VI- Vacilación

Dos semanas habían pasado desde que la barrera entre sus mentes se había roto, y Luke parecía no haberse percatado de la diferencia. Tampoco es que hubiera tenido mucho tiempo: tan pronto Asch se dio cuenta de ello, levantó su propio muro alrededor de sus pensamientos. No le había costado; después de todo, no era la primera vez que lo hacía, y era la única clase de privacidad a la que podía aspirar en aquellos momentos. Además, en los últimos días una idea empezaba a tomar forma en su mente, y no quería que su réplica la viera.

Ya había transcurrido casi medio mes desde que recobrase la consciencia. Tres semanas de encierro dentro del cuerpo del desecho, que no parecía por la labor de buscar una solución a su situación. Aunque se alegraba de estar vivo de alguna manera y prácticamente se había acostumbrado a dejarse arrastrar por el ritmo de vida de Luke, eso no quería decir que le gustase. Asch nunca había sido de los que se dejaban llevar... Y también estaba el asunto de Natalia. Estaba más que claro que la princesa no quería casarse con la réplica (algo bastante comprensible, por otro lado) ni el joven deseaba contraer nupcias con ella. Tal vez, si el rey y sus padres supieran que su verdadero prometido seguía allí, oculto dentro del alma de Luke, cancelarían la boda, o al menos la aplazarían hasta que... hasta que pudiesen encontrar una solución, la que fuera. Seguro que algo podrían hacer, ¿no?

Pero claro, no podía comunicarse con el exterior, y su réplica tampoco estaba por la labor. Tal vez Mieu podría haberle ayudado, si no fuese tan condenadamente fiel a su "amo" y si éste no le hubiese hecho prometer que no se lo diría a nadie. Así que eso dejaba a la imaginación de Asch cómo ingeniárselas para hacerle saber a alguien, a quien fuese, que estaba allí. Y la idea que se estaba fraguando en su mente para ello podría resultar.

Años atrás, cuando cada uno tenía su propio cuerpo, la conexión que los unía a través de sus ranuras fónicas le había permitido hacer muchas más cosas que hablar con Luke o ver dónde estaba. También había podido crear un "espacio mental" donde encontrarse cuando quería asegurarse de que el otro le prestaba atención, y en ocasiones incluso había logrado controlar su cuerpo a distancia durante cortos periodos de tiempo. Después de la destrucción de Akzeriuth, incluso logró aislarle dentro de sí mismo de forma muy similar a como estaba él ahora, aunque eso seguramente fuese porque el shock de entonces había hecho que la réplica bajase drásticamente cualquier case de defensa que pudiera tener. En cualquier caso, si lo había conseguido antes, ¿por qué no ahora que no tenía que preocuparse por atender a su propio cuerpo?

En las últimas semanas, Asch se estaba volviendo cada vez más fuerte. De eso sí que se había dado cuenta Luke, pero el muy ingenuo se empeñaba en verle el lado bueno a todo lo que implicaba a su original sin mirar más allá. No parecía habérsele ocurrido las implicaciones que tenía el hecho de que el antiguo General Celestial ganase fuerzas estando ambos en el mismo cuerpo; y desde luego, no sería él quien le iluminase. Si se daba cuenta de que Asch tramaba algo y le preguntaba al respecto, él respondería, pero si no... Bueno, no tenía por qué darle explicaciones a nadie, y mucho menos a su réplica.

Por el momento, iría por partes. Lo primero era ver si era capaz de crear de nuevo el espacio virtual en el que encontrarse con Luke; si podía hacerlo sería señal de que tenía suficiente poder para dar el siguiente paso. Además, estaba harto de que su réplica se quedase mirando al vacío cada vez que hablaban estando a solas, y aunque notaba los movimientos que hacían los músculos de su rostro, prefería poder verle cara a cara, o al menos lo más parecido a eso que se pudiera. Tardó una semana más en conseguirlo.

Para entonces, la lista de invitados de la boda ya estaba cerrada y el sitio donde iba a celebrarse, decidido. Sería en Baticul, en la capilla de los niveles intermedios, y el Maestro Fónico oficiaría la ceremonia. El emperador Peony estaba invitado, al igual que Jade, Ginji, Noelle y Guy, aunque Luke había aprovechado una de sus últimas cartas (mantenían el contacto casi a diario y cada carta era más empalagosa que la anterior) para recordarle a éste último que no debía aceptar la invitación. También lo estaban el abuelo de Tear, el Gran Maestro Nerim y por supuesto Anise, que seguía siendo la Guardiana del Maestro Fónico y como tal debía acompañarle a cualquier lado. En cuanto a Tear, iba a ser la dama de honor de Natalia. El padrino seguramente sería el mismo rey Ingobert. Tras la ceremonia oficial, Suzzane había propuesto celebrar una fiesta más informal al aire libre e invitar al pueblo a festejar las nupcias reales, aunque aquello todavía tenían que discutirlo; Tear, como buena soldado que era, había tardado poco en señalar la pesadilla que supondría para la guardia real mantener la seguridad en una celebración tan abierta. Ya bastante difícil iba a ser preocuparse de la capilla, como para añadirle un patio o una plaza.

El día había sido especialmente largo para Luke: nada más salir de la última reunión de la corte (esta vez con unos emisarios de Malkuth que venían a negociar sobre las aduanas, un tema que siempre acababa en jaquecas para todos) había tenido que ir corriendo a ver al sastre real para la prueba de su traje, pero al llegar se encontró con que Natalia se le había adelantado y hasta que no saliera ella no podría pasar. Cuando por fin le había tocado el turno, el sastre parecía empeñado en clavarle cuantos alfileres fuera capaz; además, el elegante traje rojo lleno de complicados bordados dorados no le dejaba mucha libertad de movimiento y el joven, acostumbrado a ropas anchas o por lo menos más holgadas, se agobiaba con facilidad. Asch, por supuesto, no dejó de recordarle cada vez que tenía oportunidad lo infantil que era quejarse por algo así, pero cuando finalmente se quedaron solos esa noche en el dormitorio y el humor de Luke siguió estando por los suelos, se puso serio y decidió comprobar si su último experimento resultaba.

"Oye, réplica, no te duermas todavía."

"Ah, Asch, por favor, ha sido un día horrible, déjame descansar..."

"Tengo algo que enseñarte. Si no consigo que veas nada, puedes irte a dormir. No tardaré mucho."

Luke gruñó y se tapó la cabeza con la almohada. Mieu los observaba a ambos en silencio, curioso.

-Vale, vale... ¿Qué es lo que quieres enseñarme?

"Cierra los ojos y respira hondo."

Luke obedeció. Asch se concentró en la oscuridad, buscando la luz a la que había estado dando forma durante las últimas semanas y rogando por que no hubiese desaparecido. Tras unos minutos consiguió dar con ella, una pequeña estrella flotando en medio del subconsciente de su réplica. Se centró en alcanzarla y traerla a la parte consciente de su mente, despacio, no fuera a ser que la brusquedad echase a perder sus esfuerzos...

… y de repente la luz pegó un fogonazo, y lo siguiente que supo fue que estaba de pie. No porque Luke se hubiera levantado de la cama, sino porque él mismo estaba de pie, sobre un suelo invisible en medio de la penumbra de una habitación vacía y sin paredes. Se miró las manos, cubiertas por mitones gris acero con bordados amarillos y guantes negros, y se tanteó la cabeza, la cara, el cuerpo. Tenía el flequillo echado hacia atrás y el pelo retirado de la cara como solía ser su costumbre antes de morir, y vestía su uniforme negro y rojo de General Celestial. En la cadera notaba el familiar peso de su espada colgada al cinto, y aunque supuso que le resultaría inútil allí, su presencia le reconfortó. Después de comprobar que su imagen estaba en orden, alzó la mirada al frente.

Por fin, allí estaba, cara a cara con Luke... o algo así, vaya. Su réplica mostraba el mismo aspecto que en el mundo real en ese momento: la revuelta y larga melena pelirroja, apenas un tono más clara que la suya, se le desparramaba por los hombros y la espalda, con las puntas acariciando su cadera. Vestía un viejo y gastado pijama negro, y tenía los ojos cerrados y el gesto relajado. Asch sonrió levemente, lo había conseguido.

-Abre los ojos, réplica.

Luke pegó un bote y alzó la mirada de golpe, clavando sus ojos esmeralda en la imagen de su original. Abrió la boca, la cerró, volvió a abrirla, le señaló con un dedo tembloroso y la volvió a cerrar. Asch se cruzó de brazos y alzó una ceja, expectante.

-¿Cómo...? ¿Cómo demonios has...?- balbuceó la réplica. Sin darle tiempo a responder, alargó los brazos hacia él y le agarró de los hombros. Sus dedos se clavaron en las hombreras de cuero de Asch y sus ojos buscaron los de él, todavía incrédulos.

-Tranquilo, desecho, no es para tanto. Además, no sé de qué te sorprendes, después de todo esta imagen se basa en tus propios recuerdos- comentó el original.

-Es... ¡Es verte en sí lo que me sorprende, idiota!- exclamó Luke, agitándolo, y Asch se sorprendió al notar que aquello le mareaba. Parecía que había hecho un trabajo mejor de lo que pensaba creando aquel sitio y sus reglas-. Pero me alegro, la verdad.

-Ves mi cara cada vez que te miras al espejo, no me digas que la echabas de menos- observó el antiguo General Celestial arqueando las cejas. Luke torció el gesto.

-Ésa no es tu cara, es la mía- protestó, dejando caer las manos que hasta ese momento seguían en los hombros de su original.

-¿Qué diferencia hay? Somos idénticos.

-No, perdona pero mi cara no grita a los cuatro vientos "si me estornudas encima estás muerto".

-Mi cara no dice eso.

-No, claro, y la de Jade tampoco dice "soy la criatura más escalofriante que ha pisado Auldrant en milenios y me gusta serlo", no te fastidia...

Asch no pudo evitar sonreír con eso.

-Bueno, dejando las caras de la gente aparte- dijo, cambiando de tema-, además de comprobar si esto funcionaba, quería preguntarte algo.

Luke alzó las cejas y entrelazó los dedos tras la nuca.

-Dispara.

-¿Tu mal humor de hoy es por la boda, porque te has levantando con el pie cambiado, o hay algo más?

La réplica desvió la mirada y dejó caer los brazos. Asch aguardó pacientemente.

-No se te escapa una, ¿eh?- murmuró el más joven-. No es exactamente la boda. Es para qué parece que la esté usando nuestro padre.

El mayor frunció el ceño. Por pura inercia, su mano izquierda buscó el pomo de su espada para descansar sobre él.

-No sé si te entiendo.

-Kimlasca tiene problemas, Asch. Con la Partitura, el pueblo confiaba en que sus gobernantes harían lo correcto, porque tenían marcado el camino que debían seguir. Sigue la Partitura, y todo el mundo vivirá feliz y contento. Pero ahora que no está, y las cosas además se complican... la gente empieza a cuestionarse si la Corona realmente está haciendo las cosas bien.

-Suena lógico, supongo; cuando no te han dicho dónde vas a acabar, lo lógico es dudar del camino. Pero no veo qué tiene que ver eso con la boda o con padre.

Luke alzó la mirada, y de repente pareció que el que le sacaba más de una década al otro era él, y no Asch.

-¿No lo ves? Ahora mismo, toda Baticul... no, todo Kimlasca-Lanvaldear está volcándose con la boda. La gente se pone a especular sobre dónde será, qué llevarán los novios, qué habrá en el banquete, dónde será la luna de miel... Y mientras tanto, nadie se pregunta si la gestión del país es buena o el rey se está equivocando.

Asch entreabrió los labios, sorprendido. Jamás se le habría ocurrido pensar que su réplica llegaría a esas conclusiones por sí mismo. Aquel chico... realmente había crecido.

-Resumiendo, están utilizando la boda como una distracción- dijo al cabo de unos segundos. Luke, muy serio, asintió y cerró los ojos-. Y odias que te utilicen así.

-Odio que me utilicen, en general. Si es para algo bueno, me importa menos, pero no tengo nada claro que esto sea bueno- masculló. Asch no pudo evitar comprenderlo. Al más joven de los Fabre le habían utilizado demasiado en el pasado-. Y... estoy hecho un lío. Por un lado, no me gusta el bombo que le están dando a la boda, cómo nos están usando a Natalia y a mí para que la gente no se haga preguntas que seguramente no quieren contestar. Pero por otro... No sé, Asch. Tengo miedo de que, cuando el circo se acabe, sea a nosotros a quien nos toque responder.

El antiguo General Celestial alzó una mano hacia él, pero se lo pensó unos momentos. Comprendía perfectamente por dónde iban los sentimientos de Luke, quizá mejor de lo que le gustaría. Por un instante, una punzada de remordimientos se clavó en su interior. Él también le había utilizado y pensaba seguir haciéndolo. ¿Realmente era la persona adecuada con quien hablar de ello?

-Que la gente cuestione a sus superiores no es malo- dijo finalmente con seguridad, dejando caer la mano-. Eso es algo que Van me enseñó sin querer, y es una de las lecciones más importantes que me dio nunca. Lo que es malo es que un superior no sea capaz de justificar sus actos, ahí es cuando hay que empezar a preocuparse. ¿Tienes miedo de no poder responder de los tuyos? ¿Es que piensas hacer algo que no es justificable ante tu pueblo?

Luke alzó la cabeza, escandalizado.

-¡No, claro que no, yo...!

-¿Entonces por qué temes que cuestionen tus decisiones?

-Tengo miedo de no ser capaz de hacer lo correcto- admitió el joven a media voz-. Y de que empiecen a fijarse en todo lo que he hecho o hago mal, y de que olviden las cosas que sí hice bien, y de que...- se interrumpió, respiró hondo y cerró los ojos-. Y de que recuerden Akzeriuth.

Asch bajó la mirada y sus cejas se inclinaron apenas hacia arriba en un gesto de comprensión. Habían pasado más de tres años, pero la sombra de la ciudad minera seguía planeando de vez en cuando sobre su réplica, como un buitre aleteando sobre su presa. Nadie le había recordado el desastre que había causado, nadie había vuelto a culparle... y no hacía falta: el mismo Luke jamás había terminado de pasar página con aquello.

No era justo. Sí, había sido culpa suya, y sí, muchas vidas se habían perdido. Pero Luke había hecho otras cosas, cosas buenas que podrían haberle costado la vida y que él mismo parecía olvidar a veces. Había destruido el miasma, gracias a él Vandesdelca había caído y Lorelei volvía a ser libre. Kimlasca y Malkuth, incluso Daath, revocaron la Partitura por su causa, rompiendo las cadenas del destino impuestas a la humanidad. No era justo que siguiera pagando una deuda que ya estaba saldada.

Asch soltó un bufido y alzó los brazos, posando las manos sobre los hombros del otro pelirrojo con firmeza. Luke alzó la mirada, sorprendido, y el original clavó sus ojos verdes en los de su réplica.

-Escúchame, estúpido desecho, y escúchame bien porque no pienso repetirlo- dijo. Su voz, no obstante, sonaba con más suavidad que la que transmitían sus palabras-. En primer lugar, Akzeriuth pasó, sí, la pifiaste, y luego pagaste por ello en la Torre de Rem, en Eldrant, en el mismo núcleo del planeta. Deja de torturarte por eso. Sí, fue tu culpa, y sí, murió mucha gente. ¡Pero luego salvaste a otros muchos, maldición!

-Asch...

-¡No me interrumpas! En segundo lugar, ¿tienes miedo de que la gente se fije en lo que haces mal y olvide lo que haces bien? Bueno, para tu información, eso es lo que significa tener responsabilidades. Significa que todo el mundo se fijará en cada paso que des, y como te equivoques, te harán lamentarlo el resto de tu vida. En eso consiste gobernar, en hacer las cosas tan bien que no tengas que preocuparte por que duden de tus capacidades ni tu autoridad, ¿por qué te crees que el pueblo acepta a Natalia aunque no sea de sangre real? Porque se lo gana, día tras día, se gana su respeto y su cariño. ¿Eso es estresante? Pues sí, ¡claro que lo es! Y puede que seas una simple réplica que nació para morir en mi lugar, pero sobreviviste; y ahora que estás vivo, tu deber es hacer las cosas lo mejor que puedas. Si vas a ocupar mi puesto, lo vas a hacer bien, porque Kimlasca necesita un príncipe y es a ti a quien le toca serlo. ¿Me has entendido?

Luke tragó saliva y asintió con la cabeza, sin atreverse a decir una palabra.

-Y por último- el tono de Asch, que había ido elevándose en los últimos momentos, volvió a suavizarse-, no tengas miedo de no saber hacer lo correcto. Lo harás, estoy seguro de que lo harás.

-¿Porque soy tu réplica?- probó Luke, sonriendo con algo de tristeza. Asch le apretó los hombros.

-No. Porque eres .

El más joven lo miró durante unos segundos, boquiabierto, antes de que una tímida sonrisa se extendiera por su rostro. Asch retiró las manos de sus hombros, pero antes de que pudiera alejarse, Luke rodeó su torso con los brazos y se abrazó a él con todas sus fuerzas, arrancándole el aliento durante un par de segundos.

-Gracias, Asch- murmuró en su hombro. Y en ese momento, otra punzada de culpabilidad le atravesó el pecho al mayor de los pelirrojos, impidiéndole devolver el abrazo y congelándolo en el sitio. Después de todo lo que le había dicho, ¿de verdad estaba bien ganarse así su confianza, teniendo en cuenta lo que pensaba hacer luego con él?

No, las dudas no eran una opción, se obligó a pensar. Daba igual lo que estuviera bien o mal, no podía quedarse para siempre atrapado dentro de Luke. Aquello ya no tenía que ver con la ética o la moral. Tenía que seguir adelante con su plan. No podía permitirse vacilar ahora que uno de los pasos estaba dado. Así que cerró los ojos al remordimiento y desterró cualquier pensamiento que no fuera de resolución fuera de su mente. No, no dudaría.

Dudar ya no era algo que pudiera permitirse.