:*Transiciones*:.

Capítulo 10/55

Un mes después que García y Morgan regresaron de Londres, el equipo empezó a asentarse. Para García fue un poco duro adaptarse a Alex, pero JJ le aconsejó, basado en su experiencia, que no la juzgara a la ligera. Alex contribuía al trabajo con sus propias habilidades, algunas de las cuales llegaban a ser como las de Prentiss, y otras que ayudaban a las que poseían los demás. Todos hicieron ajustes y, poco a poco, el equipo encontró un nuevo ritmo.

La relación de Reid y Maeve seguía creciendo, al igual que la preocupación de él. Ella insistía en mantenerlo al margen, con el pretexto que era más seguro para los dos. Pero él no podía dejar de pensar que estaba cometiendo un error. Eso había estado sucediendo desde hacía mucho tiempo. Y si su acosador era del tipo obsesivo, debía haber renunciado ya para buscar un nuevo objetivo. Por lo tanto, su acosador tenía que ser del tipo vengador, o incluso un psicótico, que actuaba bajo su propia fantasía. El permanecer en la clandestinidad sólo prolongaría la situación, y retrasaría lo inevitable.

Para complicar aún más su vida, la situación de JJ no había mejorado en lo absoluto. Ella se había disculpado con él sobre lo de Henry declinando su visita al zoológico con él.

"No sé por qué, pero realmente quería ir con su padre. Le había pedido a Will que te llamara cuando yo ya me encontraba con García. No sabía que Will le permitiría a Henry hacer lo que hizo."

Se dio cuenta que estaba apenada por lo que pasó. "Está bien, JJ. Durante la semana él no ve mucho a su padre, ¿verdad? Quiero decir, con todas esas horas extra que hace Will."

Podía sentir su mirada fija en ella, y supo que estaba valorando su reacción. Puede que no lo hubieran discutido abiertamente desde el caso de Missouri, pero sabía que Reid aún se encontraba preocupado por ella, y su matrimonio.

Conociéndola como la conocía, él sabía que actuaría con la arrogancia necesaria como para no admitir algo. En todo caso, haría lo imposible por ocultarlo.

"Tienes razón, le gusta hacer cosas con su padre. ¡Gracias por ser tan comprensivo, Spence!"

Él respondió lentamente. "No, no hay de qué." Reid comenzó a alejarse, pero luego se volvió. "¿JJ?"

"¿Sí?"

Vaciló. Ella pensó que él, como una cuestión de hecho, podía ver las ideas dentro de su cabeza, así como su decisión de no verbalizarlas.

"No importa".

En cuanto se marchó, JJ lo siguió con la mirada. Sabía que él estaba honrando su promesa de no interferir, pero una parte de ella deseaba que rompiera ese juramento. Y el resto, deseaba reunir la humildad suficiente como para pedirle ayuda.

Desde entonces, él mantuvo la distancia. Lo había discutido con Maeve el pasado fin de semana.

"Siento que cada vez que le pido hacer algo con Henry, se pone tensa. Si no la conociera bien, pensaría que no me quiere cerca. Pero estoy convencido que es Will. Estoy seguro que está haciendo todo lo posible para asegurarse que ninguno de ellos, ni Henry ni JJ, tengan alguna relación por fuera de su pequeña familia".

Sabía que sonaba como un resentido, pero no pudo evitar la amargura en su voz, a pesar de saber que ella se iba a dar cuenta.

"Te molesta, Spencer, ¿no es así? Los amas mucho."

Todavía no le había dicho que estaba enamorado de ella. Pero esto era diferente. No estaba enamorado de JJ.

"Los amo. Y no quiero que nada ni nadie los lastime. Ni él. Ni nadie."

"Spencer..." Maeve titubeó, no quería agitarlo más. "Me pregunto... Crees que... ¿él los lastime?" El énfasis en las palabras era porque, hasta cierto punto, lo estaba incluyendo a él.

Reid tragó grueso. No era una idea nueva. Había estado observando a JJ con disimulo, intentando descubrir algunos signos de lesión, y cada vez que no veía nada sentía un gran alivio. La idea que los problemas pasaran al plano físico le hacía sentirse enfermo. Estaba seguro que JJ no aguantaría que nadie lastimara a Henry, Will incluido, pero estaba igualmente seguro que ella era bastante altiva como para admitir que había sufrido alguna agresión doméstica.

"No he visto ninguna señal de eso. Pero tampoco quiero esperar a que suceda."

Ella se quedó en silencio durante un minuto que pasó muy lento. Él había aprendido a esperar por sus silencios.

"Spencer, ¿te acuerdas cuando hablamos acerca de la perspectiva? ¿Que ella debía encontrar su propio espacio para ver las cosas tal y como son?"

"Mm-hmm."

"Entonces te dije que era algo que tendría que hacer por sí misma. Que debías cumplir tu promesa de no interferir."

"Lo hago, Maeve. Tenías razón."

"No, Spencer, es justamente eso. No estaba en lo correcto. Me di cuenta ahora. "

Ella bromeó un poco, riéndose de sí misma. "Supongo que quien necesitaba un poco de perspectiva era yo misma."

"¿Qué quieres decir?"

"La situación de tu JJ es muy diferente de la mía. Ella tiene un hijo."

Él no entendía. "¿Cómo la convierte en una situación diferente?"

"Cuando estaba con Bobby, incluso, cuando empecé a darme cuenta de lo mucho que me oprimía, todavía pensaba en que podía cambiarlo. Eso, ¡que podría cambiarlo! Pensé que si me quedada con él, podría encontrar la forma en que todo funcionara. Soy una mujer inteligente, después de todo, eso pensé, creía que sería capaz de resolver el problema. "

"Pero no pudiste."

"No pude. O, de hecho, pude. Lo resolví al dejarlo. Pero sólo tuve que solucionarlo por , ¿Puedes ver cómo el hecho de tener un hijo cambia las cosas? "

Se quedó en silencio, pensando. "Ella tiene que hacer lo que es mejor para Henry, no sólo para ella. Y ni siquiera puede pensar cómo podrán mejorar las cosas para él si ella deja a su padre."

"Exactamente".

"Así que se quedará con él, y continuará intentando cambiarlo, no importa el tiempo que sea necesario, por el bien de Henry."

No podía verla asentir. "Henry es el velo que le impide darse cuenta de lo que su marido es en realidad. Y quién es."

Maeve oyó a Reid exhalar una profunda respiración.

"Así que voy a tener que ayudarla a abrir los ojos, ¿es eso? ¿Ella no podrá hacerlo por su cuenta?"

"Si ella es la mujer que me has dicho que es, ella se dará cuenta al final. Pero puede existir peligro para ella o para su hijo, si eso le toma demasiado tiempo."

Tendría que haber estado más molesto de lo que estaba. Pero, en verdad, se sintió aliviado. Se había sentido acorralado por su promesa de no interferir a pesar de su gran preocupación por ellos. Maeve, aunque no estaba en condiciones de hacerlo, lo había relevado de ello.


Esa misma semana los llamaron a un caso en Minnesota. Tres niños que habían sido secuestrados, pequeñines de entre uno y tres años de edad, todos ellos dentro de un radio de quince millas, todos ocurriendo en las últimas dos semanas. La ciudad estaba en un frenesí total, y el FBI estaba haciéndose cargo del caso. La unidad fue llamada para ayudar a prevenir el próximo secuestro. García y Hotch ofrecieron una breve conferencia de prensa. Llegar rápidamente era su prioridad.

García estaba centrada en el trabajo. "Cada uno de los niños fue secuestrado en los vehículos. Dos de ellas fueron tomados cuando los padres corrieron de regreso a la guardería para conseguir algo que habían olvidado. Y el tercera fue tomado en una gasolinera, cuando la madre entró a pagar".

"García, ¿Dejaron los coches encendidos?" Morgan estaba listo para refunfuñar.

"Dos de ellos lo hicieron, los de las guarderías. No querían que los niños se resfriaran. Así que los padres los dejaron dentro de los coches encendidos y las puertas desbloqueadas."

JJ podía anticipar estas cosas. Si ella no hubiera trabajado con el FBI, si no supiera ciertas cosas, sabía que podría haber actuado igual.

"¿Qué hay en la gasolinera?" Rossi quiso comparar.

"El coche no estaba encendido, porque había estado cargando combustible. Pero no había bloqueo de la puerta."

"¿Pero el sujeto no tomó ninguno de los coches? ¿Sólo cogió a los niños de sus asientos?" Rossi no le encontraba sentido a las cosas.

"Eso es correcto. Y hay una pequeña imagen de la gasolinera. Ellos piensan que el sudes es mujer."

"¿Vieron qué tipo de coche conducía, García?" Preguntó Alex.

"Tienen una vista parcial. Era una pequeña camioneta, probablemente de color plata o gris. Varias marcas posibles."

Reid tenía curiosidad acerca de la conducta. "García, ¿cuánto tiempo se tarda en sacar al niño de la silla?"

"Parece que sólo unos segundos."

"Así que se debe tener experiencia." Reid estaba pensando en voz alta. "¿Y cuánto tiempo para transportarlo al otro coche?"

"Ah, estás en lo cierto, Chico Maravilla. Parece que a ella…. Si es que se trata de una ella… Le tomó unos treinta segundos antes de irse. Así que creo que se tomó ese tiempo para poner al niño en su propio asiento de seguridad".

"Es cuidadosa con los niños", reflexionó Reid.

"¿Crees que eso significa que ella estaba secuestrando niños para quedárselos?" preguntó JJ.

"Podría secuestrarlos para entregárselos a alguien más. De cualquier manera, ella quiere que el niño esté seguro." Alex estaba siendo práctica.

"Y obviamente ya tenía un asiento de seguridad instalado en su coche. Así que, o estaba preparada para esto, o ella tiene un hijo", señaló Morgan.

"Es difícil afirmarlo," reflexionó Rossi. "Ciertamente parecen haber sido delitos de oportunidad."

Su jefe de unidad quiso que su equipo avanzara. "El sospechoso se mueve con rapidez, por lo que tendremos que hacer lo mismo. Nos vamos en treinta minutos."


El viaje en avión fue tranquilo. Los casos de niños los afectaban a todos. Habiendo escuchado lo poco que había que saber, cada miembro del equipo se metió en sus propias reflexiones. Los padres entre ellos trataron de ignorar la tendencia a preguntarse cómo habría sido si les ocurría a ellos mismos, si hubiera sido su propio hijo.

Aterrizaron al final del día, de inmediato fueron a encontrarse con la policía local, que estaba en una movilización. Aparentemente se había producido un avance en el caso. Habían recibido una llamada de uno de los hospitales locales. Acababan de encontrar un inexplicable resultado en unas pruebas de laboratorio. A la luz de los recientes secuestros, pensaron en notificar a la policía.

El oficial que los lideraba, el detective Loring, informó al equipo. "Supongo que el niño estaba mostrando signos de una enfermedad hereditaria, y el médico ordenó pruebas genéticas a toda la familia. La buena noticia es que el niño no adquirió la condición. Pero la mala noticia... Resulta que no es su madre".

Rossi quiso aclarar. "¿Estás diciendo que la prueba demostró que ella no es su madre?"

"No es que ella lo vaya a admitir, pero, sí, eso es lo que estoy diciendo. El servicio de genética nos ha llamado, porque sabían acerca de los secuestros, y se preguntaron si esto podría estar relacionado." Él asintió con la cabeza, luego hizo un gesto en dirección de la sala de interrogatorios. "La trajimos esta tarde cuando recogía a su niño en la guardería."

"¿Registraron su casa?" Hotch era muy consciente de la urgencia.

"Conseguimos una orden mientras hablamos."

"Bueno. Morgan, Rossi y Blake, vayan con ellos a la casa. Reid, muéstrame tu trabajo en lo relacionado a la ubicación. JJ, ve a hacer la entrevista." Aprovechaban la ventaja de que una madre joven le hablara a otra.

Volviéndose hacia el Detective Loring, Hotch le preguntó: "¿Qué pasa con el padre?"

"En el trabajo. Un par de uniformados lo van a traer."

Loring escoltó a JJ hacia la sala de entrevistas. Los otros verían a través del cristal. Antes que comenzara, Reid comunicó sus temores a su jefe.

"No lo sé, Hotch. Obviamente, es una situación extraña, pero no sé qué relación pueda guardar esto con el caso. Quiero decir, ella ha tenido este niño el tiempo suficiente hasta para tenerlo en un control médico y hacerse pruebas de laboratorio. ¿Por qué, de repente, necesitaría tres más? "

Hotch estaba de acuerdo con Reid, pero podía pensar en un escenario que explicara las cosas. "Tal vez, como el primer niño resultó defectuoso, estaría buscando un reemplazo. Posiblemente está reuniendo a unos pocos, con la esperanza de conseguir uno sano."

Reid asintió, entendía el pensamiento de su superior. Y agregó una idea propia. "O tal vez es un coleccionista."

Con ese pensamiento en mente, cada uno de ellos se preguntaba qué sería lo que sus colegas encontrarían en la casa.


La mujer estaba emocionalmente perturbada, tanto por las acusaciones que se hacen contra ella, como por el hecho que la policía la había separado de "su" hijo.

JJ se presentó. La mujer respondió del mismo modo.

"Soy Marcia Lounsbury, ¡y tengo que ver a mi hijo!"

JJ estaba en calma. "Hábleme de su hijo, Sra. Lounsbury".

Los ojos de la mujer se abrieron. "Así que ¿me cree? ¿cree que es mi hijo?" La policía no le había explicado el por qué, pero la habían acusado de no ser su madre. La sutileza no entraba en el protocolo cuando había vidas de niños en riesgo.

JJ fue evasiva. "Hábleme de él."

Lounsbury se aferró a la posibilidad de que esta mujer podría estar tratando de ayudarla en realidad.

"Su nombre es Carl... es Carl, Jr. Tiene sólo veinte meses, es sólo un bebé. Y está en esa fase en la que le teme a los extraños." Estaba cada vez más molesta, puso su mano a la boca. "Oh, ¡debe estar tan asustado!"

JJ recordaba cuando Henry pasó por esa etapa. "Sra. Lounsbury, ¿sabe que han desaparecido algunos niños? Todos ellos son, más o menos, de la misma edad que su hijo. Y todos son niños muy pequeños, con el pelo rubio y los ojos azules." Escuchando aquella descripción un gran número de niños encajaban en el tipo.

"Pero yo no entiendo, ¿por qué alguien pensaría que tengo algo que ver con eso?"

Parecía sincera. JJ se dio cuenta que era posible que no le hubiesen informado de los resultados de las pruebas genéticas. Ahora su trabajo iba a ser mucho más difícil.

"Sra. Lounsbury, usted y su hijo se practicaron algunos exámenes de laboratorio recientemente, ¿correcto?"

La mujer parecía completamente perdida. "Sí. Pero que..."

JJ mantuvo su voz tranquila, modulada. "Las pruebas muestran que, al parecer, Carl Jr. no es su hijo. Según sus resultados usted no podría ser su madre."

Marcia Lounsbury se la quedó mirando, aturdida y en silencio. JJ pensó que su reacción era totalmente honesta, y empezó a dudar de toda la situación. Pero continuó su entrevista.

"¿Sra. Lounsbury?"

La mujer negó con la cabeza, tratando de dar sentido a lo que le había dicho. "No es posible. Por supuesto que soy su madre. Deben haber cometido algún error en el laboratorio."

"Al parecer, no, Sra. Lounsbury. La prueba demostró que el Sr. Lounsbury es su padre. Pero no así con usted"

Ella todavía parecía confundida. "No entiendo." Hizo una pausa para pensar, entonces dijo "¿No puede repetirse? ¿No podemos tomar la prueba de nuevo?"

Ya se había discutido. Se había planeado el repetir la prueba. Pero el niño no iría a casa con Marcia Lounsbury hasta que se dieran a saber los resultados. Había demasiado en juego. JJ se lo explicó.

"¿No vendrá a casa? ¡NO! ¡No puedes hacer eso! ¡Es sólo un niño! ¡Me va a extrañar! ¡Estará tan asustado! ¡Ustedes no pueden hacer eso!"

JJ apenas logró mantener la compostura. Lamentaba mucho el contexto que envolvía a esta mujer, y se identificaba con la situación más de lo que estaba dispuesta a admitir. Excusándose, salió de la habitación y se encontró con Hotch, Reid y Loring.

"¿Estamos seguros de todo esto? Porque a mí me parecía sincera. Está actuando como una madre."

Incluso mientras hablaba, JJ sabía que una mentirosa patológica podía arreglárselas para fingir sobre estas cosas y sobre todo una que había robado un niño que deseaba con desesperación. De mala gana, se resignó a la difícil situación de la mujer y el niño.


No había señales de otros niños en el hogar de los Lounsbury. El Sr. Carl manejó la circunstancia con menos angustia y más indignación que su esposa.

"¡Por supuesto que es nuestro hijo! Marcia lo dio a luz, lo hemos criado. Esto tiene que ser un error del laboratorio. Y, por cierto, vamos a demandar a esa oficina de genética por violar nuestra privacidad. ¿No saben lo que es el acuerdo de confidencialidad médico-paciente? "

El Sr. Lounsbury era abogado, y conocía la ley.

Lo mismo que Hotch. "Están obligados a reportarnos, señor. No hay derecho a la intimidad cuando un niño puede estar en riesgo. Hicieron lo correcto. Sabremos pronto si esto se trata de un error del laboratorio, o no."

"¿Qué tan rápido? ¿Podría mi hijo estar en casa esta noche? ¡No! Eso es lo que me dijeron. ¡Que mi hijo va a ser removido de mi custodia hasta que se pruebe que el laboratorio estaba equivocado!"

Hotch reconoció el temor paternal enmascarado por la ira. Él trató de calmar al hombre. "Sr. Lounsbury, siento mucho que no haya otra manera. Soy padre, y lo puedo entender. Pero también soy un agente del FBI, y no puedo arriesgar la vida de otros niños."

En voz baja, ahora que logró controlar su ira, Lounsbury replicó: "Devolverme a mi hijo no pone a nadie en peligro."

Hotch sintió la misma incomodidad que había sentido antes JJ. Él se limitó a negar con la cabeza, y dijo: "Lo siento" luego salió de la habitación.


Reid confiaba en la intuición de sus colegas y, especialmente en los instintos paternales de JJ y Hotch. Ellos estaban dispuestos a creer en los Lounsburys, pese a que la evidencia científica los contrariaba. Eso iba en contra de todo lo que había aprendido y creído, pero Reid estaba dispuesto a considerar la idea que la ciencia podría haberles fallado en este caso. Hasta que recordó que tenía una persona que podría ayudarlos a conservar su fe tanto en la ciencia como en los instintos de sus colegas.

Para Reid se había convertido en un hábito conocer de antemano la ubicación de los teléfonos públicos de la zona, así que sabía exactamente dónde estaba el más cercano. Se excusó al comienzo de la cena, y se fue a hacer una llamada. No era domingo, pero era importante. Y se alegraba de tener una razón para escuchar su voz de nuevo, un poco más pronto que lo que se suponía. Tomó el teléfono, puso unas monedas y marcó a la mujer que aún no sabía que él la amaba.