B: Bebé

Touka se asomó por el borde de la cuna.

En ella, el bebé agitó sus manitas regordetas y se quedó mirándola fijamente.

Su cabello era del mismo tono que el de ella, también sus ojos. Sin embargo, su cara era rosada, muy rosada. Touka no entendía porque, había visto su cara en el espejo y era de un suave color melocotón, quizá fuera cosa de los bebes.

Estiro su manita y pasó sus dedos por la mejilla de su hermano.

El bebé la miro con curiosidad, y luego, atrapó su mano con la suya propia, y rió sonoramente.

Touka sonrió, Ayato era un bebé realmente lindo.