XII- Al descubierto
Era la primera vez que despertaba con los fuertes brazos de Guy rodeando su cuerpo desnudo, y Luke se permitió disfrutar durante unos minutos de la sensación de seguridad y calma que le embargaba. Dejó escapar un pequeño suspiro de satisfacción y trató de girarse a mirarle, pero Guy gruñó en sueños y lo apretó más contra sí, impidiéndole moverse.
-Vale, vale... Tú ganas- susurró el pelirrojo con una sonrisa, haciéndose un ovillo contra el calor que emanaba el cuerpo de su amigo.
Bendito fuese Teodoro con su feliz idea de ponerlos en la misma habitación. Normalmente, despertarse en la misma cama por la mañana significaba que uno de los dos tenía que salir corriendo antes de que los descubriesen, normalmente Guy. Por primera vez no había sobresaltos ni necesidad de escapadas por la ventana. Si alguien llamaba a la puerta, bastaría con que el rubio se metiese en su cama, a menos de un metro de la de Luke, y nadie sospecharía nada. No tener que esconderse, aunque fuese sólo durante un rato, era una sensación de lo más tranquilizadora.
Un bostezo a su espalda le informó de que su amigo se empezaba a despertar. Aprovechando que el agarre sobre su cuerpo se había aflojado, Luke se giró a mirarle, sonriendo al ver la terrible batalla que estaba manteniendo Guy con sus propios párpados por no caer dormido otra vez.
-Buenas- saludó, acariciándole la mejilla-. ¿Qué tal has dormido?
-Como una piedra- bostezó el rubio-. ¿Y tú?
-Igual.
-Eso está bien.
Guy se restregó los ojos intentando eliminar el sueño que seguía aferrado a sus pestañas y Luke se incorporó y se estiró con un bostezo. Dentro de sí notaba a Asch desperezándose también, y por unos momentos se alegró que de su original no hubiese visto la escena que acababa de suceder. Seguramente se habría quejado de lo cursi que podía llegar a ser su réplica o algo así. Conteniendo la risa, el joven Fabre se levantó para buscar algo que ponerse.
-Oye, ¿dónde te crees que vas?- protestó Guy, aún en la cama.
-A desayunar. Hoy tenemos trabajo que hacer, ¿no?
-Oh, cierto, las mediciones.
-Sí, y la prueba del cacharro. Así que arriba, tenemos una reliquia que encontrar.
Guy gruñó y volvió a bostezar, pero acabó levantándose también a por su ropa.
Spinoza y Jade estaban ya en el improvisado laboratorio del muelle cuando ellos llegaron, enchufando una especie de plataforma metálica circular del tamaño de una cabeza humana a una caja llena de botones y cables que seguramente Guy sabría qué demonios era pero que ni Luke ni Asch podían identificar.
-Buenos días, dormilones. Nos acostamos tarde anoche, ¿eh?- saludó Jade, levantando la vista del... chisme. Luke tragó saliva y una sonrisa nerviosa se dibujó en su rostro.
-¿Por qué lo dices, Jade?
-Por la cara de muertos de sueño que traéis ambos, ¿por qué iba a ser si no?
"Lo sabe."
"¡No digas eso! ¡Es imposible que lo sepa!"
"Que niegues las cosas no significa que no sean verdad, réplica. Jade sabe lo tuyo con Guy, está más que claro."
Esforzándose por ignorar el sudor frío que le corría por la sien y el repentino agobio que se había instalado en su pecho, Luke se apresuró a buscar otro tema de conversación:
-Bueno, ¿ya está todo listo por aquí?
-Sí- asintió Spinoza, terminando de conectar unos cables-. Luke, por favor, voy a necesitar que vengas por aquí y pongas una mano en este sensor- añadió, señalando la plataforma metálica. El pelirrojo, contento de haber desviado el tema y de empezar a ser realmente de utilidad por fin, se apresuró a obedecer. El metal estaba caliente al tacto, contrariamente a lo que esperaba-. Muy bien. Ahora quédate lo más quieto que puedas, si te mueves puede que tengamos que repetir la operación.
-Vale.
Jade retrocedió, ojeando la pantalla del chisme (se iba a quedar con ese nombre a falta de uno mejor, decidió Luke para sí) a cierta distancia. Spinoza, mientras tanto, pulsó unos cuantos botones y la plataforma donde el pelirrojo tenía la mano empezó a vibrar. Una ristra de datos se desplegó en la pantalla que sobresalía de la caja, donde parpadeaba una luz amarilla en una esquina. Guy se acercó y echó un vistazo por encima del hombro del ingeniero, que frunció el ceño.
-Qué raro- murmuró, escrutando la pantalla. Jade se inclinó hacia delante con un brillo curioso en sus ojos rojizos.
-Interesante, diría yo- musitó para sí. Spinoza sacudió la cabeza.
-Tiene que haber algún error. Luke, muchacho, puedes quitar la mano, vamos a repetir la lectura porque esto no es normal.
-¿Qué pasa?
-El sensor está detectando tu frecuencia fónica por duplicado- explicó Spinoza sin levantar la mirada de la pantalla, presionando más botones-. Debe de ser un error de programación, esto nunca pasa. Además, las señales no están ni siquiera en fase, no tiene ningún sentido que pase esto...
Luke, confuso, miró a Guy en busca de una traducción. El rubio tenía el ceño fruncido también.
-Spinoza quiere decir que el sensor detecta dos tús- explicó. Luke palideció-. No entiendo muy bien por qué, tiene que tratarse de algún error.
El más joven tragó saliva una vez más y asintió, desviando la mirada y volviendo a colocar la mano sobre la plataforma cuando Spinoza se lo dijo. El ingeniero maldijo en voz alta y golpeó el chisme con una mano cuando la segunda lectura salió igual que la primera.
-Tiene que ser una broma. No puede ser que se haya estropeado justo ahora- masculló. Luke se escondió bajo su espeso flequillo. No era ninguna broma, ni tampoco un fallo de programación. Puede que no entendiese mucho de fonotecnología, pero sabía bien lo que estaba pasando: el sensor estaba detectando su frecuencia fónica y la de Asch entremezcladas, y al ser la misma lo estaba interpretando como si hubiera dos Lukes.
-No creo que se haya estropeado- comentó Jade, que no le había quitado la vista de encima desde hacía un buen rato.
-¿Qué dices, Jade? Es obvio que se ha estropeado, ¿cuántos Lukes ves tú ahí delante?- replicó Guy, desconcertado.
"Prepárate para dar unas cuantas explicaciones, réplica" oyó decir a Asch. Su voz mental sonaba con el inconfundible tono satisfecho de la victoria. Luke apretó los dientes.
-Sólo veo uno, en efecto- asintió Jade, acercándose y clavando sus penetrantes ojos rojos en los del joven-, pero que no se pueda ver algo no quiere decir que no esté ahí. Lo diré una sola vez. ¿Qué es lo que está detectando el sensor aparte de ti?
-Jade, no... No sé de qué me estás hablando, yo de esto no entiendo...
-Sabes perfectamente de lo que hablo- cortó Jade fríamente-. Si no hubieras reaccionado como lo has hecho, habría pensado que se trataba, efectivamente, de un error del sensor. Pero teniendo en cuenta que cuanto más pregunto, más nervioso te pones, estoy seguro de que tienes una idea bastante sólida acerca de qué es lo que está haciendo que el sensor falle.
Luke miró a Guy y a Spinoza buscando auxilio, pero éstos le devolvieron una mirada confundida. Maldijo para sus adentros, se le acababan las opciones.
-Luke fon Fabre, no me obligues a repetirme. Responde a mi pregunta.
"Estás acorralado, desecho. Ríndete. Además, estamos perdiendo tiempo que podríamos estar utilizando en buscar la Llave de Lorelei. Escúpelo de una vez y acabemos con esta farsa."
"Claro, para ti es muy fácil decirlo. No eres tú quien tiene que encararlos luego..."
-Está bien- murmuró Luke al fin, suspirando-. Lo siento. El sensor... Sé lo que está detectando, pero no es a mí dos veces. Es... es a mí y a Asch.
En cualquier otra situación, habría presumido del logro que suponía el que Jade se le hubiera quedado mirando con los labios tensos y un brillo de genuina sorpresa en el fondo de sus ojos rojizos. Spinoza tampoco daba crédito a lo que oía, a juzgar por su expresión, pero sin duda el más desconcertado era Guy, que lo observaba totalmente boquiabierto. Luke bajó la mirada y dejó caer la mano que, sin darse cuenta, había mantenido apoyada contra el sensor.
-No sé si he entendido eso que has dicho- dijo Jade después de unos momentos de tenso silencio-. Por favor, ilumíname. ¿Qué quieres decir con eso de que el sensor está detectando a Asch?
-Exactamente lo que he dicho- respondió Luke a media voz-. Sé que esto va a resultar difícil de creer, pero... Él está vivo, aquí- añadió, llevándose una mano al pecho, justo donde el corazón le golpeaba violentamente las costillas-. No sé cuánto tiempo lleva conmigo, creo que ni siquiera él mismo lo sabe. Tampoco sabemos cómo ha acabado dentro de mí, pero... ahí está.
Otro minuto de pesado silencio. Spinoza parecía estar devanándose los sesos para encontrar alguna explicación lógica a todo aquello, pero el gesto de Jade se había vuelto inescrutable. Guy, por otro lado, respiraba de forma cada vez más acelerada y un reguero de sudor le corría por la frente.
-Espera un momento- dijo al fin, alzando una mano hacia Luke-. ¿Me estás diciendo que... Asch, tu original, que murió hace casi cuatro años... está dentro de ti?
-Sí. Sé que suena raro, pero así es, ahí tenéis la prueba- Luke señaló el chisme con una mano y bajó la mirada. De repente, las puntas de sus botas resultaban mucho más fáciles de mirar que los ojos azules llenos de confusión de Guy.
-¿Hace cuánto que está ahí?
-Ya os lo he dicho, no lo sabemos- Luke sacudió la cabeza y siguió con la vista fija en sus zapatos-. Hace más de un mes que contactó conmigo por primera vez, lleva mirando a través de mis ojos desde entonces.
-Ya veo. Supongo que la idea de contactar con los Alas Oscuras fue suya- comentó Jade. Luke asintió.
-¿Y... qué puede ver exactamente Asch?- preguntó Guy. El pelirrojo se encogió. No quería responder a eso-. Luke, dímelo, por favor. ¿Cuánto ha visto?
-Asch comparte mis sentidos- respondió el joven Fabre-. Ve y oye absolutamente todo lo que yo veo y oigo, salvo que le dé por ignorarlo, claro. Ahora mismo nos está escuchando.
-¿Lo sabía alguien antes que nosotros?- preguntó Jade. Luke se encogió aún más.
-Sólo Mieu, y porque puede ver a Asch. Le hice prometer que no se lo diría a nadie.
Silencio otra vez. Luke no levantó la cabeza hasta que el portazo de alguien al salir lo sobresaltó; entonces descubrió que Guy ya no estaba. Jade parecía estar atravesándole con la mirada, pero no hizo ningún comentario.
-No lo creería si no fuese por estas lecturas. Un original y una réplica en el mismo cuerpo, ambos conscientes... Jamás había oído nada parecido- admitió Spinoza-. Esto complica un poco las cosas, pero confío en poder aislar vuestras frecuencias fónicas. Sabiendo que es la misma señal pero desfasada, tal vez sea posible hacer algo.
Luke asintió y miró a Jade, suplicante. Tras unos momentos de escrutinio más, el Nigromante sacudió la cabeza y cerró los ojos.
-Ve- dijo simplemente. A Luke le faltó tiempo para salir corriendo en pos de Guy.
Le encontró en el pasillo de los dormitorios que ocupaban, a punto de encerrarse en el cuarto que compartían. En cuanto estuvo junto a él, le agarró del brazo y tiró hasta hacer que se girara a mirarlo, pero un destello de advertencia en los ojos del rubio bastó para que le soltase y retrocediera, tragando saliva.
-Guy, lo siento.
-¿Lo sientes?- siseó él-. ¿Por qué demonios no me dijiste nada?
-Escucha, yo...
-No, escúchame tú, ¿tienes la menor idea de cómo me siento ahora mismo? ¡No hago más que pensar en... en todas las veces que hemos...! ¡Y Asch estaba ahí! ¿Cómo se supone que tengo que tomarme esto?
-Guy, mira...
-¿Por eso me convenciste de que me fuera?
-No, lo hice porque...
-¡¿Por qué no dijiste nada, maldita sea?!
-¡¿Habría cambiado algo si lo hubiese hecho?!- exclamó Luke, cansado de que le interrumpiera. Guy se quedó sin palabras unos momentos-. Voy a casarme con Natalia, Guy. Con Natalia. ¿Cómo crees que habría reaccionado ella al saber que Asch está atrapado dentro de mí? La situación ya es bastante difícil de por sí, yo sólo... Sólo intentaba no empeorarlo. No quería que ninguno os sintierais más incómodos.
Guy respiró hondo y se llevó las manos a la cara, echándose hacia atrás la revuelta melena rubia.
-Al menos podrías habérmelo dicho a mí, maldición- murmuró. A Luke se le hizo un nudo en la garganta.
-Lo siento- consiguió decir, agarrándose los brazos en un gesto instintivo para protegerse, o tal vez para mantenerse entero y no derrumbarse-. De verdad que lo siento, Guy. Me pareció la opción más sencilla para todos.
-Menos para ti- observó Guy. Luke se encogió de hombros-. Anda, ven aquí.
Lo rodeó con sus brazos y el más joven liberó la bocanada de aire que no sabía que estaba conteniendo. Menos mal. Parecía que la tormenta había pasado por el momento.
-Siento haberte gritado. Estaba un poco... en estado de shock- murmuró el rubio.
-No te preocupes, me lo he ganado a pulso.
-Oye, sé que es difícil, pero... Si Asch está vivo, creo que Natalia tiene derecho a saberlo.
Un ramalazo de pánico se apoderó de Luke, obligándole a separarse de golpe de Guy.
-No.
-Luke, no puedes ocultárselo siempre y tiene derecho a saber la verdad. Además, apuesto a que Asch está de acuerdo conmigo.
-Guy, ni hablar. Natalia está empezando a pasar página por fin, si se lo digo...
-La princesa es ya mayorcita para que andemos protegiéndola de sus propios sentimientos- cortó Guy-. Si yo lo sé, ella también debería saberlo. Además, lo acabará descubriendo tarde o temprano, y sabes perfectamente que cuanto más tarde lo haga, mayor será la bronca que te eche por ocultárselo.
-¡No puedo decírselo, Guy! ¡Va a casarse conmigo, ¿es que no lo ves?! ¡No puedo ir y decirle que...!- se interrumpió de golpe y su ritmo cardíaco empezó a desbocarse. Los tacones que acababa de oír deteniéndose a apenas unos metros de ellos no podían pertenecer a su prometida, era demasiado horrible para ser cierto... pero Tear era sigilosa como un gato, jamás la habría oído acercarse, ¿y quién más iba a pasar por allí a aquellas horas?
-¿Qué no puedes decirme, Luke?- preguntó Natalia, clavando en los dos jóvenes una mirada severa y cruzándose de brazos. Luke miró a Guy pidiendo auxilio, pero éste negó con la cabeza y retrocedió un paso.
"Te lo advertí, réplica. Deberías habérselo dicho hace mucho tiempo."
"¡Cállate! ¡Todo esto es por tu culpa!"
"¿Cómo dices? Repite eso, que creo que no me he enterado bien."
-Estoy esperando una respuesta- exigió la princesa, sin variar ni un ápice su expresión. Luke se apoyó en la pared, empezaba a marearse.
-Natalia, yo... lo siento. Hay una cosa que no te he contado- dijo a media voz. Respiró hondo, la cabeza le estaba dando vueltas y no entendía del todo por qué-. Es... sobre Asch.
Ella frunció el ceño.
-¿Qué pasa con él?
-Asch está... Está vivo, Natalia.
La joven palideció y dejó caer los brazos a sus costados. Abrió la boca para hablar, pero pareció pensárselo mejor y la volvió a cerrar. Luke se llevó una mano a la cabeza. Si tan solo... el mareo remitiese un poco...
-¿Qué quieres decir?- musitó la princesa-. Fuiste tú quien dijo que... Fuiste tú quien trajo el cuerpo. Lo enterramos en el jardín, no es posible que siga con vida. ¡No es posible!
-Lo sé, sé lo que dije y lo que hice, pero... él está vivo. No sé cómo, pero consiguió sobrevivir y ahora está dentro de mí, atrapado. No te dije nada porque pensé que era lo mejor, lo sien...
-¡¿Lo mejor para quién, Luke?!- estalló Natalia. El joven Fabre se encogió como si hubiese escuchado el restallido de un látigo en vez de la voz de su prometida-. ¡No tenías ningún derecho a ocultarme algo así! ¡Nos vamos a casar, por el amor de Yulia! ¡¿Cómo crees que...?!
La airada voz de Natalia se fue apagando en sus oídos, al igual que el resto del mundo. Su campo visual fue invadido por una densa oscuridad y las piernas dejaron de obedecer sus órdenes. Luke ni siquiera llegó a oír a Guy gritando su nombre, mucho menos notó el golpe de su cuerpo contra el suelo; para cuando su cabeza dio contra las frías baldosas, él ya estaba inconsciente.
