Existen frases populares que dicen cosas como: el tiempo todo lo cura… pero yo empiezo a sospechar que lo mío es incurable.

Ya ha pasado tanto tiempo desde la última vez que la vi en directo, que podría decir que no recuerdo sus labios, su mirada, esa sonrisa de niña buena que se le ponía cuando quería algo de mi ¿aun la seguirá teniendo? Podría no recordarlo, pero cada vez que me meto en mi cama, su rostro aparece en mi mente, cada vez que estoy con alguien no puedo evitar pensar que ella era mejor… y es una mierda porque a mí me prometieron que con el tiempo se me pasaría, pero no me avisaron de cuánto tiempo seria, y eso es cruel porque el amor tendría que venir con manual de instrucciones que dijera: CUIDADO SI TE ENAMORAS DE ESTA PERSONA TARDARAS MAS DE 10 AÑOS EN OLVIDARLA! Entonces tú ya pasarías a valorar si te compensa enamorarte o no… aunque todo el mundo sabe que la respuesta es SI, porque compensa pasar una semana con ella aunque luego tengas que estar 10 años olvidándola.

Así que la vida me ha arrastrado al olvido, primero fueron las llamadas cada vez mas espaciadas en el tiempo, para terminar ahora con un simple comentario de felicidades por whatsapp cuando es nuestro cumpleaños… joder, ni si quiera nos dignamos a llamarnos, todo por escrito y formal, como olvidando que hace tiempo nos decíamos los te quieros más profundos y que más he sentido en mi vida.

¿Cómo se olvida el amor? Ella parece que ha sido capaz, sale siempre feliz en las fotos que le sacan con su nuevo y fornido novio… yo no suelo sonreír con los míos, básicamente porque no son ella… despertaba cada mañana con la mayor de las sonrisas porque su pequeño cuerpo estaba junto al mío, ¿Qué fueron de los desayunos entre besos? ¿Qué fue del amor? Estúpido Cupido como duele cuando quiere.

Así que mientras pienso en verla de nuevo termino encerrada en un baño, porque ya me han dicho que ella va a ir, y yo se que ira guapísima… agarrada del brazo de otra persona, puede que ni me salude ¿y si no me saluda? O peor aun ¿si me saluda? ¿Sonrió y le doy dos besos como si nada o empiezo a llorar como una niña pequeña al recordar su olor? ¿Usara la misma colonia? Y lo más importante ¿ella me recordara a mí de la misma forma que lo hago yo? ¿ella temblara al oír mi nombre?

Sal de una maldita vez!

D: No quiero verla, no voy a ir Naya

N: ¿Quieres que la llame y le diga que no vaya?

D: Nooooooooooooooo – Chillo - que si no pareceré una loca que no lo ha superado.

N: Eres una loca que no lo ha superado

D: Ya, pero ella no tiene porque saberlo.

N: Bueno pues la llamo para decir que voy a recogerla y luego finjo que se me ha pinchado una rueda y que no podemos llegar.

Dianna se quedo un tiempo en silencio

D: Esa no parece mala idea.

N: Vale, voy a llamarla, aunque llevo sin hablar con ella desde que termino Glee, se va a quedar un poco extrañada, además no terminamos como las mejores amigas del mundo.

D: Yo tampoco termine como su amiga…

N: Ya, pero yo nunca me acoste con ella

D: Es cierto, pero si va a quedar raro que llames

N: Bueno algo me inventare… pero sal del maldito baño, que aun llegaras tarde.

D: Llama primero

N: Voyyyy… que tormento de mujer! – Naya cogió el teléfono y marco el numero de Lea – vamos contesta, contesta, contesta – repetía en voz baja.

L: ¿Naya?

N: La misma

L: Ey ¿Qué tal? Cuanto tiempo!

N: Si, bastante…

L: ¿Qué te cuentas?

N: Nada poca cosa, te llamaba por si querías venir conmigo a la fiesta de hoy

L: Eh – se quedo pensando – es ya un poco tarde ¿no? Yo ya estoy lista, iba a pedir un taxi ahora en 5 minutos.

N: Pues espérame, es que he pensado que a Dianna le haría ilusión que fuéramos juntas en plan sus excompañeras de trabajo – que capacidad de mentir tengo, creo que queda convincente como para excusa de porque la llamo y se me ha ocurrido así, en un plis.

L: Vale, bueno pues espero. ¿Cuánto vas a tardar?

N: Salgo ahora mismo hacia tu casa en 15 minutos estoy.

L: ¿No llegaremos tarde?

N: No, no tranquila, te cuelgo que voy para allí – no dejo tiempo ni a que Lea contestara y colgó el teléfono – Ya esta Dianna, ya puedes salir.

D: ¿ha dicho que va contigo?

N: Si, ahora mismo voy para su casa.

Dianna abrió la puerta del baño, salió y abrazo a Naya

D: Gracias

N: No hay de que, lo único que me sabe mal es que yo también me perderé la entrega de premios.

D: Lo siento

N: No voy a quedarme que tengo prisa, pero ya me explicaras como a estas alturas aun estas así de tontita con Lea.

Naya se fue con su coche a por Lea que la recibió con una sonrisa enorme y con un abrazo.

L: Creo que has tenido muy buena idea y que a Di le hará ilusión que vayamos juntas

N: Si, soy yo muy de buenas ideas – miro que obviamente Lea no estaba sola – Hola Matthew

M: Hola Naya – dijo dándole los dos besos correspondientes a un saludo

N: ¿Tú también vienes? Que contenta se va a poner Dianna

M: Si, claro

N: Bueno, vamos que si no llegaremos tarde – dijo abriendo la puerta del coche

Todos subieron y se pusieron en camino mientras Naya intentaba idear un plan para no llegar a la fiesta, así que cuando aun les quedaban unos 20 minutos en coche Naya empezó a frenar y arrancar en un intento de fingir que el coche no funcionaba, hasta que lo dejo completamente parado.

N: Mierda, mierda

L: ¿Qué pasa?

N: El coche, que se ha jodido.

L: ¿QUÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉ? – Chillo

N: Pues eso, que no va.

L: No me fastidies Naya que los premios van a empezar

N: Yo que quieres que le haga si este trasto se ha estropeado – dijo golpenado el volante – Sigo siendo buena actriz jajajaja

M: ¿Quieres que lo mire a ver que le pasa?

N: No Matthew no hace falta, ya me paso otra vez. Lo que me faltaba el hombre mecanico, no te fastidia.

L: ¿Y si sabias que el coche no funcionaba para que nos traes con este? – dijo enfadada

N: Joder Lea yo solo quería tener un bonito detalle – protesto.

L ¿Y ahora que hacemos?

N: Llamar a la grua. Luego le pasara el factura de la grua a Dianna, que soy su amiga pero no tonta.

L: ¿Me estas diciendo que nos vamos a perder los premios?

N: Te estoy diciendo que estamos en medio de la nada y necesitamos una grua porque el coche se ha estropeado.

M: Yo insisto en que puedo mirarlo

L: Eso, deja que Matthew lo mire.

N: Que no, que ya me paso otra vez - que pesao

M: Pero puede que sea algo diferente

N: No, no lo es – déjame ya en paz

L: Ósea que pretendes que nos quedemos aquí

N: Yo no pretendo nada, solo te digo que esto es lo que hay.

L: Voy a llamar a un taxi

N: ¿Y me vas a dejar aquí sola con el coche esperando a la grua?

L: Eh… - se quedo pensando – No Matthew se quedara contigo.

M: Si, yo me puedo quedar.

N: Yo… Que conojes me invento ahora para que esta se quede aquí… creo que eres una egoísta.

L: ¿Egoista?

N: Si, te vas y nos dejas aquí.

M: Bueno, como es vuestra amiga si queréis iros las dos en taxi y yo me espero a la grua.

L: Es una buena idea – dijo sonriendo – gracias cariño – le dio un beso.

M: tranquila, no me cuesta nada.

L: ¿Eso te parece bien Naya?

N: Si – dijo resignándose y dándose cuenta que su plan tenía fallos casi desde el principio.

Dianna estaba más tranquila sabía que no iba a tener que ver a Lea y por lo tanto sus nervios estaban controlados, confiaba en que el plan de Naya funcionara y poder recibir su premio tranquilamente sin ver la cara que más temía y amaba… pero esta vida es extraña y las cosas rara vez salen como planeamos, la vida nos depara encuentros inesperados que realmente esperamos con ansia y nos demuestra que tiene un plan para nosotros que nos devuelve realmente a donde pertenecemos, aunque a veces nuestros caminos se desvíen.

El tiempo es cruel cuando no eres feliz, pero también tiene la capacidad de detenerse y eso descubrió Dianna cuando vio a Lea entrando por la puerta con Naya… todo se detuvo, su corazón empezó a latir más rápido, y parecía que la banda sonora de la película de amor más bonita sonaba en el lugar, se arrepintió de no haber querido verla cuando era evidente que verla le daba vida de nuevo, una vida que llevaba tiempo sin tener, demasiado tiempo, ese tiempo que no cura las heridas del amor cuando son tan profundas.

Lea fue directa hacia ella, era evidente que iba a saludarla, y Dianna ya no sabía dónde meterse, no sabía si quería besarla, salir corriendo o conseguir superarla… Cuando se acerco Dianna noto que efectivamente Lea olía como siempre.

¿El tiempo es cíclico? Es un círculo que solo con un olor nos puede trasportar de nuevo a mil escenas vividas con una persona, a mil caricias.

Dianna tenía que decir hola, pero en vez de eso se quedo callada mientras el tiempo transcurría lentamente al rozar las mejillas de Lea… entonces noto que una lagrima caía por su mejilla, pero al separarse descubrió que esa lagrima no era suya… Lea estaba llorando.