde los cielos no era la misma de pueblo Azalea como lo conocían.

—¿Dónde estamos? —Preguntó Crystal confundida.

Green negó con la cabeza, dando a entender que no sabía. —Crys… Mira.

Desde el bosque (que se suponía debería ser Encinar), algo carnoso y horrible se acercaba a la aldea-pueblo, donde, con un poco de concentración, pudieron ver personas conocidas. Descendieron inmediatamente, al encuentro de sus amigos.

—¡Emerald! —Gritó Crystal antes de atraparlo en sus brazos, para sorpresa del rubio.

—¡Crys!

—¡Por Arceus, me tenías muy preocupada! —Lo miró con una sonrisa—, ¿estás bien?

—Lo estoy… pero… ¿Cómo…?

—¡Crys!

Del bosque, cuatro personas aparecieron, entre ellas, uno de los dos más buscados en esa semana. Crystal sintió su corazón descansar al ver a Gold sano y salvo corriendo hacia ella. Habría sido un hermoso reencuentro, de no ser porque un enorme monstruo surgió del bosque, mezclándose con algunas partes de otras bestias, los demonios que Red y Silver derrotaron, lo que quedaba de sus esencias, fueron a parar a la bestia.

Kagome abrió los ojos. Era un enorme dragón.

—¡Es Ryukotsusei! —Grito la anciana Kaede.

—¡Imposible! —Exclamó Kagome, se suponía que estaba muerto. Pero claro, para matar a un espíritu se necesitaba más que acabar con su cuerpo terrenal.

—¡Esa cosa es horrorosa! —Fue el comentario de Ruby, sorprendido.

Celebi tembló en los brazos de Emerald, ese era el demonio que lo había traído a ese extraño universo. Todos los aldeanos y pueblerinos de Azalea, corrieron a refugiarse, justo cuando Sango y Miroku salieron de su casa.

—¡Tenemos que hacer algo! —Exclamó Kagome.

—Los movimientos… —dijo Silver—. Podemos usarlos, los movimientos definitivos.

—¡No funcionarán! —Negó Ruby—. Nos falta Sapphire.

—Y Yellow —dijo Blue—. Sin el placaje de voltios…

Como si los hubiesen invocado, en cuanto el dragón trató de hacer un movimiento, una enorme espada le cortó haciéndole retroceder. Sobre él, traía a dos chicas, una castaña y una rubia que empezaba a despertar.

—¡InuYasha! —Sonrió Kagome.

—¡Emerald! —Gritó Sapphire dejando al hanyō y corriendo a abrazar a su amigo.

—Ah… ¡Oye, no apretes tanto! —Se quejó el chico al sentir a Sapphire apresarlo en sus brazos.

Red se acercó a InuYasha, que le entregó a Yellow, el chico le sonrió. —Gracias.

—¿Dónde estamos? —Preguntó Yellow confundida.

—Por si no se dan cuenta… tenemos problemas mucho, mucho más grandes —dijo Ruby mirando al dragón.

Ryukotsusei les miró con una sonrisa torcida en su horrible hocico. —Pero miren a quién tenemos aquí…

—¿Cómo se supone que estás vivo? —Preguntó InuYasha enfurecido, mirando al dragón sin temor alguno.

—Matar a un espíritu es más complicado de lo que crees… simplemente tenía que obtener el poder de algún poderoso ser, sin embargo, ustedes destruyeron la Shikon no Tama… así que tuve que rebuscarme —la mirada del dragón se posó inmediatamente en Celebi.

—¡¿Por qué Celebi?! —Preguntó Emerald sin soltar al Pokémon.

—¿Qué es más poderoso que una creatura con la capacidad de viajar en el tiempo? —Cuestionó con malicia.

Eso enfureció a todos los Holders, usar a un Pokémon que odia luchar para robar su energía… eso era imperdonable.

—Pues, bien, ¿deseas saber qué es más poderoso? —Preguntó Silver desafiante.

Todos se miraron entre ellos entendiendo, cada Dex Holder sacó a su inicial, Pitaro se acercó a Yellow, ChuChu y Pika, Sango preparó su Hiraikotsu, Kagome una de sus flechas, InuYasha apuntó con Tessaiga a Ryukotsusei y miró a Gold. El chico le sonrió de medio lado antes de asentir, InuYasha le imitó y miró al dragón.

—¡Ahora! —Gritó Gold.

—¡Anillo Ígneo!

—¡Planta Feroz!

—¡Hydro Canon!

—¡Placaje de Voltios!

—¡Bakuryūha! —InuYasha movió su espada, todos los ataques se combinaron atacando a la bestia, sumándole la flecha de Kagome y el Hiraikotsu de Sango.

Todos los ataques impactaron contra el dragón que, a pesar de sentirse débil, rió con escándalo. —¡¿Creen que eso podrá detenerme?!

Y justo entonces, Celebi dejó los brazos de Emerald para acercarse a la bestia, con una mirada enojada. Efectuó su único ataque que hería un oponente. Clemencia. El cuerpo de la bestia empezó a desvanecerse de a poco.

—¡¿C-cómo es posible?!

—Amigo, has cometido un grave error —dijo Gold—, has juntado los dos universos más peligrosos.

Y después de un estallido, las nubes se disiparon y Ryukotsusei fue derrotado, el sol se presentó, mostrando una nueva mañana.

—Lo derrotamos… —Dijo Kagome en un suspiro, volteó a mirar a InuYasha sonriente.

El hanyō asintió mientras que recargaba a Tessaiga en su hombre y volteaba a ver a Gold. —¿Cómo te quedó es…? —Pero para sorpresa de todos, Gold estaba transparente, al igual que sus compañeros y Pokémon— ¿Qué demonios…?

—Como dijo Ryūkami —mencionó Miroku—, una vez acabado, ellos volverán a su mundo.

—Demonios, no podremos despedirnos siquiera —se quejó Gold.

Todos estaban desapareciendo, lentamente, pero de últimas estaba el azabache de palo de billar.

—Gold… gracias —le sonrió Kagome, sabiendo que no podía pedirle que se quedara.

—Joder… no se me da esto de las despedidas —dijo el chico riendo nervioso, cada vez más transparente—, gracias a ustedes… por la ayuda y eso. Oh, InuYasha —miró al hanyō, por primera vez lo había llamado por su nombre—, cuida de Kagome y no seas tan idiota.

—Keh, me compadezco por los que te tengan que aguantar —refunfuñó el peli-plateado, luego lo miró con una sonrisa ladina—. Hasta nunca, bastardo.

—Suerte, idiota.

—Gracias, Gold.

—A ti, InuYasha.

Eso fue lo último que se escuchó. El chico había desaparecido, Kagome tocó el hombro de su esposo, este, le sonrió abrazándola.

—Por fin nos deshicimos de ese dolor en el trasero.

—Abajo.

.

[***]
[Johto; parque nacional]
[13:00]

.

Después de todos esos extraños hechos de la semana pasada, Celebi volvió a iniciar un nuevo viaje, claro que Dialga se mostró avergonzado por su actitud infantil, pero aun así no se disculpó. Los días volvieron a ser normales, aunque claro, una aventura como esa no era fácil de olvidar.

—¿Me pasas la mostaza? —Preguntó Gold.

Silver rodó los ojos mientras se la entregaba. —Solo tenías que estirarte.

—Nah, para eso estás tú —le sonrió.

Los demás estaban jugando con sus Pokémon en el césped, aprovechando que estaban en Johto, se tomaron unas pequeñas vacaciones para olvidar todo lo ocurrido en el mundo de InuYasha.

—Hola chicos —saludo Crystal sentándose con ellos en la manta de picnic.

—¿Crys? —Gold se mostró confundido.

—¿No estabas trabajando? —Preguntó Silver.

—Sí… pero, decidí tomarme el día libre —les sonrió—, después de todo, ya están todos aquí y tienen razón… no debería excederme en mi trabajo.

Ambos chicos le sonrieron a su amiga mientras le pasaban un sándwich.

—Hey Crys…

—¿Si?

—¿Tienes mucho trabajo?

Ella lo meditó. —No mucho, la verdad, solo investigar un Pokémon del lago furia.

—Si quieres te hago el favor de buscar…

Crystal le miró con seriedad, como si hubiese dicho algo de mal gusto. —No te dejaré ayudarme en nada, nunca más.

La risas de Gold se escucharon en todo el parque al obtener el resultado deseado, al final, terminó contagiando a Crystal y finalmente Silver sonrió levemente mirando el cielo. Vaya problemas en los que se metía Gold.


Notas finales de capítulo: ¡Sí! Final cortado, rápido, todo... Dios, moriré un día de estos XDDD *no tiene más que decir*

Espero les haya gustado TWT *se va a dormir por fin*