X- Caminos que se cruzan
Mientras esperaban noticias de los Alas Oscuras, Luke y Natalia permanecieron en Daath, aprovechando la ausencia del Gran Maestro Nerim para ponerse al día con Anise en condiciones. Por la noche, la joven Guardiana, tras dejar a Florian durmiendo y asegurarse de que nadie los seguía, se encerró con los dos nobles kimlascanos en una sección restringida de la biblioteca de la Orden donde nadie los molestaría ni oiría por casualidad su conversación. Tras cerciorarse una vez más de que estaban solos, Anise se dejó caer en una mesa de trabajo con un suspiro de cansancio.
-Te has vuelto muy paranoica, Anise- comentó Luke. La chica alzó una mirada cansada.
-Prueba a ser el Guardián de un Maestro Fónico que en realidad no lo es, mientras intentas que nadie lo averigüe y tratas de llegar a su puesto. Es muy estresante, ¿sabes?
-Sé un par de cosas sobre el estrés, la verdad- replicó Luke, sonriendo levemente-. En cualquier caso, ¿qué tal se apaña Florian con el puesto?
Anise sonrió y meneó la cabeza.
-Ese chico no tiene remedio- suspiró-. No tiene ni idea de artes fónicas normales, no hablemos ya de daáthicas, lo único que tiene de Maestro Fónico es que sabe leer la Partitura. Y ahora que está revocada, de poco le vale eso...
-Pues en la reunión se le veía bastante resuelto- intervino Natalia, ojeando las estanterías de libros que se perdían entre las sombras del techo.
-Porque le he enseñado bien, naturalmente- respondió Anise, hinchando el pecho con orgullo-. Puede que no posea el poder de Ion, pero tiene las mismas ganas de aprender y de ayudar que tenía él. Y me estoy encargando de que sepa comportarse como quien todos creen que es, porque la Orden no está ahora mismo para más crisis.
-Cierto, te quería preguntar... ¿Cómo has conseguido mantener en secreto que es una réplica? De hecho, ¿cómo es que no ha trascendido nada de las otras seis réplicas de Ion?- preguntó Luke, poniéndose serio. Anise se enrolló el índice en uno de sus rizos oscuros distraídamente.
-No es tan difícil, en realidad. Lo bueno que tenéis las réplicas es que sois condenadamente iguales a vuestros originales- dijo, encogiéndose de hombros-. La gente está acostumbrada a la cara de Florian, y como Ion tenía una salud tan precaria, utilizamos esa excusa cada vez que hace falta apartarle de alguna situación comprometida. Por supuesto, Tear ayuda un montón, y el General Dórico Blacksen también.
-¿El Comandante sabe que Florian es una réplica?- intervino Natalia, sorprendida. A Luke no le sorprendió tanto, porque después de todo, Recard era el sucesor de Van. Tenía acceso a mucha información clasificada de lo que había ocurrido con su antiguo maestro, incluso sabía que el mismo Luke era una réplica, ¿por qué no iba a saber lo de Florian también?
-Claro que lo sabe, necesito su apoyo para mantener todo esto en pie. El único que no tiene ni idea es Nerim, porque con lo bien que le caen las réplicas, si se entera...- la Guardiana agitó la mano dando a entender que se podía armar una buena.
-Hay una cosa que no entiendo, Anise. ¿Sigues con la idea de convertirte en Maestra Fónica?- preguntó el pelirrojo. La aludida se volvió hacia él, desconcertada.
-Claro que sí, pero ese cerdo de Nerim no me lo está poniendo nada fácil. Por lo visto no quiere que le mande una chica, dice que ese puesto no está hecho para mujeres. Y eso que Yulia Jue era una mujer... Es un cretino.
-Tiene algunas ideas un poco retrógradas- aceptó Natalia, despegando su atención de la estantería que estaba fisgoneando durante unos momentos-, pero no me negarás que está haciendo un buen trabajo manteniendo la Orden a flote.
-Ay, si es que ése es el problema- bufó Anise, agitando la cabeza-. No necesita que la mantengan a flote, lo que necesita es tocar fondo de una vez para poder volver a subir. La gente que nos sigue está confusa porque no saben si sin la Partitura la Orden de Lorelei tiene algún significado. Nerim se empeña en mantener la calma, pero lo que necesitamos es caos. Un caos que permita construir una nueva Orden, con unos nuevos principios que vuelvan a servir para ayudar a la gente a vivir felices, con nuevas normas internas... y menos prejuicios.
-En otras palabras, una revolución- simplificó Luke, alzando las cejas. Anise sonrió, satisfecha, y le guiñó un ojo.
-Eso mismo.
-¿Eso es lo que intentas hacer?
-Exacto.
-¿Y por qué no has desvelado entonces que Florian no es el verdadero Ion?- preguntó Natalia-. Eso te despejaría el camino al puesto de Maestra Fónica y causaría el revuelo que quieres, ¿no?
-¿Qué dices, princesa?- exclamó la Guardiana, escandalizada-. Ya os lo he dicho, Nerim odia a las réplicas. Florian correrá peligro si lo hago. Y no se trata sólo de causar revuelo, es mucho más que eso. Se trata de... de desestabilizar la Orden de arriba a abajo, cargarse todas y cada una de las ideas que tenía la gente sobre ella, darle un golpe tal a la cúpula que la única manera de reconstruirlo todo sea desde cero. Para eso, tengo que hacerlo en el momento adecuado, y por supuesto, tengo que saber con certeza que puedo poner a Florian a salvo. No quiero... No pienso arriesgar así su vida.
En los ojos de Anise brilló un destello de tristeza, pero en seguida fue reemplazado por decisión. Luke no podía evitar darse cuenta de lo mucho que había crecido la chica en aquellos años, pese a que físicamente no había cambiado absolutamente nada.
-Lo que quieres hacer es sumamente complicado- observó Natalia-. Pero si hay algo en lo que podamos ayudar, tienes nuestro apoyo incondicional.
-¿Hablas por ti y el resto de nuestro viejo equipo o por Kimlasca, princesa?- inquirió Anise. Ella alzó la barbilla.
-Hablo por mí y por el resto de tus amigos; y por mi país, cuyos ciudadanos necesitan ver que es posible seguir avanzando sin la Partitura. Si Daath lo consigue, Malkuth y Kimlasca-Lanvaldear lo lograrán también.
Anise sonrió con malicia, aunque en el fondo de sus ojos podía verse un destello de agradecimiento.
-Ya hablas como toda una reina, Natalia. Cuidado, Luke, o tu chica acabará robándote los pantalones a la que te descuides.
Los Alas Oscuras tardaron apenas tres días en contactar con ellos. Asch le había sugerido que se paseara de vez en cuando por el mercado para que les fuera fácil encontrarle, pero no fue necesario: en el desayuno, escondida en su servilleta, encontró una nota. Estaban en el comedor de los altos cargos de la Orden, en una mesa apartada de las demás, pero por si acaso Luke hizo desaparecer la nota en el interior de las mangas de su uniforme de vizconde y esperó a estar a solas para leerla. Apenas era una línea escrita en tinta negra con trazos llenos de florituras: En el mismo callejón, a la hora de comer. Puedes traerte a la rubia. En el reverso, alguien había estampado un beso, alguien con unos labios claramente femeninos pintados de rojo carmesí.
"Vaya, vaya, sí que has despertado su interés" comentó Asch tras leer la nota.
"¿Qué quieres decir?"
"Conozco bien esos labios, réplica. Vas a ver a Noir en persona, y si se molesta en acudir ella misma, es que el asunto le ha llamado mucho la atención."
Luke cerró los ojos y se dejó caer en el espacio mental que había creado Asch para verse las caras. Seguía en la misma penumbra que la última vez, y la imagen de su original tampoco había cambiado.
-Así que conoces bien los labios de Noir, ¿eh?
Debió de pillar desprevenido al otro pelirrojo, a juzgar por su expresión atónita. Una sonrisa traviesa se dibujó en la cara de Luke.
-No sé qué quieres decir con...
-Claro que lo sabes, hombre- interrumpió el más joven, atreviéndose a rodearle los hombros con un brazo en actitud cómplice-. Quién lo diría, y yo que pensaba que no eras capaz de mirar a una mujer que no fuese Natalia...
-¡¿Pero de qué demonios estás hablando tú ahora, imbécil?!- Asch se lo quitó de encima y le dio la espalda, pero a Luke no se le había escapado el tono rojo que habían adquirido sus mejillas.
-Vamos, Asch, es normal, no se puede estar esperando a una persona para siempre. Aunque no imaginaba que te gustasen las chicas malas...
-¡Vete al infierno, maldito desecho! ¡No he tocado a Noir en mi vida, lo que pasa es que todas las notas me las mandaba firmadas así! ¡Deja de insinuar cosas sin sentido!
Luke estalló en carcajadas y volvió al mundo real, donde esbozó una sonrisa. Era tan fácil sacar a Asch de sus casillas que no podía resistirse a hacerlo de vez en cuando. Un buen rato después, mientras Natalia y él se encaminaban hacia el mercado, el otro pelirrojo seguía refunfuñando en la parte de atrás de su cabeza.
En el callejón no les esperaba el niño con el que habían hablado días atrás, sino una figura sentada sobre las cajas de madera que había por allí tiradas y envuelta en una vieja capa. Luke, por precaución, se llevó la mano izquierda a la empuñadura de su espada, pero la figura se descubrió la cara en cuanto los vio, revelando el rostro fino y enmarcado por cabello rosado de Noir, la líder de los Alas Oscuras. Se había dejado crecer bastante el pelo, que ahora recogía en dos coletas bajas, y no llevaba el sombrero con el que la recordaba Luke. Sus carnosos labios estaban resaltados por el mismo carmín que había en el beso de la carta, y sus ojos violáceos rodeados de larguísimas pestañas iban de uno a otro de los dos nobles con curiosidad.
-Hola- saludó Luke, dejando su espada en la vaina. Noir se levantó e hizo una elegante reverencia.
-Altezas, es un placer veros después de tantos años.
-No esperábamos que la misma líder de los Alas Oscuras viniera a cumplir nuestro encargo- observó Natalia-. Disculpa si te hemos causado alguna molestia...
-Molestia ninguna, princesa- sonrió Noir, acercándose y rodeando a Luke. Una mano de largas y cuidadas uñas se paseó por los hombros del pelirrojo, jugueteando con sus largos mechones de cabello escarlata-. Me apetecía ver de nuevo esta cara, aunque no pertenezca a quien estoy acostumbrada.
"Bolsillo izquierdo de la casaca, réplica, antes de que termine de sacarte el monedero."
En un rápido movimiento, Luke atrapó la muñeca de Noir y la alzó, mostrando la bolsita de cuero que le había intentado robar y que aún tenía entre los dedos. Un brillo divertido relampagueó en los ojos de la ladrona.
-Vaya, vaya, confiaba en que fuese tan fácil como la última vez. Lástima, de todo lo que podía pegársete de Asch...
Luke sonrió levemente y la soltó, dejando que abriese la bolsa. Dentro no había nada más que guijarros, para sorpresa de Noir, que alzó la vista hacia él con los labios entreabiertos.
-Natalia, gracias por guardármelo- comentó el pelirrojo, guiñándole un ojo a la princesa. Ésta sonrió y se sacó una faldriquera del interior del escote de su vestido. Al agitarla pudo oírse el inconfundible tintineo del dinero.
"Esto sí que ha sido una sorpresa, no eres tan idiota como pensaba. ¿Cuándo habéis ideado esto, y por qué no me he dado cuenta?"
"Oh, estabas muy ocupado gruñendo, no me extraña que no lo hayas visto."
Noir sonrió, aceptando la derrota, y le dio un par de golpecitos en el pecho a Luke.
-Me caes bien, encanto- dijo-. Pero ya está bien de frivolidades, hablemos de negocios.
Luke y Natalia asintieron, serios.
-¿Qué has averiguado?
-Los Siervos de Lorelei se están moviendo- dijo la líder de los bandidos-. Están por todas partes, tienen casi tanta influencia como nosotros y se desplazan rápido. En las últimas semanas, muchos de ellos han pasado por Kaitzur dirigiéndose hacia el noreste, y también hemos podido observar mucho tráfico por el río Fubras hacia el este. Y desde hace bastante tiempo, parte de las caravanas que salen de Engeve hacia San Binah pasan de largo su destino y siguen hacia el sur.
Luke frunció el ceño, intentando situar en un mapamundi mental los lugares que mencionaba Noir. Y cuando lo consiguió, el color abandonó su rostro. Natalia frunció el ceño a su lado, pensativa.
-Pero eso no tiene sentido- replicó-. Todos esos caminos que dices no conducen a ninguna parte.
-Exacto- masculló Luke con la boca seca. Las manos habían empezado a sudarle copiosamente-. Ya no conducen a ninguna parte... porque allí ya no hay nada. Son las rutas que se usaban para llegar a Akzeriuth.
Noir asintió con seriedad.
-Así es. Tendría sentido que hubiesen decidido establecer un cuartel general allí, dado que los pocos pueblos de la zona que no se perdieron en el derrumbe han sido completamente abandonados. Además, según uno de mis chicos, que sabe bastante sobre estos temas, en esa zona es fácil excavar cuevas y galerías. Podrían haberse ocultado bajo tierra, y como nadie quiere ya acercarse por allí no se arriesgarían a que los descubriesen. Incluso podrían tener una fortaleza flotante en el interior del cráter y nadie se habría dado cuenta.
-Luke, ¿estás bien?- murmuró Natalia, poniéndole una mano en el hombro. Sólo entonces se dio cuenta el joven de que estaba temblando. Sacudió la cabeza y se aclaró la garganta.
-Tiene sentido, sí- consiguió decir-. ¿Podríais seguir vigilando sus movimientos y avisarme con cualquier cambio que haya?
-A cambio de unos cuantos galds, podemos hacer lo que quieras para ti, encanto. Y por ser tú, puedo hacerte una rebaja.
-Te lo agradeceré mucho. Y si pudierais enviar a alguien a fisgonear a... allí... sin que se notase mucho, a ver si encuentra algo...
-No te preocupes, Alteza, la discreción es nuestra mayor virtud. Déjalo en nuestras manos.
-Gracias, Noir. Y tened cuidado.
Tras recibir por fin el dinero que habían acordado y un adelanto para continuar con el trabajo, Noir se marchó, desapareciendo entre la multitud como si fuera una sombra, y Luke apretó los dientes.
Parecía que no importaba cuánto terreno le ganase, la sombra del recuerdo de Akzeriuth siempre terminaba alcanzándole. Daba igual cuánto avanzase para dejarla atrás, la ciudad minera volvía a cruzarse en su camino de una manera u otra. Tal vez Asch se equivocaba, tal vez no había pagado lo suficiente por sus errores y el destino seguía torturándole bajo la forma de su conciencia.
-Yo no me equivoqué.
La voz de Asch lo sacó de la espiral en la que sus pensamientos lo estaban hundiendo. Luke alzó la cabeza, sorprendido. En algún momento su original lo había arrastrado al espacio en penumbra de su mente, pero ni siquiera se había dado cuenta de cuándo o cómo. Por un momento se vio reflejado en los ojos esmeralda de Asch, llenos de seriedad y determinación, y no pudo evitar pensar lo distintos que parecían los suyos, llenos de confusión.
-Pero...
-Ni pero ni historias. Yo no me equivoqué. Para que te enteres, idiota, el destino no existe. Y antes de que digas lo que sé que vas a decir, no, eso no me lo enseñó Van.
Luke tragó saliva.
-¿Y quién fue? Porque no sé si era una fuente fiable- dijo con voz ronca. Asch frunció el ceño y desvió la mirada.
-Fue un niñato que por entonces tenía siete años. Es curioso, porque... tenía la misma cara que yo.
El más joven lo miró, boquiabierto. Parecía que Asch nunca dejaría de sorprenderle. Tragó saliva y alzó una mano hacia él, pero su original lo apartó de un manotazo.
-Asch...
-Vuelve con Natalia. Se estará impacientando de ver que no respondes.
Abrió los ojos en el mundo real, sobresaltándose al encontrarse de golpe con la mirada preocupada de la princesa frente a sí.
-¿Estás bien?- preguntó ésta. Luke sacudió la cabeza una vez más.
-Sí. Volvamos a la Catedral, tenemos que contactar con los demás- respondió, con bastante más seguridad que hacía unos momentos-. Hay que decirle a Jade que es posible que tengamos que hacer una excursión a lo que queda de Akzeriuth.
Esta vez, al pronunciar el nombre de la ciudad, la voz no le tembló.
Tear, Jade, Recard y Nerim volvieron a Daath a primera hora de la mañana siguiente. Tras sentarse todos a la mesa de una de las salas de reuniones de la Catedral, con Florian y Anise a la cabeza, Luke y Natalia les pusieron al corriente de lo que habían averiguado los Alas Oscuras. Jade fue el primero en romper el silencio que se impuso cuando terminaron de hablar:
-Os dais cuenta de que no tenemos absolutamente nada que demuestre que han sido los Siervos de Lorelei quienes han robado la Llave, ¿verdad?
-¿Quién más podría ser si no?- preguntó Nerim a su vez, retorciéndose las manos nerviosamente-. General Curtiss, ¿sabe acaso de algún otro grupo clandestino que pudiera estar interesado en ella?
-Que no sepamos de algo no quiere decir que no exista- contraatacó el Nigromante-. Usted es un sacerdote, Gran Maestro, pero yo soy un científico. Me rijo por evidencias y hechos demostrados, no por creencias y sospechas.
-Desde luego que sí- masculló Nerim, con lo que sólo podía describirse como asco pintado en la cara. Tal vez el Gran Maestro no supiera cuántas réplicas tenía delante, pero sí estaba al corriente de quién había establecido las bases de la fomicría.
-¿Qué sugiere entonces, General?- intervino Recard, intentando tranquilizar los ánimos.
-Busquemos vías alternativas de investigación que no vayan directamente a por los Siervos de Lorelei. Veamos a dónde nos conducen y si de esa forma conseguimos relacionar a esos fanáticos con el robo, entonces y sólo entonces hagámosle una visita al cráter de Akzeriuth. De todos modos los Alas Oscuras mantendrán la vigilancia, ¿no es así, Luke?
-Sí, ése era el trato. Y si encuentran algo allí, me avisarán también.
-Me parece una idea sensata- intervino Florian, tan serio que durante unos momentos Luke habría podido jurar que era Ion quien presidía la mesa.
-A mí también- asintió Recard-. La pregunta es, ¿qué otras líneas de investigación podríamos seguir?
-Se me ocurre una idea, señor- dijo Tear de repente, atrayendo la atención de toda la mesa-. Tengo entendido que el ejército de Malkuth posee instrumentos que detectan señales producidas por grandes concentraciones de fonones. Así fue como nos encontrasteis a Luke y a mí cuando provocamos la hiperresonancia hace más de tres años, ¿no es así, Jade?
-Ah, te acuerdas de eso- sonrió Jade, quitándose las gafas para limpiarlas con el bajo de su capa-. Sí, es correcto. Qué tiempos aquellos, ¿verdad?
-Puede que sea una tontería, pero... ¿sería posible recalibrar esos instrumentos para encontrar la Llave de Lorelei, o al menos para saber cuándo y dónde la están utilizando?
Jade se colocó de nuevo las gafas y apoyó la barbilla en una mano, pensativo. Luke casi podía oír los engranajes de su cerebro encajando a toda velocidad en el silencio de la habitación, y pudo notar que tanto él como Asch estaban conteniendo la respiración a la espera de una respuesta.
-Lo segundo es posible, por supuesto. Lo primero... No estoy tan seguro, pero puede intentarse- dijo al fin el General de Malkuth-. Pero necesitaremos a un experto en la materia para eso.
-Si se trata de fonotecnología, Spinoza es el mejor que hay ahora mismo- dijo Luke-. Un buen amigo mío está trabajando con él en Sheridan, podría escribirle para decirles que vengan a visitarnos.
-Es una excelente idea, desde luego- concedió Recard, dando una palmada sobre la mesa. Luke sonrió. La suerte empezaba a sonreírle de nuevo, al menos podría ver a Guy antes de lo previsto. Lo cierto es que le echaba muchísimo de menos, y las cartas que se escribían empezaban a no ser suficiente.
-Escribiré a Su Majestad Imperial para que nos envíe el instrumental del que disponemos hasta el momento- anunció Jade-. Siempre tenemos un par de equipos de repuesto, podemos dejar que Spinoza trastee con uno de ellos para esto.
-Perfecto. Todo decidido, entonces.
Se levantaron de la mesa, y uno a uno fueron abandonando la sala. Nerim fue el primero en desaparecer por el dédalo de corredores, con pasos rápidos y tensos.
"¿No te parece que el Gran Maestro está un poco nervioso desde que llegamos?" comentó Asch.
"Ya tardabas en decirlo. En realidad no es que esté nervioso, es que lo es. Nerim es un hombre que se estresa muy fácilmente, desde que lo conozco siempre ha sido así. No creo que tenga nada que ver con el robo."
"Si tú lo dices..." murmuró Asch, aunque no sonaba convencido en absoluto. Y Luke, durante unos momentos, se encontró dudando también de sus propias palabras.
