.:*Transiciones*:.
Capítulo 8/55
Desde hacía casi tres meses el equipo contaba con un miembro menos, más que nada, porque Erin Strauss había rechazado a todos los candidatos propuestos por Hotch. Rossi trató de no involucrar al resto del equipo en su dilema, pero para él era evidente que Strauss estaba haciendo todo lo posible para aprovechar la oportunidad de perjudicarlos. Dave, incluso, intentó utilizar su relación del pasado con Strauss para convencerla de ceder. Cuando eso fracasó, apeló por hacer circular la información entre los miembros del buró que estaban por encima de ella, recordándole con eso lo bien conectado que estaba. Cuando corría el tercer mes, la presión ejercida sobre Strauss la obligó a llenar la vacante de inmediato.
Para su disgusto, la agente que entró a la mezcla en ese preciso momento, fue su viejo némesis, Alex Blake. Las dos mujeres tenían una historia en común, y no era buena. Años atrás, Strauss "había dejado" que Blake fuera culpada por un caso que salió muy mal, aunque ambas lo habían trabajado juntas, y gran parte del error le pertenecía a Strauss. Los detalles no eran del conocimiento público en la Oficina, pero había habido muchos rumores. El hecho mismo de su animosidad con Strauss hizo que el resto de su nuevo equipo quisiera a Alex Blake, incluso antes de su llegada.
Dicho arribo fue de bajo perfil, en un momento en que el equipo tenía una larga recesión. Incluso, estaban más cortos de personal que de costumbre, con el viaje de Morgan y García a Londres para ayudar con la seguridad de los Juegos Olímpicos de Verano. Ellos habían sido capaces de trabajar y visitar a Prentiss durante su viaje.
En Estados Unidos, Alex Blake se unió al equipo sin alharaca. Ella ya conocía a Hotch y a Rossi a través de antiguas asignaciones del FBI, y conocía a Reid casi tan bien como pudiera hacerlo cualquiera fuera de la BAU, incluida Maeve. Había actuado con relativa frecuencia como conferencista invitado en su clase de lingüística en Georgetown. A Reid le caía bastante bien, aunque no se sentía particularmente cercano a ella. Había pocas personas cercanas a Alex Blake. Su marido, en servicio con Médicos sin Fronteras, fue uno de esos pocos privilegiados.
JJ, que era la única perfiladora nueva, pero conocida por la unidad, todavía estaba intentando definir lo que sentía con la llegada de Alex. Ella confiaba en el juicio de sus tres colegas, por lo que estaba dispuesta a darle una oportunidad a la mujer. Pero Blake no era Emily. No era honesta, divertida, descarada. ¡No! Alex era tranquila, seria, reservada. Necesitarían tiempo para romper el hielo.
"Sólo estoy diciendo que me va a costar acostumbrarme, es todo." JJ estaba esquivando el montón de carpetas en su escritorio para hablar con Reid. "No es que no esté bien, sólo que ella es tan profesional, todo el tiempo, así que no puedo tener una idea de quién es en el fondo."
Reid tomó un sorbo de su café. "Sólo la comparas con Emily, JJ. Alex es una persona diferente. Está perfectamente bien, y es muy buena en lo que hace. Realmente, creo que solo extrañas a Emily". Él lo sabía, porque él mismo lo sentía.
JJ sabía que Reid estaba en lo cierto. Ella estaba extrañando a Emily. Y los meses transcurridos desde que Prentiss se fue habían sido difíciles para JJ. A pesar que hablaban por teléfono de vez en cuando, JJ sentía en aumento la necesidad de la presencia de su amiga. Necesitaba con quien compartir las partes de su vida privada que no marchaban bien. Y por mucho que amaba a Reid y a García, ella sólo podía hablar de Will con Emily. De la manera en que las personas suelen separar sus amistades, Emily era para JJ la única persona con la que podía hablar de Will".
"Además," Reid continuó hablando "la otra noche fuimos a tomar una copa después del trabajo. Alex, Hotch, Rossi y yo, pero tú no pudiste, ¿recuerdas? Will tuvo que trabajar hasta tarde, ¿no? Es posible que de habernos acompañado la hubieses podido conocer un poco, pero como no fuiste. No le puedes echar la culpa por eso".
Las palabras de Reid parecían bastante inocentes, pero su mirada era desafiante. Esta no había sido la primera ocasión social que JJ se había perdido debido a que Will había llegado tarde a casa. De hecho, no había asistido a una sola salida con cualquier miembro del equipo desde que se casó con él. Incluso pasó por alto el almuerzo que ambos habían acordado, y que ella puso tanto empeño en organizar, únicamente porque Will le anunció un compromiso previo que tenían con un amigo a quien iba a ayudar con la reparación de un automóvil, un sábado por la mañana.
La ira de JJ brilló en sus ojos cuando lo defendía. "No fue culpa de Will. Los han obligado a hacer un montón de horas extras. ¿Y qué podía hacer? Tengo a Henry. No puedo dejarlo solo en casa. Y no lo puedo meter a un bar"
Reid lo sabía. Y estaba cien por ciento seguro que Will LaMontagne sabía eso también. Pero a diferencia de Will, Reid no estaba queriendo contribuir a las disyuntivas de JJ. Poniendo sus manos en posición defensiva, como si esquivara las balas, él trató de excusarse.
"No es culpa de nadie, JJ. Sólo te estoy diciendo que Alex no tiene un escudo en tu contra. Simplemente no han tenido la oportunidad de conocerse. Dale tiempo. Sucederá."
Su tono hizo que JJ notara que había canalizado mal su rabia.
"Lo lamento".
Ella estaba acostumbrada a disculparse. Con Will, cuando su horario de trabajo interfería con los planes de él. Con sus amigos, cuando los planes de Will se interponían con los de ella. Y con Henry, cuando la tensión en el hogar condujo a una fuerte discusión.
Reid la miró fijamente. Estaba seriamente preocupado por su mejor amiga, pero no tenía ni idea de qué hacer para ayudarla. Sobre todo porque ella desviaba cualquier intento de conversación en torno a su vida familiar. Meses atrás, él se había comprometido a que podía contar con él, pero no iba a entrometerse. Y ahora tenía que cumplir esa promesa. Estaba cada vez más aislada, y no sabía cómo cambiar eso. Deseaba, con desesperación, que Emily estuviese aquí. Necesitaba oír su opinión.
"No hay nada porque disculparse, JJ. Todos tenemos nuestras propias responsabilidades." Reid decidió dar vuelta al tema de conversación. Excepto que él estaba claro que lo que venía no era del todo un cambio de tema.
"Hey, estuve pensando en llevar a Henry al zoológico este fin de semana. El nuevo cachorro panda finalmente ha sido expuesto al público. ¿Crees que le gustaría ir?"
Él vio su incomodidad, y añadió: "Quiero decir, si ustedes no tienen otros planes."
A decir verdad, JJ no era la única que había sido aislada. Exceptuando dos, todas las salidas que Reid había planificado con Henry fueron canceladas a última hora. Bien porque tenía una fiesta de cumpleaños, o planes con Will, o incluso, "él está muy cansado", cualquiera de esas explicaciones había servido de excusa. Reid no se tragó el cuento que Henry estuviera muy cansado para cualquier actividad. Extrañaba a su ahijado, era una de las pocas luces brillantes que tenía en su vida. Y, en realidad, él estaba bastante resentido con Will LaMontagne por interferir en su relación. Pero había tenido una discusión consigo mismo al respeto de esa situación, justo en medio de una llamada telefónica con Maeve.
"Lo echo en falta. Él es una parte importante de lo que es bueno en mi vida. Y me molesta que Will haga planes con él justo después de saber que tenemos algo previsto. Pero entonces, me doy cuenta que Henry es su hijo, y Will trabaja, y tal vez no tiene otro momento en que puedan hacer algo juntos".
Había esperado por la respuesta de Maeve, pero sólo había silencio en el otro extremo del teléfono, por lo que continuó.
"Quiero decir, ¿cómo puedo estar enojado con su padre por querer pasar tiempo con su hijo? Sobre todo después de saber cómo me trataba mi propio padre"
Él había compartido tanto con Maeve. Su infancia, la enfermedad de su madre, el abandono de su padre. Todo había ido surgiendo solo, como un refuerzo de su conexión. Se había convertido en su persona de confianza, a pesar del hecho que nunca se habían visto. Sentía que la conocía mejor que nadie, incluso mejor de lo que se conocía a sí mismo. Y ella lo conocía también.
"Spencer, sabes que no debes disculparte por tus sentimientos. Puedes amar a ese niño. Él te ha robado el corazón, ¿no es eso lo que me dijiste?" Ella había aprendido a amar a ese niño al igual que él.
"Yo lo amo, Maeve, pero no soy su padre. No tengo ningún derecho sobre él"
Hubo una pausa, y luego. "Derechos. ¿Los derechos no tienen nada que ver con el hecho de amar a alguien?" Ella sonaba melancólica.
Él no lo entendía. Parecía que le estaba diciendo algo entrelíneas, sólo que no era capaz de comprenderlo.
"¿Qué quieres decir, Maeve?"
La oyó suspirar. "Spencer, amamos a quien nos ama, ¿no? Cada uno ama a quien quiere amar. No es algo que puede ser impuesto. No tiene nada que ver con tener o no derechos "
Su voz iba en aumento, como si estuviera haciendo una declaración, y Reid se dio cuenta de eso.
"¿Maeve?"
Suspiró de nuevo. "No pasa nada, Spencer. Es lo de siempre. Que él siente que tiene derechos sobre mí. Que tiene derecho a mi vida. Y yo no tengo derecho alguno. Vivo escondiéndome, he renunciado a todo lo que le daba un significado a mi día a día... "
"Maeve, no sé por qué no me dejas ayudarte. Te lo dije, mi equipo es el mejor. Esto es lo que hacemos. Podemos hacer que tu vida mejore." Ella le había dicho sobre su acosador, sobre la forma en que la había forzado a dejar su trabajo, su casa, sus amigos y su familia. Acerca de cómo era la causa de su extraño patrón de comunicación.
Él había estudiado psicología, y estaba familiarizado con el comportamiento de las víctimas crónicas. Ella había aprendido las estrategias para protegerse a sí misma, y Maeve se aferraba a ellas. Ellos se habían convertido en "conocidos", mientras que todo lo demás era un gran "desconocido". Inclusive, la promesa de ayuda de Spencer era demasiado incierta como para que ella la aceptara. Lo había estado intentando durante semanas, incluso meses, y aún no había logrado convencerla.
"No puedo, Spencer, ahora no. Te pondría a ti en peligro. Puedo esperar a que esto pase. Nosotros podemos esperar a que pase. ¿No dices que este tipo de personas pierden el interés si uno deja calmar las cosas poco a poco? "
"Sólo los obsesivos, Maeve. Y no sabemos de cuál clase es tu acosador. Si te está acechando por una razón que no sea la obsesión... Si es por venganza, por competencia, o tal vez es psicótico... Bueno, puede que no funcionen de la misma manera."
"¿Podemos darle más tiempo, Spencer, por favor?"
Ella tenía todas las cartas. Él no sabía dónde estaba, y no podía llegar a ella, y mucho menos identificar al acosador. Tendría que ceder
"Muy bien. Pero por favor, ten cuidado."
Mientras pensaba en retomar la conversación, una idea golpeó a Reid. Se sorprendió de no haberlo pensado antes. Las víctimas crónicas. Las que se aferraban a lo "conocido" porque la otra alternativa es demasiado arriesgada. ¿Había otra alternativa? ¿Estaba de pie justo frente a él? ¿Era su mejor amiga?
Fue sacado de sus pensamientos por la respuesta de JJ a su pregunta.
"No sé si tenemos."
Estaba confundido, había olvidado su propia pregunta. "¿No sabes?"
"Que no estoy segura si ya tenemos planes para éste fin de semana, no los tenemos que yo sepa. Pero igual tendré que consultar con Will para ver si puedes llevar a Henry al zoológico."
¿Tu opinión no cuenta? Se dijo en voz baja, luego respondió: "Bueno, bueno, ¿por qué no le preguntas a Will y me avisas? Realmente me gustaría ver a Henry, no importa lo que terminemos haciendo. Ha pasado mucho tiempo. "
Podía ver los remordimientos en sus ojos. Sabía que había estado alejando a Henry de él, aunque no lo hiciera a propósito. Pero ella se comprometió con sus votos matrimoniales, y se sentía obligada a cumplirlos. Y luego se preguntó a sí misma porque al pensar en todo esto la palabra "obligación" le venía a la cabeza.
"Pero Henry ha estado hablando acerca de los osos panda desde hace tanto tiempo, se los han enseñado en el preescolar. ¿Por qué no lo dejas ir?"
Will suspiró como si JJ le estuviera haciendo perder la paciencia. "Porque, Cher, disfrutaría más si va con nosotros... Sus padres. Si están exhibiendo a los cachorros ahora, entonces vamos a llevarlo al zoológico el sábado. "
"Will, ya te lo había dicho, se supone que García y yo iríamos de compras. Hemos estado planeando esto durante un tiempo. Hay una gran venta de esas botas que le encantan a Emily y le queríamos comprar un par. Y además, Spence extraña a Henry. Y Henry le echa de menos a él. Ellos no se han visto en mucho tiempo. ¿No te das cuenta que siempre cancelamos todo? "
Lo sabía, pero él no estaba dispuesto a admitirlo.
"¿Penélope no puede comprar las botas sola? JJ, pasas casi cada hora del día con esa gente, no puedes mantenerlos a raya un solo fin de semana? ¿No podemos tener tiempo para nuestra familia?"
Ella estaba molesta. Siempre volvía a esto. "Ellos" contra "nosotros".
En la mente de Will, había una clara línea divisoria entre el trabajo y el hogar. La gente con la que ella trabajaba, la gente que había llegado a amar, en la mente de Will, eran relegados a la categoría "compañeros de trabajo". Eso los hizo prescindible. En la mente de Will, los únicos que contaban eran ellos, "la familia", como él la entendía. Y con sus dos familias extendidas a tantos kilómetros de distancia, la única familia que contaba era ellos tres. Por mucho que amaba a su familia nuclear... Era un concepto demasiado limitado en el mundo de JJ.
Ella se mantuvo firme. "Esto ha sido planeado por un par de semanas Will. Voy de compras con García." Decidió cerrarse en banda. "Y voy a decirle a Spence que puede llevar a Henry al zoológico."
Will tenía esa mirada hosca en su rostro. Él no estaba feliz. Pero él no quería pelear con ella abiertamente. Él iba a hacer lo que mejor sabía hacer. Manipularla.
Habían estado en la cocina, mientras JJ cargaba el lavavajillas. Ahora Will se fue a la sala de estar, donde Henry estaba jugando con sus coches.
"Oye, amiguito. Tengo malas noticias."
Henry mostró toda la preocupación que puede mostrar un niño de cuatro años. "¿Qué pasó, papá?"
"Nada, hombrecito. Pero te iba a llevar al zoológico el sábado para ver los nuevos cachorros de panda".
"¡Wow! la Señorita Amy nos dijo acerca de ellos, ¡no puedo esperar para verlos, papá!"
Will hizo todo lo posible para verse muy triste. Parecía que Henry había olvidado que se trataba de una mala noticia. "Sí, amigo, pero no se puede."
Ahora Henry parecía decepcionado. "¿Por qué no, papá?"
"Porque tu mamá ya le dijo al tío Spence que él te puede llevar. Así que no puedo ir." Will estudió a Henry por su respuesta.
El niño lo miró confundido. No sabía cómo resolver el asunto: Era una buena noticia, porque le encantaban los pequeños pandas. La mala noticia era que su papá no lo iba a llevar. La buena noticia era que tío Spence lo llevaría. La mala noticia era que su papá se veía tan miserable.
Al final, la empatía de un niño de cuatro ganó. Henry sentía que debía consolar a la persona que tenía delante de él.
"Está bien, papá. Le diremos a tío Spence que será en una próxima vez". Estaba familiarizado con esta estrategia, ya que su padre se la había aplicado tantas veces. "Voy a ir al zoológico contigo."
Una sonrisa de satisfacción se extendió por el rostro de Will LaMontagne.
