Nota de la autora: Otro homenaje a mi amiga "Whatif" (Ya lo verás). El hecho que no pude evitarlo, es un homenaje en sí mismo, sabio pseudónimo el que has elegido!
.:*Transiciones*:.
Capítulo 2/55
Reid ni siquiera notó el silbido. No estaba acostumbrado a recibir elogios por su apariencia. Al menos, nunca antes había obtenido reacciones favorables al respecto. Fue Morgan quien lo hizo darse cuenta.
"Hey, niño bonito, escucho que las chicas piensan que hoy estás a la altura de la ocasión."
Reid siguió la dirección de la mirada de Morgan para ver a Emily, con los dedos en la boca, a punto de darle otro chiflido. Ahora que él la miraba, ella optó por hablarle.
"Oye, guapo, ¿de dónde has sacado ese esmoquin?"
"No es realmente un esmoquin Emily, estoy llevando una pajarita, por lo que parece..."
"Ya lo sé Reid. Pero aún así, te ves... Wow!"
Ahora él le sonrió, mirándola de pies a cabeza. "Y tú luces preciosa."
"Gracias, amable señor."
"¿JJ no está aquí todavía?" Reid dio una mirada alrededor. Todo el patio estaba lleno de luces de colores, flores y música suave. Pero no estaba JJ.
Morgan respondió: "Todavía no. Pero vi a su madre hace un rato. Creo que le va a dar una sorpresa a JJ".
En ese momento fue cuando Reid comprendió que JJ no sabía lo que iba a suceder. Que a pesar de haber aceptado la proposición de Will, aunque ella lo animó a pedirle matrimonio de nuevo, ella no tenía ni idea de lo que estaba siendo preparado para esta noche. ¿Esta es su noche de bodas, y ella no lo sabe? ¿Y si ella no quiere? ¿Y si ella estaba actuando impulsivamente en ese terrible día? ¿Y si ella lo pensó? ¿Y si ha cambiado de idea?
"Chicos, ¿Creen que es una buena idea? ¿El que le den una sorpresa con esto? "
"Las sorpresas son divertidas, chico. A ella le va a encantar."
Morgan no había reparado en el tono de voz con el que Reid les habló, pero Emily lo captó. Siempre había logrado sintonizarse con sus estados de ánimo.
"Ella va a estar bien, Reid. Ella desea esto ahora, de verdad."
Él no respondió, pero la duda, la preocupación se reflejó en su rostro. Él quizás no estaba mostrando el dolor que le causaba perder a JJ por Will, pero sí que estaba preocupado por ella.
Viendo la mirada que cruzó su rostro, Emily dejó escapar un profundo suspiro. Ella sólo iba a poner un poco más de carga a la tristeza de él.
Como ya había hablado con Morgan, Emily le hizo una señal para que entendiera que tenía que hablar a solas con Reid. Morgan los dejó para ir al rescate de García quien estaba teniendo una conversación con Kevin y su cita.
"Reid," Emily le acarició el antebrazo mientras decía su nombre, alertando a Reid que iba a darle alguna mala noticia. Él la miró con recelo.
"¿Qué?" fue su respuesta "Esto va a ser una mala noticia, ¿verdad? Siempre hablas de esta forma cuando estás a punto de decir una mala noticia."
Emily lo consideró por un momento. "Bueno, es una mala noticia dependiendo del enfoque que le demos. Según la perspectiva, podría tratarse también de una noticia genial!"
"Quizás si sólo me lo dices, Emily. No creo que esta noche estoy de ánimo para adivinanzas."
Ella lo había tomado del brazo y lo condujo a un banco. Él se sentó y ella le contó.
"Me voy."
Ella observó su reacción inicial, y se alegró de ver que no estaba conmocionado. "Me ofrecieron un puesto en Londres, con la Interpol, y voy a tomarlo."
Reid la miró durante un largo rato, asimilando las cosas, como un reflejo de la actitud de ella. En un tono de voz bajo, le respondió "Nunca volviste a nosotros, ¿verdad? Quiero decir, estabas aquí físicamente, pero tu corazón no lo estaba. Doyle te lastimó mucho. Todo el asunto con Declan. Las mentiras..."
Se detuvo de golpe. Las mentiras. Ellas habían estado entre ambos durante mucho tiempo. La cercanía que alguna vez compartieron se había visto afectada por las mentiras. Pero ambos habían puesto de su parte para lograr avanzar, estaba fuera de lugar traer a colación ese tema.
Emily tampoco quería hablar de eso. Hizo caso omiso a la referencia, y respondió al resto de la pregunta de Reid.
"No, tienes razón. Creo que nunca me sentí igual al regresar con el equipo. No sé por qué. Los quiero mucho..."
Estaba agradecida por la sonrisa que obtuvo.
"Y yo valoro el trabajo. Pero hay algo en mí que sigue haciéndome sentir nerviosa. No sé por qué. No es como que estoy buscando un reto más grande. Dios sabe que la Unidad es lo suficientemente difícil. Pero sin duda es una inquietud. Creo que intenté combatirlo buscando un sitio para asentarme, ¿sabes? Comprar una casa Pero algo me dice que no".
Reid quería a Emily a pesar de todo. De alguna manera, él pensó que ella podría comprenderlo mejor que nadie. Por lo menos, antes de Maeve. Y entonces pensó que tal vez él podría entenderla, incluso más de lo que ella se entendía a sí misma.
"Emily, ¿en qué lugar has vivido durante más tiempo? ¿En toda tu vida?"
Ella se sorprendió por la pregunta, no podía encontrar la pertinencia.
"Bueno, yo he vivido en Estados Unidos durante más años, así que supongo que la respuesta es esa. E Italia, viví allí de forma intermitente durante casi quince años."
"Entrando y saliendo. Nunca más de unos pocos años en fila, ¿verdad?" Ella asintió con la cabeza.
"¿Y las relaciones más largas que has tenido?"
Ella desvió la mirada, ahora estaba empezando a ver el punto. "Tengo algunos viejos amigos, pero no nos mantuvimos en contacto."Ahora ella volvió a mirarlo. "Creo que las relaciones más constantes que he mantenido han sido con ustedes. Seis años es mucho tiempo para la historia de mis relaciones."
No dijo nada más, se quedó sentado con ella, permitiéndole sacar sus propias conclusiones. Y así lo hizo.
"¿Crees que me voy porque me he acercado mucho a ustedes. Porque no sé cómo lidiar con la cercanía. Porque nunca lo he hecho antes. "
Ahora él hablaba. "Me preguntaba si te asustaste. Estar lejos de nosotros, y luego volver, no saber qué hacer con las relaciones." Él la miró crípticamente. "Porque lastima cuando uno es el que pierde, ¿verdad?"
Emily se sentó en el banco y suspiró. "Demonios. Supongo que estoy huyendo antes de tener que perderlos de nuevo, ¿es eso? ¿Que si los dejo primero, no parecerá tan malo?"
Él sólo sonrió.
Emily se volvió para mirarlo realmente, por debajo de la fachada. "¿Cuándo llegaste a ser tan sabio? ¿No fue hasta ayer cuando sólo eras el chico más joven del equipo, eh?"
Ahora él se echó a reír. Aunque él no tenía ni idea de cómo podía estar dando consejos a Emily acerca de las relaciones. Excepto sus cartas con Maeve quien estaba ganándolo en muchos aspectos. En pocas palabras, pensó decirle Emily acerca de ella, queriendo compartir su gran fortuna con su buena amiga. Pero algo lo detuvo. Tal vez en otra conversación. Después de todo, esta vez ella se iba a un lugar donde él podría localizarla.
Emily no podía leer la expresión en el rostro de Reid, ni oír su conversación interna. Pero ella sabía que él se veía feliz, y se alegró por él. Acercándose, le tomó la cara con la mano.
"¿De verdad estás creciendo ante mis ojos, ¿no? Te quiero hasta la muerte, Spencer Reid, y te extrañaré por siempre."
Reid estaba en el jardín de Rossi y vio cuando JJ llegó con Will y Henry. García le había informado que él estaría a cargo de Henry, y que tenía que asegurarse que los anillos y su almohadilla llegaran a la ceremonia intactos. A pesar de sus dudas sobre el resto del plan, Reid estuvo más que feliz de cuidar a Henry. Ellos iluminaban sus vidas mutuamente.
Ella se veía hermosa. A él le encantaba verla en azul, le fascinaba la manera que destacaba sus ojos, haciéndolos más notables y profundos. Se había perdido tantas veces en esos ojos. Sin hacer nada, se preguntó si Will la veía de la misma manera. ¿Cree que ella es la cosa más hermosa que jamás ha visto? ¿Él le dirá eso? ¿Ella lo hace feliz? ¿Él la hace feliz?
Y luego se detuvo a pensar en su propia relación. Una que era muy nueva, aún sin definición. La que estaba teniendo con alguien que nunca había visto. ¿Es ella hermosa? Es su belleza física equivalente a la belleza de sus palabras? ¿Voy a perderme en sus ojos?¿Podré verla a los ojos?
Reid observó como Rossi trajo a la madre de JJ para que saludara a su hija, vio la sorpresa en la cara de JJ. Luego, un destello de incertidumbre. Estuvo allí, por una fracción de segundo, pero estaba seguro de lo que había visto. Ella no está lista.
Luego vio que Will le decía algo, y después su madre levantó lo que sostenía en sus brazos para mostrárselo a JJ. Era blanco. Se veía como un vestido. Llevaba un vestido de novia.
JJ le sonrió a su madre, y las dos se alejaron tomadas de brazos, presumiblemente para que su madre pudiera ayudar a su hija a vestirse para la boda. Supongo que está sucediendo. JJ, por favor no lo hagas a menos que realmente lo quieras. No lo haga por él, o por tu mamá. Si lo haces, hazlo por ti. Por favor.
García caminó con Henry en dirección de Reid, pero el pequeño rubio vio a su padrino y acortó la distancia a toda velocidad. "Tío Spence!"
Reid se inclinó para darle un abrazo a Henry mientras que García se colocó por detrás de él, llevando la almohadilla de los anillos.
"Tío Spence te va a enseñar cómo llevar esto, Henry. Vas a caminar por el pasillo que está un poco más allá", señalaba a la zona en la que se establecieron las sillas bajo un toldo. "Y entonces le vas a entregar los anillos a tu papá, ¿vale? ¡Tu mamá y tu papá se van a casar esta noche!" García le dio una palmada entusiasmada, y se fue a hacer otros arreglos.
Henry no estaba precisamente entusiasmado por llevar una almohada, y tampoco entendía lo emocionante que era casarse. Él tenía cosas más interesantes en su mente.
"¿Podemos hacer magia, tío Spence? ¿Puedes hacer aparecer una moneda en mi oreja?"
Reid pensó en ello. "Puedo hacer algo mejor que eso, Henry. ¡Mira esto!"
Reid tomó los dos anillos de oro, brillantes, radiantes y nuevos. A Henry le gustan las cosas nuevas y brillantes. "Oooh!"
Pero, antes de que él se diera cuenta, los anillos habían desaparecido. A pesar de haber visto el truco de la moneda cientos de veces, a Henry nunca se le ocurrió que podía hacerse con cualquier otro objeto. Él estaba totalmente atónito.
"¿A dónde fueron? ¿Se cayeron, tío Spence?" Henry comenzó a buscar en la grama.
Reid se echó a reír. "No seas tonto, Henry. tú los tienes, ¿verdad?"
"¿Yo? No los tengo. Se cayeron. Tenemos que buscarlos." Él podía no estar tan interesado en la boda, pero no quería meterse en problemas.
"Bueno, vamos a buscar." Reid se puso en cuclillas, a la altura de Henry e hizo un ademán de rastrillar la grama con sus largos dedos. Luego miró a su ahijado.
"Espera, Henry, creo que los veo."
Henry se levantó de donde había estado arrodillado sobre el césped. "¿Donde, tío Spence?"
"Aquí mismo, Henry." Y Reid sacó un anillo de detrás de cada una de las orejas de Henry.
Henry lo miró sorprendido, y luego se echó a reír. Reid se dio cuenta. Su pequeño aprendiz lo entendía ahora. El truco de hacer aparecer la moneda de detrás de sus orejas podía hacerse con cualquier cosa. Henry acababa de cruzar un hito en el desarrollo, y Reid se deleitaba en ello. Él se deleitaba con todo sobre Henry.
Antes de darse cuenta, el momento estaba allí. JJ salió de la mansión de Rossi, nuevamente del brazo de su madre. En esta ocasión, llevaba el vestido blanco, con el cabello en un moño suelto. Ella no llevaba flores.
Ella no necesita flores para verse hermosa. Reid estaba de pie, a un lado, un poco alejado de Will, listo para hacer señales a Henry y asegurarse que no pasara nada con los anillos. La vio caminar por el pasillo, y se preguntó por qué nunca había fantaseado acerca de eso, lo hizo con tantas otras situaciones que la involucraban. Y descubrió que nunca antes había estado centrado en casarse con ella. Él simplemente había querido ser capaz de amarla y ser amado. La idea de su boda sólo entraba en juego cuando pensaba en todas las formas en que podía perderla. Extraño, pensó. Nunca lo vio como una manera de ganarla. No pero Will.
Cuando ella se puso de pie frente a Will, JJ le dirigió a Spencer una rápida sonrisa por encima del hombro de Will. Él le sonrió y le dio una pequeña e incómoda onda con la mano. A medida que dijeron sus votos e intercambiaron sus anillos, Reid rezó para que ella fuera feliz.
El resto de la tarde transcurrió con buena comida, buen vino y buena compañía. Una vez que se hizo el brindis final, el baile comenzó.
Cuando fue el turno de que Reid bailara con Emily, los dos lo hicieron mejilla contra mejilla, cada uno en silencio recordó los muchos momentos compartidos, buenos y malos. Reid estaba de duelo por tener que perder a su amiga confidente, y él no podría sustituirla. Sin embargo, él fue capaz de disfrutar el regalo de este tiempo especial con ella, y la hizo reír al terminar su danza con una graciosa vuelta.
Parecía que JJ y Will bailarían juntos cada canción. Reid no había notado cuando JJ había estado alentando a Will para que bailara con su nueva suegra. Mientras lo hacían, JJ se dirigió al otro extremo de la pista de baile, cerca de Reid. Él pensó que ella quería descansar, en vez de eso, se puso delante de él y le tendió la mano a modo de invitación.
Reid levantó las cejas y luego aceptó su invitación con otra reverencia. Ella se echó a reír mientras tomaban sus posiciones, manteniendo sus cabezas una contra la otra para que pudieran hablar.
"Felicitaciones, JJ. Will es un hombre afortunado. Espero que lo sepa."
"Yo también."
Reid estuvo un poco incómodo con esa respuesta. No fue un"por supuesto que no", pero "yo también", como en "Yo también lo espero." No leas entrelineas. Volvió a intentarlo.
"Te ves hermosa esta noche."
"Gracias. ¡Te ves tan guapo!"
"Gracias." Larga pausa. Siguió tratando de convencerse acerca de no preguntar esto, pero perdió el argumento. Tenía que saber.
"JJ, ¿puedo hacerte una pregunta?"
"Por supuesto, Spence, ¿qué es?"
"¿Eres feliz?"
Se echó hacia atrás para poder verle el rostro. "Por supuesto que sí. ¿Por qué me preguntas eso?"
Su tono no era de enojo. Era un tono genuino de duda. ¿Estaba viendo algo en ella que ella misma no podía ver? Habían sido cercanos alguna vez. El engaño sobre lo de Emily fue el que puso la distancia entre ellos, pero ella todavía pensaba que Reid la conocía mejor que nadie en el equipo.
"No lo sé. Sólo... No importa, ignórame. No estoy siendo muy coherente esta noche. Deben de haber sido todos esos brindis con champaña."
Ella se rió porque sabía que era lo que él esperaba de ella, pero ella todavía estaba analizando el hecho de que su mejor amigo sólo le había preguntado si era feliz en su noche de bodas.
Se preguntó sobre el estado de ánimo de él. Había sabido por mucho tiempo que él estaba enamorado de ella, a pesar de que nunca actúo sobre esos sentimientos. Su única "cita" fallida había sido en realidad una en que Gideon les había puesto. Con la sorpresa de la boda de esta noche, ella no había tenido tiempo de pensar en cómo podía afectar a Reid la situación. Haciendo un balance sobre él ahora, ella pensó que estaba manejándolo bien. Mejor, de hecho, de lo que hubiera esperado.
"¿Y tú, Spence? ¿Eres feliz?"
"¿Yo?" Tenía que pensar en eso. No podía recordar la última vez que alguien le había preguntado. No podía recordar si alguien le había preguntado eso jamás.
"Yo." Pausa. "Estoy feliz, supongo." Pensó un momento más. "Sí, estoy feliz."
Ella le sonrió. Eso era tan "Reid", querer ser exacto y preciso con cada respuesta. Entonces ella lo miró con mayor intensidad, en realidad estudiándolo.
"Sí, lo eres. Puedo verlo. Eres feliz." Ella levantó una mano para tocarle la mejilla. "Me alegro, Spence."
Él le sonrió. "Estoy feliz por ti, JJ. Realmente. Lo estoy."
"Gracias. ¿Y me dirás lo que te hace feliz? ¿Es un" quién"?"
Antes que Reid pudiera responder, Will los interrumpió. "Estoy trayendo a mi novia de regreso a mi, Spencer".
Reid hizo otra de sus vueltas graciosas. "Es toda tuya, Will."
Era muy tarde cuando Reid llegó a su casa, pero él simplemente no estaba listo para dormir. Mañana... bueno, hoy ... Es domingo. El día que iba a localizar a Maeve para que ella lo llamara de vuelta a un teléfono público. Estaba ansioso por su conversación. Estaban leyendo las obras de Sir Arthur Conan Doyle, y encontró que sus ideas, así como los casos, eran fascinantes. La encontró a ella fascinante.
No había tenido la oportunidad de responder a JJ cuando ella le preguntó qué o quién le hacía feliz. No estaba seguro de que podría, o que debería, haberle respondido. Ni siquiera estaba seguro si era feliz. Pero ahora, notando su anticipación ante el contacto con ella, sabía la respuesta. No era un "quién". Era "ella", de hecho. Maeve. Ella le había dado motivos para mirar al futuro, para sentirse satisfecho. Ella había hecho que se sintiera valorado. Las pocas veces que había sido incapaz de llamarla, cuando él estaba ausente en un caso, le había dicho que lo echaba de menos.
Por mucho que Reid sabía que contribuyó a la labor del equipo, nunca se había sentido como si importara. Si no es él, alguien más podría llegar a la solución, o tal vez los equipos de García lo harían. Pero, con Maeve, que era sólo él. Él lo sintió. Ella lo valoraba a él. No era lo que él podía hacer. No era por su coeficiente intelectual de 187 o su memoria eidética. Valoraba a la persona que era Spencer Reid. Nunca había experimentado eso antes, y lo estaba cambiando. Él lo apreciaba.
