.:*Transiciones*:.

Capítulo 11/55

Hacía frío en Minnesota, mucho más frío que en la capital. Reid tuvo que dar saltitos para tratar de mantener el calor, mientras esperaba a que sonara el teléfono. Él usó su aliento para calentarse las manos, deseando haber pensado en llevar guantes.

Maeve solía ser rápida en responder cuando le enviaba el mensaje de localización, pero eso sucedía los días en que ellos habían convenido en hablar. No tenía ni idea si estaría muy ocupada como para regresarle la llamada en esta ocasión. Debido a que se lo había dicho, él sabía que esporádicamente se aventuraba a salir, a pesar que aún se estaba escondiendo. Por lo tanto, era posible que ella hubiese salido ahora.

Entre más tiempo pasaba esperando por la respuesta de Maeve, Reid comenzó a imaginar otros escenarios, otras cosas que podrían evitar que ella le contestara. ¿Podía estar en peligro? ¿El acosador pudo haberla encontrado? ¿Secuestrado? ¿Lastimado? Se dio cuenta que se estaba empezando a poner nervioso, y se esforzó por calmarse tomando algunas respiraciones profundas.

Finalmente, justo cuando iba a darse por vencido y regresar al hotel, sonó el teléfono.

"¿Hola?" Él prácticamente gritó.

"¿Spencer?" Podía oír su ansiedad. "No esperaba una llamada tuya ¿Pasa algo malo?"

No, gracias a Dios. Él dejó escapar un suspiro de alivio al oír el sonido de su voz.

"No. No, Maeve. Lamento haberte preocupado. No, sólo te estaba llamando para ver si es posible que me ayudes con un caso."

Tan preocupante como era el peligro que ella corría, era el trabajo del que él vivía. Ambos sonrieron ante la idea que ella pudiera servirle de alguna ayuda. Holmes y Watson(*), trabajando juntos. Habían estado leyendo las historias y las discutían en sus llamadas semanales.

"Gracias a Dios. Me asusté cuando vi que me llamabas fuera de nuestra rutina. Pero estoy siempre dispuesta a escuchar tu voz, Spencer. Me tienes intrigada ahora ¿Cuál es el caso? ¿Y cómo crees que puedo ayudarte? "

Le explicó sobre la prueba genética de Marcia Lounsbury y su "hijo", sin revelarle los detalles del resto del caso.

"¿Hay alguna forma, Maeve? Algo como que el laboratorio pudiese haber contaminado sus muestras, ¿hay alguna manera que ella pueda ser su madre, pero que las pruebas no lo demostraran?"

"Si la prueba confirma a su esposo como el padre, es poco factible que los especímenes fueran mezclados por el laboratorio. Pero en cuanto a si podría haber una explicación... Es poco probable, Spencer. Las pruebas genéticas han avanzado mucho desde... ¡Oh! ¡Espera un minuto! "

Él esperó. Un minuto. Dos. Seis. Podía oírla teclear en el otro extremo de la línea. Ella estaba en su ordenador, investigando.

"Aquí está... ¡sí! ¡Sí! Recordé haber leído acerca de esto, es algo muy interesante. Ha habido varios informes de casos."

"¿De este tipo de problema? ¿Con pruebas genéticas que demuestra que una madre no es la madre, incluso cuando lo es en realidad?" Se sorprendió.

"Sí, exactamente. Se le llama quimerismo. Es fascinante, Spencer. En realidad pasa con más frecuencia de lo que pensamos, aunque la mayoría de las personas nunca llegan a darse por enteradas. ¿Has oído hablar del síndrome del gemelo evanescente? ¿O, más popularmente, síndrome del gemelo desaparecido, el gemelo reabsorbido?"

Lo tenía. "¿Es ese donde el segundo gemelo muere durante las etapas tempranas del embarazo, y luego es absorbido de alguna manera por el gemelo sobreviviente?"

"¡Así es!" A Maeve le encantaba conversar con alguien que estaba a su altura, intelectualmente hablando, o hasta era superior a ella. "Uno de los gemelos muere en el útero, y luego hay un proceso llamado reabsorción fetal, donde el gemelo sobreviviente adopta las células y el material genético del gemelo que murió. También puede suceder con trillizos y otros embarazos múltiples, pero es más común con los gemelos simples".

"Entonces, ¿cómo es que eso hace que una prueba genética de un resultado errado?"

"Si los gemelos no eran idénticos, ocurrirá que el gemelo sobreviviente poseerá restos del ADN de su hermano, pero sólo en algunas de sus células."

Reid estaba emocionado. La ciencia y la intuición de sus amigos podrían, de hecho, ser capaces de coexistir.

"Así que la Sra. Lounsbury pudo haber absorbido parte del ADN de uno de los gemelo no idénticos, y la prueba se podría haber hecho en la célula que posee el ADN diferente." Lo llevó al siguiente nivel de profundidad. "Así que ¿cómo se puede probar que es la madre?"

"Tendrían que hacer la prueba con otras células, de otros órganos y otros sistemas. En un caso, las células que se mostraron en favor de la madre provinieron de su cuello uterino, mientras que las células de su sangre contrariaban ese hecho. Es difícil decirte exactamente la manera de probarlo, pero tal vez quieran empezar por intentar las cuestiones que sean de más fácil acceso".

Él pensó en eso por un momento. Simultáneamente estaba pensando en cómo iba a explicarle a Hotch la proveniencia de esa información.

"Gracias, Maeve. Esto ha sido de una ayuda increíble para nosotros."

Se balanceó un poco, con ganas de cambiar la conversación. "Entonces, ¿cómo te va?"

Silencio. De seguida, "Me va bien. Hasta he ido hoy al supermercado"

Él sufría por ella, tan presionada estaba por su acosador que una visita a la tienda resultaba todo un acontecimiento.

"Maeve..."

"Conozco ese tono, Spencer. Por favor, déjame hacerlo a mi manera." Hizo una pausa y continuó con un tono más optimista en su voz. "Además, no he recibido ningún mensaje extraño durante una semana. Creo que se está cansando de mí."

"¿En serio? ¿No hay llamadas telefónicas, ni mensajes?"

"No hay mensajes. Tuve un par de llamadas donde no hablaron y colgaron. Pero pudo tratarse de cualquiera."

Podría haber sido, pensó, pero no es algo probable. Él decidió no imponerse. "Está bien, Maeve, vamos a hacerlo a tu manera. Ahora tengo que dejarte, pero... Por favor mantente a salvo. Voy a hablar contigo el domingo."

"Lo siento por ser tan terca, Spencer. Pero se trata de una larga experiencia. Voy a pedirte que te cuides también. Ya estoy deseando que llegue el domingo."

Yo también


Por lo que Maeve le había contado, era posible que los Lounsburys estuvieran diciéndoles la verdad. La policía tendría que mantener su mente abierta antes que el sospechoso secuestrara a otro niño. Mientras caminaba de regreso al hotel, Reid llamó a Hotch para darle la noticia. Su superior pareció asumir que Reid había hecho los hallazgos de su cuenta, y en cierto modo era así. Pero él, en efecto, haría una investigación completa, más tarde.

De vuelta al hotel, Reid estaba registrando su mochila para sacar la llave de su habitación, cuando la puerta del ascensor se abrió.

"JJ".

Estaba en ropa deportiva, un gorro de lana, guantes y zapatillas.

"¿Fuiste a correr? ¿Con este clima?" Reid sabía que sólo salía de noche, cuando estaba molesta. Era la forma de drenar su ansiedad. Pero hacía mucho frío fuera.

Todavía estaba recuperando el aliento. "Sí". Pausa. "Tenía que descargar un poco de energía, ¿entiendes?"

Él no entendía. Su nivel de energía era siempre el justo para leer. Pero le asintió con la cabeza de todos modos.

Como ella sacó su propia llave de la habitación, una voz interna, que sonaba muy parecida a la de Maeve, lo empujó.

Ahora o nunca, Reid. Él decidió por el "ahora".

"JJ, ¿tienes un minuto? ¿Puedo hablar contigo sobre algo?"

Ella se quedó perpleja. "Claro, Spence. Vamos, entra"

Ambos entraron en su habitación. Reid se sentó en un sofá pequeño, mientras que JJ se sirvió un vaso de agua, para luego sentarse en la cama con las piernas cruzadas.

"¿Qué tienes en mente?"

Estaba deseando que esa pequeña voz volviera y le dijera cómo seguir. Pero al parecer, había quedado por su cuenta.

"Yo... Es sólo que... Tú..."

JJ podía ver lo nervioso que estaba. "Spence, no te voy a morder. ¿De qué se trata?"

Él le dio esa mirada tímida, de soslayo, que siempre parecía desarmarla. "No estoy tan seguro. Es posible que desees hacer algo más que morderme cuando escuches lo que te voy a decir."

Ahora estaba intrigada, pero circunspecta. Creía saber lo que se le podía avecinar. Ella había comenzado a cerrarse en banda, pero él habló antes que pudiera cortarlo.

"Estoy preocupado por ti."

Observó su expresión. Ahora que lo había dicho, ella no parecía sorprendida, o incluso desconcertada. Ella sabía exactamente de lo que estaba hablando. Pudo verla empezar a morderse el labio inferior. Ella no lo había detenido, por lo tanto prosiguió.

"Estoy preocupado por ti y por Henry. Acerca de cómo te veo tan aislada de todos nosotros." Era hora de ser honesto. "De cómo ustedes dos se han aislado de mí. Sobre cómo te veo tan infeliz. Has perdido la sonrisa, JJ."

Había estado preocupado acerca de si ella estaría enojada con él. Ahora, al ver la expresión de su cara, deseaba que estuviera furiosa. Hubiera sido mucho más fácil manejar su ira que la mirada de impotencia y quebranto que tenía. Esta no era su JJ. Se la habían cambiado.

Se apresuró antes que ella pudiera interrumpirlo. "Sé que te dije que no interferiría. Pero, JJ, eres mi mejor amiga, y me importas. Sé que no estás bien. Y si no lo estás, entonces Henry tampoco lo está. Tu matrimonio puede que no sea asunto mío... Pero ustedes dos lo son. Por favor, ¿puedo ayudarte? "

Ella mantuvo la compostura hasta que mencionó a Henry. En ese momento, pudo ver como se le contrajo el rostro antes de ocultarlo detrás de su mano. Ahora estaba sentada, en silencio, acurrucada sobre ella misma. Se veía tan pequeña y conmovedora que a Reid le costaba reconocerla. Parte de él sentía remordimientos, porque fue él quien trajo a capítulo aquella conversación. Pero en el fondo sabía que lo único que había hecho era sacar a relucir algo que ella había intentado mantener oculto. Esto la estaba afectando tanto que una simple conversación superficial la había llevado a ese estado.

Reid se acercó a la cama y se sentó a su lado. Extendió un brazo detrás de ella y comenzó a frotar lentamente su espalda.

"JJ". Susurró.

Aún ocultaba su rostro, pero ella se apoyó sobre su cuerpo. Él podía sentir sus espasmos, sabía que estaba llorando. Reid la rodeó con sus brazos y la estrechó, apoyando su barbilla encima de su cabeza. Cualquier problema que hubiese tenido acerca de manejar esto, había desaparecido al instante que notó su angustia. Abrazar a JJ se sentía como la cosa más natural del mundo.

Después que pareció haberse calmado, Reid se inclinó y la levantó por la barbilla. Estaba más que dispuesto a consolarla, pero aún tenían que hablar sobre esos temas. Necesitaban darle un nombre a la situación, para luego enfrentarla.

"JJ". Dijo en voz baja.

Levantó los ojos llenos de lágrimas.

"Tenemos que hablar, ¿verdad?"

Ella asintió, lentamente se separó de él. Luego se levantó y caminó unos pasos. Necesitaba un poco de distancia para esto.

Cuando comenzó a hablar, fue interrumpida por sus sollozos, de vez en cuando. "No sé qué hacer. Simplemente no sé qué hacer. Me siento tan sola, no puedo hablar con nadie. No puedo decirle a mi madre, ella estaría muy molesta. Y... "

Se detuvo, con lágrimas rodando por sus mejillas.

Reid se levantó y se acercó a ella. No estaba dispuesto a darle espacio. Tomándola por sus hombros, le señaló, "No estás sola. Ahora estás hablando conmigo..."

Ella se apartó de él. Era difícil abrirse, por muy genuina que su intención fuera. "Tú no entiendes, él se molesta conmigo. Si hablo de nuestra 'privacidad'."

Las antenas de Reid se elevaron, para escucharla y observar por si había signos de maltrato. ¿Fue ese uno de ellos?

"¿Will no quiere que hables con nadie? ¿Por qué?"

"Spence, fui tan estúpida. Fue tan estúpido. Fui yo quien le pidió que me propusiera matrimonio. Sabía que no estaba bien, y sin embargo, se lo pedí. ¿Cómo pude haber sido tan estúpida?" JJ se frotó la cara, secándose las lágrimas.

Ella se volvió y lo miró, con ojos suplicantes. "Es todo culpa mía. Estaba siendo emocional ese día. Y entonces la sorpresa..."

Reid cerró los ojos. Sabía que la boda sorpresa había sido un error. Sabía que ella no la quería. Y sabía que ella no se atrevió a decirlo. Debía haberla ayudado. No sabía cómo, pero hubiesen encontrado una manera.

"He hecho todo esto. ¿Cómo puedo esperar que alguien me ayude? Me siento tan sola..."

Es la forma en que Will quiere que te sientas, así te vuelves dependiente de él.

"Yo sabía que él estaba necesitado. Pero también era dulce. Ahora me pregunto si esa era su forma de conquistarme. Porque, desde que nos casamos, todo lo que veo son sus necesidades. Él necesita saber que es el único. Él tiene que tener su pequeña familia perfecta. Odia que tú y yo seamos amigos. Odia que Henry te ame."

La aversión de Reid por Will LaMontagne era de larga data. Y él había tenido la sensación de que Will sentía lo mismo. Pero mientras Reid había puesto a un lado su antipatía por el bien de JJ y su ahijado, parecía que Will, simplemente, había ocultado la suya, con el propósito de engañarlos. Y ahora ya no necesitaba el engaño.

JJ seguía desahogándose. Incluso mientras lo hacía, se dio cuenta de lo fuera de lugar que le resultaba ser tan abierta, aunque se tratara de Spence. Pero ella no podía detenerse. Se habían roto todas sus barreras internas.

"Él sabe que soy infeliz. Él sabe que siento que he perdido a mis amigos... Mi vida, si se quiere. Y a él no le importa. Él sólo quiere que yo sea su esposa, y Henry sea su hijo y él quiere... "

Ahora ella se detuvo. Reid se dio cuenta que se paró en seco y que se veía… Asustada

Eso le preocupaba más que todo lo que había sucedido hasta ahora. JJ podía ser reservada, podía ser prudente... Pero nunca la había visto atemorizarse. Incluso frente a los sujetos que ellos perseguían. Sintió como su preocupación se levantaba hasta convertirse en rabia, como iba descubriendo que Will LaMontagne había bloqueado su resistencia de una manera que ni los peores asesinos en serie habían logrado.

"JJ". Ahora su voz era severa. Pero como no quería sonar igual que Will, se suavizó de inmediato. "JJ, tienes que hablar conmigo. De lo que sea que esto trate, eso está mal. Esto tiene que acabar. Por favor, cuéntamelo todo para que te pueda ayudar."

Ella bajó su mirada, no sabía cómo traer eso a colación. "Él quiere que tengamos otro bebé. Quiere que le de otro hijo. Piensa que eso va a resolver todos nuestros problemas. Porque tendría que dejar el FBI y quedarme en casa, como una buena esposa."

No lo sorprendió el hecho que a ella no le agradara la idea de quedarse en casa, lo que lo tomó con la guardia baja fue su lenguaje corporal. Ella todavía no había hecho contacto visual con él. "Y tú no quieres..."

"Ahora no. No de esta manera. Pero él insiste. Él no va a tomar..."

Algo hizo clic en la cabeza de Reid. Will deseaba algo que JJ no quería. Will acostumbraba a salirse con la suya. Si Will quería otro hijo, no aceptaría un "no" por respuesta.

"JJ no lo quería... él sí... él..." No se atrevía a decirlo.

Ella alzó los ojos un instante, lo suficiente como para encontrar sus miradas, pero no pudo mantener el contacto.

"¿JJ?" Su voz temblaba, incluso al decir esas dos sílabas cortas.

La voz que le respondió era tan suave, que apenas pudo oírla. "Pensé que la otra noche iba a... Pero no fue así."

Reid exhaló un suspiro de alivio. "Gracias a Dios."

Pero JJ no se sentía aliviada. "No sucedió en ese momento, pero... ¡Oh, Dios!, ¿qué voy a hacer? ¡No sé qué hacer!" Ella estaba llorando otra vez.

Él la atrajo hacia sí, y la dejó llorar contra su pecho. Sosteniéndole la cabeza, comenzó a acariciar su pelo. Eso la tranquilizó. Cuando se calmó, ambos se sentaron en la cama, una vez más. En esa oportunidad, él se recostó en la cabecera, y la apoyó contra su cuerpo. Tenían mucho de que hablar.

"JJ, dime por qué no puedes dejarlo."

Sabía que tenía que haber una razón. Era demasiado fuerte como para haber permanecido sometida a esa situación. Incluso si alguna vez pudo haber albergado pensamientos de que podía arreglarlo, ella debía haberse dado cuenta ya de lo insostenible que era todo.

"Henry".

"Henry. ¿Qué pasa con Henry?" ¿Seguía pensando que tenía que seguir con ese hombre, por el bien de su hijo? ¿Seguía pensando que Will LaMontagne era un padre excepcional?

"Se lo va a llevar."

"¿Qué?"

"Él me va a demandar por la custodia, y la va a ganar. Estoy mucho tiempo fuera de casa, y él sí permanece en la ciudad. Hace que todos los del preescolar se enteren de cuando está cuidando a Henry sin mi ayuda. Tiene a todos convencidos que es un Super-Papá. A pesar que no funciona tan bien, él es el "papá en casa". Y tiene a Henry convencido... Spence, si lo dejo, me alejará de Henry. ¡Estoy tan asustada que pueda perder a mi hijo! "

Por un momento, Reid pensó que se le había nublado la vista. En realidad estaba ciego de la ira y lo único que podía ver era la oscuridad.

"No." Hablaba en voz baja y controlada, sonaba tan diferente de él mismo que JJ lo miró bruscamente.

"No, JJ. Él no lo hará. Nosotros no vamos a dejar que eso suceda."

No voy a dejar que eso ocurra. Reid no estaba dispuesto a dejar que el niño que tanto amaba fuera criado a la imagen de Will LaMontagne.

"No sé cómo detenerlo, Spence. Si renuncio a mi trabajo para quedarme en casa con Henry, no podré cubrir mis gastos. Y si me quedo con mi trabajo... Este trabajo... Entonces él tiene la sartén por el mango. Tendría que dejar la unidad, y tal vez al FBI, para encontrar algo que nos permita sostenernos económicamente mientras me quedo en casa con Henry. De cualquier forma salgo perdiendo."

Se quedó en silencio, tratando de sofocar la ira mientras algo se le ocurría. No la quería en esa posición intolerable. Ni que Henry pudiera quedar varado por medio... Más allá de su capacidad de entendimiento.

Yo sé lo que Morgan podría hacer. Quizá...

Cabe destacar que, él en realidad estaba considerando la alternativa. Pero sabía que su mejor apuesta sería la de su jefe de unidad. Había trabajado como abogado antes de unirse al FBI.

"JJ, tenemos que decirle a Hotch."

Ella se apartó de él, tratando de incorporarse. "No, Spence, no puedo decirle a nadie. Esto es muy duro. Por favor."

"Él sabrá los pasos legales a seguir. Hasta puede que conozca a un buen abogado de divorcio." Se dio cuenta que ella no lo había mencionado todavía. "Siempre que sea eso lo que quieras."

Ella se volvió para mirarlo. "Lo que yo quiero, no lo puedo tener. Quiero un matrimonio feliz y una familia feliz para mi hijo. No importa cómo termine esto, ya no voy a tenerlo."

Él extendió la mano y le tocó la mejilla, un gesto de disculpa por lo que la vida le había hecho. Él sabía que ella tenía razón, y lo lamentaba.

"Entonces, por el bien de Henry, deberás tomar una decisión difícil. Vivir así te está matando, lentamente. Yo ni siquiera tendría que preguntártelo si eso no fuera verdad, lo pude ver. Y no estoy dispuesto a perderte a ti y a Henry por algo como esto. Ambos son demasiado importantes para mí".

Ella sonrió, su primera sonrisa de la noche. Ahora le regresó el gesto, acariciándole la mejilla. "Como tú para nosotros."

"Entonces, por favor, dime que lo pensarás."

Con un suspiro, se dio la vuelta y se recostó contra él. "Yo sé que no puedo vivir así." Pausa. "Muy bien, estoy dispuesto a pensar en ello. Hablaré con Hotch, quiero decir."

Le apretó el hombro. "Me conformo con eso".

Se sentaron en silencio por un rato, y luego JJ, recordó algo que pasó más temprano en la noche, así que le preguntó: "Entonces, ¿quién es ella?"

Se puso, inmediatamente, en estado de alerta. "¿Qué? ¿Quién es quién?"

"¿Quién es ella? ¿Con quién estabas hablando en el teléfono público?"

"¿El teléfono público?"

"Spence, que salí a correr. Te vi hablando en un teléfono público. ¿Quién los utilizaría, de todos modos? ¿Tienes el móvil averiado?"

"No, yo sólo..." Ella lo había tomado por sorpresa, y su cerebro de genio no iba a funcionar lo suficientemente rápido como para darle una excusa.

"Ni siquiera lo intentes. Vi la mirada en tus ojos. Definitivamente era una "ella". Así que, dime, ¿quién es la chica que por estos días está haciendo feliz a mi mejor amigo?"

Sentía curiosidad real, también un poco de celos. Nunca antes supo que Spence tuviera una amiga.

Se quedó callado un momento más para decidir. Él era feliz por Maeve, pero también estaba preocupado por ella. Y quería compartirlo. Pero no estaba seguro que era el momento de compartirlo con JJ. Después de todo, ellos estaban hablando de que ella disolviera su matrimonio, ¿Era correcto que le dijera sobre su alegría?

Fue casi como si le leyera los pensamientos. "Está bien, Spence. Puedo alegrarme por ti, eso es todo. Soy feliz por ti sin importar lo que está sucediendo en mi vida. Así que, dime. ¿Cómo se llama?"

Dudó un momento más. "Maeve".

"Maeve. Es un nombre poco común, ¿verdad? Ella debe ser muy especial, tu Maeve."

Mostró de nuevo una tímida sonrisa. "Creo que sí."

Ella sonrió cuando lo vio sonrojarse. "Bueno, ella es una mujer muy afortunada. Espero que lo sepa."

"Yo soy el afortunado, JJ. Ella es increíble, e inteligente y amable y gentil. Y ella tiene la voz más hermosa."

JJ se sentó y estudió a su amigo. Podía verlo en su expresión. "¿De veras que estás enamorado de ella?, ¿no es así, Spence?"

Miró a JJ, pensando. Nunca antes se había enamorado de nadie, excepto de la mujer sentada a su lado. Y ahora estaba aquí, hablándole de Maeve, cuando su propia vida se caía a pedazos. La ironía era intensa.

"Supongo. Sólo sé que quiero saberlo todo de ella, saber lo que piensa y lo que siente. Cada vez que colgamos, no puedo esperar para hablar con ella de nuevo."

JJ anhelaba revivir esos sentimientos en su relación con Will. Pero ella no podía recordar esos momentos. Volviendo su atención a Reid, le preguntó lo que ella consideró como una pregunta simple.

"Entonces, ¿cómo se conocieron?"

"¿Conocernos?"

REFERENCIAS:

(*)Holmes y Watson, son personajes de ficción creados por Sir Arthur Conan Doyle (en 1887). Durante la temporada 8 de la serie Criminal Minds, se menciona que dicho autor es el favorito de la pareja romántica (y de canon) compuesta por los personajes de ficción Agente Especial Dr. Spencer Reid y la Dra. Maeva Donovan (ésta última con status de fallecida a partir del episodio S08E12 titulado "Zugzwang")