II- Inesperado

A la mañana siguiente, Asch se despertó primero, pero se tomó unos momentos antes de hacer nada. Había necesitado dos semanas para alcanzar los pensamientos de Luke, y mantener una conversación tan larga la noche anterior había agotado sus fuerzas. Por suerte el sueño las había reparado bastante, pero aun así prefería actuar con cautela. Quedarse aislado otra vez ahora que por fin tenía algún tipo de contacto con el exterior no era una idea agradable.

Su réplica no tardó demasiado en despertarse, abriendo los ojos y permitiéndole ver que el día había amanecido soleado. Luke remoloneó unos momentos más en la cama, hasta que Asch, cansado de esperar a que se moviese, probó a tomar la palabra:

"¿Vas a quedarte aquí tumbado todo el día, desecho?"

El aludido soltó un gruñido y se tapó la cabeza con la almohada; un gesto un poco inútil, teniendo en cuenta las circunstancias.

"Buenos días a ti también. ¿Qué hora es?"

"¿Cómo quieres que lo sepa?"

El joven pelirrojo gruñó de nuevo y se levantó de la cama a regañadientes. El sol estaba bajo todavía, no debían de ser más de las seis o las siete de la mañana. Asch esperó pacientemente a que se vistiera y se adecentase el pelo, probando sus propias fuerzas mientras tanto. Hablar con Luke le costaba menos que la noche anterior, parecía que una vez establecida la conexión las cosas eran más fáciles. Lo que le resultaba bastante raro era que no podía acceder a todos sus pensamientos, como habría sido de esperar, sino sólo a la parte que el joven decidiera mostrarle, ya fuera de forma consciente o instintiva. Y por lo que parecía, funcionaba igual en sentido contrario. Por eso, aunque llevaba dos semanas mirando a través de sus ojos, Asch todavía tenía unas cuantas lagunas en lo que a la situación del exterior se refería.

"Hoy venía Jade de visita, por cierto" comentó de repente Luke mientras salía por fin de la habitación y se dirigía al comedor, donde ya debía de estar sirviéndose el desayuno. "¿Te dije que le ascendieron?"

"No."

"Pues sí, ahora tiene bajo sus órdenes prácticamente todo el ejército de Malkuth. Y se ha convertido en el principal consejero del emperador Peony, pero se dice por ahí que es porque éste sigue teniendo la esperanza de que su hermana se divorcie y se case luego con él."

"Eres un chismoso."

-¡Oye!

"Y además, indiscreto. Estás en medio del pasillo, idiota, no hables en voz alta."

"Vale, vale. Eres peor que una almorrana."

Asch reprimió las ganas de destrozar algo, lo que fuese, principalmente porque no podía.

Jade había cambiado poco en tres años y medio. Seguía llevando unas gafas que se deslizaban nariz abajo con frecuencia, obligándole a subírselas de nuevo, aunque se había dejado crecer el pelo y ahora lo recogía en una descuidada coleta baja. Vestía los colores azules de Malkuth, pero su uniforme era ligeramente distinto: ahora llevaba una capa más larga y elegante con complicados bordados, claro símbolo de su nueva posición. En cuanto a su forma de ser, seguía sacando a todo el mundo de sus casillas con la misma facilidad de siempre.

Habían ido a recibirlos a la entrada de la mansión. A Jade lo acompañaban tres soldados que saludaron con disciplina militar y que seguramente serían su escolta (como si tres soldados rasos pudieran proteger al Nigromante, pensó Asch, seguramente si algo sucediese él acabaría protegiéndolos a ellos) y un ya no tan joven que tardó en reconocer como Ginji, el piloto del Albiore... o los Albiores, mejor dicho. Por lo que había entendido a través de los oídos de Luke, la nave había dejado de ser una rareza: existían ya siete operativas y una octava en construcción, y tanto Kimlasca como Malkuth mantenían siempre alguna en tierra para emergencias. Daath contaba con otro al servicio de la Orden de Lorelei, pero rara vez lo usaban. Spinoza debía de estar haciendo un buen trabajo en Belkend.

-General Curtiss- saludó Luke con una amplia sonrisa. Jade le estrechó la mano con energía, quizá más de la necesaria-. Bienvenido a Baticul, y felicidades por el ascenso.

-Gracias, duque Fabre, como siempre es un placer visitar la Capital de la Luz.

Asch lo observó a través de los ojos de Luke, extrañado. ¿Desde cuándo esos dos se trataban de una forma tan... diplomática? Y aparte de eso, ¿duque Fabre?

"Oye, réplica, ¿qué está pasando aquí?"

"¿Qué quieres decir?"

"¿Cuándo te has vuelto tan... tan...?"

"¿Maduro?" La voz mental de Luke sonaba divertida, como si estuviera sonriendo por dentro. "No te dejes engañar, no es más que protocolo."

"¿Y tú entiendes de eso desde...?"

"¡No, hombre, no! Es nuestro protocolo" rió Luke. "Verás, Jade odia que lo llamen por su rango, porque ahora tiene mucho más trabajo de despacho que de campo y se aburre enormemente. Creo que el ascenso fue alguna clase de castigo del emperador, algo debió de hacer para enfadarle. Y él sabe que a mí no me hace ninguna gracia el hecho de que tarde o temprano heredaré el ducado, así que es una forma de tocarnos la moral mutuamente. Le ascendieron hace siglos, pero siempre que viene de visita le saludo igual."

"... Empezaba a creer que habías crecido, pero no sé por qué me hago ilusiones. Está claro que es imposible que algo así suceda."

"No te pases. Oye, lo siento, pero no puedo estar a dos conversaciones a la vez."

"Claro. Atiende a tus visitas, duque Fabre."

Luke frunció el ceño levemente, y su original, de haber podido, habría esbozado una mueca burlona. No volvieron a cruzar palabra en un buen rato, pero Asch se mantuvo atento a todo lo que sucedía, en un intento de rellenar sus lagunas sin tener que interrogar a su "anfitrión".

Jade y su séquito se habían presentado ante el rey Ingobert antes de ir a la mansión Fabre. Tras presentarse también ante los duques (los de verdad), Luke y Guy los acompañaron a dar una vuelta por la ciudad, donde se les unió Natalia y Ginji se excusó diciendo que iba a adelantarse para ver a su hermana Noelle, que estaba trabajando como piloto para Kimlasca. En algún momento, a los tres se les olvidó la presencia de los escoltas que los seguían en un discreto segundo plano.

-Nos pasaremos luego a saludar a Noelle también, supongo- comentó Jade mientras paseaban por los niveles superiores de la ciudad.

-Claro que sí, pero más tarde. Ahora debe de estar con sus alumnos- respondió Luke. El general alzó las cejas tras sus gafas de montura al aire.

-Cierto, no me acordaba. ¿Qué tal va la Escuela de Vuelo de por aquí?

Guy soltó una carcajada y entrelazó los dedos tras la nuca.

-Noelle es mejor piloto que profesora, me temo; le falta paciencia con los alumnos más torpes. Pero aun así, los tres Albiore operativos tienen ya pilotos y copilotos suficientes para cubrir dos turnos diarios. No es mucho- suspiró- pero se hace lo que se puede. ¿Y en Malkuth qué tal?

-No es por presumir, pero nos va mejor. Tenemos los seis turnos de dos de los Albiore completos, y el tercero a la mitad.

-¡¿Qué?! ¡No es justo! ¡Intercambiemos profesores!- protestó Luke.

-De eso ni hablar. Estamos muy satisfechos con la labor de Ginji, es un docente estupendo.

-No es justo- repitió el joven pelirrojo mirando a Guy en busca de un respaldo que no recibió, pues el rubio alzó las manos y empezó a tararear, desentendiéndose del asunto. Natalia dejó escapar una carcajada cantarina.

-Vamos, ni que fuera una competición- dijo, en tono conciliador. Asch la observó por el rabillo del ojo de Luke. La princesa parecía relajada, pero de vez en cuando sus manos jugueteaban nerviosamente con el encaje de su elegante vestido azul. Sonreía, sí, pero estaba distante e intervenía poco en la conversación. Incluso cuando la saludaban otros paseantes se la veía algo apagada. Seguramente siguiera dándole vueltas al asunto del matrimonio.

"Ojalá pudiera hablar con ella" murmuró Asch sin darse cuenta.

"Creo que..."

"Ya lo sé, ya lo sé, la situación es complicada. Y de todos modos, no podría, este cuerpo es tuyo. Ignórame cuando diga idioteces como ésa."

-Bueno, ¿y qué tal por Sheridan?- La voz de Jade los devolvió a ambos al mundo real. Estaba dirigiéndose a Guy, cuya sonrisa flaqueó de repente.

-Pues... La verdad es que hace meses que no me paso por allí- reconoció, revolviéndose el pelo y desviando la mirada. Jade arqueó las cejas, colocándose bien las gafas.

-Perdemos el contacto un tiempo y os ponéis a remolonear, qué vergüenza. Estos jóvenes de hoy en día...- suspiró, meneando la cabeza-. ¿No tenías un proyecto en marcha con Spinoza para un nuevo vehículo?

-Sí, sí, y sigue en marcha, pero creo que mi presencia allí ya no es tan necesaria. Una vez que Spinoza tiene los fondos necesarios, es él quien hace la mayoría del trabajo.

-¿Qué más da eso? Creía que te encantaban las máquinas fónicas, me resulta raro que desaproveches la oportunidad de aprender algo sobre ellas. ¿O es que tengo razón y la corte te ha vuelto un vago sin remedio, Gailardia?

Guy guardó silencio y se revolvió el pelo, seguramente buscando algo que decir, pero Luke salió en su ayuda:

-En realidad, Guy ha estado yendo y viniendo de Sheridan varias veces estos meses- comentó-. Lo que pasa es que le da miedo dejarme aquí solo mucho tiempo, no vaya a ser que me vuelva a meter en líos. Y además, sin él no habría podido ponerme al día de cómo iban las cosas cuando volví.

-De tu regreso hace ya más de un año, Luke; y aunque tengas diez años menos de lo que aparentas, no creo que eso justifique el que necesites una niñera- observó Jade-. Oh, disculpadme, estoy metiendo las narices en asuntos que no me importan. ¿Quién soy yo para cuestionar lo que hacen dos nobles de alta cuna con su tiempo?

Asch comprobó, sorprendido, que las palabras del general no levantaban ninguna reacción airada por parte de los dos jóvenes, sino que estos cruzaron una mirada que él no supo interpretar y a Luke se le hundieron ligeramente los hombros. Aquello no debió de pasarle desapercibido a Jade tampoco, por la forma en que los miró a ambos, aunque no dijo nada.

-Cambiando de tema- intervino Natalia tras una pausa-, ¿qué tal le va al emperador? ¿Sigue poniéndole el nombre de sus amigos a sus mascotas?

-Sí, Su Majestad no cambia de hábitos, no importa cuántas veces se lo pida- gruñó Jade, juntando las manos a la espalda. La tensión que se había instalado momentáneamente entre ellos fue desapareciendo poco a poco a medida que la conversación se apartaba de Guy y sus prolongadas estancias en la capital, pero Asch no pudo evitar que la sensación de que algo no iba bien se instalara en su mente. ¿Así que Guy, el responsable y serio de Guy, había vuelto a Baticul para "cuidar" de Luke, dejando de lado los quehaceres que pudiera tener en la ciudad de los artesanos? No sonaba normal, y menos si, como decía Jade, le gustaba el tipo de maquinaria que se fabricaba allí. Pero cuando le preguntó a su anfitrión al respecto, Luke utilizó la excusa de que no podía estar a dos conversaciones a la vez para evitar responderle.

De haber tenido ceño propio, Asch lo habría fruncido. No le gustaba que le diesen largas. Por el momento se quedó callado, sabiendo que de todos modos su réplica no podía evitar responderle para siempre, y esperó a que se presentase la ocasión oportuna para preguntarle de nuevo. Durante toda la mañana, oyendo las conversaciones entre Luke, Jade, Natalia y Guy, aprovechó para hacerse una idea de la situación de los antiguos compañeros de viaje a los que no había visto todavía.

Anise estaba en Daath, intentando abrirse camino en una Orden de Lorelei que sufría una profunda crisis sin la Partitura; su meta de convertirse en Maestra Fónica seguía en pie, pero aún no la había alcanzado. El puesto pertenecía de momento a Florian, la última réplica de Ion, cuya verdadera naturaleza se mantenía en secreto para no desestabilizar aún más la Orden ni poner en peligro la seguridad del pequeño Maestro Fónico. El Gran Maestro que había sucedido a Mohs, un tal Nerim, le estaba poniendo las cosas bastante difíciles a Anise, pero la chica no se rendía.

Tear también estaba en Daath, trabajando una vez más para los Caballeros del Oráculo, y para sorpresa de Asch como una de los nuevos Generales Celestiales; el número de éstos se había reducido a cinco, pero no consiguió averiguar por qué. Lo que sí logró entender fue que la joven Grants ahora tenía bajo su mando a la cuarta división, la que anteriormente dirigía Legretta, y le iba bastante bien. Los pocos permisos que le daban los pasaba entre Baticul y Ciudad de Yulia, y cuando estaba de servicio, se escribía con Natalia prácticamente a diario para no perder el contacto. Tal vez Luke debería haber estado celoso de que Tear se escribiese más con la princesa que con él, pero si era así, no lo demostraba.

A mediodía volvieron a la mansión Fabre para comer, tras recoger a Ginji en la casa que estaba alquilando Noelle y saludar a la piloto. Después, Jade y los suyos se retiraron a un hotel a descansar, pues volverían a viajar al día siguiente para visitar otras ciudades de Kimlasca, y Asch vio su oportunidad de preguntar de nuevo cuando Luke se quedó solo en los jardines tras despedirse de ellos.

"Oye, réplica..." empezó, pero se interrumpió al oír un prolongado silbido procedente de una arboleda cercana. Luke respondió con dos más cortos y se internó entre los árboles sin decir nada. "Eh, ¿qué pasa aquí?"

"Supongo que te ibas a enterar de todas formas. Ves todo lo que yo miro, después de todo" suspiró, apartándose un largo mechón de cabello escarlata de la cara.

"¿Qué estás diciendo? ¿Enterarme de qué?"

Un movimiento entre las copas de los árboles, y de repente Guy estaba allí, como caído del cielo, o más bien de una rama, mirando a Luke con una amplia sonrisa en la cara.

-Por fin nos dejan tranquilos- comentó, señalando con la cabeza vagamente la dirección en la que se habían ido Jade, Ginji y los tres soldados-. Me alegro de que hayan venido de visita, pero... Un comentario sarcástico más de Jade y tu madre me habría echado de la mansión por cometer un asesinato en la mesa.

Luke sonrió también, pero desvió la mirada.

-¿Has pensado en lo que ha dicho? ¿Lo de volver a Sheridan?- dijo a media voz. Por segunda vez en aquel día, la sonrisa de Guy flaqueó.

-Supongo que tiene razón- reconoció-. Debería volver, pero... No sé si es un buen momento, con todo esto de la boda a la vuelta de la esquina.

El más joven sacudió la cabeza y le puso las manos en los hombros.

-Guy, precisamente por la boda, tal vez deberías hacerle caso a Jade y volver. Creo que si te quedas será más duro.

El rubio lo miró unos momentos en silencio, con los ojos apagados. Asch, cada vez más confundido, estuvo tentado de preguntar qué demonios estaba pasando, pero optó por seguir observando sin interrumpir.

-Ah, maldita sea, dejemos eso a un lado- masculló de golpe Guy, sacudiendo la cabeza-. Es más, ¿por qué seguimos hablando?

Lo siguiente que sucedió fue tan rápido y tan confuso para Asch que durante unos momento no fue capaz de hilar dos frases con sentido. Los brazos de Guy rodearon la cintura de su réplica, que deslizó los suyos alrededor de la nuca del rubio, y de repente los labios de ambos estaban juntos, y acto seguido ya no estaban y en su lugar había calidez y una lengua que no era la de Luke acariciando el interior de su boca.

"¿Qué...?"

Guy y Luke se estaban besando.

Guy y su réplica, en cuyo cuerpo estaba atrapado, se estaban besando.

"¡DESECHO! ¡¿QUÉ TE CREES QUE ESTÁS HACIENDO?!"

Luke se sobresaltó y se separó de Guy, jadeante y con gesto de dolor.

-¿Pasa algo?- preguntó el otro, frunciendo el ceño. El joven pelirrojo negó con la cabeza.

-N-no, sólo... Bah, da igual- respondió, cerrando los ojos y volviendo a unir sus labios.

"¡¿Cómo que da igual?! ¡Sigo aquí, pedazo de...!"

"¡Déjame en paz!" exclamó Luke de repente. "Y sí, antes de que preguntes, es exactamente lo que crees que es. Si no te gusta, mira para otro lado, o vete a dormir, o haz lo que quieras, pero déjame en paz. ¡Tú mismo lo dijiste, este cuerpo es mío!"

Asch, sorprendido tanto por su vehemencia como por sus palabras, no fue capaz de replicar nada. Así que se limitó a quedarse allí, sin poder apartarse de aquella escena que no quería ver ni sentir y a la que no tenía forma alguna de dar la espalda.