Los personajes son de Meyer.
Falsas Apariencias
«Cartas de ultramar»
Primera
Marruecos, Junio 13, 1893
Mi muy amada Isabella:
Llora en silencio mi alma solitaria,
excepto cuando esté mi corazón
unido al tuyo en celestial alianza
de mutuo suspirar y mutuo amor.
Es la llama de mi alma cual aurora,
brillando en el recinto sepulcral:
casi extinta, invisible, pero eterna...
ni la muerte la puede mancillar.
¡Acuérdate de mí!... Cerca a mi tumba
no pases, no, sin regalarme tu plegaria;
para mi alma no habrá mayor tortura
que el saber que has olvidado mi dolor.
Oye mi última voz. No es un delito
rogar por los que fueron. Yo jamás
te pedí nada: al expirar te exijo
que sobre mi tumba derrames tus lágrimas.
(Remember Me, Lord Byron)
¿Me recuerdas, bruja? ¿Recuerdas que tienes en el mar a este sujeto a medio hacer, que trabaja duro para llevar con orgullo el título de tu hombre? Sí, yo, el bastardo, tu esposo ¿me recuerdas? Estoy aquí, en medio del mar y vivo contigo en cada respirar, en cada visión y en cada suspiro… yo te recuerdo.
Tengo en mi memoria nuestro último día, tengo el peso de nuestro hijo en mis brazos, de tu voz, ¿te dije alguna vez, Bella, que amaba el sonido de tu voz? No te rías de mis cursilerías, pero este soy yo, el poeta que tú creaste, mi amor. Cierro mis ojos y te retengo, te abrazo, te recorro, y me reprendo porque debí besarte más, debí acariciarte más, debí hacerte el amor más veces. Si, amor mío, yo debí follarte más seguido, besar tus senos sabrosos de lechemiel y chupar tu coño más tiempo… ¡oh, tu coño! bruja, tu hermoso, rosado y durazno coño ¡No me pidas decencia, mi amazona! este soy yo, y ahora, viviendo con los hombres reales del mundo, quiero decirte que me importa una mierda las palabras educadas aprendidas de las institutrices y todo el léxico florido de los salones cuando puedo decir que tu coño jugoso y caliente es poesía pura.
Soy todo un marinero ¿me amaras siendo este bruto en que me estoy transformando? Mi boca es sal de mar y mis manos —endurecidas y secas— están repletas de callos, las manos suaves y cuidadas del aristócrata caballero, las de jugadas al azar y de pianos en solemnes salones de la estúpida ciudad donde nacimos, han desaparecido, ahora sangro tensando jarcias y parecen garras enormes cuando manipulo aparejos, izo velas y estibo la carga de los barcos que navego. Y puedo comandar el viento, mi amor, y soy el comandante de mi destino, voy en camino a ser el hombre que un día me prometí porque quiero ser mucho más que el semental que tu padre te compró para que engendraras un hijo.
Te amo, te amo, te escribo enloquecido por este amor ardiente, reconozco que estoy algo borracho y muerto de cansado, pero mientras me recupero, tirado en la cubierta de popa, mirando la estela que deja el navío, tomo la tinta y te hablo: a mis pies, duerme un hombre que habla un idioma extraño, tiene la piel con dibujos picarescos y en sus alforjas los dientes de todos los hombres que ha matado. Me siento tan inocente y poco viril al lado de estos animales que creo que recién ahora estoy viviendo como un hombre verdadero, si me vieras… yo, un señorito formado en Eton, hijo dilecto de Inglaterra, comiendo con las manos; yo, un hijo de las tierras del sopor y del tedio conviviendo de igual a igual con seres que han matado y hasta comido carne humana en sus viajes por el mundo y, te juro amor, que un extraño poder venido de mi propio instinto me dice que yo soy parte de ellos, que soy tan salvaje y poderoso que hasta reconozco al mar como mi territorio.
¿Me ves allí, madam? ¿Me ves? Te digo que, desde el mismo momento en que me embarqué, el Edward Cullen que todos conocieron quedó atrás, no tuve opción, mi primer trabajo fue lavar el estiércol y todos los desechos que las faenas dejaban en la cubierta. ¡Oh, mi bruja amada! las burlas que tuve que soportar porque a cada dos trapeadas, yo vomitaba. Y como si ese humillación no fuera suficiente, en la primera noche no me dejaron dormir… ellos lo llamaron «mi bautizo», pero me dieron una feroz paliza entre todos. De nada sirvió mis años de peleador en la calle del hollín, me dejaron dos costillas rotas y un rostro irreconocible.
Mi dulce amada, lloré como un niño pequeño esa noche, lloraba por ti y por mí, me dije que si fueras tú, ya los habría matado a todos y tuve miedo. Sí, esposa mía, tuve miedo de no poder soportar mi vida en el barco y morir antes de ser el hombre que te mereces. Mi dulce princesa encantada, tú eres el capitán de grandes navíos y no tengo dudas que con la fuerza que posees, te habrías levantado contra todos y les habrías obligado a que besaran tus pies y todos te habrían reverenciado. Al día siguiente, me levanté más muerto que vivo, llamando a mi voluntad por tu nombre y decidido a trascender el nivel de simple cucaracha de barco, no me importó ser el último de los hombres de la tripulación, lavé su mierda, comí su comida y me senté junto a ellos a oler sus podredumbres, era un niño imberbe y estaba dispuesto a comerme el mundo. Así, mi esposa adorada, a meses de aquel nacimiento siento que ya no tengo dientes sino colmillos que quieren devorarlo todo, estoy hambriento y cumplo con advertirte ¡cuídate, protégete, bruja de mi alma! cuando vuelva te destrozaré parte a parte. ¡Dios! siento que mi sexo arde y es duro ante tu recuerdo ¿cómo amaste a ese impotente hijo de puta de Edward Cullen que nunca pudo dimensionar que eras Astarté y que necesitabas una polla dura y resistente para amarte y adorarte como la diosa que eres? Te amo y ¡sé mala mujer! que convoco a tu espíritu de arpía con mis palabras soeces de bucanero borracho para que me acompañes en este viaje.
Hace un mes me han ascendido, no es gran cosa pero ya no limpio el estiércol, ahora soy uno de los que ayudan a destazar cetáceos, el dinero que he ganado no es mucho pero es mi dinero, y el de mis hijos ¡mis hijos, Bella Cullen! los que tú y yo engendremos. Tú y ellos son mi inspiración, cuando el cansancio y el trabajo de sol a sol me oprimen, vuelvo al momento de nuestras tardes de familia en la gran sala y la imagen perfecta me hace desear más. Me concentro en ustedes y me olvido de todo, estoy en ese punto entre el hierro y el silencio, solo hablo contigo, soy esta tinta en este papel sucio, en una exótica ciudad que amarías, Isabella. Quisiera que vieras con tus ojos todo lo que he visto, hasta lo más terrible, sé que no tendría miedo de nada, tú eres Thunder cabalgando a contra viento, eres el capitán de mi espíritu amor mío, estos días me han servido para confirmarlo.
El hombre que duerme a mis pies, y que viene de mundos extraños, me curó las heridas que mi bautizo de golpes me dejaron, se volvió mi sombra y, aunque poco entiendo lo que me dice, me dio un colmillo del enemigo más poderoso que había vencido como ofrenda de amistad, él es mi único amigo y no quiero más. Tú eres todo lo que necesito, eres el mar que navego y eres mi sangre que palpita en las sienes cuando recojo el velamen en medio de la tormenta. Lo sabes, bruja mía, eres todo… eres mi vida.
Te recuerdo, te amo y te respiro, no te atrevas a olvidarme porque no podrás. Cuando escuches el rugir del viento mientras cabalgas aquella bestia negra, escucharás mi voz, llamándote, cuando pongas tu cabeza en la almohada… ¡Ay, mi princesa! Me duele el cuerpo más que la paliza cuando pienso que no estoy en tu cama. Son apenas unos días de todo este viaje, pero quedan menos para que tu hombre esté contigo, otra vez.
Espera mis cartas, espérame, no te atrevas a amar a alguien más, si lo haces… iré por ti y me comeré tu corazón, Bella Swan.
Soy tuyo, tuyo siempre. Dile a nuestro hijo que es la luz que me guía, que se sienta orgulloso, que doy mi sangre y mi vida para que sienta lo que yo siento por el mío: respeto.
Deséame suerte Isabella, en dos meses estaré en el corazón de la salvaje África, no tengas miedo, estoy preparado para sobrevivir al infierno del canibalismo y de la barbarie.
¡Recuérdame! ¡Recuérdame!... ¡Es una orden! Porque tu recuerdo en mi alma es el único dios a quien yo le rezo.
Tuyo por siempre.
Edward.
Editado por XBronte.
Y empezamos serán pocas, ojala pueda con la actualización diaria…ojala, ya nos vemos en el final niñas, mil gracias por todo.
