El fanfic está basado en el fanfic "Juntos- Una Historia de Transformación y Tragedia" su autor es "Rowan Seven" y su traductor al español es "Albreyck".

Ranma 1/2 No me pertenece, le pertenece a Rumiko Takahashi. Yo sólo uso sus personajes con fines de ocio y sin lucro. De paso para mejorar mis habilidades narrativas y divertirlos (espero) un poco a ustedes, amigos lectores y escritores.

"Cursiva" pensamientos, diálogos internos y recuerdos."Entre comillas" realzo alguna palabra, título, etc.

Cursiva, palabras en otros idiomas, que no serán tantas xD. Negrita Cambios de lugar (países o sitios) y uno que otro diálogo en otro idioma.

A leer.


Capitulo 4.

El amanecer era una de las cosas que le encantaba presenciar, en especial bajo aquel viejo puente, cerca del río. Miraba al horizonte viendo cómo iba cambiando la tonalidad del cielo que primero estaba totalmente oscuro, y empezaba a verse en cierto punto un poco morado, pasando a volverse rojizo, para después ir viendo la salida del astro rey, primero naranja, iluminando el cielo con sus rayos, hasta finalmente situarse entre las nubes, en un cielo azul claro. Era hermoso y lo sabía, pero en ésta ocasión estaba pensando en otras cosas.

"Se veía a él mismo en pijama, caminando por las calles de Tokio. Sin saber realmente a dónde dirigirse, hasta que se detuvo en una casa, donde un hombre, al que no podía verle el rostro le invitaba a pasar y él entraba.

Oh ya llegaste—saludó otro hombre, al que tampoco podía verle el rostro—pasa te están esperando.

Lo hacía pasar a la sala, viendo que el primer hombre que le recibía ya no estaba.

Ranma—le llamó el hombre haciendo que volteara a verle—ellas son mis hijas—le decía haciendo que dirigiera su vista hacia tres jóvenes, vestidas en kimonos elegantes—la mayor y la mediana ya se han comprometido—decía al tiempo que Ranma miraba una a una a las chicas—pero la menor—y entonces Ranma se fijó en la menor, tenía una cabellera de color negro azulado, de piel clara, cabello corto, era hermosa—la menor puede ser tu esposa si lo deseas…

Se acercaba a la chica, y ella le saludaba, tenía una voz melodiosa. De repente él y ella estaban ya vestidos ella con su traje de novia, y él con el traje de novio tradicional. Pero antes de que pudiera tomar su mano y conducirse al altar, algo lo alejaba de ella.

¡Ranma!—lo llamaba la chica desconsolada.

¡Espera! ¡No te vayas!—gritaba y la llamó por su nombre.

Pero ella no le escuchaba, una bruma lo envolvió transformándolo poco a poco en alguien diferente, y él sin poder evitarlo pero entonces escuchó de nuevo su voz.

Adiós Ranma…

¡No! ¡No te despidas! Yo voy a encontrarte—le gritó— ¡Por favor espérame!—pero ésta vez su voz era diferente."

Golpeó el suelo con su puño izquierdo, recordando lo que había soñado horas atrás antes de que saliera a ver el amanecer. Los sueños eran distintos, pero iguales en algo, la misma chica aunque no viera su rostro, el mismo nombre que no podía recordar cada que despertaba, y separados siempre por algo que sucedía con él, pero no sabía qué era. Con la promesa de que él la buscaría.

Pensó entonces en la discusión que tuvo con su familia, aceptando que quizá se tomaba muy en serio sus sueños, pero no podía dejarlo pasar. Sólo una vez tuvo novia, en segundo de secundaria, y sus sueños se hicieron más frecuentes, pero mostrando a ésa extraña chica llorándole y diciéndole que había roto su promesa. No fue hasta que terminó su relación, que los sueños dejaron de ser tan dramáticos y frecuentes.

Suspiró cansado ¿algún día dejaría de soñarla?

— Es muy temprano para estar fuera de casa—le dijo una mujer que reconoció.

— Diría lo mismo Akane—le dijo volteando a verla. Viendo que iba con ropa deportiva, había salido a correr.

— Cierto—se encogió de hombros.

— Y sí, sé que tú eres un adulto responsable y yo un mocoso que debería estar en su casa—dijo cansino.

— No iba a decirte nada—comentó.

— Lo siento, tuve una mala noche.

— Ya veo—dijo viendo que el chico fijaba su vista hacia el río, se le veía preocupado—bueno, si no tienes nada mejor que hacer…

Sintió un golpe en su cabeza y se giró enojado a ver a la causante.

— ¡Alcánzame si puedes niño!—se burló mientras corría.

— ¡Me las pagarás Akane!—corrió tras ella.


Sevilla, España.

Se veía a Fabricio esperando en la banca de un parque, aparentemente abandonado. Miraba su reloj, su acompañante ya se había retrasado. Maldijo por lo bajo, hasta que lo vio acercarse poco a poco.

— Al fin llegas—fastidiado.

— Tuve que lidiar con algunos clientes—dijo molesto.

— Ha sido por Momo ¿verdad?—burlón.

— He cancelado la filmación de las películas—dijo derrotado—mis investigadores no la encuentran y ya casi ha pasado el mes, no hay rastro.

— Ya veo.

— Sí, probablemente deba darla por perdida.

— Que rápido te rindes Velázquez.

— Mira, no estoy para tus burlas—molesto—la he buscado en hospitales, cárceles, la morgue, y nada, ¡cómo pretendes decir que me he rendido tan pronto!

— Porque así es—le dijo calmado, poniendo en la mesa un sobre amarillo.

— ¿Qué es esto?—extrañado y desconfiado.

— Ábrelo.

— Espero que no sea otra de tus bromas—dijo mientras abría el sobre.

— Te aseguro que no lo es—orgulloso.

La expresión de Andrés era incomparable. Y sonrió satisfecho.

— Pero ¿Cómo?—sorprendido.

— Tenía entendido que investigabas minuciosamente a tus estrellas—dijo Fabricio—pero creo que Momo, o mejor dicho Akane rompió tus filtros de seguridad.

— No es posible…

— Si lo es.

— Pero es que…

— Por esa razón jamás la encontrarías Andrés, y ¿sabes lo que significa?—preguntó—que nos engañó a todos, incluso a mí—se contestó.

Apenas podía digerir la información de Fabricio. Y el asunto era delicado.

— Escucha Fabricio, sabes que esto es muy grave, y sé que quizá querrás usarlo en su contra—comenzó a decir—pero…

— Ah no Velázquez—interrumpió—esa pequeña zorra arruinó mi reputación, y me las pagará ¿comprendes? Y qué mejor que filtrando su secretito a los medios.

— ¡Escucha idiota!—lo tomó con ambas manos de las solapas encarándolo—tu reputación se arruinó por tu culpa, si no la hubieras tratado como lo hiciste, si no la hubieras recluido contra su voluntad aquella vez, ella seguiría contigo—espetó—y si no te hubieses resistido tanto en el divorcio ¡tu reputación no se habría manchado tanto!

— Ella nos engañó ¿Cómo puedes defenderla?—rebatió—ni siquiera me casé con alguien real, me casé con su…

— ¡Ya lo sé!—le gritó—Y no quiero imaginarme todo lo que tendré que hacer para arreglarlo, pero debe haber una razón, y hasta que no sepa esa razón no pienso juzgarla, y tú tampoco lo harás.

— No juegues conmigo—ahora era él quien lo tomaba de las solapas encarándolo y lo empujó contra un árbol—ella me arruinó, y quiero arruinarla también, y aunque tenga que enfrentarme a ti, o a mi familia, voy a destrozarla.

— Por favor Fabricio, no tienes porqué dificultar más las cosas—dijo Andrés—ten un poco de dignidad amigo.

— La tengo y por eso harás lo que yo te diga—lo soltó—y si no aceptas, entonces haré las cosas a mi modo, y no me importará irme contra ti también ¿entiendes?

— ¿Qué es lo que quieres?

Fabricio sonrió, y entonces hizo que Andrés volviera a sentarse para que lo escuchara. El cual simplemente aceptaba sabiendo que era una tontería.


Nerima, Tokio, Japón.

— ¿Sabes? Para ser un adulto responsable te falta mucho—decía Ranma viendo a Akane agotada y tomando aire cuando la alcanzó en el parque—aunque a tu cuerpo no.

Sintió un puño estrellarse en su mejilla derecha, le había golpeado.

— ¿Me estás diciendo vieja?—molesta.

— ¡Oye! No tenías porqué golpearme—se quejó.

— Lo mereces por decirme vieja.

— Yo sólo dije lo que veo, además te comportas como una niña—dijo esquivando otro golpe— ¿lo ves?

— Ya cállate—bufó Akane.

— Vaya genio—reclamó—deberías casarte Akane—comentó.

— Ranma, no me colmes la paciencia ¿quieres?

— ¿Por qué no? Sólo digo que necesitas un marido—decía.

— Yo no necesito eso—cortante.

— ¿En verdad no te has casado Akane?—preguntó—por el anillo que llevas en la mano, pensaba que me dirías que tu esposo estaba en España o algo.

Akane volteó sorprendida a verse la mano, y en efecto tenía los anillos de compromiso y de matrimonio todavía en la mano. Bufó con cierta molestia al olvidar ese detalle, e intentó quitárselos pero no pudo sacarlos.

— Lo siento—se disculpó—Tal vez no debí decirte nada.

— No, no es tu culpa—le sonrió—será mejor que nos vayamos antes de que se haga más tarde ¿Una carrera de regreso?—propuso dando por zanjado el tema.

— Voy a ganarte de todas formas—sonrió con arrogancia, mientras se ponía en posición.

— Eso está por verse niñato.

— En sus marcas, listos…

— ¡Fuera!—dijeron ambos al correr tan rápido que casi nadie podía percibirlos.


Llegó a su casa jadeando luego de otra inminente derrota. Tenía que reconocer que su cuerpo ya no podía igualarse con el de alguien a quien le doblaba la edad, y un aura de tristeza la inundó al caer en cuenta que ya estaba envejeciendo.

— ¡Akane por todos los cielos! ¿Dónde te habías metido?—fue el recibimiento de su querido padre apenas al cruzar la puerta.

— Lo siento yo…

— ¡Te he buscado toda la mañana! ¡Te he llamado a tu teléfono pero no contestaste mis llamadas—alterado.

— Lo sien…

— Está bien, te perdono—interrumpió su padre—pero tendrás que llamarle a tu esposo.

— ¿Esposo?—extrañada.

— Tu esposo te llamó de España, para pedir que te comunicaras con él—dijo Soun— Akane, me habías dicho que estabas divorciada.

— Y lo estoy papá—fastidiada— a ver ¿cuál es el número al que tengo que llamar?

Su padre le extendió un papel, y Akane al verlo bufó maldiciendo en un idioma que su padre no comprendió. Para luego tomar el teléfono y marcar.

— Buenas tardes, podría comunicarme con el señor Andrés Velázquez—habló cuando le contestaron, aunque su padre seguía sin comprender—de una amiga de Japón, Gracias.

— Hija…

— Estoy hablando en español papá—explicó Akane—es el idioma que allá se usa.

Dicho esto, Soun se dispuso a ir a la cocina por un té. Hasta que escuchó que su hija volvía a hablar en ese extraño idioma. Seguramente ya le habían contestado.

— Disculpe señorita pero el señor dice que no conoce a ninguna amiga de Japón—le respondió una voz masculina que Akane reconoció.

— Qué gracioso, Andy—sarcástica.

— ¡Momo! ¿Dónde demonios te has metido mujer? Te busqué por todas partes.

— Pues ya me encontraste ¿qué quieres?

— ¡Qué regreses!

— No lo haré.

— Por favor Momo, he tenido que cancelar las filmaciones que habíamos prometido, y tu contrato todavía no termina.

— Lo siento Andy, no quiero regresar.

— De eso ya me doy cuenta mujer, pero tienes que hacerlo.

— ¿Y qué pasa si no quiero?—preguntó.

— No puedes negarte, además no es por mí por quien deberías preocuparte, si no por tu esposito—despectivo.

— Él ya no es mi esposo.

— Al parecer nunca lo fue ¿verdad? Akane.

La línea se quedó en silencio por unos segundos, hasta que ella volvió a hablar.

— ¿Cómo lo supo?

— Él fue quien te encontró—respondió— ¿Cómo pensabas que daría contigo tía, si ni rastro dejaste?

— ¿Y qué es lo que quiere?

— Quiere que vuelvas.

— No quiero hacerlo Andy, no lo haré.

— Escucha mujer, esto es serio—regañó—no haré que vuelvas todavía, pero tendrás que verme en Japón, porque tenemos que hablar.

— ¿Piensas venir?

— ¿Qué acabo de decirte?

— Ya qué…

— Vaya pensé que al menos te daría gusto que nos viéramos de nuevo—melancólico.

— Lo siento, yo si quiero verte, pero me habría gustado que fueran otras circunstancias—confesó— ¿Cuándo vienes?

— Ya sabía que podía contar contigo Momito—alegre— por cierto ¿tendrás algún sitio en tu hogar para mí? Mira que nunca he pisado Japón y sería una lástima que un espécimen de macho como yo, se perdiera—decía con falso pesar.

— No sería una desgracia, le harías al mundo un favor—se burló Akane.

— No seas malita Momo.

— Bueno ya, si tengo un lugar ¿vale?

— Cariño ¿te había dicho que tienes un gran corazón?—meloso—bueno tu delantera te lo recordará si yo no lo hago.

— Adiós—colgó molesta— estúpido idiota.

Soun volvió a la sala encontrándose a su hija maldiciendo por lo bajo, tendría que hablar con ella.

— ¿Sucede algo Akane?—preguntó.

— No ha sido nada papá—respondió—pero tendré que pedirte un favor…


Sevilla, España.

Comenzó a preparar las cosas para su viaje, había dudado en llamarla cuando Fabricio le dio todos los datos que había obtenido durante su investigación, pero ya lo había hecho y la necesitaba relajada. Le daba gusto que por fin Momo hubiese visto de nuevo a su familia, pero nunca pensó que sería de ése modo.

La recordó cuando por primera vez la vio actuando en una obra de teatro de Madrid. En aquella ocasión se dedicaba a cazar talentos, porque aunque le fuese bien con su antigua estrella de telenovelas: Manuel Garcés, el tipo se había envuelto en cada escándalo, que hasta había tenido que defenderlo de una demanda donde lo inculpaban por tráfico de drogas. Sus directivos estaban furiosos, pero al final logró sacarlo con una fianza, y aunque para el público quedó libre de culpas. Nadie quería firmar un contrato con él. Así que cuando hizo la última grabación de su novela y se despidió ante las cámaras, Andrés sabía que tendría que conseguir sangre nueva. Pensaba en buscar a otro hombre, pero hacerle firmar que nada de escándalos, ya había tenido suficiente con dos años enteros de paparazis, jueces, abogados, etc.

Entonces fue que llegó a esa obra de teatro, "El lago de los cisnes" la había visto infinidad de veces, pero no estaba para calificar la obra sino el desempeño de los actores. Se estaba aburriendo, no había nada nuevo, tal vez se iría antes de que acabase la función. Y entonces la vio. Era la escena en la que el cisne negro que se movía con una fuerza y gracia únicas, con una pasión increíble. Se quedó embelesado viéndola bailar. No podía ver bien quién era la chica, pero en cuanto acabó su acto decidió dirigirse a los camerinos, aunque no tuviese permiso, seguro de que cuando el director supiera quién él, era le dejaría pasar sin decir nada.

Y así fue, y pensaban que hablaría con la protagonista, la que había hecho de cisne blanco. Pero no. Se dirigió a su cisne negro y ahí fue como empezó todo. Audiciones de prueba que pasó, contratos firmados, novelas, películas, comerciales, Momo era muy flexible, y no tenía el complejo de superioridad de varios artistas que sólo querían tomar papeles importantes, quizá porque apenas empezaba. Pero le sorprendía que con el pasar de los años y la fama aumentada, la chica siguiera igual de sencilla que cuando le conoció. No le había dado problemas, la chica ni siquiera salía, todo en ella era trabajo. Él mismo tenía a veces que obligarla comprometiéndola a fiestas para que se divirtiera un poco.

Probablemente si la hubiera dejado así como estaba con su vida, ella seguiría trabajando con él sin problemas, pero no. Se le ocurrió llevarla a la fiesta de su familia, donde su padre celebraba su éxito empresarial, junto con la familia Barhydt. La familia de Fabricio.

"— No sé para qué me invitas a una fiesta de tu familiase quejó Momo—y no sé para qué acepté, no es algo concerniente a mi carrera.

Él le sonrió, le había costado convencerla y se quejaba todavía, pero lo había acompañado a fin de cuentas, y no se arrepentía, Momo se veía adorable enojada, y con el vestido azul rey de gala que llevaba, estaba seguro que sería la envidia de su familia y de todo el que posara sus ojos en aquella fiesta, pero él era quien gozaría de su compañía, por ahora.

Ya no te quejes Momo—le dijo—aceptaste porque somos amigos.

Sí, lo que digas—rodó fastidiada los ojos.

Bueno quita esa cara y regálame una sonrisa—sugirió.

Me la debes Andy—advirtió y luego sonrió."

Entonces él la tomó del brazo y entraron juntos al salón. Y como previó muchos le felicitaron por su acompañante, más cuando se enteraron que la chica era su nueva estrella. En ésa ocasión se fijó en Momo de diferente manera, a pesar de que tenía ya tiempo conviviendo y trabajando con ella, por primera vez la vio como una mujer, no como su estrella, o su amiga, sino como una mujer. Y pensaba echar la suerte y probar… pero se quedó en pensamiento, pues Fabricio la abordó en la fiesta, y no sólo en la fiesta. La abordó en su vida.

Cerró con fuerza la maleta, ya había terminado de empacar, le había dejado a su secretaria lo que tendría que hacerse durante su ausencia. Ya sólo quedaba esperar la hora de su vuelo, del que todavía le quedaba hasta el día de mañana. Así que decidió darse una ducha para relajarse esa tarde y descansar. Y así lo hizo. Sólo que mientras se secaba en su habitación, pudo ver la foto que tenía en su buró. Donde Momo estaba con su vestido de novia y él a su lado, con su traje negro y corbata plateada, en la entrada de la iglesia. Un poco antes de que la entregara en el altar con Fabricio. Tomó la foto recordando el suceso con cierta nostalgia. Confirmando lo que le había dicho el fotógrafo, que en ésa foto parecería que él fuera el novio.

"— Pero yo no soy el afortunado—había respondido con una sonrisa al fotógrafo cuando pagó la foto.

Es una lástima—dijo el fotógrafo recibiendo el dinero, un hombre alto ya entrando a los sesenta, moreno de cabello negro entrecano, robusto y vistiendo totalmente de negro—de todas maneras, la novia se ve preciosa—dijo y entonces se despidió para seguir vendiendo las fotos del evento.

Y sí, volteó a verla, se veía preciosa pero no muy feliz. La vio susurrarle algo a su recién esposo para luego desaparecer mientras él se quedaba atendiendo a los invitados, quizá disculpando la ausencia de su esposa. Y fue entonces que decidió seguirla, cuidando de no ser visto. Cosa que no fue difícil pues vio a un mesero llevar una charola con copas de vino e hizo que tropezara con él, y ante el escándalo, no tuvo que hacer más que esperar a que el mesero se disculpara y Fabricio lo guiara a donde se había ido Momo.

Amigo, podía haber ido al baño—dijo cuando llegaron a una habitación del salón, que era donde se había cambiado el novio.

Sí pero eres el padrino, jefe de Momo, y mi amigo—dijo mientras buscaba algo en una maleta—toma—le extendió una camisa blanca de manga larga—la mancha en tu camisa no se quitará fácilmente, será mejor que te vistas, mientras voy a atender a los invitados—dijo—y si ves a Momo, dile que no tarde, vino para ponerse ropa cómoda—explicó.

Está bien, gracias.

Sólo esperó a que se fuera su amigo, y entonces con la camisa bajo el brazo se dirigió al cuarto de la novia. Llegó a la puerta sin ser visto y tocó.

¿Quién?—escuchó su voz del otro lado.

Soy yo Momo—respondió.

Dame un momento Andy—pidió y él esperó, hasta que ella por fin abrió la puerta— ¿pero qué te pasó?—fue lo primero que dijo al ver la mancha de vino en su camisa.

Sólo un pequeño accidente—respondió—pero eso no es importante.

¡Pero si es enorme! No se va a quitar la mancha—dijo inspeccionando el lugar de la mancha.

Eso no importa—dijo él—tu esposo me prestó ésta camisa, pero quería ver cómo estabas tú primero—explicó antes de que le dijera que porqué no se había cambiado entonces.

Yo estoy bien—respondió dejando que pasara a la habitación.

No me lo pareció cuando te vi desaparecer.

Andy, sólo vine porque el vestido me incomodaba, nada grave.

Pero te pusiste así cuando viste a Fabricio con su familia, te dije que debiste llamar a tu familia mujer—dijo él.

Bueno quizá sí—aceptó—había soñado con compartir el momento con mi familia, pero no ha sido posible.

No quisiste, que fue diferente—corrigió—yo te dije que podía hacerme cargo de llamarlos.

Andy por favor…

Mujer, es el día más importante de tu vida, te casaste con el hombre que amas, no es cualquier cosa, debiste llamar a tu familia—insistió—no has hablado mucho de ellos, pero sé que los extrañas, y no creo que hayan sido malos contigo, porque te siento arrepentida por algo, pero ya pasó el tiempo, seguro que te extrañan y te habrían acompañado en éste momento.

Sí, ya lo sé, pero no es para tanto Andy—le relajó—he pasado por cosas más importantes y tampoco les he llamado, no es necesario.

Su respuesta no le sorprendía, cada que él mencionaba algo de su familia, como cuando le dieron un premio por alguna actuación, era así de fría. Pero no podía creer que incluso con su vida personal fuera igual.

Momo, casarse no es cualquier cosa, ni menos importante que recibir algún premio o el éxito de tu carrera—intentó explicar—y sé que piensas igual, de lo contrario ya te habrías casado y divorciado infinidad de veces—dijo recordando que Momo había rechazado a muchos pretendientes antes de Fabricio—y bueno no quiero imaginarme que guardarás la misma actitud el día que decidas tener un hijo con Fabricio ¿o también será algo de lo que prescindas de tu familia?

Entonces la vio quedarse en silencio, pensando seguramente.

¿No habías considerado la idea de tener un hijo, cierto?—preguntó y por su silencio supo que acertó—Momo te casaste, y es una de las finalidades de un matrimonio, compartir la vida con alguien, tener familia.

Ya lo sé Andy, pero es muy pronto todavía—todavía perdida en sus pensamientos.

Andy suspiró, había hablado con ella cuando sucedió lo del compromiso, y aunque le veía un poco entusiasmada, parecía que más bien lo tomaba como una escena más de un guión. Y eso le preocupaba. Y ahora que se había casado, su preocupación se hacía realidad. Pero él no podría hacer nada, era asunto de ella y de su amigo.

Entonces a la puerta interrumpiendo los pensamientos de ambos.

Señora Bahrydt su esposo ha preguntado por usted—informó un mozo al que mandaron a buscarle.

¡Ya voy!—respondió.

Entonces escucharon que se alejaba. Andy se acercó a ella y le sonrió.

Siento si te molestan mis comentarios—dijo—en verdad me preocupas porque eres alguien muy importante para mí, pero respetaré tus decisiones, a fin de cuentas sólo espero que disfrutes en grande éste día.

Andy muchas gracias—le dijo abrazándole— gracias por preocuparte, pero estoy bien—sonrió.

Vale, ve entonces antes de que vengan a rastras por ti—bromeó—yo iré en cuanto termine de cambiarme.

Sí.

Y entonces la vio salir de ahí, él se cambió la camisa y finalmente volvió a la fiesta, viéndola un poco más alegre y radiante que cuando empezó la fiesta."


Ahora no hice uso de ninguna palabra extranjera. Estoy odiando mi computadora. Avast a cada rato fregando con amenazas de virus, pero hago el análisis y nada sale _ Ya instalé Avg y dice que todo bien. Y a cada rato se anda trabando. Así que por favor, sé que me tardé en actualizar bastante y les salí con una re edición y giro de la historia. Pero apiádense de mí y mandenme aunque sea una crítica, algo!

Gracias, y pues a ver. De todas formas tengo que terminar este escrito me manden mensajes o no u.u ya ha sido un compromiso propio. Saludos