V- Avances

La llegada de Tear había supuesto una gran ventaja por un lado y una faena igual de grande por el otro, al menos desde el punto de vista de Luke. La ventaja era que Suzzane había dejado de atosigarles a él y a Natalia cada dos por tres sobre la boda, lo cual era de agradecer. La faena... que corría el riesgo de quedarse a solas con la General Celestial, y los dos seguían sin saber cómo demonios actuar cuando eso ocurría. Por suerte, Natalia y Suzzane acaparaban la mayor parte del tiempo de Tear, y Luke tenía obligaciones a las que atender que no dejaban muchas oportunidades para posibles encuentros con la joven.

Desde hacía varios meses ya, el colectivo de réplicas de Kimlasca venía teniendo problemas. Nunca habían dejado de tenerlos, en realidad, pero en los últimos meses las cosas se estaban poniendo especialmente difíciles. Habían llegado informes de todo tipo, desde niños que sufrían las burlas de sus compañeros en el colegio hasta agresiones que habían acabado con heridos graves (e incluso algún muerto), pasando por situaciones menos visibles pero igual de importantes: un patrón que se negaba a contratar a una réplica por aquí, otro que se resistía a subirles el sueldo por allá... Las réplicas que habían sobrevivido a la Torre de Rem no terminaban de integrarse en la sociedad, no porque no quisieran, sino porque no se les dejaba. Había quien las aceptaba sin problema alguno, como si fuesen personas normales y corrientes, pero en general el sentimiento colectivo hacia ellas era de desconfianza y a veces incluso rechazo y repulsa.

No sabía cómo estaba la situación en Malkuth, pero en Kimlasca sólo podía definirse como difícil. Luke más de una vez había propuesto una idea que nunca salía adelante: revelar oficialmente que él mismo era una réplica. Después de todo, al pueblo no le había importado que Natalia no fuera la hija biológica del rey para que siguiera siendo su princesa; si el futuro príncipe resultaba ser una réplica, tendrían que aceptar a las demás. Pero incluso la misma Natalia se había negado: precisamente porque ella no era de sangre real debían seguir manteniendo la mentira de que Luke sí lo era. Así, si alguna vez a alguien se le ocurría dudar del derecho al trono de cualquiera de los dos o de sus hijos, podrían justificarse con que el joven Fabre sí estaba en la línea de sucesión.

Así pues, la idea era siempre descartada. Había otras ideas, desde luego: centros de formación especial para réplicas, campañas de concienciación y sensibilización, subvenciones a los negocios que las contratasen... Pero no siempre funcionaban; de hecho, cada vez servían para menos. El país estaba entrando en una crisis económica y social por una mezcla de factores: la desaparición de la Partitura, algo a lo que no todo el mundo terminaba de acostumbrarse; el hermetismo de la Casa Real, que había mantenido en la oscuridad gran parte de lo ocurrido con Vandesdelca años atrás; y finalmente, el aumento de la población con las réplicas, que no había venido acompañado de un aumento en los puestos de trabajo pero sí de una subida en el precio de algunos productos (relacionados sobre todo con la metalurgia y la minería; Luke supuso que aquello era en buena parte culpa suya). Antes, cuando las cosas iban mal en Kimlasca, la gente le echaba la culpa a Malkuth. Ahora que la paz entre los dos países era más firme que nunca, las acusaciones recaían sobre las réplicas, el nuevo "elemento extraño" de la sociedad. Y a Luke y Natalia les estaba costando horrores cambiar eso.

El joven Fabre se restregó los lacrimales. Cuatro días después de la llegada de Tear a Baticul, Luke estaba en la biblioteca de la mansión, donde se había acostumbrado a esconderse para pensar después de alguna reunión complicada... como la que acababa de tener con una asociación de vecinos de los barrios bajos de Sheridan, que insistían en que la delincuencia que sufrían desde hacía días era culpa de las réplicas. Al no hacerles caso el alcalde de la ciudad de los artesanos, habían optado por ir a presentar sus quejas en Baticul, quejas que Luke había estado escuchando durante tres horas seguidas. Tres largas, improductivas y frustrantes horas tras las cuales el pelirrojo había decidido que necesitaba tiempo para pensar qué se podía hacer con aquello.

La biblioteca solía estar vacía y silenciosa, sobre todo ahora que Suzzane, la más interesada en la lectura de toda la casa, tenía entre manos asuntos que reclamaban casi todo su tiempo libre. A Luke los libros no le entusiasmaban demasiado, pero la tranquilidad que se respiraba entre las altas y viejas estanterías repletas de viejos volúmenes era justo lo que necesitaba para concentrarse y poner en orden sus pensamientos. Mieu no le acompañaba; lo había dejado con Natalia antes de reunirse con los vecinos de Sheridan. Su única compañía era Asch, cuyo humor parecía ir mejorando poco a poco.

Y hablando del General Celestial, se le estaba ocurriendo una idea.

"Oye, Asch..."

"No."

Luke alzó las cejas, sorprendido.

"¡Pero si no he dicho nada!"

"No ha hecho falta. Apuesto a que me vas a pedir consejo sobre lo de esos vecinos de Sheridan."

Gruñó. A veces parecía que Asch pudiese leerle el pensamiento. De hecho, no terminaba de descartar que así fuese, aunque él no fuera capaz de hacer lo mismo en sentido inverso. Tampoco es que nunca lo hubiese intentando, claro.

"Pues sí, iba a hacerlo" admitió a regañadientes.

"¿Cuánto llevas ocupándote de las réplicas?"

"Desde que volví, más o menos. ¿Por qué me lo preguntas?"

"Te has apañado todo este tiempo sin mí, deberías ser capaz de seguir haciéndolo" observó Asch. No le costó demasiado imaginárselo cruzándose de brazos. "¿O es que piensas encasquetarme tu trabajo, desecho?"

Luke, a su pesar, sonrió. Traducido de Asch a fónico común, eso quería decir "puedes hacerlo solito, no necesitas mi ayuda" o algo parecido.

-Hm... El problema es que sólo tengo la versión de lo que dicen los vecinos- murmuró para sí mismo-. Pero, ¿a quién podría preguntar para obtener otra versión que contrastar? No hay asociaciones de réplicas en Sheridan, cosa que por cierto va a haber que remediar; y el alcalde no parece interesarse mucho en el tema. Aunque, ¡qué demonios! Mi tío es el rey de Kimlasca, si le llamo a la corte para hablar con él tendrá que venir, le interese el tema o no. Y entonces podría ordenarle que investigue por qué ha subido la delincuencia... O podría pedirle a Guy que lo haga, ya que está por allí. Pero no, Guy no tiene autoridad en Sheridan, o al menos no la suficiente. No, mejor escribo al alcalde. Y ya de paso a Guy, a ver qué tal le...

-¿Amo, está por achí?- la voz de Mieu entre las estanterías lo sobresaltó. Luke se levantó de la mesa y se giró a tiempo para ver al cheagle flotando en el aire delante de una vacilante Tear, que a todas luces no tenía nada claro si debía estar allí o no-. ¡Hola, amo! ¿Qué tal la reunión, mieu?

-Las ha habido peores y mejores- respondió Luke, acercándose a ellos y palmeándole la cabecita. Mieu ronroneó y cerró los ojos, y el pelirrojo, con la pericia de quien lleva mucho tiempo haciendo lo mismo, alzó la vista a tiempo de sorprender a Tear mirando al cheagle con cara de querer adoptarlo, abrazarlo y comérselo a besos, todo a la vez-. Vaya, vaya, ¿qué dirían tus soldados si supiesen que tu punto débil siguen siendo las cosas monas, Tear la Melodiosa?

La joven castaña se ruborizó y desvió la mirada, avergonzada.

-Oh, cállate- refunfuñó. Luke sonrió y dejó que Mieu se acomodase sobre su hombro.

-No sé si quiero preguntar, pero... ¿Qué tal vais con la boda?

-Pues para eso te andaba buscando- comentó Tear, recuperando la compostura-. El vestido de Natalia está encargado ya, pero para tu traje hace falta tomarte las medidas.

-No, no quería preguntar, definitivamente no. ¿Es que no vale alguno de los que ya tengo?

-Lady Suzzane dice que las bodas son ocasiones muy especiales y que necesitas algo nuevo que ponerte. Así que mañana deberías pasarte por palacio para que el sastre real te tome las medidas, o tu madre te arrastrará hasta allí de la oreja. Y cito textualmente esa parte.

-Ah, genial, gracias por avisarme- gruñó Luke, revolviéndose la larga melena escarlata. Tear esbozó una leve sonrisa y le acarició la cabeza a Mieu distraídamente, ocultando la mirada tras una cortina de cabello castaño. Un detalle que no le pasó inadvertido al joven pelirrojo-. Tear, ¿estás bien con todo esto?

-¿Eh?- Sobresaltada, retiró la mano y alzó la cabeza, ante lo cual Mieu soltó un ruidito de protesta que le arrancó un sonrojo más a Tear, pero esta vez Luke no se metió con ella por eso-. Claro que sí, ¿por qué no habría de estarlo?

-Sólo quería asegurarme. Madre se entusiasma tanto que a veces resulta difícil decirle que no- comentó el joven, tomando el relevo y rascándole detrás de las orejas al cheagle.

-Lo sé, lo he podido comprobar personalmente. Pero no te preocupes por eso, estoy encantada de ayudar a organizar la boda- sonrió Tear. Parecía una sonrisa sincera, pero... Luke se quedó en silencio unos momentos-. Luke, esto es por lo del beso, ¿verdad?

Le tocaba el turno a él de sorprenderse.

"¿De qué beso está hablando?" preguntó de repente Asch, interesado. Mieu, por su parte, miraba de uno a otro como si estuviesen en un torneo.

"Es una... larga historia. Mira, si puedes ojear en mis recuerdos, acabamos antes" respondió Luke, evocando mentalmente aquel extraño momento que habían compartido Tear y él un año atrás y esperando que Asch fuese capaz de verlo.

-Sí- admitió en voz alta-. Por eso te lo pregunto. Sé que me pediste que no volviésemos a hablar de ello, pero...

Ella le puso un dedo en los labios y Luke enmudeció. De repente no le parecía tan buena idea haber sacado el tema a relucir.

-Quieres saber si sigo enamorada de ti y cómo me afecta todo esto, ¿no es así?- preguntó la joven directamente. Él asintió. Tear sonrió entonces y trasladó la mano que tenía en sus labios a su hombro-. Luke, mis sentimientos por ti... ya no son los mismos que entonces. Eres uno de mis mejores amigos y lo seguirás siendo siempre, pero eso es todo. Y como amiga tuya estoy muy ilusionada con ayudar a organizar tu boda, así que no te preocupes por mí.

Luke respiró hondo, aliviado. Menos mal, por fin alguien más aparte de su madre que estaba contento con su condenado compromiso.

-Eso sí, también soy amiga de Natalia, así que debo advertirte que si se te ocurre meter la pata y hacerle daño...- la General Celestial dejó la frase en suspenso a propósito, y algo en su mirada dejó claro que no necesitaba terminarla. Luke sonrió, apurado, y tragó saliva.

-C-claro, por supuesto.

-Estupendo- Tear sonrió y el pelirrojo supo que el peligro había pasado, pero por si acaso prefirió esconder su alivio.

-¡Me alegro de que el amo y Tear se lleven tan bien, mieu!- exclamó el cheagle, dando graciosos botecitos en el aire entre ellos. Luke soltó una carcajada y Tear se ruborizó, como prácticamente siempre que Mieu hacía... cualquier cosa, en realidad. La chica de verdad que tenía un punto débil con ese tipo de cosas-. Por cierto, Tear, si tú también tienes a alguien a quien tengamos que advertir que no debe hacerte daño, ¡dínoslo y nos ocupamos encantados! ¿Verdad que chi, amo?

El tono de rojo de las mejillas de la joven rivalizaba ya con el escarlata del cabello de Luke, en cuyo rostro no tardó en dibujarse una sonrisa maliciosa. Rodeó los hombros de Tear con un brazo para asegurarse de que no se escapaba y bajó la voz hasta convertirla en un murmullo confidente:

-Tienes toda la razón, cosa. Si Tear tiene alguna persona especial por ahí a la que debamos amenazar, nos lo puede decir sin problemas. Nosotros nos ocuparemos de todo...

Mieu, mieu!

"Te has vuelto un cotilla, réplica."

"¿Qué dices? Sólo me preocupo por mis amigos."

-¡Bueno, ya vale!- Tear se lo sacudió de encima y trató de esconder su sonrojo detrás de su flequillo.

-Venga, Tear, sólo queremos ayudarte...- Luke hizo ademán de ir a rodearle los hombros de nuevo, esta vez de forma que no se le escapase, pero ella se escabulló ágilmente y le agarró el brazo izquierdo con fuerza a la espalda, inmovilizándole.

-He dicho que ya vale- repitió, esta vez totalmente seria. El joven optó por hacer caso a sus palabras: cerró la boca y se quedó quieto, sonriendo levemente. Ella le soltó enseguida, no obstante, y se retiró el cabello del rostro. El rubor de sus mejillas había desaparecido-. Pensándolo bien, si me respondes a una pregunta, te responderé yo a ti también. ¿Dónde estuviste los dos años que desapareciste, Luke?

La sonrisa de éste se desvaneció. Dentro de él, pudo notar a su original prestando plena atención de repente a la conversación, pero Luke negó con la cabeza y alejó de sí cualquier pensamiento o recuerdo relacionado con aquel periodo de tiempo.

-No quiero hablar de eso- murmuró. La mirada de Tear se endureció.

-Entonces, ya tienes mi respuesta.

Sin más, se fue. Mieu lo miró, vacilante, como preguntándole si debían ir tras ella; pero Luke se quedó donde estaba, con la cabeza gacha e inmóvil hasta que la voz de su original resonó en su cabeza:

"¿Qué acaba de pasar aquí? ¿De qué no quieres hablar con ella?"

"Lo siento, Asch. No puedo decírtelo." No, a él menos que a nadie.

"¿Por qué? ¿Qué me estás ocultando, réplica? ¿Qué les estás ocultando a tus amigos?"

Luke no respondió, de hecho apretó los dientes y se esforzó por no pensar ni siquiera en ello, hasta que la vocecita de Mieu lo distrajo:

-Dale un respiro al amo. Chi no quiere decírselo a nadie, por algo será, mieu.- Cuando Luke alzó la cabeza, el cheagle lo estaba mirando con expresión inusualmente seria y decidida. No, a él no, estaba mirando a Asch, y con la misma cara que ya le había puesto una vez, cuando era Luke el que estaba encerrado en el interior de su original y su cuerpo yacía indefenso en una habitación de Ciudad de Yulia. Como entonces, Mieu no lo abandonaba, y Luke jamás terminaría de agradecerle su apoyo incondicional con aquel asunto en particular.

"¿Y tú cómo es que puedes verme y oírme?" le espetó el antiguo General Celestial. Mieu ladeó la cabeza.

-¿Es que no debería, mieu?

"Se supone que no. Lo que me faltaba, por si no tenía suficiente con el desecho, ahora también su mascota..."

"Oye, Asch, ya vale, no te metas con el pobre bicho. Además, los cheagles son bestias sagradas, ¿no? A lo mejor es alguna habilidad innata que no conocemos."

"Bah, como sea, si no vas a soltar prenda, déjame tranquilo."

Luke aceptó la idea sin queja alguna y dieron por zanjada la discusión. Aunque en el fondo, el joven sabía que había cosas que no podía ocultar para siempre... y seguramente su original era consciente de ello también.

Pese a que la conversación no había acabado de la mejor de las maneras, en los días que siguieron los encuentros entre Luke y Tear dejaron de ser tan incómodos. Parecía que una vez aclaradas las cosas, la confianza que habían llegado a compartir años atrás había vuelto. Una confianza que tenía sus límites, por supuesto, pero como ahora ambos tenían claro dónde estaban, ponían buen cuidado en no sobrepasarlos.

Con Asch la relación también parecía ir mejorando. Luke ya se había acostumbrado a oír su voz en los momentos más inesperados y a sus silencios atentos durante las conversaciones con otra gente. El humor de su original, aunque muy poco a poco y con altibajos, seguía mejorando. Además, tal vez fuesen imaginaciones suyas, pero Luke lo notaba más fuerte, más presente con cada día que pasaba. Y ahora que Guy no estaba, era reconfortante tener a alguien con quien hablar, aunque ese alguien no hiciese más que picarle y llamarle de todo menos por su nombre. Asch veía y oía todo lo que entraba por sus propios ojos y oídos, pero su mente de soldado no captaba las cosas como la suya y a veces resultaba interesante intercambiar opiniones. Por ejemplo, con las investigaciones acerca de las presuntas réplicas delincuentes en Sheridan.

El alcalde de la ciudad de los artesanos se presentó en Baticul tres días después de escribirle Luke, y a la semana de aquello empezaron a llegar informes sobre el caso. Tras indagar un poco, el magistrado y la guardia de la ciudad habían descubierto que los responsables de los robos y demás actos vandálicos que se estaban produciendo no eran las réplicas, sino un grupo de daáthicos que habían llegado a Sheridan meses atrás. Se les había arrestado y los interrogatorios continuaban, pero aún no se sabía si iban por libre o seguían órdenes de alguien más. Asch tenía su propia teoría al respecto, que no tardó en perfilar con ayuda de Luke una noche cuando ya estaban en la cama:

"Los tipos estos eran de Daath, ¿no es así?"

"Eso dice el alcalde, sí."

"Qué extraño que alguien de Daath acabe robando en las calles, ¿no crees? Y más aún, que sean un grupo organizado y operen en una ciudad como Sheridan, que es casualmente donde más réplicas están intentando incorporarse al mercado laboral en talleres y astilleros, por lo que he podido entender, pero que todavía no tiene ninguna asociación oficial que las proteja."

"¿A dónde quieres llegar, Asch?"

"¿Hay alguien en la Orden de Lorelei a quien no le caigan bien las réplicas?"

Luke se lo pensó unos momentos.

"Al Gran Maestro Nerim no le gustan nada, la verdad. De hecho, creo que la única razón por la que Florian sigue ocupando el puesto del Maestro Fónico es porque siguen creyendo que es Ion. Anise no ha hecho público aún que en realidad es una réplica, pese a que eso seguramente le allanaría el camino para convertirse en Maestra Fónica. Pero de todos modos, no hemos encontrado ninguna conexión entre este grupo y el Gran Maestro."

"Porque no la estabais buscando. Tal vez Tear o Anise puedan ayudarte con eso."

"Tear no sé, pero Anise seguro que sí. Agradecerá cualquier cosa que pueda usar contra Nerim, ese tipo se las está haciendo pasar canutas. Y le diré a Guy que investigue también, a ver si hay algún otro grupo causando problemas por Sheridan."

Dos semanas, muchas cartas y otros tantos interrogatorios más tarde, Anise le envió sus hallazgos: había encontrado dos agujeros en la contabilidad por donde se escapaban fondos de la Orden para propósitos que no quedaban muy claros. El primero se remontaba a tiempos del Ion original y eran cantidades tan pequeñas que resultaba imposible asociarlas a nada concreto, bien podría haber sido simplemente limosna o alguna donación benéfica; pero el segundo era mucho más reciente y coincidía con la cantidad de dinero que confesaron haber recibido los delincuentes. Guy incluso logró encontrar rastros del intermediario, aunque no consiguió dar con él antes de que huyese de la ciudad. No era suficiente para relacionarles con Nerim, pero sí para demostrar no sólo que las réplicas no eran las causantes de los disturbios, sino que alguien había intentado inculparlas.

Un pequeño triunfo más, pensó Luke cuando la asociación de vecinos demandante pidió perdón de forma oficial al colectivo de réplicas por sus infundadas sospechas. Pero todavía quedaba mucho por hacer: hasta que las réplicas fuesen consideradas como iguales al resto del pueblo ante la ley y la sociedad, no podría dar por cumplida la promesa que habían hecho en la Torre de Rem. Y Luke fon Fabre siempre cumplía sus promesas.