C: Cuento

Había un cuento. Ese que su padre siempre les leía antes de dormir. Ese cuento que ambos Kirishima adoraban.

Un día simplemente quisieron cambiar la rutina.

Cuando su padre llegó casa ya era de noche, y tenía cara de cansancio extremo.

Notó como los niños intercambiaban miradas cómplices cuando creían que no los veía.

Reprimió una sonrisa.

Se cobijaron los tres, y abrió el libro para leerles el cuento.

La mano de Ayato sobre la muñeca lo detuvo.

—Hoy seremos nosotros quienes te contemos un cuento.

El hombre sonrío suavemente y le indicó que lo hiciera.

—Adelante, Touka.

Ella lo miró confusa.

—Eres tu quien va a contar un cuento.

—Yo no sé cuentos, eres tu la que lo hará.

—¡Tu!

—¡Tu!

Al final, terminaron leyendo el mismo cuento de siempre.