Los personajes son de Meyer.
Falsas Apariencias.
Cartas de Ultramar: Nueva York
Sexta
New York, febrero de 1898
He allí el puerto; el barco hincha la vela;
crecen las sombras en los anchos mares. Marineros míos,
almas que os habéis afanado y forjado junto a mí,
que conmigo habéis pensado, que con ánimo de fiesta
habéis recibido el sol y la tormenta y les habéis
opuesto frentes y corazones libres: sois viejos como yo;
con todo, la vejez tiene su honor y sus esfuerzos;
la muerte todo lo acaba, pero algo antes del fin
ha de hacerse todavía, cierto trabajo noble,
no indigno de hombres que pugnaron con dioses.
Ya se divisa entre las rocas un parpadeo de luces;
se apaga el largo día; sube lenta la luna; el hondo mar
gime con mil voces. Venid amigos míos,
aún no es tarde para buscar un mundo más nuevo.
Desatracad, y sentados en buen orden amansad
las estruendosas olas; pues mantengo el propósito
de navegar hasta más allá del ocaso, y de donde
se hunden las estrellas de occidente, hasta que muera.
Puede que nos traguen los abismos; puede
que toquemos al fin las Islas Afortunadas y veamos
al grande Aquiles, a quien conocimos. Aunque
mucho se ha gastado mucho queda aún; y si bien
no tenemos ahora aquella fuerza que en los viejos tiempos
movía tierra y cielo, somos lo que somos:
corazones heroicos de parejo temple, debilitados
por el tiempo y el destino, más fuertes en voluntad
para esforzarse, buscar, encontrar y no rendirse.
Ulises (Tennyson)
Querida mía:
He llegado al fin de mi viaje y me preparo para volver a mi puerto. Isabella, lo que anhelaba aprender y descubrir al inicio de mi travesía ya forma parte de mi persona, si me vieras de lejos —con esa infalible capacidad tuya de tasar a las gentes con la simple mirada—, podrías evaluarme como una persona responsable, hábil en los negocios y muy trabajadora, muy lejana a aquel bastardo, tahúr y camorrista que partió. Pero, sin duda, también podrás ver que no estoy completo… me faltas tú, amor mío. Soy un hombre que partió con una meta, con un deseo, pero soy el hombre que dejó atrás su sueño. Y ese eres tú, Isabella ¿puede este bastardo hijo de nada, desear volver al único puerto seguro de su vida? quizás mis aspiraciones son en vano, quizás ya no me ames, quizás estas cartas tenga como destino el fuego y que ni siquiera las toques… ¡oh, diosa mía! como me mantiene vivo el solo pensar que por este papel, y sus letras, pasan tus manos hermosas y ardientes ¡cómo me gusta creer que besas cada frase! y que así tú y yo estamos más cerca.
No tengo derecho, lo entiendo, no lo tengo y, sin embargo, me lo arrogo todo, amor mío. Yo no vivo de otra manera, quiero y exijo volver a ser el rey de tu castillo, tú sabes que soy pendenciero y me pongo frente a ti, guerrera de fuego; no me importa volver al inicio de nuestra fábula y si tengo que acorralarte, seguirte y ser un guardián loco y peligroso, pues querida mía, allí estaré y comienzo todo de nuevo. Debes saber, eso sí, que ya no soy el mentecato que conociste, ahora soy un hombre importante y como tal, bajaré de mi pedestal de reuniones, citas y cenas con embajadores, ministros y príncipes de toda la tierra para ser el más humilde de los esclavos y tocar todas tus puertas. Inglaterra ha de saber que este nuevo prohombre te ama. Te lo digo: que me odies, se me hace excitante; tengo la esencia del cazador y no esperaré a que me des bandera blanca para comenzar mi cacería. Yo, Bella bruja, voy a conquistarte de nuevo ¡te lo juro!
Miro en retrospectiva mis dos años contigo y me digo ¿Quién era ese mariquita que fue capaz de casarse con ese demonio perfecto? Me siento orgulloso, algo debiste ver para que me aceptaras, algo bueno, algo oscuro, algo igual de diabólico a la niña que fuiste para que bajaras desde tus mundos y pusieras tus ojos preciosos en mí pero, lo sabemos ambos; yo, a tu lado, era solo un figura de cera que fulgía como un semental, como un bufón divertido, como un bastardo sin ferocidad, como un inútil sin gallardía, pero ahora soy ese hombre que va por ti, va por tu corazón y no parará hasta que termine de devorarlo.
Cuando me vuelvas a ver quizás te parezca un extraño, el mar, el sol y la soledad me han convertido en un titán —como ves, sigo siendo el vanidoso hombre a quien llamabas pavo real—, mi vida lejos de ti dejó su marca y soy una maldita bestia perfecta: bello, oscuro y animal; viviendo en una jaula imaginaria para ti, conservándome como una ofrenda para que hagas de mi lo que desees, mi diosa. ¡Todo, menos el olvido!
Sabes que cargo una culpa, una que sobrepasa todo lo que jamás haya acometido, pero soy Edward Cullen y me pararé frente a ti… y te juro, Isabella ¡te lo juro por mis hijos! que seré el hombre a la altura de tus sueños, borraré todas las trazas de padecimiento por recuerdos suicidas y colmaré con ungüento milagroso los dolores añejos que provoqué con algo que fue parte mínima en mi camino. Pero es inevitable, mi amor, soy lo que tú deseas y tú eres mi deseo, quiero devorarte y quiero que me devores… quiero tomarte, beberte y follarte y quiero que me devores igual ¡maldita sea, madam! Soy la más exquisita presa para ti, mi adorada bestia centauro.
Si me dices que ya no me amas, te obligaré a que me ames de nuevo; si me dices que tienes un nuevo amor, lo sacaré de tu cama y lo amenazaré con desollar su piel, descuartizar su cuerpo y tirar sus partes a los perros, ¡Sabes que soy capaz! Y si eso no es suficiente, te ataré a la cama y sacaré de ti —a fuerza de puro amor— las palabras de perdón que necesitamos y cuando lo hagas, cuando finalmente me perdones, lloraré en tu regazo todo lo que no he llorado y, humildemente, ofreceré mi sangre en sacrificio. Soy tuyo, Isabella, así que no huyas, sé que siete años lejos de ti fueron una locura, la distancia no es buena para el amor y asumo la responsabilidad de todo ¿recuerdas cuando domé a Thunder? Pues esa lucha quedará reducida a insignificancia cuando se compare a la que daré para ganar de nuevo tu corazón, estoy dispuesto a la batalla: yo te perdí, yo te gano… tu corazón salvaje es mi recompensa. Así que prepárate Bella mía, prepárate porque voy a arrancar de tu boca todos los te amos que no me has dicho en siete años, y voy a arrancar de ti todo los sentimientos que no pudiste entregarme en estos años de silencio.
En este viaje, no he sido un hombre de palabras porque con la única que quiero hablar es contigo, el mundo no me importó para establecer amigos, lo he conocido y exprimido todo, tengo su riqueza y lo único que deseo ahora es mi tierra, mi casa y mi mundo contigo.
Estoy en un café del puerto, vestido como el hombre inglés en Nueva York que soy, fumando mi habano favorito y entre la nube del cigarro, te imagino. Quiero verte ya y lee, mujer, lo insolente que soy contigo: Exijo que seas hermosa, más de lo que eres ¿será posible?, exijo verte en tus vestidos rojos, verdes y amarillos, provocándome. Exijo que te mires al espejo y digas «él, en el mar, en la selva, en los puertos no ha visto a alguien como yo» porque es verdad Isabella, no hay nadie como tú. Quiero ver tu cabello enredado con los diamantes que te llevo ¡como amaba ver esa mata oscura repleta de estrellas brillantes! ¡Vístete de joyas y llénate de perfumes! te quiero exquisita y villana, quiero que me hagas sufrir como condenado con tu belleza y tiranía. Aplástame con tu rabia, golpéame con tu lascivia; grítame perro sucio, animal de mar, pirata asqueroso, bastardo traicionero ¡dímelo, amor mío! dímelo mientras tus orbes chocolate chispean furia y mi corazón se descongela de a poquito. Pero también sueño con la Isabella libre, voy a confesarte que me fascinaba verte vestida de hombre; que moría cuando caminabas, en medio de la gente, con aquellos pantalones y movías tu culo prieto, orgulloso y rebelde, que me encantaba verte fumar y ver como ponías tus bellas piernas enfundadas en botas sobre el escritorio. Era fascinante y desquiciado sentir que moría al verte vestida como hombre, y es que era el dueño del mundo porque tú eras esa Lilit maldita, capaz de llevar a los hombres felices a los quintos infiernos.
Acá, en la ciudad de los grandes edificios, me vuelvo un maldito melancólico añorando el reencuentro y quiero ser un personaje de esas tristes novelas rusas que en los interminables capítulos, sufre y sufre pero se sostiene con la esperanza de que algún día besará las plantas de los pies de la dueña de sus afectos, y ella besará su boca, y él desgarrará su vestido, y rugirá lleno de dicha porque va tras el tesoro escondido de madam que guarda en su joyero de terciopelo… Isabella, voy por eso, por tu boca y por tu alma.
Vuelvo a ti Isabella; en unos días estaré contigo, soy el mismo bastardo que partió de casa pero a la vez soy tan distinto que me hago cargo de todo y voy con la verdad a luchar por ti y nuestros hijos, confía en mí… yo haré que retomemos juntos nuestro camino.
Eres y has sido mi único amor, mi único puerto.
Espérame, estoy corriendo a contra viento, pero llego.
El que nunca ha dejado de ser tuyo.
Edward Anthony Cullen.
Editado por Xbronte.
¡Qué emoción! Ya vuelve ese bastardo al redil, jejeje quiero teorías de como se verá, y como yo y mi editora lo vemos es….suspiro enamorada. Estoy muy contenta ya voy a terminar esta historia que la he amado por divertida, por gótica, porque con ella aprendí cosas de un país que adoro y de una cultura que me divierte y he amado siempre. Río con el hecho de leer el primer capítulo que decía: será un fic de capítulos cortos, si. como no, la sacha no sabe hacer eso, no con el mundo ficcionero (palabra acuñada por mua) Me encanta mi bastardo, creí que no podría salir del mundo del dragón y escribir un personaje igual de complicado pero con diferentes circunstancias, para la narradora, ésta fue una historia sobre una mujer en una época difícil y como ella en medio de todo dejó ver su naturaleza y sus deseos, confieso que no era mi intención hacerla tan…ya saben, pero la bruja se dio así porque realmente era eso, una mujer libre a la cual los sellos y los señalamientos no la hacían menos digna, fue un fic sobre Alice y sobre esa mujeres atrapadas, y fue un fic sobre hombres y sus incapacidades y virtudes. Nos leemos en el epílogo chicas, mil gracias por sus RR, por su lectura, a mis lectoras fieles que entienden que Sachita1212 es explicita, un tanto cruda y dura al escribir, pero con el único deseo de llevar a sus personajes hasta el límite, un día aprendí que escribo sin concesiones y que escribo siendo fiel a mis personajes, leyendo las historias que sacha escribe, ella se pregunta ¿Quién demonios es? La pregunta me asusta.
